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Biografía

Matthew Weiner

Matthew Weiner

55 años

Matthew Weiner

Nació el 29 de Junio de 1965 en Baltimore, Maryland, EE.UU.

Un hombre cuerdo para una época loca

10 Julio 2015

Se le recordará por haber escrito el relato más audaz y severo de la década de los 60 en Estados Unidos, una época de trajes impolutos y decadencia moral: Matthew Weiner es el creador de “Mad Men”, una de las mejores series del siglo XXI.

Como David Simon (The Wire), otro popular creador de series, Matthew Weiner nació en Baltimore. Se crió en una familia judía de clase acomodada y alto nivel de formación: su padre era uno de los neurólogos más eminentes del país y su madre una abogada que dejó su oficio para dedicarse a la familia. Las conversaciones a la hora de comer podían ser de los más interesantes, debates sobre los más diversos temas. En este ambiente creció un niño curioso e inteligente que nunca cumplía con las expectativas de su estricto padre. Así, en contra de la tradición familiar, se fue a estudiar Humanidades a la Universidad de Wesleyan.

Antes de dedicarse a la escritura, el joven Weiner probó suerte en la interpretación, pero lo dejó cuando fue consciente de que no tenía madera de protagonista. Después, estudió cine en la USC de Los Ángeles y tras un tiempo en el dique seco le empezaron a llegar empleos: primero escribiendo chistes para una serie llamada Party Girl, y más tarde haciendo episodios para The Naked Truth y Becker. Mientras trabajaba en esta última obra comenzó a idear el esqueleto de Mad Men. Con el capítulo piloto bajo el brazo consiguió un puesto como guionista de plantilla en Los Soprano, en la que trabajó durante un tiempo, hasta que logró que la cadena AMC produjera su propia serie.

Mad Men fue el resultado de un trabajo de escritura y documentación de varios años; una ardua tarea que dio lugar a una creación tan brillante en la forma como en el contenido, tan interesante desde el punto de vista histórico como temático. A través de los trabajadores de una empresa de publicidad en los años setenta, esta serie construye el retrato de una época de los Estados Unidos brillante en la superficie y oscura en la realidad subyacente, como los hombres y mujeres que la protagonizan. No encontraremos un juicio moral de los actos de sus personajes, sino descripciones y muestras de su decadencia porque, como dice su creador su creador, es una serie que “reconoce que es difícil ser una persona”.

Don Draper, el protagonista de Mad Men interpretado por Jon Hamm, constituye el máximo exponente de los problemas del hombre de la época. Angustia existencial, búsqueda del placer continuo como paliativo, crisis de identidad. Don es un hombre hecho a sí mismo en el sentido más literal de la expresión. Al igual que Jay Gatsby, se inventó por completo, olvidando su pasado, rechazando sus orígenes, convirtiéndose en un producto publicitario tan elegante como corrupto, con tanta seguridad como ansiedad. En él, la publicidad es trabajo y metáfora.

Weiner es, ante todo, un escritor, y eso se ve perfectamente en el planteamiento de su obra maestra, que avanza poco a poco, impulsada por sus complejos personajes, como una gran novela en la que importan más las emociones humanas que la acción. Talentoso, irregular –resulta difíciladivinar  que él es el director y guionista de Are You Here-, culto y humano: así es uno de los showrunners que ha conformado la nueva edad de oro de la pequeña pantalla.

Con Mad Men Matthew pasó de ser un buen guionista de plantilla, desconocido para el gran público, a convertirse en una de las personalidades más reconocidas de la televisión actual. Así lo atestiguan los 4 premios Emmy a Mejor drama y los 3 Globos de Oro en la misma categoría.

Al contrario que los personajes que habitan su obra, Weiner es un hombre de familia, felizmente casado y con cuatro hijos. El mayor de ellos, Marten Holden Weiner, es actor y ha trabajado en Mad Men, en la que interpretó a Glen Bishop, un joven que tuvo un romance con la hija de Don Draper.

Filmografía
Los Romanoff

2018 | The Romanoffs | Serie TV

Una sorprendente serie creada, escrita y dirigida en su integridad por Matthew Weiner, en apariencia muy alejada de su obra más conocida, Mad Men, que se ambientaba en el mundo de la publicidad al final de la década de los 60 en Estados Unidos. A poco que se escarbe, Los Romanoff no es tan diferente, pues las ocho historias completamente independientes que la componen –las conexiones que Weiner ha trazado son ingeniosas, pero casi una suerte de broma privada para dar cohesión–, protagonizadas por supuestos descendientes y familiares más o menos lejanos del asesinado zar ruso Nicolás II, hablan del ser humano contemporáneo, con sus angustias, búsquedas, anhelos y esperanzas, y terminan no siendo tan diferentes de las de los “hombres locos” y las mujeres que trataban de abrirse paso en un mundo eminentemente dominado por los varones. Resulta complicado ofrecer un juicio global cuando aún no se han publicado todos los capítulos, de casi hora y media de duración cada uno, y sabiendo además que son independientes, al estilo de otras series antológicas como la popular Black Mirror, por lo que es de suponer que unos serán mejores que otros. Lo que está claro es que el planteamiento puede desconcertar un tanto, pero la ambición de Weiner resulta innegable, al jugar con un elemento de la mitología del siglo XX anclado en la realidad, esa familia Romanoff que estalla literalmente por los aires a causa de una revolución que pone en cuestión tantos valores e ideas que se suponían sólidas. Al hombre y a la mujer líquidos de nuestros días les ocurre algo semejante, no tienen claro de dónde vienen y adónde van, y aunque quieren aferrarse a lo que pueden, la insatisfacción y la tristeza resultan manifiestas. Es lo que ocurre en el primer episodio “La hora violeta”, donde Weiner se toma su tiempo en poner boca arriba las cartas con las que juega la partida. Anushka es una anciana cascarrabias, que está delicada de salud, y vive en un magnífico piso en pleno centro de París. Atiende sus necesidades con sincera preocupación su sobrino americano Greg, que regenta un hotelito, y que padece fuertes presiones de su novia Sophie, una mujer despampanante, divorciada y que no desea tener hijos, para lograr que su tía les legue pronto su fortuna, el deseo íntimo de ella es que no estuviera incordiándoles todo el tiempo e hiciera el favor de morirse cuanto antes. Debido a su difícil carácter, las empleadas del hogar que cuidan de Anushka duran muy poco tiempo en su puesto. Pero la joven musulmana Hajar se va a convertir en la excepción, estudiante de enfermería, muestra una paciencia infinita con la vieja, aguantando mil y una impertinencias, incluidos comentarios racistas y xenófobos de dudoso gusto. Con medido ritmo, resulta creíble la evolución de los personajes, y la idea de que el amor es la mejor medicina para el entendimiento entre la gente se introduce con suavidad, resulta sugestiva. Por supuesto, se juega al contraste entre la relación de Greg y Sophie, donde que la motivación egoísta material y placentera domina, con la creciente admiración que Greg siente hacia Hajar, ambos pueden mantener conversaciones de altura, intercambiado por ejemplo sus ideas acerca de la existencia de Dios, o compartiendo lo que comparten los amigos, como por ejemplo recuerdos de familia. El cuarteto de actores principales –Marthe Keller, Aaron Eckhart, Inès Melab y Louise Bourgoin– están muy bien, al igual que algunos secundarios de presencia mínima, como los padres de Hajar. "El plural mayestático", el segundo episodio, ofrece una aguda disección del matrimonio a cuento de Michael y Shelly Romanoff, que están acudiendo a sesiones con una psicóloga que les ayude a que su relación no naufrague. Quizá Shelly es muy resolutiva y dominante, pero al menos trata de abordar el problema; su marido adopta en cambio una posición más apática, es un verdadero cínico, lo que se advierte en el modo en que profesionalmente orienta –es un decir– a los jóvenes que están a punto de entrar en la universidad. Podría ayudar a estrechar lazos un crucero que ilusiona mucho a Shelly, y que reúne en el barco a parientes de la familia imperial rusa. Pero Michael fuerza que se prolongue un juicio de cuyo jurado forma prte, siendo el único que discrepa de lo que parece un claro veredicto de culpabilidad. No sólo quiere evitar el viaje, sino ligar con Michelle, una exuberante miembro del jurado. Entretanto Shelly viajará sola y disfrutará de lo lindo del lujo que brinda la ocasión; y aunque surge la ocasión de una aventura, puede más la fidelidad. De nuevo Weiner, sabe ir construyendo la historia, y lanzar preguntas acerca del espectador acerca de cuáles deberían ser las bases sobre las que construir un matrimonio duradero. Resulta imprescindible, claro está, el amor, pero también compartir un proyecto que valga la pena, y la conciencia de que no pueden faltar dificultades. Está muy bien escogida la pareja protagonista, un Corey Stoll en alza desde que se dio a conocer en House of Cards, que encarna bien la insatisfacción vital revestida de egoísmo, y una agradable pero menos conocida Kerry Bishé, con la que el público empatizará inevitablemente. Metacine o metaserie, es la propuesta del tercer episodio, "Casa de fines especiales", en que Weiner recurre como protagonista a Christina Hendricks, con la que hizo Mad Men. La actriz da vida precisamente a una célebre actriz de cine, fichada a última hora para rodar en Europa una serie televisiva sobre los Romanoff. Allí vive una situación surrealista, con una directora superprestigiosa, pero de personalidad pintoresca a la hora de sacar de sus intérpretes las composicones de los personajes que desea, un compañero de reparto con el que se acuesta, e incluso la aparición de lo que se diría un fantasma. "Expectativas", el cuarto episodio, transcurre en una sola jornada en Nueva York, y habla de las frustraciones de Julia, cuya hija Ella está a punto de dar a luz, aunque el marido está de viaje de negocios en la otra punta del mundo. La discusión por esta circunstancia tiene raíces profundas, pues el padre de Ella no es el marido de Julia, sino que es Daniel, profesor experto en la historia de los Romanoff. el hombre al que verdaderamente quería, pero con el que nunca se casó. Ella ignora todo esto, y el secreto ha reconcomido a Julia desde el nacimiento de su hijo. Bastante ambicioso y elaborado es el quinto episodio, "Altas y brillantes esferas", que aborda temas tan en boga como la diversidad, la atmósfera altamente cargada en lo sexual de nuestra sociedad, la cultura de la sospecha, el buenismo y las ínfulas de las clases acomodadas. Todo gira en torno a las sospechas de pedofilia que se ciernen sobre David, profesor de piano homosexual que da clases a los hijos de Katherine, profesora de literatura rusa felizmente casada y emparentada con los Romanoff, una estupenda Diane Lane. Sus dudas sobre ese comportamiento inapropiado le llevan a compartir la información con otras amigas cuyos hijos reciben clases de David, produciéndose reacciones inesperadas, consecuencia de su superficial visión de la vida. Y a charlar con sus hijos, en unas conversaciones decididamente incómodas, y que generan una situación que tiene difícil marcha atrás. El mérito del episodio es que plantea muchos temas, desde los prejuicios a los límites de aceptar eso tan manido de que "cada uno con su vida haga lo que quiera", al daño que se puede hacer con una acusación que se habe pública, aunque no haya pruebas que la sostengan. Y desde la dificultad de hacer "lo correcto", sobre todo cuando esa expresión va vaciándose cada vez más de significado. Hay un importante cambio de escenario en "Panorama", el sexto episodio, que transcurre en la capital de México. Abel es un periodista de exacerbado idealismo y romántico empedernido, no es de los que mira el mundo con cinismo, aunque no se engaña acerca del horror que atraviesa la historia. Actualmente investiga las actividades de un centro hospitalario privado de lujo, donde buscan curación enfermos desahuciados cargados de dinero, muchas veces de procedencia dudosa. Allí queda fascinado por Victoria –que resultará ser descendiente de los Romanoff– que acompaña a su hijo de doce años Nicke, hemofílico, una bella mujer y madre dedicada por completo a buscar una posible curación para su hijo. Juan Pablo Castañeda encarna bien a un periodista que no acaba de tener el empuje que se supone a alguien de su oficio, no tiene del todo los pies en el suelo y puede más en él la mirada que busca la utopía y su carácter enamoradizo y descubridor de la belleza, allá donde hay tanta fealdad. La relación con Victoria, estupenda Radha Mitchell, está bien perfilada, y sus visitas turísticas a la catedral, al mural de Diego Rivera en el palacio presidencial y a las ruinas de la antigua Teotihuacan tienen particular encanto, como si el tiempo se hubiera detenido y los personajes pudieran gustar brevemente la eternidad, un algo de felicidad. El último plano en la plaza, es un auténtico y logrado homenaje al citado mural de Rivera. "El final de la línea", el capítulo 7, aborda un tema importante en cualquier familia de rancio abolengo, la continuidad dinástica. En efecto, Anka y Joe Garner son un matrimonio sin hijos, que anhela la adopción, motivo por el que se han desplazado a la gélida Vladivostok, en Rusia. Allí les espera Elena, la asistente social, que se supone que les ha encontrado un bebé precioso. Pero cuando la pareja se queda a solas, algo extraño nota, la pequeña no llora como se esperaría en una criatura de pocos meses, apenas reacciona a sus carantoñas. ¿Les estarán dando gato por liebre? La situación saca a la superficie rencores y reproches. La conexión Romanoff viene por Anka, sus ancestros la conecta con la familia zarista. Pero la trama de Weiner ayuda a plantear, no sólo cuestiones como la burocracia gubernamental de la nueva Rusia y sus posibles corruptelas, sino también la de ese supuesto derecho que se autoconceden un hombre y una mujer a tener un hijo, sí o sí, incluso con la opción de elegir un buen "producto", que para eso pagan. Finalmente, la serie se remata con "El relato que todo lo sostiene", un alarde de relatos encapsulados, al estilo de las muñecas rusas, una historia contiene a otra, enlazando tragedias con nuevos narradores, a partir del encuentro de un tipo, guionista de una miniserie televisiva sobre los Romanoff, con una mujer que le incordia en el tren en el que ambos viajan. De algún modo se da razón de cómo ha evolucionado la identidad sexual de esa mujer, que antes era hombre, que tuvo un romance homosexual que supuso un gran desengaño, y que de niño vio como una auténtica arpía se camelaba a su padre, deshaciéndose de modo cruel de la madre. Suena, y algo tiene de eso, a culebrón, pero la habilidad de Weiner concede gran consistencia al conjunto, y no es simplista, porque se concede que la evolución de Simon Burrows, ella/él, está marcada por duros y traumáticos sucesos de la infancia, la sensibilidad y carencias afectivas disparan las tendencias homosexuales.

7/10
Mad Men (7ª temporada)

2014 | Mad Men | Serie TV

La séptima y última temporada de la gran serie creada por Matthew Weiner, ambientada en el mundo de la publicidad de la década de los 60, y que le sirve para hablar de la condición humana urbanita en tiempos de profundos cambios sociales en Estados Unidos y el resto del mundo. La acción arranca con Don Draper suspendido de empleo tras la dramática confesión de sus traumas de infancia, lo que empujó a los demás socios de Sterling & Cooper a sugerirle que se tomara un período de descanso. Don no ha comunicado a nadie su nueva situación, de modo que Megan. su segunda esposa, actriz en Los Ángeles, está en la inopia. El descubrimiento casual de la verdad por parte de su hija adolescente Sally le llevará a saborear de nuevo la agradable sensación de sincerarse con alguien. Una cena con Roger Sterling hace creer a Don que al fin puede regresar, pero cuando se presenta en la agencia nadie le espera y se produce una violenta situación, que le lleva además a volver a sus inicios, como creativo, a las órdenes de Peggy. Parece claro que Weiner deseaba acabar muy bien lo que bien empezó, de modo que hasta fichó como consultor creativo al mítico Robert Towne. para seguir sobre todo al personaje encarnado tan maravillosamente por Jon Hamm, aunque también, por supuesto, al resto. Con el telón de fondo de acontecimientos como la llegada del hombre a la Luna o el movimiento hipyy, se desarrollan interesantes subtramas sobre los dramas personales de unos y otros, desorientados vitalmente como es habitual en la serie, y las luchas empresariales, donde no faltan las puñaladas traperas para hacerse con el poder. A la vez, hay audacias formales muy estimables, como el pasaje musical con el veterano Robert Morse como cantante y bailarín estelar. Y las reuniones creativas, véase la presentación de Peggy de la campaña de una cadena de hamburguesas, son realmente vibrantes y creíbles.

8/10
Mad Men (6ª temporada)

2013 | Mad Men | Serie TV

Época de Navidad y Año Nuevo. Don Draper pasa unos días de asueto con Megan en la idílica Hawai, aunque sigue dando tumbos con sus interrogantes existenciales a cuestas, mientras su esposa goza de una fama relativa como actriz televisiva de una “soap opera”. Betty, la ex de Don, se encuentra con una contestataria hija adolescente, sigue con sobrepeso, y presta una inesperada atención a indigentes y desfavorecidos. Peggy sigue labrándose su prestigio de creativa en una nueva compañía. Y los compañeros de Don lucen a la moda patillazas, mientras pesa sin ser mencionado más que en pequeños cenáculos el reciente suicidio de Pryce, uno de los socios. Éstos son algunos de los hilos narrativos con que arranca la sexta temporada de Mad Men, la espléndida serie televisiva creada por Matthew Weiner, que explora en los 60 las andanzas de hombres y mujeres ligados a una agencia de publicidad neoyorquina. De nuevo destacan sus pulidos guiones con personajes muy bien trazados e interpretados, y la mirada desesperanzada a la condición humana, nunca nadie acaba de ser feliz y estar medianamente satisfecho moviéndose entre la mentira y el engaño, e incluso tras la máscara de cinismo –pensamos en Roger Sterling–, pueden saltar las lágrimas ante la caja con las herramientas de trabajo de un limpiabotas, momento magnífico que hace pensar sobre la vida y la muerte.

6/10
¿Estás aquí?

2013 | Are You Here

Dos amigos de la infancia regresan a su pueblo al enterarse de que el padre de uno de ellos ha fallecido. Steve es un vividor y mujeriego triunfador, mientras que Ben sufre problemas bipolares. El creador de Mad Men, el norteamericano Matthew Weiner, escribe y dirige esta comedia dramática sobre la amistad. Tiene momentos lúcidos y algunos personajes resultan atractivos, pero no llega a dejar demasiado poso. El reparto, eso sí, hace un gran trabajo.

4/10
Mad Men (5ª temporada)

2012 | Mad Men | Serie TV

Quince premios Emmy y cuatro Globos de oro son suficiente garantía para asegurar que Mad Men es una de las series de prestigio. Su quinta temporada ofrece emociones fuertes, cambios bruscos y nuevos personajes que entran a formar parte del mundo de la agencia Sterling Cooper Draper & Pryce. El mundo de la publicidad visto desde sus orígenes como negocio en el Nueva York de los años 60, una época de grandes cambios sociales que la serie refleja a través de unos personajes complejos, ambiciosos, llenos de dudas, miedos y muchos problemas. El trabajo actoral es excelente, desde Jon Hamm, su atractivo protagonista, pasando por Elisabeth Moss, Christina Hendricks, January Jones y John Slattery, hasta la última incorporación, Jessica Paré. Un trabajo redondo para una serie redonda. Seguimos pues de nuevo a la agencia de publicidad de Sterling, Cooper, Draper & Pryce, de las más fuertes del mercado. En el día a día en la oficina, donde se lidia con exigentes clientes, buscando estrategias para conseguir ampliar mercado, creando los anuncios más innovadores e intentando arrebatar a su competencia parte del pastel, también existe la competencia interna. Los ejecutivos y los creativos son ambiciosos, y no dudan en pasar por encima de sus compañeros para conseguir nuevas cuentas o mejor imagen en la empresa. Don Draper, genio creativo y carismático, pretende olvidar su pasado. Su vida personal es un desastre, aunque en esta temporada le irá un poquito mejor. Acompañan a Don los conocidos Peggy Olson, su ex secretaria reconvertida en importante creativa, Joan Holloway, la voluptuosa jefa de secretarias, el entrañable Bert Cooper, el divertido Roger Sterling, y Peter Campbell, un joven ambicioso con ganas de crecer en la empresa. La temporada arranca con la recién estrenada maternidad de Joan y sus miedos a la hora de reincorporarse al trabajo, y la guerra de egos entre Campbell y Sterling.

8/10
Mad Men (4ª temporada)

2010 | Mad Men (4ª Season) | Serie TV

Después de divorciarse de Betty, Don Drapper no maneja bien su nueva vida de “soltero”; alejado de sus hijos, con los que no podrá compartir la Navidad, sus nuevas relaciones sentimentales parecen poco consistentes. Ella se ha casado con el político Henry Francis, y sus rasgos de mujer dominante e insatisfecha, incapaz de conectar con los niños, se acentúan. La nueva empresa publicitaria Sterling Cooper Draper Pryce tiene que esforzarse por conseguir nuevas cuentas y mantener a sus clientes; lo que no es sencillo, una crisis pondrá en peligro la recién creada compañía. Cuarta temporada de Mad Men, la exitosa serie televisiva creada por Matthew Weiner que pinta el día a día de un compañía publicitaria en los Estados Unidos de los años 60. Continúan las características de las otras temporadas, o sea guiones y personajes sólidos para pintar un mundo profesional profundamente machista, donde las mujeres pugnan por sobresalir, consiguiéndolo sólo hasta cierta punto. Los actores se han hecho con sus personajes, y parecen asumirlos con la facilidad con que la mano se adapta a un guante. Y sigue presente cierta mirada desesperanzada del ser humano, que lleva el egoísmo en sus genes, las motivaciones son inmediatas y algo efímeras, sólo la paternidad o una ternura muchas veces efímera, o un gesto de lealtad y reconocimiento, suavizan la omnipresente mirada de los personajes al propio ombligo. No obstante resulta obligado reconocer la calidad de la serie, y el esfuerzo por insuflar de cierta complejidad a los comportamientos cuestionables, ya sea la infidelidad, el acoso sexual, el aborto, la ocultación de información a los otros socios, etc. Y para los empresarios y creativos del mundo de la publicidad parece una serie de obligado visionado, resulta muy sugerente ver a los personajes presentando sus ideas, creando y planificando campañas.

6/10
Mad Men (3ª temporada)

2009 | Mad Men (3ª Season) | Serie TV

Don Draper se entera accidentalmente de un secreto de la vida personal de Salvatore durante un viaje de negocios a Baltimore. Y Don tendrá que adaptarse a los cambios de la empresa, tras la llegada del nuevo responsable financiero, Lane Pryce, y su secretario, John Hooker, que imponen nuevos métodos de trabajo. Tercera entrega de la serie más premiada del momento, gracias a su mirada ácida al mundo empresarial y de la publicidad en los años 60, donde abundan los comportamientos egoístas que sólo consideran el bienestar personal. Se incorporan al elenco Jared Harris (Medidas extraordinarias) y Ryan Cartwright (Bones). Uno de los puntos de interés es el embarazo de Betty, el descubrimiento de cierto secreto de su esposo y la consiguiente crisis conyugal. También los cambios empresariales dan lugar a un desenlace que anuncia cambios importantes para la cuarta temporada.

6/10
Mad Men (2ª temporada)

2008 | Mad Men (2ª Season) | Serie TV

Segunda temporada de las andanzas en los 60 de los publicistas de Sterling Cooper Advertising, a cuyo equipo creativo se ha sumado una mujer, Peggy. Continúa la mirada vitriólica de Matthew Weiner a una época y unas personas que, bajo la fachada de ‘todo es perfecto’, ocultan un buen cúmulo de frustraciones. Así, van a acentuarse los problemas matrimoniales de Don y Betty, y un miembro del staff va a ‘salir del armario’. También están presentes elementos de la época, como la crisis de los misiles de Cuba. Esta apasionante segunda temporada logró hacerse con 10 nominaciones a los premios Emmy, entre ellos el de mejor serie dramática.

6/10
Mad Men

2007 | Mad Men | Serie TV

Lo más importante son las ventas. Eso lo saben a la perfección en Sterling Cooper Advertising, una puntera empresa de publicidad. Primera temporada de esta original serie, creada por Matthew Weiner, que hace un retrato del día a día en una empresa de publicidad de los años 60, con sus manipulaciones, sus prejuicios sexuales, sus escándalos, etc. En aquella época se produjo un despegue de este sector y los creativos se convirtieron en estrellas de la noche a la mañana. Guiones trabajados y reparto desconocido.

6/10
Los Soprano (Episodios finales)

2006 | The Sopranos (6ª Season) | Serie TV

Tony Soprano ha celebrado la Navidad con los suyos, convencido de que se ha evitado la guerra entre las mafias de Nueva York y Nueva Jersey. Pero Tony no cuenta con que Phil Leotardo, el capo de Nueva York, es un hombre poco recomendable del que no se puede fiar. Entretanto, los hijos de Tony están a punto de tomar decisiones trascendentales para el resto de sus vidas. Nueve impactantes episodios -aún más oscuros de lo que ya es habitual en la serie- que suponen el broche de oro para una serie que ha hecho historia, y ha logrado en total 21 premios Emmy y otros galardones importantes. Entre las estrellas invitadas de esta última tanda destacan Daniel Baldwin, Sydney Pollack y Nancy Sinatra. El propio David Chase, ilustre creador de la serie, se ocupó del guión y la dirección del episodio final, que obtuvo un gran éxito de audiencia, pues lo siguieron cerca de 12 millones de espectadores sólo en Estados Unidos.

6/10
Los Soprano (5ª temporada)

2004 | The Soprano | Serie TV

El final de la 4ª temporada, no por esperado menos sorprendente -la insatisfacción del matrimonio Soprano iba 'in crescendo' -apuntaba al divorcio. La nueva tanda de episodios desarrolla tal idea -Tony vive en la casa de su difunta madre -al tiempo que muestra nuevos gangsters recién salidos de prisión, como el primo de Tony, interpretado por Steve Buscemi. Y por supuesto, los tratos de la novia de Christopher con el FBI traerán sorpresas.

7/10
Los Romanoff

2018 | The Romanoffs | Serie TV

Una sorprendente serie creada, escrita y dirigida en su integridad por Matthew Weiner, en apariencia muy alejada de su obra más conocida, Mad Men, que se ambientaba en el mundo de la publicidad al final de la década de los 60 en Estados Unidos. A poco que se escarbe, Los Romanoff no es tan diferente, pues las ocho historias completamente independientes que la componen –las conexiones que Weiner ha trazado son ingeniosas, pero casi una suerte de broma privada para dar cohesión–, protagonizadas por supuestos descendientes y familiares más o menos lejanos del asesinado zar ruso Nicolás II, hablan del ser humano contemporáneo, con sus angustias, búsquedas, anhelos y esperanzas, y terminan no siendo tan diferentes de las de los “hombres locos” y las mujeres que trataban de abrirse paso en un mundo eminentemente dominado por los varones. Resulta complicado ofrecer un juicio global cuando aún no se han publicado todos los capítulos, de casi hora y media de duración cada uno, y sabiendo además que son independientes, al estilo de otras series antológicas como la popular Black Mirror, por lo que es de suponer que unos serán mejores que otros. Lo que está claro es que el planteamiento puede desconcertar un tanto, pero la ambición de Weiner resulta innegable, al jugar con un elemento de la mitología del siglo XX anclado en la realidad, esa familia Romanoff que estalla literalmente por los aires a causa de una revolución que pone en cuestión tantos valores e ideas que se suponían sólidas. Al hombre y a la mujer líquidos de nuestros días les ocurre algo semejante, no tienen claro de dónde vienen y adónde van, y aunque quieren aferrarse a lo que pueden, la insatisfacción y la tristeza resultan manifiestas. Es lo que ocurre en el primer episodio “La hora violeta”, donde Weiner se toma su tiempo en poner boca arriba las cartas con las que juega la partida. Anushka es una anciana cascarrabias, que está delicada de salud, y vive en un magnífico piso en pleno centro de París. Atiende sus necesidades con sincera preocupación su sobrino americano Greg, que regenta un hotelito, y que padece fuertes presiones de su novia Sophie, una mujer despampanante, divorciada y que no desea tener hijos, para lograr que su tía les legue pronto su fortuna, el deseo íntimo de ella es que no estuviera incordiándoles todo el tiempo e hiciera el favor de morirse cuanto antes. Debido a su difícil carácter, las empleadas del hogar que cuidan de Anushka duran muy poco tiempo en su puesto. Pero la joven musulmana Hajar se va a convertir en la excepción, estudiante de enfermería, muestra una paciencia infinita con la vieja, aguantando mil y una impertinencias, incluidos comentarios racistas y xenófobos de dudoso gusto. Con medido ritmo, resulta creíble la evolución de los personajes, y la idea de que el amor es la mejor medicina para el entendimiento entre la gente se introduce con suavidad, resulta sugestiva. Por supuesto, se juega al contraste entre la relación de Greg y Sophie, donde que la motivación egoísta material y placentera domina, con la creciente admiración que Greg siente hacia Hajar, ambos pueden mantener conversaciones de altura, intercambiado por ejemplo sus ideas acerca de la existencia de Dios, o compartiendo lo que comparten los amigos, como por ejemplo recuerdos de familia. El cuarteto de actores principales –Marthe Keller, Aaron Eckhart, Inès Melab y Louise Bourgoin– están muy bien, al igual que algunos secundarios de presencia mínima, como los padres de Hajar. "El plural mayestático", el segundo episodio, ofrece una aguda disección del matrimonio a cuento de Michael y Shelly Romanoff, que están acudiendo a sesiones con una psicóloga que les ayude a que su relación no naufrague. Quizá Shelly es muy resolutiva y dominante, pero al menos trata de abordar el problema; su marido adopta en cambio una posición más apática, es un verdadero cínico, lo que se advierte en el modo en que profesionalmente orienta –es un decir– a los jóvenes que están a punto de entrar en la universidad. Podría ayudar a estrechar lazos un crucero que ilusiona mucho a Shelly, y que reúne en el barco a parientes de la familia imperial rusa. Pero Michael fuerza que se prolongue un juicio de cuyo jurado forma prte, siendo el único que discrepa de lo que parece un claro veredicto de culpabilidad. No sólo quiere evitar el viaje, sino ligar con Michelle, una exuberante miembro del jurado. Entretanto Shelly viajará sola y disfrutará de lo lindo del lujo que brinda la ocasión; y aunque surge la ocasión de una aventura, puede más la fidelidad. De nuevo Weiner, sabe ir construyendo la historia, y lanzar preguntas acerca del espectador acerca de cuáles deberían ser las bases sobre las que construir un matrimonio duradero. Resulta imprescindible, claro está, el amor, pero también compartir un proyecto que valga la pena, y la conciencia de que no pueden faltar dificultades. Está muy bien escogida la pareja protagonista, un Corey Stoll en alza desde que se dio a conocer en House of Cards, que encarna bien la insatisfacción vital revestida de egoísmo, y una agradable pero menos conocida Kerry Bishé, con la que el público empatizará inevitablemente. Metacine o metaserie, es la propuesta del tercer episodio, "Casa de fines especiales", en que Weiner recurre como protagonista a Christina Hendricks, con la que hizo Mad Men. La actriz da vida precisamente a una célebre actriz de cine, fichada a última hora para rodar en Europa una serie televisiva sobre los Romanoff. Allí vive una situación surrealista, con una directora superprestigiosa, pero de personalidad pintoresca a la hora de sacar de sus intérpretes las composicones de los personajes que desea, un compañero de reparto con el que se acuesta, e incluso la aparición de lo que se diría un fantasma. "Expectativas", el cuarto episodio, transcurre en una sola jornada en Nueva York, y habla de las frustraciones de Julia, cuya hija Ella está a punto de dar a luz, aunque el marido está de viaje de negocios en la otra punta del mundo. La discusión por esta circunstancia tiene raíces profundas, pues el padre de Ella no es el marido de Julia, sino que es Daniel, profesor experto en la historia de los Romanoff. el hombre al que verdaderamente quería, pero con el que nunca se casó. Ella ignora todo esto, y el secreto ha reconcomido a Julia desde el nacimiento de su hijo. Bastante ambicioso y elaborado es el quinto episodio, "Altas y brillantes esferas", que aborda temas tan en boga como la diversidad, la atmósfera altamente cargada en lo sexual de nuestra sociedad, la cultura de la sospecha, el buenismo y las ínfulas de las clases acomodadas. Todo gira en torno a las sospechas de pedofilia que se ciernen sobre David, profesor de piano homosexual que da clases a los hijos de Katherine, profesora de literatura rusa felizmente casada y emparentada con los Romanoff, una estupenda Diane Lane. Sus dudas sobre ese comportamiento inapropiado le llevan a compartir la información con otras amigas cuyos hijos reciben clases de David, produciéndose reacciones inesperadas, consecuencia de su superficial visión de la vida. Y a charlar con sus hijos, en unas conversaciones decididamente incómodas, y que generan una situación que tiene difícil marcha atrás. El mérito del episodio es que plantea muchos temas, desde los prejuicios a los límites de aceptar eso tan manido de que "cada uno con su vida haga lo que quiera", al daño que se puede hacer con una acusación que se habe pública, aunque no haya pruebas que la sostengan. Y desde la dificultad de hacer "lo correcto", sobre todo cuando esa expresión va vaciándose cada vez más de significado. Hay un importante cambio de escenario en "Panorama", el sexto episodio, que transcurre en la capital de México. Abel es un periodista de exacerbado idealismo y romántico empedernido, no es de los que mira el mundo con cinismo, aunque no se engaña acerca del horror que atraviesa la historia. Actualmente investiga las actividades de un centro hospitalario privado de lujo, donde buscan curación enfermos desahuciados cargados de dinero, muchas veces de procedencia dudosa. Allí queda fascinado por Victoria –que resultará ser descendiente de los Romanoff– que acompaña a su hijo de doce años Nicke, hemofílico, una bella mujer y madre dedicada por completo a buscar una posible curación para su hijo. Juan Pablo Castañeda encarna bien a un periodista que no acaba de tener el empuje que se supone a alguien de su oficio, no tiene del todo los pies en el suelo y puede más en él la mirada que busca la utopía y su carácter enamoradizo y descubridor de la belleza, allá donde hay tanta fealdad. La relación con Victoria, estupenda Radha Mitchell, está bien perfilada, y sus visitas turísticas a la catedral, al mural de Diego Rivera en el palacio presidencial y a las ruinas de la antigua Teotihuacan tienen particular encanto, como si el tiempo se hubiera detenido y los personajes pudieran gustar brevemente la eternidad, un algo de felicidad. El último plano en la plaza, es un auténtico y logrado homenaje al citado mural de Rivera. "El final de la línea", el capítulo 7, aborda un tema importante en cualquier familia de rancio abolengo, la continuidad dinástica. En efecto, Anka y Joe Garner son un matrimonio sin hijos, que anhela la adopción, motivo por el que se han desplazado a la gélida Vladivostok, en Rusia. Allí les espera Elena, la asistente social, que se supone que les ha encontrado un bebé precioso. Pero cuando la pareja se queda a solas, algo extraño nota, la pequeña no llora como se esperaría en una criatura de pocos meses, apenas reacciona a sus carantoñas. ¿Les estarán dando gato por liebre? La situación saca a la superficie rencores y reproches. La conexión Romanoff viene por Anka, sus ancestros la conecta con la familia zarista. Pero la trama de Weiner ayuda a plantear, no sólo cuestiones como la burocracia gubernamental de la nueva Rusia y sus posibles corruptelas, sino también la de ese supuesto derecho que se autoconceden un hombre y una mujer a tener un hijo, sí o sí, incluso con la opción de elegir un buen "producto", que para eso pagan. Finalmente, la serie se remata con "El relato que todo lo sostiene", un alarde de relatos encapsulados, al estilo de las muñecas rusas, una historia contiene a otra, enlazando tragedias con nuevos narradores, a partir del encuentro de un tipo, guionista de una miniserie televisiva sobre los Romanoff, con una mujer que le incordia en el tren en el que ambos viajan. De algún modo se da razón de cómo ha evolucionado la identidad sexual de esa mujer, que antes era hombre, que tuvo un romance homosexual que supuso un gran desengaño, y que de niño vio como una auténtica arpía se camelaba a su padre, deshaciéndose de modo cruel de la madre. Suena, y algo tiene de eso, a culebrón, pero la habilidad de Weiner concede gran consistencia al conjunto, y no es simplista, porque se concede que la evolución de Simon Burrows, ella/él, está marcada por duros y traumáticos sucesos de la infancia, la sensibilidad y carencias afectivas disparan las tendencias homosexuales.

7/10
Mad Men (7ª temporada)

2014 | Mad Men | Serie TV

La séptima y última temporada de la gran serie creada por Matthew Weiner, ambientada en el mundo de la publicidad de la década de los 60, y que le sirve para hablar de la condición humana urbanita en tiempos de profundos cambios sociales en Estados Unidos y el resto del mundo. La acción arranca con Don Draper suspendido de empleo tras la dramática confesión de sus traumas de infancia, lo que empujó a los demás socios de Sterling & Cooper a sugerirle que se tomara un período de descanso. Don no ha comunicado a nadie su nueva situación, de modo que Megan. su segunda esposa, actriz en Los Ángeles, está en la inopia. El descubrimiento casual de la verdad por parte de su hija adolescente Sally le llevará a saborear de nuevo la agradable sensación de sincerarse con alguien. Una cena con Roger Sterling hace creer a Don que al fin puede regresar, pero cuando se presenta en la agencia nadie le espera y se produce una violenta situación, que le lleva además a volver a sus inicios, como creativo, a las órdenes de Peggy. Parece claro que Weiner deseaba acabar muy bien lo que bien empezó, de modo que hasta fichó como consultor creativo al mítico Robert Towne. para seguir sobre todo al personaje encarnado tan maravillosamente por Jon Hamm, aunque también, por supuesto, al resto. Con el telón de fondo de acontecimientos como la llegada del hombre a la Luna o el movimiento hipyy, se desarrollan interesantes subtramas sobre los dramas personales de unos y otros, desorientados vitalmente como es habitual en la serie, y las luchas empresariales, donde no faltan las puñaladas traperas para hacerse con el poder. A la vez, hay audacias formales muy estimables, como el pasaje musical con el veterano Robert Morse como cantante y bailarín estelar. Y las reuniones creativas, véase la presentación de Peggy de la campaña de una cadena de hamburguesas, son realmente vibrantes y creíbles.

8/10
Mad Men (6ª temporada)

2013 | Mad Men | Serie TV

Época de Navidad y Año Nuevo. Don Draper pasa unos días de asueto con Megan en la idílica Hawai, aunque sigue dando tumbos con sus interrogantes existenciales a cuestas, mientras su esposa goza de una fama relativa como actriz televisiva de una “soap opera”. Betty, la ex de Don, se encuentra con una contestataria hija adolescente, sigue con sobrepeso, y presta una inesperada atención a indigentes y desfavorecidos. Peggy sigue labrándose su prestigio de creativa en una nueva compañía. Y los compañeros de Don lucen a la moda patillazas, mientras pesa sin ser mencionado más que en pequeños cenáculos el reciente suicidio de Pryce, uno de los socios. Éstos son algunos de los hilos narrativos con que arranca la sexta temporada de Mad Men, la espléndida serie televisiva creada por Matthew Weiner, que explora en los 60 las andanzas de hombres y mujeres ligados a una agencia de publicidad neoyorquina. De nuevo destacan sus pulidos guiones con personajes muy bien trazados e interpretados, y la mirada desesperanzada a la condición humana, nunca nadie acaba de ser feliz y estar medianamente satisfecho moviéndose entre la mentira y el engaño, e incluso tras la máscara de cinismo –pensamos en Roger Sterling–, pueden saltar las lágrimas ante la caja con las herramientas de trabajo de un limpiabotas, momento magnífico que hace pensar sobre la vida y la muerte.

6/10
Mad Men (5ª temporada)

2012 | Mad Men | Serie TV

Quince premios Emmy y cuatro Globos de oro son suficiente garantía para asegurar que Mad Men es una de las series de prestigio. Su quinta temporada ofrece emociones fuertes, cambios bruscos y nuevos personajes que entran a formar parte del mundo de la agencia Sterling Cooper Draper & Pryce. El mundo de la publicidad visto desde sus orígenes como negocio en el Nueva York de los años 60, una época de grandes cambios sociales que la serie refleja a través de unos personajes complejos, ambiciosos, llenos de dudas, miedos y muchos problemas. El trabajo actoral es excelente, desde Jon Hamm, su atractivo protagonista, pasando por Elisabeth Moss, Christina Hendricks, January Jones y John Slattery, hasta la última incorporación, Jessica Paré. Un trabajo redondo para una serie redonda. Seguimos pues de nuevo a la agencia de publicidad de Sterling, Cooper, Draper & Pryce, de las más fuertes del mercado. En el día a día en la oficina, donde se lidia con exigentes clientes, buscando estrategias para conseguir ampliar mercado, creando los anuncios más innovadores e intentando arrebatar a su competencia parte del pastel, también existe la competencia interna. Los ejecutivos y los creativos son ambiciosos, y no dudan en pasar por encima de sus compañeros para conseguir nuevas cuentas o mejor imagen en la empresa. Don Draper, genio creativo y carismático, pretende olvidar su pasado. Su vida personal es un desastre, aunque en esta temporada le irá un poquito mejor. Acompañan a Don los conocidos Peggy Olson, su ex secretaria reconvertida en importante creativa, Joan Holloway, la voluptuosa jefa de secretarias, el entrañable Bert Cooper, el divertido Roger Sterling, y Peter Campbell, un joven ambicioso con ganas de crecer en la empresa. La temporada arranca con la recién estrenada maternidad de Joan y sus miedos a la hora de reincorporarse al trabajo, y la guerra de egos entre Campbell y Sterling.

8/10
Mad Men (4ª temporada)

2010 | Mad Men (4ª Season) | Serie TV

Después de divorciarse de Betty, Don Drapper no maneja bien su nueva vida de “soltero”; alejado de sus hijos, con los que no podrá compartir la Navidad, sus nuevas relaciones sentimentales parecen poco consistentes. Ella se ha casado con el político Henry Francis, y sus rasgos de mujer dominante e insatisfecha, incapaz de conectar con los niños, se acentúan. La nueva empresa publicitaria Sterling Cooper Draper Pryce tiene que esforzarse por conseguir nuevas cuentas y mantener a sus clientes; lo que no es sencillo, una crisis pondrá en peligro la recién creada compañía. Cuarta temporada de Mad Men, la exitosa serie televisiva creada por Matthew Weiner que pinta el día a día de un compañía publicitaria en los Estados Unidos de los años 60. Continúan las características de las otras temporadas, o sea guiones y personajes sólidos para pintar un mundo profesional profundamente machista, donde las mujeres pugnan por sobresalir, consiguiéndolo sólo hasta cierta punto. Los actores se han hecho con sus personajes, y parecen asumirlos con la facilidad con que la mano se adapta a un guante. Y sigue presente cierta mirada desesperanzada del ser humano, que lleva el egoísmo en sus genes, las motivaciones son inmediatas y algo efímeras, sólo la paternidad o una ternura muchas veces efímera, o un gesto de lealtad y reconocimiento, suavizan la omnipresente mirada de los personajes al propio ombligo. No obstante resulta obligado reconocer la calidad de la serie, y el esfuerzo por insuflar de cierta complejidad a los comportamientos cuestionables, ya sea la infidelidad, el acoso sexual, el aborto, la ocultación de información a los otros socios, etc. Y para los empresarios y creativos del mundo de la publicidad parece una serie de obligado visionado, resulta muy sugerente ver a los personajes presentando sus ideas, creando y planificando campañas.

6/10
Mad Men (3ª temporada)

2009 | Mad Men (3ª Season) | Serie TV

Don Draper se entera accidentalmente de un secreto de la vida personal de Salvatore durante un viaje de negocios a Baltimore. Y Don tendrá que adaptarse a los cambios de la empresa, tras la llegada del nuevo responsable financiero, Lane Pryce, y su secretario, John Hooker, que imponen nuevos métodos de trabajo. Tercera entrega de la serie más premiada del momento, gracias a su mirada ácida al mundo empresarial y de la publicidad en los años 60, donde abundan los comportamientos egoístas que sólo consideran el bienestar personal. Se incorporan al elenco Jared Harris (Medidas extraordinarias) y Ryan Cartwright (Bones). Uno de los puntos de interés es el embarazo de Betty, el descubrimiento de cierto secreto de su esposo y la consiguiente crisis conyugal. También los cambios empresariales dan lugar a un desenlace que anuncia cambios importantes para la cuarta temporada.

6/10
Mad Men (2ª temporada)

2008 | Mad Men (2ª Season) | Serie TV

Segunda temporada de las andanzas en los 60 de los publicistas de Sterling Cooper Advertising, a cuyo equipo creativo se ha sumado una mujer, Peggy. Continúa la mirada vitriólica de Matthew Weiner a una época y unas personas que, bajo la fachada de ‘todo es perfecto’, ocultan un buen cúmulo de frustraciones. Así, van a acentuarse los problemas matrimoniales de Don y Betty, y un miembro del staff va a ‘salir del armario’. También están presentes elementos de la época, como la crisis de los misiles de Cuba. Esta apasionante segunda temporada logró hacerse con 10 nominaciones a los premios Emmy, entre ellos el de mejor serie dramática.

6/10
Mad Men

2007 | Mad Men | Serie TV

Lo más importante son las ventas. Eso lo saben a la perfección en Sterling Cooper Advertising, una puntera empresa de publicidad. Primera temporada de esta original serie, creada por Matthew Weiner, que hace un retrato del día a día en una empresa de publicidad de los años 60, con sus manipulaciones, sus prejuicios sexuales, sus escándalos, etc. En aquella época se produjo un despegue de este sector y los creativos se convirtieron en estrellas de la noche a la mañana. Guiones trabajados y reparto desconocido.

6/10
Los Romanoff

2018 | The Romanoffs | Serie TV

Una sorprendente serie creada, escrita y dirigida en su integridad por Matthew Weiner, en apariencia muy alejada de su obra más conocida, Mad Men, que se ambientaba en el mundo de la publicidad al final de la década de los 60 en Estados Unidos. A poco que se escarbe, Los Romanoff no es tan diferente, pues las ocho historias completamente independientes que la componen –las conexiones que Weiner ha trazado son ingeniosas, pero casi una suerte de broma privada para dar cohesión–, protagonizadas por supuestos descendientes y familiares más o menos lejanos del asesinado zar ruso Nicolás II, hablan del ser humano contemporáneo, con sus angustias, búsquedas, anhelos y esperanzas, y terminan no siendo tan diferentes de las de los “hombres locos” y las mujeres que trataban de abrirse paso en un mundo eminentemente dominado por los varones. Resulta complicado ofrecer un juicio global cuando aún no se han publicado todos los capítulos, de casi hora y media de duración cada uno, y sabiendo además que son independientes, al estilo de otras series antológicas como la popular Black Mirror, por lo que es de suponer que unos serán mejores que otros. Lo que está claro es que el planteamiento puede desconcertar un tanto, pero la ambición de Weiner resulta innegable, al jugar con un elemento de la mitología del siglo XX anclado en la realidad, esa familia Romanoff que estalla literalmente por los aires a causa de una revolución que pone en cuestión tantos valores e ideas que se suponían sólidas. Al hombre y a la mujer líquidos de nuestros días les ocurre algo semejante, no tienen claro de dónde vienen y adónde van, y aunque quieren aferrarse a lo que pueden, la insatisfacción y la tristeza resultan manifiestas. Es lo que ocurre en el primer episodio “La hora violeta”, donde Weiner se toma su tiempo en poner boca arriba las cartas con las que juega la partida. Anushka es una anciana cascarrabias, que está delicada de salud, y vive en un magnífico piso en pleno centro de París. Atiende sus necesidades con sincera preocupación su sobrino americano Greg, que regenta un hotelito, y que padece fuertes presiones de su novia Sophie, una mujer despampanante, divorciada y que no desea tener hijos, para lograr que su tía les legue pronto su fortuna, el deseo íntimo de ella es que no estuviera incordiándoles todo el tiempo e hiciera el favor de morirse cuanto antes. Debido a su difícil carácter, las empleadas del hogar que cuidan de Anushka duran muy poco tiempo en su puesto. Pero la joven musulmana Hajar se va a convertir en la excepción, estudiante de enfermería, muestra una paciencia infinita con la vieja, aguantando mil y una impertinencias, incluidos comentarios racistas y xenófobos de dudoso gusto. Con medido ritmo, resulta creíble la evolución de los personajes, y la idea de que el amor es la mejor medicina para el entendimiento entre la gente se introduce con suavidad, resulta sugestiva. Por supuesto, se juega al contraste entre la relación de Greg y Sophie, donde que la motivación egoísta material y placentera domina, con la creciente admiración que Greg siente hacia Hajar, ambos pueden mantener conversaciones de altura, intercambiado por ejemplo sus ideas acerca de la existencia de Dios, o compartiendo lo que comparten los amigos, como por ejemplo recuerdos de familia. El cuarteto de actores principales –Marthe Keller, Aaron Eckhart, Inès Melab y Louise Bourgoin– están muy bien, al igual que algunos secundarios de presencia mínima, como los padres de Hajar. "El plural mayestático", el segundo episodio, ofrece una aguda disección del matrimonio a cuento de Michael y Shelly Romanoff, que están acudiendo a sesiones con una psicóloga que les ayude a que su relación no naufrague. Quizá Shelly es muy resolutiva y dominante, pero al menos trata de abordar el problema; su marido adopta en cambio una posición más apática, es un verdadero cínico, lo que se advierte en el modo en que profesionalmente orienta –es un decir– a los jóvenes que están a punto de entrar en la universidad. Podría ayudar a estrechar lazos un crucero que ilusiona mucho a Shelly, y que reúne en el barco a parientes de la familia imperial rusa. Pero Michael fuerza que se prolongue un juicio de cuyo jurado forma prte, siendo el único que discrepa de lo que parece un claro veredicto de culpabilidad. No sólo quiere evitar el viaje, sino ligar con Michelle, una exuberante miembro del jurado. Entretanto Shelly viajará sola y disfrutará de lo lindo del lujo que brinda la ocasión; y aunque surge la ocasión de una aventura, puede más la fidelidad. De nuevo Weiner, sabe ir construyendo la historia, y lanzar preguntas acerca del espectador acerca de cuáles deberían ser las bases sobre las que construir un matrimonio duradero. Resulta imprescindible, claro está, el amor, pero también compartir un proyecto que valga la pena, y la conciencia de que no pueden faltar dificultades. Está muy bien escogida la pareja protagonista, un Corey Stoll en alza desde que se dio a conocer en House of Cards, que encarna bien la insatisfacción vital revestida de egoísmo, y una agradable pero menos conocida Kerry Bishé, con la que el público empatizará inevitablemente. Metacine o metaserie, es la propuesta del tercer episodio, "Casa de fines especiales", en que Weiner recurre como protagonista a Christina Hendricks, con la que hizo Mad Men. La actriz da vida precisamente a una célebre actriz de cine, fichada a última hora para rodar en Europa una serie televisiva sobre los Romanoff. Allí vive una situación surrealista, con una directora superprestigiosa, pero de personalidad pintoresca a la hora de sacar de sus intérpretes las composicones de los personajes que desea, un compañero de reparto con el que se acuesta, e incluso la aparición de lo que se diría un fantasma. "Expectativas", el cuarto episodio, transcurre en una sola jornada en Nueva York, y habla de las frustraciones de Julia, cuya hija Ella está a punto de dar a luz, aunque el marido está de viaje de negocios en la otra punta del mundo. La discusión por esta circunstancia tiene raíces profundas, pues el padre de Ella no es el marido de Julia, sino que es Daniel, profesor experto en la historia de los Romanoff. el hombre al que verdaderamente quería, pero con el que nunca se casó. Ella ignora todo esto, y el secreto ha reconcomido a Julia desde el nacimiento de su hijo. Bastante ambicioso y elaborado es el quinto episodio, "Altas y brillantes esferas", que aborda temas tan en boga como la diversidad, la atmósfera altamente cargada en lo sexual de nuestra sociedad, la cultura de la sospecha, el buenismo y las ínfulas de las clases acomodadas. Todo gira en torno a las sospechas de pedofilia que se ciernen sobre David, profesor de piano homosexual que da clases a los hijos de Katherine, profesora de literatura rusa felizmente casada y emparentada con los Romanoff, una estupenda Diane Lane. Sus dudas sobre ese comportamiento inapropiado le llevan a compartir la información con otras amigas cuyos hijos reciben clases de David, produciéndose reacciones inesperadas, consecuencia de su superficial visión de la vida. Y a charlar con sus hijos, en unas conversaciones decididamente incómodas, y que generan una situación que tiene difícil marcha atrás. El mérito del episodio es que plantea muchos temas, desde los prejuicios a los límites de aceptar eso tan manido de que "cada uno con su vida haga lo que quiera", al daño que se puede hacer con una acusación que se habe pública, aunque no haya pruebas que la sostengan. Y desde la dificultad de hacer "lo correcto", sobre todo cuando esa expresión va vaciándose cada vez más de significado. Hay un importante cambio de escenario en "Panorama", el sexto episodio, que transcurre en la capital de México. Abel es un periodista de exacerbado idealismo y romántico empedernido, no es de los que mira el mundo con cinismo, aunque no se engaña acerca del horror que atraviesa la historia. Actualmente investiga las actividades de un centro hospitalario privado de lujo, donde buscan curación enfermos desahuciados cargados de dinero, muchas veces de procedencia dudosa. Allí queda fascinado por Victoria –que resultará ser descendiente de los Romanoff– que acompaña a su hijo de doce años Nicke, hemofílico, una bella mujer y madre dedicada por completo a buscar una posible curación para su hijo. Juan Pablo Castañeda encarna bien a un periodista que no acaba de tener el empuje que se supone a alguien de su oficio, no tiene del todo los pies en el suelo y puede más en él la mirada que busca la utopía y su carácter enamoradizo y descubridor de la belleza, allá donde hay tanta fealdad. La relación con Victoria, estupenda Radha Mitchell, está bien perfilada, y sus visitas turísticas a la catedral, al mural de Diego Rivera en el palacio presidencial y a las ruinas de la antigua Teotihuacan tienen particular encanto, como si el tiempo se hubiera detenido y los personajes pudieran gustar brevemente la eternidad, un algo de felicidad. El último plano en la plaza, es un auténtico y logrado homenaje al citado mural de Rivera. "El final de la línea", el capítulo 7, aborda un tema importante en cualquier familia de rancio abolengo, la continuidad dinástica. En efecto, Anka y Joe Garner son un matrimonio sin hijos, que anhela la adopción, motivo por el que se han desplazado a la gélida Vladivostok, en Rusia. Allí les espera Elena, la asistente social, que se supone que les ha encontrado un bebé precioso. Pero cuando la pareja se queda a solas, algo extraño nota, la pequeña no llora como se esperaría en una criatura de pocos meses, apenas reacciona a sus carantoñas. ¿Les estarán dando gato por liebre? La situación saca a la superficie rencores y reproches. La conexión Romanoff viene por Anka, sus ancestros la conecta con la familia zarista. Pero la trama de Weiner ayuda a plantear, no sólo cuestiones como la burocracia gubernamental de la nueva Rusia y sus posibles corruptelas, sino también la de ese supuesto derecho que se autoconceden un hombre y una mujer a tener un hijo, sí o sí, incluso con la opción de elegir un buen "producto", que para eso pagan. Finalmente, la serie se remata con "El relato que todo lo sostiene", un alarde de relatos encapsulados, al estilo de las muñecas rusas, una historia contiene a otra, enlazando tragedias con nuevos narradores, a partir del encuentro de un tipo, guionista de una miniserie televisiva sobre los Romanoff, con una mujer que le incordia en el tren en el que ambos viajan. De algún modo se da razón de cómo ha evolucionado la identidad sexual de esa mujer, que antes era hombre, que tuvo un romance homosexual que supuso un gran desengaño, y que de niño vio como una auténtica arpía se camelaba a su padre, deshaciéndose de modo cruel de la madre. Suena, y algo tiene de eso, a culebrón, pero la habilidad de Weiner concede gran consistencia al conjunto, y no es simplista, porque se concede que la evolución de Simon Burrows, ella/él, está marcada por duros y traumáticos sucesos de la infancia, la sensibilidad y carencias afectivas disparan las tendencias homosexuales.

7/10
¿Estás aquí?

2013 | Are You Here

Dos amigos de la infancia regresan a su pueblo al enterarse de que el padre de uno de ellos ha fallecido. Steve es un vividor y mujeriego triunfador, mientras que Ben sufre problemas bipolares. El creador de Mad Men, el norteamericano Matthew Weiner, escribe y dirige esta comedia dramática sobre la amistad. Tiene momentos lúcidos y algunos personajes resultan atractivos, pero no llega a dejar demasiado poso. El reparto, eso sí, hace un gran trabajo.

4/10
Mad Men (3ª temporada)

2009 | Mad Men (3ª Season) | Serie TV

Don Draper se entera accidentalmente de un secreto de la vida personal de Salvatore durante un viaje de negocios a Baltimore. Y Don tendrá que adaptarse a los cambios de la empresa, tras la llegada del nuevo responsable financiero, Lane Pryce, y su secretario, John Hooker, que imponen nuevos métodos de trabajo. Tercera entrega de la serie más premiada del momento, gracias a su mirada ácida al mundo empresarial y de la publicidad en los años 60, donde abundan los comportamientos egoístas que sólo consideran el bienestar personal. Se incorporan al elenco Jared Harris (Medidas extraordinarias) y Ryan Cartwright (Bones). Uno de los puntos de interés es el embarazo de Betty, el descubrimiento de cierto secreto de su esposo y la consiguiente crisis conyugal. También los cambios empresariales dan lugar a un desenlace que anuncia cambios importantes para la cuarta temporada.

6/10

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