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Biografía

Marius De Vries

Marius De Vries

Marius De Vries

Filmografía
Alcanzando tu sueño

2018 | Teen Spirit

Violet Valenski es una joven adolescente de origen polaco que vive en una granja de la Isla de Wight, en Inglaterra. Disfruta con la música y quiere ser cantante, pero su vida es muy distinta de ese sueño. Vive sola con su madre, a quien ayuda en los trabajos de la granja y además gana un sueldo como camarera. Pero un día de camino a la escuela ve un anuncio de “Teen Spirit”, concurso televisivo para promesas de la música. Violet decide entonces presentarse al casting que van a hacer en la isla. El actor Max Minghella sigue la estela de su padre Anthony Minghella y se pone detrás de las cámaras por primera vez para contar una emotiva historia sobre los sueños y las ilusiones, ambientada en un programa televisivo que busca nuevos talentos para la música, al estilo de La Voz. Entronca así con películas sobre jóvenes cantantes, tales como Idol o Wild Rose. El guión, escrito también por el propio Minghella, es bastante clásico en su planteamiento –joven sin recursos, antigua estrella que le ayuda, peligros de la ambición, trampas en el camino–, pero está narrado con oficio y sin prisas, y es perfectamente convincente dentro de su previsibilidad y su potente tono optimista. Minghella tiene su fuerte en la fuerza que imprime a las imágenes y a la ambientación sonora, esta última usada como un resonante y continuo humus que habla del estado agitado del espíritu de la joven protagonista y que indudablemente genera también cierto estado de vibración en el espectador. También sabe crear originalidad en las actuaciones sobre el escenario, servidas con un ritmo estupendo y jugando con insertos pretéritos u oníricos. Acierta además el debutante al ir derecho a lo que importa y hace un magnífico uso de la elipsis en toda la narración –ocasiones ha tenido para dejarse llevar por el sentimentalismo o las situaciones forzadas–, si bien es cierto que el final abrupto quizá demandaba algo más de aire. Pero sin duda el buen resultado de Alcanzando tu sueño (Teen Spirit) se debe en gran medida a una impactante interpretación de Elle Fanning. Muestra un aplomo llamativo en los momentos más dramáticos, con ese modo tan triste, reconcentrado y solitario (incluso indolente) que tiene de mostrar su intimidad, algo que por otra parte ya conocemos de la actriz. Sin embargo, lo que más sorprende es verla cantar con un micrófono y moverse en el escenario, sobre todo en su interpretación de “Don’t Kill Me Vibe”. Minghella ha acertado aquí de pleno con su elección. El resto del reparto, con el mentor interpretado por Zlatko Buric en primer lugar, cumple.

6/10
Strange Magic

2015 | Strange Magic

Sucker Punch

2011 | Sucker Punch

Tras la muerte de su madre, una joven sufre el odio de su malvado padrastro, que desquiciado por haber perdido la herencia, acusará a la joven injustamente de haber matado a su hermana pequeña. Finalmente, llegará a un acuerdo fraudulento con una institución mental para que den por loca a la joven y le practiquen una lobotomía. La chica tiene tres días para intentar escapar del horrible lugar e imaginará otras realidades paralelas para mantener intacta su libertad. En ese estado la joven adoptará el nombre de Baby Doll (muñequita).               Zack Snyder, uno de los cineastas modernos con mayor proyección debido a su impactante estilo visual, dirige este film de planteamiento rebuscado y efectos especiales apabullantes. Como ya hizo en 300 o Watchmen, Snyder se recrea –quizá excesivamente– en el envoltorio formal, ofreciendo imágenes de estilo muy personal, como si de un cómic realista se tratara, con una paleta de colores oscura, densa, irreal, que recuerda a la de otros filmes como Sky Captain y el mundo del mañana. Y la cámara lenta, las aceleraciones efectistas, la omnipresente música cañera a todo volumen, los movimientos de cámara a lo Matrix, etc., son el complemento a esas imágenes. Pero además Snyder se muestra muy audaz esta vez, pues el propio planteamiento le da la posibilidad de crear tres mundos distintos, cada uno con su look particular: el que se supone real, con su llegada a la institución mental; el imaginado por la protagonista, al transformar el manicomio en una especie de club de alterne en el que las reclusas reciben clases sobre el arte de entretener a los clientes; y finalmente, pero mucho más desconcertante y surrealista, el que Baby Doll imagina cuando actúa para los clientes, consistente en un inmenso escenario bélico, apocalíptico a lo Terminator, donde ella y otras reclusas, convertidas en guerreras expertas, deben cumplir con una misión para acabar con el enemigo, una especie de nazis en versión zombis-futuristas. Como se puede imaginar, el gran peligro de tal mejunje narrativo y visual es el desconcertar demasiado, de modo que el interés por el argumento acabe por desaparecer. Y eso ocurre, por desgracia. A mitad del film es inevitable preguntarse por qué esa parafernalia, por qué tantos fuegos artificiales para... nada. Snyder intenta, claro, rellenar la trama de sentido con algunas frases sugerentes, pero que suenan a eso, a puro relleno. Sólo se salva la idea principal, la de que, pase lo que pase, nadie nos puede arrebatar la libertad interior, el poder de nuestra imaginación para huir de la realidad. De cualquier forma, quizá el público más joven disfrute de este epatante espectáculo digital pero desde luego resulta un film vacío, fallido en su conjunto. También podría haber un serio fallo de casting en la elección de Emily Browning (Presencias extrañas) como protagonista; probablemente cualquiera de sus compañeras hubiera tenido más tirón: Abbie Cornish, Jena Malone, Vanessa Hudgens e incluso Jamie Chung.

4/10
Una familia con clase

2008 | Easy Virtue

Las películas basadas en obras del genial dramaturgo y guionista británico Noel Coward siguen teniendo espacio en el cine actual. Coward alcanzó su cenit con el guión de Breve encuentro y, en general, cuenta historias muy 'british', donde critica la hipocresía de la alta aristocracia y los vicios de la burguesía inglesa, expuestos con un agudo y elegante sentido del humor. Esta película es la última muestra de sus ideas, y guarda numerosos puntos en común –además de un título peligrosamente parecido– con otra película “cowardiana” del año 2000, Gente con clase. Años de posguerra. En una extensa finca inglesa, con suntuosa mansión, praderas y lagos, vive la familia Whittaker. Está formada por cuatro tristes miembros que no hacen sino acentuar el ambiente sombrío y anquilosado del lugar: la madre amargada, siempre preocupada y de mal humor; el padre, de vuelta de todo tras haber vivido una terrible experiencia en la II Guerra Mundial; y las dos hijas, tontorronas, cursis y chismosas. El único miembro de los Whittaker con un poco de vitalidad nueva es John, quien tras un tiempo por el continente regresa a la casa familiar... ¡casado! La esposa es Larita, una hermosísima mujer de mundo, estadounidense y moderna, que difícilmente va a encontrar espacio donde respirar entre aquellos muros. La película incide en el contraste entre culturas: la inglesa, anquilosada y esclava de la tradición; y la norteamericana, mucho más vitalista y despreocupada. El guión es divertido e ingenioso, con algunas réplicas muy mordaces, y gags logrados (lo del perro Poppy es gratamente divertido), aunque otras veces la situación es menos sutil y peca posiblemente de una gravedad y un dramatismo excesivos que desentonan. Además, aunque hay un cuidadoso diseño de producción y un arranque prometedor, con una agradable y desenfadada música, propia de las comedias de época de principios del siglo XX, sofisticada y clásica, resulta decepcionante el desenlace, tan imprevisto como desafortunado. Y a eso se añaden unos personajes, en general poco trabajados. En concreto, a la poca química entre los esposos, –pese a que tanto Jessica Biel (El ilusionista) como Ben Barnes (Las crónicas de Narnia: El príncipe Caspian) hacen un trabajo meritorio–, hay que añadir otro claro fallo de 'casting' en el papel del padre, interpretado por Colin Firth, quien demandaba mucha mayor presencia y queda muy desaprovechado. Kristin Scott Thomas está, como siempre, bien como matriarca resentida, aunque es un papel poco agradecido.

4/10
Ojos que te acechan

1999 | Eye of the Beholder

Ewan McGregor da vida a El Ojo, un espía del servicio secreto británico que, como su apodo indica, se dedica a mirar y a hacer fotos. Ahora le toca vigilar a una bella mujer, que se sospecha está chantajeando al hijo de un senador estadounidense. Y presencia un terrible asesinato cometido por ella. Pero más alucinado queda al ver, en la foto que toma, la imagen espectral de su hija muerta. De un modo misterioso su destino está unido al de esa letal mujer. ¿Se enamorará de ella? Curioso thriller con ribetes sanguinolentos y sobrenaturales. Stephan Elliott, el director, ya dio muestras de su gusto algo estrafalario en Las aventuras de Priscilla, reina del desierto. El film que se comenta lo define como “historia de amor surrealista.” Y por si alguien lo duda, se reafirma: “No hay límites. Quiero decir que es una peli, y si vamos a hacer algo nuevo, hagamos algo raro.” Desde luego, Elliott cumple con su meta sobradamente.

4/10
Alcanzando tu sueño

2018 | Teen Spirit

Violet Valenski es una joven adolescente de origen polaco que vive en una granja de la Isla de Wight, en Inglaterra. Disfruta con la música y quiere ser cantante, pero su vida es muy distinta de ese sueño. Vive sola con su madre, a quien ayuda en los trabajos de la granja y además gana un sueldo como camarera. Pero un día de camino a la escuela ve un anuncio de “Teen Spirit”, concurso televisivo para promesas de la música. Violet decide entonces presentarse al casting que van a hacer en la isla. El actor Max Minghella sigue la estela de su padre Anthony Minghella y se pone detrás de las cámaras por primera vez para contar una emotiva historia sobre los sueños y las ilusiones, ambientada en un programa televisivo que busca nuevos talentos para la música, al estilo de La Voz. Entronca así con películas sobre jóvenes cantantes, tales como Idol o Wild Rose. El guión, escrito también por el propio Minghella, es bastante clásico en su planteamiento –joven sin recursos, antigua estrella que le ayuda, peligros de la ambición, trampas en el camino–, pero está narrado con oficio y sin prisas, y es perfectamente convincente dentro de su previsibilidad y su potente tono optimista. Minghella tiene su fuerte en la fuerza que imprime a las imágenes y a la ambientación sonora, esta última usada como un resonante y continuo humus que habla del estado agitado del espíritu de la joven protagonista y que indudablemente genera también cierto estado de vibración en el espectador. También sabe crear originalidad en las actuaciones sobre el escenario, servidas con un ritmo estupendo y jugando con insertos pretéritos u oníricos. Acierta además el debutante al ir derecho a lo que importa y hace un magnífico uso de la elipsis en toda la narración –ocasiones ha tenido para dejarse llevar por el sentimentalismo o las situaciones forzadas–, si bien es cierto que el final abrupto quizá demandaba algo más de aire. Pero sin duda el buen resultado de Alcanzando tu sueño (Teen Spirit) se debe en gran medida a una impactante interpretación de Elle Fanning. Muestra un aplomo llamativo en los momentos más dramáticos, con ese modo tan triste, reconcentrado y solitario (incluso indolente) que tiene de mostrar su intimidad, algo que por otra parte ya conocemos de la actriz. Sin embargo, lo que más sorprende es verla cantar con un micrófono y moverse en el escenario, sobre todo en su interpretación de “Don’t Kill Me Vibe”. Minghella ha acertado aquí de pleno con su elección. El resto del reparto, con el mentor interpretado por Zlatko Buric en primer lugar, cumple.

6/10

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