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Biografía

Lawrence Block

Lawrence Block

Lawrence Block

Filmografía
Caminando entre las tumbas

2014 | A Walk Among the Tombstones

Scott Frank, reputado guionista de títulos como Minority Report y La intérprete, vuelve a sentarse en la silla del director siete años después de la irregular The Lookout, su ópera prima. En esta ocasión adapta una de las entregas –en concreto la decimoprimera– de la saga del ex detective alcohólico Matthew Scudder, uno de los personajes más reconocidos, junto al elegante ladrón Bernie Rhodenbarr, del escritor Lawrence Block. En Caminando entre las tumbas, Scudder se pone al servicio de un adinerado individuo, que desea encontrar a los tipos que secuestraron a su mujer, y acabaron con su vida violentamente a pesar de que pagó el rescate. En su búsqueda, el investigador contará con la ayuda de dos 'frikis' informáticos, una prostituta y un niño callejero. Liam Neeson hereda al personaje central, ya encarnado con convicción en la pantalla por Jeff Bridges, en 8 millones de maneras de morir, un film sin embargo un tanto decepcionante, dirigido en 1986 por Hal Ashby, que versionaba otra de las novelas. En cualquier caso, Neeson se trabaja bien su personaje, sobresaliendo en un reparto que sin desentonar tampoco resulta especialmente memorable. Estamos ante un film bien ejecutado en el que se agradece la opción del realizador de renunciar al ritmo excesivamente rápido que se impone en el cine actual, y a los intentos de ofrecer durante todo el metraje planos impactantes. Frank, también autor de la adaptación, acierta al seguir la línea de la novela de no acumular giros efectistas que acaben por desinteresar al espectador. Finalmente, Caminando entre las tumbas acaba siendo un producto sincero y eficaz, al que en todo caso se le pueden criticar su falta de pretensiones, pese a que tiene cierto fondo, en torno a la corrupción, y la maldad del ser humano, temas muy propios del cine negro más clásico. También sus situaciones y personajes resultan excesivamente tópicos y mil veces vistos en este género, pero en cualquier caso el espectador se mantiene interesado.

5/10
Contra encuesta

2007 | Contre enquête

8 millones de maneras de morir

1986 | 8 Million Ways to Die

Matt Scudder, ex agente de policía que tiene problemas con el alcohol, investiga el asesinato de Kim, una prostituta. Durante sus pesquisas, conocerá a otra prostituta, de la que se enamora. Aunque parte de un guión demasiado vacío, este thriller está rodado al estilo clásico con cierta espectacularidad. El artesano Hal Ashby (Bienvenido Mr. Chance) adapta una novela que tuvo cierto éxito de Lawrence Block, protagonizada por Matt Scudder, su personaje más conocido. Jeff Bridges interpreta con brillantez al protagonista y forma una buena pareja con Rosanna Arquette. Además, Andy García realizó uno de sus primeros papeles importantes, un año antes de saltar a la fama, con Los intocables de Eliot Ness.

5/10
My Blueberry Nights

2007 | My Blueberry Nights

Maravilloso film del director Wong Kar Wai, quien había puesto muy alto el listón tras sus anteriores trabajos, las películas que conforman su díptico Deseando amar (In the Mood for Love) y 2046. Tres años después de cerrar la historia de amor imposible entre el escritor Chow y la bella Su Li-Zhen, narrada con una sensibilidad poco común, el cineasta hongkonés entrega su primera producción norteamericana, en lo referente a las localizaciones de rodaje y al reparto artístico, que reúne a unos cuantos actores de renombre internacional. Pero si la cosa es novedosa en esos aspectos, en otros –en el principal– el trabajo de Kar Wai permanece inalterable, pues vuelve a hablarnos de amor: de su insaciable búsqueda por parte del ser humano, de las dificultades para retenerlo, del dolor de la pérdida, de su recuerdo... Romanticismo en estado puro. El guión narra tres historias que se articulan en torno a un personaje principal: Elizabeth. Ésta, una joven veinteañera, llega desolada un noche a una cafetería de Nueva York. Su novio la ha abandonado por otra mujer, y ella lleva consigo las llaves de un piso al que ya no está invitada... La chica regresará otras noches al local, y allí el dueño, Jeremy, le hará compañía y le contará que hay muchas otras llaves extraviadas allí, cada una con su pequeña historia de amor... Al fin, para salir de su tristeza, Elizabeth se lanza a un viaje en solitario por Estados Unidos, un itinerario sin destino fijo que acabará llevándola hasta Memphis (Tennessee) y Las Vegas (Nevada). Y en esos lugares conocerá a hombres y mujeres que sufren, ríen y viven sus propias historias de amor y buscan, como todos, la felicidad. Estamos ante una película extraordinaria. Sin paliativos. Es muy reconfortante que la mirada de Wong Kar Wai siga siendo la de un joven cuando habla del amor, la de un joven experimentado eso sí, nada pueril, pero también la de un hombre lleno de esperanza y sin pizca de cinismo, la de alguien que aún cree de verdad que el corazón de las personas está hecho para amar, para darse y para recibir amor, por muy mezquinos que sean los sentimientos que podamos albergar. Hay una ternura grandiosa cuando el cineasta habla de sus personajes, comprende sus anhelos y así los quiere, y después logra el milagro de que el espectador sienta exactamente lo mismo por ellos. Y esta vez, en la mirada de Kar Wai hay menos amargura que otras veces y sí un amplio panorama lleno de esperanza. Gran parte del mérito final de esta peculiar "road movie" está en el fantástico reparto. Sorprende increíblemente el debut de la cantante Norah Jones, que interpreta admirablemente a la bondadosa y tierna protagonista. Pero todos están perfectos, con atención especial para la pareja formada por David Strathairn y Rachel Weisz. Pero Kar Wai sigue fiel a su mirada y a esas constantes antes mencionadas: el recuerdo amoroso –“vine para recordar lo que sentí entonces”–, el paso del tiempo, externo e interno... Se permite incluso el capricho de introducir un par de veces los acordes de "Yumeji's Theme", la música compuesta por Shigeru Umebayashi e inmortalizada en Deseando amar… También demuestra el cineasta oriental, autor de todos sus guiones, que sigue siendo un consumado escritor… “Esto sabe verdaderamente horrible, ¿pero acaso la gente bebe por el sabor? Ponme otra”, dice un atormentado personaje tras tomar de un trago una copa de vodka. ¡Y cómo le gusta jugar a las palabras, a su significado oculto! Ya sólo el título es un buen ejemplo, entre otros muchos. Capítulo aparte merece la belleza estética de la película. Muy pocas veces se puede encontrar en una pantalla de cine una colección de imágenes tan expresivas, tan luminosas, tan perfectas. Wong Kar Wai hace magia con ellas y transforma los sentimientos en colores, con esos tonos rojos tan absorbentes, que convierten muchos de los encuadres en postales de un preciosismo fabuloso. Y, como siempre, la música –un elenco muy agradable de canciones– tiene vital importancia y la compenetración sonido-imagen es perfecta. Es posible que alguien pueda criticar este aspecto del film y también achacar a este tratamiento formal una importancia excesiva y artificial, o quizá como causa de cierta ralentización del ritmo narrativo. Podría ser, pero en todo caso sólo serían reproches mínimos en un conjunto absolutamente delicioso.

8/10

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