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Biografía

Felix Eitner

Felix Eitner

Felix Eitner

Filmografía
13 minutos para matar a Hitler

2015 | Elser: Er hätte die Welt verändert

Reconstrucción de la historia real de Georg Elser, carpintero de una pequeña localidad que el 8 de noviembre de 1939 colocó una bomba en una cervecería de Munich, donde tenía lugar un acto en el que participaba el mismísimo Adolf Hitler. El Führer abandonó de forma imprevista el lugar 13 minutos antes de que llegara a estallar el artefacto, causando en cambio la muerte de varios inocentes. Segundo acercamiento a la Alemania de la II Guerra Mundial (tiene previsto para el futuro un tercero), del realizador Oliver Hirschbiegel, tras la redonda El hundimiento. Puede desconcertar un poco a quien espere un film en la misma línea, pues aquí apenas aparece el líder del Tercer Reich, y también a quien conociendo las líneas del argumento pueda deducir que estamos ante un thriller centrado en el atentado, al estilo de Valkiria. Aquí el cineasta se va por otros derroteros, pues básicamente se centra en la relación entre carcelero y preso (lo que remite a su film anterior El experimento), y en el flashback que muestra las causas de la acción del protagonista, lo que da pie a mostrar el ascenso del nazismo, y sus efectos: el nacimiento de la represión y la violencia. Además de que le falta un poco de gancho, sorprende que 13 minutos para matar a Hitler caiga en los estereotipos (véanse los nazis que montan una trifulca en una taberna, que parecen malvados de opereta), cuando está dirigida precisamente por el tipo que incluso recibió críticas por haber mostrado a un Hitler demasiado humano. Pero cuenta con una cuidada recreación de la época, y un memorable trabajo de Christian Friedel, que encarna al protagonista, así como de Burghart Klaußner, el oficial nazi que le interroga.

6/10
Muerte en las montañas

2013 | Tod in den Bergen

Una pareja que pasa sus vacaciones en la nieve se encuentra un cuerpo sin vida enterrado. Al comunicárselo a la policía los agentes no están muy dispuestos a investigar.

La hija perdida

2013 | Alles für meine Tochter

Una nueva alumna llega a clase y su profesora cree que se trata de la niña que dio en adopción cuando nació. Sin decir nada a nadie decide llevar en secreto la tensión y la agitación del suceso. Telefilm alemán de alto componente dramático con actrices poco conocidas, exceptuando a la alemana Ann-Kathrin Kramer, de alto prestigio en su país.

4/10
Cerezos en flor

2008 | Kirschblüten - Hanami

La alemana Doris Dörrie (1955) pasa por ser una de las más reputadas directoras de su país. Ha dirigido más de una veintena de filmes, con estimable éxito, de entre los cuales destacan Hombres, hombres... y la más reciente Sabiduría garantizada. En general su estilo visual es moderno, realista, pero también decididamente reflexivo. Aunque suele elegir comedias de tono más o menos desenfadado, Cerezos en flor rompe con esa trayectoria y se inscribe en el drama, puro y duro, sobre la pérdida de un ser querido. Alemania. Rudi Angermeier y su mujer Trudi son un matrimonio mayor que vive en un pueblo de la montaña. Cuando Trudi se entera de que su marido tiene una enfermedad mortal, decide no decírselo a él y aprovecha para proponerle hacer un viaje. La idea es visitar a sus tres hijos, dos de los cuales viven en Berlín, y otro en Tokio. En la capital alemana pronto son conscientes de que la unión con su hijo Klaus (casado y con dos hijos) y con su hija Karolin (lesbiana que vive con su compañera) es prácticamente inexistente. Deciden proseguir su viaje hasta el Báltico, y allí, durante la noche e inesperadamente, muere Trudi. El pobre Rudi queda destrozado, perdido; y a los pocos días se da cuenta de que apenas conocía a su esposa, una mujer que sacrificó toda su vida por él y sus hijos. Entonces, de ahí en adelante él dedicará cada momento a recuperar para sí a su amor desaparecido. Film sólido, que va ganando enteros conforme avanza el metraje, aunque nunca emociona demasiado y quizá titubea excesivamente en los primeros compases. Pero una vez que la trama encuentra el sendero adecuado, es fácil que el espectador comprenda el desconcierto del protagonista y pueda meterse en su piel, y es igualmente sencillo disculpar sus excentricidades, esa desesperada búsqueda del ser desaparecido, que él siente tan vivo en su interior (¡qué tierno y patético resulta verle vestido con la ropa de su mujer!). Hay sin embargo, un hondo sentimiento de soledad y desamparo propio de un mundo sin Dios, o al menos sin la creencia en una felicidad más allá de esta tierra, y es que, a la postre, el film es en realidad una historia más sobre la eterna búsqueda de sentido y el enigma de la muerte. Pero cuando lo corpóreo manda, la esperanza deja de tener pleno significado. Con una mirada a menudo llena de poesía, con abundantes tomas de elementos naturales, sin personajes, Dörrie abunda sobre idea de la fugacidad de la vida –tan efímera como los cerezos en flor–, y en la incapacidad humana de retener el momento. Hay instantes muy contemplativos, en donde se hace notar la fotografía y la música del compositor Claus Bantzer, cuyas notas de piano recuerdan el hermoso minimalismo de Michael Nyman. También ilustra Dörrie, de manera muy bella y plástica, la idea de que la muerte nos acompaña siempre (como nuestra sombra), al conceder mucho protagonismo al Butoh, una danza japonesa muy moderna y expresionista (entendida en su concepción más propia: como manifestación del estado del alma). La directora menciona explícitamente la influencia del director japonés Yasujiro Ozu en su cine. Y es cierto que también se trata de una película sobre la familia. Solo que la familia que pinta Dörrie es una calamidad, cuyos miembros han descuidado tanto los lazos entre sí que se han convertido en extraños. No hay duda de que aletea en Rudi un amor inmenso, y en este aspecto todo el film es un gran elogio al amor y a la comunión conyugal, pero ese amor solo sale a la superficie cuando falta el ser amado. Y es que los humanos, viene a decir la película, somos en general muy egoístas y limitados. Y tarde nos damos cuenta. Los trabajos interpretativos son óptimos, en especial el del protagonista Elmar Wepper y el de la debutante Aya Irizuki.

6/10
Un túnel hacia la libertad

2001 | Der Tunnel

Harry Melchior es un campeón de natación de Alemania del Este. Cuando gana una medalla se niega a recibirla porque no está de acuerdo con el régimen comunista, y algo después consigue escapar del país, poco antes de la construcción del Muro de Berlín. Su hermana se ha quedado detrás de este muro, por lo que Harry se propone cavar un túnel para que ella consiga pasar al lado occidental. Varios amigos intentan aprovechar el túnel para escapar, ya que viven en situaciones precarias. Cuidada reconstrucción de una historia real: la huida de 29 personas a través de un túnel de Berlín Oriental. Sus peripecias ya dieron lugar al film Escape from East Berlin, de Robert Siodmak. El alemán Roland Suso Richter opta por un estilo realista a la hora de recomponer los dramáticos sucesos.

7/10
El castillo (de Franz Kafka)

1997 | Das schloß

Adaptación de la novela inacabada de Franz Kafka, a cargo de Michael Haneke, que interrumpe bruscamente la historia, siguiendo el original, e incorpora los saltos bruscos del texto inacabado con fundidos a negro, en vez de meterse a “rellenar agujeros”. Cuenta las tribulaciones de K., contratado como agrimensor de 'El castillo', quien nunca logra reunirse con el señor del lugar; su frustración crece varios enteros cuando le comunican que no se requiere ningún agrimensor, y le ofrecen a cambio un puesto de conserje en la escuela, puesto del que no hay ninguna necesidad. K. decide luchar por la plaza que le habían prometido, también porque ha conocido a una mujer en la posada de la que se ha enamorado, que era amante del señor de 'El castillo', y desea casarse con ella; pero también aquí hay obstáculos difíciles de sortear. El film de Haneke atrapa el aire gris y desolador del texto kafkiano, pero no puede evitar su carácter de historia inacabada. La nieve funciona bien como metáfora de terreno que impide alcanzar el fin de verse cara a cara con el señor de 'El castillo', y ese lugar inalcanzable da pie a diversas lecturas, desde la de un estado burocrático e inhumano que no tiene rostro amable, hasta también la visión pesimista de Dios, que se desentendería de los problemas de los hombres. La paleta de colores es muy acertada, con dominio del claroscuro con azules, marrones, verdes, grises y el color del fuego. Protagoniza el film un sobrio y adecuado Ulrich Muhë.

5/10

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