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Biografía

Paul Cameron

Paul Cameron

Paul Cameron

Filmografía
Reminiscence

2020 | Reminiscence

Manhattan sin salida

2019 | 21 Bridges

Veinte años después de que mataran a su padre policía cuando él era aún un niño, Andre Davis se ha convertido en uno de los mejores detectives de Nueva York. Su prestigio no apaga sin embargo una fama de violento justiciero que le acompaña allá por donde va, también delante del departamento de asuntos internos. Una sangrienta noche liderará la caza a dos criminales que han robado un alijo de cocaína dejando un rastro de policías muertos. Serán unas pocas horas en que todas las salidas de Manhattan serán clausuradas. El director irlandés Brian Kirk, curtido sobre todo en series de televisión (Juego de tronos, Penny Dreadful), dirige este thriller policiaco, cuya trama tiene más de acción que de indagación detectivesca y de estudio de personajes (mucho más partido, por ejemplo, podría haberse sacado a la relación entre el protagonista y su socia de narcóticos interpretada por Sienna Miller). Cierto que se apuntan temas siempre de interés, como el de la corrupción policial o el del escaso margen que hay entre tomarse la justicia por su mano y hacer lo correcto, pero también son cuestiones ya tratadas en muchos filmes. Se apoya el director en un libreto del muy competente Matthew Michael Carnahan (Aguas oscuras), que escribe con el más primerizo Adam Mervis. Sin duda la historia entretiene y se pasa en un suspiro, aunque tras la presentación de los elementos principales acaba siendo más convencional y lineal de lo esperado. Lo mejor de Manhattan sin salida es el ritmo que imprime Kirk y el trabajo del actor Chadwick Boseman (Black Panther), cuyo carisma sube con cada proyecto que emprende. Los acontecimientos narrados por acciones paralelas se precipitan en unas pocas horas, lo cual aporta un fuerte efecto de trepidación que mejora mucho el resultado. El despliegue de medios es considerable, aunque paradójicamente no se saca apenas partido a la premisa del título (ese cierre de los 21 puentes de la isla de Manhattan), pues el acoso a que son sometidos los delincuentes no da ocasión para demasiadas piruetas.

6/10
El pasajero

2018 | The Commuter

Nueva cinta adrenalítica del barcelonés afincado en Hollywood Jaume Collet-Serra, que vuelve a acreditar su solvencia a la hora de crear intriga dirigiendo a su actor fetiche Liam Neeson, El pasajero es su cuarta película conjunta tras Sin identidad, Non-Stop (Sin escalas) y Una noche para sobrevivir. Maneja un guión pergeñado por dos debutantes, Byron Willinger y Philip de Blasi, a los que ha echado un cable un tercero, Ryan Engle. Sigue a un antiguo policía, Michael MacCauley, reciclado en comercial de seguros de vida, feliz padre de familia, quien sigue todos los días la rutina habitual de acudir al trabajo en tren, lo que le proporciona el conocimiento de un buen puñado de pasajeros, con los que se cruza todos los días. El mismo día en que le comunican su despido fulminante, una misteriosa mujer le aborda en el tren que le lleva de vuelta a casa, con una intrigante propuesta que podría proporcionarla la bonita suma de 100.000 dólares. La cosa no suena muy legal, y será el inicio de una espiral conspiratoria de enormes proporciones. El director español tiene la virtud de plegarse a cánones muy clásicos del thriller, con muchos guiños a conocidas películas que transcurren a bordo de trenes, donde asoman cadáveres, desaparecen personas, y todo el mundo resulta sospechoso, y la vez demostrar personalidad visual, con planos muy llamativos,como el que recorre todos los vagones del tren casi al inicio. Aunque quizá no haya aportaciones hipernovedosas al género, el ritmo es fantástico, el film es francamente entretenido. Neeson sabe encarnar al tipo corriente puesto en una situación límite, y llama la atención el fantástico reparto que ha reunido Collet-Serra, con actores muy conocidos, como los que componen el famoso matrimonio exorcista de Expediente Warren, Patrick Wilson y Vera Farmiga, al Jonathan Banks de Breaking Bad y Better Call Saul, e incluso a la española Clara Lago.

6/10
Piratas del Caribe: La venganza de Salazar

2017 | Pirates of the Caribbean: Dead Men Tell No Tales

Un antiguo enemigo de Jack Sparrow, el capitán Salazar, sólo piensa en matarlo, pues el pirata del rimmel le condenó a una terrible maldición, por la que navega errante con su ejército de fantasmas. Para localizar a su odiado rival contará con la ayuda de un viejo conocido, el capitán Barbossa. Por su parte, el hijo de Will Turner –éste presa de otro hechizo que lo mantiene en estado fantasmal en el fondo del mar– busca también a Sparrow, pues le puede ayudar a encontrar el Tridente de Poseidón con el que salvar a su padre. Se sumará al equipo Carina Smyth, intrépida chica capaz de leer los mapas estelares. Una entrega más de la saga de "Piratas del Caribe" (y van cinco). Tras el correcto trabajo de Rob Marshall en la anterior película, el equipo de producción, con Jerry Bruckheimer al frente, ha echado mano esta vez de dos cineastas noruegos, Espen Sandberg y Joachim Rønning (Max Manus, Kon-Tiki), acostumbrados a formar equipo, para plasmar en imágenes el cargadito guión de Jeff Nathanson (Atrápame si puedes), que agrupa todo lo que se puede esperar de otra entrega de la franquicia: mucha acción, fantasía a raudales, monumentales efectos especiales, maldiciones mágicas y el consabido sentido del humor. Desde luego hay que reconocer que la historia está narrada con un ritmo trepidante, sostenido durante toda la película, enviando al espectador de un lugar a otro, de una subtrama a otra, de una acción a otra, del mar a tierra firme, de modo que no da tiempo a aburrirse. Otra cosa es que lo que vemos sorprenda de alguna forma, que no es así. Sigue teniendo el tono paródico y fantasioso de anteriores filmes, algo que otorga al conjunto el carácter de un simple divertimento humorístico con poca hondura, y absolutamente previsible en su desarrollo general, aunque también contenga alguna sorpresilla. Ayuda al espectáculo el despliegue de efectos especiales, a veces asombroso, como en la larga secuencia inicial o en el clímax final en el fondo del océano. No se comprende, sin embargo, el pobre papel de la banda sonora, muy desaprovechada por Geoff Zanelli, quien ni siquiera recupera como debiera el "leitmotiv" original de la saga, tan reconocible y gratificante para espectador. Por otra parte, lo peor de Piratas del Caribe: La venganza de Salazar es probablemente un Jack Sparrow que cada vez resulta más tontaina y prescindible. Con el paso de los años Johnny Depp se ha anquilosado en sus gestos y exageraciones y su personaje está fuera de la realidad; su pícara inteligencia, su audacia y su valentía se han evaporado definitivamente, para convertirse ya en un mero comparsa cómico, salvado siempre de los peligros por no se sabe qué casualidades. En cambio, en la línea de lo que viene siendo habitual en el cine de los últimos tiempos el film intenta recuperar el espíritu de los inicios con la inclusión de dos jóvenes aguerridos y valientes que son capaces de arrostrar peligros sin cuento en persecución de sus ideales. Así el impulsivo Henry Turner y la intrépida Carina Smyth vienen a ser un trasunto juvenil de Will Turner y Elizabeth Swann, y son los encargados de aportar a la trama el contenido más clásico y aventurero. El magnífico trabajo de Breton Thwaites (Dioses de Egipto) y Kaya Scodelario (El corredor del laberinto) es crucial en este film y además promete larga vida a la saga. Mientras tanto, el lado aparatoso y fantástico viene de la mano de Barbossa y Salazar, éste interpretado por un Javier Bardem que vuelve a bordar al malvado de turno. El origen de su odio a Jack Sparrow da lugar a una de las mejores escenas de la película. Y aviso para navegantes: permanezcan en sus butacas durante los títulos de crédito, pues al término de los mismos se incluye una breve escena final.

6/10
Dead Man Down (La venganza del hombre muerto)

2013 | Dead Man Down

Unas misteriosas cartas están atemorizando a Alphonse, jefe de un banda criminal. La cosa no sería importante si esas misivas no fueran acompañadas del asesinato de sus hombres. El mafioso ignora que el responsable es en realidad uno de sus lugartenientes más eficaces, el búlgaro Victor. El motivo es que tiempo atrás, cuando Victor era un ciudadano corriente, Alphonse mandó asesinarle, junto a su mujer y su hija. Ellas murieron pero él sobrevivió. Los planes vengativos de Victor, sin embargo, podrían torcerse debido a la intromisión de una vecina que le ha visto asesinar a uno de los hombres de Alphonse. El sueco Niels Arden Oplev, director de Los hombres que no amaban a las mujeres, entrega un thriller oscuro, que retrata unos personajes de vidas tristes, desesperanzadas, que chapotean en un pasado tan lleno de dolor que les ha llevado a tener un sólo móvil existencial: la venganza. El guión, confuso al inicio, acaba desarrollándose con lógica razonable, y entretiene lo justo, pero lo cierto es que el punto fuerte de Oplev no es narrar historias, sino darles un aire siniestro y malsano. Parte de las carencias argumentales de Dead Man Down (La venganza del hombre muerto) las tiene sin duda un libreto incompleto, al que hay que dar mucho por supuesto. El conjunto tiene un aire desordenado, donde lo mejor es la atmósfera desasosegante y el violento desenlace, aunque resulte increíble. Es curioso además que pese a la carga emotiva que se le presupone a la historia, Dead Man Down (La venganza del hombre muerto) es paradójicamente una película a la que le falta alma. No llegan al espectador los sentimientos de los heridos personajes, su humanidad se ve pero no se siente, porque lo único que parece haber es odio y rencor. Por eso no resultan creíbles algunas de sus reacciones, aunque quizá se deba simplemente a la falta de química entre los protagonistas, un Colin Farrell cada vez más estereotipado y una ambigua Noomi Rapace que ya trabajó a las órdenes de Oplev interpretando a la Lisbeth Salander creada por el escritor Stieg Larsson.

5/10
Desafío total (Total Recall)

2012 | Total Recall

Futuro no muy lejano. La Tierra ha quedado reducida a la Unión Federal Británica en Europa, que gobierna tiránicamente la Colonia (Australia) a la que se llega por la llamada Catarata. Quaid es un obrero que construye policías cibernéticos, casado pero insatisfecho con su vida, que tiene sueños recurrentes donde es un valiente agente que lucha contra los malos de turno. La publicidad de Rekall, una empresa que ofrece implantar recuerdos en el cerebro, le seduce: quiere tener en la memoria algo más que la rutina diaria, algo que le acerque a aquello con que sueña. Cuando proceden a grabarle los recuerdos solicitados, algo sale mal: y es que el cerebro de Quaid ya había sido manipulado previamente, puede que no sea quien cree que es. Remake de Desafío total (Paul Verhoeven, 1990), de nuevo a partir del relato corto de Philip K. Dick “Podemos recordarlo todo por usted”, que también ha inspirado filmes como la saga Matrix. Los mimbres de la historia son los mismos, o sea, la situación del protagonista tratando de averiguar quién es, con el juego de qué será realidad y qué puro sueño, y el vértigo de descubrir que uno puede ser un héroe o bien un villano sin escrúpulos, con las dudas subsiguientes sobre el libre albedrío, la capacidad de escoger entre el bien y el mal. En tal tesitura, la novedad de Desafío Total (Total Recall), aparte de algunos cambios de guión, casi guiños al conocedor del film original para que participe en una especie de juego de las 7 diferencias (ya saben, ese de "a ver, mire usted, los dibujos son casi idénticos, pero observe atentamente y descubra las 7 diferencias..."), provienen de la traca de efectos visuales e imaginería futurista, donde se constata que en 12 años las posibilidades creativas se han quintuplicado. El problema es que Len Wiseman, conocido por la saga Underworld realizada con su esposa, y actriz también aquí, Kate Beckinsale, entrega su film con una rutina parecida a aquélla de la que se queja su protagonista. La narración de Desafío total (Total Recall) discurre cansinamente, con mucha parafernalia y pocas nueces de personajes que nos conmuevan y con los que compartir andanzas. Vamos, que si nos grabaran la película en el cerebro, el recuerdo no sería memorable.

4/10
Al borde del abismo

2012 | Man on a Ledge

Thriller al gusto moderno, con un ritmo acelerado. Al borde del abismo supone el debut como realizador de Asger Leth, hasta el momento con experiencia en el terreno documental. Nick Cassidy, ex policía fugado de la prisión en la que cumplía condena por robo, se sube a una cornisa de un hotel neoyorquino, lo que causa un gran revuelo entre los viandantes. Cuando aparece la policía, Cassidy exige la presencia como negociadora de la agente Lydia Spencer, abatida porque en una situación similar no logró disuadir a un hombre que se suicidó. El director ha contado con un actor de tirón, Sam Worthington, encumbrado por Avatar, y con un buen reparto, que incluye a Jamie Bell, Kyra Sedgwick y Elizabeth Banks. Todos demuestran que tienen oficio para sacar adelante a sus personajes, aunque éstos tengan pocos matices, como en el caso de Ed Harris, antagonista de la pieza. También parte de un guión con las suficientes dosis de intriga como para tener pegado al espectador a la pantalla. Incluye una rutinaria crítica a la obsesión de los medios por conseguir audiencia a cualquier precio, y advierte del peligro de la corrupción, aunque en general es premeditadamente ligera. El guión de Al borde del abismo no acaba de resultar muy verosímil, pero al menos cumple su función de hacer pasar el rato.

5/10
Henry's Crime

2010 | Henry's Crime

Entre mujeres

2007 | In the Land of Women

De tal palo, tal astilla... en parte. A Lawrence Kasdan le han salido hijos directores de cine: Jake Kasdan dirigió El efecto cero y Orange County, y ahora Jon Kasdan debuta tras la cámara con Entre mujeres. Eso sí, a ambos retoños aún les queda bastante camino que recorrer si quieren alcanzar la altura de los mejores logros de su progenitor. Carter es un joven aspirante a escritor -de momento escribe, en plan alimenticio, guiones de películas pornoblandas-, en crisis tras haber roto con su novia -la española Elena Anaya-, que decide cambiar de aires yéndose a vivir con su abuela, que vive lejos de Los Ángeles, en un barrio residencial. Allí trabará relación con una familia vecina, sobre todo con la madre, Sarah, a la que un cáncer de pecho hace tambalear su imagen acartonada de "madre y esposa perfecta", y con la hija adolescente, Lucy. De modo que sus coordenadas vitales en esta etapa van a estar marcadas por mujeres: la abuela, con la que no tenía contacto, y que se encuentra en un lamentable estado de abandono, próxima a la demencia senil; Sarah, que necesita afecto, y no acaba de encontrarlo en un marido que le engaña, algo que nunca le ha reprochado como debiera; y Lucy, que está empezando a descubrir el amor. Estamos ante una de esas películas "poquita cosa", que casi ofrecen un retrato robot de su responsable, ya que Kasdan ejerce de director y guionista; todas las inseguridades del protagonista se dirían tomadas de una experiencia personal. Aunque hay cierta pericia técnica, también se nota la bisoñez a la hora de acumular elementos, algunos risibles como el del trauma infantil de Lucy jugando "a los médicos" con un amiguito. El apañado reparto no salva los muebles, y se diría que la estrella Meg Ryan ha empezado su declive. La edad no perdona, el cine, y más el actual, es así de cruel.

4/10
Déjà Vu

2006 | Déjà Vu

A una producción de Jerry Bruckheimer no puede faltarle una buena explosión, y la que da principio al film es de antología. El impulsor de CSI: Las Vegas y sus variantes en Miami y Nueva York no puede resistir la tentación de introducir un pasaje forense. ¿Qué sería de una peli de Tony Scott sin su típico ritmo videoclipero, personal marca de fábrica del hermano pequeño de Ridley? ¿No he visto ya antes a Denzel Washington haciendo de poli, buen tipo, enfrentado al villano de turno? ¿En qué título de Tony Scott salía el célebre actor negro? Esto me suena, ¿será un 'déjà vu'? Y pese a todo lo dicho en el párrafo anterior, hay que reconocer en el film que nos ocupa cierto punto de originalidad, una agradecible capacidad de romper el saque. Porque cuando todo parece indicar que la trama va a discurrir por caminos predecibles –un atentado terrorista, la investigación subsiguiente...–, se producen los quiebros de un homicidio previo, y de un sofisticado sistema de espionaje por satélite que no es lo que parece, y que nos lleva por el sorprendente derrotero de los viajes en el tiempo. De acuerdo, a veces el guión 'hi-tech' del "pirata del Caribe" Terry Rossio y su primerizo socio Bill Marsilii resulta complicado de seguir, parece escrito para las generaciones amamantadas en la videoconsola. Pero el balance permite reconocer una historia entretenida y trepidante, que se esfuerza en entregar algo diferente, sin dejar de ser por eso reconocible. Y si Washington ofrece la composición que cabe esperar de un actor de su valía, sorprende el villano ‘soldado’ de Jim Caviezel, prueba de la versatilidad del protagonista de La Pasión de Cristo.

6/10
Collateral

2004 | Collateral

Max. Un taxista que hace su turno de noche. Alimenta sueños quiméricos, como el de poner en marcha un negocio de limusinas para llevar a celebridades y hombres de negocios. Pero en realidad es un perdedor, incapaz de ir a más allá de una conversación amistosa con una hermosa e inteligente viajera, fiscal, a la que lleva en su vehículo. Incluso ante su madre enferma mantiene la ficción de que su sueño de las limusinas es ya una realidad. Tras dejar a su cliente en determinado lugar, un nuevo viajero, Vincent, aborda su vehículo. Le ofrece una importante suma de dinero para estar a su disposición toda la noche, llevándole a cinco puntos donde debe visitar a cinco personas. Hasta ahí, todo normal. Pero en realidad Vincent es un frío asesino, que con increíble despego, está ‘trabajando’ en esas visitas. Cuando Max se entera, no tiene otro remedio que cooperar a la fuerza. Podía ser un thriller convencional, relativamente ingenioso en su punto de partida, y nada más. Pero Stuart Beattie firma un guión de primera división, muy bien escrito, donde la clave es lo bien perfilados que están los personajes, que se alejan, para bien, de los estereotipos al uso. De entrada, Vincent, al que da vida Tom Cruise, es el personaje más goloso: un asesino frío, pero que se encuentra a gusto con Max, al que desea sinceramente ayudar; y aunque le presiona, desde luego, para que no ponga obstáculos en sus crímenes, le da consejos válidos para su vida personal, desempeñando el papel de mentor; e igual habla de jazz de modo exquisito, que cae en un curioso humor negro, como cuando, a la pregunta sobre de qué murió su padre, responde que lo mató cuando tenía doce años, para a continuación asegurar que ‘es broma, murió de cáncer de estómago’. Max era carne de cañón para dar pie a un personaje de lo más trillado: el de hombre corriente que, ante una situación límite, responde con heroísmo. Por supuesto que esos mimbres forman parte de él, pero Beattie sabe dibujar con muchos matices su innegable frustración, y los trucos que tiene para evadirse. A lo que se suma la interpretación de un pedazo de actor, Jamie Foxx, que si no gana el Oscar por este film, lo hará por su otra composición del año en Ray. La trama tiene emoción, y rompe el saque en más de un momento. Vemos a la policía, que empieza a pisar los talones al asesino. Las muertes acontecen a veces de modo inesperado, cuando la historia estaba adquiriendo tintes muy humanos. Vemos a Max cantando las cuarenta a su jefe, a instancias de Vincent. Alguno podría considerar exagerado ese tipo tiroteado que cae justo encima del vehículo de Max. Pero esa ‘lluvia del cielo’ se convierte también en poderoso símbolo de cómo el taxista se ha sumergido, sin comerlo ni beberlo, en una aventura que va a cambiarle la vida. Los diálogos están muy cuidados, repletos de ingenio. Y los conocimientos de Max para llegar a los puntos de destino por la ruta más corta, contrastan con su innegable torpeza a la hora de orientarse por los caminos de su vida.

7/10
El fuego de la venganza

2004 | Man on Fire

John Creasy es un ex agente de la CIA cuyo pasado está sembrado de muerte y destrucción. Matar ha sido su vida, pero ya ha llegado al límite. Su mejor amigo y antiguo colega, conocedor del lamentable estado de Creasy, le consigue un trabajo de guardaespaldas en México D.F., un lugar que los últimos meses está sufriendo una vertiginosa ola de secuestros. Creasy es contratado para cuidar de Pita Ramos, una niña muy despierta y locuaz. Poco a poco, Creasy le cogerá cariño a la pequeña. La película tiene una primera parte sosegada, donde nos hacemos cargo de la situación de un hombre que ha perdido el sentido de su vida y de cómo la inocencia de una niña comienza a influir positivamente en su corazón. Pero es apenas un momento de calma antes de la tormenta, porque el consumado guionista Brian Helgeland (L.A. Confidential, Mystic River) se limita más tarde a servir una truculenta historia de venganza sin apenas recovecos. Y es que, si al comienzo son apreciables ciertas ideas sobre la descomposición moral de un hombre, a la postre todo queda al servicio de una película extremadamente violenta, donde una insana sed de sangre se convierte en el único móvil. El virtuosismo técnico de Tony Scott, uno de los mayores especialistas en películas de acción, está fuera de toda duda. Aquí le saca todo el partido posible a su cámara y a su modo de rodar visualmente impactante y realista, tremendamente atractivo, con un uso también intenso de los recursos técnicos –ralentización, colores, angulaciones, transiciones trepidantes– de los que ya hizo gala en Spy Game (2001), su anterior película. Que Denzel Washington es capaz de hacer maravillas con sus personajes ya lo sabemos, por eso hay que destacar sobre todo a la pequeña actriz Dakota Fanning, que con sólo diez añitos compone su personaje con perfección inaudita.

6/10
Operación Swordfish

2001 | Swordfish

Se busca superexperto en informática para cometer el robo del siglo. Todo para financiar una red clandestina internacional que se enfrenta a la injustica a su manera. El líder de este grupo de nuevos “patriotas” es Gabriel, un villano nada convencional. Para realizar un audaz golpe, por el que espera arramblar con miles de millones de dólares procedentes de fondos públicos ilegales, necesita a Stanley, un hacker como hay pocos. Para convencerle utilizará todos sus recursos, incluido el de la promesa de reunirle con su pequeña hija, de la que quedó separado tras divorciarse; y el gancho de Ginger, su hipersexy y seductora socia. El robo en el que se centra la película combina las “técnicas clásicas” (asalto a un banco y toma de rehenes) con otras más modernas (Stanley ha de superar las barreras cibernéticas de seguridad, para poder acceder al dinero). Que la acción no va a parar un minuto lo garantiza la presencia de Dominic Sena, responsable de 60 segundos. Pero sobre todo la de su veterano productor Joel Silver, a quien se deben un montón de películas que nos han hecho liberar enormes cantidades de adrenalina. Entre otras, Matrix, Asesinos, Arma letal, Demolition Man, Depredador, Límite: 48 horas y Jungla de cristal. El film tiene el humor de burlarse del cine que nos sirve Hollywood. “Hacen mierda. Mierda increíble y olvidable. Es tan fácil darse cuenta de una mala interpretación, una realización mediocre y de esa unión de palabras absurdas que muchos estudios califican de prosa.”: estas líneas no las ha soltado ningún crítico de cine sesudo, si no que salen de la boca de John Travolta al principio del film. Y nos tememos que no le falta un punto de razón en lo que se refiere a más de una película.

6/10
60 segundos

2000 | Gone In Sixty Seconds

Sesenta segundos. Ése es el tiempo que invierte Memphis en robar un coche. Pero eso lo dejó hace tiempo. Ahora lleva una vida honrada. Lo malo es que su hermanito es un trasto, y ha decidido seguir sus pasos. Y como su último golpe salió mal, el clásico mafioso con mala leche exige que en tres días, tres, le entregue 50 coches ni más ni menos. Si no, lo pagará con su vida. Ante tal chantaje, Memphis reúne a su antiguo equipo y se pone manos a la obra de robar vehículos. “Robar 50 coches en una sola noche. Pensé que era una idea genial.” Así habla el guionista del film, Scott Rosenberg (Beautiful Girls). Y Nicolas Cage, el protagonista, tampoco se corta: “La película tiene un hilo conductor muy sólido.” No sabemos si ambos exageran un pelín. El caso es que Rosenberg y el director Dominic Sena sirven una historia de acción con múltiples persecuciones automovilísticas, de la que disfrutarán seguro los amantes de la velocidad.

5/10
La última cena

1995 | The Last Supper

Un grupo de jóvenes amigos de ideas liberales se dan cuenta de que sus vidas han caído en la rutina. Más o menos todos han ido consiguiendo lo que se han propuesto en la vida. Han completado con éxito sus estudios universitarios y tienen ganas de hacer algo diferente que se salga de la norma. Un día se les ocurre organizar una peculiar reunión, lo que llaman sus cenas semanales, en las que hablan sobre un tema político o cultural, discuten y ríen. Estas reuniones les mantiene unidos, y deciden llevarlas a su extremo cuando se les ocurre cometer un crimen.  Una retorcida comedia que lleva a sus últimas consecuencias un humor negro y juvenil. Protagonizada por un grupo de jóvenes actores, entre los que destaca Cameron Díaz. Es entretenida y tiene algunos buenos golpes.

3/10
Vidas paralelas

1994 | Parallel Lives

Tras cinco años planeándola, una chica llamada Stevie (Liza Minnelli) por fin decide organizar una fiesta que reúna a una variada representación de antiguos alumnos de la Universidad de Milbank. Se darán cita importantes hombres de negocios, admirados por las mujeres, candidatas al senado, rockeras, periodistas, y un largo etcétera. Pero entre tanta gente, también habrá tiempo para la muerte de alguno de ellos. El que mucho abarca poco aprieta, dice el refrán popular. Algo que tendría que haber aplicado a su película la desconocida directora Linda Yellen. Porque verdaderamente el reparto del film es asombrosamente extenso y de gran nivel. La película sin embargo, es un drama insulsa que no acaba de enganchar en ningún momento.

4/10

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