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Biografía

Michael Peña

Michael Peña

44 años

Michael Peña

Nació el 13 de Enero de 1976 en Chicago, Illinois, EE.UU.

Camaleón secundario

13 Diciembre 2012

Trabajar como secundario no siempre es algo malo, y sino que se lo pregunten a Michael Peña, que ha sabido adaptarse y sacarle el máximo partido a ese tipo de papeles. No ha habido año en el que no haya aparecido en alguna película, e incluso ha podido subirse al carro de grandes éxitos como “Crash” o “Million Dollar Baby”. Uno de esos actores que, sin ser extremadamente popular, ha conseguido ser un rostro que suena.

Nacido en Chicago (Estados Unidos) en 1976, Michael Peña se crió en el seno de una humilde familia de inmigrantes mexicanos. Esos complicados orígenes propiciaron que, hasta que no se graduó en el instituto, no hiciera sus 'primeros pinitos' como actor, ya que tenía que combinar sus estudios con pequeños y diversos trabajos que le reportaban algunos ingresos para ayudar en el hogar.

Producciones de poco calado, como Running Free (1994) o Rebelión en las aulas 2 (1996), fueron el bastón sobre el que se apoyó Peña para comenzar su carrera, y le sirvió, al menos, para poder dar el salto a Los Ángeles. Allí encontraría una mina que explotar. De primeras, participó en Mis queridos compatriotas (1996), una comedia protagonizada por Jack Lemmon y James Garner; luego vendría la cinta independiente Star Maps (1997); y más tarde La Cucaracha (1998), donde un escritor huye desesperadamente de las garras de la mafia de México. En ninguno de los títulos referenciados hasta 1998 Peña fue protagonista. Sin embargo, con gran habilidad, supo situarse en la industria usando para ello el rol de secundario. Y aplicar dicha fórmula le traería un ritmo incesante de trabajos a partir de ahí.

Esa lista de proyectos le llevó en 2000 a formar parte de 60 segundos, film en el que robar coches nunca había sido tan placentero, o a Buffalo Soldiers (2001), sátira sobre el ejército de EE.UU. Boxeador intrépido en el falso documental The Calcium Kid (2004), logró romper el perturbador silencio del anonimato tras aparecer en Crash (2004), un drama en el que se entrecruzan diferentes historias y que obtuvo, entre otros, tres Oscar incluido el de mejor película y tres premios BAFTA. Aunque en Crash siguió esa senda de secundario, su cara ya se empezó a hacer más familiar para el común de los espectadores.

De oca a oca es la expresión que mejor califica su año 2004. La buena relación con Paul Haggis, guionista y director de Crash, le condujo en cuestión de meses a participar en Million Dollar Baby, película en la que Haggis ejercía como guionista, y que ganaría cuatro Oscar –también el de mejor película– y dos Globos de Oro. Ya en 2006 adquiriría mayor relevancia en una trama, coprotagonizando junto a Nicolas Cage World Trade Center, inspirada en el ataque terrorista del 11-S, los dos actores eran unos heroicos bomberos neoyorquinos que quedan sepultados bajo los escombros de las Torres Gemelas. Otro pasito más en el esbozo de su buen nombre fue Shooter: El tirador (2007), donde Peña haría las labores de agente novel del FBI.

Y sin separarse del traje policíaco, hizo de guardia de seguridad en la hilarante comedia Cuerpos de seguridad (2009), así como de detective en el thriller psicológico My Son, My Son, What Have Ye Done (2009). En El inocente (The Lincoln Lawyer) (2011), sin problema alguno, pasaría al extremo contrario, pues era un preso condenado a cadena perpetua por un asesinato que no ha cometido.

Tras la comedia 30 minutos o menos (2011) y la comedia de robo sofisticado Un golpe de altura (2011) ha presentado la bastante creíble Sin tregua (2012), coprotagonizada con Jake Gyllenhaal, donde ambos son policías que patrullan las calles de Los Ángeles y se topan con uno de los carteles de la droga. Por este papel, Peña ya ha sido nominado a mejor actor en los Spirit. “Sin tregua me ha servido para descubrir cosas nuevas sobre la policía. El mayor afán de mi personaje es proteger su barrio, no andar poniendo multas. Es un retrato muy realista”, ha señalado Peña.

Casado desde 2006 y padre de un niño, también ha estado inmerso en el universo televisivo, después de aparecer esporádicamente en series como Urgencias (1992), Tocados por un ángel (1994), Felicity (1998) o en la cuarta temporada de The Shield.

Filmografía
Fantasy Island

2020 | Fantasy Island

Cinta de corte fantástico más o menos terrorífico, que transcurre en una isla paradisíaca de moda, en medio de la nada, a la que ha acudido un grupo de invitados, seducidos por la promesa de que ahí se va a cumplir su deseo más íntimo, y que han consignado en un formulario. Eso sí, una vez iniciado el proceso, les advierte su anfitrión, Mr. Roarke, aquello no se detendrá hasta su “conclusión natural”. De modo que empieza a cumplirse la fantasía de cada uno, que a medida que se desarrolla demuestra tener, como las cebollas varias capas. Los hermanos Bradley y Brax parecen moverse por algo bastante elemental, tías y tíos buenorros –Brax es gay–, pero el primero trata de olvidar un desengaño amoroso, y el otro en realidad está ahí por su hermano; Elena quiere una segunda oportunidad, tras haber dado calabazas al hombre de su vida, aunque algo más le corroe; Sonja desea vengarse de la chica que le hacía bullying en el instituto, lo que amargó su vida para siempre; y finalmente Randall quiere ver cumplido su deseo de servir en el ejército. Dirigida por Jeff Wadlow, que ya firmó una película de este mismo corte, Verdad o reto, el film se inspira en una serie televisiva de los 70 y los 80, pasada por el tamiz de la productora especializada en el terror de Jason Blum. Y ofrece una especie de cruce entre Jumanji y la serie Perdidos, con personajes que deben (o no) superar traumas y purgar culpas pasadas. Con un par de actores conocidos, aunque no superestrellas, Maggie Q, Michael Peña y Michael Rooker, y otros que lo son bastante menos, tenemos un film más o menos entretenido, pero que acaba siendo repetitivo, y algo gratuito en los giros narrativos y supuestas sorpresas.

5/10
Dora y la ciudad perdida

2019 | Dora and the Lost City of Gold

Simpática cinta familiar de aventuras, que se inspira en la famosa serie educativa infantil Dora exploradora. Produce Walden Media, especializada en cine con valores, y que respaldó tres películas basadas en Las crónicas de Narnia. Sigue a esta niña, que vive con sus padres arqueólogos en la jungla peruana. Cuando ya es una adolescente, consideran que es oportuno que vaya al instituto a la ciudad, mientras ellos siguen explorando tratando de dar con la mítica ciudad perdida de los incas Parapata. Allí Dora se reencuentra con su primo Diego, pero su naturalidad y franqueza chocan con la rutina y crueldad de unos chavales que van a su bola. De todos modos, por su condición de “outsiders” acaba formando una pandilla improbable con Diego, la estirada empollona Sammy y el friki Randy, sobre todo cuando son secuestrados por los villanos de turno, que quieren localizar a los padres de Dora, ya que creen que han encontrado finalmente Parapata y sus tesoros. Por suerte les rescata Alejandro, al parecer un viejo amigo de sus padres. La cinta viene a ser un cruce de En busca del arca perdida con Los Goonies, pero aderezado con muchos guiños a la serie didáctica donde aparecía Dora, lo que da pie a muchas bromas, con los personajes aportando datos y explicando conceptos, e incluso hablando a cámara. También, sin complejos, se da paso a personajes como el mono Botas y otros animales hechos con ordenador, y hasta hay un pasaje de dibujos animados. En el reparto están algunos de los actores latinos más populares del momento, Isabela Merced, Michael Peña, Eva Longoria y Eugenio Derbez, y en la versión original se usa con frecuencia el español, todo un reconocimiento a la contribución hispana a la cultura estadounidense. Dirige James Bobin, que antes firmó las cintas familiares Los Muppets y Alicia a través del espejo.

6/10
Un pliegue en el tiempo

2018 | A Wrinkle in Time

La adolescente Meg Murry es inteligente, como sus padres, científicos, pero en el instituto se burlan de ella, y no lleva bien la desaparición de su progenitor, ocurrida cuatro años atrás, cuando presentaba sus teorías de viajes a distancias de años-luz mediante pliegues en el espacio-tiempo, lo que producía reacciones de escepticismo general. Inesperadamente el hermanito de Meg, Charles Wallace, trae a casa a una excéntrica dama, la señora Qué, que les hará emprender un viaje alucinante con un tercer chaval, Calvin, donde conocen a otras dos extrañas mujeres, la señora Quién y la señora Cuál. Con la peculiar sabiduría de ellas y su propio talento, puede que Meg esté preparada para traer de vuelta a casa a su padre, perdido en algún pliegue espacio-temporal. Adaptación de una novela de corte fantástico de Madeleine L'Engle, que se diría la versión preadolescente de Interstellar, al conceder en esta aventura científica al amor la fuerza primordial para resolver cualquier desafío. Pero las comparaciones son odiosas, porque el film dirigido por la afroamericana Ava DuVernay está muy lejos de sus logros con el drama histórico sobre Martin Luther King Selma, o del documental Enmienda XIII. Aquejada de una llamativa arritmia, no se ahonda lo suficiente en los conflictos de la adolescente protagonista, y los personajes de las tres señoras son de auténtico cartón piedra, sin carisma alguno; el recurso a los conocimientos de Meg, o las tentaciones, carecen de la necesaria fuerza y dan pie a pasajes raquíticos, de escaso interés. Tampoco ayuda el adolescente convidado de piedra Calvin, e incluso el niño Charles Wallace, cuando asoma un lado oscuro de su personalidad, resulta harto arficioso. Conceptos tradicionales como luz y oscuridad para simbolizar la lucha del bien y del mal asoman sin gracia, sonando a filosofía barata. La realidad es que Disney no acierta cuando se aleja de la zona de confort que suponen sus cintas animadas, adaptación de cuentos con actores de carne y hueso, dramas deportivos basados en hechos reales, películas de superhéroes y episodios de Star Wars. En las películas de fantasía que deben sostenerse por sí mismas como Fantasmas de Marte o El llanero solitario, se ha pegado batacazos, y sólo aguantó el tipo en Tomorrowland. El mundo del mañana. Se agradece que intente arriesgar, pero por desgracia Un pliegue en el tiempo no funciona, ni siquiera los efectos visuales tienen una línea definida: están mejor los minimalistas del final, al estilo 2001, que los tentáculos de Ello en un paisaje rocoso de tipo infernal, una forma un poco tonta de referirse al demonio, expresión que se entiende mejor, pero que quizá no encaja en la ya antigua “new age”, que algunos intentan presentar todavía como nueva.

4/10
Ant-Man y la Avispa

2018 | Ant-Man and the Wasp

Scott Lang, más conocido como Ant-MAn, permanece en arresto domiciliario tras haber colaborado en Alemania con el Capitán América, mientras el agente del FBI Jimmy Woo mantiene la esperanza de que colabore revelando el paradero del doctor Hank Pym y su hija Hope, que con su traje de superpoderes adopta la forma de La Avispa. En realidad ignora dónde se encuentran, pero ambos contactan con él cuando tiene un extraño sueño que podría ser la clave para dar con la esposa y madre Janet a la que perdieron tiempo atrás, cuando se sacrificó desafiando las leyes de la mecánica cuántica hasta adquirir el tamaño de partícula subatómica, y así evitar la explosión de un arma nuclear. Hank está desarrollando en un laboratorio, que puede ocultar dándole “tamaño bolsillo”, un túnel cuántico que podría devolverle a Janet, desaparecida durante casi 30 años. Peyton Reed sorprendió con Ant-Man, una de superhéroes Marvel que rompe un patrón de películas de tipos con poderes que empieza a ser cansino. Con esta secuela prueba que ese film no fue fruto de la casualidad, la fórmula funciona, y aquí vuelve mejorada y aumentada-reducida, según sea el caso. Lo que tiene bastante mérito cuando uno ve en los títulos de crédito que han participado hasta siete personas en la escritura del guión. Ant-Man y la avispa exhibe una trama bien armada, donde hasta tres grupos de personas muestran interés en hacerse con el túnel cuántico –el doctor, su hija y Scott; Fantasma y su protector-rival del doctor, que trata de resolver el desfase cuántico de la primera; y un grupo de mafiosos traficantes de armas–, más un cuarto y un quinto de propina, el FBI, torpes, y los componentes de la empresilla de Scott, estupendos secundarios. Y están además los núcleos familiares que pueden coincidir con los mencionados grupos o solaparse. Por lo demás, hay un ritmo trepidante en un argumento que no se para un momento, en que es vital controlar el túnel cuántico, y despistar al contrario. Y aquí dan muchísimo juego los efectos visuales, donde conviven lo grande y lo pequeño, con las imágenes de agrandamiento y encogimiento en medio de las persecuciones, que funcionan a la perfección, resulta una gozada verlas. La película es ejemplar en el uso de los efectos, que no consisten en puro embarullamiento, sino que están al servicio de la trama. También los de Fantasma, o los viajes cuánticos, que quizá a ratos quieren rendir homenaje, salvando todas las distancias, a 2001, una odisea del espacio. Un trama de este tipo, pura diversión, no exige interpretaciones memorables. De todos, todos se esmeran y parecen haber disfrutado con la función, incluso los actores más secundarios. En cualquier caso hay que destacar la escena en que Scott debe ejercer de antena de Janet, las interpretaciones de Paul Rudd, Michael Douglas y Evangeline Lilly en ese momento son fantásticas, se evita el ridículo y se ofrece cumplida diversión, una tónica, el sentido del humor, muy presente, sin empalago. Otro actor que proporciona abundantes risas es Michael Peña, prueba de la pujanza de los actores hispanos en Hollywood.

7/10
Extinción

2018 | Extinction

Futuro distópico. Peter es un padre de familia, técnico especializado, que se ve asaltado por pesadillas recurrentes en que su ciudad sufre una invasión alienígena, al parecer extraterrestres belicosos causan mil y un destrozos, y entre los que sufren las consecuencias se encuentra su esposa y sus dos hijos. ¿Se trata de una premonición o de algún trastorno psicológico? Ambiciosa pero fallida producción de Universal, que ha propiciado su estreno directo en Netflix. Vistosa y de arranque sugerente, enseguida adopta un ritmo cansino, con un aspecto de versión desmejorada de “La guerra de los mundos”, según la novela de H.G. Wells. Cuando llega la “sorpresa”, que la hay, apenas logra despertar un poco al espectador de su sopor, para luego seguir con la misma mirada cansina adoptada por el desconocido Ben Young, con temas arquetípicos como la defensa de la familia o la búsqueda de la paz, el anhelo de una suerte de fraternidad universal, todos deberíamos convivir en paz. Michael Peña da bien el tipo de persona normal superada por las circunstancias y las sorpresas acerca de su propia identidad.

4/10
Narcos: México

2018 | Narcos: México | Serie TV

Tras tres temporadas de Narcos, describiendo los tejemanejes de los cárteles de la droga en Medellín y Cali, Colombia, con Pablo Escobar como figura estelar, surge este spin-off, o como se lo quiera llamar, con los mismos creadores Carlo Bernard, Chris Brancato y Doug Miro, que cambia el paisaje de fondo a México, y principalmente a la ciudad de Guadalajara. En tal sentido, el planteamiento serial no dista demasiado, salvando las diferencias del tipo de tramas y su planteamientos de casos resueltos capitularmente, con la saga CSI, que fue ofreciendo variaciones con las ciudades donde transcurría la acción, de Las Vegas a Miami o Nueva York. Incluso, como sucedía en algún capítulo en el ejemplo citado, aquí se cruzan y acaban asomando personajes colombianos del Narcos original. La serie arranca con los orígenes del narcotráfico en Mexico en Sinaloa, donde se cultiva marihuana. Miguel Ángel Félix Gallardo, antiguo policía estatal, tiene la visión de unificar los distintos centros de producción, que funcionan de modo autónomo, y crear con las plazas todo un imperio, el cártel de Guadalajara. E incluso, cuando los colombianos tienen problemas porque sus rutas de narcotráfico quedan handicapadas, él ofrecerá su ruta de la marihuana, lo que acrecenterá su poder. El problema interno, por supuesto, serán las inevitables rencillas por los egos de los jefes locales. También será un problema que su mano derecha, Rafa, se encapricha con una joven que resulta ser hija del ministro de educación, lo que supone toparse con el todopoderoso Partido Revolucionario Institucional, el PRI, que ejerce de facto el monopolio del poder en el país. Por otro lado, en consonancia con el esquema de la serie original, seguimos las evoluciones de los agentes de la DEA, la agencia estadounidense antidroga, que tiene oficina en Guadalajara, y colabora con la policía local para combatir el narcotráfico. Lo que es fuente de continua frustración para el recién llegado "Kiki" Camarena, un agente tozudo y con iniciativa, que se siente con las manos atadas por la poca operatividad de su equipo en el terreno, y por la corrupción generalizada de policías y políticos mexicanos. Puede pesar en esta nueva entrega el "déjá vu", pues se sigue una estructura narrativa como la de Narcos, con voz en off ofreciendo datos históricos y el manejo de algunas imágenes reales, y ello combinado con la visión desde los dos campos, el de los "narcos" y el de los agentes, donde Félix y Kiki comparten una vida familiar, esposa y niños pequeños, que resulta difícil conciliar son su actividad profesional de riesgo, uno desde la criminalidad, el otro desde una legalidad que a veces dificulta la consecución de resultados. En parte se rebaja algo la carga de sexo y violencia con respecto al original, lo que se agradece, lo que no impide desde luego su presencia, sobre todo en algunos ajustes de cuentas puntuales, bastante gráficos. El reparto está bien escogido, Diego Luna y Michael Peña se van haciendo con los roles de sus personajes principales, y los secundarios funcionan muy bien, incluido Ernesto Alterio, que ya mostró que podía desencasillarse de la comedia con la reciente La sombra de la ley. Entre los directores tenemos al español Amat Escalante –que hizo la durísima Heli, que transcurría en México– el colombiano Andrés Baiz y el mexicano Alonso Ruizpalacios, que sin duda evitan que se caiga en estereotipos, aunque la imagen que se da de México resulta inevitablemente parcial, se muestra su peor rostro. En algunos pasajes hay homenajes a títulos gangsteriles, muy explícitos hasta estéticamente, a Scarface. El precio del poder, que es citada, y a El padrino, con fotografía a ratos en claroscuro deudora del trabajo de Gordon Willis.

6/10
Mula

2018 | The Mule

Una película basada en hechos reales, describe el singular camino a la redención de Earl Stone, un octogenario experto en cultivar flores, ocupación que le ha llevado a recorrer a lo largo y a lo ancho los Estados Unidos, pero al precio de descuidar a su familia, esposa, hija, nieta, de los que se ha distanciado. En tiempos de internet su negocio se va al traste, pero casi por casualidad, le reclutan de un cártel mexicano para transportar droga, porque es la tapadera perfecta, además de un conductor seguro, con un historial sin multas. Acepta un encargo, y no más, sin querer saber muy bien lo que transporta, pero luego viene otro, y otro, y otro... El dinero viene muy bien para ayudar a las necesidades de ancianos, algunos veteranos de Corea, como él, e incluso a esa familia a la que ha perdido. Entretanto Colin Bates, un agente del FBI, con ayuda de su compañero Trevino, pisan los talones al cártel, y desean asestarle un golpe identificando y deteniendo a Tata, el sobrenombre de la "mula" que más kilos de cocaína está moviendo en este momento. Clint Eastwood dirige y protagoniza una agradable, inteligente y nada complaciente historia, que le va como anillo al dedo, y que en parte es complementaria de Gran Torino, de hecho comparte guionista, Nick Schenk. Aunque si ahí encontraba a una nueva familia tras la alienación producida con la suya, en la película que nos ocupa se trata de valorar lo que ha perdido, arrepentirse y aprovechar, tal vez, una segunda oportunidad. Estamos además ante una nueva reivindicación de la ancianidad y la experiencia de la vida, la posibilidad de poder tomar aún decisiones, y de aceptar la responsabilidad por las propias acciones, la vida sigue, y "aunque tengas 99 años, deseas cumplir 100". Rodada casi al mismo tiempo que otra película de cineasta legendario de edad similar, con personaje que se salta la ley y basada en hechos reales, The Old Man & the Gun, está claro que Eastwood gana la partida sobradamente a Robert Redford, su film es superior. La cinta, rodada con el elegante clasicismo que caracteriza al cine de Eastwood, donde convive el drama con leves apuntes humorísticos que dinamitan la omnipresente corrección política, presenta una gran humanidad en la definición de los personajes que pululan alrededor de Earl, y que se encuentran en tres campos, fundamentalmente: el familiar, donde destacan la esposa, Dianne Wiest, la hija, Alison Eastwood, y la nieta, Taissa Farmiga; el del narcotráfico, donde a pesar de ser unos mafiosos, matones sin demasiados escrúpulos, les dota de rasgos humanizadores, ya sea el jefe del cártel de la vieja guardia, Andy García, o las "niñeras" a los que da sabios consejos a pesar de sus malos modales; y el policial, donde tienen cierta magia las escenas que comparten Eastwood y Bradley Cooper, pues ambos podrían estar tropezando en la misma piedra del descuido familiar. Inclusos los más secundarios, e incluso sin diálogo, están muy bien perfilados, con actores bien seleccionados para interpretarlos.

7/10
12 valientes

2018 | 12 Strong

Adaptación del libro “Horse Soldiers”, de Doug Stanton, que recrea la primera operación encubierta de Estados Unidos en Afganistán, post 11-S. El capitán Mitch Nelson ha conseguido un puesto de oficina, que le permitirá estar más tiempo con su familia. Pero cuando sobrevienen los atentados que conmovieron al mundo en 2001, solicita que le manden con sus antiguos hombres al frente, para combatir a los talibanes y desmantelar la organización terrorista Al Qaeda. Al mando de once soldados deberá buscar al general Dostum, un señor de la guerra uzbeco, con el fin de ayudarle a tomar Mazar-i-Sharif, ciudad de enorme importancia estratégica. Nicolai Fuglsig, reportero gráfico nacido en Dinamarca, se inició como realizador mientras cubría la guerra de Kósovo, cuando grabó metraje del que sacó un documental de 15 minutos. Tras el poco conocido largometraje de ciencia ficción Exfil, vuelve al terreno bélico con esta producción de Jerry Bruckheimer, especializado en filmes con mucha acción, por norma general ligeros y superficiales, como Dos policías rebeldes. Esto explica que se haya puesto el énfasis en las secuencias de combate, que están resueltas con la suficiente espectacularidad, y cierto realismo, se nota que el realizador conoce cómo es una guerra. El guión, en el que está involucrado nada menos que Ted Tally, oscarizado por El silencio de los corderos, se anota algunos tantos, por ejemplo al hablar de sacrificio patriótico, en militares capaces de dejar temporalmente a sus familias para acudir a la llamada del deber. Está bien resuelta la secuencia que recurre al humor para resumir la desorientación del ejército estadounidense en suelo afgano, cuando el uzbeco llama al enemigo, en plan Gila. En España se verá con cierta simpatía y esbozando una sonrisa que nuestra Elsa Pataky, unida a Chris Hemsworth, interprete aquí a su abnegadísima esposa en la ficción. En el reparto destaca Navid Negahban, conocido como el terrorista Abu Nazir de Homeland, que dota de cierta complejidad a Dostum, movido por la venganza, y los todoterreno Michael Shannon y Michael Peña, capaces de insuflar vida a personajes poco desarrollados por el guión. Por lo demás, el citado Hemsworth parece Thor con subfusil, y el resto de secundarios están desdibujados. Desentona sobre todo Numan Acar, un mulá de opereta exageradisímo al frente de los villanos.

5/10
Contra todos

2017 | War on Everyone

Terry y Bob son dos policías corruptos de Nuevo México acostumbrados a salirse con la suya. Sin embargo no saben lo que les espera cuando intentan chantajear a un criminal muy peligroso.

CHIPS

2017 | CHIPS

Comedieta policial basada en una serie televisiva desconocida en España, pero que en Estados Unidos alcanzó cierta popularidad, hasta lograr ser emitida durante seis temporadas. Narra la asociación de dos patrulleros de la policía de California, un novato recién llegado al cuerpo, y un veterano, que en realidad es un agente encubierto del FBI que intenta destapar un caso de corrupción, algunos polis parece que están actuando en connivencia con una banda de atracadores. Sin poder opinar del original, esta cinta dirigida por el desconocido Dax Shepard tiene escasa gracia. Abunda la acción y las explosiones, y los gags zafios de ligones, chicas descaradas haciendo sexting o tipos marcando paquete y musculatura. Da pena ver a un buen actor como Michael Peña embarcado en este engendro.

3/10
Belleza oculta

2016 | Collateral Beauty

Howard es un exitoso empresario publicista, que lanza un inspirador discurso a sus socios y también amigos, y al resto del personal, les invita a ver el amor, el tiempo y la muerte como partes integrantes de la vida, que deben ser bien acogidas. Dos años después no es el mismo hombre, está deprimido por la muerte de su hijita, y la empresa está a punto de irse al garete. In extremis, sus amigos piensa que deben probar que no está ya en sus cabales y tomar el control de la compañía. Para ello contratan a una detective que descubre que ha echado al correo tres cartas dirigidas al amor, el tiempo y la muerte. Suena a locura, sí, pero aún más loco sería si interacturara con 3 actores que representen esos conceptos, y que supuestamente acuden a él en respuesta a sus misivas. De modo que fichan los 3 amigos de Howard fichan a 3 actores de un teatro cercano, para hacer ese papel. El director de El diablo viste de Prada y Una pareja de tres, David Frankel, entrega de nuevo una agradable película, quizá un poco merengue, pero es su estilo, o se toma o se deja, y al fin y al cabo estamos ante un cuento navideño, actualización del de Dickens para el siglo XXI, tras otras revisiones, algunas magistrales como la de ¡Qué bello es vivir! de Frank Capra, por favor, fuera comparaciones, que ya sabemos que son odiosas, si acaso citemos Holiday y Love Actually, que estarían más en la línea tonal, por así decir. En tal sentido Nueva York iluminado para la fiestas luce como un estupendo árbol navideño. El caso es que los tres actores, con sus personales representaciones, vienen a ocupar el papel de los famosos fantasmas de las navidades pasadas, presentes y futuras de Dickens, aunque en este caso el beneficiado no es sólo Howard, el gruñón, pues sus tres amigos y socios también afrontan crisis personales, uno está separado y su hija no quiere saber nada con él, otra se ha convertido en una solterona, y el tercero se está muriendo y no lo ha contado en casa. El guión de Allan Loeb funciona razonablemente, con la moraleja de la belleza colateral (mejor el título original que su traducción) que se puede encontrar acompañando al dolor y el sufrimiento. Y desde luego contar con un reparto de campanillas, que incluye a Will Smith, Kate Winslet, Edward Norton, Helen Mirren, Keira Knightley, Michael Peña y Naomie Harris, es un auténtico lujo.

6/10
Vacaciones

2015 | Vacation

Ante la falta de cohesión familiar, el piloto de aviones Rusty Griswold decide llevarse a los suyos en un viaje de un extremo a otro del país, para montarse en una prometedora montaña rusa de un parque de atracciones. Ante la falta de ideas, Hollywood acumula las resurrecciones de franquicias del pasado como en los casos de Mad Max: Furia en la carretera, Jurassic World, o Star Wars. Episodio VII: el despertar de la fuerza, el caso más sonado. También le ha tocado el turno a la saga iniciada en 1983 con Las vacaciones de una chiflada familia americana, comedia resultona aunque muy alejada de los talentos de su director, Harold Ramis, y el guionista, John Hughes. Dio lugar a dos desmejoradísimas secuelas, Las locas vacaciones europeas de una chiflada familia americana y Vacaciones en Las Vegas, que a España sólo llegó en formato doméstico. El tríptico se inscribe en la corriente que dio al traste con la comedia de Hollywood, cambiando los guiones de hierro por gags aislados. Debido a su enorme localismo, apenas tuvieron éxito fuera de Estados Unidos. Ha pasado el tiempo, y la forma de hacer humor ha ido a peor si cabe. En Vacaciones se abusa del humor salvaje y escatológico (algunas secuencias resultan realmente espeluznantes como la del baño), y resulta incluso alarmante que abunden las gracietas en torno a un tema tan poco divertido como la pederastia, por puro afán de transgresión un tanto pueril. Supone el debut en la realización de Jonathan Goldstein y John Francis Daley, que se muestran tan torpes como cuando ejercieron de guionistas con Cómo acabar con tu jefe. Funciona en todo caso un diálogo metacinematográfico donde se hacen referencia a que estas vacaciones de hoy serán distintas a las de hace 30 años, de las que los niños no han oído siquiera hablar. Un guiño que se salva de la quema. Pero Ed Helms demuestra que sin un guión tan divertido como el de Resacón en Las Vegas y secuelas puede resultar incluso cargante, mientras que Christina Applegate aporta, como siempre, su físico y poco más. Aguanta en cierta forma el tipo Chris Hemsworth, a pesar de su ridículo personaje. Aparecen brevemente Beverly D'Angelo y Chevy Chase, protagonistas originales y padres del personaje de Helm.

1/10
Ant-Man

2015 | Ant-Man

El doctor Hank Pym, temeroso de que sus investigaciones sobre reducción de personas y objetos, comprimiendo distancias atómicas, pudieran ser utilizadas indebidamente, se retiró asegurando que no había alcanzado resultados satisfactorios. Para pasan los años y su discípulo Darren Cross, un tipo sin demasiados escrúpulos, está muy cerca de lograr lo mismo que su mentor. Asociado con su hija Hope, Pym decide confiar en Scott Lang, un habilísimo ladrón recién salido de la cárcel, separado y con una hijita, que quiere llevar una vida honrada: enfundado en un traje muy especial, y con la inesperada complicidad de unos poderosos insectos, las hormigas, deberá llevar a cabo una misión que desbarate los planes de Cross. El universo de los superhéroes Marvel sigue expandiéndose en las pantallas de cine, y en este caso, grata sorpresa, la adaptación de “Ant Man”, personaje de cómic creado por Stan Lee, Jack Kirby y Larry Lieber, tiene su punto novedoso, no se limita a servir la habitual ración de escenas de acción y sofisticados efectos especiales. Por supuesto que ésta no falta, y además rayando la perfección técnica, sobre todo en el magnífico clímax; pero siempre ayudando a una historia bien trabada, que combina de modo muy equilibrado el abundante sentido del humor, el clasicismo de la serie B, el toque familiar con niña incluida y las típicas historias de robos sofisticados. En la apuesta por la comedia se nota la mano del propio protagonista, Paul Rudd, que también ha recibido crédito como coguionista, el actor hace el ganso de un modo muy natural, y contagia su aire de pringadillo a la banda con la que debe infiltrarse en un edificio, de la que forman parte actores como Michael Peña, o a sus socios en la aventuras, padre e hija encarnados por Michael Douglas y Evangeline Lilly. Pero no le concedamos a Rudd todo el mérito de las risas, pues en el guión también han participado Edgar Wright (Arma fatal) y Joe Cornish (Attack the Block), y que pergeñaron juntos el libreto de Las aventuras de Tintín: El secreto del Unicornio. Se nota su aportación y el ritmo conseguido es agilísimo, además de que los golpes de humor, a veces arriesgados por su descoloque, funcionan. Por su parte, las bromas y guiños en torno a los Vengadores y resto del universo Marvel harán las delicias de los fans. Resulta curioso constatar cómo pueden funcionar personajes sencillos, cuando están bien descritos, sus escenas aportan algo, y los actores que los encarnan están bien escogidos. A este respecto, además de a los ya citados, cabe mencionar a los encargados del villano de la función, Corey Stoll, de la ex y la hija del protagonista, Judy Greer y la pequeña Abby Ryder Fortson, del nuevo papá, Bobby Cannavale, y del empresario sin escrúpulos, Martin Donovan. Hasta un director que en el pasado no había entregado películas como para tirar cohetes –lo mejor de Peyton Reed hasta la fecha era una comedia, Abajo el amor–, está a la altura del material que tiene entre manos.

7/10
Marte (The Martian)

2015 | The Martian

Ridley Scott dirigió en los principios de su carrera dos clásicos de la ciencia ficción, Alien, el octavo pasajero, con ribetes de terror, y Blade Runner, emparentada con el cine negro. Mucho más recientemente, revisitó el territorio Alien con Prometheus. Aunque la historia que Marte (The Martian) sea ficción, la película tiene más de ciencia que de fantasía, pues imagina con gran realismo un futuro próximo en que gracias al programa espacial Ares de la NASA, una misión tripulada ha llegado con éxito a Marte. Una intensa tormenta de arena obliga a partir precipitadamente del planeta, y atrás queda el botánico Mark Watney, al que sus compañeros con la comandante Melissa Lewis al frente han dado por muerto a causa de un accidente. Craso error, pues Mark sobrevive, y deberá arreglárselas solo con mucho ingenio y sangre fría, manteniendo la esperanza de poder comunicar con la Tierra en algún momento, antes de que sea demasiado tarde y se agoten sus reservas de alimento y oxígeno. Sin duda estamos ante la mejor película que se ha rodado sobre el planeta rojo, cuyo desarrollo está atravesado de verosimilitud, sin que para alcanzar este logro se pague el precio de aburridas –al menos en el contexto de un film que debe ser dinámico– explicaciones científicas, las que hay están introducidas con gran habilidad. Su trama de supervivencia espacial extraterrestre la emparenta con las también muy logradas Apolo 13 y Gravity. El guión de Drew Goddard –con una carrera forjada en tramas algo fantásticas en series televisivas como Buffy, cazavampiros, Alias y Perdidos y que escribió los libretos de Monstruoso y Guerra Mundial Z–, que adapta una novela de Andy Weir, está muy bien trabado. Utiliza bien el recurso del vídeodiario que mantiene Mark para justificar su voz en off y explicar su modo de resolver los mil y un problemas que lleva aparejada su soledad en Marte. Todo el primer tramo en que contamos con un solo actor, el siempre eficaz Matt Damon, está muy bien sostenido, su dramática situación se suaviza con algún detalle de humor, y el modo en que se las ingenia para disponer de más alimentos, o buscar la comunicación con la Tierra, destila inteligencia, resulta creíble. Incluso la presencia de música disco a lo largo del metraje se introduce con sentido. Algunos riesgos, como mantener fuera de la pantalla casi todo el tiempo a gran parte del atractivo reparto, y darles paso cuando sólo la narración lo requiere, son valientemente asumidos. Con el gratificante resultado de que cuando finalmente vemos a los otros miembros de la misión, nos identificamos con sus pesares y alegrías, y con el sacrificio que exige su trabajo. Verdaderamente las piezas del puzzle encajan bien, el seguimiento de las acciones desde la NASA y el centro de control, o la presentación de la reacción mediática, tienen su justo sitio. Y se logra que cada personaje secundario despierte interés. En general, sostener la trama con la omnipresente idea de que hay que afrontar los problemas sin miedos paralizantes es algo que funciona. Hablar a estas alturas de la pericia de Ridley Scott en la puesta en escena, siendo un director con más de una veintena de títulos a sus espaldas, la gran mayoría proyectos de gran envergadura, resulta casi una “boutade”. El cineasta británico vuelve a demostrar su enorme fuerza visual, su sentido de la planificación y del montaje, empezando por la tormenta de arena del principio, y también en las escenas espaciales, el magnífico clímax que parece casi una escena de gimnasia artística más allá de las estrellas.

8/10
Exorcismo en el Vaticano

2015 | The Vatican Tapes

En el Vaticano andan muy preocupados porque han detectado signos de la inminente llegada del Apocalipsis en las cintas donde graban todos los exorcismos practicados desde principios del siglo XX. El caso más preocupante es el de Angela, una joven que tras hacerse un corte por accidente en un dedo mientras partía una tarta, ha sido poseída por el Maligno, para desesperación de su novio, Pete, y su padre, el coronel Roger Holmes. Producen “pánico”, y no del bueno, los filmes sobre posesiones demoníacas después de que la rigurosa El exorcista acabara con el subgénero. Se atreve a adentrarse en este terreno Mark Neveldine, que tras lograr cierto éxito con la serie B Crank veneno en la sangre, no ha levantado cabeza. Consigue dar cierto ritmo al film, y una ambientación sugerente, y acierta al no sucumbir a la moda del 'metraje encontrado', pues sólo incluye secuencias cámara en mano, 'reales', en algunos momentos clave, como las que habría captado el equipo de vigilancia de un hospital. Cuenta con un par de actores sólidos, como Michael Peña (un ex marine reciclado en bondadoso sacerdote) y Dougray Scott (el militar, progenitor de la protagonista), que logran el milagro de hacer mínimamente creíbles a unos personajes tópicos. Por lo demás, abusa de clichés, como el cuervo negro que acompaña al personaje central, un recurso bastante gastado, o de ingredientes un tanto ridículos, como cuando la chica escupe tres huevos que supuestamente representan a la Santísima Trinidad. Como se puede imaginar, su rigor teológico, por mucho que se apele a frases evangélicas, deja que desear. Todo esto le quita bastante tensión dramática a la lucha entre el bien y el mal. Lo peor, el título en España, donde se ha cambiado The Vatican Tapes (Las cintas del Vaticano), por Exorcismo en el Vaticano, erróneo porque el ritual no tiene lugar en la Santa Sede.

4/10
César Chávez

2014 | César Chávez

Acercamiento al lider sindical del campo César Chávez, que aboga por el derecho de asociación y sindicación de los jornaleros en una época en que eran tratado poco menos que como siervos de la gleba. El film sigue sus pasos en Arizona, donde sus esfuerzos padecen la incomprensión de los propietarios de los grandes viñedos de la zona, con los que echará un pulso que le lleva incluso a una huelga de hambre. Después de Abel, el actor Diego Luna recurre para su segundo largometraje de ficción al uso del inglés, y a un personaje auténtico y muy atractivo, un líder auténtico luchador por los derechos civiles, con sólidos principios y al que sostiene entre otras cosas su fe católica. Aunque no hay duda de que César Chávez ofrece rasgos heroicos, el film es honesto y no oculta el precio que debe pagar por su dedicación política, la menor atención a la familia, por la que se resiente la relación con su hijo mayor. De este modo humaniza al protagonista, bien encarnado por Michael Peña. Luna entrega una cinta de hechuras clásicas, con personajes bien definidos, al que tal vez falte un hervor, pero que se sigue con interés.

6/10
Corazones de acero

2014 | Fury

Al final de la II Guerra Mundial, los Aliados inician su ofensiva final en el frente europeo. Norman Ellison, joven taquígrafo que sólo lleva ocho semanas alistado, es enviado a servir al tanque Sherman dirigido por el veterano sargento Wardaddy. Aunque se siente superado por las duras situaciones que sobrevienen, el chico aprende poco a poco a afrontar el horror bélico. David Ayer está detrás de dos brillantes películas que mostraban el día a día de los agentes de policía enfrentados a la violencia, pues ejerció como guionista en Training Day (Día de entrenamiento) y escribió y dirigió Sin tregua. También fue el autor del libreto del film sobre los tripulantes de un submarino U-571. Corazones de acero tiene muchos elementos en común con estos títulos, pues se centra en el compañerismo de los protagonistas, también en un entorno hostil, y encerrados en un espacio muy cerrado, como en el último largometraje citado. Esto trae inevitablemente a la memoria la magistral La diligencia, de John Ford, también por su énfasis en la relación entre personajes de caracteres variopintos, en este caso los hombres que se ocupan de un tanque. Los protagonistas están descritos con tridimensionalidad, lo que da pie a grandes interpretaciones, sobre todo por parte de Brad Pitt –productor, que se ha reservado el papel más complejo, pues da vida a un sanguinario implacable con el enemigo, pero que también tiene aspectos nobles–, y el joven Logan Lerman, que fue Percy Jackson en la conocida saga juvenil, y que aquí tiene el arco de evolución más amplio. Pero también brillan como secundarios sus compañeros de vehículo acorazado, Michael Peña –el latino y racional–, Shia LaBeouf –el religioso– y Jon Berthal –el desequilibrado peligroso–. Aunque no se recrea en la violencia, ésta no se escatima cuando procede, muy en la línea de La cruz de hierro, de Sam Peckinpah. Todo parece enormemente realista y bien documentado (salvo curiosamente los disparos, artificiosamente superpuestos a la imagen). Y si bien pone de manifiesto la crueldad de los nazis, que provocaron la guerra, también muestra las brutalidades y el fanatismo de los estadounidenses, que surgen de la reacción ante la barbarie, pero igualmente injustificables. Además, Corazones de acero cuenta con algunas secuencias brillantes, como la entrada de los protagonistas en la casa de dos primas alemanas, llena de suspense, o el enfrentamiento con el 'antitanques' alemán, donde Ayer deja claro que aunque tiene más prestigio como libretista, también es un realizador de primera.

7/10
Gracepoint

2014 | Gracepoint | Serie TV

Adaptación para Estados Unidos de la serie británica Broadchurch, a cargo de su mismo creador, Chris Chibnall. La acción se traslada a un pueblecito costero de California, donde nunca pasa nada, hasta que pasa. La detective de la policía Ellie Miller no está nada contenta de que le hayan asignado a un superior recién llegado, el seco y algo obsesionado con el trabajo Emmett Carver. Su incapacidad de tratar con las personas, es puesta a prueba cuando aparece en la arena de la playa, como si lo hubieran arrojado desde un acantilado, el cadáver del chaval de doce años Danny Solano. Porque frente la sensibilidad de Ellie, que conoce a todos los lugareños –de hecho Danny era el mejor amigo de su hijo Tom–, Emett muestra poca mano izquierda con las personas, empezando por su propia subalterna. La miniserie de diez capítulos tiene todos los ingredientes para enganchar. Por supuesto, está la propia investigación policial, con la intriga de quién será el culpable del asesinato, y el choque de caracteres entre los dos personajes principales, los detectives de caracteres tan diferentes. Pero también la presentación de los distintos personajes, con sus secretos inconfensables y pequeñas mezquindades, junto al sufrimiento de la familia del fallecido, y el modo en que queda alterada la vida de los diversos sospechosos: de modo que seguimos la pista al alquilador de piraguas al que da vida Nick Nolte, al sacerdote, al misterioso mochilero, a la vieja de la caravana –una siniestra Jacki Weaver– a la chica del hotel, a la periodista de San Francisco y a los periodistas locales, a los distintos policías, etcétera, que conforman un microcosmos de tipos humanos, con los que el espectador puede empatizar, donde chocan los modos provincianos con los propios de la gran ciudad.

6/10
Frontera

2014 | Frontera

La gran estafa americana (American Hustle)

2013 | American Hustle

Finales de la década de los 70. Irving Rosenfeld y Sydney Prosser son dos estafadores profesiones, con talento especial para embaucar a sus víctimas aconsejándoles desastrosas inversiones financieras y de arte. El agente del FBI Richie DiMaso les desenmascara, pero lejos de querer encerrarles entre rejas, desea que trabajen a sus órdenes para detener a mafiosos y políticos corruptos. Lo que les lleva a tratar con el alcalde de Atlantic City, Carmine Polito, en un curioso timo con un falso jeque árabe que implica a destacados congresistas. A tan complicada telaraña de trampas y fingimientos se suma la crisis conyugal en la que están inmersos Irving y su esposa Rosalyn, con la que tiene un niño, y que enredará la situación dando pie a un cóctel explosivo de engaños y amoríos. David O. Russell coescribe con Eric Singer esta singular comedia de timadores, inspirada libremente en hechos reales, el llamado escándalo Abscam. Responde a las convenciones del género en la línea El golpe, donde se hace abstracción en parte de las consideraciones morales, la idea es que frente a los corruptos malos de verdad, los granujas protagonistas son los héroes de la función, que reclaman la simpatía del espectador; algo que ya trabajó Russell en Tres reyes. Y quizá en 2014 esta película funciona especialmente por mostrar estructuras de corrupción que se remontan atrás en el tiempo más de tres décadas, y que casi parecen inocentes comparadas con las actuales. Toda la idea de personajes disfrazados, acentos simulados, sentimientos escondidos, cuadra a la perfección para hablar de cierta crisis de identidad muy actual, que encuentra una buena forma de expresarse en este tipo de historias de engaño, de la que son muy representivas por ejemplo las series televisivas de espías Homeland y The Americans. En tiempos de pensamiento líquido, se puede mantener una cosa, y casi a renglón seguido la contraria, resulta difícil mostrar convicciones acerca de algo, más allá de la propia supervivencia y la gratificación inmediata. En realidad son ideas semejantes a las que maneja Martin Scorsese en El lobo de Wall Street, la idea de ilustrar una situación preocupante, aunque los logros de La gran estafa americana (American Hustle) resultan más afortunados. La película tiene una estructura convincente, muy ágil, bien apoyada en canciones de la época, con suficientes giros sorprendentes y buenos golpes de humor. Hay al parecer algunos momentos improvisados, pero la cosa más o menos funciona, con un formidable reparto, estupendos ellas (Amy Adams, Jennifer Lawrence) y ellos (Christian Bale, Bradley Cooper, Jeremy Renner, e incluso un inesperado Robert De Niro). El vestuario y aspecto de los personajes, más allá de los descocados escotes de Adams, acentúan, con un aspecto que hoy se nos antoja ridículo, la idea de impostura.

7/10
Gangster Squad (Brigada de élite)

2012 | Gangster Squad

Los Ángeles, 1949. La ciudad se halla bajo una ola criminal debido al dominio de la mafia. El sanguinario Mickey Cohen ha decidido eliminar al antiguo capo de la zona, Dragna, y asciende como la espuma sembrando de violencia las calles. Su plan es convertirse en amo y señor de toda la costa oeste de Estados Unidos, y para conseguirlo ejercerá todo su poder de persuasión: asesinato, extorsión, soborno, etc. El incorruptible jefe de policía, Parker, está harto de tener las manos atadas y decide crear en secreto una brigada para acabar con Cohen. El duro inspector John O'Meara, de los pocos que se ha atrevido a actuar en el territorio del mafioso, será el elegido para liderar el grupo: escogerá a sus propios hombres y podrán actuar fuera de la ley. El director de Bienvenidos a Zombieland ofrece una espléndida recreación de la ciudad de Los Ángeles inmediatamente después de la II Guerra Mundial. Se nos traslada a una ciudad de ensueño, que parece salida de las novelas de Raymond Chandler. Grandes sedanes negros, bellas mujeres, música de jazz, gabardinas y sombreros Stetson, balas y metralletas. El tema y el escenario remiten a un film con el cual es imposible eludir comparaciones: L.A. Confidential. La corrupción campea en todos los estamentos de la sociedad: policías, políticos, jueces, etc. Los asesinatos y el crimen están a la orden del día y los pocos policías honrados han de actuar con contundencia. La otra referencia clara es Los intocables de Eliot Ness, donde también un policía sin mancha creaba su equipo para encerrar a Al Capone, en ese caso en Nueva York. Como fusión de estas dos películas, el atractivo de Gangster Squad (Brigada de élite) es innegable y Ruben Fleischer filma como los ángeles (nunca mejor dicho) esa ciudad a donde tanta gente llega para cumplir un sueño y acaba encontrando una pesadilla. A este respecto, algunas secuencias son fantásticas, como la presentación de O'Meara, un poli tan noble como rudo y tendente a la violencia (como el Bud White de L.A. Confidential) que actúa bajo la poderosa presencia de un estupendo Josh Brolin. Desde luego uno de los distintivos de este film es su explícita violencia. La escena inicial es una declaración de principios de lo que vamos a ver. A lo largo de la historia las balas vuelan con inusitado realismo, los huesos crujen a cada puñetazo, la sangre mana a borbotones. Paradójicamente, a la vez hay algo que resta entidad al resultado: un cierto aire de ligereza y simplicidad en su desarrollo, al estilo cómic. De hecho, no hay más que fijarse en el personaje de Mickey Cohen para remitirnos a viñetas del tipo Dick Tracy. La composición mafiosa del siempre un poquito sobreactuado Sean Penn es aquí demasiado exagerada, no hay un solo plano en que no se desmadre con una mueca o un aspaviento de desequilibrado psicópata. El toque cercano también a los videojuegos lo explicita Fleischer con planos muy visuales, como esos barridos para despachar las redadas policiales o el exceso de congelados y ralentizaciones, véase el tiroteo en el hall del hotel. De cualquier forma, aunque Gangsters Squad (Brigada de élite) es un film poderoso, visualmente contundente, hay cierta falta de hondura en las relaciones entre los personajes. Se insinúan buenos mundos interiores, pero sólo se incoan, y la trama se centra casi exclusivamente en actuaciones trepidantes, en pura acción policial. Quedan así un poco en el aire la amistad y compenetración entre O’Meara y Wooters (sobresaliente otra vez Ryan Gosling), apuntada en un par de momentos de conversación (magnífico ese diálogo en la cocina entre Wooters y la mujer de O'Meara); la relación casi filial entre los polis interpretados por Robert Patrick y Michael Peña; o la presencia del bombón de turno interpretado a la perfección por Emma Stone, pero que no supera en densidad la comparación con la Lynn Bracken de Kim Basinger. Todas estas carencias, que no son las únicas, se deben a un guión quizá no defectuoso pero sí escaso, como incompleto, de modo que el espectador se queda con la sensación de que aquí había una historia, unos actores y un presupuesto para crear una obra maestra, cosa que no se ha conseguido.

6/10
Sin tregua

2012 | End of Watch

Los jóvenes Brian Taylor y Mike Zavala. Una pareja de la policía de Los Ángeles que patrulla las calles y combate el crimen a diario, sin tener la sensación de hacer algo extraordinario. No sólo son compañeros de trabajo, muy buenos profesionales ya curtidos, sino que comparten una auténtica amistad, se consideran verdaderos hermanos. Mike es de origen hispano, muy enamorado de Gabby, su mujer embarazada de su primer hijo, a la que siempre ha sido fiel. Brian se comporta más como un “bala perdida”, aunque envidia la estabilidad sentimental y familiar del otro frente a su saltar de cama en cama; tal vez la dulce Janet sea la mujer que necesita para encauzar su vida. David Ayer se ha convertido en un auténtico especialista en cine policíaco de tintes realistas, ya sea como guionista -Training Day (Día de entrenamiento)- o sumando a esta faceta la de director -Harsh Times, Dueños de la calle-, lo que también hace en el título que nos ocupa, Sin tregua. Aquí logra imprimir grandes dosis de verismo a la trayectoria cotidiana de los protagonistas, enfrentados a muy variadas situaciones, y donde su empeño en hacer bien las cosas les lleva a toparse con crímenes de envergadura, los cárteles de la droga y el tráfico con seres humanos, que corresponden a los federales pero a cuyo combate aportan su muy apreciable granito de arena, arrostrando innegables riesgos. El principal logro de Ayer en Sin tregua consiste en pintar héroes ordinarios, guiados por una recta concepción del bien y del mal, cuya principal cualidad es que no se lo creen, simplemente hacen lo que tienen que hacer, ni siquiera los reconocimientos en forma de condecoraciones afectan exageradamente a su ego. Además, a diferencia de otras cintas, incluidas las anteriores del propio director, no se pone el acento en la posible corrupción del estamento policial, sino que se toma el riesgo de centrar la mirada en los agentes honrados, esa mayoría silenciosa que no llama la atención, menos atractiva a priori argumentalmente. Lo hace con una buena historia, que progresa adecuadamente, con las justas dosis de dramatismo y acción trepidante en ambientes degradados. A la credibilidad de lo narrado ayuda la decisión del director de ofrecer el punto de vista de innumerables cámaras que se supone recogen la actividad de la pareja policial o de los delincuentes, empezando con la que porta consigo el propio Brian, que medio en broma, medio en serio, mantiene una especie de diario videográfico, un intento personal de documentar su tarea cotidiana. Las cámaras que tienen los vehículos policiales, u otras cámaras de seguridad, que recogerían la actividad de los personajes, evitando apabullar con los distintos formatos, dan esa sensación al espectador de estar siendo testigos de la realidad. También ayuda el buen trabajo actoral, los estupendos Jake Gyllenhaal y Michael Peña, muy entrañables en su relación de camaradería -donde está claro que ambos están dispuestos a dar incluso la vida por el otro- y en su vida social -tienen el encanto del auténtico las escenas de la fiesta de la quinceañera o la de la de la boda, relacionándose las familias de los Brian y Mike-.

8/10
El buen doctor

2012 | The Good Doctor

30 minutos o menos

2011 | 30 Minutes or Less

  Segundo trabajo para la gran pantalla de Ruben Fleischer, que debutó con Bienvenidos a Zombieland, un inspirado film de muertos vivientes con muchos elementos de comedia. Continúa en el terreno del humor con esta nueva cinta, que ahora parodia el cine de atracos y que cuenta de nuevo como protagonista con Jesse Eisenberg. Nick ha dejado sus estudios universitarios y trabaja como repartidor de pizzas. Debe llevar los pedidos a toda velocidad, pues en caso de no llegar antes de 30 minutos, el cliente tiene derecho a no pagar, como se anuncia en televisión. En plena faena, le secuestran dos tipos que le colocan un chaleco repleto de explosivos del que sólo se puede librar con una clave. No se la facilitarán si no accede a atracar un banco. En esta ocasión, el realizador cede demasiado a las supuestas exigencias del público juvenil al que va dirigida la cinta, y abusa del humor cuartelero, y del lenguaje soez. No es de extrañar que cosechara malas críticas, algunas muy sarcásticas, como la de Kirk Honeycutt en The Hollywood Reporter, que asegura que "aunque hubiera durado 30 minutos o menos sería excesivamente larga". Es una auténtica lástima, pues a pesar de todo, a Fleischer se le da bien el género, y logra alguna que otra sonrisa, y el ritmo dinámico que la historia pide. Además, le saca tajada a Jesse Eisenberg, un buen actor en un registro muy diferente al de La red social, film al que debe mucho, aunque se permite una broma sobre él, ya que su personaje dice que no usa Facebook, porque es una porquería.  

5/10
Un golpe de altura

2011 | Tower Heist

Josh Kovaks lleva años siendo la mano derecha de un alto magnate de Wall Street llamado Arthur Shaw, propietario del edificio de apartamentos más lujoso de Nueva York. Allí trabaja Kovaks, quien con una impresionante competencia controla a todos los empleados, les trata bien y con justicia, es querido y conoce sus problemáticas, de modo que ejerce su trabajo con interés y dedicación. Pero todo se va a ir al traste cuando el FBI detiene a Shaw por delitos económicos. El gran hombre resulta ser un ladrón de millones de dólares. Lo terrible es que Kovaks y sus colegas pusieron sus ahorros en manos de Shaw para que invirtiera con ellos... Los empleados, con Kovaks a la cabeza, harán lo que sea para recuperar su dinero, aunque sea asaltar el edificio. Es muy probable que el equipo de guionistas se haya inspirado en filmes como Ocean's Eleven, pues la premisa responde bien al mismo planteamiento: un robo en un lugar en principio inaccesible –esta vez uno de los edificios más sofisticados de Nueva York–, llevado por una banda heterogénea de ladrones, con el objetivo de dar una lección (y vengarse) de un alto picatoste, clasista y sin escrúpulos. También el guión está configurado para intrigar al espectador, de modo que éste ignora cuáles son los pasos a seguir por el equipo. Dirige con un brío muy eficaz Brett Ratner, quien ya ha dado muestras de saber qué hacer con películas de acción y humor, tales como la trilogía iniciada con Hora punta. Aquí despliega ambos recursos, especialmente en la larguísima secuencia del robo del coche, cuyos efectos especiales son meritorios. El film tiene momentos para la risa e incluso la carcajada, y en general entretiene (la verdad es que hay que hacerlo muy mal para que un film de robos y tal y tal no lo haga). Aunque hay algunas serias carencias, como el soso y repentino desenlace, que olvida a personajes como el de la agente del FBI interpretado por Téa Leoni. Hay, sí, una cuestión importante que funciona: la definición de personajes. Los caracteres están trabajados, sin clichés ni lugares comunes, y todos tienen su aportación al conjunto (aunque seguramente Eddie Murphy podría haber dado para más). Esto es posible gracias al magnífico elenco de actores, con el comediante Ben Stiller a la cabeza y el cinismo del sarcástico Alan Alda como contrapunto.

5/10
Invasión a la Tierra

2011 | Battle: Los Angeles

Michael, un curtido sargento de los marines, ha escogido para retirarse el mismo día en que está prevista una inofensiva lluvia de meteoritos. En realidad no es tan inofensiva, pues se trata de una invasión alienígena en toda regla de la Tierra, según una estrategia arrolladora que supone la ocupación de 20 ciudades clave. Una de ellas es Los Ángeles, donde se librará una batalla decisiva. Por supuesto que el hombre a punto de convertirse en ex marine no dejará a su país y a su planeta en la estacada. La película no engaña, da lo que promete, en la línea de Independence Day, pero sin el aire de comedia que recorría a veces, tontamente, el film de Roland Emmerich. Casi dos horas de acción trepidante, que recoge el heroico enfrentamiento de los marines a un enemigo que parece invencible, siguiendo su famoso lema de "semper fi", "siempre fieles". Sin duda que el montaje de las escenas con llamativos efectos visuales y sonoros, que maneja Jonathan Liebesman (La matanza de Texas: el origen), es vistoso y dinámico, pero tampoco ofrece nada nuevo. De modo que queda la trama humana, también bastante previsible. Realmente sólo hay un personaje medianamente dibujado, Michael, al que encarna un entonado Aaron Eckhart. Todo gira en torno a él, por el aura que le rodea de haber dejado morir a sus hombres en otras batallas, lo que hace que sea mal mirado, hasta que todos se dan cuenta de la pasta que está hecho, la pasta de los héroes. El resto de los personajes, militares y civiles, muy esquemáticos, o son dependientes de Michael, o están desaprovechados como el de la técnico militar a la que encarna Michelle Rodríguez.

4/10
El inocente (The Lincoln Lawyer)

2011 | The Lincoln Lawyer

Mickey Haller es un arrogante abogado de Los Ángeles, divorciado y con una niña, cuyo particular despacho es el asiento trasero de su vehículo, un Lincoln. A través de un conocido le llega un apetitoso caso, la defensa de Louis Roulet, un joven millonario de buena familia, acusado de atacar brutalmente a una prostituta en su casa. Roulet sostiene su inocencia, le habrían tendido una trampa, y la víctima se habría dejado agredir por un cómplice para obtener una suculenta indemnización. Entretenido thriller judicial, que adapta una de las novelas del popular Michael Connelly. De alguna manera el protagonista, Matthew McConaughey, recupera las esencias de los inicios de una carrera venida a menos, la época de Tiempo de matar y Lone Star, cuando era saludado como un nuevo Paul Newman. El actor da bien el personaje, mezcla de cinismo y vulnerabilidad, que sabe que ha echado a perder su vida familiar y trata de salvar en lo que puede los muebles, y capaz de guardarse algún as en la manga, cuando su trabajo se complica. El desconocido Brad Furman dirige con buen pulso el film, y John Romano ha hecho un buen trabajo de adaptación de la novela de Connelly, deja bien atados los cabos de las numerosas sorpresas de la enredada madeja argumental y define bien a los numerosos personajes secundarios. Se trata de un buen ejemplo del artesanal cine de Hollywood, capaz de ofrecer una historia tal vez no memorable, pero sí entretenida, perfectamente realizada, y que deja buen sabor de boca. Además, la incertidumbre de cómo discurrirá la narración, está bien entrelazada con los diversos dilemas morales que plantea la película: la confidencialidad abogado-cliente, la creencia en la inocencia de quien defiendes, los agujeros del sistema legal, el deseo de tomar la justicia por la propia mano...

6/10
Everything Must Go

2010 | Everything Must Go

Cuerpos... de seguridad

2009 | Observe and Report

Ronnie es un vigilante de un centro comercial muy concurrido. La aparición de un exhibicionista pone en peligro la afluencia de clientela que a diario acude al lugar. El pobre Ronnie ve en este hecho la oportunidad que ha estado largamente esperando para convertirse en un héroe. Si consigue detener al exhibicionista, su estatus dentro del centro comercial cambiará. Pero las técnicas de Ronnie para detener al delincuente dejan mucho que desear. Seth Rogen vuelve con un nuevo título cómico en la línea de los trabajos que ha protagonizado hasta la fecha. Cabe decir que Cuerpos... de seguridad no alcanza el nivel de zafiedad de otras de sus películas como ¿Hacemos una porno?

4/10
My Son, My Son, What Have Ye Done

2009 | My Son, My Son, What Have Ye Done

Tipos con suerte

2008 | The Lucky Ones

Tres soldados veteranos de la guerra de Irak -Fred, Colee y T.K., dos hombre y una mujer- regresan a Estados Unidos de permiso. El aeropuerto de Nueva York es un caos debido a un apagón, de modo que los tres deciden compartir un automóvil de alquiler para dirigirse a sus respectivos destinos. Pronto van a sentirse desubicados. Por un lado, la gente les agradece su servicio en Irak, pero por otro miran esa guerra como algo absurdo, motivo por el que alguno les falta al respeto. Además saldrán a la luz sus problemas personales: Fred, padre de familia, se encuentra con una mujer que le pide el divorcio sin motivo aparente, y su hijo sólo piensa en que le financie su estancia en la Universidad de Stanford, donde ha sido admitido; T.K. Sufrió una herida de metralla en los testículos, y tiene miedo de que esto suponga la ruptura con su novia; finalmente, Colee es una joven sin hogar, que no sabe hacer gran cosa, y que de modo ingenuo confía en que la familia de un soldado muerto, a la que lleva su guitarra y sus recuerdos, la acogerá como poco menos que a una hija. Interesante mirada a los problemas de los veteranos al reintegrarse a la vida civil, viene a ser una puesta al día de Los mejores años de nuestra vida, pues las dificultades son ahora diferentes. Planteada con formato de 'road-movie', Neil Burger traza bien los rasgos de los personajes, aunque se equivoca con alguna digresión casi de vodevil, como el pasaje en que una mujer se lía con Fred. El director de El ilusionista hace una inmersión en la América profunda con la excusa del viaje, y se puede ver la fe y la generosidad de la gente sencilla, la sincera admiración mezclada con una ignorante inocencia. La película no busca posicionarse de modo militante a favor o en contra de la intervención en Irak, pero sí pinta el desapego de las clases opulentas, y muestra la paradoja de que gente buena se desangra en la lucha, pero al tiempo encuentra una atractiva suerte de amistad y camaradería. A veces hay planos muy expresivos, donde sobran las palabras, como el adelantamiento a un automóvil donde viaje una familia musulmana, o el accidente que está a punto de costarles la vida que no les ha sido arrebata en Irak. El trío actoral compuesto por Rachel McAdams, Tim Robbins y Michael Peña resulta muy convincente.

6/10
Leones por corderos

2007 | Lions for Lambs

Película de interesante trasfondo político y social, con trama a tres bandas. Janine, una veterana periodista televisiva, ha sido requerida para una entrevista en exclusiva por Jasper, un senador republicano con aspiraciones presidenciales. En la conversación a solas de una hora le explica la nueva estrategia contra el terrorismo en Afganistán e Irak que está impulsando. Arian, un soldado negro, y Ernest, un soldado mexicano, amigos desde su época universitaria, participan en esa nueva estrategia, a resultas de la cual quedan atrapados y cercados tras las líneas enemigas talibanes. Estos dos hombres eran de los mejores alumnos de Stephen, profesor de una universidad de Los Ángeles, que alecciona a un brillante pero frívolo pupilo con su ejemplo, para que se tome en serio su formación cara a contribuir en algo en la construcción de la sociedad. Robert Redford entrega un buen film -es sólido el guión de Matthew Michael Carnahan, hermano del director Joe Carnahan-, que en ningún momento oculta su evidente intención didáctica, algo que está subrayado incluso en el hecho de que Redford se reserve el papel del profesor. Evitando la demagogia fácil, se entrega una radiografía de la sociedad estadounidense que ofrece elementos para el debate, en lo que se refiere a la actitud de los políticos -que aunque sean sinceros patriotas, a veces piensan en términos globales sin considerar los costes humanos personales, o se mueven por la ambición-, los medios de comunicación -que preocupados por su audiencia, han abandonado su papel de control del gobierno, siendo un elemento más en la correa de transmisión de sus mensajes-, los profesores -que tienen un maravilloso papel que realizar, haciendo conscientes a sus alumnos de sus talentos, pero que corren el peligro de convertirse en unos teóricos- y la juventud -aquí se confronta la ilusión de las mejores cabezas de las minorías negra e hispana, por ser reconocidos por sus conciudadanos, con el adocenamiento de otros jóvenes sin ideales, que sólo piensan en fiestas y desperdician sus vidas-. En un título como el que nos ocupa es vital la suave transición de un escenario a otro, y Redford logra engarzarlos con gran naturalidad. No sólo eso, sino que el conjunto tiene una gran cohesión. El reparto es excelente: resulta curioso como Meryl Streep puede saltar de la directora de una revista femenina en El diablo viste de Prada a la periodista liberal e incisiva de este film, dos personajes con la misma profesión pero muy dispares; Tom Cruise sabe dar encanto a su personaje, muy humano y nada demonizado, en su primera producción en United Artists; están muy bien los soldados, ese gran Michael Peña, cuyo papel podría recordar al de World Trade Center, pero que tiene su entidad propia, aquí es un estudiante, allí era un padre de familia, aunque en ambos casos los personajes esperen el ansiado rescate; y es muy interesante la composición de Andrew Garfield, el brillante pero desmotivado estudiante, todo un signo de interrogación acerca de lo que puede ser en el futuro Estados Unidos, y por ende, la sociedad occidental.

7/10
Shooter: el tirador

2007 | Shooter

Adaptación de la novela “Point of Impact”, best-seller con el que ganó el Pulitzer el escritor Stephen Hunter, también crítico de cine del diario Washington Post. Desde que empezó a escribir el libro, Hunter ya pensaba en su posible versión fílmica, que sin embargo ha tardado en llegar, pues no acababan de convencerle las diversas ofertas que le iban llegando. El film está concebido como vehículo para el lucimiento de Mark Wahlberg, más o menos creíble en el papel de Bob Lee Swager, antiguo francotirador de élite de los marines, que dejó el cuerpo tras perder a su habitual compañero y amigo en una misión. Unos agentes del gobierno apelan a su patriotismo para convencerle de que acepte un nuevo encargo: estudiar los lugares desde los que podrían disparar contra el presidente de los Estados Unidos, durante una visita oficial. En realidad, es una trampa para que parezca que es el propio Swager el que intenta atentar contra el máximo mandatario. Perseguido por las fuerzas de la ley, Swager debe demostrar su inocencia, con la única ayuda de ayuda de Sarah, la viuda de su amigo. En Training Day (Día de entrenamiento), Antoine Fuqua convertía en un thriller interesante un material que en manos de otro director habría dado lugar a una película muy convencional. Su nueva película recupera el tema central, la corrupción de servidores públicos, que en teoría deberían velar por los intereses de los ciudadanos. Sin embargo, Fuqua apenas indaga en este asunto, y se centra en la acción, como ocurría en El rey Arturo, una de sus películas más ligeras y decepcionantes. Desde luego, el punto de partida no es muy original, pero al menos Fuqua se muestra como un realizador solvente en el terreno de los tiroteos, logrando las deseadas dosis de espectacularidad. El tono violento recuerda a las películas de Sylvester Stallone y Arnold Schwarzenegger de los 80.

5/10
World Trade Center

2006 | World Trade Center

A nadie le cabe la menor duda de que los sucesos acaecidos el 11 de septiembre de 2001 conforman de modo indeleble las primeras líneas de la Historia del siglo XXI. El film que nos ocupa, para escándalo de los seguidores del Oliver Stone más polémico, no trata de hacer sesudas lecturas acerca de lo que significó lo ocurrido en tal día. Simplemente, y no es poco, toma ese marco para contar el drama muy personal de dos policías que quedaron enterrados bajos los escombros de una de las Torres Gemelas. John McLoughlin y Will Jimeno habían acudido allí con intención de ayudar a las personas atrapadas en el atentado. Pero poco pudieron hacer, excepto sobrevivir. Con precisión de entomólogo Stone, que se pliega a pies juntillas al guión de Andrea Berloff, describe la angustia de la pareja de policías y de sus familias, que aguardan noticias en el exterior. Y apunta cómo la fe y el recuerdo de sus seres queridos se convirtieron en fuerte acicate para resistir. El film tiene un fuerte sabor clásico, y muestra las diversas caras del heroísmo, sin dar pie a cinismos baratos o a discursos políticos que no venían al caso. La única licencia que se permite Stone en este sentido es la del personaje del tenaz marine que rebusca entre las ruinas, del que se señala su afán de vengar la afrenta sufrida por Estados Unidos, que cumplió alistándose para ir a Irak. Aparte de esta reacción, muy humana al fin y al cabo, tenemos una historia cuyo final conocemos, bien narrada, con interesantes tipos humanos. Destaca por supuesto la pareja de Nicolas Cage (que en el film recuerda a James Stewart, al igual que Kevin Costner parecía un primo lejano de Gary Cooper en JFK) y Michael Peña, mientras Maria Bello y Maggie Gyllenhaal cumplen encarnando a sus sufrientes esposas. Aunque se diría que el director se encuentra menos suelto que en otras ocasiones, todo el arranque de la película, con la idea de la sombra maligna de uno de los aviones y el desplome de las Torres, es más que notable.

6/10
Babel

2006 | Babel

Un matrimonio estadounidense pasa unos días de vacaciones en Marruecos, una escapada para darse un respiro ante un amor que se ha enfriado. Una bala perdida alcanza a la mujer, y en su debate entre la vida y la muerte, quizá se produzca la deseada aproximación. Pero esa misma bala tendrá un efecto disgregador en la familia del chaval marroquí que, de modo insensato pero sin malicia, ha efectuado el disparo. Muy cerca de la frontera con México, en Estados Unidos, los dos hijos pequeños del mencionado matrimonio están al cuidado de su niñera mexicana. La llamada que anuncia una demora en su regreso supone un trastorno para la mujer, que debe asistir a la boda de su hijo en su país natal. Acabará yendo con los niños, lo que se traducirá en problemas en la frontera. Finalmente, tercer escenario, Japón. Una adolescente sordomuda tiene problemas afectivos, agravados por la muerte de su madre y el alejamiento del padre; éstos le empujan al exhibicionismo sexual, un reclamo en su busca del calor humano que le falta. Película caleidoscópica del tándem mexicano Alejandro González Iñárritu-Guillermo Arriaga (Amores perros, 21 gramos). Trenza cuatro historias que discurren en distintos puntos del globo, más o menos interconectadas, que quieren subrayar aquello de que “el mundo es un pañuelo”, y la respuesta de Mafalda en las tiras cómicas, “pues habrá que quejarse al lavadero”. Film complejo, gran parte del mérito lo constituye la ágil estructura, los saltos fluidos de uno a otro hilo narrativo, y la creación de personajes humanos con problemas, encarnados por un maravilloso reparto. Los cineastas insisten en su cosmovisión fatalista, donde las cosas ocurren por caprichoso azar. Las personas son libres, parecen decir, pero sólo hasta cierto punto, algo externo las condiciona. En realidad esto es cierto en la ficción pergeñada por ellos, pues con cierto cinismo convierten a los personajes del tercer mundo –la familia marroquí, la niñera– en las víctimas principales del destino, mientras que para los saludables representantes de la sociedad opulenta dejan abierta la puerta a la esperanza.

8/10
The Shield (4ª temporada)

2005 | The Shield | Serie TV

El equipo de asalto se ha disuelto, y Vic y Shane son destinados a misiones de agentes corrientes. El capitán Acebeda tiene una nueva ocupación en el ayuntamiento de la ciudad. Impactante temporada de la serie de policías.

5/10
Crash

2004 | Crash

¡Qué difícil es juzgar bien a las personas...! Y sin embargo, día a día, los seres humanos parece que no podemos sustraernos a emitir juicios críticos acerca de tal o cual actuación de nuestros semejantes. Y como somos egoístas, desconfiados, frívolos, cínicos y quizá solitarios, a menudo nuestras conclusiones resultan parciales y estrechas, cuando no claramente sesgadas por nuestros gustos y prejuicios. No tiene por qué ser así, pero la experiencia raramente nos demuestra lo contrario. C’est la vie, que dirían los franceses. Pues bien, que cualquier ser humano es capaz de lo mejor y de lo peor, de lo bueno y de lo malo, de la virtud y del pecado, sin importar su condición, su raza o su religión, es la gran verdad que transmite esta maravillosa y multipremiada película, que respira autenticidad por los cuatro costados. Su creador, Paul Haggis, se dio a conocer al gran público el año pasado con el guión de la también fantástica Million Dollar Baby, película durísima dirigida por Clint Eastwood. Ahora, además de escribir el guión de Crash, con la colaboración de Robert Moresco, también ha optado por ponerse detrás de las cámaras y hacer labores de producción. La jugada le ha salido perfecta y ahí están los Oscar conseguidos para demostrarlo. El hallazgo del cadáver de un muchacho durante una noche especialmente fría en la populosa ciudad de Los Ángeles, sirve de punto de arranque de un argumento que se retrotrae a las treinta y seis horas anteriores del fatal descubrimiento. Durante ese tiempo, el modélico guión de Haggis hará llegar al espectador –con apenas algunos trazos– los diversos caminos existenciales y las crisis de identidad de un amplio puñado de personajes, que quieren retratar –con las lógicas limitaciones de la realidad- la variada tipología de personas de una gran ciudad y por ende del mundo entero. Ahí están el fiscal del distrito y su esposa, con sus desencuentros y soledades; un policía con experiencia y su joven e idealista compañero; un tendero iraní y su hija médico; un cerrajero mexicano y su familia; un matrimonio acomodado de afroamericanos; dos agentes de la ley; dos jóvenes delincuentes... Gracias al guión y al montaje milimétrico las vidas de los personajes quedan relacionadas entre sí, un poco a la manera de Magnolia (1999), la apabullante película coral de Paul Thomas Anderson, aunque en el caso de Crash las historias sean más equilibradas y menos excesivas. La película, tan honda como sincera, es un monumento sobre la condición humana, con todas sus debilidades y sus esperanzas. Y por encima de todo, Haggis logra algo muy, pero que muy difícil hoy en día: emocionar casi hasta las lágrimas sin una pizca de sentimentalismo. Y hay que elogiar el completísimo reparto, lleno de actores conocidos, al igual que los aspectos más técnicos, como la fotografía de J. Michael Muro y la música minimalista de Mark Isham, que viene aderezada con las estupendas canciones “In the Deep”, de Bird York, y el excelente colofón “Maybe Tomorrow” de Stereophonics.

9/10
Million Dollar Baby

2004 | Million Dollar Baby

Con 74 años, Clint Eastwood sigue en plena forma creativa. Sin dormirse siquiera un momento en los laureles de su anterior film, el aplaudido Mystic River, vuelve a entregar otro que ha acaparado siete nominaciones a los Oscar, de los que ha materializado cuatro, película, director, actriz principal y actor de reparto. Y no sólo dirige con mano firme y ritmo sobresaliente su mejor título desde Sin perdón, sino que entrega una magnífica interpretación. El guión de Paul Haggis toma elementos de los relatos de boxeo de F.X. Toole, reunidos en el libro Rope Burns. Stories from the Corner. Principalmente del que da título a la película, pero también de otro llamado Agua helada (allí aparece Scrap, el personaje del narrador, y el enclenque pero voluntarioso boxeador llamado Peligro). Y aunque ambientada en ambientes pugilísticos, estamos sobre todo ante la historia de un tipo, Frankie Dunn, un entrenador de boxeo que por razones innombradas ha perdido el amor de su hija. La llegada a su gimnasio de Maggie Fitzgerald, una joven terca y decidida, que sueña con triunfar en el ring, le ofrece la oportunidad de poner en marcha una suerte de amor paterno. Cuando este amor reencontrado se halla en peligro, Frankie se ve en una disyuntiva moral que le puede hundir en el más profundo de los abismos. La película fluye con enorme naturalidad. La voz en off del personaje de Morgan Freeman, un completo acierto, se justifica del todo en el desenlace, con una función semejante a la que tenía en Cadena perpetua. La armonía es total entre las imágenes de entrenamientos y combates, y los diálogos y silencios necesarios para ahondar en los puntos fuertes y en las heridas profundas de los personajes. Uno de ellos, el torpe púgil Peligro, ofrece el necesario y casi único contrapunto cómico de esta amarga película, aunque tenga también un deje de patetismo. La soledad de Maggie (estupenda Hilary Swank) queda de manifiesto cuando conocemos a su familia, lo que refrenda la percepción de que en Frankie ha encontrado un padre. Eterno fatalista, Eastwood insiste en la idea de que, con harta frecuencia, los mejores planes acaban torciéndose. Pero hay que reconocerle que no hace trampas con el espectador. Cuando uno de los personajes expresa su deseo de morir, el director juega con todas las cartas sobre la mesa. No estamos, ni mucho menos, ante un eco de Mar adentro, tampoco en el ponderado retrato de un sacerdote católico que tiene calado a su feligrés, y que sabe que su gran ‘tema’ es su hija y no ciertas disquisiciones teológicas de las que le gusta charlar. El final de la película de Eastwood atrapa casi a la letra, pero con imágenes, las últimas palabras del relato de Toole: “Con sus zapatos en la mano, pero sin su alma, [Frankie bajó en silencio la escalera de atrás y se marchó, con los ojos tan secos como una hoja agostada.”

8/10
Buffalo Soldiers

2001 | Buffalo Soldiers

Alemania, 1989, justo antes de caer el Muro de Berlín. En Stuttgard presta sus servicios el soldado Ray Elwood, un granuja condenado a cumplir servicio militar obligatorio por el juez, que aprovecha la coyuntura para lucrarse con dudosos trapicheos. Aprovechando que es el secretario del comandante de la base, pide exageradas cantidades de suministros que luego vende en el mercado negro. Pero un nuevo y malhumorado comandante llega al campamento dispuesto a acabar con la corrupción, y a hacerle la vida imposible a Elwood, que acabará enamorándose de su hija. Dura sátira del ejército norteamericano. Fue polémica en Estados Unidos por la imagen negativa que ofrece de los soldados, ya que su estreno coincidió con la conmoción del 11-S. La anécdota trágica es que se basa en una novela de Robert O’Connor, que perdió a su hijastra en el atentado contra las Torres Gemelas. Ciertamente, prima tanto la crítica y la sátira, al estilo M.A.S.H., que olvida la verosimilitud. Por ejemplo, el conductor de un tanque bajo los efectos de las drogas provoca una masacre y nadie lo investiga. Pero los trabajos de excelentes actores, especialmente Joaquin Phoenix, elevan el interés del guión, especialmente en la subtrama romántica.

4/10
60 segundos

2000 | Gone In Sixty Seconds

Sesenta segundos. Ése es el tiempo que invierte Memphis en robar un coche. Pero eso lo dejó hace tiempo. Ahora lleva una vida honrada. Lo malo es que su hermanito es un trasto, y ha decidido seguir sus pasos. Y como su último golpe salió mal, el clásico mafioso con mala leche exige que en tres días, tres, le entregue 50 coches ni más ni menos. Si no, lo pagará con su vida. Ante tal chantaje, Memphis reúne a su antiguo equipo y se pone manos a la obra de robar vehículos. “Robar 50 coches en una sola noche. Pensé que era una idea genial.” Así habla el guionista del film, Scott Rosenberg (Beautiful Girls). Y Nicolas Cage, el protagonista, tampoco se corta: “La película tiene un hilo conductor muy sólido.” No sabemos si ambos exageran un pelín. El caso es que Rosenberg y el director Dominic Sena sirven una historia de acción con múltiples persecuciones automovilísticas, de la que disfrutarán seguro los amantes de la velocidad.

5/10
La cucaracha

1998 | La cucaracha

Walter sueña con ser un gran escritor, seguir las huellas de su admirado Hemingway. Piensa que un lugar de inspiración puede ser México, donde viaja de vacaciones. Y ciertamente va a encontrar temas para escribir, pero no como él creía. Tras ser atracado y quedarse sin blanca, la lucha por sobrevivir le conduce incluso a una insólita propuesta: trabajar como asesino a sueldo. Singular film con una buena trama iniciática (el protagonista va a madurar por caminos insospechados), y buen trabajo protagonista de Eric Roberts, el hermanito de Julia.

2/10

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