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Biografía

Jérôme Alméras

Jérôme Alméras

Jérôme Alméras

Filmografía
Al agua gambas

2019 | Les crevettes pailletées

Matthias Le Goff, prestigioso nadador profesional francés que busca presentarse a los mundiales de natación, es sorprendido en una entrevista con unas declaraciones despectivas sobre los homosexuales. El comité deportivo decide imponerle entonces una sanción ejemplar: deberá entrenar a un equipo de waterpolo integrado por homosexuales, en vistas a que puedan acudir todos a Croacia, en donde tendrán lugar los Gay Games, evento multideportivo de la comunidad gay. Comedia francesa, ligerita y frívola, en torno a la inclusión social del colectivo LGTBI etc. Los directores y guionistas, Maxime Govare y Cédric Le Gallo, no se estrujan demasiado la cabeza a la hora de pergeñar una historia amable y más o menos previsible que mira con ternura a los homosexuales, aunque los personajes de la película no sean precisamente el colmo del equilibrio. De hecho, se incide en la pose gay exagerada, a veces estilo loca, que conduce a un modo despreocupado de vivir la vida, con actitudes revoltosas, tontas e infantiles, a veces desvergonzadas. Pero en su intención pedagógica sobre la ideología de género los cineastas evitan desviarse del tono cordial, y cuidan correctamente los diferentes tipologías, comenzando por el entrenador despectivo y siguiendo con los diferentes miembros del equipo de las Gambas Purpurina. Qué duda cabe que el film persigue hacer reír con numerosas situaciones y chistes, y aunque se evitan las groserías excesivas sí hay imágenes soeces y procacidades varias que pueden resultar molestas. Por lo demás está clara la intención de fondo de mostrar el arco de evolución del entrenador Matthias y de tocar la fibra sensible del espectador con algún conflicto dramático de entidad. Entre el reparto destacan algunos actores más conocidos, como Alban Lenoir y Michaël Abiteboul.

3/10
Necesitamos tu voto

2018 | Le poulain

El jovenzuelo inexperto Arnaud Jaurès da clases de alemán a un político, motivo por el que le surge la oportunidad de ayudar en las primarias de la campaña presidencial de Francia, como ayudante de Agnès Karadzic, mujer pragmática que se mueve como pez en el agua en las procelosas aguas de la política. Esto le obliga a postponer el viaje a Canadá con su novia para ayudar a una ONG en el trabajo con los inuits, nativos de ese país. Pasarán las semanas, y Arnaud ya nunca será el mismo. Insulsa comedieta francesa sobre el mundo de la política a cargo del debutante Mathieu Sapin, también coguionista. El film, más allá de mostrar cómo el "polluelo" protagonista se convierte en algo parecido a un "gallito", con su maestra Karadzic, que es superada por su aprendiz, poco más parece tener que ofrecer, falta una trama medianamente sólida. Así que simplemente seguimos la campaña, el cambio de candidatos, los mítines, pequeñas crisis, algún revolcón, más el cinismo contagioso de Karadzic, todo ello mostrado sin excesivo talento, incluida la gracieta del supuesto plagio en un discurso. Tampoco los actores parecen tener muy claro lo que se espera de ellos. Cierto que Alexandra Lamy tiene la suficiente presencia para que nos la creamos un poco, con su radiante sonrisa ligeramente burlona, y que Finnegan Oldfield da el tipo de personaje indolente que se adapta a los vientos que soplan, sin plantearse nunca grandes cuestiones. Pero lo que ocurre no interesa, y el candidato interpretado por Gilles Cohen no tiene ningún carisma, de modo que el giro que da en el último tramo resulta un tanto ridículo.

4/10
Háblame de ti

2018 | Un homme pressé

Una película que invita a pensar sobre las cosas que hacen que la vida merezca la pena. Sigue a Alain Wapler, un empresario de fama mundial, de los mejores en la industria automovilística, que está a punto de lanzar al mercado un nuevo coche eléctrico, una rueda de prensa donde espera hacer uso de su célebre dialéctica. Hiperactivo y con la agenda completa las 24 horas del día, sólo vive para el trabajo, quizá un refugio desde que enviudó, pero donde le toca pagar la factura a su hija de 19 años, a la que apenas presta atención. Un inesperado (para él) ictus le obliga a pisar el freno. Por fortuna, han podido atenderle a tiempo, pero deberá atravesar un lento proceso de rehabilitación, en que le presta especial ayuda Jeanne, una logopeda, para mejorar su ahora limitado habla. Entre las dudas de si será capaz de presentar en Ginebra en público el esperado nuevo automóvil, quizá lo importante es que tal vez empiece a ver la existencia con otros ojos. El desconocido Hervé Mimran adapta con inteligencia el exitoso libro autobiográfico de Christian Streiff “J'étais un homme pressé”, donde cuenta su experiencia personal de “hombre bajo presión”, continuamente estresado, y que debe someterse a un auténtico proceso de reeducación, en que el aprendizaje de tareas que damos tan por supuesto como la capacidad de hablar y explicarnos, sirven para asimilar una lección aún más valiosa, la de que la vida es un regalo que hay que saber aprovechar. Necesitamos sin duda el humanismo en la empresa, no somos máquinas, es una idea que recorre con fuerza el film. Aunque un derrame cerebral y sus consecuencias constituyen de entrada una situación dramática, lo cierto es que Mimran sabe imprimirle también un lado divertido, a partir de las limitaciones y los cambios involuntarios en las palabras que hace el protagonista –magnífico Fabrice Luchini, con una buena vis cómica–, cambiándoles el sentido –la idea se utiliza de un modo muy original en los títulos de crédito finales–, o con la necesidad de adaptar su decidido carácter a la nueva situación. Ahí juegan un buen contrapunto la paciente logopeda, y un celador del hospital donde está ingresado, siempre alegre y con un gran sentido del humor. Una relación que el film sabe desarrollar es la de padre e hija. En efecto, los lazos se estrechan tras el colapso paterno, con los cuidados que ella le presta, y la recién descubierta atención que él tiene con ella, y que sirven para desarrollar una subtrama hacia el último tercio inesperada, la de la preparación de ambos para hacer el Camino de Santiago.

6/10
Familia a la fuerza

2018 | Les dents, pipi et au lit

Antoine es un vividor que se dedica a ligar e ir de fiestas. Pero se le va a acabar el chollo cuando acoge a una nueva compañera de cuarto... ¡con dos hijos! Simpática comedia francesa que explota un tema muchas veces visto: el poder transformador de los niños sobre los adultos, sobre todo cuando éstos necesitan dar un paso hacia la madurez. Cuenta con dos intérpretes eficaces, aunque casi todo el peso recae sobre Arnaud Ducret (Historias de una indecisa).

5/10
Regreso a Montauk

2017 | Rückker Nach Montaux

El escritor nórdico Max Zorn viaja a Nueva York para presentar su última novela. Allí le espera su pareja, Clara, que reside temporalmente en la ciudad por motivos de trabajo, y su joven agente, Lindsey, que le ha preparado su agenda en los pocos días que va a estar en la ciudad. Tras un primer acto promocional, se encuentra con Walter, un antiguo profesor, cuando Max estudió en Manhattan muchos años atrás. El escritor, entonces, tendrá unas irresistibles ganas de volver a ver a Rebecca, una mujer de aquella época que no ha podido olvidar. Sólida película del prestigioso cineasta alemán Volker Schlöndorff (Diplomacia) que invita a la reflexión acerca del pasado irrecuperable, de lo que tan rápidamente se escapó de las manos y de los errores que quizá en determinado momento han definido el itinerario de nuestras vidas. Es fácil comprender que este enfoque interese especialmente a un cineasta que en el momento de rodar este film tenía 78 años, pero en cualquier caso es un planteamiento sumamente sugerente para cualquier edad. Porque Schlöndorff no se deja llevar por complacencias fáciles al mirar atrás, hacia una vida llena de errores quizá, sino que es drástico al afirmar que tales errores no se justifican por el hecho de no haber querido hacer daño a nadie, pues la vida al fin y al cabo no se define por lo que sentimos sino por lo que hacemos. Es de gran importancia el sesgo literario de Regreso a Montauk. Ese contundente plano inicial con el escritor protagonista haciendo una lectura pública de su novela introduce la propia historia del film, cuyo desarrollo bien pudiera ser la misma obra de ficción que se nos ha incoado. O quizá no, tanto da, porque en historias como ésta la ficción y la realidad adquieren entidades similares, y aun cíclicas, al fin y al cabo hablan de las cosas que importan siempre al ser humano: el amor, la pérdida, la equivocación, el arrepentimiento, la fugacidad de la vida, los egoísmos caprichosos, el vano intento de recuperar el pasado. El guión, escrito por el propio Schlöndorff en colaboración con el irlandés Colm Tóibín –responsable de esa maravilla llamada Brooklyn– es soberbio en su capacidad de generar evocación y potencia emocional con unos mínimos apuntes. Botón de muestra entre otros muchos es esa tremenda escena del primer encuentro entre Max y Rebecca en el hall del edificio, que Schlöndorff rueda audazmente a ras de suelo, con un encuadre primoroso de los ex amantes que hablan con titubeos a tres metros de distancia. Después el espectador queda ya a merced de ellos: ¿qué ocurrió? ¿qué vivieron juntos? ¿por qué se separaron? Rodada con elegancia, Schlöndorff entrega una película agridulce que retrata un conjunto de vidas quizá no rotundamente insatisfechas pero sí desde luego incompletas. Hay amor, mucho amor, pero también mucha pena y decepción. Los actores están soberbios, sobre todo el trío principal –Stellan Skarsgard, Nina Hoss, Susanne Wolff–, con planos de gran intensidad, pero tampoco les van a la zaga secundarios como Niels Arestrup o Isi Laborde-Edozien.

6/10
Un hombre de altura

2016 | Un homme à la hauteur

Una noche Diane, abogada que atraviesa una severa crisis sentimental, recibe una llamada de un desconocido, un tal Alexandre, diciéndole que tiene en su poder su teléfono móvil extraviado. La conversación telefónica se anima, hay química, mucha, entre ellos, y quedan para verse el día siguiente, aprovechando que él tiene que devolverle el móvil. Pero cuando se ven el día siguiente, Diane se lleva una sorpresa monumental al comprobar que su galán, divertido y seductor, mide tan sólo 1,36 centímetros. Remake de la película argentina Corazón de León, film protagonizado en 2012 por Guillermo Francella y Julieta Díaz que obtuvo muy buenas críticas y respuesta del público en su país. En Francia los papeles principales han sido interpretados por Jean Dujardin (The Artist) y Virginie Efira (20 años no importan), sin duda dos elecciones acertadas y con el suficiente carisma para entregar unos personajes tiernos, cercanos y humorísticos. Salvo algunas leves modificaciones el guión se ciñe punto por punto al original de Marcos Carnevale, una especie de fábula moderna acerca del dominio de las apariencias, de la fisonomía externa de las personas, capaz de condicionar nuestras elecciones. Como en la película original, la atmósfera general de Un hombre de altura es eminentemente humorística, con algunas escenas especialmente graciosas, como ésa en que el protagonista –¡qué gran actor es Jean Dujardin!–se queda colgado del armario, la que recoge su transformación paulatina en la pista de baile o las de los ataques del perro. Aunque, curiosamente, quien ofrece los gags más memorables es quizá el personaje de Coralie, la secretaria de Diane, interpretada por una Stéphanie Papanian con mucha labia y desvergüenza. Por lo demás, la historia toma los derroteros habituales de una comedia romántica, con sus dimes y diretes, pero siempre predomina el optimismo y el director Laurent Tirard (Las aventuras amorosas del joven Molière)  evita regodearse en las penalidades y dificultades de los personajes.

5/10
Las películas de mi vida, por Bertrand Tavernier

2016 | Voyage à travers le cinéma français

Una película de más de tres horas, pero que se pasa en un suspiro. Y es que Las películas de mi vida, de Bertrand Tavernier, cuyo título original es mucho más certero, Voyage à travers le cinéma français, o sea, "viaje a través del cine francés", es una personal declaración de amor del cineasta galo, un recorrido sentimental autobiográfico de las películas de su país que le han marcado y le empujaron a la cinefilia y a la cinematografía. Como decía el director al presentar su film, el cine y su recuerdo rejuvenecen, y él espera que haberlo hecho, le prolongue la vida. Además, citando el epitafio de la tumba de Michael Powell, aseguraba que se reconocía en él: "Profesión: amateur. Aficiones: Hacer películas". El documental comienza con el primer recuerdo fílmico de la infancia de Tavernier, que corresponde a Jacques Becker, una persecución de motos a un automóvil, perteneciente a Dernier atout. De nadie se aprende a valorar más una película que de alguien que hace cine, y a través de la nostalgia de los cines de barrio nos habla de Jean Gabin, Marcel Carné, Jean Renoir, Jean-Pierre Melville, Claude Sautet, Jean Vigo... pero también de autores de bandas sonoras como Maurice Jaubert, o del director maldito al que ayudó a pagar su entierro, Edmond T. Gréville. Cómo se agradece la mirada penetrante de Tavernier, y qué ganas dan de ver las películas que cita. Porque a él no le pasan desapercibidos un movimiento corporal, cómo se complementan en pantalla dos estilos interpretativos totalmente diferentes, el mérito que tiene sostener la duración de un plano... Lo que suscita emoción en el cinéfilo espectador, deseos de ver más cine.

6/10
El capital humano

2014 | Il capitale umano

La víspera de Navidad, un lujoso todoterreno atropella a un humilde ciclista. Poco antes, el promotor inmobiliario con problemas económicos Dino Ossala se prepara para asistir a una entrega de un premio escolar y todo apunta que lo recibirá Massimiliano, el novio de su hija, Serena. Allí se encontrará con el progenitor del chico, el ambicioso empresario sin escrúpulos Giovanni Bernaschi, que seis meses atrás le 'permitió' entrar en una prometedora inversión, tras un partido de tenis. El director y guionista Paolo Virzi vuelve a hablar de la familia, y de equivocaciones que afectan a todos sus miembros, al igual que en La prima cosa bella, posiblemente su mejor película. Pero aquí se centra más en la degradación moral de la sociedad por culpa del vil metal, en el actual contexto de la crisis económica y la avaricia que la ha facilitado. En principio sus críticas parecen dirigirse como un misil de enorme potencia hacia la clase dirigente, pero a lo largo del metraje queda claro que no, que el realizador no salva a nadie, y que ha compuesto un retrato bastante desesperanzado del ser humano. En El capital humano parece que casi todos piensan que los billetes arreglan lo que sea, y que cualquier individuo se olvida sin problemas de sus principios si a cambio consigue una cifra razonable. Adaptación de una novela de Stephen Amidon, se ha cambiado la localización original, Connecticut, por Italia, en una constatación de que lo que se narra, desgraciadamente, tiene carácter universal. El capital humano se estructura en tres capítulos, donde se narran los puntos de vista complementarios de Dino, Carla (su futura consuegra), y Serena (su hija), que van descubriendo datos de la historia, o bien indagan en la falta de horizontes morales que se denuncia, como se ve en la relación sentimental de la segunda con el representante del mundo de la farándula al que quiere contratar para poner en marcha la programación de un teatro. El film que le arrebató (un tanto injustamente) el David di Donatello a la mejor película a la muy superior La gran belleza, cuenta con excelentes trabajos de los veteranos Fabrizio Bentivoglio (Dino) y Valeria Bruni Tedeschi (Carla), y de sus respectivas parejas en la ficción, Valeria Golino y Fabrizio Gifuni. También se lucen los jóvenes Matilde Gioli (Serena), Guglielmo Pinelli (Massimiliano) y Giovanni Anzaldo (el desfavorecido Luca). De planteamiento que trae a la memoria la clásica cinta española Muerte de un ciclista, curiosamente también tiene puntos en común con otro atropello, visto en uno de los episodios de Relatos salvajes, cuya producción ha coincidido en el tiempo, pero donde también se trataban de forma descarnada los efectos de la ambición desmedida.

6/10
Un golpe brillante

2013 | The Love Punch

La comedia de robos ha dado mucho juego en el cine, con grandes títulos como El quinteto de la muerte, Rufufú o la española Atraco a las tres. El londinense Joel Hopkins trata de recuperar el espiritu de los clásicos del género, especialmente de los filmes de los 60 Cómo robar un millón y La pantera rosa (a la que alude uno de los diálogos) en Un golpe brillante, tercer largo que escribe y dirige tras Jump Tomorrow y Nunca es tarde para enamorarse. En Un golpe brillante, Richard, divorciado que mantiene una excelente relación con su ex, Kate, ha planeado una feliz jubilación. Pero las acciones de su empresa caen en picado por culpa del nuevo dueño, un tiburón de las finanzas, que la ha hundido para sacar tajada. Con ayuda de Kate, y de un matrimonio de amigos, planea robar un valioso collar de diamantes que el causante de su desgracia le ha regalado a su prometida. Se agradece que Un golpe brillante tenga un tono más o menos amable, y también que apueste por la unidad familiar y que denuncie las prácticas empresariales abusivas al margen de la ley. Incluso puede servir como entretenimiento ligero para un espectador que tenga un día de pocas exigencias, y se conforme con ver lo bien que se conservan en su madurez Pierce Brosnan y Emma Thompson y poco más. Pero acumula clichés, y el director parece haber dado a los actores carta blanca para que suplan las carencias del libreto intentando hacer reír infructuosamente a base de gestos exagerados. El caso más extremo es el del gran Timothy Spall, desperdiciado en un personaje fácilmente suprimible del guión.  

4/10
Crónicas diplomáticas. Quai d'Orsay

2013 | Quai d'Orsay

El joven Arthur Vlaminck acaba de ser fichado por el flamante y carismático ministro de asuntos exteriores francés Alexandre Taillard de Vorms, para prestar su ayuda en el lenguaje de sus discursos. Allí va a descubrir cómo son las bambalinas del poder: el modo en que trabaja el equipo del ministro con su infatigable jefe de gabinete Claude Maupas al frente, la paciencia de las secretarias, y los diversos egos entre los que descolla el de su máximo jefe, de arrolladora personalidad pero difícil de complacer, porque nadie sabe lo que quiere ni él mismo. Bertrand Tavernier estructura su film con lo que parecen viñetas de la diplomacia francesa, cada una encabezada con una frase de Herodoto alusiva a los temas tratados. Enfoque adecuado si se tiene en cuenta que Quai d'Orsay adapta el cómic homónimo de Christophe Blain y Abel Lanzac, premiado en Angoulême en 2012, autores que se inspiran para su protagonista en Dominique de Villepin, de modo especial en su discurso ante la ONU sobre la no-intervención en Irak. Al estilo de El ala oeste de la Casa Blanca, versión francesa, y con bastante sentido irónico del humor, Tavernier juega un curioso juego, pues por un lado se diría que quiere restar trascendencia al modo en que se toman las decisiones políticas, subrayando el papel que juegan la vanidad y la teatralidad, pero por otro no dejan de ser cuestiones de máxima importancia, que requieren en ocasiones bastante coraje, véase el viaje a África. En tal sentido hace pensar en algunas novelas ligeras de Evelyn Waugh, como “Merienda de negros”. El resultado es entretenido, pero resulta difícil que pueda ser considerado como un agudo análisis político. El ministro encarnado por Tierry Lhermitte resulta caricaturesco en extremo, aunque hay que reconocer que el contrapunto del jefe de gabinete Niels Arestrup sirve de equilibrio para que la mirada de Raphaël Personnaz, el recién llegado, que coincide con la del espectador, sea de un estupor aceptable. El guión fue premiado en el Festival de San Sebastián.

6/10
En la casa

2012 | Dans la maison

El francés François Ozon tiene talento narrativo, y con En la casa logra captar la atención prácticamente desde la primera escena, el profesor de literatura Germain reincorporándose al instituto tras las vacaciones y mostrando desde su pedestal un indudable escepticismo ante la idea de implantar, como experiencia piloto, el uso del uniforme y el maridaje en las aulas de alumnos de distintas clases sociales. Todo el reparto es fantástico, pero Fabrice Luchini logra impregnar a su personaje de la amargura de quien se siente incomprendido, ese sentirse invisible a pesar de su clarividencia, y de tener pocas personas con las que poder establecer cierta complicidad. Entre una clase de estudiantes a los que Germain considera mediocres, despierta su atención Claude y su redacción sobre lo que ha hecho durante el fin de semana. Cuenta allí cómo él, de clase obrera, se ha fijado en Rapha, de mejor posición social, y se ha ofrecido a darle clases de matemáticas para poder introducirse en su casa. El final de su trabajo, “continuará”, y un talento incipiente para contar historias, le animan a pedir nuevas entregas sobre sus impresiones en casa de Rapha y con sus padres, Rapha y Esther; y compartirá los trabajos con Jeanne, su esposa, galerista de arte. Ese meterse en casa ajena mediante las palabras de Claude produce una interés creciente en Germain y Jeanne, pero la cosa puede ir demasiado lejos, tal ejercicio de voyeurismo se convierte en una espiral incontrolable donde las fronteras entre ficción y realidad empiezan a desdibujarse. Ozon adapta En la casa libremente “El chico de la última fila”, una obra de teatro del español Juan Mayorga, y sobre lo aparentemente banal construye una intriga fascinante donde evita algunos caminos trillados, ofreciendo a cambio ciertas sorpresas, ello en una atmósfera siempre atravesada por una mirada cínica. Atrapa la relación profesor-alumno, la crueldad del adolescente tras un aspecto angelical, y cierta imposibilidad por mantener el control de su curioso juego, los sentimientos cuentan, junto al exorcismo de cierta frustración de Germain, que puede opinar sobre lo que es bueno en la creación literaria, que ve cosas de él en el joven Claude, y cuyos aires de superioridad van a padecer el inevitable correctivo. Hay ciertos excesos en la narración de En la casa, pero siempre existe la coartada de que tales excesos serían no de Ozon, sino del precoz escritor Claude y su talento todavía no desarrollado, y que incluso podría ser puro espejismo, quedarse en otro Germain. Los momentos en que el lector irrumpe en lo que lee, en su representación cinematográfica, superan el peligro del puro artificio, son contados y usados con cierta inteligencia. El problema, si se quiere, es que todo en la película es puro juego, dos personajes complementarios, como se ve en la escena del banco, en que juegan a imaginar historias en las ventanas que tienen enfrente, asumiendo los papeles de dos mujeres que discuten, hablando uno y replicando el otro. Queda en cualquier caso la idea de que la literatura nos enseña a vernos tal y como somos.

7/10
Bebés

2010 | Bébé(s)

Ponijao, Mari, Bayarjargal, Hattie. Epembe, Namibia. Tokio, Japón. Mongolia. Oakland, California, Estados Unidos. Cuatro bebés, niñas, en distintas partes del globo, desde su nacimiento hasta que arrancan a dar sus primeros pasos. Tal es el contenido de este singular documental, un sincero canto a la vida y la maternidad dirigido por Thomas Balmès, que ha hecho suya la idea original de Alain Chabat. Las cámaras han seguido a papás y criaturas durante el tiempo mentado, y las muchas horas de filmación han permitido entregar un film de bellas imágenes con momentos muy naturales –aunque se abuse a veces del naturalismo–, que despierta ternura y sonrisas, aunque también consigue agotar. Hay ideas simpáticas, y hasta el más duro puede conmoverse con un bebé al que hace rabiar su hermanito, el reconocimiento de la mamá que acaba de llegar a casa, las experiencias con distintos animalitos mostradas en montaje paralelo. También podemos ser testigos de distintas costumbres, como la de la tribu himba, donde la madre embarazada se unta el vientre con una tintura roja, o aquella otra que se succiona la leche materna de sus pechos, para luego dársela al crío con el biberón.

5/10
Una cosa por otra

2010 | Donnant, donnant

London River

2009 | London River

Contenida película sobre las tribulaciones de las víctimas de actos terroristas. Rachid Bouchareb, ha escogido como marco de su historia los atentados de radicales islámicos en Londres, el 7 de julio de 2005. Allí Elisabeth busca desesperadamente a su hija Jane, de la que no ha vuelto a saber tras los terribles sucesos. Lo mismo hace Ousmane, africano subsahariano afincado en Francia, que ignora el paradero de su hijo Alí. Sus respectivas búsquedas se cruzan, por una foto compartida de los dos desaparecidos. Se enteran entonces de que Jane y Alí vivían juntos, estudiaban árabe, frecuentaban la mezquita. Esto produce un rechazo de Elisabeth hacia Ousmane, que sospecha que Alí puede haber sido una horrible influencia en la vida de su hija. Ya no sólo planea el miedo a que se confirme la muerte de uno y otra, sino su posible implicación en los actos terroristas. Frente a la complejidad del guión de Days of Glory, el anterior film de Bouracheb, aquí el cineasta ha optado por una estructura sencilla, más bien previsible. Su mérito es un buen control de los elementos, que le permite pintar bien la angustia y la esperanza de sus personajes, bien encarnados por Brenda Blethyn y Sotigui Kouyaté, este último premiado como mejor actor en el Festival de Berlín. Resultan naturales y comprensibles los sentimientos mutuos –deseos de ayudar, desconfianza ante lo desconocido, frustración por no poder generar la desea confianza, triste esperanza...-, se pintan levemente las circunstancias personales –ella es viuda, su marido militar murió en la guerra de las Malvinas, tiene una pequeña granja, es cristiana de domingo; él trabaja como guardia forestal, y dejó a la familia atrás en África, reza a Alá–, y al final el film tiene algo siempre agradecible: autenticidad.

6/10
Hace mucho que te quiero

2008 | Il y a longtemps que je t'aime

Juliette está a punto de salir de la cárcel, donde ha permanecido encerrada quince largos años. Le aguarda fuera su hermana pequeña Léa, que va a acogerla en su casa, donde vive con su marido Luc y dos niñas pequeñas adoptadas vietnamitas, más el suegro que ha perdido el habla. La situación no va a ser fácil de encarar, porque Juliette cometió el más terrible de los asesinatos, y nunca ha hablado de ello con nadie, más allá de admitir su culpabilidad. La reincorporación a la normalidad le cuesta a Juliette. A la hora de buscar trabajo, su acción criminal produce rechazo. Y Luc, pensando sobre todo en sus hijas, tiene miedo de tenerla bajo su techo. No obstante, también la ex presa encuentra comprensión y afecto, además de en su hermana, en el agente de la condicional que sigue su caso, y en Michel, un profesor universitario, compañero de Léa. Sólido debut en la dirección del novelista francés Philippe Claudel, que ya había escrito algún guión para la pantalla, y que vuelve a hacerlo en el caso que nos ocupa. Demuestra el cineasta un gran dominio de la narración, donde se dosifica sabiamente la información acerca de las circunstancias de los distintos personajes. Éstos están muy bien definidos, son de carne y hueso, desde los principales (las dos hermanas, el marido de Léa, Michel, el policía...), que evolucionan de un modo creíble, hasta los más estrictamente secundarios (por ejemplo, y hay muchos más, el director del hospital que piensa en contratar a Juliette, y no se atreve a mirarle a la cara mientras dice vaguedades sin sentido). La película toca muchos palos, y todos muy sabiamente: el problema del sufrimiento, distintos tipos de prisiones, físicas o mentales, la muerte, la soledad, la incapacidad de abrirse al otro, la confianza, la familia como necesario lugar de acogida, el sentido de culpa, la amargura... Como puede verse por la relación de temas, la trama se prestaba a todo tipo de excesos dramáticos, pero Claudel es muy equilibrado y sobrio, lo que da mucha más fuerza a los terribles acontecimientos que se cuentan; además, sabe esporádicamente puntear la trama con algún leve desahogo humorístico, por ejemplo con la niña mayor. El reparto está sensacional, y merecen menciones especiales las dos hermanas, Kristin Scott Thomas, que sabe traslucir tristeza en cada fotograma, y Elsa Zylberstein, y los roles masculinos de Serge Hazanavicius y Laurent Grévill.

7/10
Secretos de Estado

2008 | Secret défense

En Francia, los grupos terroristas y agencias de inteligencia luchan en una guerra sin piedad todos los días, en nombre de ideologías radicalmente opuestas. Sin embargo, terroristas y agentes secretos viven casi las mismas vidas. Diane es una estudiante reclutada por el servicio secreto francés, y Pierre, un joven con problemas que piensa que el terrorismo le traerá la salvación. Entrenados y adoctrinados para misiones que están más allá de su conocimiento, ambos deberán sacrificar muchas cosas en su lucha.

Contra encuesta

2007 | Contre enquête

Mauvaise foi

2006 | Mauvaise foi

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