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Biografía

Anna Bonaiuto

Anna Bonaiuto

Anna Bonaiuto

Filmografía
Silvio (y los otros)

2018 | Loro

Acercamiento singular a la controvertida figura de Silvio Berlusconi, cuando ha salido del gobierno y le salpican mil y un escándalos, lo que no le impide conspirar para hacer caer al actual gobierno de izquierdas, comprando el apoyo de seis senadores, y así acceder de nuevo a la presidencia. Antes de que el espectador pueda atisbar siquiera al personaje, seguimos a Sergio Morra, arribista que quiere hacer carrera rodado de mujeres espectaculares y ejerciendo de proxeneta, hasta llegar a "él", o sea, a Berlusconi, para ofrecerle sus servicios. Como "larguísima e ininterrumpida farsa". Así define Veronica Lario, segunda esposa de Berlusconi, la vida del hombre del que estuvo enamorado, en un momento dado del film. La descripción cabría aplicarla a esta película de Paolo Sorrentino, y eso que para su distribución internacional las dos películas originales han sido refundidas en una sola de dos horas y media. Cabe decir que su preciosismo esteticista con toques surrealistas, después de alcanzar su cima en La gran belleza, se desliza por un declive que ya se apreciaba en la serie televisiva The Young Pope y que resulta evidente en Silvio (y los otros). Resultan interminables y reiterativos los zafios pasajes de excesos orgiásticos, bailoteos sexuales insinuantes, etcétera, que hablan de la decadencia del ejercicio del poder en Italia y de la frivolidad del personaje que supuestamente la encarna, Silvio Berlusconi. En tal sentido, hasta llega a ser forzada la transición del protagonista, desde su pose bufonesca de "listillo" capaz de adelantarse a las intenciones de los otros y hacer siempre lo que le place, a los compases finales de reproches con su mujer, en que se supone que podemos intuir algo de lo que esconde esa cara estirada por la cirugía plástica. Toni Servillo demuestra una vez más que es un buen actor, pero hacer caricatura de la caricatura conlleva el riesgo de la inanidad. Resultaba más interesante sin duda su composición de Giulio Andreotti de Il Divo, donde le dirigió también, con mayor fortuna, Sorrentino. Encima, la escena que comparte consigo mismo –el actor, además de dar vida a Berlusconi, hace de Ennio Doris– presenta un trucaje que se nota a la legua, lo que no deja de ser irónico en un cineasta célebre por el mimo formal con que compone sus planos. Por supuesto hay atisbos del talento del director y coguionista, en algunas escenas vibrantes, o en el uso del terremoto de L'Aquila como metáfora de las fisuras sociales. El último plano del Cristo sacado de las ruinas de la ciudad devastada es bellísimo, pero por supuesto, no basta para redimir una película irregular, decididamente fallida.

4/10
Mamma o papà?

2017 | Mamma o papà?

Il Divo

2008 | Il Divo

Para Paolo Sorrentino, “Giulio Andreotti es el político más importante que ha dado Italia en el último medio siglo”. Tal declaración explica que el director y guionista se haya atrevido a hacer una película sobre el conocido estadista, a sabiendas de la complejidad de la empresa; concretamente centra su atención en la ambigüedad que muchos comentaristas conceden a Andreotti como rasgo esencial de su carácter, una especie de astuta frialdad que habría alimentado aún más las elucubraciones sobre sus supuestas relaciones con la mafia, acusaciones por las que fue juzgado y absuelto en un complejo periplo legal entre 1999 y 2003. Sorrentino articula una estructura narrativa inteligente, en torno a un paseo de madrugada casi fantasmal de Andreotti, que fiel a sus convicciones religiosas -es católico- acude a rezar y confesarse en una iglesia. Esa confesión sirve para retrotraerse al pasado, y mostrar a Andreotti, el político inescrutable, muy distinto a sus colegas, vividores o vehementes, el suyo es un estilo suave, tranquilo, irónico, inteligente. No pierde detalle de lo que sucede a su alrededor, y apenas muestra emociones, tal vez nunca las tuvo, se sugiere, en detalles como la relación con su esposa Livia. Punto de inflexión en su vida se supone que es el asesinato a manos de la mafia del empresario Salvo Lima, con el que mantenía lazos Andreotti, aunque el film sugiere que le pesa más la muerte de Aldo Moro, como si se autoconcediera cierta responsabilidad, de no haber hecho lo suficiente para lograr que saliera con vida del secuestro de las Brigadas Rojas.El director hace un ejercicio ciertamente singular con su película, buena muestra de cine político. Le da un curioso aire de irrealidad, por los modos de moverse en un escenario de Andreotti, y por un estilo visual casi padrinesco, una fotografía a lo Gordon Willis en la trilogía de Coppola en lo referente a la paleta de colores, con personajes presentados por letreros que incluyen sus alias, como si de una panda de delincuentes se tratara. Todo ello subrayado por una magnífica partitura musical de Teho Teardo. Y al mismo tiempo, hay un estudiado equilibrio, un deseo de hacer justicia al personaje, de poner todas las cartas boca arriba en lo relativo a las acusaciones de connivencia con la mafia, lo que supone no dejar de recordar que las únicas pruebas aducidas contra él fueron las declaraciones de criminales arrepentidos; pese a todo se sugiere que al menos el político hizo la vista gorda a algunas actuaciones de la mafia, y que fue un cambio de actitud, una mano más dura contra estos criminales, la que habría conducido al asesinato de Lima. Por supuesto, es imposible atrapar toda la carrera de un político vivo -Andreotti es senador vitalicio-, que ha presidido en siete ocasiones el gobierno italiano, pero sabe apuntarse su madera de superviviente -no le salpicará la tristemente famosa “tangentópolis”-, mostrar su modo de tratar a las personas, conceder toda su emoción al momento en que estuvo a punto de convertirse en Presidente de la República, lo que coincidió con el asesinato del juez Giovanni Falcone. Puede ser repudiable que se aluda a escándalos mil, y se sugiera que tal vez hubo una conexión Andreotti, o tal vez no, pero la apuesta es nunca hacer una acusación directa que no esté probada, o en todo caso ponerla en boca de la persona real que la hizo. Una película que se titula Il Divo, tiene que sostenerse necesariamente sobre un actor sólido. Y Toni Servillo, que ya trabajó con Sorrentino en la notable Las consecuencias del amor, saca adelante un papel difícil, con un personaje perpetuamente encogido de hombros, hermético, que se prestaba a la grotesca caricatura, felizmente evitada.

7/10
Mi hermano es hijo único

2007 | Mio fratello è figlio unico

1962. Accio Benassi es el pequeño de una familia obrera que malvive con insuficientes medios materiales en un pueblucho de Latina, en Italia. Tras fracasar en su paso fugaz por el seminario, y en su intento de estudiar una carrera de letras tras la negativa familiar, Accio regresa a su paupérrima casa para ser perito técnico. Su rebeldía propia de la adolescencia se desata aún más debido a las tendencias políticas de su hermano mayor Manrico, que se está erigiendo poco a poco en líder comunista del lugar. Así, Accio empieza a tontear con el fascismo, influido por un vecino que le trata como a un hijo. Los años pasan y las cosas siguen igual. Un día llega a casa Francesca, la guapa novia de Manrico, que enseguida congenia con Accio. Film costumbrista que recrea con mucha pericia la atmósfera de la Italia rural de los años 60 y 70. Los guionistas Sandro Petraglia y Stefano Rulli repiten de este modo la receta que ya ofrecieron en La mejor juventud, y de hecho esa clara referencia es también el mayor lastre de Mi hermano es hijo único. Porque lo cierto es que esta película es una repetición incompleta de los mismos elementos, sólo que con un poco menos de sorpresa, emoción, grandeza y definición de caracteres. Ahí están los dos hermanos muy distintos, casi opuestos, pero que en el fondo desean y luchan por lo mismo; ahí está la fuerza inquebrantable de la familia, cuyo amor de los padres es su mayor seguro; ahí está la lectura política de unos años convulsos de la historia europea, en donde las ideologías parecían la mágica solución a todos los problemas; ahí están las primeras experiencias amorosas, las dudas y las tristezas; ahí está el tono lírico y aventurero a la hora de narrar los hechos históricos, teñidos de nostalgia; ahí están los sufrimientos, las muertes, los hijos… El director Daniele Luchetti logra en conjunto una película estimable, rodada con sobriedad y puesta en escena realista, pero inevitablemente mucho menos sabrosa que el extraordinario film de Marco Tullio Giordana. Y es destacable el gran trabajo del joven Elio Germano, quien a veces parece un divertido e imberbe Robert De Niro, de ademanes dubitativos, parlantes y gestuales al más puro estilo “italianini”.

6/10
Notte senza fine

2004 | Notte senza fine

La puta del rey

1990 | La putain du roi

En el siglo XVII, el rey Vittorio Amadeo de Saboya se queda prendado de la esposa de su chambelán. Ella no quiere ni oír hablar del monarca porque quiere a su esposo, el duque de Luynes, pero su marido se la ofrece al rey. Los amores serán turbulentos, entre el amor y el odio... Coproducción europea bien ambientada históricamente pero cuyo argumento, en la línea de Las amistades peligrosas, no logra el enganche deseado. Está basada en una novela de Jacques Tournier, que no tiene nada que ver con el director de películas como Retorno al pasado.

4/10
Teresa, la ladrona

1973 | Teresa la ladra

A Teresa le echa su padre de casa al quedarse embarazada con quince años. Aunque contrae matrimonio, se queda sola. Cuando está desesperada, conoce a nuevos amigos que le enseñan a cometer robos. Justo en su primer intento es arrestada y enviada a prisión. Uno de los mejores trabajos en la pantalla de Monica Vitti, el film retrata a los desfavorecidos, en la línea del Neorrealismo de tres décadas atrás.

5/10

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