Jackie Gleason
71 años ()Premios: Oscar (1 nominación) Ver más
¡Y a-aaa-allá vamos!
Los cinéfilos siempre le recordarán como Minnesota "El Gordo", consumado jugador de billar en "El buscavidas" y rival de Paul Newman. Pero en su día Jackie Gleason fue inmensamente popular en la pequeña pantalla, trasladando a programas de variedades su talento para combinar comedia y música exhibido en garitos nocturnos.
Herbert John "Jackie" Gleason, de raíces irlandesas, nació en el neoyorquino barrio de Brooklyn en 1916, y su vida no fue fácil, ni tampoco para su hermano, pues el padre les abandonó, y su madre, taquillera del metro, moriría cuando él apenas contaba 19 años.
No pasó de estudios elementales, pero su facilidad para el entretenimiento era proverbial, le gustaba pasarlo bien y tenía cualidades para lograr que los demás también estuvieran a gusto a su lado. “Bon vivant”, corpulento y risueño –Orson Welles le apodó “El grande”–, era dado a los excesos, el alcohol y el tabaco, con frecuencias estimulantes de esa inclinación a la diversión y las fiestas.
Probó suerte en Broadway, y esa naturalidad genuina supuso una gran ventaja a la hora de lograr estar presente en el musical “Follow the Girls”. Su debut en el cine se produjo con Navy Blues en 1941. Era muy capaz de crear música incidental, sin haber estudiado música ni saber leer partituras, un talento natural, como el de ser gracioso.
Los principales logros de Gleason fueron televisivos, las series The Life of Riley, y sobre todo Los recién casados, con su célebre personaje de clase obrera Ralph Kramden, conductor de autobús residente precisamente en Brooklyn. Pero también los programas de variedades, Cavalcade of Star, luego rebautizado con su nombre, The Jackie Gleason Show, donde se hizo célebre su grito de guerra "And awa-a-aay we go!", o sea, "¡Y a-aaa-allá vamos!".
La popular faceta cómica no estaba reñida con la dramática, y lo demostró en 1961 siendo la némesis sin rencor de Eddie Felson “El rápido”, Paul Newman, en una de las obras maestras de Robert Rossen, El buscavidas, su jugador de billar experimentado Minnesota “El Gordo” fue memorable y le supuso su única nominación al Oscar. A este film siguieron otros del mismo tono desencantado, Réquiem por un boxeador (1962), ambientada en el mundo del cuadrilátero, y la castrense Compañeros de armas y puñetazos (1963).
Además produjo, escribió el guión, compuso la banda sonora y protagonizó Gigot (1962), al modo hombre-orquesta de Charles Chaplin, pues el personaje principal era un conserje mudo que se amigo de la hija de una prostituta. A pesar de la ilusión que puso en el film, dirigido por Gene Kelly, supuso un fiasco en taquilla. Ya en la década de los 70 obtendría un relativo éxito con la saga de comedias Los caraduras, junto a un Burt Reynolds que exigió la contratación de Gleason.
Jackie Gleason pasó por tres matrimonios y tuvo dos hijos, una la también actriz Linda Miller, padre de Jason Patric, también célebre intérprete. Entró a formar parte de la cultura americana por razones variopintas, por ejemplo se aficionó al ocultismo y a los ovnis. Sus inclinaciones políticas le inclinaban a los republicanos, y de hecho apoyó las campañas presidenciales de Richard Nixon.
Su última película fue Nada en común (1986), de Garry Marshall antes de Pretty Woman, y con un Tom Hanks antes de Forrest Gump, o se despediría de las pantallas rodeado de futuro talento. Y es que al año siguiente fallecía a causa de un cáncer de colon.
