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Biografía

Anthony Dod Mantle

Anthony Dod Mantle

Anthony Dod Mantle

Premios: 1 Oscar

Oscar
2009

Ganador de 1 premio

Filmografía
Madame Curie

2020 | Radioactive

La vida de la histórica científica que descubrió la radioactividad.

Kursk

2018 | Kursk

La trágica historia del submarino nuclear ruso Kursk (K-141) y de su tripulación, cuando durante unas maniobras realizadas en el Mar de Barents en el año 2000 sufrió un accidente debido a la explosión de varios torpedos en su interior. Los daños provocaron que el submarino descendiera semidestruido hasta el fondo del mar, en donde unos cuantos marineros lucharon por sobrevivir durante días ante la incapacidad de los servicios de rescate. El prestigioso guionista y director danés Thomas Vinterberg (La caza) se pone detrás de las cámaras para narrar la crónica de esta tragedia que conmovió al mundo al comienzos del siglo XXI. El guión de Robert Rodat (El patriota) presenta con brevedad pero suficiencia a sus personajes, en especial al capitán Mijaíl Averin y a su mujer Tanya (estupendos Matthias Schoenaerts y Léa Seydoux), y logra trasladar la angustia que se vive en los dos escenarios de la película, el interior del submarino y el pequeño pueblo en donde residen las esposas y familias de los siniestrados. En un film de este tipo, en donde el espectador conoce el desenlace de la catástrofe, el argumento no genera especial intriga, aunque hay que reconocer que está muy bien imaginado lo que pudo suceder en el interior del enorme ataúd de hierro. Fiel a su estilo, Vinterberg es sobrio en su narración , aunque eso no significa que no ofrezca momentos de valentía, heroísmo y fraternidad entre los marineros. La película es implacable por otra parte a la hora de señalar a los culpables de que se perdieran aquellas vidas. Y Vinterberg denuncia sin duda la negligencia rusa. La falta de previsión y medios de la Armada Rusa es un hecho incontestable, como lo es también la vergüenza que provocaba tal situación en los arrogantes líderes rusos. Ese recelo a mostrar su debilidad, junto a la mezquindad de los gobernantes –aquí se señala especialmente a Boris Yeltsin, interpretado por Max Von Sydow, aunque el presidente de Rusia era ya Vladímir Putin– a la hora de afrontar globalmente la tragedia fue el freno que impidió el salvamento internacional, una ayuda necesaria que fue aceptada demasiado tarde.

6/10
Oliver Stone: Entrevistas a Putin

2017 | The Putin Interviews | Serie TV

Apasionante miniserie documental de Oliver Stone, armada con las extensas entrevistas que el cineasta ha podido mantener con el presidente ruso Vladimir Putin entre 2015 y 2017. Sigue así la estela de los documentales Comandante y Persona non grata sobre Fidel Castro y Oriente Medio, y de la serie La historia no contada de los Estados Unidos. De modo que conocemos de primera mano el punto de vista del demonizado –especialmente por Occidente– mandatario, que logra transmitir una imagen prudente, suavemente irónica, con un punto de astucia y lo que parece bastante sentido común. Stone no se muestra entregado a Putin, aunque se le nota cierta admiración y química –el visionado compartido de Teléfono rojo, volamos hacia Moscú es uno de esos momentos simpáticos, en que uno acepta el deseo del otro de ver la película de Stanley Kubrick–, y le plantea preguntas incómodas, no deja tema candente sin tocar: las relaciones con Estados Unidos, Ucrania y Crimea, la guerra de Siria, la legislación sobre la homosexualidad, la libertad de que goza la oposición, etcétera... Y el presidente ruso contesta a todo –sólo a ratos apela a la discreción propia de un mandatario–, logrando que se entienda su posición. Al tiempo, le vemos, además de en imágenes de archivo, practicando judo o hockey, hablar de su familia y de su fe como cristiano ortodoxo, y moverse por los despachos del Kremlin o de la residencia presidencial, en amplios salones o rodeado de iconos, e incluso desde las salas en que sigue puntos calientes como Siria, donde intervienen las fuerzas armadas rusas.

7/10
Se lo llevaron: recuerdos de una niña de Camboya

2017 | First They Killed My Father: A Daughter of Cambodia Remembers

Quizá la más madura de las películas dirigidas por la más conocida como actriz Angelina Jolie, que firma el guión con la camboyana Loung Ung. Se suma a la lista de filmes valiosos que describen el genocidio de Camboya, entre los que se cuentan Los gritos del silencio y La imagen perdida. Precisamente el director de la segunda, Rithy Panh, figura com productor. Describe la experiencia de Loung Ung en la década de los setenta del pasado siglo, cuando era una niña, y el poder en su país fue tomado por los kémeres rojos, que pretendían instaurar un utópico comunismo en que los vínculos familiares y los rasgos que definen al individuo concreto debían quedar disueltos, por el bien del pueblo. Los efectos fueron, como es sabido por los libros de historia, devastadores. Toda la peripecia es vista a través de los ojos de Loung Ung niña, muy bien interpretada por la expresiva Sareum Srey Moch. La narración es sencilla, de trazos casi impresionistas. A imágenes de noticiarios de la época, en que se describe la guerra de Vietnam, la posición de Nixon y los bombardeos de Camboya, sigue el estallido revolucionario de los kémeres, y el modo en que afecta a la familia Ung, que debe simular ser de clase obrera, cualquier oficio intelectual se identifica con parasitismo burgués que debe ser eliminado. Y vemos planos muy elaborados de la deportación, miles de refugiados, el modo en que la familia se va desintegrando, aunque siempre con la esperanza de reunirse algún día, el entrenamiento y adoctrinamiento como niños de la guerra, etcétera. La directora es por supuesto alguien muy sensible con los temas de la guerra y el sufrimiento de la población civil especialmente, como lo muestra su filmografía tras la cámara, sobre todo En tierra de sangre y miel e Invencible, su papel de embajadora de Naciones Unidas para ayudar a los refugiados, y la adopción como hijo de un niño camboyano. Esa implicación personal se nota en la película, y aunque el relato sea quizá algo simple, hace mella en el espectador, las imágenes tienen fuerza, y el tremendo drama del pisoteamiento de los derechos de las personas queda bien recogido.

6/10
T2: Trainspotting

2017 | T2: Trainspotting

Tras pasar unos años en Amsterdam donde huyó con el dinero de un alijo de heroína que pertenecía a sus amigos, Mark Renton regresa a los suburbios de Edimburgo, en apariencia renovado, pues dejó la heroína, se ha casado y ha sido padre. Allí se reencontrará con sus antiguos camaradas Daniel “Spud” Murphy y Simon “Sick Boy” Williamson, y también con el violento “Franco” Begbie, que le guarda un gran resquemor, poco después de salir de prisión. Más vale tarde que nunca. 20 años después de Trainspotting, Danny Boyle retoma a los personajes de aquel film, que supuso su consagración. No sigue la trama de “Porno”, la secuela literaria de Irvine Welsh, aunque se inspira en algunos pasajes del texto. Recupera al elenco, formado por el ahora reconocidísimo Ewan McGregor, el un tanto de capa caída Robert Carlyle, un Jonny Lee Miller que se mantiene con la serie Elementary, y Ewen Bremner que nunca consiguió despegar. El cuarteto sabe abordar la madurez de sus personajes, que siguen siendo perdedores en un mundo marcado por las drogas, la violencia y el sexo, si bien el panorama que se pinta no es tan oscuro como el del film original. Está claro que Boyle tiene una enorme fuerza visual, con efectos frescos, como rótulos impresionados, o alguna secuencia onírica, al estilo del original, que sirve como metáfora de lo que está ocurriendo. Pero llega un momento en que al espectador no le interesa nada ni la historia, ni los personajes, pues el guionista, de nuevo John Hodge, abunda en secuencias que o bien se limitan a rendir tributo a lo ya conocido o parecen no añadir nada, una mera distracción que no va a ningún puerto. Alguna de ellas tiene cierta gracia, como la improvisada canción anti-católica, que emociona a los ‘hooligans’ protestantes, pero al final el conjunto aburre. Para pasar un rato de nuevo con los viejos personajes, casi merece más la pena revisar el material antiguo. En el ranking de secuelas tardías está más cerca de Psicosis 2: El regreso de Norman, Tron Legacy o La familia bien, gracias, que de Mad Max: Furia en la carretera.

4/10
Snowden

2016 | Snowden

Las tribulaciones de Edward Snowden, el hombre que destapó el espionaje masivo a ciudadanos corrientes llevado a cabo por el gobierno de los Estados Unidos, es un tema Oliver Stone cien por cien. El cineasta que ha dedicado una trilogía a Vietnam, buceado en el lado oscuro de Wall Street, paseado por conspiraciones y vidas de presidentes, y que ha recalado incluso en el 11-S, además de atreverse con una serie documental y un libro sobre la historia no contada de su país, sólo podía relamerse de gusto ante la posibilidad de lleva a la pantalla esta historia. Quizá las pegas a que debía enfrentarse estriban en la abundante información publicada en los medios sobre Snowden junto a la existencia del oscarizado e imprescindible documental de Laura Poitras, Citizenfour. En cualquier caso Stone, tras cuatro años fuera de la ficción, demuestra en Snowden su buen pulso de cineasta, su historia atrapa, cuenta con un buen reparto y sabe visualmente impactar acerca de las inquietantes posibilidades de espionaje que brindan las nuevas tecnologías. Está bien que nos permita conocer el background de Snowden hasta llegar a contratista de la CIA, y la relación con su novia Lindsay Mills, aunque sea precisamente la subtrama amorosa una de las partes más flojas del film. Donde más sólido se muestra es en la denuncia, en presentar el punto de vista del protagonista, por qué actuó como actuó; aunque Snowden se presenta como un héroe sin fisuras, al estilo capriano de Jim Garrison de JFK, no hay lado oscuro ni se responde a la pregunta sobre de qué otro modo podría afrontarse la amenaza terrorista. En cualquier caso se palpa la decepción de este cineasta liberal ante el modo en que maneja la cuestión el presidente Obama. Los actores –Joseph Gordon-Levitt, Shailene Woodley y compañías– están bien, al estilo de lo que exige un thriller, aunque quizá un tanto fríos.

6/10
Un traidor como los nuestros

2016 | Our Kind of Traitor

El profesor universitario Perry y la abogada de éxito Gail son un matrimonio inglés en crisis, por la infidelidad del marido. Para tratar de superar el problema, ambos se toman unas vacaciones en Marrakech, donde él conocerá en un restaurante a Dilma, padre de familia ruso que insiste en volver a quedar e iniciar una amistad. Acabará confesando que trabaja como testaferro para la mafia rusa, y puesto que teme que le quiten de en medio, le pide al docente que ejerza como intermediario con el MI6, pues ha previsto ofrecer toda la información de que dispone sobre el capo de su organización, a cambio de asilo para él, su esposa y sus hijos. Tras el fin de la Guerra Fría, telón de fondo de sus mejores novelas, que también han dado lugar a sólidos films, como El topo y El espía que surgió del frío, el especialista en espionaje John le Carré ha sabido reciclarse con obras en las que sin perder sus señas de identidad ha contado las grandes tensiones internacionales posteriores. Si en El jardinero fiel se centraba en los negocios de la industria farmacéutica en Kenia, y en El hombre más buscado trataba el yihadismo islamista (por citar algunos conocidos por sus adaptaciones al cine), en esta ocasión el británico pone en el punto de mira a la mafia rusa. Se ocupa de la realización su compatriota Susanna White, autora de capítulos televisivos que hasta ahora sólo había rodado para el cine, La niñera mágica y el Big Bang, otra adaptación, pero muy distinta, de índole familiar. Compone una digna versión fílmica, si bien se queda lejos de los títulos citados porque en algunos pasajes no logra la tensión que pide un thriller de estas características. Consciente de que sin ser lo mejor de le Carré, tiene buen material entre manos, Hossein Amini (Drive, Jude) se muestra cercano al original, por lo que logra un digno libreto, al que se le puede achacar que no acaba de desarrollar a algunos secundarios, sobre todo los femeninos. Denuncia la facilidad con la que banqueros, políticos y empresarios se corrompen haciendo la vista gorda cuando sacan provecho económico, poco se plantean que detrás haya dinero obtenido con sangre. También se centra en el escaso valor de la vida humana para los gobiernos si tienen otras prioridades en función de sus intereses internacionales. Stellan Skarsgård aprovecha bien la profundidad de su personaje, el mafioso, hombre resentido, pero capaz de cualquier sacrificio por su familia. El siempre correcto Ewan McGregor no llega a desentonar, pero tampoco acaba de hacer creíble que su personaje pase de impartir clases tranquilas en Oxford a una aventura con tiroteos, quizás porque la extraña peluca con la que le han caracterizado no ayuda. Aunque su personaje es más secundario, sí que logra sobresalir Damian Lewis. Aquí el recordado terrorista de Homeland pasa a ser un heredero de Smiley, uno de esos funcionarios grises con los que le Carré ha mostrado al mundo que los espías de verdad son la antítesis de James Bond.

6/10
En el corazón del mar

2015 | In the Heart of the Sea

Siglo XIX. El escritor necesitado de historias Herman Melville acude al hogar del anciano Thomas Nickerson, para que éste le relate los tiempos en los que sirvió como grumete en el Essex, que partió en busca de ballenas, muy apreciadas en la época para extraer el aceite que se usa como combustible. El periplo del navío estará marcado por el enfrentamiento entre el capitán, George Pollard, Jr., joven de buena familia pero sin experiencia en la navegación, y el primer oficial, Owen Chase, experimentado pero cuya humilde procedencia ha impedido que le asignen su propio barco. El encuentro con un descomunal cachalote conducirá al desastre. Resulta extraño que Ron Howard naufrague, salvo en algún caso extremo e insalvable basado en un best-seller de inmerecido éxito. No lo hace en esta ocasión, cuando el veterano capitán de títulos como Apolo 13 y El desafío. Frost contra Nixon clava su arpón en la adaptación del libro homónimo de Nathaniel Philbrick, donde éste reconstruye la historia real del ballenero cuya tragedia inspiró a Herman Melville para su obra maestra "Moby Dick". En el corazón del mar se ciñe bastante a los hechos reales, que incluyen algunos capítulos un tanto truculentos, pero que se han recreado con enorme elegancia. No se ha pretendido rodar un film de aventuras al estilo de Moby Dick, de John Huston, basado sobre todo en las páginas finales de la novela que adapta, donde se concentra la acción. En su lugar, imprime un tono realista que quiere recordar a la superior Master & Commander, y se centra en los conflictos de los personajes principales, que surgen del enfrentamiento de clases sociales, y la posición de cada uno a la hora de abordar en conciencia una situación límite. Howard ha contado con una tripulación de nivel, encabezada por un Chris Hemsworth al que el realizador vuelve a sacarle mejor tajada que nadie, como ya hizo en Rush. Benjamin Walker, protagonista de la prescindible Abraham Lincoln, cazador de vampiros, aguanta el tipo como capitán. En el balance también salen bien librados Cillian Murphy, como el segundo oficial, con problemas con el alcohol, el joven Tom Holland, y a pesar de la brevedad de su papel, el matrimonio en la ficción formado por Brendan Gleeson y Michelle Fairley (Los otros). El barcelonés Jordi Mollà no desentona en su pequeña aparición como capitán español.

7/10
Trance

2013 | Trance

Simon trabaja en una casa de subastas de valiosas obras de arte en Londres. Se pone de acuerdo con una banda de ladrones para birlar un valioso cuadro de Goya, en plena subasta. Pero sus cómplices descubren que les ha dado el cambiazo a la hora de fingir ser la víctima que les entrega el Goya; y él, en la refriega del espectacular robo, recibe un golpe que le hace perder la memoria. Le obligarán a acudir a Elizabeth, una terapeuta, que mediante hipnosis trata de hacerle superar la amnesia. El guionista John Hodge vuelve a trabajar con Danny Boyle en una de esas historias de robos, dinero, maldito dinero, que les ayudaron a labrar su prestigio. Ambos colaboraron al inicio de sus carreras en Tumba abierta, Trainspotting y Una historia diferente, pero a partir de La playa, del año 2000, sus caminos se separaron. Ahora se reúnen en Trance, un film de arranque brillante y vertiginoso, con buen uso de la voz en off del protagonista narrador,y que transmite en sus primeros pasos un aire de elegancia sofisticada típico de ciertas películas de robos audaces. La idea de la hipnotista compinchada, que debe hacer que el protagonista recupere la memoria, también engancha. Pero luego la película se empantana en la fase “hacer recordar”, que se prolonga demasiado, hasta llegar a la parte de las “sorpresas”, un castillo de fuegos artificiales muy aparatoso y que cuesta aceptar. No obstante Trance tiene a su favor el planteamiento de sembrar en el espectador un “gusanillo”, el de querer reconstruir todo desde el principio una vez vista la película, para analizar la coherencia. Y aunque hay algunas “casualidades”, la coherencia existe. Antes hemos hablado de película “sofisticada”. Esto no es del todo cierto, pues Boyle se deja llevar por cierto hiperrealismo desagradable e insistente en las escenas de violencia y sexo, que no ayuda a la deseable brillantez del film, que definitivamente sólo la presenta de modo parcial. Los actores no tienen oportunidad para grandes composiciones, aparte del exhibicionismo se limitan a cierta pose cínica (James McAvoy y Rosario Dawson, sobre todo) o brutal (Vincent Cassel, en su típico papel de malo malote que hizo mejor, por ejemplo, en Mesrine, parte 1: Instinto de muerte y su secuela Mesrine, parte 2: Enemigo público nº 1).

5/10
Rush

2013 | Rush

En 1976 el mundo de la Fórmula 1 vivió uno de los duelos deportivos más recordados de la historia. Dos pilotos descollaban sobre el resto. Por un lado, James Hunt, británico, de actitud chulesca, amigo de fiestas y de mujeres, impulsivo hasta la imprudencia en carrera; por otro, Niki Lauda, austriaco, calculador, metódico y de vida ordenada, un genio en la estrategia en pista y en la puesta a punto de su bólido. El título de campeón del Mundo estaba completamente abierto... Vibrante film deportivo que recrea el mundo de las carreras en los años 70 del siglo pasado, pero que va más allá del puro deporte. Los que quedaron maravillados con el multipremiado documental Senna, disfrutarán sin duda con Rush, en donde el mundo del motor y la velocidad está capturado de modo magistral, en una especie de homenaje romántico a una época que ya es leyenda en la Fórmula 1. De hecho, quizá el mayor logro de Rush es el haber sabido trasladar en cada plano al espectador a la década de los 70, de modo que en ocasiones –y exagerando un poquito– la película se parece más a una crónica que a una ficción. Esto, claro está, no se debe sólo a la pura narrativa de los hechos, sino sobre todo al conjunto de las imágenes, con una elección de vestuario y de colores muy adecuada, y una saturación en el uso de la luz que resulta fascinante, nostálgica. Es indudable que, aunque tenga sus detractores, Ron Howard se ha convertido poco a poco en un perfeccionista, capaz de bordar este tipo de películas, y no es la primera vez que recrea con éxito momentos históricos para contar historias de ficción inspiradas en la realidad, véase Apolo 13, Una mente maravillosa, Cinderella Man o El desafío. Frost contra Nixon. La película es ante todo un duelo de personalidades. Dos hombres, dos contrincantes, dos caracteres opuestos que llegaron a unirse en el mundo de la Fórmula 1 y que, misteriosamente, establecieron un nexo de unión que acabó llegando más allá del deporte. En este sentido la entidad de la película va creciendo con los minutos, pues va pareja a la evolución y madurez de las relaciones humanas. Cuando se cae en la cuenta de quién está detrás del guión, entonces la cosa tiene su lógica, porque Peter Morgan se caracteriza por lograr que el espectador se pegue a la butaca con historias que en manos de otros serían tan ligeras como una pluma. Ahí están los ejemplos de La reina o la menos conocida The Damned United. También por este motivo, aunque no se sea aficionado a la Fórmula 1, es difícil mantenerse al margen de las imágenes que ofrece el director Ron Howard, quien maneja a la perfección la historia de Morgan en un “in crescendo” que llega hasta los títulos de crédito. Y ayuda la cada vez más épica banda sonora de Hans Zimmer. Es cierto, por otra parte, que Howard hace en Rush algunas claras concesiones comerciales, entre las que se encuentran esa voz en off de los primeros minutos, que claramente es prescindible, varios aunque fugaces encuentros sexuales o el exceso melodramático al mostrar ciertas operaciones médicas. Donde sí hay un acierto extraordinario es en el casting. Chris Hemsworth es el actor perfecto para encarnar al chulito de turno y hace su mejor papel hasta la fecha, un tipo pasional incapaz de eludir la vida frívola; mientras que Daniel Brühl se metamorfosea materialmente en Niki Lauda. Ambos actores, formidables, están muy bien acompañados por la platea femenina compuesta por Olivia Wilde y especialmente por una estupenda Alexandra Maria Lara.

7/10
Dredd

2012 | Dredd

El Juez Dredd es uno de los personajes más conocidos del cómic británico, creado por el guionista John Wagner y el dibujante Carlos Ezquerra en 1977 para la revista "2000 AD". En 1995 dio lugar a una adaptación, dirigida por Danny Cannon, con Sylvester Stallone como protagonista, que sin embargo, no acabó de apasionar, especialmente a los seguidores de las viñetas. 17 años después, Dredd vuelve a las pantallas. Dredd se desarrolla en un futuro distópico en el que la mayor parte de la Tierra ha quedado inhabitable por culpa de la radiación. La humanidad se refugia en extensísimas ciudades como Megacity Uno, que se extiende a lo largo de toda la costa este de lo que fue Estados Unidos, y donde los índices de criminalidad son brutales. Tratan de mantener el orden en la medida de lo posible los jueces, que combinan en una sola persona las figuras de policía, juez y verdugo. Dredd, uno de los más eficaces, debe evaluar las actitudes para ingresar en el cuerpo de Cassandra Anderson, joven con poderes psíquicos. El mismo día, Dredd debe investigar lo que ocurre en un edificio controlado por Ma-Ma, mafiosa dedicada a la venta de una potente droga. Pete Travis (Omagh, En el punto de mira) logra un ritmo trepidante y cierto realismo en la puesta en escena que hace más o menos creíble la ambientación futurista. En general, respeta bastante el cómic en detalles bien conocidos por los seguidores como que el protagonista no se quite jamás el casco (Stallone sí que mostraba su rostro por lo que fue muy criticado). Karl Urban, recordado como Eomer en El Señor de los Anillos, resulta idóneo para encarnar al personaje por su mandíbula de tipo duro, que al fin y al cabo es lo único que muestra en el film. El resto del elenco está bien escogido, especialmente Lena Headey (300, Juego de tronos), ideal para encarnar a la villana. Pero el principal problema de Dredd es el guión. Se encarga de la adaptación Alex Garland, que ha colaborado con Danny Boyle en La playa, 28 días después y Sunshine. Pero a pesar de la solvencia que ha demostrado en otros de sus trabajos, en esta ocasión, los personajes resultan excesivamente planos, hasta el punto de que los actores fracasan al tratar de insuflarles humanidad. La trama acaba siendo una sucesión de secuencias de acción sin ningún fondo, pese a que podría haber dado lugar a alguna que otra reflexión sobre el futuro, la justicia, y otros temas. Queda así un cómic excesivamente frío y ultraviolento, que no logra nunca emocionar.

4/10
La legión del águila

2011 | The Eagle

Britania. Año 140 dC. Licenciado del ejército con honores tras ser herido en combate, Marco Aquila se interna en el norte de Britania más allá del territorio del Imperio Romano. Intenta averiguar qué ha ocurrido con la Novena Legión, compuesta por 5.000 hombres bajo el mando de su padre, que desaparecieron veinte años atrás sin dejar rastro. Marco ha escuchado que se ha visto en un templo el águila de oro, emblema de la Novena Legión, y quiere recuperarlo. Le ayuda en su búsqueda Esca, un esclavo de origen bárbaro que odia a los romanos, pero ha jurado servir a Marco después de que éste le salvara la vida. El escocés Kevin MacDonald se esfuerza por rodar largometrajes bastante variados. Tras el documental Tocando el vacío, el drama El último rey de Escocia y el thriller La sombra del poder –todos ellos brillantes– el realizador compone ahora una de romanos, y además con un planteamiento de lo más clásico. Adapta una novela de Rosemary Sutcliff que MacDonald leyó a los 12 años y le dejó un grato recuerdo. MacDonald retoma sobre todo un asunto que parece estar presente en toda su filmografía, la amistad entre dos tipos de lo más variopinto (dos expertos escaladores diferentes, un joven médico y un sanguinario dictador o un reportero y un congresista). En esta ocasión desarrolla la cordial relación entre el amo y el esclavo, ambos enemigos naturales, que aprenden a confiar el uno en el otro. El realizador aprovecha que tiene a sus órdenes a algún secundario brillante, como el veterano Donald Sutherland (el tío del protagonista), Tahar Rahim, protagonista de Un profeta (casi irreconocible como guerrero bárbaro), y el especialista en malvados Mark Strong, esta vez como antiguo legionario. Sus protagonistas, Channing Tatum y Jamie Bell –Billy Elliot (Quiero bailar)– sorprenden, en papeles bastante trabajados. En las secuencias de acción –bien resueltas– MacDonald parece tomar como modelo El último mohicano, de Michael Mann, al que remite también la banda sonora y la cresta de mohicano de los villanos.

6/10
127 horas

2010 | 127 Hours

Aron Ralston es un joven al que le gustan los deportes de riesgo. Sin decir a nadie donde iba, se ha liado la manta a la cabeza y ha partido a John Blue Canyon, en Utah, un paraje rocoso increíble e inmenso, poco frecuentado. Allí disfruta de lo lindo hasta que un mal paso le hace caer por una sima, con tan escasa fortuna que su brazo queda atrapado por una roca que se diría imposible de mover. Aron pasará solo las 127 horas del título luchando por sobrevivir, y haciendo un particular examen de conciencia de lo que han dado de sí sus 25 años. El británico Danny Boyle repite con el guionista Simon Beaufoy, con quien hizo la oscarizada Slumdog Millionaire, ambos adaptan un libro del propio Aron Ralston donde cuenta su increíble peripecia. Y entrega una historia de supervivencia donde es clave el amor recordado de los seres queridos, con un sugerido sentido de la providencia al fondo, tema ya presente Slumdog..., y desde luego en Millones. Si la expresión 'luchar a brazo partido' no existiera, se diría que nació de los hechos narrados, tal es el empeño que Aron pone en salvar su vida. Aunque el metraje es escaso, apenas hora y media, el principal desafío al que se enfrenta Boyle es mantener el interés en una monosituación dentro de una grieta, esquema parecido al del título de ficción Buried (Enterrado). Ciertamente resulta algo reiterativo, y puede llegar a cansar, pero el director muestra carácter con la cámara y sus encuadres, el uso de la cámara de vídeo que lleva Aron, las escenas oníricas, casi alucinaciones, la visión de gusano desde el fondo del abismo, que permite atisbar el cielo. También la partitura musical de otro miembro del equipo Slumdog..., A.R. Rahman, ayuda. Resulta meritoria la interpretación de James Franco, que soporta todo el peso actoral de la película, los demás que aparecen son simples comparsas. Especialmente dura resulta la escena climática de la película, abordada de un modo hiperrealista no apto para todos los estómagos.

6/10
Anticristo

2009 | Antichrist

Resulta difícil reseñar una película como Anticristo, de Lars von Trier. Sobre todo desde el momento en que su responsable admite que la rodó a modo de terapia, tras sufrir una depresión. Sin reglas, sin razones, sin entusiasmos, asegura el director: “No tengo ninguna excusa para Anticristo, sólo mi profunda fe en la película, la más importante de toda mi carrera profesional”.Estructurada con un prólogo, cuatro actos -“Desconsuelo”, “Dolor”, “Desesperación” y “Los tres mendigos”- y un epílogo, todo arranca una noche en que, mientras un matrimonio hace el amor, su niño se mata accidentalmente al caer desde una ventana. Rotos ambos de dolor, la peor parte la lleva ella, sumida en una profunda depresión. Él, que es psiquiatra, opta porque los dos solos se retiren a una cabaña que tienen en el bosque, donde ella estaba escribiendo un extraño libro sobre la mujer y los prejuicios religiosos. Allí saldrán a flote los temores y reproches mutuos, en lo que parece una lucha entre el tranquilo raciocinio y el salvaje que late dentro de todo ser humano.Lars von Trier tiene una gran capacidad visual, por ejemplo en sus pasajes a cámara lenta, de rara belleza, acompañados de la preciosa música de Händel, y sí, logra un film inquietante. Pero también caótico, peculiar ejercicio de estilo, con pasajes muy explícitos que entran dentro de lo pornográfico, y otros de violencia inaudita, que parecen más propios de la saga Saw que de la filmografía del danés. Hay metáforas ocurrentes, una mirada al lado oscuro de la naturaleza, el reverso tenebroso del paraíso terrenal con unos protagonistas que parecen un trasunto actual de Adán y Eva. No teme el director ofrecer una imagen transgresora y políticamente incorrecta de la mujer, como tentadora irracional e histérica, que lleva al abismo a su esposo. Tampoco importa demasiado la lógica interna de la trama, la alusión a la naturaleza como santuario de Satán, porque se quiere jugar con miedos inefables, lo que el subconsciente esconde. Y aunque al final Von Trier dedica su film a Andrei Tarkovsky, recuerda más a las películas más crípticas de Ingmar Bergman, no a Secretos de un matrimonio, que el danés ha citado en entrevistas, sino a otras tan oscuras e irracionales como La hora del lobo. La película produjo un gran desconcierto en el Festival de Cannes, lo que no impidió que su protagonista femenina, Charlotte Gainsbourg, fuera premiada como mejor actriz.

4/10
Slumdog Millionaire

2008 | Slumdog Millionaire

  El inglés Danny Boyle se dio a conocer al gran público en 1996, tras dirigir Trainspotting, impactante película sobre el mundo de las drogas. Fue el comienzo de una filmografía no demasiado extensa, pero sí bastante sólida en cuanto a calidad y respuesta comercial. Ha tocado diferentes géneros, pero en general, su cine se caracteriza por tratar temas serios y por imprimir un estilo visual contundente, muy imaginativo, envoltura perfecta para historias a menudo dramáticas sobre personas en situaciones límite. Así ocurre con Slumdog Millionaire, un film difícil de olvidar y probablemente la cumbre creativa de su director, y en el que, como ya hiciera en su simpática película Millones, vuelve a incidir en el tema del dinero. La crítica ha sido muy favorable, hasta el punto de que el film ha logrado 10 nominaciones al Oscar. Ya sólo el arranque de la película ilustra el modo de proceder de Boyle, pues asistimos, por un lado, a la emisión del programa “¿Quieres ser millonario?”, en su versión india, en donde un joven llamado Jamal Malik está a punto de ganar el mayor premio de la televisión de su país; y por otro, a las torturas a que es sometido el mismo concursante por ser sospechoso de hacer trampa. Con la excusa del interrogatorio de la policía, de modo muy inteligente y a pequeñas dosis, Boyle va introduciendo entonces la historia de Jamal y de cómo ha sido posible que contestara a todas las preguntas que se le han hecho hasta ese momento. Con esos primeros minutos, el director inglés consigue atrapar enormemente la atención del espectador y además le sorprende con la constatación de que no va a ver precisamente una comedia, sino un film altamente dramático y angustiante. Porque, desde su más tierna infancia, la vida del protagonista ha sido como una horrible pesadilla. El dramatismo aumenta gracias al uso estudiado de las angulaciones, a la potencia del sonido y la música, y al vivo montaje, a veces muy agresivo, que recuerda de alguna manera el estilo de Fernando Meirelles en Ciudad de Dios. Ciertamente, la imagen de la India no sale muy bien parada en este film. Jamal Malik es lo que se llama un “perro de chabola” (el “slumdog” del título), un absoluto paria que se ha criado junto a su hermano en la más deplorable miseria en los suburbios de Bombay (actualmente Mumbai). Y como ellos hay millones de personas que harían lo que sea por llevarse alimento a la boca... Por si esto fuera poco, el guión de Simon Beaufoy, adaptación de la novela de Vikas Swarup, habla de las mafias que dominan la enorme metrópoli y que someten con engaños a los inocentes niños condenándoles así a la más cruel esclavitud. Esto, dicho sea de paso, da lugar a una de las escenas más estremecedoras que se recuerdan y que habla de los extremos de vileza a los que puede llegar el ser humano. De todas maneras, Boyle no busca regodearse en la violencia ni en la degradación moral, sino que centra su atención en la capacidad casi infinita del protagonista por superar los obstáculos, por conseguir el amor y por lograr una vida digna, aun cuando todo eso parece cosa de ciencia ficción. Realmente, como dice uno de los personajes, él nunca se rinde. Y eso reconforta. La película reitera, de modo muy hermoso, la idea oriental del destino del hombre, de que su itinerario vital está escrito. Sin entrar en casuísticas filosóficas, esa convicción fundamenta la enorme esperanza que respira el protagonista del film, y por momentos hace olvidar la máxima “Nothing is written”, mítica frase pronunciada por el occidental Peter O'Toole en Lawrence de Arabia. También son atractivas las dualidades del film: el difícil equilibrio entre los hermanos, y el continuo juego entre verdad y mentira, es decir, entre la vida real, a menudo llena de sufrimiento, y el mundo de la televisión, lleno de falsedad y apariencias. Por supuesto se ofrece asimismo una bella reflexión acerca de que la verdadera riqueza, más que en el dinero está en el amor y en la integridad. El clímax final, montado por acciones paralelas, es absolutamente gráfico en este aspecto. Por último, hay que destacar la soberbia interpretación de Dev Patel, un actor con cara de pánfilo y prácticamente debutante, pero que hace un trabajo extraordinario. Y se agradece el homenaje final del director al cine de Bollywood, con ese ‘fantasioso’ número musical en la estación, divertido broche final lleno de esperanza.  

8/10
Wallander. La falsa pista

2008 | Wallander. Sidetracked | Serie TV

Un granjero ha avisado a la policía de que una joven desequilibrada se oculta en su campo. Cuando el inspector Kurt Wallander acude al lugar, la chica, con el rostro desencajado por el terror, se rocía de gasolina y se prende fuego, a resultas de lo cual muere carbonizada. Entretanto, un asesino anda suelto matando a sus víctimas con un hacha, y arrancándoles un trozo de cuero cabelludo, a modo de trofeo.Adaptación de la novela homónima de Henning Mankell, primera de la estupenda serie de la BBC protagonizada por un Kenneth Branagh que borda al famoso detective de Ystad, Suecia. El film pinta el clima desasosegante de la sociedad sueca con unas relaciones familiares no siempre fáciles -las de Kurt con su hija Linda, y con su padre artista, que desaprueba su trabajo, y que empieza a dar muestras de demencia senil-, y lo combina con unos crímenes brutales que resultan difíciles de entender, y tras los cuales se descubre la degradación de las costumbres, la pérdida de la conciencia de la dignidad humana.Hay que reconocer el esfuerzo de Richard Cottan por comprimir la obra original, y captar su esencia, pero a veces da la sensación de que todo discurre demasiado precipitadamente. No obstante hay inteligencia en las transiciones, el ir de un lugar a otro del protagonista.

5/10
Wallander. Pisando los talones

2008 | Wallander. One Step Behind | Serie TV

Un grupo de amigos, que solían organizar fiestas de disfraces muy exclusivas, ha desaparecido. O eso cree la madre de una de ellos, pues la policía cree que ciertas postales demuestran que están de viaje por Europa. Este caso que recae sobre el inspector Kurt Wallander coincide con el asesinato de unos de sus compañeros policías, Svedberg, que por alguna misteriosa razón dedicó varios días de sus vacaciones a investigar el caso antes mentado. De modo que Wallander y su equipo se dedican a "pisar los talones" a Svedberg en su investigación.Adaptación notable de la que seguramente es la mejor de las novelas de Henning Mankell dedicada a su personaje Kurt Wallander. Kenneth Branagh vuelve a dotar de numerosos matices al personajes, ante hechos como la idea para él insospechada de que Svedberg le consideraba su mejor amigo, o los sentimientos paternales con cierto complejo de culpa que se despiertan en relación a Isa, la única del grupo de la "fiesta de disfraces" que no acudió a cierta reunión en la fiesta de san Juan. De nuevo la feliz fórmula de mezclar sentimientos personales en la compleja sociedad actual con una intriga inquietante se revela de una tremenda eficacia.

7/10
Wallander

2008 | Wallander | Serie TV

Serie producida por la BBC, de la que se han rodado tres temporadas. Está protagonizada por el inspector de polícía sueco Kurt Wallander encarnado por Kenneth Branagh. Es un abnegado profesional que por mucho que lleve años en el oficio no encuentra justificación para la violencia. Como suele suceder en este tipo de casos, su devoción laboral afecta a su vida personal porque vive por y para su trabajo. Quien agradece esta forma de ser son las víctimas de los casos que investiga, que viven emocionadas la resolución de cada una de sus tragedias. Además de ser elogiada por la crítica, la serie se llevó 5 BAFTA en 2009. No en vano lleva el sello prestigioso de la BBC. Kenneth Branagh se mete en la piel del memorable personaje creado por Henning Mankell. Las características que definen al policía las encarna a la perfección, con lo que se puede decir que la serie es muy fiel a las novelas. Está rodada además en una pequeña localidad sueca, lo cual crea el ambiente de Ystad retratado por Mankell, donde parece que nunca pasa nada, que todos se conocen, pero donde los índices de criminalidad no paran de crecer. En esta atmósfera fría, oscura, desangelada, vive un hombre solitario, con pocas habilidades sociales que se refugia en la investigación de casos en los que sólo él es capaz de hallar algo de luz. Sus compañeros de comisaría también realizan un buen trabajo, a pesar de que sus papeles son totalmente secundarios y el protagonismo recae siempre sobre la figura de Wallander. La serie está cargada de misterio, acción y emoción y hace que surja una especial empatía hacia su protagonista, un hombre un tanto incomprendido que se esfuerza por hacer lo correcto. Branagh se lleva sin duda todos los elogios y consigue hacernos olvidar al Wallander que se haya imaginado tras la lectura de alguna de las novelas. Por otro lado el esfuerzo por respetar la esencia de la saga literaria es encomiable, aunque por ‘motivos del guión’ a veces quede la sensación de condensarse demasiado la trama. Temporada 1 Wallander. La falsa pista Wallander. Pisando los talones Wallander. Cortafuegos Temporada 2 Wallander. La quinta mujer Wallander. El hombre sonriente Wallander. Asesinos sin rostro Temporada 3 Wallander. Un suceso de otoño Wallander. Los perros de Riga Wallander. Antes de que hiele

6/10
Cuando un hombre vuelve a casa

2007 | En mand kommer hjem

  Thomas Vinterberg fue uno de los creadores del Dogma 95, con Lars Von Trier, al que le une también la dureza temática y la densidad narrativa. Si Von Trier se tomó un respiro a modo de divertimento con El jefe de todo esto, Vinterberg no iba a ser menos y hace lo propio con Cuando un hombre vuelve a casa, lo más parecido a una comedia que concibe el cineasta danés, rodada entre la dura Querida Wendy y la intensa y extremadamente funesta Submarino. Sebastian, un joven ayudante de cocina tartamudo, trabaja en los preparativos del regreso a su localidad natal de un famoso cantante de ópera. Antes del evento, Sebastian se ve inmerso en una crisis porque no sabe si seguir con su novia o con una joven por la que se siente atraído, al tiempo que su madre le revela la verdad sobre su padre, al que creía muerto. Enlaza temáticamente con el film más famoso de Vinterberg, Celebración, también sobre las complejas relaciones entre un hijo y su padre, con reflexiones en torno a las debilidades humanas y la corrupción. Incluso hay una brutal discusión en torno a una mesa. Pero a Vinterberg le sienta muy bien rodar esta historia –que también tiene sus sordideces– en un tono más distendido, a veces con momentos surrealistas, como todo lo concerniente a los divertidos cocineros, sin duda un gran hallazgo. Desde luego las imágenes de Vinterberg –que ha dejado atrás el estilo Dogma– son bastante poderosas, y su dirección de actores impecable, por lo que el film está a la altura de la calidad habitual de su cine. El título parece hacer referencia al propio realizador, porque supuso su regreso al cine danés tras rodar en inglés la citada Querida Wendy y It's All About Love.  

6/10
Como en casa

2007 | Hjemve

El último rey de Escocia

2006 | The Last King of Scotland

Curioso acercamiento a la figura del sanguinario dictador de Uganda Idi Amín, a través de un personaje ficticio, felizmente ideado por el novelista Giles Foden. El doctor Nicholas Garrigan es un joven recién licenciado en medicina, amante del fútbol y acérrimo partidario de la independencia de Escocia, que llega a Uganda dispuesto a ejercer su profesión como quien se apunta a un campamento de verano. Con mentalidad de ‘hombre blanco bueno’, quiere echar una mano con sus conocimientos en una misión. Pero a la vez quiere gozar de la gente y el exotismo, y acostarse con quien se ponga a tiro, sea una lugareña, o la esposa del misionero a que quien se supone desea ayudar. Su superficial visión del mundo va a ser puesta a prueba cuando el presidente del país es derrocado y le sucede Amín. De modo casual se cruza en su camino, y cura al mandatario una mano lesionada. Amín, encaprichado con el doctor escocés, le ofrece convertirse en su médico personal. Y Nicholas, con su ego más hinchado que un pavo, accede. Durante mucho tiempo va a mirar a otra parte mientras las atrocidades de Amín se suceden. Kevin Macdonald ha destacado hasta la fecha en el campo del documental, con trabajos tan notables como Tocando el vacío. Aquí hace convincente el guión pergeñado por Peter Morgan y Jeremy Brock, donde la frivolidad del doctor Garrigan sirve para que el choque con la dura realidad sea más efectivo. James McAvoy, conocido sobre todo por su fauno de Las crónicas de Narnia: El león, la bruja y el armario, aguanta bien el tipo como este doctor, muy representativo de cierto espíritu moderno poco comprometido y que ignora el significado de la lealtad, cómplice del presidente aunque sólo sea por su ceguera culpable. Su papel sirve de lente de aumento para el goloso papel de Amín, un siniestro ‘compañero de juegos’, ‘niño grande’, al que Forest Whitaker, con sus ojos inyectados en sangre, su piel sudorosa, y sus discursos salpicados de bromas infantiles, construye a la perfección. Algunos pasajes son de una violencia no apta para todos los paladares.

6/10
Manderlay

2005 | Manderlay

Lars von Trier no engaña. Meses antes del estreno en cines de Manderlay, el controvertido director afirmó en una entrevista publicada en el diario danés Politiken que, tras su película, se crearía “una hermandad entre el Klu Klux Klan y los negros, porque ambos tendrán muchas ganas de matarme”. Estaba claro que el público debía de esperar una nueva dedada de brutalidad y genialidad, a partes iguales. Y eso justamente es lo que encontramos en esta segunda entrega de la trilogía sobre Estados Unidos. El inicio de la historia enlaza con el final de Dogville. Tras abandonar aquella población, acompañada de su padre y de sus matones, Grace (Bryce Dallas Howard) llega a una plantación del sur llamada Manderlay, un lugar donde la esclavitud aún no ha sido abolida. La joven ve con horror cómo azotan brutalmente a un hombre, y, ante esta visión, su buen corazón se estremece y, enfrentándose de nuevo al parecer de su padre, decide quedarse en Manderlay para luchar por mejorar la vida de sus habitantes y devolverles la libertad. Fiel a su estilo y a su inmisericorde visión de la existencia y del ser humano –una extraña mezcla de ternura, comprensión, autocompasión e insana complacencia en sus miserias– el director de Bailar en la oscuridad vuelve a estar a la altura de la genialidad que ofreció con Dogville, si bien es cierto que el resultado no alcanza probablemente la magnitud de la película protagonizada por Nicole Kidman. Quizá tenga algo que ver en ello que la puesta en escena al modo teatral, con localizaciones “imaginarias”, ya no sorprende. Es cierto que sigue resultando alucinante, pero es inevitable que haya algo en la atmósfera del film que suene a ya visto. Por otro lado, los esperados “regalitos” de Von Trier vuelven a golpear al espectador (brutalidad sexual, hipocresía, asesinato, traición), y aunque hay una menor galería de personajes emblemáticos y definidos, la Grace de Dallas Howard sigue resultando tan cercana como fascinante, aunque también de menor intensidad que la de Kidman.

7/10
Querida Wendy

2005 | Dear Wendy

Dick es un adolescente inadaptado y más bien tímido, a cuyas manos llega un día una pequeña pistola, en un pueblecito de la América profunda. Al joven le encanta el arma, y hasta le da un nombre, Wendy. Con otros amigos raritos forma una especie de club, ‘los dandies’, cuyo requisito de admisión principal es tener un arma, y usarla sólo para hacer puntería, nunca para infligir daño a otras personas. Los chicos se lo pasan en grande, tiro va, tiro viene, hasta que se une al grupo un ‘bala perdida’, que podría llevarles a romper las reglas que ellos mismos se han marcado. Curiosa parábola acerca de la violencia y las armas, con guión de Lars Von Trier, que va en la línea de sus últimos filmes, Bailar en la oscuridad, Dogville y Manderlay, muy críticos con Estados Unidos. Tras la cámara está Thomas Vinterberg, quien probó ser discípulo aventajado de Von Trier en la ‘dogmática’ y dura Celebración. Protagoniza Jamie Bell, el chico ya algo crecido de Billy Elliot (Quiero bailar).

6/10
Millones

2004 | Millions

Singular cuento infantil, que también disfrutarán los adultos, dirigido por el británico Danny Boyle, a partir de un guión de Frank Cottrell Boyce. Cuenta la historia de Damian, un chaval de ocho años, que con su hermano Anthony de doce, y el padre viudo Ronnie, acaban de mudarse. Los tres añoran a la madre muerta, pero Damian es quien acusa más la ausencia; y para mejor sobrellevarla, mantiene animadas charlas con sus mejores amigos: los santos. Imaginación o realidad, poco importa, Damian conversa a todas horas con San Pedro, Santa Clara, los mártires de Uganda, pues anhela como ellos hacer el bien; y también porque no deja de rondarle la duda de si su propia madre habrá sido recibida en el cielo, como una santa más. En esta tesitura, una bolsa repleta de dinero, procedente de un robo, cae, literalmente, del cielo. Y Damian piensa que Dios se la manda para ayudar a los pobres. Con la dificultad de que se trata de millones de libras esterlinas, en vísperas de que Gran Bretaña adopte, al fin, el euro. O sea, que en pocos días serán papel mojado. Además, a los deseos altruistas de Damian, se opone la visión más terrenal de Anthony, quien demuestra además estar dotado de una insólita capacidad comercial. Con los mimbres de fábula moral con niño y audacias visuales poco habituales, el riesgo de caer en el ridículo es grande. De hecho, el final africano lo roza. Sin embargo Boyle logra un delicado equilibrio entre drama, magia, ternura y comedia. Incluso la opción de representación de los santos, entre lo kitsch y lo surrealista, aureolas sobres sus cabezas incluidas, funciona: no es irreverente y encaja con la inocencia de Damian, esa cualidad que nunca debería perder. Al fin y al cabo, ya se sabe, hay que hacerse niños para ingresar en la vida eterna. Los dos chavales, sobre todo el debutante Alexander Nathan Etel, están perfectos.

7/10
Dogville

2003 | Dogville

Tras su celebrada Bailar en la oscuridad, el danés Lars Von Trier prosigue con su búsqueda de los límites del arte cinematográfico. La originalidad de este director quizá raye lo temerario y desde luego su cine no deja indiferente a nadie. A algunos les parecerá pretencioso y cargante y a otros fascinante y genial, pero siempre resultará sorprendente. Y de lo que no hay duda es de que se trata de uno de los directores más audaces del cine actual. Esta vez se atreve a transformar el teatro en cine. Pero, entiéndase, no es que adapte una obra teatral –nada más lejos de la realidad–, sino que filma teatro y logra el milagro de transformarlo en cine puro. Estructurada en un prólogo y nueve capítulos introducidos por un narrador, la película cuenta la estancia de Grace en un pueblo de las Montañas Rocosas. Se trata de una bella, bondadosa y asustada mujer que llega a Dogville huyendo de la muerte. Tras algunas dudas, los habitantes acaban por darle cobijo gracias a la influencia de Tom, que pronto se enamora de ella. Grace quiere devolver la hospitalidad de aquellas gentes y se propone ayudar a cada uno con denodado empeño. Pero, poco a poco, y tras la cada vez más insistente búsqueda de Grace por parte de las autoridades, los habitantes de Dogville comienzan a dudar de la fugitiva y van arrogándose el derecho de disponer de ella a su antojo, hasta convertirla en una esclava. Otra vez Von Trier vuelve a hacer de las suyas: te encandila con imágenes increíbles –Grace en el camión de frutas, por ejemplo– y luego te estruja el corazón sin piedad. Las pasiones humanas, constantes en su cine, se trasladan también a Dogville: la bondad, el sacrificio, el egoísmo, la hipocresía, la traición, la lujuria, la venganza, acaban por dar vida a una parábola bellísima pero funesta y desesperanzadora sobre el ser humano. Somos, parece decir Von Trier, tan ruines y mezquinos que el camino del bien nos está vedado. Así es el brutal pesimismo de esta obra de arte.

8/10
It's All About Love

2003 | It's All About Love

Año 2021. John y Elena son un matrimonio pero viven separados, él por negocios en Polonia, y ella por su trabajo como patinadora sobre hielo en Nueva York. Cuando John viaja hasta la ciudad de los rascacielos para que ella firme los papeles del divorcio, se da cuenta de que la llama del amor vuelve a encenderse. La trama de esta película se ambienta en un futuro próximo, donde la humanidad vive en una Tierra donde la nieve hace su aparición en estaciones insospechadas, en que la gente muere sin aparente motivo ante la indiferencia general, y donde hay peculiares cambios gravitatorios. Esto favorece el tono frío, distante e inaccesible entre los protagonistas que el director Thomas Vinterberg quería impregnar a esta película coproducida por varios países. El film introduce elementos de thriller y ciencia-ficción, con conspiraciones y maniobras genéticas. En fin, el espectador tendrá la impresión de no saber muy bien lo que está viendo en este batiburrillo de géneros, con una historia romántica de por medio, y algunas imágenes ciertamente impactantes, sobre todo las de la patinadora y sus 'suplentes'. Joaquin Phoenix, Claire Danes y Sean Penn son los encargados de llevar el relato como pueden a buen puerto.

5/10
28 días después

2002 | 28 Days Later...

Un grupo de ecologistas británicos asalta un laboratorio donde se hacen experimentos con monos. ¡Craso error! Su intención era buena, liberar a los animalitos, pero no podían sospechar que se estaba experimentando con ellos un virus letal, que estimula la rabia hasta extremos insospechados. 28 días después, un tipo en coma despierta en la UCI de un hospital. No hay nadie allí, ni en las calles; el espectáculo de Londres desierto es sobrecogedor. Pronto sabrá que quedan pocos supervivientes, y que los infectados por el virus se han convertido en una especie de zombies, siempre sedientos de sangre. Aunque el trío Danny Boyle, Andrew Macdonald y Alex Garland sigue fiel a su esquema de “grupo de personas sometido a una situación límite” que ya empleó en La playa, aquí se bebe también de clásicos varios del cine fantástico, los más evidentes La noche de los muertos vivientes y El último hombre… vivo. Boyle se revela, al igual que en Trainspotting, como un director de gran sentido visual (la gota de sangre que cae por culpa de un cuervo, la esperanza en el cielo entre las ramas de un árbol, las vallas publicitarias de caras sonrientes en las calles desiertes…), y también como creador de atmósferas desasosegantes. Aquí, recurriendo al vídeo digital, que le permite una gran versatilidad, nos pone a los espectadores con el corazón en un puño.

6/10
Mifune

1999 | Mifune

El mismo día en que Kresten se casa, recibe la noticia de que su padre ha muerto. Debe entonces ir a una granja a ocuparse de Rud, su hermano retrasado, ante el recelo de la esposa, que ignoraba la existencia de padre y hermano. La cosa se enreda cuando Liba, una joven que antes se dedicaba a la prostitución, viene a ocuparse de las tareas domésticas. Tercera entrega del movimiento Dogma, Gran Premio del Jurado en Berlín. Soren Kragh-Jacobsen, director de las apreciables Los chicos de San Petri y La isla de Bird Street, se aleja de la elaborada ambientación de esos títulos para adentrarse en un estilo naturalista, con cámara en mano y luz disponible, sin música. El film contiene momentos humorísticos memorables. El personaje del hermano retrasado rebosa humanidad, y contribuye a humanizar a los tipos egoístas y desorientados que pululan a su alrededor.

6/10
Celebración

1998 | Festen

Llega el 60 cumpleaños del patriarca de la familia Klingenfeldt, y todos los hijos y amigos se reúnen para celebrarlo. El motivo del encuentro es festivo. En teoría. Pues hay una sombra en la familia: la muerte, un año atrás de la hermana gemela de Christian. Cuando se descubre un mensaje de ella, escrito antes de morir, comienzan a salir a la luz los más oscuros secretos familiares. Intensa y desgarradora crónica familiar, firmada por el danés Thomas Vinterberg. Se trata de un film duro, rodado según los principios del ya célebre movimiento Dogma: luz natural, cámara en mano, música siempre justificada... A éstos añade uno nuevo: “¡Juro como director que me abstendré de mi gusto personal!”, asegura el audaz y joven realizador, que confiesa que sus pelis favoritas son Fanny y Alexander y El padrino.

7/10
De største helte

1996 | De største helte

De største helte narra la vida de Peter, un hombre al que un día una antigua novia le dice que tiene una hija de doce años de edad a la que debe conocer. La niña, atormentada por la maldad de su padre adoptivo, se escapa de casa y se presenta ante Peter... Debut en el cine de uno de los directores daneses más conocidos internacionalmente: Thomas Vinterberg (La caza).

6/10

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