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Biografía

Antje Traue

Antje Traue

39 años

Antje Traue

Nació el 18 de Enero de 1981 en Mittweida, Saxony, Alemania
Filmografía
El final de la verdad

2019 | Das Ende der Wahrheit

Martin Behrens trabaja para el Servicio de Inteligencia Federal Alemán (BND). Un día recibe información de uno de sus contactos que conduce a un ataque con un avión no tripulado contra un terrorista buscado por el gobierno de Zahiristán. Su vida rápidamente se sale de control cuando, unos días después, terroristas atacan un restaurante de Múnich en represalia por el ataque de un avión no tripulado. Martin intenta averiguar quién es el responsable del ataque y se da cuenta de que la respuesta está incómodamente cerca de casa.

Bye Bye Germany

2017 | Es war einmal in Deutschland

Final de la Segunda Guerra Mundial, campo de refugiados, judíos supervivientes del Holocausto, en Frankfurt. Todos sueñan con abandonar el país de sus pesadillas, Alemania, y el destino ideal sería Estados Unidos. Pero para salir del país hace falta un permiso, y contar con un mínimo de capital. En tal tesitura, David Bermann parece el compañero de viaje ideal, cara a trazar un plan: es un hombre espabilado, con mucha labia, y que nunca ha perdido el sentido del humor, ni siquiera con la tragedia recién vivida. De modo que logra formar un equipo de hombres que recurriendo a la picaresca, venden ropa de cama a alemanes incautos con mil y una artimañas. Y empieza a contar con un importante fondo de ahorros, pero Bermann tiene el problema de que está siendo investigado por las autoridades de ocupación americanas, a través de la oficial Sara Simon, pues tienen serias sospechas de que jugó un papel de colaboracionista con los nazis. Adaptación de un par de novelas de Michel Bergmann, también guionista, que juegan con la idea de basarse bastante en la realidad, lo que no se ajuste con exactitud a los hechos, se nos asegura, se le parecerá bastante. El director Sam Garbarski se esfuerza por dar con el equilibrio entre drama y comedia, tan necesario en las tramas sobre el Holocausto; hay que medir las bromas -y éstas tienen importancia, pues son las que salvaron el pellejo a Bermann durante la guerra-, y se corre el riesgo de ofender a alguien, pues algunas actitudes muestran el antisemitismo de los alemanes corrientes. Por otro lado, logra crear intriga, pues se asienta como columna vertebral de la narración la sombra de la duda, no estamos seguros del todo acerca de si el pillo Bermann llegó a algún grado de connivencia con los nazis, y el interrogatorio de de Sara, al que se le añade un elemento de juego seductor, resulta ser un buen recurso. La película se ve con interés, aunque no es perfecta. Hay muchos personajes, quizá demasiados, y unos cuantos quedan desdibujados, incluso da la impresión de que ha habido que meter tijera en la sala de montaje, para dejar el metraje en una duración razonable. El reparto está bien, especialmente el protagonista Moritz Bleibtreu, que resulta creíble como judío, y la menos conocida Antje Traue, su interrogadora.

6/10
Criminal

2016 | Criminal

Bill Hope, agente de la CIA en Londres, es asesinado por Xavier Heimdahl, un terrorista español que pretende acabar con todos los gobiernos del planeta. Resulta que la información que Bill poseía sobre el paradero de “El holandés”, quien tiene la llave para llevar a cabo tal catástrofe, ha quedado enterrada en su cerebro. La CIA decide entonces llevar a cabo un experimento: trasladar la información cerebral de Bill a un tal Jericho, presidiario carente de emociones, para poder así encontrar al holandés antes de que lo haga Heimdhal y lleve a cabo sus planes asesinos. Película de acción del director Ariel Vromen, responsable de algunos filmes medianamente estimables aunque poco conocidos, como Danika o The Iceman. Llama la atención el extraordinario elenco de actores que ha conseguido reunir Vromen, más si cabe cuando se trata de una película muy de género, donde el dibujo de los personajes no importa demasiado. Consigue el director imprimir mucho ritmo a la historia, de modo que en el movidito juego del gato y el ratón es complicado aburrirse. Sin embargo, hay una cuestión que limita demasiado el resultado desde el inicio, y es que su premisa de la doble personalidad resulta excesivamente inverosímil, de modo que todo el realismo que se pretende transmitir con la persecución a la que se ve sometido el protagonista y su arco de transformación no acaban de colar. Tampoco el tándem de guionistas formado por Douglas Cook y David Weisberg –que vuelven al cine tras casi veinte años en el dique seco– raya a gran altura. Los diálogos y las reacciones de los personajes son a menudo simplonas y contradictorias, mientras que el desarrollo de la acción incluye simplificaciones bastante tramposillas; tanto rizar el rizo hace escaso favor a la credibilidad. También es una pena contemplar a un desubicado Gary Oldman en esta situación embarazosa, o ver a Tommy Lee Jones de triste comparsa, mientras que lo de Jordi Mollà haciendo de villano de tebeo empieza a rozar el ridículo. Al final, el trabajo más convincente resulta ser el de Kevin Costner, y no precisamente por lo empático de su personaje.

5/10
Cuando cae la nieve

2016 | Despite the Falling Snow

Años 50, siglo XX. Alexander, un funcionario ruso en misión cultural en Estados Unidos, huye de la comitiva soviética y es acogido por los estadounidenses, mientras pregunta desesperadamente por su esposa Katya. Ésta es una mujer rusa que espía en Moscú para los norteamericanos y que tiempo atrás recibió la misión secreta de engatusar a un alto funcionario ruso –el tal Alexander–, mano derecha de un ministro del gobierno soviético, para sacarle información. Muchos años despúes, tras la caída del muro de Berlín, la sobrina de Katya marchará a Moscú para investigar los hechos. Film que nos traslada con nostalgia a la época más caliente de la Guerra Fría, con un remarcado tono clásico e incluso una puesta en escena antigua, bien ambientada con una fotografía cálida, recargada, cuando se habla del pasado. No estamos ante un thriller moderno, en donde las balas silben y el peligro se masque en cada esquina; aquí, digamos, el mundo del espionaje sirve únicamente de telón de fondo –aunque algo de intriga hay–, de simple humus para narrar una historia de amor que empieza levemente y que acabará por ser pieza central. Esa perspectiva, sin embargo, hace que el guión acabe buscando demasiado el efecto emotivo, romántico, y en cierto modo provoca que el conjunto tome un aire más convencional. Además adquiere en ocasiones un peligroso aire de culebrón, especialmente acentuado en la trama más reciente y menos lograda, en donde la guionista y directora británica Shamim Sarif deja su sello lésbico personal, tema central de sus dos películas anteriores. Contada en tres tiempos diferentes, Cuando cae la nieve entretiene, pero va poco a poco perdiendo fuelle. Quizá lo más reseñable es al fin la composición de Rebecca Ferguson (Misión imposible: Nación secreta), que interpreta a dos personajes diferentes (tía y sobrina). Desde luego, se toma muy en serio a su personaje de Katya, y atrapa con su modélico look a lo Ingrid Bergman y una composición muy convincente.

5/10
Cuatro contra el banco

2016 | Vier gegen die Bank

Tres amigos se encuentran en una situación desesperada. Tras haber ahorrado dinero durante toda su vida ahora el banco se ha comido toda su fortuna. Se aliarán entonces con un inversor bastante singular para tomar cartas en el asunto. Vengarse del banco será su prioridad. Simpática película alemana dirigida por el prestigioso Wolfgang Petersen (Troya), que abandona los grandes presupuestos para adaptar una novela de Ralph Maloney, ya llevada anteriormente a la pequeña pantalla en 1976. Sorprende el estupendo y nutrido reparto de actores alemanes, que aportan un buen empaque al resultado.

5/10
La dama de oro

2015 | Woman in Gold

Una historia narrada en dos tiempos acerca del cuadro "Retrato de Adele Bloch-Bauer" de Gustav Klimt, que se exhibe en el Belvedere de Viena, y cuya propiedad reclama la anciana judía Maria Altmann, tras fallecer su hermana, y el anuncio, por parte de las autoridades de Austria, de una nueva ley de restitución de obras de arte expoliadas por los nazis. Aunque inicialmente no se implica a fondo en el caso, el joven abogado Randol Schoenberg, también con ilustres antepasados judíos en Austria, acepta encargarse de la reclamación, que se encuentra con mil y un obstáculos, pues la célebre pintura de Klimt, también conocida como "La dama de oro", es una de la joyas de la galería del Belvedere, casi un símbolo nacional, aunque es claro que perteneció a la familia Altmann y que la retratada es una tía suya. La descripción de la lucha legal, que incluye el traumático regreso de la anciana desde Estados Unidos al país del que huyó durante la Segunda Guerra Mundial, se combina con sus recuerdos de las vejaciones que padece su familia de manos de los nazis. Simon Curtis, con una carrera forjada en la televisión británica y director de Mi semana con Marilyn, entrega una película cuya trama atrapa, vibramos con esta historia auténtica acerca de los esfuerzos de una anciana para, de algún modo, hacer las paces con un pasado que no deja de atenazarle. Mientras que la mirada del joven abogado sirve para que el espectador que mira con cierta distancia las injusticias de la historia se implique emocionalmente, de modo que no piense que el olvido o la ignorancia son las mejores fórmulas para pasar página ante lo ocurrido tiempo atrás. El film hace pensar en incursiones británicas recientes basadas en hechos reales como Descifrando Enigma y La teoría del todo, pues de nuevo tenemos una magnífica producción –detrás están los hermanos Weinstein, especialistas en cazar Oscars con filmes como éste–, con una cuidadísima recreación de las dos épocas en que transcurre la trama, en que vemos muy bien fotografiados Viena y Los Ángeles, mostrando de modo convincente el cuadro de Klimt, con buena partitura musical, y grandes trabajos actorales, donde vuelve a sobresalir una auténtica "reina", Helen Mirren, y aguantándole bien el tipo Ryan Reynolds. Pero igualmente están estupendos los secundarios de las dos épocas. Resultamente especialmente interesante la matizada idea de que el tiempo restaña heridas pero tambien puede insensibilizar hasta el punto de caer en la injusticia, o en el no-reconocimiento de lo que en el pasado se hizo mal, con el peligro consiguiente de que puedan repetirse los errores en el futuro.

7/10
El séptimo hijo

2014 | The Seventh Son

El maestro Grégory, último representante de la mística orden de los Espectros, recorre el mundo en busca de un aprendiz. Así, acaba reclutando a Tom, séptimo hijo anunciado por una profecía, que tras apartarse de su vida en el campo debe ayudarle con sus poderes a derrocar al ejército de hechiceros de Madre Malkin. Adaptación de la novela del británico Joseph Delaney, que abre una saga compuesta de 16 títulos. Debido a la sobresaturación del género fantástico, y de franquicias juveniles, y a que se publicita como obra de los productores de 300: El origen de un imperio, puede llamar a cierto engaño. Pero aunque no inventa la pólvora, y hasta resulta un tanto liviana, no abusa de los efectos especiales, tiene un ritmo muy ágil, se nota que tiene al timón al realizador ruso Sergei Bodrov (Mongol), y cuenta con un guión lleno de elementos humorísticos y de referencias clásicas escrito por Steven Knight (Promesas del Este), que realiza una pequeña apología de las personas diferentes. No parece casual que se le haya dado el protagonismo a un ya crecido Ben Barnes, recordado por haber sido el heredero del reino de Narnia en El príncipe Caspian y La travesía del Viajero del Alba, pues El séptimo hijo se desarrolla en un mundo mágico con criaturas mitológicas que tiene cierto aire al de la saga inventada por C.S. Lewis. El actor cumple a la perfección, y tiene a su lado como maestro a Jeff Bridges, un tanto exagerado pero que no desentona, y a la gran Julianne Moore, que parece habérselo pasado en grande en su papel de la bruja Madre Malkin.

6/10
El hombre de acero

2013 | Man of Steel

Warner trató de recuperar la franquicia del primer superhéroe de la historia del cómic en 2006 con Superman Returns, de Bryan Singer, que ni convenció ni obtuvo la recaudación que se esperaba. Ahora, la productora le confía el carismático personaje al realizador Zack Snyder, que ha adaptado para la pantalla los comics 300 y Watchmen. Además, El hombre de acero cuenta con el respaldo como productor nada menos que de Christopher Nolan, que ha obtenido altas cotas de calidad con Batman, la otra gran creación de DC. Si Singer trató de crear lazos con los anteriores filmes del personaje, Snyder y Nolan van en la línea de romper por completo con todo lo anterior, en sintonía con El caballero oscuro. Así, la trama conserva elementos ya vistos pero es sustancialmente diferente. Aconsejado por su padre adoptivo en la Tierra, que teme el miedo de la población a lo que no entiende, Clark Kent ha decidido mantener sus poderes en secreto, en la medida de lo posible, aunque cuando tiene ocasión no puede evitar echar una mano a escondidas para salvar vidas, al tiempo que recorre el mundo en busca de pistas sobre sus orígenes. Por ejemplo, ayuda a la avispada periodista del Daily Planet Lois Lane, que inicia una investigación para determinar quién es su extraño salvador. Pero la llegada de la astronave alienígena del general Zod, al mando de un grupo de siniestros supervivientes del planeta Krypton, del que también procede Kent, pondrá a este en un dilema ético. Zod exige a los terrícolas que se entregue el superhombre que habita en secreto entre ellos, hijo de su antiguo enemigo, o de lo contrario destruirá el planeta. Varios son los aciertos de El hombre de acero, especialmente un guión tan sólido como este metal (discúlpese el chiste fácil), elaborado por David S. Goyer, colaborador habitual de Nolan en la saga del murciélago, que parte de un argumento desarrollado conjuntamente entre ambos. Desde luego existe una enorme habilidad a la hora de darle frescura a la historia, y de sortear tópicos del género superheroico y del personaje, como la capa oculta no se sabe muy bien cómo debajo de la camisa, la cabina para cambiarse, etc. Los cinéfilos más veteranos reconocerán que Goyer ha usado de forma muy inteligente un esquema típico del western, estilo ‘forajidos que llegan a un pueblo’ (Solo ante el peligro, Río Bravo), maniobra que da un aire muy clásico al relato a pesar de que aquí los enfrentamientos se resuelvan con secuencias de muchos efectos especiales. También funciona muy bien el tono, tremendamente trágico, al estilo de los filmes de Nolan, subrayado por la intensa banda sonora de Hans Zimmer. A diferencia de lo que ocurría en las otras adaptaciones de las peripecias de Supermán, aquí hay poco espacio para el humor, y cuando lo hay (por ejemplo, en la forma que elige el personaje para vengarse de un camionero sin escrúpulos, o en las inspiraciones celestiales de Jor-El a Lois Lane) se introduce de forma sutil para no estropear la enorme tensión dramática que han logrado las imágenes. Los tintes fantásticos de la historia no rompen el realismo, pues aquí no vale todo (no hay besos que hagan olvidar a la chica la identidad secreta del héroe, giros alrededor de la tierra que hacen que el tiempo vaya hacia atrás, ni otras licencias de fantasía ingenuas y poco creíbles de anteriores largometrajes). La historia de El hombre de acero, que reflexiona sobre temas como la moralidad y el sacrificio, acaba convirtiéndose en una interesante fábula sobre la capacidad del ser humano para alcanzar grandes logros, y superar sus limitaciones, si se siguen los modelos adecuados. Curiosamente, en esta versión cobran más importancia que nunca los paralelismos con el Evangelio presentes en mayor o menor medida en las anteriores cintas y en los comics originales creados por Jerry Siegel y Joe Shuster (curiosamente ambos eran judíos). Esta vez, se recalca que el protagonista ha sido enviado a la tierra por su padre ‘celestial’ con el objetivo de que sirva con sus actos como un modelo para los humanos, éste permanece 33 años–el dato se llega a repetir por si alguien no lo ha pillado– oculto –limitándose a realizar pequeños milagros– antes de salir a la luz pública, y para subrayar el carácter espiritual-religioso del relato, cuando se plantea ofrecer su vida para salvar a la humanidad, recurre a un sacerdote cristiano que le ofrece un inteligente consejo. El hombre de acero apuesta por el individuo corriente del mundo, o sea el que no es un superhombre. Así, adquieren más valor que en otros filmes de superhéroes las heroicidades humanas, y las hazañas ‘corrientes’ de un científico, un grupo de militares y la periodista Lois Lane resultan claves para resolver la situación, con el apoyo de su aliado sobrenatural. Un reparto de primera fila aprovecha que los personajes son de carne y hueso, todos ellos –tanto los protagonistas como los más episódicos– muy bien definidos. Destaca un esforzado Russell Crowe como el padre planetario de Supermán, Jor-El, con más papel que nunca, pues su espíritu está muy presente a lo largo del metraje, pero también realiza un trabajo igual de bueno Kevin Costner, como el padre terrícola, un hombre honesto que recomienda sensatez y discreción. Existen valiosos trabajos en roles secundarios de Diane Lane –la madre adoptiva–, Laurence Fishburne –como Perry White, el astuto editor jefe del periódico– y sobre todo de Michael Shannon, actorazo de títulos como Take Shelter, que defiende muy bien al villano de la función, obsesionado hasta la locura por salvar a su planeta. Los protagonistas también vuelan alto (nunca mejor dicho). Amy Adams compone sin duda a la mejor Lois Lane que se ha visto en una pantalla –y ha habido muchas–, una periodista comprometida en esclarecer la verdad que no duda en arriesgarse si hace falta. También Henry Cavill (que ha trabajado en títulos como la serie Los Tudor) supera a sus predecesores, pues compone un Supermán que sigue un enorme recorrido emocional, mucho menos plano que el bonachón ingenuo que encarnó el (justamente recordado y admirado, pero menos meritorio) Christopher Reeve, y que llega incluso a llorar, de forma creíble. Por supuesto, el público más ‘palomitero’ saldrá entusiasmado. El hombre de acero tiene un ritmo dinámico, rico en acción, con grandes dosis de espectacularidad en secuencias como las persecuciones en Krypton, el incendio en la plataforma petrolífera, el combate en Kansas y el brutal enfrentamiento final en Metrópolis, que se esfuerzan por lograr cierta originalidad.

6/10
5 días de guerra

2011 | 5 Days of War

Cinta sobre el duro oficio del corresponsal de guerra. Sigue los pasos de uno, que ha sufrido una dura pérdida en Irak, lo que no le impide acudir a otro punto caliente, Georgia, a cubrir la intervención rusa en la zona. Aunque el film no inventa nada nuevo, tiene tras la cámara a un experto en escenas de acción, el finés Renny Harlin, lo que garantiza emoción en los momentos bélicos. Entre el solvente reparto tenemos a Andy García encarnando al presidente de Georgia.

5/10
Pandorum

2009 | Pandorum

Película de ciencia ficción paranoica, que no acaba de encontrar su punto. La idea es un futuro en que la Tierra está superpoblada, de modo que se ha enviado una nave espacial al planeta Tanis –de características semejantes a nuestro planeta– con un montón de gente hibernada en su interior, colonos en busca de un mundo mejor. Los tripulantes de la nave hacen turnos, despertando de la hibernación, para afrontar el largo viaje. Cuando despiertan Bower y Payton, del equipo 5, se topan con un montón de problemas. Parece que la nave está invadida por una especie de zombies, y además pululan muchos chiflados afectados por el pandorum –un malestar esquizofrénico que se produce a veces en algunos viajeros al despertar de la hibernación, que acompaña a la habitual amnesia temporal–, y supervivientes que se han convertido en gente bastante primitiva. Casi a la vez el alemán Christian Alvart rodó este film y el de terror Expediente 39, lo que parece indicativo de que le gusta el cine de género. Aquí acumula mucha acción confusa, ruido, oscuridad, sangre y sustos; lo que llega a cansar. Se diría que mezcla filmes como Alien, el octavo pasajero y Resident Evil, pero sin excesivo talento. El elemento de la locura no está suficientemente aprovechado, y lo mismo ocurre con el tema de la razón del viaje, justificado sólo en el desenlace, visualmente impactante y más o menos sorpresivo.

4/10

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