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Biografía

John Slattery

John Slattery

57 años

John Slattery

Nació el 13 de Agosto de 1962 en Boston, Massachusetts, EE.UU.
Filmografía
Mrs. America

2020 | Mrs. America | Serie TV

Serie planteada claramente como diatriba contra Phyllis Schlafly, activista conservadora de St. Louis. La acción comienza en 1972, cuando el poder legislativo de Estados Unidos aprueba la Enmienda de Igualdad de Derechos o Equal Rights Amendment (ERA). Schlafly, también madre de familia casada con un influyente abogado, llega a la conclusión de que este supuesto avance podría acabar perjudicando a las mujeres, y destruyendo a la familia tradicional. De ahí que se lance a elaborar una serie de boletines, y a impartir charlas exponiendo su punto de vista, para evitar que la mayor parte de estados ratifiquen la ERA, condición indispensable para que entre en vigor. Dahvi Waller (guionista en series como Mad Men) escribe y aparece acreditada como creadora de esta miniserie de 10 capítulos para Hulu, donde precisamente su trabajo quizás suponga el punto más débil. Sobre todo, se muestra claramente partidista, no se intenta entender el punto de vista de los republicanos. Se arremete contra Schlafly, a la que muestra como una pobre desgraciada contradictoria, que defiende que la mujer no está discriminada, pero que por ejemplo asiste a una reunión en la que le piden que sea la que tome notas, por ser la única mujer, o su esposo la obliga a mantener relaciones sexuales cuando ella está agotada. Se describe en cambio sin aristas a sus oponentes, representantes de la segunda ola del feminismo, como Gloria Steinem, fundadora de MS Magazine, la escritora Betty Friedan o Shirley Chisholm, primera afroamericana elegida para el Congreso. Se trata no obstante de una serie con cuidada reconstrucción de la época, y con una realización notoria, se llevan el mayr mérito Anna Boden y Ryan Fleck, en su proyecto inmediatamente posterior a Capitana Marvel, pues se han responsabilizado de cuatro de los diez capítulos. Resulta muy eficaz que los tramos en los que aparece Schlafly estén rodados en un estilo tradicional y más academicista, y los del resto de mujeres, cámara en mano, con un toque más moderno. También se han esforzado mucho los miembros del reparto, en especial Cate Blanchett, en el rol protagonista, pero también John Slattery (su marido), Rose Byrne (Steinem), Elizabeth Banks (la feminista Jill Ruckelshaus), o James Marsden (el diputado Phil Crane), todos ellos tan eficaces  que por momentos consiguen que no se note que sus personajes estén torpemente descritos sobre el papel.

5/10
Los Romanoff

2018 | The Romanoffs | Serie TV

Una sorprendente serie creada, escrita y dirigida en su integridad por Matthew Weiner, en apariencia muy alejada de su obra más conocida, Mad Men, que se ambientaba en el mundo de la publicidad al final de la década de los 60 en Estados Unidos. A poco que se escarbe, Los Romanoff no es tan diferente, pues las ocho historias completamente independientes que la componen –las conexiones que Weiner ha trazado son ingeniosas, pero casi una suerte de broma privada para dar cohesión–, protagonizadas por supuestos descendientes y familiares más o menos lejanos del asesinado zar ruso Nicolás II, hablan del ser humano contemporáneo, con sus angustias, búsquedas, anhelos y esperanzas, y terminan no siendo tan diferentes de las de los “hombres locos” y las mujeres que trataban de abrirse paso en un mundo eminentemente dominado por los varones. Resulta complicado ofrecer un juicio global cuando aún no se han publicado todos los capítulos, de casi hora y media de duración cada uno, y sabiendo además que son independientes, al estilo de otras series antológicas como la popular Black Mirror, por lo que es de suponer que unos serán mejores que otros. Lo que está claro es que el planteamiento puede desconcertar un tanto, pero la ambición de Weiner resulta innegable, al jugar con un elemento de la mitología del siglo XX anclado en la realidad, esa familia Romanoff que estalla literalmente por los aires a causa de una revolución que pone en cuestión tantos valores e ideas que se suponían sólidas. Al hombre y a la mujer líquidos de nuestros días les ocurre algo semejante, no tienen claro de dónde vienen y adónde van, y aunque quieren aferrarse a lo que pueden, la insatisfacción y la tristeza resultan manifiestas. Es lo que ocurre en el primer episodio “La hora violeta”, donde Weiner se toma su tiempo en poner boca arriba las cartas con las que juega la partida. Anushka es una anciana cascarrabias, que está delicada de salud, y vive en un magnífico piso en pleno centro de París. Atiende sus necesidades con sincera preocupación su sobrino americano Greg, que regenta un hotelito, y que padece fuertes presiones de su novia Sophie, una mujer despampanante, divorciada y que no desea tener hijos, para lograr que su tía les legue pronto su fortuna, el deseo íntimo de ella es que no estuviera incordiándoles todo el tiempo e hiciera el favor de morirse cuanto antes. Debido a su difícil carácter, las empleadas del hogar que cuidan de Anushka duran muy poco tiempo en su puesto. Pero la joven musulmana Hajar se va a convertir en la excepción, estudiante de enfermería, muestra una paciencia infinita con la vieja, aguantando mil y una impertinencias, incluidos comentarios racistas y xenófobos de dudoso gusto. Con medido ritmo, resulta creíble la evolución de los personajes, y la idea de que el amor es la mejor medicina para el entendimiento entre la gente se introduce con suavidad, resulta sugestiva. Por supuesto, se juega al contraste entre la relación de Greg y Sophie, donde que la motivación egoísta material y placentera domina, con la creciente admiración que Greg siente hacia Hajar, ambos pueden mantener conversaciones de altura, intercambiado por ejemplo sus ideas acerca de la existencia de Dios, o compartiendo lo que comparten los amigos, como por ejemplo recuerdos de familia. El cuarteto de actores principales –Marthe Keller, Aaron Eckhart, Inès Melab y Louise Bourgoin– están muy bien, al igual que algunos secundarios de presencia mínima, como los padres de Hajar. "El plural mayestático", el segundo episodio, ofrece una aguda disección del matrimonio a cuento de Michael y Shelly Romanoff, que están acudiendo a sesiones con una psicóloga que les ayude a que su relación no naufrague. Quizá Shelly es muy resolutiva y dominante, pero al menos trata de abordar el problema; su marido adopta en cambio una posición más apática, es un verdadero cínico, lo que se advierte en el modo en que profesionalmente orienta –es un decir– a los jóvenes que están a punto de entrar en la universidad. Podría ayudar a estrechar lazos un crucero que ilusiona mucho a Shelly, y que reúne en el barco a parientes de la familia imperial rusa. Pero Michael fuerza que se prolongue un juicio de cuyo jurado forma prte, siendo el único que discrepa de lo que parece un claro veredicto de culpabilidad. No sólo quiere evitar el viaje, sino ligar con Michelle, una exuberante miembro del jurado. Entretanto Shelly viajará sola y disfrutará de lo lindo del lujo que brinda la ocasión; y aunque surge la ocasión de una aventura, puede más la fidelidad. De nuevo Weiner, sabe ir construyendo la historia, y lanzar preguntas acerca del espectador acerca de cuáles deberían ser las bases sobre las que construir un matrimonio duradero. Resulta imprescindible, claro está, el amor, pero también compartir un proyecto que valga la pena, y la conciencia de que no pueden faltar dificultades. Está muy bien escogida la pareja protagonista, un Corey Stoll en alza desde que se dio a conocer en House of Cards, que encarna bien la insatisfacción vital revestida de egoísmo, y una agradable pero menos conocida Kerry Bishé, con la que el público empatizará inevitablemente. Metacine o metaserie, es la propuesta del tercer episodio, "Casa de fines especiales", en que Weiner recurre como protagonista a Christina Hendricks, con la que hizo Mad Men. La actriz da vida precisamente a una célebre actriz de cine, fichada a última hora para rodar en Europa una serie televisiva sobre los Romanoff. Allí vive una situación surrealista, con una directora superprestigiosa, pero de personalidad pintoresca a la hora de sacar de sus intérpretes las composicones de los personajes que desea, un compañero de reparto con el que se acuesta, e incluso la aparición de lo que se diría un fantasma. "Expectativas", el cuarto episodio, transcurre en una sola jornada en Nueva York, y habla de las frustraciones de Julia, cuya hija Ella está a punto de dar a luz, aunque el marido está de viaje de negocios en la otra punta del mundo. La discusión por esta circunstancia tiene raíces profundas, pues el padre de Ella no es el marido de Julia, sino que es Daniel, profesor experto en la historia de los Romanoff. el hombre al que verdaderamente quería, pero con el que nunca se casó. Ella ignora todo esto, y el secreto ha reconcomido a Julia desde el nacimiento de su hijo. Bastante ambicioso y elaborado es el quinto episodio, "Altas y brillantes esferas", que aborda temas tan en boga como la diversidad, la atmósfera altamente cargada en lo sexual de nuestra sociedad, la cultura de la sospecha, el buenismo y las ínfulas de las clases acomodadas. Todo gira en torno a las sospechas de pedofilia que se ciernen sobre David, profesor de piano homosexual que da clases a los hijos de Katherine, profesora de literatura rusa felizmente casada y emparentada con los Romanoff, una estupenda Diane Lane. Sus dudas sobre ese comportamiento inapropiado le llevan a compartir la información con otras amigas cuyos hijos reciben clases de David, produciéndose reacciones inesperadas, consecuencia de su superficial visión de la vida. Y a charlar con sus hijos, en unas conversaciones decididamente incómodas, y que generan una situación que tiene difícil marcha atrás. El mérito del episodio es que plantea muchos temas, desde los prejuicios a los límites de aceptar eso tan manido de que "cada uno con su vida haga lo que quiera", al daño que se puede hacer con una acusación que se habe pública, aunque no haya pruebas que la sostengan. Y desde la dificultad de hacer "lo correcto", sobre todo cuando esa expresión va vaciándose cada vez más de significado. Hay un importante cambio de escenario en "Panorama", el sexto episodio, que transcurre en la capital de México. Abel es un periodista de exacerbado idealismo y romántico empedernido, no es de los que mira el mundo con cinismo, aunque no se engaña acerca del horror que atraviesa la historia. Actualmente investiga las actividades de un centro hospitalario privado de lujo, donde buscan curación enfermos desahuciados cargados de dinero, muchas veces de procedencia dudosa. Allí queda fascinado por Victoria –que resultará ser descendiente de los Romanoff– que acompaña a su hijo de doce años Nicke, hemofílico, una bella mujer y madre dedicada por completo a buscar una posible curación para su hijo. Juan Pablo Castañeda encarna bien a un periodista que no acaba de tener el empuje que se supone a alguien de su oficio, no tiene del todo los pies en el suelo y puede más en él la mirada que busca la utopía y su carácter enamoradizo y descubridor de la belleza, allá donde hay tanta fealdad. La relación con Victoria, estupenda Radha Mitchell, está bien perfilada, y sus visitas turísticas a la catedral, al mural de Diego Rivera en el palacio presidencial y a las ruinas de la antigua Teotihuacan tienen particular encanto, como si el tiempo se hubiera detenido y los personajes pudieran gustar brevemente la eternidad, un algo de felicidad. El último plano en la plaza, es un auténtico y logrado homenaje al citado mural de Rivera. "El final de la línea", el capítulo 7, aborda un tema importante en cualquier familia de rancio abolengo, la continuidad dinástica. En efecto, Anka y Joe Garner son un matrimonio sin hijos, que anhela la adopción, motivo por el que se han desplazado a la gélida Vladivostok, en Rusia. Allí les espera Elena, la asistente social, que se supone que les ha encontrado un bebé precioso. Pero cuando la pareja se queda a solas, algo extraño nota, la pequeña no llora como se esperaría en una criatura de pocos meses, apenas reacciona a sus carantoñas. ¿Les estarán dando gato por liebre? La situación saca a la superficie rencores y reproches. La conexión Romanoff viene por Anka, sus ancestros la conecta con la familia zarista. Pero la trama de Weiner ayuda a plantear, no sólo cuestiones como la burocracia gubernamental de la nueva Rusia y sus posibles corruptelas, sino también la de ese supuesto derecho que se autoconceden un hombre y una mujer a tener un hijo, sí o sí, incluso con la opción de elegir un buen "producto", que para eso pagan. Finalmente, la serie se remata con "El relato que todo lo sostiene", un alarde de relatos encapsulados, al estilo de las muñecas rusas, una historia contiene a otra, enlazando tragedias con nuevos narradores, a partir del encuentro de un tipo, guionista de una miniserie televisiva sobre los Romanoff, con una mujer que le incordia en el tren en el que ambos viajan. De algún modo se da razón de cómo ha evolucionado la identidad sexual de esa mujer, que antes era hombre, que tuvo un romance homosexual que supuso un gran desengaño, y que de niño vio como una auténtica arpía se camelaba a su padre, deshaciéndose de modo cruel de la madre. Suena, y algo tiene de eso, a culebrón, pero la habilidad de Weiner concede gran consistencia al conjunto, y no es simplista, porque se concede que la evolución de Simon Burrows, ella/él, está marcada por duros y traumáticos sucesos de la infancia, la sensibilidad y carencias afectivas disparan las tendencias homosexuales.

7/10
Churchill

2017 | Churchill

Winston Churchill es una de las grandes figuras políticas del siglo XX, no sólo de la escena británica, sino también del panorama mundial. En su larga carrera, jugó un papel principalísimo en las horas oscuras en que parecía que las hordas nazis de Hitler estaban destinadas a conquistar la Tierra. El film que nos ocupa sin embargo pone el foco de la atención en sólo dos días de la vida del premier inglés, las que precedieron al desembarco de Normandía. Y osa componer un retrato donde prima el lado más humano del mitificado Churchill. En efecto, la idea es mostrarle envejecido, y contrario a las ideas con que vienen los aliados americanos con Dwight Eisenhower a la cabeza, de pasar al continente por la llamada playa de Omaha, en una acción que sin duda tendrá un enorme coste en vidas humanas, y donde es crucial la discreción y que la climatología no juegue una mala pasada. El australiano Jonathan Teplitzky no es ajeno a la temática de la Segunda Guerra Mundial, en 2013 entregó Un largo viaje, que jugaba en dos tiempos con los traumas bélicos de los personajes de ambos bandos por su participación en la guerra del Pacífico. Su humanización del conflicto en aquella ocasión la traslada ahora al alto mando, para mostrar que el liderazgo y la determinación no están reñidos con las dudas y la conciencia de estar siendo relegado a un segundo término, una suerte de humillación, sentimientos que pugnan en el espíritu de Churchill, a quien trata de sostener Clementine, la gran mujer que tiene a su lado. Por parte de los americanos, Ike y otros oficiales, hay una mezcla de respeto al viejo mandatario, y la resolución de hacer lo que hay que hacer. Por eso resultan muy eficaces algunos planos en que los personajes se mueven con el telón de fondo de grandes escenarios, una interesante forma de subrayar los formidable problemas a los que se enfrentan los que dejan de ser simples seres humanos, con sus inevitables limitaciones. El guión de Alex von Tunzelmann que maneja Teplitzky es delicado, en ningún momento se cae en el dibujo grotesco del protagonista, algo a lo que ayuda la composición que hace de Churchill Brian Cox, imprimiéndole un fuerte carácter a pesar de su edad senil, con un enfoque diferente del que aportaba John Lithgow en The Crown, pero igualmente eficaz. Le respalda un buen reparto, con una convincente Miranda Richardson como su esposa, o el "mad man" John Slattery encarnando a Eisenhower.

7/10
Capitán América: Civil War

2016 | Captain America: Civil War

Siguen las aventuras de los superhéroes Marvel, y la nueva entrega se presenta bajo el paraguas “Capitán América”, aunque igualmente podía encuadrarse como una película de “Los Vengadores”, tanto monta, monta tanto. Porque si nos apuran, este film seguramente es el que más superhéroes concentra por metro de película, en reñida competición con cualquier otro film de los mutantes X-Men. Y de hecho, lo que nos cuenta el film, acontece cronológicamente tras lo narrado en Los Vengadores: La era de Ultrón. En una de sus valerosas acciones para ayudar a la humanidad, se van a producir daños colaterales en un país africano, un edificio se viene abajo, y hay muchas víctimas inocentes. Los gobernantes de todo el mundo, empezando por el Secretario de Estado de EE.UU., consideran que los superhéroes no deberían actuar a su aire, sino bajo el mandato de Naciones Unidas y bajo circunstancias muy específicas. Pero no todos están de acuerdo con esta visión de las cosas, consideran que a veces hay que actuar rápido, y no da tiempo a reuniones y demás zarandajas. De modo que se va a producir una escisión entre los Vengadores, y la composición de los bandos de lo que podría derivar en guerra civil resulta bastante sorprendente: pues son partidarios de firmar el protocolo de la ONU algunos de los que les gusta ir por libre, como Iron Man y la Viuda Negra, mientras que por ejemplo un soldado como el Capitán América, que debería estar acostumbrado a obedecer sin cuestionar las órdenes, no lo tiene tan claro. Detrás de Capitán América: Civil War se encuentra el equipo que entregó uno de los mejores filmes de superhéroes producidos por Disney, Capitán América: Soldado de invierno. En efecto, vuelven a dirigir los hermanos Anthony y Joe Russo, y repiten los guionistas Christopher Markus y Stephen McFeely, responsables de la saga Las Crónicas de Narnia, y se nota que el equipo está bien conjuntado, el libreto es sólido, y explota bien las novedades de la trama: las bofetadas entre distintos superhéroes, un divertidísimo Spider-Man adolescente, y la idea ya comentada de las bondades y desventajas de someterse a un mecanismo de control externo, en vez de actuar según un parecer individualista que puede ser muy interesante, pero puede tener efectos imprevistos. El film da lo que promete, diversión a tutiplén, con buenos efectos especiales. Y ello con una trama coherente, que respeta al espectador, y que hará las delicias de los fans, y de los menos conocedores, pero que también gustan de los filmes adrenalíticos vistosos y espectaculares. El reparto, repleto de caras conocidas, cumple con unos personajes resultones con sus rasgos básicos, pero que los hacen reconocibles.

7/10
Ant-Man

2015 | Ant-Man

El doctor Hank Pym, temeroso de que sus investigaciones sobre reducción de personas y objetos, comprimiendo distancias atómicas, pudieran ser utilizadas indebidamente, se retiró asegurando que no había alcanzado resultados satisfactorios. Para pasan los años y su discípulo Darren Cross, un tipo sin demasiados escrúpulos, está muy cerca de lograr lo mismo que su mentor. Asociado con su hija Hope, Pym decide confiar en Scott Lang, un habilísimo ladrón recién salido de la cárcel, separado y con una hijita, que quiere llevar una vida honrada: enfundado en un traje muy especial, y con la inesperada complicidad de unos poderosos insectos, las hormigas, deberá llevar a cabo una misión que desbarate los planes de Cross. El universo de los superhéroes Marvel sigue expandiéndose en las pantallas de cine, y en este caso, grata sorpresa, la adaptación de “Ant Man”, personaje de cómic creado por Stan Lee, Jack Kirby y Larry Lieber, tiene su punto novedoso, no se limita a servir la habitual ración de escenas de acción y sofisticados efectos especiales. Por supuesto que ésta no falta, y además rayando la perfección técnica, sobre todo en el magnífico clímax; pero siempre ayudando a una historia bien trabada, que combina de modo muy equilibrado el abundante sentido del humor, el clasicismo de la serie B, el toque familiar con niña incluida y las típicas historias de robos sofisticados. En la apuesta por la comedia se nota la mano del propio protagonista, Paul Rudd, que también ha recibido crédito como coguionista, el actor hace el ganso de un modo muy natural, y contagia su aire de pringadillo a la banda con la que debe infiltrarse en un edificio, de la que forman parte actores como Michael Peña, o a sus socios en la aventuras, padre e hija encarnados por Michael Douglas y Evangeline Lilly. Pero no le concedamos a Rudd todo el mérito de las risas, pues en el guión también han participado Edgar Wright (Arma fatal) y Joe Cornish (Attack the Block), y que pergeñaron juntos el libreto de Las aventuras de Tintín: El secreto del Unicornio. Se nota su aportación y el ritmo conseguido es agilísimo, además de que los golpes de humor, a veces arriesgados por su descoloque, funcionan. Por su parte, las bromas y guiños en torno a los Vengadores y resto del universo Marvel harán las delicias de los fans. Resulta curioso constatar cómo pueden funcionar personajes sencillos, cuando están bien descritos, sus escenas aportan algo, y los actores que los encarnan están bien escogidos. A este respecto, además de a los ya citados, cabe mencionar a los encargados del villano de la función, Corey Stoll, de la ex y la hija del protagonista, Judy Greer y la pequeña Abby Ryder Fortson, del nuevo papá, Bobby Cannavale, y del empresario sin escrúpulos, Martin Donovan. Hasta un director que en el pasado no había entregado películas como para tirar cohetes –lo mejor de Peyton Reed hasta la fecha era una comedia, Abajo el amor–, está a la altura del material que tiene entre manos.

7/10
Ted 2

2015 | Ted 2

Poco después de que Ted contraiga matrimonio con Tami-Lynn la convivencia se ha vuelto muy complicada. El oso está convencido de que el amor regresará si tiene un hijo con su cónyuge. Elegido el camino de la adopción, para que se lo permitan el marido debe demostrar ante los tribunales que es una persona, no una mera propiedad. A pesar de sus cansinas bromas groseras, Seth MacFarlane demostraba su talento y habilidad para hacer reír en Ted, su debut en el largometraje, donde él mismo le ponía la voz al osito protagonista. Así, las carcajadas compensaban en cierta medida su redundante mal gusto. No ocurre lo mismo en la secuela, pues son pocos los gags que funcionan. Al igual que en el segundo trabajo para cines del realizador, Mil maneras de morder el polvo, el guión no está bien hilado, pues abundan las secuencias innecesarias, e incluso un largo tramo donde los personajes viajan a Nueva York en busca de un infalible abogado que interpreta Morgan Freeman parece metido con calzador a modo de relleno. Lo mismo ocurre con la incomprensible intervención del gran Liam Neeson comprando cereales para niños, en un largo chiste que parece hacerle más gracia al responsable del film que al público. Aisladamente tiene algún hallazgo, como el número de los títulos de crédito –homenaje al musical clásico–, las bromas sobre el desconocimiento de las sagas más frikis del personaje de la recién llegada Amanda Seyfried, o la capacidad de Mark Wahlberg para mantener el tipo a pesar del caos.

3/10
Spotlight

2015 | Spotlight

Concienzuda reconstrucción de la investigación periodística llevada a cabo por el equipo Spotlight del Boston Globe y premiada con el Pulitzer, acerca de los casos de pederastia perpetrados por sacerdotes de la diócesis de Boston, y manejados torpemente por la jerarquía, que quiso evitar el escándalo promoviendo acuerdos extrajudiciales y conformándose con cambiar de destino pastoral a los implicados. El film maneja material muy sensible, tanto para las víctimas y sus allegados, como para los fieles católicos. Y su mérito es hacer honor al título, poner el foco de luz en un punto, la profesionalidad con que se llevó a cabo la investigación, siendo rigurosos en la exposición de los hechos sin pretender convertir en superhéroes a los protagonistas, ni arrastrar por el lodo a los culpables, lo sucedido resulta suficientemente elocuente. No hay espacio para recrearse en los detalles sórdidos de los abusos –se dan las pinceladas justas–, ni para los trazos toscos de los encubridores, una tentación en la que habría resultado muy fácil caer. Ni siquiera se cae en el manido recurso de incluir pasajes de ceremonias religiosas que subrayen la posible doble moral. En tal sentido Spotlight se encuadra en la tradición de títulos modélicos en el subgénero del drama periodístico como Todos los hombres del presidente. Presenta un guión sólido, obra del propio director, Tom McCarthy, y de Josh Singer, que abordó el tema del WikiLeaks en El quinto poder. McCarthy no fuerza las cosas. El trabajo de los periodistas consiste en entrevistar a personas, llegar a fuentes que confirmen los hechos, manejar la documentación, cotejar datos. Un montaje dinámico, e incluso las carreras de Mike Rezendes para llegar al juzgado, no son óbice para que la narración sea en general tranquila y clarificadora, se evita una trama embarullada y difícil de seguir. Y se señala el background de estos chicos de la prensa, la condición judía de Martin Baron, recién incorporado editor del Globe, que impulsa la investigación, o la de católicos no practicantes de los componentes del equipo Spotlight. Sin ocultar sus errores, incluida la posible culpa en no haber abierto antes los ojos a los crímenes de los que eran víctimas los más débiles, los niños. Somos testigos del desequilibro psíquico, mayor o menor, de éstas ya adultos, e incluso de uno de sus depredadores. O las actitudes bienintencionadas pero erradas de no armar escándalo de los que sabían y callaban. Una cuestión importante que aborda el film es la quiebra de confianza que sufre la Iglesia por el modo en que maneja el caso. En tal sentido está lleno de fuerza un pasaje protagonizado por Mark Ruffalo –Rezendes–, en que confiesa haber abandonado la práctica religiosa, como tantos, en la juventud, pero que siempre había albergado la idea de regresar algún día, y cómo los hechos investigados han roto tal añoranza. Es la misma pena del breve plano de la piadosa Nana leyendo el Globe. De algún modo se señala lo fácilmente que se pueden quebrar ciertos lazos de vinculación a la Iglesia si éstos se encuentran ya debilitados, cuando se produce el escándalo. Como cabe imaginar, el cardenal Bernard Law queda malparado por su actitud encubridora. Aunque lo más discutible del film es la inclusión en off –una voz telefónica– de las opiniones de un ex cura casado psiquiatra, A.W. Richard Sipe, que achaca al celibato sacerdotal los crímenes sexuales ocurridos, una relación causa-efecto que parece bastante insostenible, o como mínimo, simplista. Spotlight es de esas películas que merecería un premio a su reparto al completo, los actores tienen la suerte de que sus personajes están muy bien trazados en el guión con unos pocos rasgos, y ellos hacen el resto. Con carácter, pero no arrogantes, están estupendos Mark Ruffalo, Michael Keaton, Brian d'Arcy James, Rachel McAdams, Liev Schreiber, John Slattery y Stanley Tucci, más otros secundarios desconocidos y harto eficaces.

7/10
Mad Men (7ª temporada)

2014 | Mad Men | Serie TV

La séptima y última temporada de la gran serie creada por Matthew Weiner, ambientada en el mundo de la publicidad de la década de los 60, y que le sirve para hablar de la condición humana urbanita en tiempos de profundos cambios sociales en Estados Unidos y el resto del mundo. La acción arranca con Don Draper suspendido de empleo tras la dramática confesión de sus traumas de infancia, lo que empujó a los demás socios de Sterling & Cooper a sugerirle que se tomara un período de descanso. Don no ha comunicado a nadie su nueva situación, de modo que Megan. su segunda esposa, actriz en Los Ángeles, está en la inopia. El descubrimiento casual de la verdad por parte de su hija adolescente Sally le llevará a saborear de nuevo la agradable sensación de sincerarse con alguien. Una cena con Roger Sterling hace creer a Don que al fin puede regresar, pero cuando se presenta en la agencia nadie le espera y se produce una violenta situación, que le lleva además a volver a sus inicios, como creativo, a las órdenes de Peggy. Parece claro que Weiner deseaba acabar muy bien lo que bien empezó, de modo que hasta fichó como consultor creativo al mítico Robert Towne. para seguir sobre todo al personaje encarnado tan maravillosamente por Jon Hamm, aunque también, por supuesto, al resto. Con el telón de fondo de acontecimientos como la llegada del hombre a la Luna o el movimiento hipyy, se desarrollan interesantes subtramas sobre los dramas personales de unos y otros, desorientados vitalmente como es habitual en la serie, y las luchas empresariales, donde no faltan las puñaladas traperas para hacerse con el poder. A la vez, hay audacias formales muy estimables, como el pasaje musical con el veterano Robert Morse como cantante y bailarín estelar. Y las reuniones creativas, véase la presentación de Peggy de la campaña de una cadena de hamburguesas, son realmente vibrantes y creíbles.

8/10
Mad Men (6ª temporada)

2013 | Mad Men | Serie TV

Época de Navidad y Año Nuevo. Don Draper pasa unos días de asueto con Megan en la idílica Hawai, aunque sigue dando tumbos con sus interrogantes existenciales a cuestas, mientras su esposa goza de una fama relativa como actriz televisiva de una “soap opera”. Betty, la ex de Don, se encuentra con una contestataria hija adolescente, sigue con sobrepeso, y presta una inesperada atención a indigentes y desfavorecidos. Peggy sigue labrándose su prestigio de creativa en una nueva compañía. Y los compañeros de Don lucen a la moda patillazas, mientras pesa sin ser mencionado más que en pequeños cenáculos el reciente suicidio de Pryce, uno de los socios. Éstos son algunos de los hilos narrativos con que arranca la sexta temporada de Mad Men, la espléndida serie televisiva creada por Matthew Weiner, que explora en los 60 las andanzas de hombres y mujeres ligados a una agencia de publicidad neoyorquina. De nuevo destacan sus pulidos guiones con personajes muy bien trazados e interpretados, y la mirada desesperanzada a la condición humana, nunca nadie acaba de ser feliz y estar medianamente satisfecho moviéndose entre la mentira y el engaño, e incluso tras la máscara de cinismo –pensamos en Roger Sterling–, pueden saltar las lágrimas ante la caja con las herramientas de trabajo de un limpiabotas, momento magnífico que hace pensar sobre la vida y la muerte.

6/10
Mad Men (5ª temporada)

2012 | Mad Men | Serie TV

Quince premios Emmy y cuatro Globos de oro son suficiente garantía para asegurar que Mad Men es una de las series de prestigio. Su quinta temporada ofrece emociones fuertes, cambios bruscos y nuevos personajes que entran a formar parte del mundo de la agencia Sterling Cooper Draper & Pryce. El mundo de la publicidad visto desde sus orígenes como negocio en el Nueva York de los años 60, una época de grandes cambios sociales que la serie refleja a través de unos personajes complejos, ambiciosos, llenos de dudas, miedos y muchos problemas. El trabajo actoral es excelente, desde Jon Hamm, su atractivo protagonista, pasando por Elisabeth Moss, Christina Hendricks, January Jones y John Slattery, hasta la última incorporación, Jessica Paré. Un trabajo redondo para una serie redonda. Seguimos pues de nuevo a la agencia de publicidad de Sterling, Cooper, Draper & Pryce, de las más fuertes del mercado. En el día a día en la oficina, donde se lidia con exigentes clientes, buscando estrategias para conseguir ampliar mercado, creando los anuncios más innovadores e intentando arrebatar a su competencia parte del pastel, también existe la competencia interna. Los ejecutivos y los creativos son ambiciosos, y no dudan en pasar por encima de sus compañeros para conseguir nuevas cuentas o mejor imagen en la empresa. Don Draper, genio creativo y carismático, pretende olvidar su pasado. Su vida personal es un desastre, aunque en esta temporada le irá un poquito mejor. Acompañan a Don los conocidos Peggy Olson, su ex secretaria reconvertida en importante creativa, Joan Holloway, la voluptuosa jefa de secretarias, el entrañable Bert Cooper, el divertido Roger Sterling, y Peter Campbell, un joven ambicioso con ganas de crecer en la empresa. La temporada arranca con la recién estrenada maternidad de Joan y sus miedos a la hora de reincorporarse al trabajo, y la guerra de egos entre Campbell y Sterling.

8/10
Iron Man 2

2010 | Iron Man 2

Puesto que Iron Man superó las previsiones más optimistas de recaudación (se embolsó más de 572 millones en todo el mundo), la secuela era inevitable. Repite como director Jon Favreu, que como en la primera parte también interpreta a un personaje secundario, el guardaespaldas de Tony Stark, que aquí tiene más peso. Como se vio al final de la primera entrega, el industrial Tony Stark ha declarado públicamente en rueda de prensa que él es Iron Man, cuando se pone una sofisticada armadura de combate de alta tecnología. Poco después de inaugurar Expo Stark, donde muestra las innovaciones tecnológicas realizadas en su empresa, y sus aplicaciones humanitarias, los políticos pretenden que el empresario revele los secretos de su revolucionaria armadura al ejército, para salvaguardar la seguridad nacional. Además, el ruso Ivan Vanko, que culpa al padre de Stark de la desgracia de su familia, se ha propuesto vengarse enfrentándose a él con ayuda de sus propios inventos. El film ofrece lo que se supone que los espectadores esperan de una secuela como ésta: más efectos, más villanos y más explosiones que la primera parte. Además, cuenta con actores carismáticos que permiten pasar por alto que sus personajes sean esquemáticos, sobre todo en el caso de Robert Downey Jr., que ha pasado de ser un intérprete de películas un tanto minoritarias a una estrella que sabe captar la atención del espectador. Se luce especialmente Mickey Rourke, cuyo personaje es el típico villano caricaturesco muy desdibujado, pero que el protagonista de El luchador se empeña en interpretar como si estuviera sacado de una tragedia de Shakespeare. Sam Rockwell logra imprimirle cierto humor a su personaje, Justin Hammer, rival de Stark. El militar James ‘Rhodey’ ya no está interpretado por Terrence Howard, que ha debido ser despedido, sino por Don Cheadle, que cumple con su trabajo. Otras estrellas sin embargo, parecen un poco desaprovechadas, como Gwyneth Paltrow, cuyo personaje pasa a dirigir la empresa, pero no se le saca punta a esta subtrama. Scarlett Johansson es la Viuda Negra, sobradamente conocida por los seguidores de los cómics, pero se limita a componer a una mujer rusa tan fría como excepcional luchadora, que resulta un tanto plana. Especialmente decepcionante es la inclusión de Samuel L. Jackson, el duro Nick Furia, pues su presencia en un par de escenas sólo se justifica como promoción de la inminente película de Los vengadores, pero si se suprimieran sus apariciones, los espectadores no se darían cuenta. El guión de Justin Theroux (Tropic Thunder. ¡Una guerra muy perra!) funciona más o menos, aunque es un tanto plano y previsible y parece pasar de largo por algunas cuestiones que plantea, sobre todo el problema del alcoholismo, sacado de una de las sagas más famosas de los cómics: “El demonio en una botella”. Pero aquí no se profundiza en el tema, ni tampoco en la relación paternofilial del protagonista con su padre fallecido, otro de los asuntos que se supone que son fundamentales en la trama. Como era de esperar, los reyes de la función son los efectos especiales. Es cierto que se echa de menos alguna escenita más, pero las que hay resultan lo suficientemente espectaculares como para justificar el dinero de la entrada, sobre todo la aparición de Iron Man en la Expo Stark, el combate en el Gran Premio de Fórmula 1 de Mónaco, y sobre todo la gran confrontación final. Todas ellas a ritmo de música de rock duro, con grupos como AC/DC.

5/10
Destino oculto

2010 | The Adjustment Bureau

El congresista David Norris ve truncada su elección como senador por Nueva York, debido a su carácter espontáneo, que rompe moldes. Sin embargo, es esta cualidad la que le hace honesto y le ayuda a afrontar los problemas. Se lo hace ver Elisa, una desconocida con la que coincide la noche de la derrota, y que podría ser el amor de su vida. Cuando inicia los primeros pasos en la relación, unos misteriosos personajes irrumpen en su vida: son una especie de ángeles del Departamento de Ajustes, que deben velar para que los seres humanos no se desvíen de los cauces del plan que el Jefe ha previsto para ellos. Y parece que está escrito que David y Norris no deben volver a encontrarse. Debut en la dirección del guionista George Nolfi (El ultimátum de Bourne), que adapta un relato del escritor de ciencia ficción Philip K. Dick. El film es deudor de títulos como El cielo sobre Berlín y otras películas celestiales, e incide en los temas del amor, el destino, la libertad y la responsabilidad. Una de las cuestiones planteadas es lo voluble del espíritu humano, que no sabe manejar el libre albedrío, y que de alguna manera necesita ser tutelado para no cometer grandes tonterías. Matt Damon da el tipo perfecto de persona atrapada en una situación extraordinaria, que no está seguro de cómo manejar, aunque en el fondo sabe que la clave de acertar es dejarse guiar por el amor frente a temores e intereses espúreos. Tiene en frente a una mujer de carácter fuerte, la bailarina interpretada por Emily Blunt, y una serie de perfectos secundarios –Anthony Mackie, John Slattery, Terence Stamp–, que dan vida a los distintos ángeles, presentados como un cruce de funcionarios y agentes de la CIA. La película, muy entretenida, presenta un guión muy dinámico, que apenas concede un minuto de respiro, y unos vistosos efectos especiales.

6/10
Mad Men (4ª temporada)

2010 | Mad Men (4ª Season) | Serie TV

Después de divorciarse de Betty, Don Drapper no maneja bien su nueva vida de “soltero”; alejado de sus hijos, con los que no podrá compartir la Navidad, sus nuevas relaciones sentimentales parecen poco consistentes. Ella se ha casado con el político Henry Francis, y sus rasgos de mujer dominante e insatisfecha, incapaz de conectar con los niños, se acentúan. La nueva empresa publicitaria Sterling Cooper Draper Pryce tiene que esforzarse por conseguir nuevas cuentas y mantener a sus clientes; lo que no es sencillo, una crisis pondrá en peligro la recién creada compañía. Cuarta temporada de Mad Men, la exitosa serie televisiva creada por Matthew Weiner que pinta el día a día de un compañía publicitaria en los Estados Unidos de los años 60. Continúan las características de las otras temporadas, o sea guiones y personajes sólidos para pintar un mundo profesional profundamente machista, donde las mujeres pugnan por sobresalir, consiguiéndolo sólo hasta cierta punto. Los actores se han hecho con sus personajes, y parecen asumirlos con la facilidad con que la mano se adapta a un guante. Y sigue presente cierta mirada desesperanzada del ser humano, que lleva el egoísmo en sus genes, las motivaciones son inmediatas y algo efímeras, sólo la paternidad o una ternura muchas veces efímera, o un gesto de lealtad y reconocimiento, suavizan la omnipresente mirada de los personajes al propio ombligo. No obstante resulta obligado reconocer la calidad de la serie, y el esfuerzo por insuflar de cierta complejidad a los comportamientos cuestionables, ya sea la infidelidad, el acoso sexual, el aborto, la ocultación de información a los otros socios, etc. Y para los empresarios y creativos del mundo de la publicidad parece una serie de obligado visionado, resulta muy sugerente ver a los personajes presentando sus ideas, creando y planificando campañas.

6/10
Mad Men (3ª temporada)

2009 | Mad Men (3ª Season) | Serie TV

Don Draper se entera accidentalmente de un secreto de la vida personal de Salvatore durante un viaje de negocios a Baltimore. Y Don tendrá que adaptarse a los cambios de la empresa, tras la llegada del nuevo responsable financiero, Lane Pryce, y su secretario, John Hooker, que imponen nuevos métodos de trabajo. Tercera entrega de la serie más premiada del momento, gracias a su mirada ácida al mundo empresarial y de la publicidad en los años 60, donde abundan los comportamientos egoístas que sólo consideran el bienestar personal. Se incorporan al elenco Jared Harris (Medidas extraordinarias) y Ryan Cartwright (Bones). Uno de los puntos de interés es el embarazo de Betty, el descubrimiento de cierto secreto de su esposo y la consiguiente crisis conyugal. También los cambios empresariales dan lugar a un desenlace que anuncia cambios importantes para la cuarta temporada.

6/10
Mad Men (2ª temporada)

2008 | Mad Men (2ª Season) | Serie TV

Segunda temporada de las andanzas en los 60 de los publicistas de Sterling Cooper Advertising, a cuyo equipo creativo se ha sumado una mujer, Peggy. Continúa la mirada vitriólica de Matthew Weiner a una época y unas personas que, bajo la fachada de ‘todo es perfecto’, ocultan un buen cúmulo de frustraciones. Así, van a acentuarse los problemas matrimoniales de Don y Betty, y un miembro del staff va a ‘salir del armario’. También están presentes elementos de la época, como la crisis de los misiles de Cuba. Esta apasionante segunda temporada logró hacerse con 10 nominaciones a los premios Emmy, entre ellos el de mejor serie dramática.

6/10
Superdog

2007 | Underdog

Película basada en las animadas aventuras de un can que no sólo habla, sino que también ejerce de superhéroes en sus ratos libres, ahí es nada. La cosa empieza cuando en el laboratorio del excéntrico doctor Simmon Barsinister se produce un accidente, a resultas del cual un perro de raza beagle adquiere superpoderes inesperados. Imitando a sus colegas humanos del ramo se viste con un traje de superhéroe y se dedica a defender a los ciudadanos necesitados de Capitol City. También tendrá tiempo de enamorarse de una guapetona perra spaniel. Pero deberá enfrentarse a Barsinister, que resulta ser un científico con maléficos planes. Se trata de un título familiar de la factoría Disney, con las justas raciones de acción y risas.

4/10
Mujeres desesperadas (4ª temporada)

2007 | Desperate Housewives (4ª Season) | Serie TV

La vida sigue en Wisteria Lane, pese a que la huelga de guionistas redujo capítulos. A Bree, Susan, Lynette, Edie y Gabrielle se unen la misteriosa Katherine Mayfair y su hija adolescente Dylan. La vida en el barrio residencial continúa apacible en su forma y tormentosa en su fondo. Lynette pasa por uno de los momentos más difíciles de su vida después de que le diagnosticaran un cáncer. Gabrielle comienza una nueva vida con Carlos, después de rupturas varias. Susan y Mike esperan entusiasmados el nacimiento de su primer hijo. Y precisamente, un embarazo es lo que finge Bree para poder conservar al bebé de su hija. Por su parte, Edie, está decidida a encontrar el amor. A las habituales en el barrio se une una pareja gay y una misteriosa madre con su hija. Se trata de Katherine Mayfair, una mujer que vuelve a Wisteria Lane después de doce años de ausencia.

6/10
Mad Men

2007 | Mad Men | Serie TV

Lo más importante son las ventas. Eso lo saben a la perfección en Sterling Cooper Advertising, una puntera empresa de publicidad. Primera temporada de esta original serie, creada por Matthew Weiner, que hace un retrato del día a día en una empresa de publicidad de los años 60, con sus manipulaciones, sus prejuicios sexuales, sus escándalos, etc. En aquella época se produjo un despegue de este sector y los creativos se convirtieron en estrellas de la noche a la mañana. Guiones trabajados y reparto desconocido.

6/10
La guerra de Charlie Wilson

2007 | Charlie Wilson's War

El veterano Mike Nichols retoma el mundillo de la política estadounidense, diez años después de Primary Colors. Esta vez, adapta un libro de George Crile, que rescata la figura de Charles Wilson, un congresista estadounidense del partido demócrata de medio pelo, más famoso por su escandalosa y desenfrenada vida que por sus iniciativas políticas. Y sin embargo, Wilson tuvo un papel destacado en el apoyo encubierto de Estados Unidos a los muyahidines, de Afganistán, cuando el país fue invadido por tropas de la URSS, en plena Guerra Fría. El film presenta a Wilson justamente así, como un impresentable, aficionado al alcohol, las drogas y proclive a buscarse amantes continuamente. Una de ellas, la millonaria Joanne Herring –teóricamente una fervorosa cristiana, a pesar de que no vive la religión de forma coherente ni mucho menos– convence a Wilson de la necesidad de ayudar a los muyahidines, para parar los pies a los soviéticos, en su afán de expandir el comunismo por el mundo. En su tarea de conseguir financiación para comprar el material que más se adapte a las necesidades de los afganos, Wilson encontrará un valioso aliado, Gust Avrakotos, un poco ortodoxo agente de la CIA resentido con sus superiores. Nichols satiriza a sus personajes, y usa un tono sarcástico que puede irritar a parte del público. Además, se narra con extrema ligereza la licenciosa vida sexual de Wilson y no entra en valoraciones morales cuando narra los puntos más oscuros del protagonista. Por ejemplo, sólo le preocupa haberse drogado porque el entonces fiscal Rudolph Giulianni –conocido por su lucha contra la corrupción– ha iniciado una investigación de sus trapos sucios. Más que a la elegante La cortina de humo, el tono recuerda a las comedias más ácidas de Robert Altman, estilo El juego de Hollywood. Las andanzas de Wilson, en plena conciliación de los intereses de países árabes con Israel, está contada como si fuera una comedia, aunque el espectador se preguntará si realmente algunas de esas cosas ocurrieron de forma parecida a como se muestran en pantalla. Cinematográficamente, es un film de nivel, con réplicas divertidas y grandes actores en los principales papeles. Tanto Tom Hanks como Julia Roberts, casi siempre asociados a personajes honestos, sorprenden en registros diferentes a lo que se espera de ellos. Especialmente brillante es la composición de Philip Seymour Hoffman, nominado con toda justicia al Oscar al mejor secundario, por su modélica composición de Gust, un peculiar agente de la CIA, que se suma a su memorable galería de personajes que casi siempre tiran hacia lo  estrambótico. Se trata además de un film que da que pensar sobre la política internacional, se esté de acuerdo o no con las posiciones que claramente defiende: pues la conclusión es que la intervención soterrada en Afganistán fue un factor que tuvo su importancia en la desintegración del Telón de Acero. No es un film plúmbeo, pues al mismo tiempo critica al gobierno estadounidense porque a pesar de haber expulsado a los soviéticos, no invirtió en educación, ni puso medios para evitar el avance de los fundamentalistas religiosos que se hicieron con el poder en Afganistán. 

6/10
Banderas de nuestros padres

2006 | Flags of Our Fathers

Primera parte del díptico ofrecido por Clint Eastwood sobre la Guerra del Pacífico, que se completa con Cartas desde Iwo Jima, rodada también en 2006. La producción es de Steven Spielberg, muy interesado con todo lo que tiene que ver con la Segunda Guerra Mundial, como demostró con Salvar al soldado Ryan, La lista de Schindler, El imperio del sol y la serie televisiva Hermanos de sangre. Los guionistas Paul Haggis y William Broyles Jr. adaptan el libro escrito por James Bradley y Ron Powers, el primero de ellos hijo de uno de los veteranos que participó en la toma estadounidense de la isla de Iwo Jima. Y lo hacen con una estructura ingeniosa, donde alrededor de la célebre foto de los soldados americanos plantando la bandera, se alternan los pasajes actuales de un investigador que recaba información sobra esa imagen, con otros de los preparativos bélicos que culminarán con la conquista de Iwo Jima, más aquéllos en que los supuestos supervivientes de la histórica foto participan en una gira patriótica por su país para vender bonos de guerra. Eastwood sigue demostrando una increíble energía creativa a sus 76 años. Marcado por ese tono desesperanzado que recorre toda su filmografía, aquí aborda el horror de la guerra, y cuestiona la noción de héroe y la manipulación mediática, tomando pie del hecho de que la famosa foto en que se planta la bandera no se corresponde con el momento en que realmente se hincó en tierra por primera vez. Lo que lleva a unos errores de identidad acerca de quién está o no en la foto, que sirven para poner sobre el tapete la idea de heroísmo, tan frecuentemente manoseada y magnificada; no niega Eastwood los comportamientos heroicos, pero los concibe como parte de la cotidianeidad, pueden surgir inesperadamente, y no tienen por qué tener continuidad. El film se fija sobre todo en los soldados relacionados con las dos banderas, lo que sirve para atrapar una realidad poliédrica y compleja, que muestra personalidades muy diversas, y para abordar el problema del racismo. A tal respecto, y aunque todos los actores están sobresalientes, descolla Adam Beach encarnando a un soldado de origen navajo.

8/10
Mujeres desesperadas (3ª temporada)

2006 | Desperate Housewives | Serie TV

Susan acude al hospital a ver a Mike, que fue atropellado por Orson. En el hospital, Susan hace amistad con un millonario que tiene a su esposa en coma, como Mike. Inmejorable tercera tanda, con giros inesperados, momentos cómicos y amargos, y más de una boda. Algunos episodios son muy redondos, como el de la esposa engañada que toma el supermercado a punta de pistola, o aquel en el que Lynnette sospecha que su vecino es un pederasta.

6/10
Dirty Dancing 2

2004 | Dirty Dancing 2: Havana Nights

La estadounidense Katey Miller llega a La Habana a finales de los 50, antes de la revolución, porque a su padre le han destinado allí. Se enamorará de un modesto camarero con el que se presentará a un concurso de baile. Parece que fue ayer, pero ha transcurrido la friolera de 17 años desde que Dirty Dancing marcó a toda una generación de adolescentes ochenteras, que suspiraban por Patrick Swayze. La continuación no ha desatado idéntico entusiasmo, quizás porque el argumento es ligero y previsible, y porque el propio Swayze, que ya no está para muchos bailes, se reserva un papel secundario, y es sustituido por Diego Luna, mucho mejor actor, por cierto. Pero la historia de amor por encima de las clases sociales encandilará a los románticos, y los múltiples números musicales a los más bailongos.

4/10
La sonrisa de Mona Lisa

2003 | Mona Lisa Smile

O El club de los poetas muertos, con faldas y a lo loco. Katherine Watson (Julia Roberts) ficha como profesora de arte en el Wellesley, un prestigioso ‘college’ femenino (allí estudió, entre otras, Hillary Clinton). Corre el año 1953 y la mujer se halla aún lejos de estar emancipada. De hecho en la escuela, aunque se da una educación esmerada, a las alumnas se las prepara sobre todo para ser madres y esposas, o para mantener una conversación medianamente inteligente con los amigos del futuro marido. De modo que la pretensión de Watson de hacer pensar a las alumnas por sí mismas, choca con otras profesoras de la institución, e incluso con algunas jovencitas. Como ella misma tiene sus fallos (p. ej., a la hora de encarrilar sus relaciones sentimentales), muchas estudiantes se sentirán inspiradas por su ejemplo. Nuevo film de profesores, dirigido por Mike Newell (Cuatro bodas y un funeral), con feminismo quizá algo obvio: la ‘ceguera’ de las chicas, contrasta con la ‘clarividencia’ de su maestra, aunque hacia el final se acerquen un poco las posturas, para que no se diga. Lo mejor del film está en el reparto (la Roberts y las jóvenes Dunst, Stiles, Gyllenhaal y cía) y en la acertada selección musical.

6/10
Eraser (Eliminador)

1996 | Eraser

John Kruger (Arnold Schwarzenegger) es el mejor profesional de un grupo de oficiales federales de élite, cuyo trabajo consiste en borrar todo rastro de las vidas y las identidades de aquellos que entran en el Programa Federal de Protección de Testigos. Ahora Kruger debe proteger a Lee Cullen (Vanessa Williams), una alta ejecutiva de una de las empresas más importantes de material de defensa del país. El motivo es que Lee descubrió un plan para entregar una de las armas más mortíferas jamás inventadas a un grupo terrorista. Kruger debe poner las cosas en su sitio. Una película trepidante de Chuck Russell, el director de La máscara, que hará las delicias de los amantes de la acción violenta, el enfrentamiento del protagonista con los cocodrilos es espectacular, y con toda seguridad que está en el top del ranking de las películas con más disparos de bals. Schwarzenegger está implacable en su registro habitual, de duro e infalible justiciero, que domina a la perfección. No faltan su típicas frases graciosetas y lacónicas, como cuando responde a Lee, que le reprocha que llega tarde para enfrentarse a los malos, a lo que el responde, "Había mucho tráfico".

5/10
El misterio de God's Pocket

2014 | God's Pocket

El debut en la dirección de largometrajes de John Slattery, conocido sobre todo en su faceta actoral por dar vida a uno de los socios de la agencia publicitaria de la serie Mad Men, aunque ya ahí se curtió tras la cámara pues dirigió cinco episodios. Adapta una novela de Pete Dexter, que a su vez se inspira en sus experiencias como periodista. Se trata de una cinta un tanto extraña, que no acaba de dar con su tono. Se diría costumbrista, que quiere pintar los modos de hacer en un barrio de clase trabajadora en Estados Unidos, conocido como God's Pocket, o sea, el bolsillo de Dios. Ahí un jovenzuelo bocazas y maleducado, que trabaja en la construcción, muere de un golpe en la nuca, propinado por el anciano negro al que había provocado. Siguiendo un código de honor –él se lo ha buscado–, los testigos avalan la versión de que le golpeó la grúa. Pero su madre pide al padrastro que indague, pues algo huele a chamusquina. Y por otro lado, un célebre columnista de un diario, también hace sus averiguaciones, aunque por el camino se lía con la doliente madre, que lo que desea es que el famosete le ayude a descubrir la verdad. Slattery se esmera, la puesta en escena es muy estilosa. Y cuenta con un reparto de primera división, encabezado por Philip Seymour Hoffman, en el que fue su último trabajo e, ironías del destino, se pasa gran parte de la película encargándose de unos preparativos fúnebres. También están en el reparto John Turturro, Richard Jenkins y Christina Hendricks, esta última compañera de reparto de Slattery en la mentada Mad Men. Sin embargo, chirrían algunos pasajes de humor negro, cierto histrionismo. Es curioso, parece que a los personajes les falte alma, por su pasmosa mediocridad.

5/10
Mad Men (5ª temporada)

2012 | Mad Men | Serie TV

Quince premios Emmy y cuatro Globos de oro son suficiente garantía para asegurar que Mad Men es una de las series de prestigio. Su quinta temporada ofrece emociones fuertes, cambios bruscos y nuevos personajes que entran a formar parte del mundo de la agencia Sterling Cooper Draper & Pryce. El mundo de la publicidad visto desde sus orígenes como negocio en el Nueva York de los años 60, una época de grandes cambios sociales que la serie refleja a través de unos personajes complejos, ambiciosos, llenos de dudas, miedos y muchos problemas. El trabajo actoral es excelente, desde Jon Hamm, su atractivo protagonista, pasando por Elisabeth Moss, Christina Hendricks, January Jones y John Slattery, hasta la última incorporación, Jessica Paré. Un trabajo redondo para una serie redonda. Seguimos pues de nuevo a la agencia de publicidad de Sterling, Cooper, Draper & Pryce, de las más fuertes del mercado. En el día a día en la oficina, donde se lidia con exigentes clientes, buscando estrategias para conseguir ampliar mercado, creando los anuncios más innovadores e intentando arrebatar a su competencia parte del pastel, también existe la competencia interna. Los ejecutivos y los creativos son ambiciosos, y no dudan en pasar por encima de sus compañeros para conseguir nuevas cuentas o mejor imagen en la empresa. Don Draper, genio creativo y carismático, pretende olvidar su pasado. Su vida personal es un desastre, aunque en esta temporada le irá un poquito mejor. Acompañan a Don los conocidos Peggy Olson, su ex secretaria reconvertida en importante creativa, Joan Holloway, la voluptuosa jefa de secretarias, el entrañable Bert Cooper, el divertido Roger Sterling, y Peter Campbell, un joven ambicioso con ganas de crecer en la empresa. La temporada arranca con la recién estrenada maternidad de Joan y sus miedos a la hora de reincorporarse al trabajo, y la guerra de egos entre Campbell y Sterling.

8/10
Mad Men (4ª temporada)

2010 | Mad Men (4ª Season) | Serie TV

Después de divorciarse de Betty, Don Drapper no maneja bien su nueva vida de “soltero”; alejado de sus hijos, con los que no podrá compartir la Navidad, sus nuevas relaciones sentimentales parecen poco consistentes. Ella se ha casado con el político Henry Francis, y sus rasgos de mujer dominante e insatisfecha, incapaz de conectar con los niños, se acentúan. La nueva empresa publicitaria Sterling Cooper Draper Pryce tiene que esforzarse por conseguir nuevas cuentas y mantener a sus clientes; lo que no es sencillo, una crisis pondrá en peligro la recién creada compañía. Cuarta temporada de Mad Men, la exitosa serie televisiva creada por Matthew Weiner que pinta el día a día de un compañía publicitaria en los Estados Unidos de los años 60. Continúan las características de las otras temporadas, o sea guiones y personajes sólidos para pintar un mundo profesional profundamente machista, donde las mujeres pugnan por sobresalir, consiguiéndolo sólo hasta cierta punto. Los actores se han hecho con sus personajes, y parecen asumirlos con la facilidad con que la mano se adapta a un guante. Y sigue presente cierta mirada desesperanzada del ser humano, que lleva el egoísmo en sus genes, las motivaciones son inmediatas y algo efímeras, sólo la paternidad o una ternura muchas veces efímera, o un gesto de lealtad y reconocimiento, suavizan la omnipresente mirada de los personajes al propio ombligo. No obstante resulta obligado reconocer la calidad de la serie, y el esfuerzo por insuflar de cierta complejidad a los comportamientos cuestionables, ya sea la infidelidad, el acoso sexual, el aborto, la ocultación de información a los otros socios, etc. Y para los empresarios y creativos del mundo de la publicidad parece una serie de obligado visionado, resulta muy sugerente ver a los personajes presentando sus ideas, creando y planificando campañas.

6/10
Mad Men (3ª temporada)

2009 | Mad Men (3ª Season) | Serie TV

Don Draper se entera accidentalmente de un secreto de la vida personal de Salvatore durante un viaje de negocios a Baltimore. Y Don tendrá que adaptarse a los cambios de la empresa, tras la llegada del nuevo responsable financiero, Lane Pryce, y su secretario, John Hooker, que imponen nuevos métodos de trabajo. Tercera entrega de la serie más premiada del momento, gracias a su mirada ácida al mundo empresarial y de la publicidad en los años 60, donde abundan los comportamientos egoístas que sólo consideran el bienestar personal. Se incorporan al elenco Jared Harris (Medidas extraordinarias) y Ryan Cartwright (Bones). Uno de los puntos de interés es el embarazo de Betty, el descubrimiento de cierto secreto de su esposo y la consiguiente crisis conyugal. También los cambios empresariales dan lugar a un desenlace que anuncia cambios importantes para la cuarta temporada.

6/10
El misterio de God's Pocket

2014 | God's Pocket

El debut en la dirección de largometrajes de John Slattery, conocido sobre todo en su faceta actoral por dar vida a uno de los socios de la agencia publicitaria de la serie Mad Men, aunque ya ahí se curtió tras la cámara pues dirigió cinco episodios. Adapta una novela de Pete Dexter, que a su vez se inspira en sus experiencias como periodista. Se trata de una cinta un tanto extraña, que no acaba de dar con su tono. Se diría costumbrista, que quiere pintar los modos de hacer en un barrio de clase trabajadora en Estados Unidos, conocido como God's Pocket, o sea, el bolsillo de Dios. Ahí un jovenzuelo bocazas y maleducado, que trabaja en la construcción, muere de un golpe en la nuca, propinado por el anciano negro al que había provocado. Siguiendo un código de honor –él se lo ha buscado–, los testigos avalan la versión de que le golpeó la grúa. Pero su madre pide al padrastro que indague, pues algo huele a chamusquina. Y por otro lado, un célebre columnista de un diario, también hace sus averiguaciones, aunque por el camino se lía con la doliente madre, que lo que desea es que el famosete le ayude a descubrir la verdad. Slattery se esmera, la puesta en escena es muy estilosa. Y cuenta con un reparto de primera división, encabezado por Philip Seymour Hoffman, en el que fue su último trabajo e, ironías del destino, se pasa gran parte de la película encargándose de unos preparativos fúnebres. También están en el reparto John Turturro, Richard Jenkins y Christina Hendricks, esta última compañera de reparto de Slattery en la mentada Mad Men. Sin embargo, chirrían algunos pasajes de humor negro, cierto histrionismo. Es curioso, parece que a los personajes les falte alma, por su pasmosa mediocridad.

5/10

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