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Biografía

Madalina Ghenea

Madalina Ghenea

31 años

Madalina Ghenea

Nació el 08 de Agosto de 1988 en Slatina, Rumanía
Filmografía
La juventud

2015 | La giovinezza

El compositor y director de orquesta británico Fred Ballinger, ya retirado, pasa sus vacaciones en un hotel-balneario de lujo en los Alpes suizos. Le acompaña su amigo del alma y coetáneo Mick Boyle, director de cine, que junto a un pequeño equipo están inmersos en la preproducción de su nueva película. La hija del anciano Fred, Lena, que ejerce de asistente, se hunde en la miseria cuando su esposo le anuncia que la deja porque está encandilado por una joven cantante pop. Se diría que es un capricho de divo, pero Fred rehúsa atender el requerimiento de un enviado de la mismísima reina de Inglaterra para que dirija un concierto. Entretanto pasa el tiempo lánguidamente, con huéspedes del lugar variopintos, desde un grueso futbolista que se parece mucho a Diego Armando Maradona, a una despampanante e inteligente Miss Mundo, pasando por un actor que está preparando un personaje, una adolescente que le reconoce, un niño que toca el violín, un matrimonio mayor que nunca hablan entre sí... El italiano Paolo Sorrentino rueda en inglés, lo que no significa un cambio en lo referente a las claves estilísticas y temáticas de su anterior film La gran belleza. De nuevo estamos ante un subyugante ejercicio esteticista, un canto a la sensualidad y a la búsqueda del cumplimiento de los deseos, de ritmo perfecto, y hermosas fotografía y música. De algún modo se diría que sigue el modelo de “La montaña mágica” de Thomas Mann para pintar una suerte de lugar en que el tiempo parece haberse detenido, y que invita a la indolencia y al hedonismo, limitarse a estar, dejar que la vida pase disfrutando de los placeres que brinda, y acotando posibles males, la próstata o lo que sea; y aunque lleguen noticias del exterior capaces de agitar a los personajes, la tentación de seguir en la burbuja, aunque sólo sea durante las vacaciones, resulta demasiado poderosa para no caer en ella. Juventud, vejez, ¿cuáles son sus rasgos distintivos? ¿Existen principios irrenunciables en la vida? ¿Hay que estar dispuestos a hacer cualquier cosa en la propia profesión artística, ya se llame música, interpretación, cine? ¿Dónde acaban la sinceridad y franqueza, y empiezan el despecho y la desconsideración? Son algunas de las preguntas que plantea el film de Sorrentino, cuya antropología tal vez sea limitada, pero sin duda que resulta plenamente sugerente, e invita con inteligencia a la reflexión. El director cautiva. Las limitaciones humanas de sus personajes –grandes Michael Caine, Harvey Keitel, Paul Dano, Rachel Weisz, Jane Fonda, pero también los secundarios– no impiden la concepción de escenas grandiosas, creíbles paradójicamente en la atmósfera irreal y mágica de la montaña donde hasta podría levitar un monje tibetano. Imposible e innecesario hacer una enumeración exhaustiva de tales momentos, pero citemos la bajada de la montaña, Venecia, y el precioso clímax que cierra el film.

7/10
Dom Hemingway

2013 | Dom Hemingway

Dom Hemingway es un criminal, ladrón experto, que sale de la cárcel después de diez años. Es un tipo violento, arrogante, y lo primero que hace es propinarle una soberana paliza al pobre tipejo que se casó con su ex mujer… Como Dom no ha cantado acerca de su jefe, acudirá a recibir su recompensa, y también intentará reconciliarse con su hija. Pero su comportamiento es tan descerebrado y enérgico que destroza todo lo que toca... Esta película es una gamberrada. El director Richard Shepard (La sombra del cazador, Matador) ha creado un impactante protagonista –el tal Dom Hemingway, rey del exabrupto– que es un monumento al exceso: sus prioridades son únicamente el dinero, el alcohol, el sexo, las drogas, la violencia, la juerga, etc. Con semejante pedigrí resulta desde luego todo un personaje. Lo malo es que Shepard se detiene sólo en eso, mientras que la mínima historia no es más que un ligero marco para ese retrato y parece importarle un rábano (la levísima y tópica trama de su hija tiene el peso de una pluma), de modo que confía todo el film al innegable carisma interpretativo de un desinhibido Jude Law, convertido aquí en una auténtica metralleta de disparar procacidades malsonantes y de ofrecer ademanes soeces desagradables. Una perpetua verborrea propia de las cloacas que dura de principio a fin. Dicho lo cual, el envoltorio es lo que hace que Dom Hemingway se mantenga en pie. Porque visualmente la película es atractiva y se nota en ella la influencia de otros dos directores muy potentes formalmente. Por un lado, el Londres de Shepard recuerda al de Guy Ritchie en sus mejores películas (Lock & Stock, Snatch. Cerdos y diamantes), a la vez que toma de él un ritmo narrativo un poco desquiciado. La otra referencia es claramente Quentin Tarantino, con la introducción de secuencias en capítulos, los colores estridentes y el montaje caprichoso –como en el accidente– o esas escenas de humor negro tan característico, que a veces tiene que ver con peregrinas historias que cuentan los personajes: la cuestión del gato, la mano del manco o ese divertido y macabro momento en que el capo se pone a narrar lo que le hizo a su mejor amigo mientras su interlocutor comienza a tragar saliva.

4/10

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