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Biografía

Florian Stetter

Florian Stetter

Florian Stetter

Filmografía
Camino de la Cruz

2014 | Kreuzweg

Maria es una adolescente, la hija mayor de una familia profundamente religiosa, perteneciente a la Sociedad de San Pablo, grupo integrista y cismático de la Iglesia Católica. La joven se está preparando para hacer la confirmación, pero en plena pubertad, no encuentra la ayuda que necesita para conciliar su honda fe con el rigor que le impone su madre y la amistad que ha trabado con Christian, un compañero del colegio. Dietrich Brüggemann dirige y coescribe con su hermana Anna una historia que, aunque no es autobiográfica, bebe en la experiencia que vivió su familia en la Sociedad de San Pío X de Marcel Lefebvre, en la que se inspira la ficticia Sociedad de San Pablo. Y la estructura ciñéndose a las 14 estaciones de la práctica piadosa del Via Crucis, de modo que cada uno de los 14 fragmentos en que consiste el film adquiere un carácter simbólico por cierto contenido paralelo al de las estaciones; las 14 partes del film están rodadas como “tableaux”, en un único plano, casi siempre con la cámara completamente inmóvil, ésta sólo se desplaza en contados casos, incluido el desenlace de “Dan sepultura al cuerpo de Jesús”. Se podría decir que el film de los Brüggemann es la versión lograda de Camino, pues logran imprimir realismo y respeto a lo que, en la película de Javier Fesser, eran trazos caricaturescos; aparte de que, con buen tino, los hermanos cineastas optan por una historia de ficción, en vez de basarse en un caso real. La idea es pintar la creencia en Dios y la práctica de la religión como algo legítimo, más en los actuales cínicos tiempos donde la sociedad laica las orilla, y al tiempo mostrar el riesgo de la fe ciega, donde se ausenta la razón e incluso el amor, lo que puede conducir al fanatismo. Y cómo en tal tesitura puede debatirse una criatura fágil, una adolescente que desea hacer el bien, ser fiel a su fe, incluso ofreciendo la vida por su hermanito, que con cuatro años no ha pronunciado nunca una sola palabra. Estamos ante una película complicada, de la que resulta difícil salir airoso, los Brüggemann sólo lo logran parcialmente, quizá porque en el fondo su mirada sólo puede ser parcial, ellos cuentan un caso, y un caso donde los adultos son de escasa ayuda para Maria, sobre todo porque les falta el amor que lleva a descender al nivel del otro, la caridad auténtica: pues el cura y la madre sólo hablan desde su “cátedra”, investidos de autoridad, y les falta la humanidad para distinguir lo importante de lo accesorio, aun desde su punto de vista integrista. Por eso la visión que un espectador puede extraer sobre la religión con Camino de la cruz no puede ser muy positiva. La película hace pensar, porque habla de convicciones sólidas –Maria y sus compañeros se preparan, con la catequesis de la confirmación, para ser nada menos que “soldados de Cristo”–, aunque a veces puedan parecer exageradas, en un mundo de pensamiento líquido; y de hasta dónde deben ser respetadas, dos casos bien diferentes son las burlas en el colegio, y el peligro para la salud del que advierte el médico. Quizá en tal sentido y desde el punto de vista de la fe, el personaje más equilibrado que nos presenta el film es el de Bernadette, la tata francesa de la familia; o incluso Christian, el amigo de Maria, que frecuenta una iglesia católica normal, en cuyo coro canta. Los actores están muy bien. Sobresale la protagonista, Lea van Acken, que sortea el riesgo de acabar componiendo a una iluminada que se viene abajo; un adecuado componente hierático aporta Franziska Weisz a la madre, que también mostra rasgos humanos en el “tableau” del coche y, sobre todo, en el de la funeraria.

6/10
Die geliebten Schwestern

2014 | Die geliebten Schwestern

Nanga Parbat

2010 | Nanga Parbat

Apasionante drama épico basado en hechos reales. Cuenta la increíble historia de dos hermanos con una conexión especial, Reinhold y Günther Messner, que comparten el amor por el alpinismo desde su más tierna infancia. Ambos crecen en el seno de una familia numerosa, en la zona católica del Tirol, y desarrollan la afición a trepar siempre que pueden. En 1970 surge la oportunidad para los dos de integrarse en una expedición comandada por el alemán Karl Maria Herrligkoffer, que tiene la meta de coronar en el Himalaya el mítico Nanga Parbat por la pared Rupal. Como todo amante de la montaña sabe, alcanzaron su objetivo, pero de un modo dramático, pues el descenso por la cara Diamir se complicó con el trágico resultado de la muerte de Günther. Joseph Vilsmaier ha manejado en su filmografía grandes lienzos donde plasmar sus historias, piénsese en Stalingrado. Pero seguramente nunca le ha salido un film más redondo que Nanga Parbat. Hay humanidad y hasta ternura en la narración, un amplio abanico de emociones donde no faltan la fe y la audacia, pero tampoco las pequeñas miserias que lleva aparejada la condición humana. El cineasta alemán maneja a la perfección el guión trazado por Reinhard Klooss y Sven Severin, que en la primera escena pinta ya muy bien el carácter de los dos hermanos en una de sus escaladas. Luego la aparición de Reinhold Messner en una conferencia de prensa tras la expedición al Nanga Parbat sirve para manejer el flash back en una doble dirección, la infancia de los dos hermanos, y la propia expedición; y sorprendentemente, los mimbres aparecen firmemente atados, también en la composición de los personajes. Es una idea dramática fuerte la bíblica de “ser guardián de tu hermano”, para perfilar a Reinhold y Günther, pero también hay acierto en la compleja personalidad de Herrligkoffer, sin dotes de liderazgo, pero que se esfuerza, aunque no esté libre de ciertos piques. Piques que se contagian a otros miembros de la expedición, como los montañeros que coronaron detrás de los hermanos. Pasajes como el de la cena en que hay que “contentar” a cierto patrocinador están diseñadas con enorme inteligencia, funcionan. Es obligado mencionar la espectacular belleza de los escenarios naturales donde transcurre la acción, hay momentos que dejan sin habla e invitan a la pura contemplación. La implicación de Vilsmaier es clara en el hecho de que se ha ocupado personalmente de la fotografía, junto a Helmfriend Kober. Se funde bien con las imágenes la partitura de Gustavo Santaolalla, que evita ser aparatosa.

7/10
Sophie Scholl: los últimos días

2005 | Sophie Scholl: Die letzten Tage

Apasionante película, basada en hechos reales. Describe los seis últimos días de vida de Sophie Scholl, detenida en Munich el 18 de febrero de 1943 junto a su hermano Hans y un amigo común, Christoph Probst. Su delito, haber repartido por la universidad un montón de cuartillas denunciando los abusos del nazismo. Los tres pertenecían a una organización de resistencia pasiva contra el régimen denominada ‘La Rosa Blanca’. Esta historia había sido llevada antes al cine dos veces en 1982, por Michael Verhoeven y Percy Adlon. Aquí, a partir de las transcripciones auténticas de los interrogatorios a que fueron sometidos los jóvenes, que vieron la luz en Alemania del Este tras caer el muro, se recrea con pericia consumada los ideales y la fortaleza de espíritu de Sophie Scholl. La joven, inicialmente, niega cualquier relación con los panfletos de la discordia. Y su aplomo es tal que casi convence a su interrogador, el implacable Robert Mohr, de su inocencia. Cuando las evidencias en su contra se acumulen, lejos de venirse abajo, Sophie defenderá con convicción sus ideales, que le obligan en conciencia a oponerse a una ideología, la nazi, indigna del ser humano. El guión de Fred Breinersdorfer y la dirección de Marc Rothemund se ponen al servicio de una historia de enorme fuerza. Aunque la mayor parte de la trama transcurre en interiores, ambos consiguen imprimir ritmo y emoción a las secuencias de los interrogatorios, de increíble ‘violencia psicológica’, en la que la tranquilidad de estar en la verdad proporciona a Sophie energías inesperadas. Todo gira alrededor de ella (estupenda la composición de Julia Jentsch), pero esto no impide retratar con sutileza al interrogador que se queda sin razones que justifiquen su modo de proceder (sobrio Gerald Alexander Held), a los otros dos detenidos, a la compañera de celda y al juez inicuo. Escenas como la de la visita de los padres o el último pitillo apenas necesitan de palabras para conmover.

8/10
Napola

2004 | NaPolA

Berlín, 1942. El joven Friedrich, trabajador en una fábrica, tiene verdadero talento para el boxeo. Tal hecho no pasa desapercibido a los ojeadores nazis, que buscan reclutar jóvenes con especiales cualidades, para formarlos en las Napola, escuelas que les ayudarán a convertirse en los líderes de la nueva Alemania. Friedrich acepta ingresar en una Napola, ante la consternación de su padre, que desprecia el nazismo. Allí se sumerge en una disciplina que busca borrar todo rastro de humanidad en los jóvenes pupilos. Pronto descubre que muchos compañeros están allí en contra de su voluntad. Es el caso de Albrecht, sensible y con alma de poeta, lo que disgusta a su padre, jerarca de la Napola. Para más inri, Albrecht rechaza las ideas nazis. Nueva muestra de ese cine alemán que trata de saldar cuentas con un pasado reciente y abominable, que desearía nunca hubiera ocurrido. En esta especie de purificación de la memoria histórica, el joven Dennis Gansel entrega una historia intensa, llena de dramatismo y humanidad, con algunos momentos de gran dureza. Y hace reflexionar acerca de los horrores y bajezas en que puede caer el hombre cuando olvida su excelsa dignidad. Las crueldades que se muestran tienen su contrapunto en la bella amistad surgida entre Friedrich y Albrecht, magníficamente interpretados por Max Riemelt y Tom Schilling. Y es que, incluso en medio del jardín de la depravación, pueden nacer hermosas flores.

6/10

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