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Biografía

Manuel Rivas

Manuel Rivas

Filmografía
Vivir sin permiso

2017 | Vivir sin permiso | Serie TV

El antiguo capo de la droga Nemo Bandeira se ha reconvertido en empresario de éxito del sector de las conservas. Cuando le diagnostica Alzhéimer buscará un sucesor para sustituirle al frente de sus negocios entre sus hijos. Su ahijado, el brillante abogado Mario Mendoza, entra en cólera, porque piensa que ha trabajado mucho y no merece ser excluido de la lucha de la lucha por la sucesión. Pondrá en marcha un plan para traicionar a Bandeira y hacerse con el poder. Serie española que pese a recrear el mundo del narcotráfico está muy alejada de Fariña, que a su vez seguía el modelo de Narcos, pues predominan los giros folletinescos propios de una saga familiar televisiva, al estilo de Dinastía. También tiene puntos en común con El Príncipe, del mismo creador, Aitor Gabilondo, sobre todo que repitan como protagonistas José Coronado y Álex González, pero también los excesos de iluminación, y de violencia, y algo de erotismo gratuito. Ambos actores realizan un trabajo notorio, al igual que el resto del reparto, pese a que se echa de menos el acento gallego, que sería propio de sus personajes. No ofrece nada novedoso, y acusa la extremada duración de sus capítulos, impensable en series que no sean españolas. Pero ofrece lo que promete, y logra enganchar desde la secuencia del cumpleaños del personaje central, que presenta las subtramas.

5/10
Todo es silencio

2011 | Todo es silencio

El veterano José Luis Cuerda vuelve a adaptar una novela de Manuel Rivas, 13 años después de La lengua de las mariposas. El escritor y periodista coruñés se ha encargado personalmente del guión adaptado. Todo es silencio transcurre en dos tiempos. Comienza en 1969, cuando Fins y Brinco, dos niños de Noitía, un pueblo costero, rivalizan por atraer la atención de Leda. Los tres preadolescentes ayudan ocasionalmente a algunos de sus vecinos a descargar la carga de Mariscal, cabecilla de una red de contrabandistas y cacique local, que tiene comprada hasta a la pareja de la Guardia Civil que vigila la zona. El segundo segmento transcurre 20 años después, cuando Fins regresa al lugar convertido en agente de narcóticos, y se encuentra que Brinco ha tenido un hijo con Leda y se ha convertido en uno de los más destacados componentes de la cuadrilla de Mariscal. Un personaje cinéfilo de Todo es silencio, que a ratos intenta recuperar el tono de los westerns clásicos, comenta en un momento dado que sólo hace falta John Wayne y un caballo para rodar una película. Se podría decir metafóricamente que José Luis Cuerda cuenta con su John Wayne –un reparto plagado de eficaces actores como Juan Diego, Chete Lera y Miguel Ángel Silvestre– y hasta dispone de caballo, tal y como se conoce popularmente a la heroina, droga que le proporciona al realizador una temática –el narcotráfico en Galicia– de enorme interés. Y sin embargo, con estos elementos, Cuerda no hilvana una película, o al menos no una demasiado redonda. Uno de los principales problemas son los diálogos que le proporciona Manuel Rivas, con frecuencia larguísimos, más literarios que cinematográficos. Por regla general los actores no parecen conversar entre sí, sino que cada uno suelta una especie de monólogo que le hace parecer desconectado del resto del elenco. Mientras que algunos de los actores salen al paso, como los anteriormente citados, a otros como Quim Gutiérrez o Celia Freijeiro se les atragantan sus textos. Aunque en Todo es silencio José Luis Cuerda describe lugares y ambientes con encanto que despiertan la nostalgia, como la escuela abandonada de los indianos o la cantina local, fracasa por completo con los estallidos repentinos de violencia que tratan de imitar lejanamente la fórmula de El padrino. ¿Por qué se ha metido en camisa de once varas el responsable de El bosque animado al pretender narrar una historia que incluye un tiroteo y por momentos debería tener tono de thriller? El salto temporal no está conseguido, porque se supone que apenas ha cambiado nada en el escenario de la acción, pero es que efectivamente, no parece que hayan transcurrido dos décadas, sobre todo porque la ambientación viene a ser más o menos la misma, y varios personajes siguen estando exactamente igual. Además, algunos fragmentos son tan tópicos que rompen el dramatismo, como los hippies descubiertos por los niños bañándose desnudos y dando rienda suelta a sus pasiones en la playa, o el sacerdote que en sus contadas apariciones sólo parece preocuparse por aquellos que le donan dinero, aunque éste proceda de la delincuencia. Pero el principal escollo de Todo es silencio viene a ser su falta de intensidad dramática. Pese a que se toma mucho tiempo para describir que Fins, Brinco y Leda han estado unidos desde su infancia, no parece que les afecte demasiado lo que les ocurre de adultos.

4/10
El lápiz del carpintero

2003 | El lápiz del carpintero

Guerra civil española. Una vez más y van… ¿cuántas? Galicia queda en zona nacional, y el médico Daniel Da Barca, de ideas progres, va a dar con sus huesos en la cárcel. Lo que no hace mucha gracia a su novia Marisa, de familia burguesa. La vida de Da Barca peligra en más de una ocasión, pero curiosamente Herbal, un guardia civil tosco (Luis Tosar, en uno de esos papeles que borda), vela por él. El film adapta la novela de Manuel Rivas. Falta un poco de fuelle al sosito Tristán Ulloa.

2/10
La lengua de las mariposas

1999 | La lengua de las mariposas

Invierno de 1935. Un pueblecito gallego. Moncho, un niño de ocho años, se incorpora a la escuela regentada por don Gregorio, un maestro republicano que procura inculcar en sus alumnos el amor por la libertad y los valores cívicos. José Luis Cuerda, con guión de Rafael Azcona, adapta y entrelaza tres relatos de Manuel Rivas, incluidos en el libro "¿Qué me quieres, amor?". Resulta muy emotiva la relación profesor-alumno, y la historia de amor platónico entre el hermano de Moncho y una chica filipina. La ambientación, fotografía y música están cuidadísimas. Fernando Fernán Gómez está perfecto. Si algún reproche cabe a la realización del film, es por su excesivo parecido con Secretos del corazón, y por su final, algo deprimente, y que no cuadra con la personalidad del simpático Moncho. ¿Afán de revanchismo por épocas pasadas, quizá?

6/10
¡Hay motivo!

2004 | ¡Hay motivo!

Famosos cineastas españoles se reunieron para esta recopilación de cortos políticos en contra del gobierno de José María Aznar, en víspera de las elecciones de 2004. Cada uno de los realizadores protesta por algún asunto que considere que ha estado mal gestionado por el gobierno. Así, se tratan cuestiones como el hundimiento del Prestige, el apoyo a la invasión de Irak en 2003, o la subida del precio de la vivienda. Antes de su exhibición comercial en cines, se programó en algunos locales y centros culturales, y se emitió en cadenas locales de televisión con fines electoralistas. Aunque algún corto aislado como el de Isabel Coixet (La insoportable levedad del carrito de la compra) en un inusual registro de comedia, tienen cierta gracia, y plantean asuntos de cierto interés entonces, la mayoría son bastante cutres y parecen rodadas rápidamente para salir del paso, como Catequesis, de Yolanda García Serrano, que ha filmado únicamente de forma rudimentaria a Pilar Bardem leyendo un cuento de fuerte carga anticlerical escrito por Juan José Millás.

2/10
Todo es silencio

2011 | Todo es silencio

El veterano José Luis Cuerda vuelve a adaptar una novela de Manuel Rivas, 13 años después de La lengua de las mariposas. El escritor y periodista coruñés se ha encargado personalmente del guión adaptado. Todo es silencio transcurre en dos tiempos. Comienza en 1969, cuando Fins y Brinco, dos niños de Noitía, un pueblo costero, rivalizan por atraer la atención de Leda. Los tres preadolescentes ayudan ocasionalmente a algunos de sus vecinos a descargar la carga de Mariscal, cabecilla de una red de contrabandistas y cacique local, que tiene comprada hasta a la pareja de la Guardia Civil que vigila la zona. El segundo segmento transcurre 20 años después, cuando Fins regresa al lugar convertido en agente de narcóticos, y se encuentra que Brinco ha tenido un hijo con Leda y se ha convertido en uno de los más destacados componentes de la cuadrilla de Mariscal. Un personaje cinéfilo de Todo es silencio, que a ratos intenta recuperar el tono de los westerns clásicos, comenta en un momento dado que sólo hace falta John Wayne y un caballo para rodar una película. Se podría decir metafóricamente que José Luis Cuerda cuenta con su John Wayne –un reparto plagado de eficaces actores como Juan Diego, Chete Lera y Miguel Ángel Silvestre– y hasta dispone de caballo, tal y como se conoce popularmente a la heroina, droga que le proporciona al realizador una temática –el narcotráfico en Galicia– de enorme interés. Y sin embargo, con estos elementos, Cuerda no hilvana una película, o al menos no una demasiado redonda. Uno de los principales problemas son los diálogos que le proporciona Manuel Rivas, con frecuencia larguísimos, más literarios que cinematográficos. Por regla general los actores no parecen conversar entre sí, sino que cada uno suelta una especie de monólogo que le hace parecer desconectado del resto del elenco. Mientras que algunos de los actores salen al paso, como los anteriormente citados, a otros como Quim Gutiérrez o Celia Freijeiro se les atragantan sus textos. Aunque en Todo es silencio José Luis Cuerda describe lugares y ambientes con encanto que despiertan la nostalgia, como la escuela abandonada de los indianos o la cantina local, fracasa por completo con los estallidos repentinos de violencia que tratan de imitar lejanamente la fórmula de El padrino. ¿Por qué se ha metido en camisa de once varas el responsable de El bosque animado al pretender narrar una historia que incluye un tiroteo y por momentos debería tener tono de thriller? El salto temporal no está conseguido, porque se supone que apenas ha cambiado nada en el escenario de la acción, pero es que efectivamente, no parece que hayan transcurrido dos décadas, sobre todo porque la ambientación viene a ser más o menos la misma, y varios personajes siguen estando exactamente igual. Además, algunos fragmentos son tan tópicos que rompen el dramatismo, como los hippies descubiertos por los niños bañándose desnudos y dando rienda suelta a sus pasiones en la playa, o el sacerdote que en sus contadas apariciones sólo parece preocuparse por aquellos que le donan dinero, aunque éste proceda de la delincuencia. Pero el principal escollo de Todo es silencio viene a ser su falta de intensidad dramática. Pese a que se toma mucho tiempo para describir que Fins, Brinco y Leda han estado unidos desde su infancia, no parece que les afecte demasiado lo que les ocurre de adultos.

4/10

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