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Biografía

Jeremy Holm

Jeremy Holm

Jeremy Holm

Filmografía
Meet Me in a Happy Place

2019 | Meet Me in a Happy Place

House of Cards (6ª temporada)

2018 | House of Cards | Serie TV

Decepcionante última temporada de House of Cards, que tuvo que enfrentarse al desafío de prescindir de su actor principal, Kevin Spacey, por los escándalos sexuales de los que ha sido acusado, cuando ya se había iniciado su producción. Esto obligó a una reescritura completa de lo previsto y al retraso en su lanzamiento. La presión que debieron sentir los guionistas puede imaginarse, estar a la altura de las anteriores temporadas desprovistos de su principal arma, el formidable actor. La ausencia del personaje que justifica toda el entramado, el carismático y maquiavélico Frank Underwood, acaba pesando demasiado, no deja de estar presente como un fantasma, y el recurso a jugar con esta idea, la de una especie de no-muerto que se resiste a descansar en paz en su tumba, de sombra muy, muy alargada, no acaba de funcionar. No está Spacey-Underwood, y hablar de él todo el tiempo sólo complica las cosas, aumentando la añoranza, el espectador le echa de menos aunque no quiera. Frank Underwood ha muerto. Con su prestigio por los suelos, no ha sido enterrado en Arlington sino en su Georgia natal, ironías de la vida, junto a la tumba de su padre al que tanto odiaba. ¿Por causas naturales? No está claro, aunque la versión oficial asegura que murió pacíficamente en la cama que compartía en la Casa Blanca con su esposa, la presidenta Claire Underwood. Se escuchan ruidos extraños en la residencia presidencial. ¿Será un fantasma? No, un pajarito se había colado y quedado emparedado, pero Claire lo encuentra y deja volar. La ambiciosa viuda trata de hacerse respetar, pero demasiadas personas poderosas a su alrededor piensan que es una marioneta que pueden manejar a su antojo. Destacan a este respecto el vicepresidente Mark Usher y los hermanos Shepherd, Bill y Annette. Por otro lado el fiel Doug Stamper, siempre una especie de perrito faldero de Frank, desearía el indulto presidencial al que también aspiraba el ex presidente, y está ingresado en un centro psiquiátrico sometiéndose a sesiones de terapia. Es triste ser testigo de la decadencia de la serie, que aquí deviene en intrigas palaciegas que parecen una caricatura de los Borgia, nada queda de la grandeza shakespereana de los comienzos con una lady Macbeth de opereta, simulando una depresión; la impresión es que Beau Willimon se ha quitado de en medio del desaguisado, aunque siga figurando en los créditos como creador. Claire toma el testigo de Frank para dirigirse al espectador y desafiarle, echándole a la cara su pragmático cinismo, pero no es lo mismo, y se abusa del recurso. Tenemos a muchas mujeres con poder, tratando de encarnar el sueño feminista, pero sin garra ninguna, ya sea Annette, como una antigua amiga de la universidad de Claire y ahora rival, pobre recién llegada al naufragio Diane Lane, o a Jane, la mujer turbia a la que ya daba vida Patricia Clarkson, que comparte algunas escenas sonrojantes con el presidente ruso, negociando condiciones ventajosas para su presencia en Siria, aprovechando su presencia en el sepelio por la antigua secretaria de estado; aunque las más altas cotas del ridículo se alcanzan cuando asoma un gabinete para tiempos del #MeToo, a cuya causa el cinismo hace un flaco favor. Un personaje que da pena el el de Seth, que trabaja para los Shepherd como ridículo correveidile. Y la cuestión del aborto o una cuestión de paternidad, en fin, todo resulta, con perdón de "embarazoso" culebrón. A Robin Wright hay que reconocerle coraje por intentar sostener a su personaje, interpretándolo hasta el final, e incluso echando el telón del último episodio, que dirige, aunque no basta. Ahora sí, descansen en paz de una vez Frank Underwood y compañeros, y pasemos a otra cosa.

3/10
House of Cards (5ª temporada)

2017 | House of Cards | Serie TV

Continúan las intrigas políticas de Frank y Claire Underwood para copar el poder en Washington, cada vez más parecidos al referente shakespereano del matrimonio Macbeth. Están muy próximas las elecciones presidenciales en que Frank debería revalidar un cargo que consiguió desde el bando demócrata en circunstancias más que dudosas, y con su esposa Claire como compañera de ticket aspirante a ocupar la vicepresidencia y no limitarse a ser la primera dama. Pero el republicano Will Conway, que tiene un pasado de héroe de guerra y es mucho más joven y padre de familia, es un poderoso rival. Además pesa el modo en que el presidente Underwood gestionó una crisis de secuestro en que un ciudadano americano fue decapitado a manos yihadistas. Decidido a conservar el mandato presidencial al precio que sea, Frank juega a la guerra sucia, además de manejar la carta del miedo para limitar el poder de los gobernadores, y ahuyentar de las urnas a los votantes m´s conservadores. La quinta temporada de House of Cards, que ha desarrollado antes con brillantez Beau Willimon, ahora desmarcado para acometer nuevos proyectos, mantiene de la mano de Melissa James Gibson y Frank Pugliese el nivel de las predecesoras, pero con una intención de elevar el nivel de intrigas y manipulación del matrimonio protagonista y su equipo, azuzada por el fenómeno "presidente Trump", que de alguna manera confirma aquello de que la realidad siempre supera a la ficción. De modo que siguen las intrigas en la sombra, mostrando el contraste entre un presidente que ya peina muchas canas, es de otra generación, y un adversario que usa hábilmente las nuevas tecnologías –su sesión de preguntas directas con el público durante horas via internet–, y que podría tener un punto flaco que no acaba de aflorar. En esta nueva entrega se prueba que hay capacidad sobrada para mostrar el modo en que actúan unas mentes retorcidas, que en algún caso, Doug Stamper, podrían estar tocando fondo. También la idea "marca de fábrica" de que Frank (el gran Kevin Spacey) se dirija directamente al espectador tiene nuevos momentos de originalidad, como en la reunión con los gobernadores, o con la que gente que se manifiesta a las puertas de la Casa Blanca, lo que tiene su mérito, la fórmula siempre apuntaba al riesgo de convertirse en lastre, Nombrar al reparto habitual y decir lo bien que lo hace cada uno, incluida con Robin Wright repitiendo como directora de un par de capítulos, se antoja un ejercicio innecesario. Sí conviene señalar alguna incorporación de relumbrón, como la de Patricia Clarkson.

7/10
House of Cards (4ª temporada)

2016 | House of Cards | Serie TV

Cuarta temporada de esta serie de lucha por el poder a toda costa, que alcanza su momento más álgido. Porque ciertamente y gracias a sus intrigas el vicepresidente Frank Underwood ha accedido a la presidencia de los Estados Unidos, tras implicar en un escándalo al anterior mandatario, pero al precio de la ruptura con su esposa y nueva primera dama, Claire, aunque la opinión pública no sea aún consciente de ello. De modo que en campaña para su reelección, donde la situación política con la crisis del petróleo y los roces con Rusia no ayudan demasiado, se suman las piedras que le va poniendo en el camino su propia mujer, que siguiendo sus propias aspiraciones políticas pretende presentarse al Congreso en Texas; decisión que coincide con la noticia de que su madre, con la que apenas se habla, padece un cáncer bastante avanzado. Beau Willimon vuelve a demostrar destreza para desarrollar las posibilidades que ofrece el lado más oscuro de la Casa Blanca. Aquí la novedad es que lo que había sido un frente unido, Francis y Claire, se ha quebrado, con lo que la lucha por el poder en su vertiente más maquiavélica, es también una pelea entre ellos, las desavenencias conyugales y políticas se confunden, es todo lo mismo. A esto se suman nuevos personajes –la madre enferma, amargada e intrigante, encarnada por Ellen Burstyn; o la jefa de campaña de Claire, Neve Campbell–, subtramas bien pensadas como la crisis rusa, y puntos de giro inesperados que no deberíamos desvelar, pero que complican la vida, nunca mejor dicho, al presidente. La trama atrapa, y aunque se presta humanidad a los personajes, de nuevo la apuesta es convertir a todos en ambiciosos y resentidos ávidos de poder y venganza, cada uno a su modo, nadie resulta medianamente positivo o atractivo, sólo cabe admirar el ingenio de unos y otros a la hora de urdir artimañas para conservar lo logrado, tapar escándalos o alcanzar ciertas metas, ya sea el comandante en jefe Kevin Spacey –que en esta temporada habla menos al espectador–, la primera dama Robin Wright –que vuelve a dirigir varios episodios–, o el astuto jefe de gabinete Michael Kelly, por citar a los principales.

7/10

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