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Biografía

Lawrence Sher

Lawrence Sher

Lawrence Sher

Premios: 0 Oscar (más 1 nominaciones)

Oscar
2020

Nominado a 1 premio

Filmografía
Godzilla: Rey de los monstruos

2019 | Godzilla: King of the Monsters

Una interminable película de destrucción masiva, con mucha acción, demolición, explosiones, misiles y peleas de monstruos. La familia Russell –con los padres Merk y Emma formando parte de Monarch, una agencia gubernamental zoológica que investiga a míticas criaturas–, quedó destrozada en 2014, cuando el despertar de enormes monstruos se llevó la vida del benjamín. Mark se dio al alcohol,  mientras que Emma ha tratado de descubrir la forma de calmar las iras monstruosas, trabajando en el mundo de las ondas de determinada frecuencia. La que ha pagado el pato es Madison, su hija adolescente, que quiere a ambos progenitores y no sabe a qué carta quedarse. Mark volverá al tajo cuando Emma y Madison caen en las manos del ecoterrorista Alan Jonah; entonces se entera de que no hay una ni dos, sino hasta 17 criaturas gigantescas localizadas en las profundidades de la Tierra, una auténtica familia de monstruos no muy bien avenida. Además de Godzilla, andan por ahí pululando una hidra de tres cabezas, Ghidorah, y la “polillita” recién nacida Mothra. Sus orígenes podrían remontarse a antiquísimas civilizaciones, en que convivieron con la humanidad pacíficamente. Si la trama descrita en el párrafo anterior suena a disparatada, como si no tuviera pies ni cabeza, es que tal vez sea así. Porque la verdad, casi nada de lo que ocurre tiene mucho sentido. El mundo está en peligro, hay quien piensa que eso es bueno, que debería haber una selección “natural”, o tal vez una extinción de la especie humana, y que tampoco pasaría nada. Los papás harán lo que sea por su hijita. Los militares todo lo quieren solucionar a base de bombazos, la boca se les hace agua pensando en que van a probar nuevas armas. Y por supuesto, hay tipos heroicos que se sacrificarán y darán su vida no se se sabe bien por qué. Así que lo importante es ver a los monstruos darse de bofetadas, y poco más. Ello servido cansinamente por un director no demasiado conocido, Michael Dougherty, que tiene el dudoso honor de ser también coguionista. Por otro lado, tenemos a un montón de actores conocidos, pero que no pensamos que sean la “cabeza del león” (o de los monstruos) del presupuesto, y que poco tienen que hacer más allá de poner cara de susto, o de decirse “qué dura es la vida”, ahí tenemos a Vera Farmiga, a la chiquita de Stranger Things Millie Bobby Brown, al “prota” de Silicon Valley Thomas Middleditch, y al actor de carácter británico Charles Dance, por citar a unos pocos.

4/10
Joker

2019 | Joker

Original película centrada en Joker, el personaje archivillano de Batman que ha dado lugar a celebradas composiciones de Jack Nicholson para Tim Burton, y Heath Ledger para Christopher Nolan. Se sitúa en una ochentera e inhóspita ciudad de Gotham, degradada por la huelga de basuras y los graffiti, y en que cada uno va a lo suyo. Arthur Fleck cuida amorosamente a su inválida madre Penny, que trabajó antaño para el archimillonario Thomas Wayne, que tiene planes para presentarse a la alcaldía de la ciudad, y que no atiende a las misivas que ella le envía pidiendo ayuda, lo que produce el resentimiento del hijo, aunque ella le disculpa. Con un trastorno que le hace reír a destiempo y compulsivamente, Arthur acude a sesiones de psicoterapia, mientras trata de hacer realidad su sueño de dedicarse a la comedia. Le encantaría contar con el apoyo del cómico Murray Franklin, su ídolo, que tiene un popular programa televisivo, pero de momento ha de contentarse ejerciendo de payaso en hospitales infantiles o como reclamo callejero para invitar a entrar en una tienda. Solitario y enfermo, logrará conectar con una vecina, madre soltera, lo que podría ser un primer paso de reconciliación con la humanidad. Los coguionistas Todd Phillips y Scott Silver, el primero también director que se aleja del tono de su conocida Resacón en Las Vegas, no parten de un cómic concreto de DC a cuya adaptación más o menos libre se habrían aplicado, sino que han imaginado por completo los orígenes del personaje, logrando un resultado brillante. En vez de poner el foco en la faceta “traviesa” del personaje, o en su irracionalidad, como hacían las otras versiones mencionadas, aquí la mirada es de angustioso drama existencial, tratan de dar razón de la sinrazón en que cae el protagonista, cómo se convierte en psicópata influido por un entorno familiar, laboral y social hostil, trayectoria en que hay espacio para la sorpresa. El cuadro de Joker es complejo, y Joaquin Phoenix tiene el mérito de dar coherencia a los diversos elementos que han contribuido a configurar una personalidad hecha añicos, su interpretación es sensacional. Podría pensarse como referente en el célebre Travis de Robert De Niro –actor también presente en este film– en Taxi Driver de Martin Scorsese, ambientado más o menos en esa época, aunque los motivos de su deterioro elemental sean diversos. También Scorsese es una referencia para el papel de De Niro, comparable al de su antagonista en El rey de la comedia. El film usa con inteligencia la figura patética del payaso triste que tiene sin embargo que hacer reír y mostrarse alegre, una idea que aleteaba en Balada triste de trompeta de Álex de la Iglesia, pero a la que Phillips sabe sacar mucho mejor partido. Y con mirada decididamente pesimista muestra una sociedad insolidaria y quebrada en sus ilusiones, con una enorme brecha social entre ricos y pobres, y donde unos y otros tienen comportamientos deshumanizados –véanse los tres ejecutivos en el metro, escena que hace pensar en el personaje real de Bernhard Goetz, el justiciero de Nueva York en 1985, pero también los gamberros que estorban a Arthur en su trabajo–, lo que provoca el desquiciamiento personal –la deriva cuesta abajo del protagonista– y colectivo –las masas despersonalizadas que celebran las humillaciones de un programa televisivo, y que encuentran en la careta de un payaso el modo de dar rienda suelta a su ira y frustración–. En la mirada nihilista a la sociedad desnortada, que se deja guiar por consignas antisistema y actitudes de "yo contra el mundo", el film hace pensar en títulos como V de vendetta y El club de la lucha. Sorprende el vigor de la narración, que avanza todo el rato como un tiro, con múltiples elementos que contribuyen a la solidez del armazón. Pueden ponerse algunas pegas, algunos alargados momentos narcisistas del protagonista –aunque Phoenix maneja maravillosamente sus carreras y pasos de baile, como si fueran una endiablada coreografía–, la relación con la vecina que queda algo suelta, y sobre todo el paroxismo de violencia de una escena concreta, que podría haber sido mucho más contenida, con idénticos resultados. Pero logra avanzar “in crescendo” con la idea de olla a presión que inevitablemente tiene que estallar, a la vez que se enlaza perfectamente con lo que conocemos de Batman.

8/10
Juego de armas

2016 | War Dogs

Película que sirve al gamberro Todd Phillips para abordar por primera vez un tema serio sin renunciar a su alocado sentido del humor. Se basa en una historia real que fue documentada por Guy Lawson en un artículo para la revista Rolling Stone. Sigue a dos amigos veinteañeros residentes en Miami, David Packouz y Efraim Diveroli, que tras años sin verse coinciden en el funeral de un conocido. David tiene pareja, va a ser papá, y se gana la vida dando masajes, y vendiendo sábanas a residencias de ancianos; mientras que Efraim, que ha hecho negocios vendiendo armas en internet a pequeña escala, ve una oportunidad de negocio en las licitaciones públicas de armamento que el Pentágono debe ofertar con claridad, tras algunas protestas por la opacidad del pasado: ahí se mueven millones de dólares por las intervenciones en Irak y Afganistán, y aunque son los peces gordos los que se llevan los mejores contratos, con las "migajas" se puede hacer bastante dinero. Los dos amigos se asocian y empiezan a hacer fortuna, aunque David no se atreve a ser claro con su novia Iz, a la hora de explicarse su nueva actividad laboral... Como cabe imaginar, se trata de una cinta denuncia, a la que se imprime un aire cínico, a los protagonistas parece importarles muy poco el patriotismo, la lucha contra el terror, o cualquier otra motivación un poco noble, de lo que se trata es de hacer fortuna, aunque sea con dinero de sangre; y parte de la diversión es el subidón de adrenalina, el juego en definitiva, con sus trapicheos y situaciones imposibles. El responsable de Resacón en Las Vegas nos ofrece así otro ejemplo de ebriedad, el vértigo del poder y el dinero, que conecta en parte con El lobo de Wall Street, donde intervenía uno de los actores, Jonah Hill. Tanto él como Miles Teller hacen un buen trabajo, les va bien a ambos la personalidad de sus personajes, a Hill el de farfollas muy seguro, a Teller el alguien tímido y poco claro. Phillips imprime a la narración un buen ritmo, que incluye pasajes de corte cercano al surrealismo, por lo disparatado de los líos en que se meten los protagonistas, la idea es señalar los extremos a los que pueden llegar las personas, cuando les ciega la ambición. Por supuesto también en lo relativo a mantener una amistad, hasta el punto de que pueden surgir dudas acerca de su alguna vez existió tal amistad. El film está producido por Bradley Cooper, que se reserva un pequeño papel, y también podemos ver a Ana de Armas haciendo la aventura hollywoodiense, con un papel quizá algo convencional, pero que resuelve sin problemas.

6/10
Ojalá estuviera aquí

2014 | Wish I Was Here

Tras la cancelación de Scrubs, la serie que le ha hecho popular por su papel de médico soñador, Zach Braff afronta su segundo trabajo como realizador, guionista y protagonista, tras la sorprendente Algo en común, que hacía presagiar una carrera a tener muy en cuenta. En Ojalá estuviera aquí, encarna a Aidan Bloom, que a sus 35 años trata todavía de triunfar como actor sin demasiada suerte, por lo que depende del trabajo de su esposa para mantener a sus hijos, cuyos estudios están financiados por el abuelo. Cuando a éste le diagnostican un cáncer, y se ve obligado a dar clases a los chicos él mismo en su casa, Bloom se replanteará su vida. Comparte con su ópera prima el tema central, los puntos de inflexión en la vida, allí a los 20, ahora en los 30 y pico. Pero no logra la misma altura, pues mientras que la primera parecía tener como modelo el tono cómico-dramático de Woody Allen, en Ojalá estuviera aquí el referente parece ser el cine producido y dirigido por Judd Apatow, con sus defectos –chistes groseros o políticamente incorrectos, duración desmesurada–, pero también algunas virtudes, especialmente el hecho de que tiene cierto fondo, pues aporta pequeñas reflexiones sobre las relaciones familiares, y la necesidad de evolucionar y madurar. A Ojalá estuviera aquí se le puede aplicar fácilmente el adjetivo “autobiográfico”, pues a ratos Braff parece saber de lo que habla, e interpreta con solvencia al que podría ser su 'alter ego'. Además, demuestra cierto talento para la puesta en escena, así como para dirigir al reparto, con correctas interpretaciones de secundarios como Kate Hudson (la esposa), así como de los episódicos Ashley Greene (una apasionada de los comics y videojuegos), Jim Parsons (el Dr. Sheldon Cooper de The Big Bang Theory, que encarna a un aspirante a actor) y sobre todo del veterano Mandy Patinkin (el jefe de la CIA en Homeland), como progenitor enfermo del personaje central.

5/10
R3sacón

2013 | The Hangover 3

Tercera entrega de la saga iniciada en 2009 con la alocada pero inspirada Resacón en Las Vegas, que continuó en 2011 con Resacón 2, ¡ahora en Tailandia!, un poco inferior. Vuelve a dirigir y coescribir el guión Todd Phillips, que ha ejercido ambas labores también en las dos anteriores. Philips acierta junto con el otro autor del libreto, Craig Mazin (que también participó en la segunda) al apartarse esta vez del ya manido esquema de las dos anteriores, en las que los protagonistas se despertaban tras una noche loca e intentaban averiguar qué ocurrió. En R3sacón no hay boda, al menos como punto de partida. Stu, Doug y Phil han sentado la cabeza y dejaron atrás las juergas. El trío trata de ayudar al único miembro de la manada que sigue en sus trece, el díscolo Alan, llevándole a una clínica psiquiátrica en la que le pueden ayudar. Pero por el camino son abordados por los sicarios de Marshall, un gángster molesto porque Chow, amigo sobre todo de Alan, le ha robado una enorme cantidad de oro. En la línea gamberra de sus predecesoras y aunque no cuenta con un guión tan inspirado como el de la primera parte, lo cierto es que R3sacón logra su objetivo de hacer reír, especialmente con su delirante inicio, y con una secuencia que aparece durante los títulos de crédito. En principio parece cerrar la saga, aunque en Hollywood todo lo que sigue dando dinero es susceptible de tener más continuaciones. R3sacón recupera a los actores principales, los eficaces Bradley Cooper, Justin Bartha, Ed Helms y Zach Galifianakis, que esta vez tiene mayor protagonismo. También reaparecen algunos ilustres secundarios, entre ellos Heather Graham o Ken Jeong. Se incorporan John Goodman (como peligroso gángster) y una Melissa McCarthy (dependienta de un comercio de compra de oro) que parece que ni pintada para la saga. Esta vez parece haber alguna pequeña reflexión en torno a la urgente necesidad de madurar de quienes pretenden prolongar la adolescencia indefinidamente, si bien el film tiene claro a dónde va y predominan los disparates.

5/10
El dictador

2012 | The Dictator

Aladeen es el tiránico Líder Supremo de Wadiya, un país árabe africano. Encantado de tener sometido bajo su férrea bota al pueblo, de desarrollar la energía nuclear con “fines pacíficos” (siempre ríe cuando lo dice) y de ejecutar a aquellos que se le oponen, el dictador es convocado a Nueva York por Naciones Unidas para explicarse. Es el momento en que Tamir, su tío y hombre de confianza, decide deshacerse de él y sustituirle por un estúpido doble. Lo que no sabe Tamir es que Aladeen sobrevive al hombre que iba a eliminarle, pero le toca comportarse como un ciudadano de a pie para recuperar su posición; encuentra una ayuda inesperada en Zoey, una feminista radical vegetariana algo marimacho, que regenta un establecimiento ecologista y solidario. Para los baremos de zafiedad que habitualmente maneja Sacha Baron Cohen, probablemente El dictador es una película “fina”. Aunque claro, resulta difícil igualar, incluso para él mismo, los “logros” de Borat. En su línea transgresora, hay que reconocer que concibe algún buen gag, se atreve a bromear con el 11-S y critica por igual a dictaduras tiránicas, presuntas democracias y mitos del progresismo. No osa en cambio mentar siquiera el fundamentalismo, pero claro, eso es más arriesgado. Lo que sí está claro es que a Sacha Baron Cohen le encanta revolcarse en la grosería, y aunque en El dictador parece más contenido que en otras ocasiones, no nos ahorra algunas gracieta escatológica próxima a lo vomitivo, el parto, el alivio por los aires del dictador protagonista o cuando éste descubre el placer en solitario. Aunque con el discurso final parece querer remedar a Charles Chaplin, El dictador está muy, muy lejos, de El gran dictador. Uno hace poesía, el otro, con perdón, emite ventosidades. También se juega con el tema de los dobles, lo que hace pensar en El prisionero de Zenda en clave de humor. Sobre los actores, poco hay que decir. Ben Kingsley juega con su acento, que probablemente es lo único con lo que puede entretenerse a la hora de concebir a su personaje. Todo es la mayor gloria de “el dictador” Sacha Baron Cohen que es, evidentemente, el rey de la función. Es buen actor, buen cómico, pero prefiríamos verle componiendo buenos personajes, como con Martin Scorsese en La invención de Hugo.

4/10
Paul

2011 | Paul

Graeme y Clive, creadores británicos de un cómic que no conoce ni Tarzán, están cumpliendo el sueño de su vida: acudir a ComiCon, la famosa convención de cómic y cultura pop en San Diego, Estados Unidos, para recorrer después en caravana, en plan turista, el Área 51 y demás lugares de supuestos avistamientos de ovnis y encuentros con extraterrestres. No cuentan con que se van a topar justamente con un alien, prisionero del gobierno yanqui durante décadas, y que espera, con su ayuda, volver al fin a casa. Divertida comedia pergeñada por el dúo de actores y guionistas británicos Simon Pegg y Nick Frost. Maneja la cámara otro especialista en el género, pero americano, Greg Mottola. El resultado combina con bastante acierto los estilos de humor anglosajón de uno y otro lado del Atlántico. Si en otras ocasiones estos cineastas han parodiado las historias policiales (Arma fatal) o las pelis de zombies (Zombies Party), ahora el blanco de sus bromas son los frikis y las películas de ciencia ficción, con menciones expresas a los trabajos de Steven Spielberg -Encuentros en la tercera fase y E.T., el extraterrestre-, George Lucas -la saga de La guerra de las galaxias- y Barry Sonnenfeld -Men in Black, que a la postre se basaba en un cómic-, guiños que harán las delicias del aficionado, aunque exigen cierto grado de complicidad. El trío de cineastas maneja bien los tópicos extraterrestres, explotando cómicamente con acierto la imagen de Paul, un alienígena que no responde a los estereotipos al uso, ni en vertiente belicosa ni en vertiente 'venimos en son de paz'. En línea con su estilo iconoclasta que trata de no ser cruel, ponen en su punto de mira con ironía a agentes del gobierno, paletos de diverso fuste y fundamentalistas, un padre y su hija. Existe cierto coraje en criticar, con humor, algo que cada vez se instalando más en la percepción de la opinión pública, la idea de que una amistad masculina entre dos hombres sólo puede ser una relación gay; en cambio falta contención en el ataque desaforado a los fundamentalistas cristianos, en que se da carta de naturaleza a cierto cientifismo mientras se desacreditan las creencias religiosas.

6/10
Resacón 2, ¡ahora en Tailandia!

2011 | The Hangover 2

Vísperas de boda en Tailandia, esta vez se casa allí con su novia de ese país el dentista Stu. Y sus amigos de francachelas Phil y Alan, más Doug, se disponen a acompañarle en tan memorable ocasión. Por supuesto, la idea es no meterse en líos, como les ocurrió en su despedida de solteros en Las Vegas con ocasión de la boda de Doug. Pero, como no podía ser de otra manera, tras una noche de desenfreno de la que no recuerdan nada, se despiertan resacosos en Bangkok habiendo perdido al hermano de la novia, con el dedo mutilado de alguien, un divertido mono saltarín y un asombroso tatuaje en el careto de Stu. Secuela de la exitosa comedia gamberra Resacón en Las Vegas, la idea de Todd Phillips y compañía es ofrecer sin disimulos una película cortada exactamente por el mismo patrón, incluido el álbum de fotos con que se cierra el film. De modo que la personalidad de los tres amigos sirve para elaborar los diferentes gags basados en el absurdo –el dinámico Phil, el tarado Alan, y el apocado con un lado salvaje Stu–, con frecuencia de dudoso gusto –véase el “hongo” en la alfombra del motel donde se despiertan–, aunque en algunos casos francamente desternillantes –los relativos al padre de la novia y al estrafalario carácter de Alan–. Está claro que el film es sintomático de los derroteros que toma actualmente la comedia contemporánea, que opta por pintar personajes inmaduros, sin plantearse grandes cuestiones acerca de su comportamiento más allá de una innegable camaradería. Las bromas sofisticadas se dirían cosa del pasado, ahora la zafiedad, más o menos refinada, es lo que prima.

5/10
El gran año

2011 | The Big Year

Todo el mundo busca algo, y Stu Preissler (Steve Martin), Brad Harris (Jack Black) y Kenny Bostick (Owen Wilson) están decididos no sólo a encontrar “su algo”, sino a ser los mejores en la tarea. Al igual que este intrépido trío dispuesto a trotar por el continente, casi todos nosotros soñamos con ser los primeros, tanto si se trata del mejor atleta, del autor de mayor venta o, tal vez, de ese artista acaparador de premios. Puede tratarse de cualquier cosa, pero en el terreno ideal debe ser algo que te apasione.

Salidos de cuentas

2010 | Due Date

Tras el bombazo de Resacón en Las Vegas, convertida en 'blockbuster' en todo el mundo, y a la espera de la ansiada segunda parte, el mismo equipo de producción vuelve a colaborar con otra comedia disparatada con la idea de volver a 'emborracharse' de éxito. La idea tiene su gancho y para apuntalar las expectativas el nuevo film repite con el mismo director, Todd Phillips, y con la presencia de uno de los actores que más ayudaron al éxito de la gran melopea de la ciudad de los casinos. Se trata del cómico Zach Galifianakis, el marciano tipejo de la barba. Peter es un arquitecto que ha de viajar con urgencia desde Atlanta hasta Los Ángeles. El motivo es que su mujer se encuentra allí y la llegada de su primer hijo es inminente. Pero la mala fortuna va a acompañar a Peter desde el mismo momento en que se cruza en el aeropuerto con un tipo estrafalario, con una gran barba y pinta de haragán, y que viaja con un asqueroso perrito. Por una serie de vicisitudes provocadas por ese extraño viajero, el pobre de Peter será arrestado y se le negará el permiso para volar en avión. En tierra, sin alternativas posibles y con la necesidad de viajar cuanto antes, terminará por aceptar acompañar en su coche al disparatado barbudo, Ethan Trembley, que también se dirige a Los Ángeles porque quiere triunfar como actor. La película está concebida como una esperpéntica "road movie" en la que dos personajes totalmente opuestos tendrán que pasar mil y una aventuras y situaciones surrealistas. En general, funciona la idea del ejecutivo que ha de viajar con un estrambótico compañero, pesado, soez y totalmente pazguato, al que no aguanta. Pero tras el prometedor comienzo, lo cierto es que las secuencias cómicas son un poquito rebuscadas y en ocasiones escasamente imaginativas, véase el accidente de tráfico, el disparo o la pelea en la oficina postal. Otros momentos pasan mejor el corte, como la actuación de Galifianakis emulando a Corleone en El Padrino, el rescate en la frontera y alguna que otra escena más. Sin embargo, en conjunto las risas se antojan escasas para una película que no aspiraba a otra cosa. Lo mejor –es inevitable– es la presencia de Galifianakis, con un personaje que es un auténtico memo de buen corazón, que estropea todo lo que toca. Se ve que el actor está en su salsa. Sin embargo a Robert Downey Jr. se le da mucho mejor el rol de travieso al estilo de Iron Man que el de tipo serio que adopta en esta película. El resultado es que por momentos la situación se estanca, pierde toque, gracia, como si la química entre los actores fuera tan parca como la de los personajes que interpretan. También se echan en falta más minutos para la actriz Michelle Monaghan (La conspiración del pánico), que parece desaprovechada con su papel de esposa.

4/10
Resacón en Las Vegas

2009 | The Hangover

Phil, Stu y Alan se disponen a acompañar a Doug en su despedida de soltero en Las Vegas. El primero es un guaperas, profesor en un colegio, felizmente casado; el segundo es dentista, y debe ocultar a su estricta novia la meta de su viaje, asegurando que marchan de cata de vinos a Napa Valley; y el tercero, hermano de la novia, es el más pringado de todos, entre pervertido, débil mental y adicto a las drogas. Pasarán una noche loca, y al día siguiente despiertan con su suite patas arriba, un tigre pululando por ahí y un bebé lloriqueando. Lo peor de todo es que Doug ha desaparecido, no se acuerdan de nada, y la boda es al día siguiente en Los Ángeles. Una película al estilo de la hispana Fuga de cerebros, pero con un poco más de seso y clase. Comparable a los títulos más inspirados de los hermanos Farrelly o Judd Apatow, o sea, a Algo pasa con Mary y Lío embarazoso. El bien estructurado guión lo firman Jon Lucas y Scott Moore, que antes hicieron Como en casa en ningún sitio, y dirige un Todd Philipps que empezó con comedias al estilo Porky's (Viaje de pirados, Aquellas juergas universitarias), para pasarse a algo más convencional (Starsky & Hutch (2004)), y madurar en la ruta de la comedia disparatada con Escuela de pringaos. Aquí sigue la vena de explotar situaciones completamente absurdas, que se dirían imposibles en el mundo real, ilógicas, pero que funcionan en el mecanismo de la trama de juerga increíble. Phillips sabe imprimir ritmo a la historia, y aprovecha bien una serie de gags desternillantes, muy ocurrentes, con frases brillantes: la pregunta sobre el antiguo ocupante del hotel Caesar's Palace es un ejemplo entre mil de lo que resulta ser una auténtica antología del disparate. Pero... Pero, como suele ocurrir en este tipo de filmes, se sigue con demasiada frecuencia el camino de la zafiedad, incluso con imágenes desagradables -esa galería de fotos al final, que resume la noche olvidada–, que verdaderamente no hacían ninguna falta. Podría uno decir que la película es un canto a la amistad o así -la película, tras el planteamiento esbozado antes, no consiste en otra cosa que en dar con el paradero del novio-, o que da por bueno que todo vale en una despedida de solteros, no hay cortapisas morales, pero seguramente es decir demasiado, estamos ante un puro divertimento, típico de la sociedad inmadura en la que estamos inmersos.

6/10
Te quiero, tío

2009 | I Love You, Man

Estamos ante una ligerísima comedia concebida para el lucimiento de Jason Segel, cómico famoso en Estados Unidos que protagonizó Paso de ti, y Paul Rudd, secundario de Lío embarazoso. Ambos son habituales de las películas producidas o dirigidas por Judd Apatow, que no participa en el film, aunque su influencia es bastante patente. Además, dirige un profesional muy en la línea de Apatow, John Hamburg, cuyo mayor logro hasta la fecha son los guiones de Zoolander y Los padres de ella. El punto de partida tiene cierta originalidad. Es un hecho que en casi todas las comedias románticas los protagonistas tienen buenos amigos, pero no han encontrado el amor. Sin embargo, al protagonista de este film, Peter Klaven (Paul Rudd), le ocurre todo lo contrario. Ha conquistado a la mujer de sus sueños, Zooey, pero se da cuenta de que no tiene ningún amigo masculino. Un día escucha por casualidad ciertos comentarios de las amigas de Zooey, que apuntan a que su futuro marido puede ser demasiado absorbente y pesado, al carecer de amistades. Entonces Peter se propone buscarse a un amiguete inseparable antes de la boda. Poco después, logra una gran conexión con Sydney (Jason Segel), un tipo que acude a ver una casa en venta, y que parece la amistad ideal. Algunos arranques groseros y ‘sucios’ están fuera de lugar –el protagonista vomita a un tipo en la cara– y estamos ante un producto predecible y poco esforzado. Sin embargo, subyace cierto elogio de la amistad sincera, y produce algunas carcajadas inevitables en ciertos momentos. El cameo de la banda de Rush gustará a los roqueros. Tiene además cierta gracia la presencia de Lou Ferrigno, el mítico intérprete de El increíble Hulk (1978), interpretándose a sí mismo, pues el protagonista tiene que vender su lujosa casa.

4/10
The Promotion

2008 | The Promotion

Doug (Seann William Scott) y Teddy (Chris Conrad)son los asistentes del gerente de una cadena de supermercados, que se enfrentarán por un ascenso. El film expone desde el punto de vista de cada uno de los hombres, las presiones por el éxito y la encarnizada lucha por conseguir un ascenso.

4/10
Como la vida misma (2007)

2007 | Dan in Real Life

Dan Burns es viudo, padre de tres hijas, que escribe habitualmente una columna en el periódico a modo de consultorio sobre cuestiones familiares. Los consejos que tan acertados parecen para sus lectores no parece saber aplicarlos en su propio hogar, donde muestra un rigorismo extremo, en parte porque no ha superado la pérdida de su mujer. En éstas acude a pasar un fin de semana con todo el clan de los Burns en la casa de los abuelos, en Rhode Island. Allí se reúnen más de veinte personas, incluidos hermanos y sobrinos de Dan. Un tanto agobiado de tanto alboroto, Dan “se pierde” un rato, y acude a una librería cercana. Allí conoce casualmente a Marie, una mujer estupenda, de la que se enamora a primera vista: congenian, ríen, Dan le cuenta su vida… y se despiden intercambiando teléfonos, aunque con la advertencia por parte de ella de que está saliendo con alguien. Cuando vuelve a casa comenta a sus hermanos el encuentro con quien parece un alma gemela… pero se produce el chasco cuando uno de ellos, Mitch, le presenta a su novia, que ha venido a pasar el fin de semana. Se trata de Marie. Estupenda comedia sobre las relaciones familiares y el amor, dirigida con buen pulso por Peter Hedges, que ya demostró maña para el tema en Retrato de April, que hablaba precisamente de un encuentro familiar en torno al Día de Acción de Gracias. Él ha coescrito el guión con Pierce Gardner, autor de la idea original, y que dice haberse inspirado en su propia experiencia de nutridas reuniones familiares. Y en efecto se trata de un verdadero canto, muy bien engrasado, a la familia, donde a pesar de las diferencias –entre padres e hijos, o entre hermanos–, encontramos un magnífico terreno de juego para ofrecer y recibir amor. Hay además una apuesta valiente por describir un escenario reconocible por un público amplio, en vez de fantasear con situaciones poco corrientes. Hedges lo explica así: “Me gustó explorar la idea de una familia que no se había roto. Muchas comedias románticas están muy alejadas de la realidad.” La película tiene un ‘timing’ perfecto, la narración discurre de acuerdo con el bullicio de una reunión con tanta gente, y se logra que los personajes no queden desdibujados, incluso los de presencia mínima, tal vez porque esos juegos de ‘chicos contra chicas’ o las representaciones en familia, logran integrar a todos. Hay espacio para el humor en ese conflicto generacional entre Dan y sus tres hijas –la hija mayor, que desea conducir el coche del padre, la mediana con su apasionado amor por un chico de clase, la pequeña que no logra que le hagan caso–, en la ‘cita a ciegas’ para Dan, o en esa relación que no debe darse entre Dan y Marie, por lealtad con Mitch, y que da pie a situaciones imposibles, muy divertidas. El reparto es magnífico, con secundarios formidables como la doblemente oscarizada Dianne Wiest, o las actrices Amy Ryan y Emily Blunt; pero de justicia es destacar a Steve Carell, que no sólo es un comediante nato, sino que su arco interpretativo es amplio, también para reflejar decepción, amor, tristeza. Le da perfecta réplica Juliette Binoche, ese amor inesperado, capaz de transfigurarse en el amor ideal, en la chica capaz de cautivar a toda la familia Burns.

7/10
Retratos de soledad

2007 | When a Man Falls in the Forest

Película en torno a cuatro personajes que querrían encontrar un sentido para sus grises vidas. Ellos son Bill, vigilante nocturno en el edificio de una empresa, que desconecta del mundo exterior con sus auriculares, que le permiten disfrutar de la música de ópera; Gary, un profesional en horas bajas, muy bajas, que trabaja en el mentado edificio; Karen, la mujer de Gary, aburrida de una vida cuyo mayor aliciente parece ser ir de compras; y Travis, amigo de Gary trastornado por razones que el espectador desconoce inicialmente. Este trabajo del joven Ryan Eslinger -dirige y firma el guión con 26 años- sorprende porque no es la clásica frivolidad descerebrada que cabría esperar en un cineasta de su edad, aunque tampoco resulta demasiado concluyente, aparte de constatar el estado de las cosas, de personajes desorientados y sin rumbo, tan frecuentes en la sociedad actual. Del reparto cabe destacar a dos veteranos que parecen haber desaparecido de las grandes producciones: Sharon Stone y Timothy Hutton.

4/10
Historia de un secuestro

2005 | The Chumscrubber

Dean es un adolescente sin muchos horizontes vitales que vive en una zona residencial de California. Un día, descubre que Troy, su único amigo, se ha suicidado, y ni su madre parece demasiado preocupada por la noticia. Tres jóvenes delincuentes, que andaban con negocios ilegales con Troy, obligan a Dean a buscar unas drogas que éste ocultó en algún sitio. Debut en el largometraje del canadiense Arie Posin, que obtuvo buenas críticas con este retrato de la juventud marginal, en tono agridulce. Describe a los personajes de un barrio similar al de American Beauty, película que ha servido claramente como modelo para el director. Cuenta con Jamie Bell, protagonista de Billy Elliot (Quiero bailar), un buen actor, que está acompañado por Glenn Close. 

4/10
Dos chalados y muchas curvas

2005 | The Dukes of Hazzard

Los hermanos Duke, amantes de la velocidad, se dedican a recorrer las carreteras de Hazzard junto a su atractiva prima. Frívola y tontuna comedia llena de ritmo.

3/10
Club desmadre

2004 | Club Dread

Una isla paradisiaca. Y allí, uun club dispuesto a satisfacer todos los placeres que se les antojen a sus clientes: sexo, droga, alcohol, música... además de agradables baños y un buen bronceado. Regenta el lugar Coconut Pete, una antigua estrella del pop, que gana bastante más dinero con su nueva actividad. Pero en pleno desenfreno de una fiesta, empieza a morir gente. Un asesino anda suelto, y la divisa es que nadie se entere, pues la juerga debe continuar. Los responsables de Supermaderos, Jay Chandrasekhar y Kevin Heffernan, son unos especialistas en comedia, sobre todo en EE.UU., donde tiempo ha constituyeron el grupo Broken Lizard junto a otros tres colegas. Aquí continúan con su humor desmadrado y grosero, con la excusa de un ‘serial killer’.

2/10
Algo en común

2004 | Garden State

Andrew Largeman es un joven de veintitantos años que un día recibe la llamada de su padre para comunicarle que su madre ha muerto. Andrew abandonó el hogar familiar hace mucho tiempo y la tirantez con su padre se ha acentuado con los años. La vida de Andrew es triste, y él mismo se hunde más y más a base de fármacos que le mantienen lejos de un pasado que le atenaza. Así las cosas, llega a su antiguo hogar en New Jersey para acudir al entierro de su madre. Allí se verá con su viejo amigo Mark, que ahora trabaja de enterrador, y sobre todo conocerá a la extraña Sam, una chica con tantas rarezas como encanto y de la que se hará inseparable durante unos días. Zach Braff es uno de esos extraños talentos que surgen de vez en cuando, capaces de decir algo con calado y de contarlo con originalidad. Hasta el momento había participado en comedias como Scrubs o El club de los corazones rotos, pero ahora debuta como director y guionista en la gran pantalla. Y recuerda de algún modo a Woody Allen en el modo de componer a su protagonista, un tipo traumatizado, patético por momentos, que se siente un espécimen en medio de un mundo cada vez más extraño, con una existencia sin sentido, sin Dios, y sin un motivo para vivir sino es el del encuentro del amor. Algunas imágenes son lúcidas, divertidas, emotivas, y, aunque arriesgado, el uso de la cámara lenta logra su propósito de modo muy sugestivo, acentuado también por una banda sonora excelente. La película trata de quitar hierro a una concepción trágica de la existencia por medio de situaciones surrealistas, cotidianas y sencillas, a su modo entrañables, y todo con un aire local de historia pequeña, de creación independiente. El éxito del resultado se debe sobre todo al trío protagonista –Braff, Portman, Sarsgaard–, que hace un trabajo excelente con sus personajes.

6/10
Los últimos días de Emmett Young

2002 | Emmett's Mark

Un poli acaba de saber que le quedan pocos días de vida. De modo que, para no sufrir una agonía, contrata un asesino que debe matarle cuando menos se lo espere. Entretanto se dedicar a resolver un caso. Original thriller, cuya trama da un vuelco cuando el protagonista descubre que, en el caso que investiga, la víctima en potencia es… ¡él! El semidesconocido Scott Wolf (Tormenta blanca) da a su detectivesco personaje un adecuado aire de inocencia.

4/10
Besando a Jessica Stein

2001 | Kissing Jessica Stein

Debe estar complicado encontrar guiones interesantes en Hollywood: por eso algunos actores desconocidos eligen escribir ellos mismos sus propias historias, a veces con magníficos resultados como en los casos de El indomable Will Hunting o Mi gran boda griega. También se apuntan a esta tendencia Jennifer Westfeldt y Heather Juergensen, guionistas y protagonistas de este film. A primera vista parece una comedia más, de tono frívolo sobre la búsqueda del amor ideal de una treinteañera, o aquellas que se apuntan a la moda de la “salida del armario” o iniciación gay. En realidad, y sin abandonar un tono ligero, el argumento esconde interesantes reflexiones. A Jessica Stein, se le da tan mal la búsqueda de la pareja ideal que sus citas suelen terminar de forma desastrosa. Un día encuentra a la persona aparentemente idílica, comprensiva e inteligente. El único problema es que también es mujer. Jessica se plantea que podría ser lesbiana, e inicia una relación homosexual con su nueva amiga, pero poco a poco se da cuenta de que no está hecha para ese tipo de noviazgo, y que quizás confunde el amor con la amistad.

4/10
Father Figures

2017 | Father Figures

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