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Biografía

Milcho Manchevski

Milcho Manchevski

Milcho Manchevski

Premios: 1 Festival de Venecia

Ganador de 1 premio

Filmografía
Cenizas y pólvora

2001 | Dust

Dos hermanos, enamorados de la misma mujer, en el lejano Oeste. Elijah se lleva “la gata” al agua, y Luke se convierte en mercenario en Macedonia, en Europa. Habrá reencuentro entre hermanos, y esta vez se disputarán con uñas y dientes un filón de oro. El director macedonio Milcho Manchevski sorprendió a propios y extraños gracias al magnífico film Antes de la lluvia, ganador del León de Oro en Venecia. Ahora vuelve a arriesgarse con un western muy, muy personal. La cosa no le sale tan redonda, pero pasa el corte.

5/10
Antes de la lluvia

1994 | Before the Rain

Tres relatos dependientes constituyen Antes de la lluvia, espléndida película premiada con toda justicia en Venecia con el León de Oro. En “Palabras” un joven monje ortodoxo con voto de silencio acoge en su monasterio a una albanesa a la que persigue un grupo armado, poniendo en peligro a su comunidad. De Macedonia se pasa a Londres en “Rostros”, donde Anne, que trabaja en una agencia de noticias, se encuentra dividida entre el amor a su marido y el que siente por un fotógrafo corresponsal de guerra. Finalmente en “Imágenes” se vuelve a Macedonia, donde el fotógrafo visita la tierra que le vio nacer, muy cambiada por los conflictos étnicos. "El tiempo nunca termina, el círculo nunca se cierra."; el director macedonio, aunque formado en Estados Unidos, Milcho Manchevski convierte esta frase en motivo principal de la película en dos sentidos distintos. En la estructura narrativa, cada relato se une con el siguiente, y el último con el primero, pero ello sucede, paradójicamente, en una perfecta imperfección, que sirve para apuntalar las ideas del film. Pues en los conflictos que presenta, Manchevski se muestra pesimista. No ve salida a los enfrentamientos entre las etnias que conformaban la antigua Yugoslavia, tan claros y brutales en la actualidad en Bosnia, pero igualmente latentes y quizá a punto de estallar en Macedonia. Manchevski es valiente a la hora de dibujar estos odios, a veces claramente irracionales, y lo hace con una rara objetividad, sin tomar partido. El odio produce violencia, que Manchevski enseña sin tapujos, indicando que aquello es real. El director no oculta que hay otros sentimientos además del odio, pero aparecen como excepciones, derrotadas de antemano.  Manchevski demuestra excelente pulso como director y logra un film de gran belleza. Destaca la primera parte, en torno al monasterio ortodoxo, de una lógica perfecta. El voto de silencio del monje alcanza cierta plenitud: no debe delatar a la fugitiva. La fotografía contribuye de modo decisivo a la hermosura del film, dando el aire preciso a cada capítulo. El frío Londres de la parte central contrasta con la Macedonia de los otros dos relatos, de atractivos paisajes y limpios y estrellados cielos, excepto cuando llega una lluvia que nunca acaba de llegar. La música de "Anastasia" ‑cuatro compositores‑ realza aún más esa belleza. La película, a la vista del equipo de distintas naciones europeas que ha participado en ella, es además un buen ejemplo de que coproducciones de calidad de ese estilo no son una utopía.

7/10
Cenizas y pólvora

2001 | Dust

Dos hermanos, enamorados de la misma mujer, en el lejano Oeste. Elijah se lleva “la gata” al agua, y Luke se convierte en mercenario en Macedonia, en Europa. Habrá reencuentro entre hermanos, y esta vez se disputarán con uñas y dientes un filón de oro. El director macedonio Milcho Manchevski sorprendió a propios y extraños gracias al magnífico film Antes de la lluvia, ganador del León de Oro en Venecia. Ahora vuelve a arriesgarse con un western muy, muy personal. La cosa no le sale tan redonda, pero pasa el corte.

5/10
Antes de la lluvia

1994 | Before the Rain

Tres relatos dependientes constituyen Antes de la lluvia, espléndida película premiada con toda justicia en Venecia con el León de Oro. En “Palabras” un joven monje ortodoxo con voto de silencio acoge en su monasterio a una albanesa a la que persigue un grupo armado, poniendo en peligro a su comunidad. De Macedonia se pasa a Londres en “Rostros”, donde Anne, que trabaja en una agencia de noticias, se encuentra dividida entre el amor a su marido y el que siente por un fotógrafo corresponsal de guerra. Finalmente en “Imágenes” se vuelve a Macedonia, donde el fotógrafo visita la tierra que le vio nacer, muy cambiada por los conflictos étnicos. "El tiempo nunca termina, el círculo nunca se cierra."; el director macedonio, aunque formado en Estados Unidos, Milcho Manchevski convierte esta frase en motivo principal de la película en dos sentidos distintos. En la estructura narrativa, cada relato se une con el siguiente, y el último con el primero, pero ello sucede, paradójicamente, en una perfecta imperfección, que sirve para apuntalar las ideas del film. Pues en los conflictos que presenta, Manchevski se muestra pesimista. No ve salida a los enfrentamientos entre las etnias que conformaban la antigua Yugoslavia, tan claros y brutales en la actualidad en Bosnia, pero igualmente latentes y quizá a punto de estallar en Macedonia. Manchevski es valiente a la hora de dibujar estos odios, a veces claramente irracionales, y lo hace con una rara objetividad, sin tomar partido. El odio produce violencia, que Manchevski enseña sin tapujos, indicando que aquello es real. El director no oculta que hay otros sentimientos además del odio, pero aparecen como excepciones, derrotadas de antemano.  Manchevski demuestra excelente pulso como director y logra un film de gran belleza. Destaca la primera parte, en torno al monasterio ortodoxo, de una lógica perfecta. El voto de silencio del monje alcanza cierta plenitud: no debe delatar a la fugitiva. La fotografía contribuye de modo decisivo a la hermosura del film, dando el aire preciso a cada capítulo. El frío Londres de la parte central contrasta con la Macedonia de los otros dos relatos, de atractivos paisajes y limpios y estrellados cielos, excepto cuando llega una lluvia que nunca acaba de llegar. La música de "Anastasia" ‑cuatro compositores‑ realza aún más esa belleza. La película, a la vista del equipo de distintas naciones europeas que ha participado en ella, es además un buen ejemplo de que coproducciones de calidad de ese estilo no son una utopía.

7/10

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