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Biografía

Justin Hurwitz

Justin Hurwitz

Justin Hurwitz

Premios: 1 Oscar

Oscar
2017

Ganador de 1 premio

Filmografía
First Man (El primer hombre)

2018 | First Man

El relato de la llegada del primer hombre a la Luna, narrado con talento. Por primera vez Damien Chazelle (Whiplash, La la land), no firma el guión de una película suya, éste se debe a Josh Singer, especializado en historias reales como las de El quinto poder, Spotlight y Los archivos del Pentágono. Sigue a Neil Armstrong y familia durante la década de los 60, hasta el momento en que puso el pie en la Luna. En la línea de Elegidos para la gloria, y sin desdeñar la épica de unos logros que 50 años después siguen deslumbrando, destaca un tono muy humano y realista, casi documental, con el uso de una fotografía cruda que ayuda a reflejar muy bien la época. El uso de grandes angulares, y una cámara en manos a veces flotante en las escenas familiares, las hermana con las referentes a los vuelos espaciales. Y las imágenes del paisaje lunar, casi de un blanco y negro que contrasta con lo que viene de la Tierra, sobrecogen, así como el habilidoso uso de la ausencia de sonido en ciertos planos. Aunque la música no tiene la importancia clave de los anteriores filmes de Chazelle, el cineasta vuelve a recurrir a su buen amigo y colaborador Justin Hurwitz, que se muestra muy inspirado, y nuevamente el diseño sonoro tiene mucha importancia. La trama combina sabiamente las escenas de entrenamiento y las misiones –donde se hace hincapié en los traqueteos y los estrechos espacios, aquello era como viajar en una lata de sardinas–, con los pasajes domésticos, con la esposa, niños y colegas. Y siempre incidiendo en el riesgo del oficio de astronauta, incluidas las reuniones de duelo, más frecuentes de lo deseable. Hay un gran acierto en el entero reparto, con mención especial para Ryan Gosling en el papel principal, y Claire Foy, una esposa de carácter. Pero también en los actores que encarnan a ingenieros y astronautas de la NASA, Jason Clarke, Corey Stoll, Kyle Chandler, Ciarán Hinds y compañía, o a otra esposa clave del film, Olivia Hamilton, e incluso a los niños que dan vida a los hijos de Neil y Janet.

8/10
La ciudad de las estrellas (La La Land)

2016 | La La Land

Nostalgia. Añoranza del musical clásico de Hollywood. Cinemascope. Colores primarios vivos, crepusculos. Amores descubiertos y contrariados en la actualidad, a lo largo de las 4 estaciones, invierno, primavera, verano, otoño y, nuevamente, invierno. En la ciudad de las estrellas, la ciudad de Los Ángeles, en La La Land. Mia es una aspirante a actriz, que mientras llega su momento, trabaja como camarera en la cafetería de un gran estudio. Apasionado del jazz, Seb toca el teclado, y su sueño pasa por convertirse en propietario de un local donde haya sesiones en vivo, aunque a los jóvenes ahora parece que les va otra música. Coinciden casualmente en atascos, en una cafetería, en una fiesta, donde poco falta para que se tiren los trastos a la cabeza. Pero surge el amor, el inevitable flechazo, un entusiasmo que les lleva mutuamente a apoyar los respectivos sueños, aunque las cosas no son tan sencillas… Tras arrasar en los Globos de Oro, llevándose los 7 premios a que aspiraba, todo un récord, La la land, traducida absurdamente por La ciudad de las estrellas, por una vez que estaba más que justificado mantener el título original, tiene todas las papeletas para triunfar en los Oscar. Porque es un musical como los de antes –a diferencia de títulos como Los miserables o Chicago–, con coreografías y planteamientos que hacen pensar en Vincente Minnelli, Stanley Donen, Gene Kelly, Jerome Robbins y Jacques Demy, pero con personalidad propia. Lo que se nota sobre todo en la inclusión, con gran naturalidad, del jazz, y del uso de ruidos cotidianos que enlazan con los temas musicales, como en el memorable arranque, un largo plano secuencia en una autopista de Los Ángeles, que hace pensar en filmes como West Side Story. Damien Chazelle, director y guionista, confirma la magnifica impresión causada con Whiplash, donde también estaba presente la música, concretamente el jazz. Sorprende su sentido del ritmo, una puesta en escena majestuosa, con algunos momentos mágicos, maravillosamente coreografiados por Mandy Moore, el pasaje del planetario, y el del clímax que tiene lugar por la noche en un café, sobresalen especialmente. La música de Justin Hurwitz es fantástica, con maravillosas canciones, algunas interpretadas por la pareja protagonista, Emma Stone y Ryan Gosling encantadores, en verdadero estado de gracia, difícil decantarse por un tema, aunque además de la muy presente “City of Stars”, está muy bien esa incursión jazzística cantada por John Legend “Start a Fire”. En el casting de Stone, uno no puede dejar de pensar que ha influido su papel en Magia a la luz de la luna de Woody Allen, que tenía una escena importante justamente en un planetario. Llama la atención como se manejan los sentimientos agridulces y decididamente románticos, en una trama sencilla, donde hay espacio para el drama y el humor evitando las estridencias y salidas de tono, en que se habla de la importancia de tener sueños y poner medios para hacerlos realidad arriesgando, pero aceptando, también, la realidad de la vida, las sendas que acabamos escogiendo con sus consecuencias. Y el recurso a la cinefilia, ese Rebelde sin causa, esos cines de antaño que cierran, la pasión por la creatividad y el hacer aquello en que crees, en contraposición a las conversaciones triviales y vacías, en que se llena la existencia de una fantástica nada.

9/10
Whiplash

2014 | Whiplash

Nueva York. Andrew Neiman es un joven batería que busca un puesto titular en la primera orquesta de jazz de Shaffer, la mejor escuela de música de EE.UU. Conseguirlo va a ser complicado porque la competencia es enorme y dejar de ser músico suplente es ya toda una proeza. Pero Andrew está empeñado en ser uno de los grandes y se deja las manos cada día, ensayando con las baquetas hasta la extenuación. La prueba se hará aún más dura cuando se fije en él Terence Fletcher, un prestigioso y exigente profesor cuyos métodos pedagógicos resultan tan extremos que son difíciles de soportar. El señor Fletcher piensa que la falta de exigencia ha hecho que la calidad del jazz se esté perdiendo y él lleva años deseando encontrar a un mirlo blanco, un nuevo Louis Armstrong o Charlie Parker. Intenso film sobre la creación artística y la búsqueda de la perfección musical, con los peligros y excesos que aguardan en el camino. Whiplash (algo así como “latigazo” en español) es sin duda la presentación internacional de un nuevo talento llamado Damien Chazelle, director y guionista de este magnético film. Aunque  anteriormente Chazelle había ejercido de guionista en productos de género (El último exorcismo II, Grand Piano), visto lo visto, parece que debía de tratarse de un mero trámite para generar ingresos y poder dar salida a creaciones propias. Whiplash no es su primer film como director, sino el segundo tras Guy and Madeline on a Park Bend (2009), otra película con el jazz como protagonista. Que la música es la prioridad de Chazelle se confirma por el hecho de que su próxima película, La La Land, tiene también a un músico de jazz como eje principal. Whiplash es un film lleno de ritmo. Empieza y acaba con ritmo y su desarrollo no deja apenas lugar para el sosiego. No hay prólogo, no hay anticlímax; más bien es todo un clímax, aunque su cota vaya "in crescendo" hasta el final. Y Chazelle logra que las imágenes transmitan ese brío que imprimen las baquetas gracias a un montaje que es toda una virguería cuando Andrew explota en la batería. El espectador sigue las andanzas y tribulaciones del joven músico con angustia, gracias a que éste –una sorprendente revelación Miles Teller– transmite una obsesión abrumadora por la búsqueda de la más alta excelencia musical. Éste es el gran tema del film: no el mero aprendizaje y perfeccionamiento de un músico, un batería de jazz en este caso, sino la completa entrega de una vida hacia la consecución de la excelsitud, hacia la actuación perfecta, aunque para ello haya que dejar fuera a la familia, los amigos, el amor y hasta sea necesario derramar literalmente la propia sangre. Asusta un poco este planteamiento radical de Whiplash (“prefiero morir a los 34 años como Charlie Parker y que se hable de mí, a morir viejo y que nadie me conozca”, dice en algún momento el protagonista) pero si algo deja claro Chazelle en su película es que para llegar a ser el mejor no basta el talento o la dedicación. Hay que vivir únicamente para ello. Whiplash no sería la extraordinaria película que es si no fuera por el actor J.K. Simmons, que encarna brutal y descarnadamente esta radical filosofía artística en cada uno de sus planos. Sus alumnos le tienen literalmente pavor; es la crueldad personificada, capaz de humillar sin compasión si alguien adelanta un compás una milésima de segundo. Pero saben también que es el único que puede sacar de ellos más de los que se espera: “no hay dos palabras que sean más dañinas en nuestro idioma que ‘buen trabajo’”, dice. La película incide lógicamente en el trauma que puede causar este método educativo en el carácter de un joven que está empezando a abrirse paso no sólo en el mundo adulto, sino en el universo musical, una jungla en donde la competencia es atroz y sólo el número uno puede tener la suerte de alcanzar el éxito. Que juzgue cada espectador si el camino es el adecuado. Capítulo aparte merece la música de esta película. Fantástica. Gustará a todos, pero los amantes del jazz se sentirán en algún momento transportados. De entre los temas de Justin Hurwitz y Tim Simonec destacan el que da título al film y una colosal y catártica versión de “Caravan”, uno de los standards más célebres del jazz compuesto por Juan Tizol y Duke Ellington. Por supuesto, hay muchas menciones a míticos jazzmen como Charlie Parker o el baterista Buddy Rich, o se emulan finalmente, en un apoteósico homenaje final, los gloriosos latigazos con que en enero de 1938 el percusionista Gene Kruppa puso en pie al público que abarrotaba el Carneggie Hall de Nueva York.

8/10
Guy and Madeline on a Park Bench

2009 | Guy and Madeline on a Park Bench

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