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Biografía

Toni Servillo

Toni Servillo

60 años

Toni Servillo

Nació el 09 de Agosto de 1959 en Afragola, Campania, Italia
Filmografía
Silvio (y los otros)

2018 | Loro

Acercamiento singular a la controvertida figura de Silvio Berlusconi, cuando ha salido del gobierno y le salpican mil y un escándalos, lo que no le impide conspirar para hacer caer al actual gobierno de izquierdas, comprando el apoyo de seis senadores, y así acceder de nuevo a la presidencia. Antes de que el espectador pueda atisbar siquiera al personaje, seguimos a Sergio Morra, arribista que quiere hacer carrera rodado de mujeres espectaculares y ejerciendo de proxeneta, hasta llegar a "él", o sea, a Berlusconi, para ofrecerle sus servicios. Como "larguísima e ininterrumpida farsa". Así define Veronica Lario, segunda esposa de Berlusconi, la vida del hombre del que estuvo enamorado, en un momento dado del film. La descripción cabría aplicarla a esta película de Paolo Sorrentino, y eso que para su distribución internacional las dos películas originales han sido refundidas en una sola de dos horas y media. Cabe decir que su preciosismo esteticista con toques surrealistas, después de alcanzar su cima en La gran belleza, se desliza por un declive que ya se apreciaba en la serie televisiva The Young Pope y que resulta evidente en Silvio (y los otros). Resultan interminables y reiterativos los zafios pasajes de excesos orgiásticos, bailoteos sexuales insinuantes, etcétera, que hablan de la decadencia del ejercicio del poder en Italia y de la frivolidad del personaje que supuestamente la encarna, Silvio Berlusconi. En tal sentido, hasta llega a ser forzada la transición del protagonista, desde su pose bufonesca de "listillo" capaz de adelantarse a las intenciones de los otros y hacer siempre lo que le place, a los compases finales de reproches con su mujer, en que se supone que podemos intuir algo de lo que esconde esa cara estirada por la cirugía plástica. Toni Servillo demuestra una vez más que es un buen actor, pero hacer caricatura de la caricatura conlleva el riesgo de la inanidad. Resultaba más interesante sin duda su composición de Giulio Andreotti de Il Divo, donde le dirigió también, con mayor fortuna, Sorrentino. Encima, la escena que comparte consigo mismo –el actor, además de dar vida a Berlusconi, hace de Ennio Doris– presenta un trucaje que se nota a la legua, lo que no deja de ser irónico en un cineasta célebre por el mimo formal con que compone sus planos. Por supuesto hay atisbos del talento del director y coguionista, en algunas escenas vibrantes, o en el uso del terremoto de L'Aquila como metáfora de las fisuras sociales. El último plano del Cristo sacado de las ruinas de la ciudad devastada es bellísimo, pero por supuesto, no basta para redimir una película irregular, decididamente fallida.

4/10
Hitler vs Picasso y otros artistas modernos

2018 | Hitler versus Picasso and the Others

Interesante documental italiano en torno a una de las facetas del nazismo que ha sido tratada en películas de ficción como El tren o Monuments Men o La dama de oro, pero que aún sigue viva y sobre la que se sigue investigando en vistas a impartir justicia con los damnificados: el expolio de obras de arte del que fueron víctimas las personas, las instituciones y los estados bajo la ideología nazi. El director Claudio Poli presenta algunos de los casos más llamativos del robo sistemático de obras de arte perpetrado por los nazis, con Hitler y Goering a la cabeza. Conocemos así la historia de cómo grandes coleccionistas judíos se vieron despojados de la noche a la mañana de sus propiedades, como Goudstikker o Rosenberg, siendo víctimas de latrocinios muchas veces enmascarados por compras ridículas o sobornos con los que ansiaban comprar su huida, en donde entraban en liza marchantes o expertos en arte que trabajaban para los altos mandos alemanes. El botín nazi de obras de arte llegó a ser inmenso, cuadros, esculturas y todo tipo de objetos que fueron ocultados en minas y escondites propiedad de los gerifaltes nazis. También conoceremos el reciente Caso Gurlitt, un octogenario marchante que vivió una existencia fantasma en Múnich y que hasta bien entrado el siglo XXI albergó en su casa más de un millar de valiosas obras artísticas procedentes del expolio nazi. Hitler vs Picasso (y otros artistas modernos), narrado con cierta pomposidad por el actor Toni Servillo, ofrece entrevistas a entendidos en la materia, historiadores y víctimas del expolio, para narrar las historias de algunas de esas magníficas colecciones y de la lucha de sus herederos por lograr recuperar las propiedades de sus familiares. Se complementa la narración con muchas imágenes de archivo del régimen nazi, fotografías y películas con escenas que tenían que ver con su política artística, una estrategia diseñada para anular la cultura europea forjada durante siglos. Aunque el título del documental habla de Picasso, lo cierto es que éste no fue más que uno entre los cientos de artistas implicados, muchos de ellos representantes del “arte degenerado” –así llamado por los nazis–, del cual formaban parte los pintores del expresionismo, surrealismo, cubismo, impresionismo, etc., en oposición al arte clásico de los bello que proclamaba la perfección aria y que pretendía implantar Hitler en su Tercer Reich.

6/10
¡Déjate llevar!

2017 | Lasciati andare

Elia es judío y reside en Roma. Psiconalista talludito, algo maniático y bastante tacaño, está divorciado aunque su mujer Giovanna vive pared con pared, sus casas se encuentran en el mismo piso. Fofo y con algunos kilos de más, su médico le ha animado a llevar una vida sana, pero su primera experiencia en el gimnasio no resulta muy positiva. Lo que no le impide conocer ahí a Claudia, una española de vida no muy ordenada, que se ofrece a ser su entrenadora personal. Comedia de enredo dirigida y coescrita por el desconocido Francesco Amato. Es amable, y despierta alguna que otra sonrisa, por ejemplo con alguno de los pacientes de Elia, pero no cubre las expectativas que suscita. Falla el engranaje, la narración no fluye, lo que vemos es reiterativo, y se confunde lo alocado, legítimo, con la acumulación de situaciones inverosímiles, o la presentación de rasgos y personajes no suficientemente desarrollados y explotados. De modo que pese al esfuerzo del veterano Toni Servillo por hacernos reír, o de Verónica Echegui por llamar la atención como mujer vistosa en una comedia a la italiana, el resultado es insatisfactorio. La subtrama del novio ladrón, o la de la niña con padre “moreno”, primera comunión incluida, no están bien insertadas. Y lo que podía haber sido más interesante, y haber dado pie a un interesante toma y daca, la evolución y posible reconstrucción del matrimonio de Elia y Giovanna –muy bien Carla Signoris, una auténtica señora, perfecta como secundaria–, apenas se apunta, lo que es una verdadera lástima.

4/10
La chica en la niebla

2017 | La ragazza nella nebbia

Una niña desaparece en Avechot, una pequeña localidad italiana de las montañas alpinas. Hasta allí irá a investigar el afamado inspector Vogel, célebre por utilizar a los medios de comunicación como herramienta para contar con más agentes, encontrar pistas o hacer salir al culpable de la madriguera. En el pasado tal estrategia le ha granjeado alguna mala experiencia que le persigue, pero en en Avechot vuelve a darle al caso el eco público necesario y el hilo comienza a desenredarse. Adaptación de la novela homónima de Donato Carrisi a cargo del propio escritor, que también escribe el guión para la pantalla. Lógicamente se trata de una película fiel al texto original, lo cual significa que estamos ante un relato desestructurado, con idas y vueltas, adelante atrás, y aún más atrás, y en donde la información se sustrae al espectador hasta el momento justo. Esto no quita que  el resultado de la especulación provocada a lo largo del film pueda coincidir bastante con la resolución del “whodunit” sobre el que pivota la historia. La chica en la niebla es un relato policial que plantea además interesantes cuestiones: la activa y entrometida acción de los medios de comunicación en los casos criminales, la vanidad humana o la misma ética de la investigación. El quid es la idea de que la opinión pública no busca justicia, sino chivos expiatorios, monstruos a los que meter en la cárcel. Quizá el desarrollo del film sea un poco desordenado y atraviese fases confusas que le hacen perder algo de pie y enfrían al espectador. También introduce algún elemento tramposillo (la periodista Beatrice Lehman interpretada por una avejentada Greta Scacchi) o echa mano de recursos demasiado facilones, como el hecho de que la víctima pertenezca a una hermandad religiosa, algo que no es más que puro folclore. La ambientación está conseguida y en especial tienen fuerza las escenas nocturnas del prólogo y el epílogo, esas conversaciones entre Vogel y el psiquiatra interpretado por Jean Reno. Por su parte, Toni Servillo demuestra de nuevo su poder de persuasión frente a la cámara; pero es tanto, que incluso su presencia, sus palabras, sus tejemanejes, restan fuerza a la propia investigación policial.

5/10
Las confesiones

2016 | Le confessioni

Una cumbre del G8 tiene lugar en un gran palacete de la costa alemana. Hay pendiente la toma de una importante decisión que puede determinar el curso económico de los próximos años. En estricta reclusión pasarán ahí unos días los ministros de economía de los países más ricos del mundo, presididos por Daniel Rochè, director de Fondo Monetario Internacional. Pero, para asistir al evento, éste también ha invitado a otras dos personas completamente ajenas al mundo económico: la escritora Claire Seth y el monje Roberto Salus. Más que sugerente película dirigida por Roberto Andò, quien vuelve a contar con el protagonista –el gran Toni Servillo– de su anterior film, Viva la libertà. Andò entrega un film inusual, cuyo insólito planteamiento tiene algo de surrealista y anacrónico: un monje cartujo, con su hábito medieval, paseándose por entre las pulcras paredes de un amplio palacete en donde se reúnen los hombres más poderosos del mundo. No es muy corriente en los tiempos que corren que las conciencias de ministros y políticos reclamen arrepentimiento y el guión deja claro que esos prohombres del mundo toman sus decisiones siendo perfectamente conscientes de los males que provocarán con ellas. Unos sufren más y otros menos, pero nadie queda al margen. Andò refleja así la seria responsabilidad que pesa sobre los gobiernos que toman decisiones macroeconómicas para servir a sus propios intereses, líderes capitalistas que supeditan muchas veces sus políticas a ecuaciones y números abstractos olvidando la justicia y la vida real de las personas. Pero no vaya a creerse que Las confesiones es una película religiosa. El guión de Angelo Pasquini y del propio Andò toca lógicamente esa dimensión, pero se acerca a ella muy de puntillas, de modo difuso, poco ortodoxo, lo cual no impide formular la idea de fondo de que detrás de la historia hay fuerzas misteriosas que mueven los asuntos humanos. Visualmente el cineasta italiano impregna la película de una atmósfera verdaderamente hipnótica (al estilo de su compatriota Paolo Sorrentino), con un elegantes encuadres de pasillos y habitaciones de hotel, lugares a menudo silenciosos, claroscuros, que invitan a los secretos, las escapadas furtivas. A ese primoroso aspecto formal –ayuda la música de Nicola Piovani– se suma una trama que invita levemente a la intriga, quizá con crimen de por medio, y ese ambiente subyugante se incrementa con la presencia del enigmático protagonista, un monje lacónico, inteligente, a quien Andò hace partícipe de las confidencias de los personajes. De todas formas, el espectador no las tiene todas consigo con Salus, mientras que Andò juega también a la ambigüedad con escenas brillantes como la del perro en la mesa de la reunión –el “tamquam leo rugiens circuit” de la Escritura– o la del discurso final. El plantel de actores es un lujazo, con el excepcional Toni Servillo a la cabeza, pero seguido muy de cerca por Daniel Auteuil o las actrices Connie Nielsen o Marie-Josée Croze. Película singular, un poco desconcertante, que quizá no aprovecha todo su potencial, pero que da que pensar.

6/10
Viva la libertà

2013 | Viva la libertà

Enrico Oliveri, líder de la oposición de la izquierda italiana y gran esperanza de su partido, está cansado. Todos sus correligionarios parecen esperar demasiado de él, con su esposa hay un distanciamiento, cada vez se encuentra más desubicado. De modo que decide desaparecer de la escena política unos días, marcha en París donde le acogen un antiguo amor de juventud, casada con un director de cine. Entretanto su fiel segundo, Andrea Bottini, tratando de localizarle, da con su hermano gemelo Giovanni, quien a pesar de tomar medicamentos por cierto desequilibrio mental, se revela como sustituto perfecto para ocupar su puesto durante su ausencia. Lo que Andrea no podía imaginar es que sus discursos y salidas de "loco" entusiasman a los compañeros de partido y al pueblo llano, al que devuelve la esperanza en tiempos de crisis. Roberto Andò adapta al cine su propia novela, una parábola política que se pregunta dónde está la sensatez y dónde la locura, a la hora de servir a los ciudadanos en la función pública. Aunque el director y coguionista es algo irregular y se distrae con "tonterías" como la antigua novia ahora script de cine, o el tango algo esperpéntico con la canciller, maneja bien en líneas generales la idea de dos gemelos con distinta personalidad, uno sustituyendo a otro, gracias en gran medida a un Toni Servillo que se toma con mucho humor y el justo punto de ironía su doble personaje. Hay momentos muy divertidos, y el sobrio y ambiguo final funciona.

6/10
La gran belleza

2013 | La grande bellezza

El intelectual Jef Gambardella acaba de cumplir 65 años y lleva a la ciudad en que vive, Roma, en sus venas. Ante los demás adopta con frecuencia una pose cínica, desgarradoramente sincera a la hora de decir lo que piensa, y da rienda suelta a su ingenio y afilada lengua tanto en sus artículos para revistas como en las reuniones con sus amigos. Le gusta recorrer las calles de Roma, fijarse en la gente que tiene a su alrededor. Ha conocido a muchas mujeres, tiene prestigio profesional, y disfruta con los destellos de belleza que le proporciona la vida... Pero al tiempo está insatisfecho, a su edad está de vuelta de todo, ríe por no llorar, y laten en el fondo de su alma las inevitables inquietudes existenciales, también espirituales, ante la certeza de la muerte. Cuando dice que le gustaría escribir un libro sobre la nada, está siendo muy claro acerca de la encrucijada vital en la que se halla. Las películas de Paolo Sorrentino nunca son banales, arriesga con historias de personajes sorprendentes pero muy humanos, en los que pugna por asomarse el amor, como motor vital, ya estemos ante un gángster -Las consecuencias del amor-, un presidente del gobierno -Il divo- o un rockero que se viste de mujer -Un lugar donde quedarse (This Must Be the Place)-. En La gran belleza repite con su actor favorito Toni Servillo, otra vez maravilloso, aunque en esta ocasión le rodea de numerosos personajes maduros como él, que conforman un pequeño microcosmos romano de personajes cansados, gente de Roma presentados al modo en que también lo han hecho otros compatriotas de Sorrentino, como Federico Fellini y Ettore Scola. De modo que junto al protagonista desencantado vemos a la artista de performances dándose de cabezazos, desnuda, contra una columna, al amigo que declara que cuando ya no se tiene fe, sólo queda la nostalgia, la mujer que se engaña al tratar de autoconvencerse de que se ha realizado en la vida, profesionalmente y con su familia, al vecino apartado del mundo tras una puerta de seguridad, al cardenal hablando de platos exquisitos, e, impactante, a la santa, esa suerte de madre Teresa que le recuerda al protagonista la importancia de las raíces. Con un esteticismo preciosista, música con coros e imágenes impactantes, belleza y tosca sensualidad, con un aire surrealista que debe mucho a Luis Buñuel y al citado Fellini, Sorrentino nos invita a un paseo embriagador; y en él, tras la capa de la "dolce vita" y el "dolce far niente", y suscitados por personajes patéticos, llueven los interrogantes de una búsqueda necesaria para todas las personas. Su canto de amor a Roma, más que a orillar las grandes cuestiones, invita a mirarlas de frente.

8/10
È stato il figlio

2012 | È stato il figlio

Bella addormentata

2012 | Bella addormentata

En el año 2009, el caso de Eluana Englaro, en coma desde 1992, provocó una auténtica conmoción en la opinión pública italiana. Su padre había pedido reiteradamente que le retiraran la alimentación e hidratación para llevarla de este modo a la muerte, y tras varios rechazos se acabó aceptando su reclamación el 9 de febrero, en medio de una tormenta política en las cámaras de representantes, en la calle y en los medios. Estos hechos han inspirado a Marco Bellocchio para contar varias historias entrelazadas, que tendrían el telón de fondo del caso Englaro: 1) Un senador debe decidir si votar con su partido la ley que obligue expresamente a alimentar a un paciente en coma, o votar en conciencia, impelido por una dolorosa experiencia personal; 2) Su hija, activista pro vida y anti eutanasia, se enamora de un tipo del bando contrario; 3) Una actriz católica a machamartillo abandonó su carrera para cuidar a su hija en coma, rodeada de monjas que rezan rosarios a pleno pulmón, un marido pasivo para no airarla, y los reproches del hijo actor que piensa que habría que dejar morir a su hermana; 4) Un médico cuida en un hospital a una adicta a la heroína que desea suicidarse. A priori la película de Bellocchio resulta muy prometedora. Además, el cineasta tiene oficio y rueda con empaque. El problema es que quiere jugar a ser objetivo y equilibrado sin conseguirlo. En realidad se le nota demasiado su "background" laico y su punto de vista de que cada cual haga lo que vea, de modo que los personajes católicos son absolutamente grotescos, en tal sentido funcionaba mejor, aun con claras pegas, su mirada al mundo católico, dentro de su perspectiva no creyente, en La sonrisa de mi madre. Quizá lo más increíble, es ver a la católica hija del senador irse a la cama con un tipo al que acaba de conocer, y con el que en principio no tiene nada en común, o el concierto de piano que la beatorra mamá prepara a su hija durmiente, un auténtico delirio. El resultado es un film que difícilmente contentará a partidarios o contrarios a la eutanasia, y que desde el punto de vista estrictamente dramático resulta desequilibrado y en algunos pasajes demasiado obvio. Tiene interés, sí, pero es fallido. Y para dar excusas y eximentes a la hora de matar "por amor", hay que decir que Michael Haneke con Amor es netamente superior al esfuerzo de Bellocchio -curiosamente Isabelle Huppert está presente en ambos filmes-, el austríaco sí sabe guardar la necesaria distancia.

5/10
La joya

2011 | Il gioiellino

Noi credevamo

2010 | Noi credevamo

Gorbaciof

2010 | Gorbaciof

Una vida tranquila

2010 | Una vita tranquilla

Un balcón con vistas al mar

2010 | Un balcon sur la mer

Il Divo

2008 | Il Divo

Para Paolo Sorrentino, “Giulio Andreotti es el político más importante que ha dado Italia en el último medio siglo”. Tal declaración explica que el director y guionista se haya atrevido a hacer una película sobre el conocido estadista, a sabiendas de la complejidad de la empresa; concretamente centra su atención en la ambigüedad que muchos comentaristas conceden a Andreotti como rasgo esencial de su carácter, una especie de astuta frialdad que habría alimentado aún más las elucubraciones sobre sus supuestas relaciones con la mafia, acusaciones por las que fue juzgado y absuelto en un complejo periplo legal entre 1999 y 2003. Sorrentino articula una estructura narrativa inteligente, en torno a un paseo de madrugada casi fantasmal de Andreotti, que fiel a sus convicciones religiosas -es católico- acude a rezar y confesarse en una iglesia. Esa confesión sirve para retrotraerse al pasado, y mostrar a Andreotti, el político inescrutable, muy distinto a sus colegas, vividores o vehementes, el suyo es un estilo suave, tranquilo, irónico, inteligente. No pierde detalle de lo que sucede a su alrededor, y apenas muestra emociones, tal vez nunca las tuvo, se sugiere, en detalles como la relación con su esposa Livia. Punto de inflexión en su vida se supone que es el asesinato a manos de la mafia del empresario Salvo Lima, con el que mantenía lazos Andreotti, aunque el film sugiere que le pesa más la muerte de Aldo Moro, como si se autoconcediera cierta responsabilidad, de no haber hecho lo suficiente para lograr que saliera con vida del secuestro de las Brigadas Rojas.El director hace un ejercicio ciertamente singular con su película, buena muestra de cine político. Le da un curioso aire de irrealidad, por los modos de moverse en un escenario de Andreotti, y por un estilo visual casi padrinesco, una fotografía a lo Gordon Willis en la trilogía de Coppola en lo referente a la paleta de colores, con personajes presentados por letreros que incluyen sus alias, como si de una panda de delincuentes se tratara. Todo ello subrayado por una magnífica partitura musical de Teho Teardo. Y al mismo tiempo, hay un estudiado equilibrio, un deseo de hacer justicia al personaje, de poner todas las cartas boca arriba en lo relativo a las acusaciones de connivencia con la mafia, lo que supone no dejar de recordar que las únicas pruebas aducidas contra él fueron las declaraciones de criminales arrepentidos; pese a todo se sugiere que al menos el político hizo la vista gorda a algunas actuaciones de la mafia, y que fue un cambio de actitud, una mano más dura contra estos criminales, la que habría conducido al asesinato de Lima. Por supuesto, es imposible atrapar toda la carrera de un político vivo -Andreotti es senador vitalicio-, que ha presidido en siete ocasiones el gobierno italiano, pero sabe apuntarse su madera de superviviente -no le salpicará la tristemente famosa “tangentópolis”-, mostrar su modo de tratar a las personas, conceder toda su emoción al momento en que estuvo a punto de convertirse en Presidente de la República, lo que coincidió con el asesinato del juez Giovanni Falcone. Puede ser repudiable que se aluda a escándalos mil, y se sugiera que tal vez hubo una conexión Andreotti, o tal vez no, pero la apuesta es nunca hacer una acusación directa que no esté probada, o en todo caso ponerla en boca de la persona real que la hizo. Una película que se titula Il Divo, tiene que sostenerse necesariamente sobre un actor sólido. Y Toni Servillo, que ya trabajó con Sorrentino en la notable Las consecuencias del amor, saca adelante un papel difícil, con un personaje perpetuamente encogido de hombros, hermético, que se prestaba a la grotesca caricatura, felizmente evitada.

7/10
No mires atrás

2007 | La ragazza del lago

Un pueblecito italiano, junto al lago de Fusine. Aparece un cadáver, y el comisario Sanzio dirige la investigación de lo que aparece claramente como un asesinato, junto a su ayudante y un policía local. Los interrogatorios de testigos y sospechosos se entrelazan con la vida personal de Sanzio, cuya mujer, a pesar de no ser muy mayor, padece Alzheimer, un dolor acrecentado por la dificultad en conectar con su hija adolescente. Interesante thriller con el que debuta muy sólidamente en la dirección de largos Andrea Molaioli. A partir de la obra de Karin Fossum, sabe crear una atmósfera inquietante ya desde el arranque, en que una niña camina sola por una solitaria carretera, y se detiene junto a ella una furgoneta. La idea es combinar la intriga por la identidad del asesino, con los dramas humanos de investigadores e investigados. De este modo Molaioli logra algo muy difícil, como si fuera lo más fácil del mundo: crear una especie de humus triste y algo desesperanzado, en que se palpan los secretos y miserias del ser humano, las penalidades que a todos afectan y que a veces es tan difícil encajar con buen ánimo. Aunque la comparación “Twin Peaks a la italiana” sea más publicitaria que real –aquí no hay elementos esotéricos extraños–, algo de verdad hay en la comparación. Los actores hacen muy bien su trabajo: componen una variada galería de personajes, con especial mención para Toni Servillo, el "hombre cansado", a quien corresponde el mayor peso de la película.

7/10
¡No pierdas el tiempo, Johnny!

2007 | Lascia perdere, Johnny!

Notte senza fine

2004 | Notte senza fine

Las consecuencias del amor

2004 | Le conseguenze dell'amore

Titta es un tipo con pinta de funcionario gris. Vive en la habitación de un hotel de cinco estrellas, tiene un coche estupendo, y aparentemente vive de las rentas, matando el tiempo en el vestíbulo de su alojamiento, en sitio fijo, donde parece observar con indiferencia a todo el que pasa por ahí. Así, la visita inesperada de un hermano puede ser una molestia que debe ser solventada cuanto antes. Aunque quizá no todo le sea indiferente. No puede dejar de fijarse en Sofia, la atractiva chica del bar; pero pese a todo la trata con calculada frialdad, como si no pudiera permitirse el lujo de dedicarle una sonrisa, o un poco de conversación. Algún misterio se trae sin duda este hombre, al que de vez en cuando dejan, en la puerta de su habitación, unas maletas con dinero contante y sonante, que debe enseguida ingresar en determinado banco, donde no hacen engorrosas preguntas. ¿Se puede vivir perpetuamente en una burbuja, procurando que nada venga a complicar la vida, que las cosas no te afecten? ¿Es una opción posible, tomada después de que la existencia haya traído consigo los inevitables desengaños, que le han condenado al ostracismo? Es el modo imposible de desenvolverse del protagonista de este film, escrito y dirigido de modo impecable por el italiano Paolo Sorrentino, que ganó con justicia los premios David de Donatello en los apartados de película, director y guión. Mezcla feliz de historia intrigante con gangsters de por medio, repleta de sorpresas y engaños, con una atractiva historia romántica, que humaniza a los personajes, el cineasta despliega en ella una asombrosa capacidad narrativa, que sorprende por su minimalismo, acorde con la parquedad de palabras de Titta. Los actores responden a la sobriedad del guión, y ello ayuda de modo sorprendente a la intensa vitalidad de la historia, que conduce a la tesitura de los riesgos que conlleva el amor. Sorrentino sabe jugar con la curiosidad que suscita el personaje entre las personas del hotel, una curiosidad que es, también, la del espectador. Y logra un ritmo medidísimo, donde los silencios y las cadencias musicales cuentan mucho.

7/10
Luna roja

2001 | Luna rossa

L'uomo in più

2001 | L'uomo in più

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