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Biografía

Michael Kelly

Michael Kelly

51 años

Michael Kelly

Nació el 22 de Mayo de 1969 en Philadelphia, Pennsylvania, EE.UU.
Filmografía
Jack Ryan (2ª temporada)

2019 | Jack Ryan | Serie TV

Vuelven las andanzas del analista de la CIA Jack Ryan, el personaje ideado por Tom Clancy e interpretado en esta serie por John Krasinski, quien rechazó un puesto de campo en Moscú ofrecido por uno de sus amigos y mentores, James Greer, para seguir en Washington con tareas más tranquilas, sentado ante la pantalla del ordenador en un escritorio. Pero en una de éstas detecta el envío ilegal a Venezuela de un cargamento, que llega hasta la jungla. Y con su amigo el senador Moreno viaja al país sudamericano, que preside despóticamente Nicolás Reyes. A su pesar, Ryan se verá envuelto en la acción tras sufrir un atentado que reclama venganza. Y le toca asociarse a una misteriosa mujer, Harriet Baumann, con la tiene una noche de sexo casual, y que resulta tener vínculos con los servicios secretos alemanes. Carlton Cuse y Graham Roland no conservan gran cosa del original de Clancy, simplemente, por así decir, "la marca Ryan", y siguen fieles a la idea de imaginar tramas pegadas a la actualidad. De modo que tras abordar el terrorismo yihadista en la anterior temporada, ahora le toca el turno al corrupto régimen venezolano, donde en un “hábil” gesto diplomático el presidente no se llama Nicolás Maduro, sino Nicolás Reyes, y tiene el rostro del actor español Jordi Mollà, que además de trabajarse el acento concede al personaje un aire burlón. Elementos de ricos minerales, empresas pantalla y marines de operaciones especiales, junto a la líder de la oposición, con marido desaparecido y que podría ganar las inminentes elecciones, además de la motivación vengadora de Ryan, vertebran la narración. Y hay que decir que el resultado resulta un tanto decepcionante. Jack Ryan es menos heroico de lo que nos gustaría, que le mueva sólo y simplemente la venganza, más una vaga idea de justicia, puede dejar insatisfecho al espectador. Además de que el desarrollo argumental no está excesivamente trabajado, los trazos son un tanto simplones, ya sea en la carrera política de Gloria Bonalde aclamada por el pueblo, como en las motivaciones de la agente Harriet, vinculada a un asesino con hija estudiante en Oxford, elementos que francamente, importan un bledo, al igual que la implicación del enlace de la CIA en Caracas, que resulta que es el ex de la embajadora, pero vamos, que este dato nada aporta la narración, y así, suma y sigue. Es una lástima, porque los valores de producción están ahí, y hay algunas escenas de acción muy trepidantes, sobre todo la persecución en los tejados de Londres, o el salto en paracaídas al océano.

5/10
House of Cards (6ª temporada)

2018 | House of Cards | Serie TV

Decepcionante última temporada de House of Cards, que tuvo que enfrentarse al desafío de prescindir de su actor principal, Kevin Spacey, por los escándalos sexuales de los que ha sido acusado, cuando ya se había iniciado su producción. Esto obligó a una reescritura completa de lo previsto y al retraso en su lanzamiento. La presión que debieron sentir los guionistas puede imaginarse, estar a la altura de las anteriores temporadas desprovistos de su principal arma, el formidable actor. La ausencia del personaje que justifica toda el entramado, el carismático y maquiavélico Frank Underwood, acaba pesando demasiado, no deja de estar presente como un fantasma, y el recurso a jugar con esta idea, la de una especie de no-muerto que se resiste a descansar en paz en su tumba, de sombra muy, muy alargada, no acaba de funcionar. No está Spacey-Underwood, y hablar de él todo el tiempo sólo complica las cosas, aumentando la añoranza, el espectador le echa de menos aunque no quiera. Frank Underwood ha muerto. Con su prestigio por los suelos, no ha sido enterrado en Arlington sino en su Georgia natal, ironías de la vida, junto a la tumba de su padre al que tanto odiaba. ¿Por causas naturales? No está claro, aunque la versión oficial asegura que murió pacíficamente en la cama que compartía en la Casa Blanca con su esposa, la presidenta Claire Underwood. Se escuchan ruidos extraños en la residencia presidencial. ¿Será un fantasma? No, un pajarito se había colado y quedado emparedado, pero Claire lo encuentra y deja volar. La ambiciosa viuda trata de hacerse respetar, pero demasiadas personas poderosas a su alrededor piensan que es una marioneta que pueden manejar a su antojo. Destacan a este respecto el vicepresidente Mark Usher y los hermanos Shepherd, Bill y Annette. Por otro lado el fiel Doug Stamper, siempre una especie de perrito faldero de Frank, desearía el indulto presidencial al que también aspiraba el ex presidente, y está ingresado en un centro psiquiátrico sometiéndose a sesiones de terapia. Es triste ser testigo de la decadencia de la serie, que aquí deviene en intrigas palaciegas que parecen una caricatura de los Borgia, nada queda de la grandeza shakespereana de los comienzos con una lady Macbeth de opereta, simulando una depresión; la impresión es que Beau Willimon se ha quitado de en medio del desaguisado, aunque siga figurando en los créditos como creador. Claire toma el testigo de Frank para dirigirse al espectador y desafiarle, echándole a la cara su pragmático cinismo, pero no es lo mismo, y se abusa del recurso. Tenemos a muchas mujeres con poder, tratando de encarnar el sueño feminista, pero sin garra ninguna, ya sea Annette, como una antigua amiga de la universidad de Claire y ahora rival, pobre recién llegada al naufragio Diane Lane, o a Jane, la mujer turbia a la que ya daba vida Patricia Clarkson, que comparte algunas escenas sonrojantes con el presidente ruso, negociando condiciones ventajosas para su presencia en Siria, aprovechando su presencia en el sepelio por la antigua secretaria de estado; aunque las más altas cotas del ridículo se alcanzan cuando asoma un gabinete para tiempos del #MeToo, a cuya causa el cinismo hace un flaco favor. Un personaje que da pena el el de Seth, que trabaja para los Shepherd como ridículo correveidile. Y la cuestión del aborto o una cuestión de paternidad, en fin, todo resulta, con perdón de "embarazoso" culebrón. A Robin Wright hay que reconocerle coraje por intentar sostener a su personaje, interpretándolo hasta el final, e incluso echando el telón del último episodio, que dirige, aunque no basta. Ahora sí, descansen en paz de una vez Frank Underwood y compañeros, y pasemos a otra cosa.

3/10
Taboo

2017 | Taboo | Serie TV

Una historia siniestra e insana, ambientada en 1814, época de disputas fronterizas entre Reino Unido y los independizados Estados Unidos a cuento de Canadá. James Keziah Delaney es un extraño personaje que tras viajar a remotos lugares y cultivar, tal vez, la brujería, vuelve a Londres, enterado de la muerte de su padre, un tipo bastante odiado, pero que tenía en propiedad un territorio en Canadá. Mientras se resuelve si es él el heredero o su hermanastra, los capitostes de la todopoderosa Compañía de las Indias Orientales, al servicio de su británica majestad, hace todo lo posible por hacerse con esas tierras. Tras la producción, hay nombres de prestigio, como el de Ridley Scott. El protagonista, Tom Hardy, se estrena como cocreador de una serie, con su padre, el desconocido Chips, en compañía de nombres como el del afamado guionista Steven Knight, que en tele ha pergeñado Peaky Blinders. La producción es lujosa y presenta empaque. Y sin embargo... Sin embargo, estamos ante una narración que se hace antipática, brutal, como de tiempos salvajes, imposible conectar con el protagonista ni con los secundarios, en parte por su comportamiento extraño y aberrante, como si ocultaran secretos, esos tabús que en algún momento conoceremos y, tal vez, sólo, tal vez, nos iluminarán. Los flashes como de visiones de brujería descolocan, el criado hipercínico no tiene maldita la gracia, la fulana del burdel nos importa un pimiento... Casi lo más humano que se puede detectar es la corrupción de los jefes de la Compañía de las Indias Orientales, tan bajo es el nivel. Asegura Chips Hardy que el protagonista, por su carácter hosco y cínico, viene a ser una mezcla de personajes literarios, Bill Sykes, Sherlock Holmes, Hannibal Lecter y Heathcliff, pero tal pretensión no da a alguien de una pieza, como mucho, el monstruo de Frankenstein. Todo se reduce a atmósfera, o por si no queda claro, humo que se lleva el viento, vacuidad en estado puro que no puede disimular la aberración.

4/10
House of Cards (5ª temporada)

2017 | House of Cards | Serie TV

Continúan las intrigas políticas de Frank y Claire Underwood para copar el poder en Washington, cada vez más parecidos al referente shakespereano del matrimonio Macbeth. Están muy próximas las elecciones presidenciales en que Frank debería revalidar un cargo que consiguió desde el bando demócrata en circunstancias más que dudosas, y con su esposa Claire como compañera de ticket aspirante a ocupar la vicepresidencia y no limitarse a ser la primera dama. Pero el republicano Will Conway, que tiene un pasado de héroe de guerra y es mucho más joven y padre de familia, es un poderoso rival. Además pesa el modo en que el presidente Underwood gestionó una crisis de secuestro en que un ciudadano americano fue decapitado a manos yihadistas. Decidido a conservar el mandato presidencial al precio que sea, Frank juega a la guerra sucia, además de manejar la carta del miedo para limitar el poder de los gobernadores, y ahuyentar de las urnas a los votantes m´s conservadores. La quinta temporada de House of Cards, que ha desarrollado antes con brillantez Beau Willimon, ahora desmarcado para acometer nuevos proyectos, mantiene de la mano de Melissa James Gibson y Frank Pugliese el nivel de las predecesoras, pero con una intención de elevar el nivel de intrigas y manipulación del matrimonio protagonista y su equipo, azuzada por el fenómeno "presidente Trump", que de alguna manera confirma aquello de que la realidad siempre supera a la ficción. De modo que siguen las intrigas en la sombra, mostrando el contraste entre un presidente que ya peina muchas canas, es de otra generación, y un adversario que usa hábilmente las nuevas tecnologías –su sesión de preguntas directas con el público durante horas via internet–, y que podría tener un punto flaco que no acaba de aflorar. En esta nueva entrega se prueba que hay capacidad sobrada para mostrar el modo en que actúan unas mentes retorcidas, que en algún caso, Doug Stamper, podrían estar tocando fondo. También la idea "marca de fábrica" de que Frank (el gran Kevin Spacey) se dirija directamente al espectador tiene nuevos momentos de originalidad, como en la reunión con los gobernadores, o con la que gente que se manifiesta a las puertas de la Casa Blanca, lo que tiene su mérito, la fórmula siempre apuntaba al riesgo de convertirse en lastre, Nombrar al reparto habitual y decir lo bien que lo hace cada uno, incluida con Robin Wright repitiendo como directora de un par de capítulos, se antoja un ejercicio innecesario. Sí conviene señalar alguna incorporación de relumbrón, como la de Patricia Clarkson.

7/10
El largo camino a casa

2017 | The Long Road Home | Serie TV

Uno de los episodios más duros vividos por el ejército etadiunidense en Irak, cuando el domingo 4 de abril de 2004 un pequeño pelotón de soldados de la Primera División de Caballería de Fort Hood, Texas, cayó en una emboscada en el suburbio de Sadr City, en Bagdad, un día que llegaría a ser conocido en los anales militares estadounidenses como "Domingo Negro".

House of Cards (4ª temporada)

2016 | House of Cards | Serie TV

Cuarta temporada de esta serie de lucha por el poder a toda costa, que alcanza su momento más álgido. Porque ciertamente y gracias a sus intrigas el vicepresidente Frank Underwood ha accedido a la presidencia de los Estados Unidos, tras implicar en un escándalo al anterior mandatario, pero al precio de la ruptura con su esposa y nueva primera dama, Claire, aunque la opinión pública no sea aún consciente de ello. De modo que en campaña para su reelección, donde la situación política con la crisis del petróleo y los roces con Rusia no ayudan demasiado, se suman las piedras que le va poniendo en el camino su propia mujer, que siguiendo sus propias aspiraciones políticas pretende presentarse al Congreso en Texas; decisión que coincide con la noticia de que su madre, con la que apenas se habla, padece un cáncer bastante avanzado. Beau Willimon vuelve a demostrar destreza para desarrollar las posibilidades que ofrece el lado más oscuro de la Casa Blanca. Aquí la novedad es que lo que había sido un frente unido, Francis y Claire, se ha quebrado, con lo que la lucha por el poder en su vertiente más maquiavélica, es también una pelea entre ellos, las desavenencias conyugales y políticas se confunden, es todo lo mismo. A esto se suman nuevos personajes –la madre enferma, amargada e intrigante, encarnada por Ellen Burstyn; o la jefa de campaña de Claire, Neve Campbell–, subtramas bien pensadas como la crisis rusa, y puntos de giro inesperados que no deberíamos desvelar, pero que complican la vida, nunca mejor dicho, al presidente. La trama atrapa, y aunque se presta humanidad a los personajes, de nuevo la apuesta es convertir a todos en ambiciosos y resentidos ávidos de poder y venganza, cada uno a su modo, nadie resulta medianamente positivo o atractivo, sólo cabe admirar el ingenio de unos y otros a la hora de urdir artimañas para conservar lo logrado, tapar escándalos o alcanzar ciertas metas, ya sea el comandante en jefe Kevin Spacey –que en esta temporada habla menos al espectador–, la primera dama Robin Wright –que vuelve a dirigir varios episodios–, o el astuto jefe de gabinete Michael Kelly, por citar a los principales.

7/10
Black Mirror (3ª temporada)

2016 | Black Mirror | Serie TV

Tercera temporada de la serie creada por Charlie Brooker a modo de cuentos asombrosos de advertencia acerca del lado oscuro de las nuevas tecnologías. Tras una entrega suelta navideña, en esta ocasión, en vez de tres episodios, como ocurrió en las temporadas 1 y 2, tenemos en el inquietante espejito negro seis, que han sido distribuidos a través de Netflix. Como es habitual son completamente independientes, y de nivel desigual, aun contando con el nexo de unión creativo del pergeñador de las tramas, o sea, Brooker. Y tienen el mérito de abarcar un amplio arco de artilugios y posibilidades de los que ya atisbamos bastante a día de hoy. Quizá las mejores historias son la primera, "Cuesta abajo", y la última, "Odio nacional". que dejan al espectador con el corazón en un puño, al tiempo que logran sorprender. Detrás de "Cuesta abajo" se encuentra un director de prestigio, Joe Wright, que cuenta con el protagonismo de Bryce Dallas Howard. Nos habla de un futuro muy próximo donde manda la popularidad en las redes sociales, que supone ventajas importantes, por ejemplo para adquirir una casa en una zona exclusiva. Lacie se obsesiona para lograr altas puntuaciones en las valoraciones que hacen las personas con las que interactúa, y ve una oportunidad de oro en acudir como dama de honor a la boda de quien fuera su amiga en el instituto; pero aquello se convierte en una carrera de obstáculos, donde el modo en que la estiman los demás cae en picado. Mientras, "Odio nacional" es una especie de fábula sobre la responsabilidad de los que participan en los típicos linchamientos públicos que tienen lugar en las redes sociales. La idea de unos crímenes inexplicables, donde las víctimas se mutilan a sí mismas quitándose la vida, y su relación nada menos que con los drones y la invasión de la privacidad, está muy bien trabada con la investigación oficial, llevada a cabo por varios policías con los rostros de Kelly Macdonald, Benedict Wong y Faye Marsay. "Playtest" habla de realidad virtual, el protagonista ha vivido una dura situación familiar y se ha dedicado a ver mundo. Antes de volver a casa y enfrentarse a su madre, le surge la posibilidad de probar un videojuego con realidad aumentada, que le va a hacer añorar el mundo verdadero que ha tratado de eludir. Aunque con ritmo trepidante y muy dramático, "Cállate y baila" habla de algo que empieza a ser real, el chantaje de los hackers que pueden acceder remotamente a ordenadores ajenos y conocer secretos sucios de las personas. El jovenzuelo Kenny vivirá una carrera contra el reloj para que sus vergüenzas no se publiquen on line, y en su periplo se cruza con muchos en su misma situación. Muy deprimente y menos lograda resulta "San Junípero", donde un entorno virtual permite huir de la realidad, en una trama que da vueltas al amor homosexual, la eutanasia y la vida después de la muerte, con una ironía que no se sabe adónde quiere ir a parar. También resulta algo convencional "Hombres contra el fuego", con un futuro militarizado donde los soldados combaten a una especie de zombies.

6/10
House of Cards (3ª temporada)

2015 | House of Cards | Serie TV

Tercera temporada de la cínica serie, con Francis Underwood al fin de presidente de los Estados Unidos, aunque de auténtica carambola, tras forzar la dimisión del presidente. Su ambición todavía no está colmada, pues sólo dispone de 18 meses como inquilino de la Casa Blanca, y en su partido no son muy partidarios de que sea candidato para un segundo mandato. Mientras Claire no se conforma con ser simple Primera Dama, y se postula como embajadora de su país ante Naciones Unidas. Y aunque Francis no renuncia a presentarse a las elecciones presidenciales, utiliza su supuesto abandono para buscar apoyos para su programa Trabajo para América, que busca crear un millón de puestos de trabajo, financiados a base de recortes sociales. Entretanto Doug Stamper, que siempre hizo trabajos sucios para Francis, se siente ninguneado tras haber estado cerca de la muerte y haber necesitado rehabilitación, hasta el punto de que podría ofrecer sus servicios a una inesperada candidata a la presidencia. Beau Willimon sigue desarrollando con habilidad esta serie de planteamientos maquiavélicos, en que los principales personajes buscan sólo su propio interés, sin pensar excesivamente en servir al ciudadano, a no ser que tal actitud le reporte votos u otros beneficios tangibles. Por supuesto que en o más alto del escalafón cínico se se encuentra Francis Underwood, de nuevo un Kevin Spacey que se diría más grueso y satisfecho que nunca, que habla a cámara y por tanto al espectador con increíble desparpajo y naturalidad para pavonsearse de sus lamentables puntos de vista. Ya en el arranque de la serie, una visita al cementerio donde está enterrado su padre, supuestamente sentimental, y que le lleva a orinar ante su tumba, da idea de que para este hombre no hay nada sagrado, lo que se corrobora en otro capítulo, en una escena en una iglesia, donde su actitud blasfema tiene un inesperado contrapunto en el crucifijo que se viene abajo y está a punto de aplastarlo, lo que proporciona un momento de titubeo al repulsivo personaje, antes de que se rehaga con unos de sus sarcásticos comentarios. La serie tiene gancho y atrapa, con sus luchas de poder y crisis políticas –Oriente Medio, una Rusia con un mandatario que se parece a Putin, las luchas en el congreso...– aunque en su contra tiene la realidad de una galería de personajes odiosos, con los que resulta difícil empatizar.

6/10
Everest

2015 | Everest

Mayo de 1996. Dos guías profesionales preparan sendas expediciones comerciales, en las que llevarán a la cima del Everest a adinerados individuos. Rob Hall, de Adventure Consultants, garantiza el éxito a cualquier tipo de cliente, independientemente de su experiencia, pues ha ejercido su labor durante años sin ninguna víctima mortal. Su rival, Scott Fisher, de Mountain Madness, sólo lleva consigo a gente preparada. Ambos grupos logran coronar su objetivo, pero entonces se desata una inesperada y violenta tormenta... El islandés Baltasar Kormákur, responsable de la excelente 101 Reikiavik, ha dirigido en Hollywood títulos como Contraband y 2 Guns. En Everest reconstruye trágicos sucesos reales, que pusieron en solfa el lucrativo negocio de los viajes de recreo al punto más elevado de la Tierra. El realizador logra sacarle mucho partido a un guión inteligente, escrito a cuatro manos por Simon Beaufoy, con experiencia en este tipo de historias por 127 horas, y nada menos que William Nicholson, autor de la obra original y el libreto de Tierras de penumbra. Son conscientes de que no deben apartarse del esquema del típico retrato de lucha del hombre contra la naturaleza, por lo que se limitan a dar pinceladas de los personajes. Pero logran darles cierta dimensión humana, y que se entiendan las dos maneras de entender su profesión de los protagonistas. También contribuye al dramatismo de Everest el reparto, que tiene en su cima a Jake Gyllenhaal (Fisher) y Jason Clarke (Hall), éste último el que logra la mayor emotividad, en sus conversaciones telefónicas con su esposa, encarnada por una breve pero eficaz Keira Knightley. También sorprende otro matrimonio de ficción, formado por Josh Brolin y Robin Wright. No desentonan grandes intérpretes como Emily Watson, Sam Worthington y John Hawkes. En suma, cuando llegan las deseadas y vistosas secuencias de escalada que el público ha ido a ver no se tiene la sensación de estar contemplando el típico blockbuster vacío. Estamos ante una de esas películas de las que se sale alabando la fotografía, gran labor de Salvatore Totino. Los planos aéreos ponen los pelos de punta por sí mismos, por lo que no necesitarían del 3D con el que se exhibe Everest.

6/10
El secreto de una obsesión

2015 | Secret in Their Eyes

2002. Ray Kasten y su compañera Jess Cooper, agentes de la policía de Los Ángeles, reciben una llamada anónima que les alerta de que una joven ha sido violada y asesinada. Resulta ser la hija de la segunda, y aunque el dúo se deja la piel por encontrar al culpable, no resulta posible. Trece años después, Kasten acude a la Oficina del Fiscal de Distrito, ahora dirigida por su antigua amiga Claire Sloan. Le quiere pedir que reabra un caso ocurrido tres años atrás, cuando fue encontrada asesinada la hija de Jessica Cobb, compañera del cuerpo. Ha descubierto nuevas pistas que pueden inculpar a un sospechoso. Remake en inglés de El secreto de sus ojos, adaptación de una novela de Eduardo Sacheri con la que Juan José Campanella obtuvo un justo Oscar al mejor film de habla no inglesa, en 2009. Sigue el mismo esquema, aunque se han realizado sustanciales cambios respecto al original, por ejemplo de raza, sexo y ocupación de los personajes centrales, pues el protagonista, ahora negro, no es agente retirado judicial, sino del FBI, mientras que el padre viudo de la víctima, que fuese Pablo Rago, aquí es una mujer, también policía. La acción se ha trasladado a Estados Unidos, por lo que el trasfondo anterior –la dictadura argentina– se ha sustituido por la conmoción posterior a los atentados del 11-S. El desenlace también se ha cambiado. Supone el tercer trabajo como realizador de Billy Ray, tras las interesantes El precio de la verdad y El espía, aunque en los últimos años ha adquirido un enorme prestigio sobre todo como guionista de títulos ajenos, como Los juegos del hambre y Capitán Phillips. Consigue imprimir al relato la necesaria tensión, con una puesta en escena que funciona y poco más, pues le falta nervio, basta como ejemplo decir que el famoso plano secuencia del argentino, ahora en el estadio de béisbol de los Dodgers (no del Atlético Huracán, de fútbol), ya no está filmado del tirón. Por lo demás, cuenta con trabajos honestos de los componentes del reparto, pues Chiwetel Ejiofor demuestra su solvencia, y que no se ha echado a dormir tras la repercusión de su trabajo en 12 años de esclavitud. Aunque roba la película la veterana Julia Roberts, que compone una madre destrozada muy humana, a pesar de que pasa poco tiempo en pantalla, luciéndose en secuencias como cuando encuentran el cadáver o aquélla en la que coincide en el ascensor con el asesino.

5/10
House of Cards (2ª temporada)

2014 | House of Cards

La ambición de quien fuera congresista por Carolina del Sur, Francis Underwood, y de su esposa Claire, no parece conocer límites. Después de haber forzado la renuncia del vicepresidente para que se presente a gobernador, y ocupar así su puesto, el camino para llegar a la cúspide del poder parece bastante claro. Se trata de manejar a los que también se muestran ávidos de puestos de mando, pero que pueden ser manejados, como Jackie Sharp, que va a ocupar su puesto de líder de la mayoría del congreso, y emplear para los trabajos sucios a secuaces eficaces y leales como el ex alcohólico Doug Stamper. No faltan, por supuesto, los obstáculos, como los chicos de la prensa, o lobbies poderosos como el liderado por Raymond Tusk, amigo personal del presidente y que tiene negocios muy lucrativos con los chinos. Revelaciones como el recurso al aborto de Claire y agresiones sexuales en la cúpula del ejército van a complicar la vicepresidencia de Underwood, aunque aún más complicado lo va a tener el presidente Garrett Walker, que atraviesa una crisis matrimonial, y que se ve enredado en una complicada partida de ajedrez donde su segundo no parece ser precisamente su aliado. La segunda temporada de House of Cards, que adapta a la realidad estadounidense el libro de Michael Dobbs y la miniserie de Andrew Davies, sigue los parámetros maquiavélicos con que arrancó, su protagonista sigue siendo un perfecto cínico, que expresa sus planes sin remordimientos hablando de vez en cuando a la cámara, o sea, al espectador. Por supuesto a Underwood no le basta su vicepresidencia, y sólo en ocasiones contadas muestra una cierta correspondencia a las personas que le caen bien, como Freddie, que le sirve esas costillas que tanto le gustan en su viejo local. La trama política es sólida y despierta el interés, y hay lugar para las sorpresas, a medida que en el ambicioso camino de Underwood se acumulan los cadáveres, metafóricos o reales. La serie televisiva de Netflix es ágil, e incorpora bien elementos tecnológicos y de la actualidad. Los personajes están bien perfilados, pero pesa demasiado la carga inmoral, con planteamientos muy retorcidos –el ménage à trois del matrimonio Underwood con su guardaespaladas es de traca–, no existe alguien medianamente ejemplar e íntegro, parece que en Washington y en el mundo en general no existe la gente honrada, los políticos que simplemente quieren servir a sus ciudadanos. Una vez más el reparto es sobresaliente, con unos Kevin Spacey y Robin Wright que han tomado perfectamente la medida a Francis y Claire.

7/10
House of Cards

2013 | House of Cards | Serie TV

Recién elegido el nuevo y demócrata presidente de Estados Unidos, el congresista Francis Underwood contaba con ser nombrado secretario de estado. Pero el ingrato presidente electo ha decidido no cumplir su promesa, las circunstancias políticas obligan. No queda convencido Underwood, que a partir de ese momento orquesta su particular venganza: no sólo torpedeará a quien el presidente ha señalado como secretario de estado para colocar a una mujer en su lugar, sino que apoyará una nueva ley de educación a su gusto, y filtrará información a su gusto a una bloguera del influyente diario The Washington Tribune; y todo ello con la apariencia de ser un fiel colaborador de la Casa Blanca, a la que no guardaría rencor. Entretanto la esposa de Francis, Claire, busca el modo de sacar adelante sus proyectos medioambientales sin ánimo de lucro, contando con que los fondos que manejará no son los deseados por la falta de consideración de que ha sido víctima él. Traslación a la realidad política americana de la novela del británico Michael Dobbs, que fue convertida en serie televisiva por la BBC en la última década del siglo XX. Se trata de un ambicioso proyecto de Netflix, el portal de internet para alquiler de películas y series televisivas, que de este modo se mete de lleno en la producción, incluso con el atrevimiento de haber puesto simultáneamente a disposición de sus usuarios, los 13 episodios de que consta su primera temporada. Los dos primeros capítulos los dirige el estiloso David Fincher, en su primera incursión televisiva, y otros cineastas ligados a House of Cards responden a los prestigiosos nombres de James Foley, Joel Schumacher, Carl Franklin y Allan Coulter, entre otros. El enfoque de House of Cards es tremendamente cínico: la entrega de Francis a la política es una exclusiva mirada a su propio ombligo, no consiste en otra cosa que en sentir el vértigo del poder y salirse con la suya, siempre desde una altura clarividente que mira a los demás con desprecio, sean “lobos” o de la “manada”. Ello se subraya con la escenas en que Francis, un papel a la medida de Kevin Spacey, mira directamente a cámara para exhibir sin tapujos su desprecio a los demás, su escasa confianza en la naturaleza humana la búsqueda de su exclusivo interés. Su matrimonio con Claire –no tienen hijos– parece más una fría asociación conveniente para ambos, que algo basado mínimamente en algo parecido al amor. Y los otros congresistas, la periodista, los ciudadanos sufrientes, no son más que peones sacrificables en su particular partida política de ajedrez; y ello porque tampoco es que sean mejores que él. Está claro que la serie, desarrollada en su versión yanqui por Beau Willimon, tiene gancho y está bien rodada. Logra intrigar y los actores hacen un buen trabajo. Pero la imagen que transmite de la actividad política es algo muy parecido a una cloaca donde nadie parece pensar que está prestando un servicio a los ciudadanos. Lo que resulta altamente deprimente.

6/10
Ahora me ves...

2013 | Now You See Me

Durante un espectáculo en Las Vegas, un grupo de magos denominado Los cuatro jinetes teletransporta desde el escenario a un tipo elegido al azar entre el público a su banco en Francia para robar una gran cantidad de dinero que reparten entre los espectadores. Investiga el asunto el agente del FBI Dylan Hobbs, que cuenta con la ayuda de Alma Vargas, una detective de la Interpol. Descubren que entre los asistentes al show se encontraba Thaddeus Bradley, un delatador de magos, que sospecha los trucos usados por el cuarteto para llevar a cabo el golpe. Thriller que parte de un guión de Boaz Yakin (director y libretista de Fresh, El precio de la libertad), Ed Solomon (guionista de Men in Black) y el debutante Edward Ricourt, que parecen aplicar al cine las reglas de un buen espectáculo de magia. Primero captan la atención del público con un prometedor punto de partida, y posteriormente se sacan continuos conejos de la chistera para sorprender una y otra vez. Exigen suspender la credulidad en algunos puntos, como la extrema habilidad para el hipnotismo de uno de los personajes, y sus numerosos giros pueden acabar agotando, pero el espectador que se deje llevar pasará un rato ameno. Cuenta además con un elenco muy bien escogido, en el que destacan Jesse Eisenberg, Isla Fisher, Woody Harrelson y un inmenso Mark Ruffalo que le da mucha gracia a su personaje, el policía. Recupera a José Garcia (Utopía), un tanto desaparecido últimamente en un papel muy secundario, y reúne a Morgan Freeman y Michael Caine, tras la saga de El caballero oscuro, que le dan lustre a la función. Con el trabajo de todos se puede pasar por alto la extrema ligereza de la cinta, y que la realización de Louis Leterrier (Transporter 2, El increíble Hulk) no pase de correcta.

6/10
The Good Wife (3ª temporada)

2012 | The Good Wife | Serie TV

Resulta que a la esposa modelo no le da miedo ser mala: más dura en el estrado, más fuerte para con su familia. Y también, más sensual en la intimidad. La Temporada 3 revela una faceta nueva de Alicia Florrick (la ganadora del Emmy y el Globo de Oro Julianna Margulies)... y a ella le gusta. Subiendo el listón en el despacho, Alicia juega un papel crucial ayudando a Lockhart/Gardner a capear un año de aguas turbulentas. Aunque ella y Will (Josh Charles) se ponen finalmente de acuerdo a nivel romántico, hay consecuencias para ambos. Además tiene un nuevo adversario profesional en la persona de su ex, Peter Florrick (Chris Noth), quien apoya al rival de Alice, Cary (Matt Czuchry). Will se enfrenta a ser inhabilitado, Diane (Christine Baranski) intenta mantener el bufete a flote, y Kalinda (la ganadora del Emmy Archie Panjabi) intenta recomponer su deteriorada relación con su mejor amiga. Mientras tanto, Eli (Alan Cumming) se une al bufete, chocando con clientes, abogados y Alicia como sólo él sabe hacerlo. Desde el principio de esta colección de 6 discos y 22 episodios, The Good Wife es una mujer completamente nueva.

Vigilados: Person of Interest (2ª temporada)

2012 | Person of Interest | Serie TV

Harold Finch (Michael Emerson) y su socio John Reese (Jim Caviezel) prosiguen con su cruzada para salvar las vidas de las personas consideradas irrelevantes por "la máquina", números que corresponden a gente que está envuelta en algún tipo de crimen violento. La colaboración entre ellos y los detectives Carter (Taraji P. Henson) y Fusco (Kevin Chapman) se va haciendo más estrecha, hasta el punto de que prácticamente van a irse convirtiendo en un equipo de cuatro. Por su parte, los enemigos declarados de Harold y Finch también entran cada vez más en las operaciones que llevan a cabo: ahí están la malévola Root, el mafioso Elias y, claro está, la turbia organización conocida como Control. En esta temporada, la tensión va "in crescendo", y los guionistas introducen nuevos elementos para enriquecer la trama. Por un lado, los capítulos siguen teniendo el esquema sencillo de la primera temporada (es decir, ayudar a la persona que está en peligro), pero, por otro lado, la trama de fondo va adquiriendo proporciones de mayor calado, con asuntos que implican a la seguridad nacional, al crimen organizado, o al espionaje internacional, etc. Por supuesto, también se cuidan los personajes y sus traumeas personales, y los misterios en torno a Harold y Reese se van alumbrando poco a poco. También ayuda al interés del conjunto la introducción de nuevos personajes, como el de la agente Shaw (Sarah Shahi).

6/10
Chronicle

2012 | Chronicle

Debut en el largometraje de Josh Trank, hasta ahora autor de episodios de la serie The Kill Point, que ha concebido el proyecto con otra joven promesa, Max Landis, hijo de John Landis, director de Un hombre lobo americano en Londres. Siguen la línea de Monstruoso, la española [Rec] y otras propuestas de cine cámara en mano supuestamente real, lo que llaman los americanos "found footage", o sea filmaciones supuestamente encontradas. Estrenada a lo grande por Fox, lideró la taquilla americana en el fin de semana de la SuperBowl, superando las expectativas, sin estrellas en el cartel. Andrew, joven de familia desestructurada, cuya madre está muy enferma, y cuyo padre es un maltratador que abusa de la bebida, decide comprarse una cámara para filmar en todo momento su desgraciada vida. Con su primo, Matt, que apenas le hace caso porque se ha convertido en uno de los marginales del instituto, Andrew acude a una fiesta. En los alrededores descubren con Steve, un chico con ambiciones políticas, una perforación en la roca. Al echar un vistazo, entrarán en contacto con una misteriosa sustancia que les cambiará la vida. En suma, Chronicle viene a ser una vuelta de tuerca al cine de superhéroes, con los tópicos habituales en un guión que contado de otra manera podría llegar a ser bastante convencional. Sin embargo, logra cierta frescura, aunque a veces se debe suspender la credibilidad para aceptar que todo en el film ha sido grabado por los protagonistas, una cámara de seguridad que había por allí, etc. En suma, vuelve a tratar el tema de la responsabilidad de individuos con capacidades que superan lo imaginable, pero que deben emplear con inteligencia, para que sus poderes no se les vayan de las manos. Con un trabajo aceptable de los jovencísimos Dane DeHaan -el malo-, Alex Russell -el bueno-, y Michael B. Jordan -el no exactamente feo, sino graciosete-, aprovechan que sus personajes están escritos en el guión con algo más de profundidad que la mayoría de los que deambulan por el maltratado género de acción y fantasía. Por sus reacciones parecen chavales muy del momento, capaces de emocionarse con absurdas gamberradas, que finalmente se les pueden ir de las manos. Quizás se arriesgan un poco los responsables del film por los bruscos cambios de tono, al filmar con gran realismo las secuencias del chico maltratado por su padre, pues después, lo que parece casi un film social realista de corte 'indie' incorpora efectos especiales... Pero es un film ameno.

6/10
Vigilados: Person of Interest

2011 | Person of Interest | Serie TV

John Reese, antiguo miembro de operaciones especiales en escenarios tan peligrosos como Irak y Afganistán, se asocia con el enigmático Finch, un millonario lisiado que hace frente a los criminales que asolan Nueva York. Finch, un genio del software, desarrolló para el gobierno tras el 11-S un sofisticado programa informático de vigilancia que, cruzando datos de cámaras, pinchazos telefónicos e interceptación de e-mails, permite anticiparse a ataques terroristas; también es capaz de reconocer patrones de conducta para identificar a personas a punto de participar en delitos violentos, pero estos casos, considerados no prioritarios, no los atiende el gobierno. Así que juntos, Reese y Finch tratan de evitar este tipo de crímenes, para lo que sólo cuentan con números de la seguridad social de personas que pueden ser las víctimas o los asesinos. Una policía, Jess Carter, tiene entre ceja y ceja a Reese, cuyas huellas siempre aparecen en escenarios criminales; mientras que otro policía, Lionel Fusco, que anduvo metido en asuntos ilegales, se convierte en topo para Reese, pues le advierte de los pasos de Fusco. Serie creada por Jonathan Nolan, coguionista con su hermano Christopher Nolan de títulos como El caballero oscuro, y producida por J.J. Abrams, que recupera a uno de los protagonistas de su serie Perdidos, Michael Emerson (el inquietante Ben Linus), que encabeza el reparto con Jim Caviezel (La pasión de Cristo) y Taraji P. Henson (El curioso caso de Benjamin Button). El punto de partida -las posibilidades crecientes del espionaje, cada vez más cercanas al Gran Hermano imaginado por George Orwell-, resulta original, y la idea es resolver un caso por episodio, mientras se ahonda en la relación entre Reese y Finch, y en la "caza" en la que anda metida la tozuda Carter.

6/10
Destino oculto

2010 | The Adjustment Bureau

El congresista David Norris ve truncada su elección como senador por Nueva York, debido a su carácter espontáneo, que rompe moldes. Sin embargo, es esta cualidad la que le hace honesto y le ayuda a afrontar los problemas. Se lo hace ver Elisa, una desconocida con la que coincide la noche de la derrota, y que podría ser el amor de su vida. Cuando inicia los primeros pasos en la relación, unos misteriosos personajes irrumpen en su vida: son una especie de ángeles del Departamento de Ajustes, que deben velar para que los seres humanos no se desvíen de los cauces del plan que el Jefe ha previsto para ellos. Y parece que está escrito que David y Norris no deben volver a encontrarse. Debut en la dirección del guionista George Nolfi (El ultimátum de Bourne), que adapta un relato del escritor de ciencia ficción Philip K. Dick. El film es deudor de títulos como El cielo sobre Berlín y otras películas celestiales, e incide en los temas del amor, el destino, la libertad y la responsabilidad. Una de las cuestiones planteadas es lo voluble del espíritu humano, que no sabe manejar el libre albedrío, y que de alguna manera necesita ser tutelado para no cometer grandes tonterías. Matt Damon da el tipo perfecto de persona atrapada en una situación extraordinaria, que no está seguro de cómo manejar, aunque en el fondo sabe que la clave de acertar es dejarse guiar por el amor frente a temores e intereses espúreos. Tiene en frente a una mujer de carácter fuerte, la bailarina interpretada por Emily Blunt, y una serie de perfectos secundarios –Anthony Mackie, John Slattery, Terence Stamp–, que dan vida a los distintos ángeles, presentados como un cruce de funcionarios y agentes de la CIA. La película, muy entretenida, presenta un guión muy dinámico, que apenas concede un minuto de respiro, y unos vistosos efectos especiales.

6/10
Defendor

2009 | Defendor

Arthur Poppington relata a una psiquiatra sus vivencias como Defendor, un superhéroe enmascarado de andar por casa. Ella debe evaluar la cordura de su paciente, que se ha visto involucrado en hechos criminales que han dado al traste con una operación encubierta de la policía contra un narcotraficante. Nueva vuelta de tuerca al género de superhéroes donde se trata de incidir en la normalidad de los mismos, son personas corrientes, y con taras semejantes al resto de los mortales. Aquí no estaríamos ante un superhéroe propiamente dicho, sino ante alguien un poquito retrasado, que gozó con tebeos siendo niño, y que alimenta un deseo de hacer justicia por el mundo algo ingenuo y torpe, pero que sirve de inspiración a los que les rodean, a los que siempre acecha la tentación del cinismo. Desde la opinión pública, a personas más cercanas como una joven prostituta o la familia de su jefe. El film contiene elementos humorísticos que funcionan gracias al trabajo de Woody Harrelson y al ingenio ocurrente del guionista y director Peter Stebbings –las armas "domésticas" de avispas cabreadas y montones de canicas–, que se combina con el patetismo del protagonista. Aunque el resultado es irregular, la narración se sigue con simpatía, y acompaña bien la estupenda partitura musical paródica de John Rowley.

5/10
¿Qué fue de los Morgan?

2009 | Did You Hear About the Morgans?

Tercera película como director de Marc Lawrence, que como las dos anteriores, Amor con preaviso y Tú la letra, yo la música, es una comedia romántica escrita también por él al servicio de Hugh Grant. Esta vez acompaña al actor nada menos que Sarah Jessica Parker, que ha rodado esta cinta entre Sexo en Nueva York. La película y su secuela. Ambos actores tienen papeles cortados a medida. Grant es Paul Morgan, un abogado neoyorquino a punto de divorciarse de su mujer, Meryl (Parker), una agente inmobiliaria de éxito. Aunque Paul está intentando que se reconcilien, a ella le cuesta perdonarle que le ha sido infiel. Cuando Paul logra algunos progresos, ambos se convierten en testigos de un asesinato. Perseguidos por el criminal, al final a la policía no le queda otro remedio que enviarles juntos bajo identidad falsa a un lugar lejano, concretamente a Ray, un pueblo pequeño de Wyoming. Allí, unos carteles advierten a la población de qué hacer si se encuentran con un oso. El tal Marc Lawrence no se ha calentado mucho la cabeza con el guión, pues se limita a desarrollar el típico esquema de “pez fuera del agua”, con pocas sorpresas. Mucho chiste del tipo “vamos a ordeñar vacas” y similares. Lo más curioso del caso es que Hugh Grant, haciendo de Hugh Grant, cortejando a Sarah Jessica Parker, que a su vez hace como era de esperar de Carrie Bradshaw, funciona, y eso que ambos sobreactúan un poco. Eso sí, están a punto de ser devorados por dos grandes secundarios, Sam Elliott y Mary Steenburgen (el sheriff del condado y su esposa), que si llegan a tener algún minuto más de papel se habrían convertido en los reyes de la función. Por lo demás, es un film optimista que realiza una pequeña apología de la unidad matrimonial, y que tiene algunos momentos divertidos.

5/10
Un ciudadano ejemplar

2009 | Law Abiding Citizen

Clyde está en su casa, con su mujer y su hijita, cuando sufre un brutal asalto de dos tipejos, que acaban violando y asesinando a las mujeres. A la hora de llevar el caso a los tribunales, la fiscalía de Filadelfia, representada por Nick, acepta un trata por el cual uno de los responsables será condenado a la pena capital; pero el otro saldrá mejor librado, por falta de pruebas sólo le caerán diez años de prisión. Pasado ese tiempo, cuando corresponde la ejecución del primer condenado, éste sufre una muerte horrible, alguien ha manipulado los compuestos de la inyección letal; y el otra será brutalmente despedazado. Todo apunta a que un vengativo Clyde es el culpable de los hechos, y enseguida es detenido. Pero la cosa no ha hecho más que empezar, todo es un plan maestro, no sólo de venganza, sino de toque de atención al sistema legal, que no funciona al entender de Clyde. Adrenalítico y desasosegante thriller dirigido por F. Gary Gray (The Italian Job), que llevaba cinco años sin entregar película. Se resarce el cineasta, porque su historia, escrita por Kurt Wimmer, atrapa. En parte, porque logra eso tan difícil en este tipo de filmes, que se llama 'suspensión de la incredulidad por parte del espectador'. Y sabe dosificar las necesarias 'sorpresas'. La idea es hacer razonablemente verosímil que el personaje interpretado por Gerard Butler, encarcelado en una prisión de máxima seguridad, es capaz de mover los enrevesados hilos de un plan que busca demostrar que la justicia está enredada en una burocracia que le aleja de las metas que se le suponen. En tal sentido su Clyde es un tipo inquietante, pero con el que se empatiza, al estilo de un Hannibal Lecter de El silencio de los corderos, o de los justicieros que se toman la justicia por su manos en títulos como El justiciero de la ciudad, o los más recientes La extraña que hay en ti y Al límite. Sí, hay toda una serie de películas que pintan a ciudadanos normales hartos de la sociedad actual y que explotan, también viene a la cabeza Un día de furia. El film sigue un esquema de dos antagonistas principales, el ya suficientemente descrito Clyde, y Nick, el fiscal, que en teoría es el hombre intachable, pero que también acaba saltándose las leyes incómodas, o que descuida a una familia que Clyde ya nunca podrá atender. Los actores que los encarnan están bien, tanto Butler como Jamie Foxx, en un papel más incómodo; porque lo cierto es que las simpatías del espectador se vuelven hacia el hombre al que la justicia le ha fallado, aunque el desenlace pretenda recomponer este descenso del espectador a los infiernos, restableciendo más o menos el orden de las cosas.

6/10
El intercambio

2008 | Changeling

Los Ángeles, marzo de 1928. Christine Collins es una madre soltera, que trabaja de sol a sol como operadora telefónica para sacar adelante a Walter, su hijo de nueve años. Precisamente el trabajo le obliga un sábado a dejar al chico solo en casa. Cuando vuelve de la agotadora jornada, no hay rastro del muchacho. Angustiada recorre todo el barrio, y denuncia el caso a la policía, quien responde que no puede hacer nada hasta transcurridas 24 horas, pues la mayor parte de estos casos se resuelve con la vuelta del chico desaparecido por su propio pie. No va a ser éste el caso, y Walter seguirá en paradero desconocido... hasta cinco meses después, en que la policía anuncia que le ha encontrado. Christine no cabe en sí de gozo hasta que se reúne con el muchacho... en quien no reconoce a Walter. La policía de Los Ángeles, que vive un período de descrédito con graves acusaciones de corrupción, no está dispuesta a admitir un posible error; y obliga a Christine a quedarse con el chico, con la excusa de que el tiempo transcurrido y la dura prueba son los causantes de que no esté segura de la identidad de su hijo. El dolor de Christine se multiplica, pues al “cambiazo” se suma el hecho de que entretanto se han paralizado los esfuerzos por encontrar a su hijo.Impactante película, que sobrecoge aún mas cuando se sabe que está basada en hechos reales. El guionista J. Michael Straczynski rescata y convierte en libreto un caso que ocupó las páginas de la prensa angelina de 1928, y que había quedado sepultado en el olvido. Y el gran Clint Eastwood lo convierte en cine estupendo, de maravilloso clasicismo, por el ritmo, planificación, movimientos de cámara y perfecta paleta de colores. Resulta asombrosa la madurez narrativa alcanzada por Eastwood director, quien hace que parezca fácil lo difícil. Cuenta, es cierto, con un buen guión, y con una actriz, Angelina Jolie, capaz de encarnar de modo convincente el mal trago que está pasando una madre. Pero es él quien sabe manejar los medios de que dispone para componer un cuadro de la época de la Depresión, donde se entienden bien los deseos de un niño por escapar de la miseria, o donde causa pavor el grado de podredumbre en los estamentos policial, político, e incluso médico, donde las personas cuentan muy poco. Dentro de una situación más o menos sencilla de exponer -la desaparición de un chico, y la aparición de otro-, se despliegan personajes y situaciones sin que nunca dé la sensación de que se acumulan desordenadamente: el jefe de la operadora telefónica, enamorado en secreto; el pastor presbiteriano, John Malkovich, aliado de Christine; el insensible e interesado jefe de policía; el agente honesto que hace bien su trabajo; el psicópata incomprensible; el niño cómplice del psicópata; la prostituta recluida en el psiquiátrico; el personal del mismo... Estos personajes y su entorno configuran un cuadro muy vivo, con momentos electrizantes, como el encuentro en la galería de la muerte, o la entrevista del policía y el niño; incluso Eastwood sale indemne de pasajes que se prestan al tópico, como los del manicomio; lo que no está reñido con las cosas pequeñas, ese detalle delicioso del jefe que invitará a cenar a su empleada si gana el Oscar Sucedió una noche, guiño capriano muy consciente del film.El tema de la infancia arrancada de cuajo no es ajeno a Eastwood, quien lo abordó con tono fatalista en Un mundo perfecto y Mystic River. Quizá aquí la sorpresa, con respecto a éstos y a otros títulos de su filmografía, es un inesperado optimismo, una apertura a la esperanza, porque aunque a Christine le toca sufrir, y vaya si le toca, sobrelleva la situación con gran presencia de ánimo, y sabe reconocer los rayos de luz que asoman en su camino.

7/10
Tenderness

2008 | Tenderness

Una película triste y extraña. Dibuja la interconexión de tres personajes heridos anímicamente. Eric es un joven menor de edad de Buffalo, que asesinó a sus padres, y acaba de ser puesto en libertad. La justicia ha dictaminado que no era dueño de sus actos, los fármacos antidepresivos que tomaba entonces fueron decisivos en los hechos. No es del mismo parecer Cristofuoro, el detective que se encargó del caso: hombre triste y apagado, que cuida con cariño de su esposa en coma, está convencido de que Eric es un psicópata y que si él no vigila, volverá a matar. La tercera en discordia es Lori, una colegiala sexualmente desinhibida, criada en un hogar desestructurado, y que tiene cierta fascinación por Eric desde que se cruzó fugazmente con él una vez junto al río: a partir de entonces ha coleccionado recortes de prensa de su caso, y buscará el encuentro con él.John Polson (El escondite) adapta una novela de Robert Comier, y dibuja una parcela de la América profunda, donde pueden tener lugar terribles crímenes, algo que han mostrado películas como A sangre fría -y las derivadas en torno a Truman Capote-, o An American Crime. El director sabe crear con adecuado pulso narrativo una atmósfera malsana e intrigante, desde el momento en que Eric y Lori viajan juntos en auto, una relación cuya evolución no es fácil prever. Están bien los desconocidos John Foster y Sophie Traub componiendo sus papeles. Pero en el capítulo interpretativo demuestra ser un actor colosal Russell Crowe, su Cristofuoro se convierte en la quintaesencia de la pena arrastrada, y el deseo de desactivar la posible amenaza del psicópata.Domina la narración un tono pesimista, subrayado por la voz en off del inicio y el desenlace, en que Cristofuoro describe como actitudes humanas dominantes la búsqueda del placer y la huida del dolor; la primera, se afirma, sirve para olvidar, la segunda para alimentar la esperanza. Peculiar y limitada filosofía de la vida, donde quedan difuminadas las fronteras del bien y del mal, o la posibilidad de cambiar.

5/10
Invencible

2006 | Invincible

Filadelfia, mediados de los años 70. A sus treinta años, Vince Papale no tiene un futuro muy prometedor. Vive en una pequeña casa del barrio obrero y acaba de perder su modesto trabajo de profesor. Para colmo su mujer le abandona tras cinco años de matrimonio. Se siente un fracasado. Lo mejor de su vida son los partidillos de fútbol americano que juega con sus amigos y las horas que emplea trabajando de camarero en el bar de su colega Max. Allí está el epicentro de su vida, donde diariamente se reúnen sus amigos de siempre, donde hablan del equipo local de fútbol, su gran pasión, donde sueñan y donde reponen fuerzas para el día siguiente. La hora de cerrar se convierte en el momento más triste del día, como dice uno de los personajes. Pero una nueva ilusión llena los corazones de aquellos tipos cuando el nuevo entrenador de los Philadelphia Eagles hace una jornada abierta para ofrecer la oportunidad de entrar en el equipo a cualquier aficionado. El sueño americano hecho película. La referencia es claramente Rocky (por si fuera poco, también el potro italiano era de los barrios pobres de Filadelfia) y el desarrollo argumental es simple y medianamente previsible, con una gran carga de buenos valores. Pero si encima se trata de una historia real (como es el caso), entonces el "American Way of Life" es ya como mandan los cánones. Pues bien, aun con ese lastre, el guión de Brad Gann está cuidado y solventa la peligrosa papeleta del "ya lo he visto" con una esmerada definición de personajes y dos o tres pequeñas subtramas que aportan densidad a la historia y ofrecen algunos diálogos de altura. Además, Ericson Core, realizador debutante tras muchos años como director de fotografía (Mumford, A todo gas, Daredevil), da en el blanco sobre todo al centrar la historia en la amistad (verdadero motor de la película), con cabida también para el amor y las relaciones filiales. El reparto está correcto, con un esforzado Mark Wahlberg, que película a película consigue ganar en naturalidad.

5/10
Carlito's Way. Ascenso al poder

2005 | Carlito's Way. The Begining

Precuela de Atrapado por su pasado, uno de los mejores trabajos de Brian De Palma, protagonizado en su momento por Al Pacino, que encarnaba a Carlito Brigante, un hampón que trataba de regenerarse. Este film sigue los pasos del joven Carlito cuando pretende todo lo contrario, escalar posiciones en el submundo del crimen del Harlem hispano. Le ayudan otros dos chicos del barrio con los que poco a poco escala posiciones en el mundo de la mafia. Basada, como su predecesora, en una novela de Edwin Torres, el joven Jay Hernández, uno de los bomberos de Brigada 49, retoma el papel del citado Pacino. Le acompañan incondicionales del cine de mafiosos callejeros, como Mario Van Peebles o Luis Guzmán. Lo mejor, su descripción de los barrios bajos estadounidenses.

4/10
Amanecer de los muertos

2004 | Dawn Of The Dead

La enfermera Ana Clark es atacada en su casa por una niña zombie. Consigue escapar, pero descubre que en la calle reina el caos y que innumerables muertos vivientes siembran el pánico. Encuentra también algunos supervivientes: Kenneth es un oficial de policía negro; Michael, un joven vendedor de electrodomésticos; André es un tipo duro de la calle que protege a su esposa embarazada. El grupo se refugia en un centro comercial donde encuentran a otros humanos ocultos, con los que deben unir fuerzas para hacer frente a la horda que intentará ir a por ellos continuamente. Debut en el largometraje de Zack Snyder, un director publicitario de talento, a juzgar por la tajada que le saca en esta ocasión a un guión que en otras manos podría parecer trillado y vacío. Con sus impactantes imágenes, Snyder logra mantener el interés en una historia muy similar a la de cualquier película de zombies, que encima es un remake de una secuela. Se trata de una nueva versión de Zombie, la segunda parte de La noche de los muertos vivientes, que dirigió al igual que el original George A. Romero, que fue seguida de El día de los muertos, la tercera parte. A pesar de los excesos sangrientos al estilo “gore”, la cinta funciona por su oscura ambientación, su excelente reparto y la crítica al consumismo desmedido que se puede interpretar del hecho de que los personajes se queden atrapados en un centro comercial que pronto se revela como un inhóspito y desangelado lugar. También se puede ver como una metáfora de la actual sociedad estadounidense, unida ante el miedo por la amenaza exterior del terrorismo.

6/10
El protegido

2000 | Unbreakable

David es el único superviviente de un trágico accidente de tren. Lo que cabe calificar de milagroso, quizá lo sea, por qué no. ¿Tiene David un don, como los superhéroes de los cómics? ¿Es Elijah el “profeta” que le ha reconocido tras vislumbrar varias “señales”? Son interrogantes que asaltan a un David sumido en una profunda crisis personal. Sobre él planean la posible separación de su mujer, y la mirada perpleja de su hijo adolescente, que necesita el apoyo sólido de un padre, creer en él. Tras El sexto sentido el director M. Night Shyamalan nos conduce a otra historia de ribetes sobrenaturales, repleta de sorpresas. Contar lo normal entreverado con lo extraordinario, ése es el don como narrador de Shyamalan. Eduardo Serra, el director de la fotografía, asegura que Shyamalan le subrayó que “la película habla sobre todo de personas, de la relación entre un hombre, una mujer, y su hijo”. Se nos puede mostrar algo tan peculiar como un presunto chiflado (estupendo Samuel L. Jackson), empeñado en que David (un no menos estupendo Bruce Willis) es un superhéroe. Puede estar sembrado el film de momentos inquietantes (¡qué gran creador de atmósferas es Shyamalan!), como los del accidente, la caída por la escalera del metro, la irrupción en la casa asaltada por un criminal, la caída a la piscina. Pero todo ello está atravesado por una corriente eléctrica de normalidad que humaniza la historia, hasta hacer creíble lo increíble. ¿Quién no conoce una familia con problemas? O mejor aún, ¿quién no ha pasado personalmente por alguna dificultad? Shyamalan aborda el tema de la comunicación de uno con los suyos de un modo atractivo. Por ser algo que a cualquier espectador atañe, en mayor o menor medida, la cuestión podía abordarse de modo anodino, sin conseguir despertar el interés. Al unirla el director con un tema más amplio –David tratando de encontrar su sitio en el mundo, de conocerse tal y como es–, lo ordinario pasa a convertirse en algo extraordinario, que merece la pena ser observado.

8/10

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