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Biografía

Andrew Davies

Andrew Davies

Andrew Davies

Filmografía
Sanditon

2019 | Sanditon | Serie TV

Adaptación de una novela inacabada de Jane Austen, lo que se nota, ya que esta miniserie de Andrew Davies tiene que imaginar un posible desarrollo de la misma, y porque se opta por introducir elementos feministas, de diferencia social y sobre racismo, donde se juega a compatibilizar “rabiosa actualidad” con “no traicionar (demasiado)” el espíritu de la autora. El resultado es bastante desigual, aunque quizá complacerá a los que no sean demasiado puristas; los otros echarán en falta la agudeza característica de Austen a la hora de retratar la naturaleza humana, y sobre todo el alma femenina. La trama arranca con el accidente que sufre el carruaje donde viajan Thomas y Mary Parker, y el auxilio que les presta Charlotte Heywood, la mayor de una familia de once hermanos. Tan agradecidos quedan por su ayuda que Thomas, tras hablarles de su proyecto de impulsar un moderno balneario en Sanditon con la ayuda de la acaudalada viuda lady Denham, invitan a Charlotte a pasar el verano con ellos. Se trata de una excitante aventura, donde conocerá a los hermanos de Thomas, el expansivo Arthur, casado, y el adusto Sidney, soltero, con rasgos del Darcy de “Orgullo y prejuicio”. Charlotte es testigo de cómo los parientes pobres de lady Denham ambicionan heredar su fortuna, o del revuelo que produce la llegada de la mulata y rica heredera miss Lambe, con la que trabará amistad. La producción está cuidada, y tiene detrás a especialistas como Charles Sturridge dirigiendo algunos episodios. Se siguen con agrado las relaciones entre los personajes y los choques de sus caracteres, tratando de mostrar ingenio en los diálogos, con la precipitación en los juicios, y el triunfo de amor, característicos de la ficción austeneana. Pero el conjunto se resiente de cierta falta de sutileza en la “actualización” de ciertos elementos, y por decisiones discutibles, como las conversaciones de contenido sexual, en que se habla incluso de masturbación, algo que no casa mucho con el romanticismo que el espectador podría esperar. El reparto está compuesto por actores de larga experiencia televisiva, tocando soportar el protagonismo a Rose Williams.

5/10
Les misérables

2018 | Les misérables | Serie TV

Guerra y paz

2016 | War and Peace | Serie TV

Miniserie de lujo de la BBC británica, que adapta la inmortal obra de Lev Tolstoi "Guerra y paz", repetidamente tentada por el cine y la televisión, con versiones como la de King Vidor y Sergei Bondarchuk. La acción transcurre en la época de las guerra napoleónicas, cuando el emperador pretende conquistar Rusia y convertirse en el amo del mundo. En tal tesitura seguimos principalmente las tribulaciones de Pierre Bezukhov, bastardo de un conde que ha heredado inesperadamente ese título, idealista pero eternamente inadaptado, dulce e incapaz de hacer valer su voluntad; de la encantadora Natascha, bondadosa pero ingenua, con poca experiencia del mundo e integrante de la aristocrática familia Rostov, que conocerá importantes dificultades económicas por culpa de la imprudencia de su hermano Nikolai; y de Andrei Bolkonsky, hijo de un príncipe, muy determinado y presto para acudir a la guerra. Las trepidaciones de la historia afectarán de modo decisivo a estos personajes y a los que les rodean, ya nunca serán los mismos ante las pruebas que deben atravesar, y quizá del dolor y el sufrimiento extraigan valiosas lecciones. Tom Harper, hombre de la casa –para BBC dirigió varios episodios de la serie Peaky Blinders– demuestra que puede manejarse en un proyecto de gran envergadura, la producción es ambiciosa, e incluye bastantes escenas de batallas, de bailes y otras reuniones sociales, que resuelve bien. Y la adaptación corre a cargo de Andrew Davies, también con amplia experiencia televisiva para la BBC, él es el creador de The House of Cards, y se las ha visto antes con desafíos literarios debidos a Charles Dickens (La pequeña Dorrit), Jane Austen (Orgullo y prejuicio), Boris Pasternak (Dr. Zhivago) y Evelyn Waugh (Retorno a Brideshead). Quizá con ésta última su Guerra y paz comparte cierta simplificación del complejo original, aquí también toma una estructura básica –lo que sería un triángulo amoroso, el amor no confesado de Pierre a Natascha, quien prefiere an Andrei–, las concesiones a los desnudos, bastante ridículas y superfluas, y las cuestiones filosóficas y morales de fondo quedan un poquito diluidas (por fortuna, a pesar de todo, prevalecen, al fin y al cabo, Tolstoi es mucho Tolstoi). Con un reparto maravilloso, donde destacan sobre todo Paul Dano y Lily James, aunque todos están formidables, hasta los de menor presencia, se compone un cuadro grandioso acerca de la naturaleza humana, con sus virtudes y defectos, los deseos de hacer el bien y la búsqueda egoísta y rastrera del propio interés en pugna, y siempre la capacidad del perdón, pedido o concedido, que mejora a los que lo ponen por obra.

7/10
Mr. Selfridge

2013 | Mr. Selfridge | Serie TV

La vida del empresario norteamericano Harry Gordon Selfridge, extravagante y visionario emprendedor. Cuenta la historia de “Ametralladora Harry”, un hombre con la misión de convertir las compras en algo tan emocionante como el sexo. Vanguardista y temerario, dotado de una energía casi incontrolable, creó un auténtico teatro en el mundillo de las ventas al por menor, donde cualquier tema o moda que fuera novedosas, excitantes o divertidas – y a veces sencillamente estrafalarias – eran mostradas en sus escaparates.

Los tres mosqueteros (2011)

2011 | The Three Musketeers

Ya en 1921, Douglas Fairbanks protagonizó una vigorosa versión muda de la obra más conocida de Alexandre Dumas père, versionada posteriormente con desiguales resultados entre otros por Allan Dwan, Richard Lester, Stephen Herek, Peter Hyams y George Sidney (autor de la mejor versión). Esta adaptación se toma más licencias que sus predecesoras con respecto al original. Esta vez, Athos, Porthos y Aramis están a punto de conseguir un diseño para una particular máquina de guerra del mismísimo Leonardo Da Vinci, pero en el último momento son traicionados por Milady, por lo que se quedan sin nada. Desencantados, se limitan a emborracharse y lamentarse de que ya no quedan causas justas a las que unirse. Hasta que un día, se cruza en sus vidas el joven D'Artagnan, engreído gascón que aspira a ser mosquetero del rey, y que tras retarles en duelo a uno detrás de otro, acaba ayudándoles en una disputa con los guardias del cardenal Richelieu. Juntos, tendrán la oportunidad de ayudar a la reina en una desesperada misión. Parecería que el director Paul W.S. Anderson, conocido por las adaptaciones de videojuegos Mortal Kombat y Resident Evil, ha buscado un proyecto distinto de cara a cambiar de estilo. Sin embargo, nada más lejos de la realidad. Prima la acción estilo 'consolas', y la cinta está llena de elementos fantásticos, como dirigibles, ametralladoras, etcétera, en pleno siglo XVII. Abundan también las ralentizaciones tipo Matrix, recurso que también utilizaba El mosquetero, la versión de la obra de 2001. Si en su momento llamaba la atención la elección de Gene Kelly, demasiado mayor –pero lleno de carisma– para ser D'Artagnan, en esta ocasión resulta cuanto menos curiosa la juventud del actor escogido, Logan Lerman (Percy Jackson y el ladrón del rayo), si bien su edad es muy similar a la del personaje en el texto original. Le acompañan estrellas más o menos conocidas, como Matthew Macfadyen (Orgullo y prejuicio) que es Athos, Ray Stevenson (Roma) como Porthos, Luke Evans (Tamara Drewe), como Aramis, Christoph Waltz –Richelieu– y la esposa y actriz fetiche del realizador, Milla Jovovich, como Milady. La presencia de Orlando Bloom, como el Duque de Buckingham, no es casual, ya que se busca un tono similar al de Piratas del Caribe. Por regla general, las interpretaciones son correctas pero insulsas. No se le puede pedir a Anderson que desarrolle en profundidad la historia, y que los personajes evolucionen. Todo parece de fantasía y poco creíble. Pero mantiene el tono para todos los públicos de las viejas películas de aventuras, y el que busque dinámicos duelos a espada, acción interminable y batallas, sin más trascendencia, lo pasará bien.

5/10
La pequeña Dorrit

2009 | Little Dorrit | Serie TV

Una de esas cuidadas producciones de la BBC que justifican de sobras la existencia de una televisión pública. Adapta la conocida obra de Charles Dickens. Sigue a Amy Dorrit, una esforzada jovencita que debe ganarse la vida a diario para sacar a su familia adelante, después de que su padre, acosado por los deudores, haya recalado en prisión. La vida de Amy dará un vuelco cuando un día el hijo de su jefe plantea un misterio familiar, que podría probar que existe una interconexión entre su familia y los Dorrit. La serie está desarrollada en episodios de media hora, y destaca el protagonismo de Claire Foy, que sabe sostener la trama con su casi omnipresencia.

6/10
Retorno a Brideshead

2008 | Brideshead Revisited

“Retorno a Brideshead”, de Evelyn Waugh, es una de las obras maestras literarias del siglo XX. Su traslación a la pequeña pantalla, Retorno a Brideshead (1981) es una de las mejores series televisivas de todos los tiempos. Por ello hace falta cierto valor para abordar de nuevo material tan valioso. Julian Jarrold, el director de La joven Jane Austen, se atreve, con un guión de Andrew Davies y Jeremy Brock. Por desgracia, el resultado es bastante mediocre, y no cabe achacarlo sólo a los 133 minutos de metraje, que palidecen ante los 659 de que dispuso la serie de televisión. El film describe la toma de contacto de Charles Ryder, estudiante en Oxford, que desea ser pintor, con la familia Flyte. La cosa ocurre de modo casual, después de que Sebastian Flyte vomite en el alojamiento de Charles, suceso que les lleva a estrechar lazos. En una ocasión Sebastian lleva a Charles a su magnífica mansión en el campo, y éste queda fascinado, pese a que su amigo pone todo tipo de obstáculos para que no conozca a su familia. Existen diferencias, no sólo de clase social (Charles es un tipo normal, ellos son nobles y adinerados), sino de religión, pues los Flyte son católicos, y lady Marchmain, la madre, se toma los asuntos de fe muy en serio. En cualquier caso, Charles queda atrapado por la atmósfera encantadora que rodea al clan, pero hay muchas cosas que no entiende, además de producirse una colisión entre su amistad con Sebastian, y el atractivo que su hermana Julia ejerce sobre él. La nueva versión no atrapa nunca el espíritu de la novela de Waugh. Se puede entender el afán de simplificar, pero no el de vulgarizar. Y al final todo queda reducido a un elemental triángulo amoroso, cuyos vértices son Charles y los hermanos Sebastian y Julia. Sebastian sentiría una atracción homosexual por Charles, pero éste estaría más interesado en una relación con Julia, lo que va a producir la decepción y los celos del amigo. Esto se describe en las escenas del carnaval de Venecia, no demasiado inspiradas. La otra cuestión donde se yerra, es en el tratamiento de la religión, que pesa de modo trascendental en los personajes. Lo que en la historia original era un elemento esencial, incómodo a veces, quizá insoportable incluso, pero necesario, en el film se transforma en carga arrojada sobre los hombros de los hijos por una despiadada e integrista madre, presentada como poco menos que una arpía. Desaparece la idea de se trata de una historia que describe la acción de la gracia sobre unos personajes. Queda así reducida la fe a un elemento casi de superstición -todo el tratamiento del regreso de lord Marchmain a casa para morir allí, que lleva a absurdas promesas-, y hasta se escamotea la emocionante oración atea de Charles ante el moribundo. No, ciertamente Waugh es sometido a un triste ejercicio de reinterpretación, donde Charles sería el hombre que desea mirar a los nuevos tiempos, pero que queda atrapado por los últimos coletazos de un orden antiguo, destinado a desaparecer. Incluso lo que Waugh veía como mediocridad de los nuevos tiempos, simbolizada por la despreocupación y el atolondramiento del soldado Hooper, aquí se torna en esperanza ante una nueva generación que no estaría condicionada por la religión; el final de esa vela ardiendo ante la Virgen de la capilla, y que Charles opta por no apagar, puede ser más o menos ingenioso, pero se diría que habla de alguien que, magnánimo desde su posición de hombre ilustrado, deja un espacio para los crédulos, un simple guiño nostálgico a algo que ya es pasado. Quien no conozca la novela o la serie, tal vez disfrute con este film por su empaque, una historia de amor fatal. Pero lo cierto es que hay mucha torpeza narrativa y que le pesan sus referentes, algo que se nota en la decisión de emplear el mismo escenario para la casa de Brideshead, en el uso de un actor, Matthew Goode, que intenta evocar a Jeremy Irons, o en el intento de crear una partitura emotiva, cosa que ciertamente no se logra.

4/10
La abadía de Northanger

2007 | Northanger Abbey

Adaptación televisiva de una de las novelas menos conocidas de Jane Austen. Firma el libreto Andrew Davies, admirador confeso de la novelista británica, no en vano adaptó tiempo ha El diario de Bridget Jones, que a su vez rendía tributo a la obra austeniana "Orgullo y prejuicio", de la que también acometió una versión para la pequeña pantalla. Sigue las vicisitudes de Catherine Morland, la hija mayor de una numerosa familia, con poca experiencia en la vida, de la que casi todo lo que sabe proviene de su afición a devorar novelas románticas y de misterio. Unos parientes, los Allen, proponen a la joven pasar una temporada con ellos en Bath, lugar donde tendrá oportunidad de relacionarse. Ilusionada con lo que ve como una gran aventura, parte para allá. En su primer baile conoce a Henry Tilney, un apuesto joven que empieza a hacerle tilín. Aunque también hay otro tipo que no le quita ojo: John Thorpe, de cuya hermana Isabella se hace muy amiga. Los lazos se estrechan cuando el hermano de Catherine, James, anuncia su compromiso matrimonial con Isabella.Se trata de una versión digna del texto de Jane Austen, aunque a veces se note en exceso el formato televisivo, una estructura algo mecánica; pero resulta obligado reconocer el esfuerzo de producción en lo que a ambientación se refiere. También se nota el típico complejo de quien tiene miedo de que la película se considere algo apolillada, lo que conduce a incluir algún pasaje ligeramente "picante", a cuento de las novelas que lee Catherine y su desbordante imaginación, que se plasma en sueños inconfesables. Pero dicho esto, la trama romántica y los enredos amorosos funcionan bien, con la mezcla de buenos sentimientos, melodrama y sutil sentido del humor; y se atrapa bien la inmadurez de la protagonista, que le lleva a los prejuicios, a imaginar injustamente cosas de los demás, mientras deja de adivinar las verdaderas injusticias que algunos acometen ante sus narices. El reparto lo componen competentes aunque desconocidos actores británicos.

6/10
A Room With a View

2007 | A Room with a View

Lucy Honey Church (Elaine Cassidy), una joven inglesa de buena familia, se encuentra de viaje en Florencia junto a su prima Charlotte Bartlett (Sophie Thompson). En la pensión donde se hospedan conocen al señor Emerson (Timothy Spall) y a su hijo George (Rafe Spall), que, amablemente, les ceden sus habitaciones para que estas disfruten de una ventana con vistas a la ciudad. Remake en la televisón de la adaptación de 1985 de James Ivory sobre la novela de Forster. Cuenta con un reparto más televisivo, que si bien, no llega a la altura del reparto original, nos deja un producto de calidad más que correcta.

6/10
Bridget Jones: sobreviviré

2004 | Bridget Jones: The Edge Of Reason

Por fin, Bridget ha conseguido comprometerse con el abogado Mark Darcy, el hombre de sus sueños. Aparentemente, es el hombre ideal: atractivo, inteligente, tolerante con las acciones de Bridget, etc. Pero esta insufrible mujer ve amenazas por todas partes, pues siente celos de cualquier fémina que se acerque a su amado. Sobre todo, de la nueva ayudante de Mark, una atractiva y alta mujer que parece querer alejarla de él. Para colmo de males, reaparece el mujeriego Daniel Cleaver, antiguo jefe de Bridget con el que mantuvo una horrible relación. Vuelve la treintañera más neurótica y exageradamente llena de complejos de la pantalla, interpretada por Renée Zellweger, en una secuela en que también reaparecen Colin Firth y Hugh Grant. La directora Sharon Maguire ha sido sustituida por el cineasta británico Beeban Kidron, correcto autor de cintas como Antonia y Jane o A Wong Foo, gracias por todo, Julie Newmar. Y bien, lo que podía haber sido un sainete actualizado, una especie de retrato de costumbres, que hubiera convertido a su protagonista en todo un icono generacional, en realidad se queda en una comedia ligera, y en ocasiones algo gamberra. Eso sí, la risa está asegurada con gags sencillos pero efectivos al estilo de las telecomedias. Además, Kidron le saca jugo a las múltiples y sonoras canciones de la banda sonora. Versiona muy libremente la segunda novela sobre el personaje, de la periodista Helen Fielding, en la que Bridget convivía con Darcy para constatar que el hombre de sus sueños era también un ser humano con algún defectillo. Lo único que ha quedado en su traslación a la pantalla ha sido el título y el viaje a Bangkok.

6/10
La reina de la guerra

2003 | Boudica

Isla de Bretaña en la época del Imperio Romano. Allí la reina guerrera Boudica se levantará contra los invasores cuando se vea brutalmente atacada y traicionada por las legiones romanas. Boudica logrará acaudillar a varios pueblos y tribus de la zona para vengarse de las tropas de Nerón. Telefilm de esmerada producción que recrea un episodio interesante de la historia de la conquista romana de Gran Bretaña. Destaca entre el reparto la presencia de la actriz Emily Blunt, en el que fue su debut en el cine.

4/10
Dr. Zhivago (2002)

2002 | Dr. Zhivago

Aunque ya está casado, el doctor Yuri Zhivago se enamora de la bella enfermera Lara, en los duros años de la revolución rusa. Lujosa miniserie que adapta la novela del disidente soviético Boris Pasternak, galardonado con el Nobel de Literatura. La obra fue objeto de una magnífica versión de David Lean, protagonizada por el egipcio Omar Sharif. Por supuesto, no cuenta con el amplio presupuesto de aquella, por lo que no es tan espectacular, y se echa de menos el inolvidable "Tema de Lara", de Maurice Jarre. Pero narra más detalles de la historia, y por lo visto el final es sorprendente... El reparto es realmente fantástico.

5/10
El sastre de Panamá

2001 | The Tailor of Panama

Adaptación de la novela de John Le Carré, en cuyo guión él mismo ha participado. Narra la llegada al Panamá de la era “postrecuperación-del-canal” de Andy, espía que trabaja en su propio provecho y sólo, como posible efecto secundario no deseado, en el de su país, el Reino Unido. En el país centroamericano contacta con un sastre que puede ser una buena fuente de información. Y empieza a exprimirle sin que le importe demasiado si lo que le cuenta es verdad o no. Vuelta de tuerca a la idea imaginada por Graham Greene en Nuestro hombre en La Habana de espía que inventa una información increíble. Sólo que el film entregado por Le Carré y John Boorman tiene menos sentido del humor y una visión bastante más cínica del ser humano. Así, el personaje de Pierce Brosnan, Andy, cae antipático: su obsesión por el dinero y el placer (sexo que remacha lo animal que es Andy) no ayudan a hacerlo amable. Más cercano resulta el personaje del sastre, encarnado por Geoffrey Rush: las dudas acerca de la mentira sobre la que ha edificado su vida familiar tienen su interés.

5/10
El diario de Bridget Jones

2001 | Bridget Jones's Diary

El diario de Bridget Jones nació como una columna de la periodista Helen Fielding, donde con ácido humor describía lo que se suponía era el punto de vista de una mujer treintaañera que todavía no ha dado con su lugar en el mundo. El éxito condujo a una novela aún más exitosa; el salto a la pantalla era un paso cantado, que se ha saldado igualmente con una calurosa acogida. El diario es la excusa para articular los pensamientos de Bridget Jones, quien es joven, niña y avejentada al tiempo; joven por edad física, niña por su frecuente comportamiento pueril, y avejentada por la desilusión que a menudo le domina. Muchos espectadores de su edad pueden verse reflejados en el personaje, bordado por Renée Zellweger. Superados por los altibajos emocionales, las ilusiones (a veces pura imaginación, sin visos de realidad) apenas les duran unos instantes. Sin una visión trascendente en la que anclar su vida, andan a la deriva, movidos por los volubles vaivenes de sus sentimientos. Estamos ante un film hijo de su época. Frívolamente divertido, con buenos gags y un triángulo amoroso donde Bridget, finalmente, encontrará a su príncipe azul. La desconocida Sharon Maguire dirige con oficio, y, entre bromas y veras, deja caer, aunque sea en forma de leves apuntes, algunas ideas críticas acerca del tonteo erótico en la oficina o la incapacidad de expresar los propios sentimientos.

6/10
A Rather English Marriage

1998 | A Rather English Marriage

Un líder de un escuadrón y un lechero jubilado deciden enterrar sus viejas rencillas y diferencias para vivir juntos tras enviudar la misma noche. Ambos pasan a formar una extraña y afable pareja, hasta que su amistad se pone a prueba con la llegada de una atractiva y misteriosa mujer. Pese a que la meta de la película es un poco artificial conseguirá compensarlo con lágrimas y risas a partes iguales.   

5/10
Emma

1996 | Emma

Adaptación televisiva de la conocida novela de Jane Austen, realizada casi a la par de la que protagonizó Gwyneth Paltrow, y para muchos claramente superior. Narra la historia de Emma, una joven que tras considerarse artífice de la boda de su mejor amiga, la señorita Taylor, planea emparejar a los solteros de la ciudad de Highbury, una pequeña y pacífica localidad inglesa. No obstante, pronto comprobará que sus conocimientos acerca de los sentimientos del prójimo son tan escasos como los que ella tiene de su propio corazón. La versión de Diarmuid Lawrence es muy fiel a la fuente original, y atrapa esa increíble plasmación del alma femenina de la que era capaz Austen. En esta ocasión es Kate Beckinsale la que juega a Celestina con su composición de Emma, y verdaderamente se mueve como pez en el agua en los aspectos humorísticos de su personaje. El resto del reparto es muy atinado, pero destaca especialmente Mark Strong.

5/10
Círculo de amigos

1995 | Circle of Friends

En una visita a Madrid, el productor británico David Puttnam vaticinaba que Irlanda se convertirá pronto en un pujante foco de producción cinematográfica. Círculo de amigos, rodada en ese país con un equipo artístico casi desconocido, puede ser un botón de muestra esperanzador de lo que se avecina. A finales de los años cincuenta, tres amigas dan el salto del instituto a la universidad, y comienzan la búsqueda del chico de sus sueños. Nan, la más agraciada, puede escoger y busca a alguien que sea, sobre todo, un buen partido. Eve, huérfana educada en un convento de monjas, encuentra un buen pretendiente. Es Benny, con complejo de patito feo, quien lo tiene más difícil: se ha enamorado tras un flechazo instantáneo de Jack, que le parece fuera de su alcance. La película, correcta, presenta, a partir de una novela de Maeve Binchy, la iniciación a la vida —amistad, primeros amores, desengaños...— de tres jovencitas; el marco es un ambiente irlandés impregnado de catolicismo. La educación religiosa de las chicas influye a la hora de plantearse las relaciones con sus novios. Sin tonos demasiado amargos o traumáticos, predomina más bien la visión amable; pero lo cierto es que no se da ningún argumento atractivo por el que se deba esperar al matrimonio para tener relaciones sexuales, algo que se plantea como herencia de una moral reprimida. Lo más valioso del film proviene de las estupendas interpretaciones de Chris O'Donnell y, sobre todo, de Minnie Driver. Faltan matices a los personajes de las otras dos chicas, que se apuntan interesantes pero quedan desdibujados. Chirría el malvado pretendiente oficial de Benny, cuyas apariciones subraya en exceso la hermosa banda sonora.

6/10
Orgullo y prejuicio (1995)

1995 | Pride and Prejudice | Serie TV

Lizzie Benneth es una sensible joven que pertenece a una familia humilde. Su madre ansía casarla con un joven de buena familia, como a sus cuatro hermanas. En un baile, Lizzie conoce a Fitzwilliam Darcy, un recién llegado atractivo por el que ella sentirá todo tipo de prejuicios, pues le ve como un joven frío y arrogante. ¿Pueden el orgullo y los prejuicios dar al traste con el amor? Ésta es la premisa de la clásica novela de Jane Austen, rigurosamente adaptada en esta serie británica de la BBC. Destaca Colin Firth, famosos precisamente por su papel de Darcy en El diario de Bridget Jones, film donde la serie era la favorita de la protagonista.

6/10
Anglo Saxon Attitudes

1992 | Anglo Saxon Attitudes

El descubrimiento de un miembro viril en la tumba de un obispo anglosajón es el motivo para que se organice un escandaloso revuelo. Además, Gerald Middleton se enamora de Dolly, novia de su mejor amigo Gilbert, involucrado en la excavación de la tumba. Cuando Gilbert acude al frente a luchar en la Primera Guerra Mundial, Gerald y Dolly prosiguen la relación a pesar de que él se casa finalmente con otra mujer. Película inglesa basada en la satírica novela de Angus Wilson, en donde se retrata una sociedad inglesa presuntuosa. Destaca del reparto una jovencísima y rellenita Kate Winslet, en su segunda aparición en el cine.

4/10
The House of Cards

1990 | The House of Cards | Serie TV

El primer ministro Henry Collingridge no lo sabe todavía, pero acaba de cometer el mayor error de su vida. Durante las elecciones primarias prometió a Francis Urquhart, principal azote de su partido, la cartera de un ministerio a cambio de su apoyo. Sin embargo, las promesas políticas son volubles y esta no fue la excepción. Francis Urquhart es un político aparentemente sin compasión o remordimiento que está decidido a llegar a la cima y permanecer allí.

Pasión devoradora

1988 | Consuming Passions

Comedia negra según la obra teatral "Secrets", escrita por Terry Jones y Michael Palin, dos de los miembros del grupo de humor inglés Monty Python. Lamentablemente la labor de ellos se queda aquí, y como en la película no aparecen acreditados ni ellos ni ningún otro miembro del 'clan Python', su pretendida comicidad se pierde por los terrenos de la vulgaridad a la hora de presentar el disparate. Ian Littleton, ejecutivo de una fábrica de chocolate, comienza a escalar puestos en la empresa gracias a que ha conseguido fabricar unas tabletas con un sabor único e incomparable que hace las delicias de la gente. Su secreto es asesinar a la gente y añadir sus cuerpos en la elaboración del dulce. Tiene algunos momentos que apuntan a la hilaridad, pero que no acaban de cuajar.

4/10
Por encima de la ley

1988 | Above the Law

Nico Toscani es agente de la CIA y lleva un caso de narcotráfico. A medida que va avanzando en sus pesquisas para desmantelar la red, va descubriendo que miembros de la propia CIA o del gobierno, están también involucrados. Primera película de Steven Seagal, con la que se podría decir que había nacido un nuevo género. La base de este film y sus venideros no es otro que la acción, la violencia y el héroe (Seagal) musculoso, experto en artes marciales. Tras esta película, vendrían otras cintas muy inferiores, como En tierra peligrosa o Al filo de la muerte. El guión es flojito y las interpretaciones dejan mucho que desear, pero el ritmo es bueno y la trama entretenida y lo cierto es que el protagonista tiene su público y ahí está. Le acompaña en el reparto Pam Grier (Jackie Brown) y la explosiva Sharon Stone (Rápida y mortal).

5/10
Time After Time

1986 | Time After Time

Jasper acaba viviendo en la misma mansión que sus tres hermanas. Pero la convivencia no será fácil. Producción televisiva de bajo presupuesto que adapta la novela "Time After Time", de Molly Keane. El reparto está compuesto por grandes actores británicos, como John Gielgud y Trevor Howard.

5/10
House of Cards (6ª temporada)

2018 | House of Cards | Serie TV

Decepcionante última temporada de House of Cards, que tuvo que enfrentarse al desafío de prescindir de su actor principal, Kevin Spacey, por los escándalos sexuales de los que ha sido acusado, cuando ya se había iniciado su producción. Esto obligó a una reescritura completa de lo previsto y al retraso en su lanzamiento. La presión que debieron sentir los guionistas puede imaginarse, estar a la altura de las anteriores temporadas desprovistos de su principal arma, el formidable actor. La ausencia del personaje que justifica toda el entramado, el carismático y maquiavélico Frank Underwood, acaba pesando demasiado, no deja de estar presente como un fantasma, y el recurso a jugar con esta idea, la de una especie de no-muerto que se resiste a descansar en paz en su tumba, de sombra muy, muy alargada, no acaba de funcionar. No está Spacey-Underwood, y hablar de él todo el tiempo sólo complica las cosas, aumentando la añoranza, el espectador le echa de menos aunque no quiera. Frank Underwood ha muerto. Con su prestigio por los suelos, no ha sido enterrado en Arlington sino en su Georgia natal, ironías de la vida, junto a la tumba de su padre al que tanto odiaba. ¿Por causas naturales? No está claro, aunque la versión oficial asegura que murió pacíficamente en la cama que compartía en la Casa Blanca con su esposa, la presidenta Claire Underwood. Se escuchan ruidos extraños en la residencia presidencial. ¿Será un fantasma? No, un pajarito se había colado y quedado emparedado, pero Claire lo encuentra y deja volar. La ambiciosa viuda trata de hacerse respetar, pero demasiadas personas poderosas a su alrededor piensan que es una marioneta que pueden manejar a su antojo. Destacan a este respecto el vicepresidente Mark Usher y los hermanos Shepherd, Bill y Annette. Por otro lado el fiel Doug Stamper, siempre una especie de perrito faldero de Frank, desearía el indulto presidencial al que también aspiraba el ex presidente, y está ingresado en un centro psiquiátrico sometiéndose a sesiones de terapia. Es triste ser testigo de la decadencia de la serie, que aquí deviene en intrigas palaciegas que parecen una caricatura de los Borgia, nada queda de la grandeza shakespereana de los comienzos con una lady Macbeth de opereta, simulando una depresión; la impresión es que Beau Willimon se ha quitado de en medio del desaguisado, aunque siga figurando en los créditos como creador. Claire toma el testigo de Frank para dirigirse al espectador y desafiarle, echándole a la cara su pragmático cinismo, pero no es lo mismo, y se abusa del recurso. Tenemos a muchas mujeres con poder, tratando de encarnar el sueño feminista, pero sin garra ninguna, ya sea Annette, como una antigua amiga de la universidad de Claire y ahora rival, pobre recién llegada al naufragio Diane Lane, o a Jane, la mujer turbia a la que ya daba vida Patricia Clarkson, que comparte algunas escenas sonrojantes con el presidente ruso, negociando condiciones ventajosas para su presencia en Siria, aprovechando su presencia en el sepelio por la antigua secretaria de estado; aunque las más altas cotas del ridículo se alcanzan cuando asoma un gabinete para tiempos del #MeToo, a cuya causa el cinismo hace un flaco favor. Un personaje que da pena el el de Seth, que trabaja para los Shepherd como ridículo correveidile. Y la cuestión del aborto o una cuestión de paternidad, en fin, todo resulta, con perdón de "embarazoso" culebrón. A Robin Wright hay que reconocerle coraje por intentar sostener a su personaje, interpretándolo hasta el final, e incluso echando el telón del último episodio, que dirige, aunque no basta. Ahora sí, descansen en paz de una vez Frank Underwood y compañeros, y pasemos a otra cosa.

3/10
House of Cards (5ª temporada)

2017 | House of Cards | Serie TV

Continúan las intrigas políticas de Frank y Claire Underwood para copar el poder en Washington, cada vez más parecidos al referente shakespereano del matrimonio Macbeth. Están muy próximas las elecciones presidenciales en que Frank debería revalidar un cargo que consiguió desde el bando demócrata en circunstancias más que dudosas, y con su esposa Claire como compañera de ticket aspirante a ocupar la vicepresidencia y no limitarse a ser la primera dama. Pero el republicano Will Conway, que tiene un pasado de héroe de guerra y es mucho más joven y padre de familia, es un poderoso rival. Además pesa el modo en que el presidente Underwood gestionó una crisis de secuestro en que un ciudadano americano fue decapitado a manos yihadistas. Decidido a conservar el mandato presidencial al precio que sea, Frank juega a la guerra sucia, además de manejar la carta del miedo para limitar el poder de los gobernadores, y ahuyentar de las urnas a los votantes m´s conservadores. La quinta temporada de House of Cards, que ha desarrollado antes con brillantez Beau Willimon, ahora desmarcado para acometer nuevos proyectos, mantiene de la mano de Melissa James Gibson y Frank Pugliese el nivel de las predecesoras, pero con una intención de elevar el nivel de intrigas y manipulación del matrimonio protagonista y su equipo, azuzada por el fenómeno "presidente Trump", que de alguna manera confirma aquello de que la realidad siempre supera a la ficción. De modo que siguen las intrigas en la sombra, mostrando el contraste entre un presidente que ya peina muchas canas, es de otra generación, y un adversario que usa hábilmente las nuevas tecnologías –su sesión de preguntas directas con el público durante horas via internet–, y que podría tener un punto flaco que no acaba de aflorar. En esta nueva entrega se prueba que hay capacidad sobrada para mostrar el modo en que actúan unas mentes retorcidas, que en algún caso, Doug Stamper, podrían estar tocando fondo. También la idea "marca de fábrica" de que Frank (el gran Kevin Spacey) se dirija directamente al espectador tiene nuevos momentos de originalidad, como en la reunión con los gobernadores, o con la que gente que se manifiesta a las puertas de la Casa Blanca, lo que tiene su mérito, la fórmula siempre apuntaba al riesgo de convertirse en lastre, Nombrar al reparto habitual y decir lo bien que lo hace cada uno, incluida con Robin Wright repitiendo como directora de un par de capítulos, se antoja un ejercicio innecesario. Sí conviene señalar alguna incorporación de relumbrón, como la de Patricia Clarkson.

7/10
House of Cards (4ª temporada)

2016 | House of Cards | Serie TV

Cuarta temporada de esta serie de lucha por el poder a toda costa, que alcanza su momento más álgido. Porque ciertamente y gracias a sus intrigas el vicepresidente Frank Underwood ha accedido a la presidencia de los Estados Unidos, tras implicar en un escándalo al anterior mandatario, pero al precio de la ruptura con su esposa y nueva primera dama, Claire, aunque la opinión pública no sea aún consciente de ello. De modo que en campaña para su reelección, donde la situación política con la crisis del petróleo y los roces con Rusia no ayudan demasiado, se suman las piedras que le va poniendo en el camino su propia mujer, que siguiendo sus propias aspiraciones políticas pretende presentarse al Congreso en Texas; decisión que coincide con la noticia de que su madre, con la que apenas se habla, padece un cáncer bastante avanzado. Beau Willimon vuelve a demostrar destreza para desarrollar las posibilidades que ofrece el lado más oscuro de la Casa Blanca. Aquí la novedad es que lo que había sido un frente unido, Francis y Claire, se ha quebrado, con lo que la lucha por el poder en su vertiente más maquiavélica, es también una pelea entre ellos, las desavenencias conyugales y políticas se confunden, es todo lo mismo. A esto se suman nuevos personajes –la madre enferma, amargada e intrigante, encarnada por Ellen Burstyn; o la jefa de campaña de Claire, Neve Campbell–, subtramas bien pensadas como la crisis rusa, y puntos de giro inesperados que no deberíamos desvelar, pero que complican la vida, nunca mejor dicho, al presidente. La trama atrapa, y aunque se presta humanidad a los personajes, de nuevo la apuesta es convertir a todos en ambiciosos y resentidos ávidos de poder y venganza, cada uno a su modo, nadie resulta medianamente positivo o atractivo, sólo cabe admirar el ingenio de unos y otros a la hora de urdir artimañas para conservar lo logrado, tapar escándalos o alcanzar ciertas metas, ya sea el comandante en jefe Kevin Spacey –que en esta temporada habla menos al espectador–, la primera dama Robin Wright –que vuelve a dirigir varios episodios–, o el astuto jefe de gabinete Michael Kelly, por citar a los principales.

7/10
House of Cards (3ª temporada)

2015 | House of Cards | Serie TV

Tercera temporada de la cínica serie, con Francis Underwood al fin de presidente de los Estados Unidos, aunque de auténtica carambola, tras forzar la dimisión del presidente. Su ambición todavía no está colmada, pues sólo dispone de 18 meses como inquilino de la Casa Blanca, y en su partido no son muy partidarios de que sea candidato para un segundo mandato. Mientras Claire no se conforma con ser simple Primera Dama, y se postula como embajadora de su país ante Naciones Unidas. Y aunque Francis no renuncia a presentarse a las elecciones presidenciales, utiliza su supuesto abandono para buscar apoyos para su programa Trabajo para América, que busca crear un millón de puestos de trabajo, financiados a base de recortes sociales. Entretanto Doug Stamper, que siempre hizo trabajos sucios para Francis, se siente ninguneado tras haber estado cerca de la muerte y haber necesitado rehabilitación, hasta el punto de que podría ofrecer sus servicios a una inesperada candidata a la presidencia. Beau Willimon sigue desarrollando con habilidad esta serie de planteamientos maquiavélicos, en que los principales personajes buscan sólo su propio interés, sin pensar excesivamente en servir al ciudadano, a no ser que tal actitud le reporte votos u otros beneficios tangibles. Por supuesto que en o más alto del escalafón cínico se se encuentra Francis Underwood, de nuevo un Kevin Spacey que se diría más grueso y satisfecho que nunca, que habla a cámara y por tanto al espectador con increíble desparpajo y naturalidad para pavonsearse de sus lamentables puntos de vista. Ya en el arranque de la serie, una visita al cementerio donde está enterrado su padre, supuestamente sentimental, y que le lleva a orinar ante su tumba, da idea de que para este hombre no hay nada sagrado, lo que se corrobora en otro capítulo, en una escena en una iglesia, donde su actitud blasfema tiene un inesperado contrapunto en el crucifijo que se viene abajo y está a punto de aplastarlo, lo que proporciona un momento de titubeo al repulsivo personaje, antes de que se rehaga con unos de sus sarcásticos comentarios. La serie tiene gancho y atrapa, con sus luchas de poder y crisis políticas –Oriente Medio, una Rusia con un mandatario que se parece a Putin, las luchas en el congreso...– aunque en su contra tiene la realidad de una galería de personajes odiosos, con los que resulta difícil empatizar.

6/10
House of Cards (2ª temporada)

2014 | House of Cards

La ambición de quien fuera congresista por Carolina del Sur, Francis Underwood, y de su esposa Claire, no parece conocer límites. Después de haber forzado la renuncia del vicepresidente para que se presente a gobernador, y ocupar así su puesto, el camino para llegar a la cúspide del poder parece bastante claro. Se trata de manejar a los que también se muestran ávidos de puestos de mando, pero que pueden ser manejados, como Jackie Sharp, que va a ocupar su puesto de líder de la mayoría del congreso, y emplear para los trabajos sucios a secuaces eficaces y leales como el ex alcohólico Doug Stamper. No faltan, por supuesto, los obstáculos, como los chicos de la prensa, o lobbies poderosos como el liderado por Raymond Tusk, amigo personal del presidente y que tiene negocios muy lucrativos con los chinos. Revelaciones como el recurso al aborto de Claire y agresiones sexuales en la cúpula del ejército van a complicar la vicepresidencia de Underwood, aunque aún más complicado lo va a tener el presidente Garrett Walker, que atraviesa una crisis matrimonial, y que se ve enredado en una complicada partida de ajedrez donde su segundo no parece ser precisamente su aliado. La segunda temporada de House of Cards, que adapta a la realidad estadounidense el libro de Michael Dobbs y la miniserie de Andrew Davies, sigue los parámetros maquiavélicos con que arrancó, su protagonista sigue siendo un perfecto cínico, que expresa sus planes sin remordimientos hablando de vez en cuando a la cámara, o sea, al espectador. Por supuesto a Underwood no le basta su vicepresidencia, y sólo en ocasiones contadas muestra una cierta correspondencia a las personas que le caen bien, como Freddie, que le sirve esas costillas que tanto le gustan en su viejo local. La trama política es sólida y despierta el interés, y hay lugar para las sorpresas, a medida que en el ambicioso camino de Underwood se acumulan los cadáveres, metafóricos o reales. La serie televisiva de Netflix es ágil, e incorpora bien elementos tecnológicos y de la actualidad. Los personajes están bien perfilados, pero pesa demasiado la carga inmoral, con planteamientos muy retorcidos –el ménage à trois del matrimonio Underwood con su guardaespaladas es de traca–, no existe alguien medianamente ejemplar e íntegro, parece que en Washington y en el mundo en general no existe la gente honrada, los políticos que simplemente quieren servir a sus ciudadanos. Una vez más el reparto es sobresaliente, con unos Kevin Spacey y Robin Wright que han tomado perfectamente la medida a Francis y Claire.

7/10
House of Cards

2013 | House of Cards | Serie TV

Recién elegido el nuevo y demócrata presidente de Estados Unidos, el congresista Francis Underwood contaba con ser nombrado secretario de estado. Pero el ingrato presidente electo ha decidido no cumplir su promesa, las circunstancias políticas obligan. No queda convencido Underwood, que a partir de ese momento orquesta su particular venganza: no sólo torpedeará a quien el presidente ha señalado como secretario de estado para colocar a una mujer en su lugar, sino que apoyará una nueva ley de educación a su gusto, y filtrará información a su gusto a una bloguera del influyente diario The Washington Tribune; y todo ello con la apariencia de ser un fiel colaborador de la Casa Blanca, a la que no guardaría rencor. Entretanto la esposa de Francis, Claire, busca el modo de sacar adelante sus proyectos medioambientales sin ánimo de lucro, contando con que los fondos que manejará no son los deseados por la falta de consideración de que ha sido víctima él. Traslación a la realidad política americana de la novela del británico Michael Dobbs, que fue convertida en serie televisiva por la BBC en la última década del siglo XX. Se trata de un ambicioso proyecto de Netflix, el portal de internet para alquiler de películas y series televisivas, que de este modo se mete de lleno en la producción, incluso con el atrevimiento de haber puesto simultáneamente a disposición de sus usuarios, los 13 episodios de que consta su primera temporada. Los dos primeros capítulos los dirige el estiloso David Fincher, en su primera incursión televisiva, y otros cineastas ligados a House of Cards responden a los prestigiosos nombres de James Foley, Joel Schumacher, Carl Franklin y Allan Coulter, entre otros. El enfoque de House of Cards es tremendamente cínico: la entrega de Francis a la política es una exclusiva mirada a su propio ombligo, no consiste en otra cosa que en sentir el vértigo del poder y salirse con la suya, siempre desde una altura clarividente que mira a los demás con desprecio, sean “lobos” o de la “manada”. Ello se subraya con la escenas en que Francis, un papel a la medida de Kevin Spacey, mira directamente a cámara para exhibir sin tapujos su desprecio a los demás, su escasa confianza en la naturaleza humana la búsqueda de su exclusivo interés. Su matrimonio con Claire –no tienen hijos– parece más una fría asociación conveniente para ambos, que algo basado mínimamente en algo parecido al amor. Y los otros congresistas, la periodista, los ciudadanos sufrientes, no son más que peones sacrificables en su particular partida política de ajedrez; y ello porque tampoco es que sean mejores que él. Está claro que la serie, desarrollada en su versión yanqui por Beau Willimon, tiene gancho y está bien rodada. Logra intrigar y los actores hacen un buen trabajo. Pero la imagen que transmite de la actividad política es algo muy parecido a una cloaca donde nadie parece pensar que está prestando un servicio a los ciudadanos. Lo que resulta altamente deprimente.

6/10
B. Monkey

1998 | B. Monkey

Dos vidas se cruzan en Inglaterra. B. Monkey es una joven de origen italiano, especializada en atracos a mano armada, que quisiera dejar atrás una forma de vida que le deja vacía. Alan es un tímido maestro de primaria, que lleva un programa musical de radio en un hospital. Ambos coinciden en un pub y hay flechazo. El amor es creciente, pero... ¿qué sentido tomará la frase promocional del film: “No es cierto que obtenemos lo que merecemos. Obtenemos lo que deseamos, si lo deseamos lo suficiente”? Michael Radford, director de la fantástica El cartero (y Pablo Neruda), insiste en el terreno romántico, con una historia de amor sobre las posibilidades que de toda persona para cambiar a mejor. Y traza con vigor los rasgos de los distintos personajes: la pareja protagonista (Asia Argento y Jared Harris), y los compinches de antiguas fechorías de B. Monkey (Rupert Everett y Jonathan Rhys Meyers). Pero pesa excesivamente la minuciosidad con que se dibujan los encuentros eróticos de B. Monkey y Alan.

4/10
Mr. Selfridge

2013 | Mr. Selfridge | Serie TV

La vida del empresario norteamericano Harry Gordon Selfridge, extravagante y visionario emprendedor. Cuenta la historia de “Ametralladora Harry”, un hombre con la misión de convertir las compras en algo tan emocionante como el sexo. Vanguardista y temerario, dotado de una energía casi incontrolable, creó un auténtico teatro en el mundillo de las ventas al por menor, donde cualquier tema o moda que fuera novedosas, excitantes o divertidas – y a veces sencillamente estrafalarias – eran mostradas en sus escaparates.

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