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Biografía

Andre Holland

Andre Holland

40 años

Andre Holland

Nació el 28 de Diciembre de 1979 en Bessemer, Alabama, EE.UU.
Filmografía
The Eddy

2020 | The Eddy | Serie TV

Miniserie ambientada en el actual mundo multiétnico del jazz. Gira alrededor de “The Eddy” un club de jazz parisino del que son copropietarios Elliot, afroamericano neoyorquino pianista, y Farid, de origen magrebí. En el local toca una talentosa banda, con la cantante Maja, intermitente novia de Elliot; él está separado desde que perdió a su hijo, y ahora le va a tocar lidiar con su problemática hija adolescente Julie, que acaba de venirse a vivir a París. A los problemas habituales a los que toca enfrentarse en el entorno musical y artístico, se suman los desconocidos trapicheos que se lleva Farid con el mundo criminal. Estamos ante una cuidadísima producción de origen singular, pues primero fueron las cerca de 50 canciones que toca la banda, compuestas por Glen Ballard, para que las tocara una banda. Ballard se las mostró a Alan Poul, quien también las compartió con Damien Chazelle, naciendo así la idea de crear una serie que transcurriera en el París de hoy en día, mostrando las dificultades de una banda de jazz por dar rienda suelta a su talento. De modo que se incide en un mosaico multicultural, donde los artistas son de procedencias muy diversas, y casi nunca, por no decir nunca, de origen occidental más o menos acomodado. Se quiere mostrar así un caldo de cultivo artístico algo marginal, donde los protagonistas viven al día, esperando que algún pez gordo les descubra, y entretanto tocando, también aceptando encargos como los de amenizar el convite de una boda. Para estructurar la serie, cada capítulo se centra sobre todo en un personaje, para concluir con uno que los unifica a todos en el club. Chazelle, responsable de Whiplash y La la land, sabe manejar las canciones origen del proyecto, e imprimir a la narración el ritmo no convencional que se suele asociar al jazz. El realizador se ha ocupado de los dos primeros capítulos –de los otros se encargan Poul, Laïla Marrakchi y Houda Benyamina–, y se empeña en hacer suyo el proyecto, con la ilusión de rodar en una ciudad que fue la suya en sus años mozos. Pero el tono realista y desabrido se aleja de sus trabajos anteriores, y aunque hay un claro trabajo de documentación para crearlo, el resultado trasluce cierta frialdad. Y eso que hay espacios para la emotividad, como el del funeral. Hay mucha cámara en mano, algo de cinéma verité, realismo sucio, pero se pierde la magia. Para entendernos, esto no tiene el gran vigor de Los miserables, por citar un ejemplo casi coetáneo que también transcurre en zonas marginales de París. De todos modos, la narración se sigue con interés, las vibrantes canciones interpretadas en vivo están muy bien rodadas, y se crean conflictos de interés entre los personajes, muy bien interpretados por un reparto de actores no muy conocidos, que cuando corresponde, se nota que son también músicos. Resulta muy creíble la relación padre-hija que componen Andre Holland y Amandla Stenberg, y nos creemos la sensibilidad de la cantante Joanna Kulig a la que vimos en Cold War, o al matrimonio que componen al igual que en la vida real Tahar Rahim y Leïla Bekhti.

6/10
High Flying Bird

2019 | High Flying Bird

Steven Soderbergh es uno de los cineastas más prolíficos de la actualidad, que acomete y ejecuta proyectos como rosquillas sin apenas despeinarse. En esta ocasión se apunta por primera vez a una producción de Netflix, que incluso es citada en la trama, y que describe la trastienda de la industria deportiva, los tejemanejes que explotan las cualidades atléticas de los jugadores y la adhesión de los fans a su equipo para obtener pingües beneficios. Gran amante de los desafíos tecnológicos, Soderbergh supera esta vez con brillantez la limitación de rodar el entero film con un... ¡iPhone!, lo que pasará inadvertido para el espectador no avisado, más allá de algunos planos generales con objetivos cortos, de los que podrá interrogarse acerca de su singular aspecto. Al parecer, el cineasta tuvo la cinta montada sólo 3 horas después de terminar de rodar el último plano. El film, entreverado de breves pasajes en blanco y negro donde jugadores de baloncesto auténtico explican a cámara sus primeras experiencias en la NBA como principiantes, transcurre durante apenas 72 horas, en que la liga está viviendo un "lockout" o huelga, que paraliza todos los partidos. Seguimos los pasos de un prestigioso agente de jugadores, Ray Burke, cuyo representado y recién incorporado a la liga en el último "draft", Erik Scott, se ha endeudado hasta las cejas pensando que pronto iba a ganar el dinero propio de una estrella. Con asombrosa clarividencia, hablando con unos y otros, incluida la madre de un jugador y pariente al que introdujo en la NBA tiempo atrás, se moverá como pez en el agua siguiendo aquel dicho de "a río revuelto, ganancia de pescadores". Estamos ante un film ágil, con vertiginosos diálogos, parte del guión escrito por Tarell Alvin McCraney, que también aportó su buen hacer a la oscarizada Moonlight. Aunque esas frases rápidas incluyen tecnicismos y situaciones en las que puede perdere el no familiarizado con el negocio del baloncesto en Estados Unidos, el film tiene algo que atrapa. Entre las ideas que conceden consistencia al film, se encuentra la de la cuestión racial, la del mercado que puede matar algo tan bello como la competición deportiva, o las nuevas formas de difusión y comunicación, redes sociales, vídeos virales, streaming, que lo están cambiando todo. El reparto está compuesto por actores no demasiado conocidos pero que demuestran un muy buen hacer, empezando por el protagonista, hilo conductor de la trama, André Holland.

6/10
Un pliegue en el tiempo

2018 | A Wrinkle in Time

La adolescente Meg Murry es inteligente, como sus padres, científicos, pero en el instituto se burlan de ella, y no lleva bien la desaparición de su progenitor, ocurrida cuatro años atrás, cuando presentaba sus teorías de viajes a distancias de años-luz mediante pliegues en el espacio-tiempo, lo que producía reacciones de escepticismo general. Inesperadamente el hermanito de Meg, Charles Wallace, trae a casa a una excéntrica dama, la señora Qué, que les hará emprender un viaje alucinante con un tercer chaval, Calvin, donde conocen a otras dos extrañas mujeres, la señora Quién y la señora Cuál. Con la peculiar sabiduría de ellas y su propio talento, puede que Meg esté preparada para traer de vuelta a casa a su padre, perdido en algún pliegue espacio-temporal. Adaptación de una novela de corte fantástico de Madeleine L'Engle, que se diría la versión preadolescente de Interstellar, al conceder en esta aventura científica al amor la fuerza primordial para resolver cualquier desafío. Pero las comparaciones son odiosas, porque el film dirigido por la afroamericana Ava DuVernay está muy lejos de sus logros con el drama histórico sobre Martin Luther King Selma, o del documental Enmienda XIII. Aquejada de una llamativa arritmia, no se ahonda lo suficiente en los conflictos de la adolescente protagonista, y los personajes de las tres señoras son de auténtico cartón piedra, sin carisma alguno; el recurso a los conocimientos de Meg, o las tentaciones, carecen de la necesaria fuerza y dan pie a pasajes raquíticos, de escaso interés. Tampoco ayuda el adolescente convidado de piedra Calvin, e incluso el niño Charles Wallace, cuando asoma un lado oscuro de su personalidad, resulta harto arficioso. Conceptos tradicionales como luz y oscuridad para simbolizar la lucha del bien y del mal asoman sin gracia, sonando a filosofía barata. La realidad es que Disney no acierta cuando se aleja de la zona de confort que suponen sus cintas animadas, adaptación de cuentos con actores de carne y hueso, dramas deportivos basados en hechos reales, películas de superhéroes y episodios de Star Wars. En las películas de fantasía que deben sostenerse por sí mismas como Fantasmas de Marte o El llanero solitario, se ha pegado batacazos, y sólo aguantó el tipo en Tomorrowland. El mundo del mañana. Se agradece que intente arriesgar, pero por desgracia Un pliegue en el tiempo no funciona, ni siquiera los efectos visuales tienen una línea definida: están mejor los minimalistas del final, al estilo 2001, que los tentáculos de Ello en un paisaje rocoso de tipo infernal, una forma un poco tonta de referirse al demonio, expresión que se entiende mejor, pero que quizá no encaja en la ya antigua “new age”, que algunos intentan presentar todavía como nueva.

4/10
Castle Rock

2018 | Castle Rock | Serie TV

1991. En la pequeña localidad de Castle Rock el sheriff Alan Pangborn investiga la desaparición del niño Henry Deaver, que aparece once días después de extraviarse sin recordar qué ha ocurrido. 27 años después, el chico ha crecido, convirtiéndose en abogado que trata de sacar a sus clientes del corredor de la muerte. Volverá a su lugar natal tras mucho tiempo de ausencia para ayudar a un recluso de la prisión de Shawshank, que ha sido confinado en el sótano tras el suicidio del alcaide. Cuando triunfaba Perdidos, muchos críticos señalaban la influencia en aquélla de la literatura de Stephen King, que por otro lado escribió algún artículo en el que se declaraba seguidor de la serie. Ahora, uno de sus creadores, J.J. Abrams se alía con el celebérrimo escritor en una producción que mezcla elementos de su obra. La jugada recuerda a la británica Dickensiana, que hacía lo propio con Charles Dickens, con la diferencia de que allí resultaba fácil reconocer a todos los personajes. En Castle Rock no está tan claro de dónde viene cada cosa, un lector que más o menos conozca la obra del rey del terror identificará muchas referencias, por ejemplo uno de los personajes, la sarcástica historiadora local Jackie Torrance, debe ser de la misma familia que Jack Torrance, personaje que inmortalizó Jack Nicholson en El resplandor. De la misma forma, se puede recordar que en la prisión de Shawshank transcurría “Rita Hayworth y la redención de Shawshank”, relato que dio lugar a Cadena perpetua, que la ciudad de Castle Rock –que da título a esta producción– aparece en “Cujo”, “La zona muerta”, “La mitad oscura” y “La tienda”, y que en las dos últimas el sheriff del lugar era Alan Pangborn, que aparece aquí, salvo en el prólogo, ya jubilado. Se puede relacionar a un par de actores con adaptaciones del escritor, en concreto aparecen Sissy Spacek, protagonista de Carrie y Bill Skarsgård, el payaso maléfico de It. También cuenta con una atmósfera opresiva y se incide en temas con los que el de Maine parece obsesionado, como la infancia problemática, la llegada del mal absoluto o el ofuscamiento religioso. Por lo demás, recuerda mucho al mayor éxito catódico de Abrams por la abundancia de enigmas que se ramifican a partir de la trama principal, y por sus numerosos saltos en el tiempo. Por desgracia, no tiene el mismo poder de fascinación, y abundan los altibajos de ritmo. André Holland (Moonlight) realiza un buen trabajo como el recién regresado Henry, que vertebra la acción, al frente de un reparto coral más o menos acertado.

5/10
Moonlight

2016 | Moonlight

Tres momentos, una vida. Little, Chiron, Black, son los tres nombres con que es conocido un afroamericano en distintas etapas de su devenir: siendo un niño a las puertas de las adolescencia, como un adolescente en el umbral de la juventud, y convertido en joven recién ingresado en la edad adulta. Chiron, su nombre real, vive en el conflictivo barrio de Liberty, Miami, donde la población es presa fácil de las drogas, por consumirlas o traficar con ellas. Su madre es adicta al crack. Él tiene problemas de autoestima, es un chico sensible y frágil, sus compañeros de colegio, cruelmente, le insultan llamándole maricón. Tiene dudas de si es homosexual, y nadie le ayuda a afrontarlas. Vive solo con su madre, y le toma bajo su protección Juan, camello de origen cubano, que vive con su novia Teresa, y que conforman una especie de segunda familia más acogedora, pero no menos problemática. En el colegio, sólo parece sentirse a gusto con Kevin, pero realmente la confianza parece imposible, sobre todo cuando los matones acechan. Con este panorama debe forjar su carácter, madurar. Drama sorprendentemente sólido del hasta ahora desconocido Barry Jenkins, también guionista, que ha combinado elementos biográficos propios, con otros del responsable de la idea original, Tarell Alvin McCraney, quien había concebido un germen de obra de teatro que iba titularse "A la luz de la luna los niños negros parecen azules-tristes". Llama la atención el verismo de la dura trama, y la inteligencia con que se evita vender ideología, una tentación que de haberse materializado habría rebajado notablemente la fuerza de la historia. Así, dejando algunas puertas abiertas a la interpretación, al jugarse la carta de la ambigüedad –no hay que resolver todas las dudas, dar todo mascado–, sobre todo somos testigos de la dolorosa confusión del protagonista a la hora de crecer en un entorno donde se encuentra básicamente solo, no puede hablar y desahogarse. Es curioso, porque muchos personajes son conscientes de sus tristes carencias y contradicciones a la hora de plantearse ejercer a modo de padre, de madre, de amigo, y su impotencia, propiciada por la marginalidad donde se desenvuelven, acaba clavándose de modo fuerte en el ánimo del espectador. Ello sin estridencias, en un hábil juego de emociones contenidas. Jenkins rueda con elegancia, visualmente muestra poderío, y su numeroso plantel de actores lo hace estupendamente, increíble casting afroamericano. Tenemos al protagonista, encarnado por tres actores muy naturales –Jaden Piner, Ashton Sanders, Trevante Rhodes– pero también a los secundarios, más conocidos, Naomie Harris –la madre–, Mahershala Ali –el camello Juan–, Janelle Monáe –una actriz que empieza a despuntar–, donde los dos primeros tiene algunos momentos desgarradores, realmente memorables.

8/10
Lo mejor para ella

2014 | Black or White

Película de la que da mejor idea su título original, “Black or White”, “blanco o negro”, juego de palabras con el color de la piel y el maniqueísmo de no distinguir los grises a la hora de juzgar situaciones. Sigue a Elliot, que tras enviudar por un accidente mortal de su esposa, deja temporalmente su trabajo para cuidar de su nieta mestiza Eloise, fruto de la relación de su hija –fallecida al dar a luz– con Jess, hombre negro de vida desarreglada. No cuenta con que la abuela negra de la niña va a luchar por la custodia de la niña, que piensa podría enderezar la vida de Jess. Mike Binder, guionista y director de carrera irregular –su mejor trabajo es En algún lugar de la memoria, drama en torno al 11-S–, entrega una cinta sobre desajustes familiares no hiperbrillante –le falta un hervor–, pero que da qué pensar, pues habla de sacrificio y egoísmo, y de adicciones fatales, sin dejar de señalar –y aquí el título español da en el clavo– que al tomar decisiones hay que pensar en los más frágiles, los niños. Produce Kevin Costner, también protagonista como el abuelo de la niña, la cara de una moneda en cuyo reverso estaría el padre, al que da vida Anthony Mackie; el desdén que siente el primero hacia el segundo por sus evidentes problema es matizado por quien sabe que también se enfrenta a sus propios demonios. La abuela negra, interpretada por Octavia Spencer, es quizá un personaje más predecible, mientras que la niña no tiene la importancia de otros chavales objeto de litigio en filmes como Kramer contra Kramer o Campeón, por citar dos posibles referentes, aunque ahí la lucha tiene lugar en un contexto de padres divorciados.

5/10
The Knick

2014 | The Knick | Serie TV

Principios del siglo XX en la populosa y a veces insalubre Nueva York. El hospital Knickerbocker, conocido popularmente como el Knick, reúne un equipo médico de primera línea que trata de hacer avanzar su ciencia en un momento en que muchas de las prácticas hoy comúnmente aceptadas están todavía por definirse e implantarse. Tras el suicidio del principal cirujano, le toca sucederle al doctor John Tackery, gran profesional pero muy egocéntrico y adicto a la cocaína y al opio, que usa para encajar la alta tasa de mortandad entre los pacientes con los que, al fin y al cabo, están experimentando. Por imposición de los filántropos que financian el establecimiento, Tackery debe aceptar como ayudante a un médico negro, el doctor Algernon, que a pesar de su alta cualificación adquirida en Europa es humillado por él y sus colegas por motivos puramente racistas. En un momento en que la civilización dista todavía de presentar sus mejores rasgos, el gestor del hospital admite métodos algo heterodoxos para conseguir pacientes y cadáveres con los que investigar, a la vez que ha admitido algún chanchullo a la hora de implantar la energía eléctrica. El prolífico Steven Soderbergh acomete aquí su proyecto más ambiciosa para televisión, una serie de la que se ha responsabilizado de la dirección de todos sus episodios. Con las ideas desarrolladas por Jack Amiel y Michael Begler, da una vuelta a los populares seriales televisivos médicos al tratarse de una historia de época, con algunos métodos algo primitivos, lo que concede al conjunto un particular encanto, al estilo de El médico, la versión fílmica de la novela de Noah Gordon. Producción ambiciosa, ofrece un paisaje sucio, donde cuesta que asome la humanidad, dominan demasiado la ambición y el deseo de que la ciencia avance sin tener encuenta que la medicina trata con personas, y cada una es un mundo que debe abordarse con delicadeza. De todos modos, en lo que a esto respecta, el personaje de Algemon ofrece un contrapunto frente al frío Tackery, aunque como puede imaginarse, ambos personajes van evolucionando a lo largo de los diferentes episodios. Resulta desagradable el hiperrealismo de las operaciones, las incisiones en el cuerpo humano se muestran con todo lujos de detalles, y las imágenes no son aptas para todos los paladares. El reparto está compuesto en su mayoría por rostros desconocidos, el más popular es sin duda Clive Owen, que encarna bien al antipático cirujano jefe.

6/10
42

2013 | 42

Recién terminada la Segunda Guerra Mundial, Jackie Robinson es un afroamericano que ha combatido con valor, y cuyas habilidades para el béisbol ha podido mostrar únicamente, y no sin dificultades, en la universidad, pues la liga profesional está dominada en exclusiva por los blancos. Hasta que Branch Rickey, en un audaz movimiento que despierta una encendida animadversión racista en determinados sectores de la opinión pública, requiere sus servicios para los Dodgers de Brooklyn. Robinson, que se hará famoso por llevar en su camiseta el número 42, hará historia como jugador, no sólo por sus asombrosas aptitudes, sino por ser el primero de muchos deportistas negros que van a descollar en el béisbol, y ello aguantando mil y una provocaciones. El guionista y director Brian Helgeland entrega una estupenda muestra del subgénero del drama deportivo, a partir de una historia real muy conocida en Estados Unidos, que aúna los aspectos del terreno de juego, servidos en emocionantes escena de los partidos, con la cuestión racial. En el valioso contenido antropológico de la trama, el film tiene más de un punto en común con The Blindside (Un sueño posible), que transcurre en el mundo del fútbol americano. Quien ha firmado libretos de corte heroico como los de Destino de caballero y Robin Hood, sabe insuflar aire épico a la gesta de Jackie Robinson, que también lo es del dueño de los Dodgers, Branch Rickey. A la hora de sobreponerse a las dificultades brilla la fe metodista compartida por ambos hombres, el apoyo de su esposa Rachel en el caso de Jackie, y la puesta en ejercicio de una serie de virtudes muy necesarias como son la paciencia y la no-respuesta a la provocación. En el aspecto actoral, a una pléyade de secundarios poco conocidos que funcionan a la perfección, y al protagonista Chadwick Boseman, hay que sumar el buen trabajo de Harrison Ford, en la mejor interpretación que ha brindado en años de penosa sequía, con papeles indignos de su carisma.

6/10
Con derecho a roce (serie)

2011 | Friends with Benefits | Serie TV

Creada por Scott Neustadter y Michael H. Weber ((500) días juntos) y producida por el ganador de un Oscar y un Emmy, Brian Grazer (Una mente maravillosa), Con derecho a roce (serie) está protagonizada por un grupo de veinteañeros que intentan sobrevivir al confuso mundo de las citas y que buscan un poco de estabilidad sentimental. La suya es una amistad sincera y desinteresada, aunque a menudo olvidas los límites de la amistad y la confianza acaba en sexo sin compromiso.

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