IMG-LOGO

Biografía

Phedon Papamichael

Phedon Papamichael

Phedon Papamichael

Filmografía
Le Mans '66

2019 | Ford v Ferrari

Años 60. En Ford creen que están perdiendo la carrera de la imagen pública y la modernidad frente a empresas automovilísticas como Ferrari, apreciadas por los apasionados de la velocidad por su participación en prestigiosas carreras. Tras dar un paso en falso para comprar Ferrari, que atraviesa problemas económicos –Fiat se acaba llevando el coche al agua–, en Ford deciden contraatacar en el terreno en que los italianos son líderes, fichando al diseñador automovilístico Carroll Shelby, que además es el único estadounidense que ha ganado la carrera de Le Mans. Apartado del circuito por problemas de corazón, Shelby quiere contar con su amigo Ken Miles como piloto, lo que choca con la visión de los capitostes de Ford, a los que gusta tener todo bajo control, lo que no será posible si Miles maneja el volante. Película basada en hechos reales, que funciona tan maravillosamente bien como uno de los Ford GT40 que tan buen papel hicieron en Le Mans en 1966 y años sucesivos. Tras Logan, quizá su mejor película hasta la fecha, James Mangold sigue demostrando ser un sólido director, cada vez más seguro, nunca se pasa de frenada, ni acelera locamente su película hasta dejarla sin control. Firman el guion que dirige los hermanos Jez y John-Henry Butterworth, ambos avezados en libretos inspirados en hechos reales –Caza a la espía, I Feel Good, Black Mass–, junto a Jason Keller. No figura acreditado Mangold, aunque a buen seguro que ha contribuido a la forma final del libreto. El film sabe combinar la épica deportiva de la competición ­– las imágenes introducen al espectador dentro del coche, casi se siente el contacto de las ruedas sobre el asfalto y el vértigo de la velocidad–, con una mirada al mundo de la empresa a menudo fría, donde imperan los egos y la visión del “business is business”, y a las relaciones humanas, sobre todo a la amistad entre Shelby y Miles, de caracteres muy diferentes, pero también al entorno familiar del piloto. Algunas de las escenas sobresalen por su fina escritura y ejecución en imágenes. Por ejemplo, en una película en que dominan los hombres, tiene perfecta lógica la escena de la discusión con Mollie, la esposa de Miles, en que ella conduce el automóvil a lo loco, para afirmar su personalidad y el deseo de que el otro sea franco al hablar de sus planes profesionales, lo que sirve para dar poderosa presencia a Caitriona Balfe, conocida por Outlander. Los pasajes que comparten unos estupendos Christian Bale y Matt Damon están muy bien pensados y sirven para mostrar su conexión, pero también su distinta personalidad. Quizá se cargan las tintas en los ejecutivos de Ford –Leo Beebee, interpretado por Josh Lucas, se lleva la peor parte con su exagerado personaje, frente a unos medidos Lee Iacocca (Jon Bernthal) y Henry Ford II (Tracy Letts)–, pero se logra no caer en el ridículo, sino todo lo contrario, en la escena en que Shelby monta a Ford en el GT40, y la idea del helicóptero sirve para apuntalar las distintas concepciones empresariales de Ford y Ferrari.

7/10
Una vida a lo grande

2017 | Downsizing

En un congreso de desarrollo sostenible el científico noruego Jorgen Asbjørnsen presenta un descubrimiento sensacional. La posibilidad de reducir a las personas de tamaño, que traerá consigo enormes ventajas a un planeta que parece estar recorriendo el camino hacia la destrucción: seres humanos en miniatura significa reducción del coste de vida, menor consumo de valiosos recursos naturales cada vez más escasos, reducción en la generación de residuos... Todo parecen ventajas, y pasados unos años empieza a haber por todo el mundo pequeñas ciudades con hombrecitos, varones y mujeres, empresas especializadas publicitan ampliamente el procedimiento de volverse pequeño. Paul Safranek, terapeuta ocupacional, se deja seducir por la posibilidad de ser reducido de tamaño junto a su esposa Audrey, la inversión merece la pena, pues quizá con sus ahorros podrán vivir ya el resto de sus vidas sin necesidad de trabajar, y en el caso de que lo hagan será sólo para estar entretenidos y ocupar el tiempo. Pero cuando se lanzan a la aventura, surgen los miedos y las sorpresas. Original y sugerente parábola de anticipación al futuro que puede aguardar a una humanidad demasiado narcisista, a cargo de Alexander Payne, que vuelve a trabajar en el guión con Jim Taylor, ambos firmaron antes los libretos de Election, A propósito de Schmidt y Entre copas. El tándem Payne-Taylor hace gala de un sabio conocimiento de las grandezas y limitaciones del ser humano con una trama que muestra que, incluso ante un escenario que a priori debería hacer la vida más fácil a las personas, siempre surgen los problemas y las malas prácticas, existe el peligro de la manipulación, el abuso de las tecnologías, y las desigualdades sociales no van a desaparecer por arte de magia, o aquí, mejor dicho, de ciencia. La mirada es inteligente y poliédrica, y las cuestiones planteadas muy sugerentes, aunque quizá no se ha logrado el completo equilibrio argumental, decididamente algunos pasajes son más brillantes que otros. La narración, de algún modo, nos ofrece el punto de vista de Paul, que se identifica con el del espectador –el papel le va al pelo a Matt Damon, con su pinta de buen chico despistado, un boy scout–, y va por tanto del estupor al conocimiento, y pasa por el acostumbramiento a una nueva situación que exige al final, el tamaño no importa, buscar el bien del prójimo como condición imprescindible para ser feliz. Y todo arranca de un modo muy atractivo y ágil, con la presentación del descubrimiento y su progresiva implantación social. La tendencia a convertirlo todo en moda pasajera, o la tentación de anhelar una vida ociosa y vacía, se pintan con habilidad, la crítica social es mordaz. También en lo referente a la escasa solidez actual de los lazos matrimoniales, que pueden ser muy frágiles. Existe un problema en varios momentos de cambio de tono, Payne se arriesga y no acaba de lograr que todo cuadre. Pero se agradece su audacia, que le lleva a evitar simplismos. Los avances científicos más vanguardistas se pueden usar para oprimir a las personas, los cínicos y los aprovechados existen en todas partes, y pese a todo tienen su corazoncito –Christoph Waltz y Udo Kier, pillos contrabandistas serbios–, y aunque está bien aspirar al ideal de una sociedad perfecta, hay que mirar las utopías con un sano escepticismo, que no cinismo. En tal sentido la introducción del atractivo personaje de la activista vietnamita Ngoc Lan Tran –la desconocida Hong Chau, que trabajó con Paul Thomas Anderson en Puro vicio– es un hallazgo, que supone todo un revulsivo en la vida del mediocre Paul, quien empieza a saborear la satisfacción de ayudar a los demás desinteresadamente. La puesta en escena se beneficia de unos muy buenos efectos visuales a la hora de mostrar a seres diminutos en el mundo de las personas normales.

6/10
Las Crónicas de Blancanieves: El cazador y la reina del hielo

2016 | The Snow White Chronicles: The Huntsman Winter's War

Película que contiene acontecimientos anteriores y posteriores a Blancanieves y la leyenda del cazador. Describe cómo la bondadosa y enamorada Freya se convirtió en una malvada por culpa de su hermana Ravenna, que por oscuras razones dio al traste con su amor y el niño que ella estaba esperando. Cada una siguió su camino: Ravenna con su particular historia con el espejito y Blancanieves, como se veía en el otro film, y Freya convirtiéndose en un reina de corazón tan gélido como sus poderes para congelar lo que se le ponga por delante. Desencantada con el amor, que considera un pecado, algo imposible que siempre falla, ha reclutado un ejército de cazadores, compuesto de niños secuestrados a los que formado despojándoles de cualquier sentimiento. Dos de ellos son Sara y Eric, que al crecer se van a enamorar, lo que por supuesto está prohibido y tendrá desagradables consecuencias. A pesar del esfuerzo de producción, y de contar con tres actrices de gran talento –Emily Blunt y Jessica Chastain se suman a Charlize Theron–, estamos ante una película fallida por su torpe guión, que apuntala la creciente sensación de que hay una saturación de filmes inspirados en cuentos, que aportan muy poco. Se envuelven, sí, en el celofán de los efectos visuales, pero incluso en tal sentido, la cosa empieza a resultar cansina. Los autores del libreto son Evan Spiliotopoulos, que aparte del film original tiene en su haber varias secuelas de títulos animados Disney, más Craig Mazin, con "joyas" como las entregas 3 y 4 de Scary Movie; como se ve, conociendo estos curricula se podía anticipar el pobre resultado. Los estereotipados personajes sólo se sostienen, y hasta cierto punto, por los actores, que pueden esforzarse pero no hacer milagros. En cualquier caso, no era necesario inventar la pólvora. Pero sí lograr un buen ritmo –y no, la cinta se hace larguísima–, y no recurrir a algo tan ridículo como "las apariencias engañan" en supuestas muertes que resultan no ser tales, o a conceptos confusos para justificar la presencia de la Theron en el tramo final del film. Otra torpeza llamativa es la inclusión de bromas de doble sentido, y pasajes amorosos que no encajan mucho en una cinta que, se supone, es para todos los públicos. Así las cosas, sólo quedan los efectos visuales vistosos de congelación en el tramo final, que es donde puede lucirse, relativamente, el debutante director Cedric Nicolas-Troyan.

4/10
Monuments Men

2014 | The Monuments Men

Durante los años de la Segunda Guerra Mundial, y con el apoyo del presidente Roosevelt, se creó el Grupo de Monumentos, Bellas Artes y Archivos, con la misión de poner a salvo las obras de arte expoliadas por Adolf Hitler, quien planeaba crear en Linz, su ciudad natal, el Führermuseum; cuando las tornas de la guerra se torcieron, el tirano nazi firmó el conocido como Decreto Nerón, por el que se ordenaba la destrucción de este tesoro artístico antes de dejarlo caer en manos aliadas. Un grupo de sietes hombres liderado por Frank Stokes, conformado por directores de museos y marchantes de arte que no eran aptos para el combate debido a su edad, librarán otra guerra diferente tratando de poner a salvo unas piezas que mostraban los grandes logros de que es capaz el ser humano, por encima de su tendencia al enfrentamiento y la destrucción. Película dirigida, producida, coescrita y protagonizada por George Clooney, basada en apasionantes hechos reales, y que cuenta con un estilo muy clásico, deudor de películas bélicas corales como Doce del patíbulo y La gran evasión. Frente a trabajos anteriores del cineasta de mayor calado político -Los idus de marzo, Buenas noches, y buena suerte-, aquí hay una apuesta por el aliento épico en las acciones de unos héroes corrientes, donde conviven drama y sentido del humor en los momentos de riesgo y en la contraposición de caracteres. El tratamiento narrativo y el diseño de producción, junto al tratamiento visual de Phedon Papamichael y la partitura musical de Alexandre Desplat, apuntan eficazmente en esa dirección, que a algunos le podría parecer algo ligera, pero que resulta muy adecuada a la hora de evocar los títulos citados. Clooney tiene el mérito de contagiar al espectador el amor por las obras de arte, por cuya defensa merece la pena arriesgar la vida. Y hace muy atractiva la integridad y coherencia de vida, la posibilidad de redimirse de los errores del pasado, y la camaradería. El reparto es excelente, de modo que aunque los personajes están apenas esbozados con unos pocos trazos, Clooney, Matt Damon, Cate Blanchett, John Goodman, Bill Murray, Bob Balaban, Hugh Bonneville y compañía se las arreglan para darles la necesaria entidad.

7/10
Nebraska

2013 | Nebraska

  Woody Grant, un anciano en el que asoman los primeros síntomas de demencia senil, está convencido de que ha ganado un millón de dólares en una lotería, y desea acudir personalmente desde Billings, Montana a Lincoln, Nebraska, para cobrar su premio. Los intentos de su esposa Kate, y sus hijos David y Ross por disuadirle resultan inútiles, una y otra vez se pone en camino rumbo a Nebraska. De modo que David se toma unos días de permiso en el trabajo para acompañar a su progenitor, lo se convierte en un momento privilegiado para estrechar lazos y hacer un alto en el camino en la pequeña localidad de la que es originario Woody y donde pasó su infancia su hijo. Allí se reunirá toda la familia. Formidable película de Alexander Payne, que de nuevo escoge el formato de “road-movie” –piénsese en Entre copas o A propósito de Schmidt– para contar una historia rebosante de humanidad, que reflexiona sobre el paso del tiempo, la ancianidad, y las relaciones paternofiliales y conyugales. Opta con toda justicia a seis Oscar que incluyen las categorías de mejor película, director, guión –del casi debutante Bob Nelson–, fotografía –maravilloso blanco y negro de Phedon Papamichael–, y las de sus dos actores ancianos, geniales Bruce Dern y June Squibb. Payne logra un maravilloso cuadro de la América profunda, que evita los extremos de caer en la complacencia simplificadora de la vida rural o en el juicio cruel y despiadado de quienes podrían considerarse paletos ignorantes. Hay nostalgia, sí, pero con sabor agridulce, que hace pensar en Una historia verdadera de David Lynch. Vemos buena gente, sencilla y algo ingenua, sin complejos, capaz también de notables mezquindades, motivadas por la avaricia y la envidia. La galería de personajes que aparece ante Woody en su pueblo natal es numerosa, ya sean parientes, el antiguo socio de un taller –buena composición de Stacy Keach–, un antiguo amor... Algunos de ellos son apenas figurantes con una frase, no son actores profesionales, pero su naturalidad desprende el aroma de lo auténtico. Aunque hay espacio para describir los variados lazos que unen a los personajes, sobresale la relación Woody-David, el segundo interpretado por Will Forte en el que sin duda es hasta la fecha el papel más importante de su carrera. La dedicación generosa del hijo a su padre conmueve y tiene el sabor de lo auténtico, de modo que en su caso, claramente, no sólo hay un viaje físico de Montana a Nebraska, sino otro más costoso y gratificante, hacia el corazón de su padre. Sorprende la perfección de muchos pasajes, maravillosamente escritos y puestos en escena, como los de la búsqueda de la perdida dentadura postiza, la incursión en una granja ajena para recuperar un compresor perdido, o el desenlace con una flamante furgoneta atravesando el pueblo. El dominio de la narrativa fílmica es prodigioso, todos los elementos ayudan: el libreto, la fotografía, la música, el entorno, las interpretaciones.  

9/10
Si fuera fácil

2012 | This Is 40

Especie de “spin-off” de Lío embarazoso, Si fuera fácil sigue a los personajes de Pete y Debbie, felizmente casados y padres de dos niñas, que acometen la temida crisis que supone cumplir los 40 años. El film escrito y dirigido por Jude Apatow, y protagonizado por su esposa Leslie Mann y sus dos hijas Maude Apatow e Iris Apatow, hace una apuesta por mirar a la cotidianeidad familiar y de pareja, tomada con suave humor irónico, y las acostumbradas -y reiterativas- bromas sexuales. Ya sean la obsesión por mantener el tipo físico, los agobios económicos por apuestas profesionales que no acaban de cuajar, el temor a no resultar atractivo al marido o la mujer, la preocupación por los hijos y sus artilugios tecnológicos, más las peculiaridades del padre de él -sexuagenario, tiene niños trillizos- o el de ella -médico exitoso, rompió la relación siendo ella una cría de ocho años-, sirven para configurar una trama que se antoja larga, demasiado. Falta un punto de naturalidad a lo que vemos en Si fuera fácil, lo que no deja de ser un fallo importante para un film que quiere dibujar “la vida normal” de quien se convierte en cuarentón. Si existe una crítica a las cada vez más complejas estructuras familiares, se diluye en un conjunto de escenas llenas de referencias a la cultura cinéfila y musical popular, y en los intercambios entre la pareja protagonista, Leslie Mann y Paul Rudd, que parecen demasiado autoconscientes de sus papeles, como si estuvieran interpretando un número de Saturday Night Live ante el público en directo, y esperaran escuchar sus risas de complacencia.

4/10
Los descendientes

2011 | The Descendants

Hawai es algo más que un lugar de playas paradisíacas. Las desgracias ocurren como en cualquier otro sitio, y Matt King, abogado inmobiliario demasiado absorto en su trabajo, está sufriendo una de ellas. Padre de dos hijas –la jovencita Alex y la pequeña Scottie–, la esposa y madre, Elizabeth, está en coma irreversible tras un accidente acuático. No hay esperanzas de recuperación, sólo queda desenchufar la respiración asistida, y cuidarla hasta que muera. Si sobrellevar algo así ya es difícil, todavía lo es más cuando Matt se entera por Alex que Elizabeth le engañaba. Debe encajar y gestionar esta dolorosa noticia, con la asunción en serio de su responsabilidad de padre de familia y la culminación de la venta una importante propiedad familiar en una de las islas, de la que él es único depositario, y que le enraiza con la tierra y sus antepasados nativos. Magnífica traslación a la pantalla de la novela homónima de Kaui Hart Hemmings, con guión del director, Alexander Payne, respaldado por el dúo de actores reconvertidos a guionistas que conforman Nat Faxon y Jim Rash. Se trata de una historia profundamente humana, de personajes muy bien perfilados, interpretados por un reparto sensacional donde brilla con luz propia George Clooney, perfecto en su rol de hombre corriente sobrepasado por los acontecimientos, pero también Shailene Woodley como su hija mayor, que aguanta sin titubeos los planos compartidos con la popular estrella. La niña Amara Miller es muy natural, y Nick Krause atrapa la idea de su rol, de atolondrado medio novio de Alex. Hay otros personajes con menos minutos en pantalla, pero con peso específico en la historia, y actores como Robert Forster, Judy Greer y Beau Bridges los bordan. También sale airoso Matthew Lillard en un papel difícil, su existencia y relación con Elizabeth son las que encauzan la tragedia en una dirección determinada. A Alexander Payne (A propósito de Schmidt, Entre copas) parece que le gusta estructurar sus películas en torno a un viaje o desplazamiento que no sólo es físico sino también, y sobre todo, emocional. Y aquí se apoya bien en una selección musical exótica hawaiana, que da el “mood” adecuado a lo que se cuenta. El cineasta arranca su historia con una familia en descomposición, con un futuro no demasiado prometedor, para mostrar cómo de lo que parece y es malo –el accidente, la infidelidad...­– puede surgir algo bueno –de la aceptación de la situación se pasa al conocimiento, la comprensión, el perdón, el amor en suma...– que tal vez ayude a recomponer lo que parecía irremisiblemente perdido. Con un esquema inteligente –etapas en el camino que incluyen la visita a amigos y familiares, y el hurgar en las heridas recién descubiertas–, y una feliz imbricación de la cuestión inmobiliaria –que invita a pensar en la tierra como algo más que una oportunidad de convertirse en millonario–, entrega una película que roza la perfección, donde a los momentos propicios para las lágrimas sabe darles, cuando conviene, algunos desahogos humorísticos muy de agradecer.

8/10
Los idus de marzo

2011 | The Ides of March

Estados Unidos, elecciones presidenciales. En las primarias de los demócratas, sólo quedan dos aspirantes a candidato a presidente. Uno de ellos es el gobernador Mike Morris, para quien trabaja en la campaña con papel destacado el ambicioso joven Stephen Meyers. Un ligue con una becaria y una conversación inoportuna con el jefe de campaña del otro aspirante, en medio de la decisiva pugna por el estado de Ohio, van a colocar a Stephen en una situación muy delicada. Adaptación de la obra teatral de Beau Willimon “Farragut North”, en la que el propio autor ha participado en colaboración con George Clooney –también director y actor– y Grant Heslov. El libreto final ha logrado la única candidatura al Oscar del film. Willimon se inspiró en su experiencia durante la campaña de 2004 para el demócrata Howard Dean, y hay que reconocer que le película es todo un varapalo al cinismo que con frecuencia domina la escena política. Ritmo trepidante y diálogos bien escritos ayudan a hacer avanzar una narración que tiene un sostén fundamental en un reparto formidable, empezando por el protagonista indiscutible, Ryan Gosling, y siguiendo por los “satélites” George Clooney, Paul Giamatti, Philip Seymour Hoffman, Marisa Tomei y Evan Rachel Wood. En Los idus de marzo se pinta bien la hipocresía, el juego sucio, la “flexibilidad” de lo que se suponían unos sólidos principios, el desprecio de la vida ajena, la banalidad de ciertas relaciones amorosas... La metáfora a la que alude el título está bien traída, y permite intuir pero no desvelar por donde irá el film. Un gran acierto de Clooney es no haber hecho una película partidista. Para alguien más fácilmente identificable con los demócratas, resulta inteligente que conceda esta adscripción política a sus personajes, pues al final de lo que está hablando sobre todo es de principios en la actuación pública, para lo cual es necesario tenerlos, en primer lugar, en la vida personal, con independencia de los colores del espectro político al que uno se adscriba. En la óptica de la película no hay ingenuidad, pero tampoco se cae en el cinismo fustigado, sino que hay realismo, una constatación de cierto status quo generalizado que habría que cambiar. Lo que incluye, por supuesto, a los medios de comunicación.

7/10
Noche y día

2010 | Knight and Day

June acude al aeropuerto en vísperas de la boda de su hermana en Boston. Un atractivo desconocido, Roy, tropieza un par de veces con él, luego coinciden en el avión. Ella ya está pensando en ligar con él, pero no imagina que, mientras va un momento al aseo, Roy se va a enfrentar al pasaje y tripulación al completo, villanos confabulados contra él para hacerse con una pila de energía inagotable. A partir de ese momento empieza una vertiginosa montaña rusa en la que se ve enredada la pobre June, donde no cabe fiarse de los “buenos”, y si en cambio de quien parece un completo neurótico, Roy.Con el título Noche y día se quiere subrayar el contraste entre el hombre sumergido en mil conspiraciones y la mujer que hasta el momento llevaba una vida tranquila. Aunque el original hacía un juego de palabras intraducible con “Knight”, que se parece a “Night”, “Noche”, pero que significa “Caballero” y es también el apellido del protagonista, que esconde su famosa pila -elemental “mcguffin” o pretexto argumental- en una figurita de la armadura de un caballero medieval. La película de James Mangold, con guión de Patrick O'Neill, tiene como claro referente el clásico hitchcockiano Con la muerte en los talones en su cóctel de acción, comedia y romance, aunque ya se sabe, las comparaciones suelen ser odiosas. En el haber del film hay que destacar el carisma de la pareja protagonista, divertidos Tom Cruise y Cameron Díaz, el primero imperturbable en su sonrisa a lo largo de sus continuas insensateces, la segunda entonándose poco a poco en su recién estrenada vida de acción. Respaldados por un competente reparto de secundarios -que incluye al hispano Jordi Mollà, villano de la función-, sostienen un espectáculo de entretenimiento puro, de ritmo frenético, al que se habría agradecido un poco más de consistencia, y no nos referimos sólo al disparate de situar los sanfermines en Sevilla. Eso sí, las secuencias de acción en Salzburgo y Sevilla son resultonas, buscando el más difícil todavía, aunque a estas alturas parece difícil innovar.

5/10
W.

2008 | W.

En Nixon, Oliver Stone retrató a un presidente estadounidense marcado por la sombra de Kennedy, que había sido mucho más popular que él, y le había vencido en las elecciones. En esta ocasión lleva al cine la vida de George W. Bush, otro presidente también acomplejado –según se le muestra en el film– por otro antecesor, que en este caso es George H.W. Bush, su propio padre. Stone hace mucho hincapié en las reprimendas de Bush Sr. a su vástago, hasta el extremo de que éste llega a tener pesadillas con él. También apunta que se siente muy celoso de que su padre parezca tener como favorito a su hermano Jeb. Y explica que en parte su empecinamiento con la guerra de Irak se debe a que Bush quería derrocar a un Sadam Hussein que su padre dejó en el poder tras derrotarle y expulsar a sus tropas de Kuwait en 1991. Contra todo pronóstico, Oliver Stone desconcierta un poco porque se esperaba que el polémico director de JFK y Comandante (sobre Fidel Castro) arremetiera sin piedad contra un presidente que ha combatido de forma regular en sus declaraciones públicas. Y sorprende agradablemente que, a pesar de sus divergencias políticas, Stone no cargue radicalmente contra él, sino que hace un esfuerzo por entenderle, y por explicar sus acciones. Por curioso que parezca, presenta a Bush como un buen hombre, honesto y esforzado, a pesar de su torpeza al hablar y sus problemas con el alcohol, un error de juventud. Viene a reconocer el cineasta que Bush es un hombre de sólidos principios e ideales, religioso convencido, enamoradísimo de su mujer, que luchó con tenacidad para ser elegido gobernador de Texas, en el 94, con todo en contra suya. El punto fuerte de la cinta son los actores. Algunas caracterizaciones son asombrosas, como la de Josh Brolin, que si bien no parece tan inspirado como en No es país para viejos, se esfuerza notablemente y por momentos parece el propio Bush. Se lucen especialmente el veterano James Cromwell como su progenitor, Elizabeth Banks –Laura Bush, su esposa– y una transformada Ellen Burstyn –Barbara Bush, madre del protagonista–. Richard Dreyfuss es un convincente Dick Cheney, aunque su personaje parece tratado de modo maniqueo, pues queda como un manipulador ansioso por quedarse con el petróleo de Irak. Sorprende visualmente muchísimo Thandie Newton, que gracias a una excelente labor de los maquilladores recuerda muchísimo a su personaje, Condolezza Rice, si bien no tiene demasiado papel en la cinta. Por otra parte, alguna elección se antoja desafortunada, como en el caso de Ioan Gruffudd (Mr. Fantastico en Los 4 fantásticos) escogido para una breve interpretación de Tony Blair. Juega en contra del film el hecho de que Oliver Stone –cuyos movimientos de cámara en cintas como Wall Street eran muy brillantes– haya rodado esta con una puesta en escena muy académica, cercana al de las producciones televisivas de segunda categoría. Además, el metraje (129 minutos) se antoja excesivo para una trama que no aporta ninguna teoría de la conspiración al estilo JFK, ni ninguna novedad sustancial, sino que se limita a repasar asuntos que han ocupado las portadas de los diarios en los últimos años. Desde luego, es una obra muy menor en la filmografía del veterano director.

5/10
El tren de las 3:10

2007 | 3:10 to Yuma

Los aficionados al western están de enhorabuena con este magnífico remake del clásico de Delmer Daves de 1957, sobre el peculiar enfrentamiento entre un sanguinario forajido y un granjero en apuros, que en su día estuvieron interpretados por Glenn Ford y por Van Heflin. En este caso, se sitúa detrás de las cámaras James Mangold, un director de probado talento, como ha demostrado en el thriller Identidad o en el biopic En la cuerda floja, entre otros títulos. El criminal Ben Wade, autor junto a su terrible banda de decenas de robos y asesinatos, ha sido capturado. El plan de los agentes de la ley es llevarlo hasta la ciudad de Contention para posteriormente tomar el tren hasta Yuma y encerrarlo en la cárcel. Pero el camino es largo y se necesitan hombres para custodiar al reo. Se ofrece a acompañarles el granjero Dan Evans, que necesita dinero desesperadamente si no quiere perder su rancho, necesario para mantener a su mujer y a sus dos hijos. Mangold imprime a la historia –basada en un relato corto de Elmore Leonard– una notable energía, sin andarse apenas por las ramas, y logra momentos de gran tensión dramática. La violencia sigue los parámetros de los westerns más modernos, al estilo de El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford o de la película australiana La propuesta, de una sequedad brutal, aunque sin ningún tipo de ensañamiento, y con reacciones desprovistas de cualquier atmósfera romántica. Hay aquí poca belleza exterior, con lo que resulta así un western distinto, de tintes psicológicos, pleno de ritmo y con una dureza muy genuina. Y hay, claro está, un especial interés por llenar de “contenido” a los personajes, por ahondar en su interior, con el empeño de mostrar que su peligroso viaje será también un momento de aprendizaje. Es posible que queden poco claras las más íntimas motivaciones del personaje de Ben Wade (por otra parte, un tipo fascinante y manipulador), al punto que puede resultar demasiado inesperado algún cambio brusco en sus reacciones. Pero, en general, hay un cuidadoso retrato de caracteres, con individuos que resultan muy reales y convincentes. El grueso del film, por supuesto, se apoya en dos monstruos de la actuación: Bale y Crowe. Ambos realizan unas portentosas y matizadas interpretaciones, pero también es elogiable el trabajo del veterano Peter Fonda y la soberbia actuación del joven Logan Lerman. También son excelentes los acordes del compositor Marco Beltrami.

8/10
En busca de la felicidad

2006 | The Pursuit of Happyness

Will Smith se convirtió en una estrella por la serie El príncipe de Bel-Air, y desde entonces mantiene un enorme tirón popular, sobre todo cuando hace papeles de “graciosete”, en películas como Men in Black. Pero Smith se esfuerza por demostrar su versatilidad, como en Alí, donde compuso brillantemente al legendario púgil Cassius Clay. Smith ha sido nominado al Oscar por este drama, gracias a un trabajo que sin ser memorable, sí es al menos eficaz. Quizás los académicos se han dejado impresionar por el cambio de look del actor, que lleva bigote para parecer un padre de principios de los 80. Smith tiene como compañero de reparto a su hijo, el pequeño Jaden Smith, que también encarna a su retoño en la ficción. En papeles más pequeños está Thandie Newton, que nos conmocionó en Crash, y un brillante plantel de secundarios. "El Príncipe de Bel Air" interpreta a un personaje real, Chris Gardner, un tipo brillante. Casado, Gardner tiene un niño de cinco años, pero apostó por el caballo equivocado. Tiempo atrás, invirtió su dinero en comprar decenas de unidades de un sofisticado escáner médico. Pero los escáneres convencionales parecen suficientes, y los médicos lo consideran un lujo prescindible, por su elevado precio. Así que Gardner los vende con dificultad, lo que le ocasiona problemas para llegar a fin de mes. Debido a las penalidades, Linda deja a su esposo con el niño. Ocurre justo en el momento en que Gardner ha descubierto su verdadera vocación, convertirse en corredor de bolsa. Con tenacidad, logra que le acepten como becario en una empresa, con la posibilidad de ser contratado. Deberá compatibilizarlo con vender escáneres, atender a su hijo, y solventar el ‘pequeño’ problema de que se ha quedado sin casa. El italiano Gabriele Muccino, que triunfó en su país con El último beso, ha cumplido su sueño de rodar en Hollywood y triunfar en Estados Unidos, cumpliendo “el sueño americano” al que aspira también su personaje. El individuo que toca fondo pasando calamidades, y que tiene la capacidad suficiente para llegar arriba, es el tema central de gran parte del cine clásico americano. Y sin embargo, la relación entre el protagonista y su hijo es muy mediterránea, y recuerda en ocasiones a Ladrón de bicicletas, un gran clásico del cine italiano. Y es que esta historia cálida de superación personal, también es una reivindicación de la figura paterna, con momentos emotivos.

6/10
Dame 10 razones

2006 | 10 Items or Less

Morgan Freeman, que ha ejercido varias veces como productor ejecutivo, y llegó a dirigir una película (Bopha!), es el máximo impulsor, a través de su pequeña productora, de este film de bajo presupuesto. Según los títulos de crédito, Freeman se interpreta a sí mismo. Aunque no le llaman por su nombre, su personaje es una gran estrella de Hollywood, que se ha cansado de protagonizar thrillers comerciales, así que ha aceptado interpretar al encargado de un supermercado en una producción independiente. Para preparar el personaje, acude a un supermercado de un suburbio de Los Ángeles, similar al de la película. Allí le dejan literalmente abandonado, pues el encargado que le iba a atender no está, ni viene nadie a recogerle. La única que habla inglés y que parece dispuesta a echarle una mano es Scarlet, la cajera que parece sostener el negocio, y que le llevará a su casa, a pesar de que antes tiene que acudir a una entrevista de trabajo. Es la primera vez que el director Brad Silverling (Una serie de catastróficas desdichas de Lemony Snicket, El compromiso, Casper) se pone al frente de un proyecto independiente. Y sin embargo, obtiene de los actores, muchos no profesionales, esa espontaneidad de las películas americanas rodadas al margen de Hollywood. Casi todas las secuencias parecen improvisadas y el argumento es sencillo, un simple encuentro entre dos personajes variopintos, que acaban aportándose el uno al otro más de lo que esperaban. Reivindica el valor de la autoconfianza, y algunas secuencias son divertidas, sobre todo aquellas en que Freeman se toma con humor a sí mismo.

4/10
El hombre del tiempo

2005 | The Weather Man

El hombre del tiempo de un canal televisivo de Chicago es un hombre tremendamente popular, lo cual tiene sus inconvenientes. La gente le aborda con frecuencia en la calle, y a veces no muy amistosamente. Dedicado a su carrera –David Fritz aspira a ser fichado para el popular programa nacional `Hello, America'–, su vida familiar es un desastre. Está separado de su mujer, y aunque abriga esperanzas de recomponer su matrimonio, tal meta parece poco menos que una utopía. Además, sus hijos adolescentes arrastran problemas. Uno acaba de salir de un correccional, y la otra tiene un problema de autoestima. Como a David le cuesta escuchar y dialogar –se esfuerza, pero se lía–, no es fácil prestar ayuda. A todo esto se suma el diagnóstico, al padre de David, de una enfermedad terminal. Gore Verbinski se sumerge en una historia muy contemporánea de personaje frustrado por una sociedad que le empuja al éxito, aunque no acaba de darle las herramientas necesarias para lograrlo, en parte por lo etéreo mismo del concepto 'éxito'. El guión de Steve Conrad invita a trazar un paralelismo entre el ejercicio de la meteorología, que permite pronosticar el tiempo, y el discurrir de la vida, donde resulta imposible preverlo todo. Nicolas Cage lleva con aplomo el protagonismo, encaja bien en el tono tragicómico del film, que bien podría titularse `La tragedia de un hombre ridículo'. El resto del reparto apoya eficazmente, con mención especial para Michael Caine, un profesional como la copa de un pino.

6/10
En la cuerda floja

2005 | Walk the Line

James Mangold es un valioso director que ha rodado películas tan variopintas como Copland, Kate & Leopold y el thriller Identidad. El cineasta tenía experiencia en llevar a la pantalla las peripecias de un personaje real, pues su mayor éxito, Inocencia interrumpida, se basaba en un libro autobiográfico de Susanna Kaysen. Parece que Mangold estuvo varios años tratando de llevar al cine la biografía del legendario cantante de rock and roll y country Johnny Cash, aunque las 'majors' se resistían a dar luz verde a un proyecto que consideraban demasiado arriesgado. Fue Fox quien amparó la producción, que curiosamente empezó a rodarse poco antes de que Ray, sobre otra gran figura de la música, se convirtiera en la revelación de las carteleras. El argumento, que arranca en la cárcel donde Cash se prepara para una actuación, sigue los pasos del cantante desde su humilde infancia en Arkansas, en la época de la Gran Depresión. Hijo de un aparcero, Cash tiene que afrontar la inesperada muerte de su único hermano, hecho que influirá decisivamente en su vida. Relegado a un trabajo de vendedor para mantener a su esposa, Cash monta un conjunto musical con aficionados al godspell. Juntos, intentan grabar un disco, y consiguen que un modesto productor les haga una prueba, pero éste se da cuenta de que Cash suena mucho mejor en otro estilo musical, el entonces emergente rock and roll. Como Ray, el film hace hincapié en la lucha del protagonista por su propia redención, tratando de superar su adicción a las drogas. Mangold no encontró a un actor que se pareciera físicamente al personaje, como en el caso de Jamie Foxx, que literalmente se transformó en el propio Ray Charles. Por eso, optó por un actor excelente, como es Joaquin Phoenix, elección que supuestamente contaba con el visto bueno del propio Cash, antes de su muerte, en 2003. A diferencia de Foxx, Phoenix se prestó a interpretar él mismo los temas musicales. Y aunque, evidentemente, no tiene la voz inolvidable de Cash, sale airoso de la prueba, al margen de resultar bastante convincente en las secuencias en las que su personaje lo pasa mal, con las drogas, o por culpa de sus problemas conyugales.

7/10
Mathilde

2004 | Mathilde

Durante la guerra de la antigua Yugoslavia un oficial británico queda ofuscado por la pasión que siente por una joven croata, lo que dificulta una toma de decisiones correcta en su trabajo. Con Jeremy Irons, daba más de sí.

4/10
Entre copas

2004 | Sideways

Miles no levanta cabeza desde su reciente divorcio. Deprimido por sus desgraciadas cuitas amorosas, no ayuda demasiado el hecho de que las editoriales le estén dando largas a la hora de colocar su última novela. Para colmo de males, se ha comprometido con su amigo del alma Jack, actor de medio pelo, en una excursión enológica de varios días, planteada como despedida de soltero. Lo cierto es que, a pesar de su amor por los vinos, no le apetece nada el plan, sobre todo cuando constata que Jack pretende echar una cana al aire, acostándose con toda mujer que se le ponga a tiro. Pero allá van, a la aventura. Miles conocerá a Maya, camarera y experta en caldos, que le hace tilín. Y Jack se lía y da esperanzas a la experta en vinos Stephanie, sin dar señales en ningún momento de que es un hombre comprometido. Alexander Payne es un cineasta que combina sus dotes para la comedia con su deprimente visión de la vida. Dio buena prueba de ello al narrar las andanzas del jubilado Jack Nicholson en A propósito de Schmidt, o las de la candidata a delegada Reese Whiterspoon en Election. Aquí toma una novela tragicómica de Rex Pickett como base del film, y la adaptación, hecha con Jim Taylor, le ha valido su primer Oscar. Payne dibuja con mimo a sus personajes, sabe transformar en conmovedor su innegable patetismo. El humor y cascabeleo sempiternos de Jack son huecos y lo sabemos. Reímos con sus gansadas, pero la risa se congela en parte, sabemos que va camino del fracaso si no reacciona pronto. En cuanto a Miles, uno podría creerle una persona más entera, pero rebosa fragilidad, es inseguro, le cuesta vivir con lo que hay, pasar página. Los dos actores protagonistas, Thomas Haden Church y sobre todo Paul Giamatti, están sublimes. Mientras que sus ‘compañeras de fatigas’, Sandra Oh, pero más aún Virginia Madsen, rayan en sus composiciones a gran altura.

7/10
Identidad

2003 | Identity

Las películas con asesino psicópata suelto han proliferado tanto, que la prevención hacia cualquier film en esta línea surge como natural mecanismo de defensa en el espectador avezado. Pero Identidad de James Mangold es un film inteligente, donde el esfuerzo por tener al público con el corazón en un puño no está reñido con una historia coherente, y con sorpresas. No en vano Mangold exhibe una trayectoria fílmica razonable, donde ha abordado la descripción de tipos desequilibrados (Heavy, Inocencia interrumpida), el cine policíaco (Copland), e incluso el romántico (Kate & Leopold). Cuenta Mangold con un guión excelente de Michael Cooney, bien trabado, gracias al cual sirve unos primeros cuarenta minutos de película perfectos. En ellos muestra cómo un grupo de personajes variopintos termina pasando la noche en un solitario motel, en medio de ninguna parte, aislados por una tromba de agua. Con preciso mecanismo de relojería somos testigos de la avería que sufre un coche con un matrimonio y un niño a bordo; de aquí se encadena de modo vertiginoso, brioso montaje, a un atropello, en el que se ve involucrado el automóvil de una actriz venida a menos; y vamos sumando personajes, una prostituta de lujo, una pareja recién casada en Las Vegas, un policía que traslada a un peligroso preso, y el tipo que regenta el citado motel. La citación, al mismo tiempo, de un juez, que debe revisar una sentencia de muerte por la aparición de nuevas pruebas, configura un cóctel extraño, donde el espectador anda desorientado, hasta que todo termina encajando. Quizá James Mangold cae –o se acerca–, en la truculencia, pero a cambio sabe transmitir el desasosiego de unos personajes en permanente crisis de identidad, que no saben quiénes son ni lo que quieren. Lo hace sobre todo a partir del personaje del chófer, magnífico John Cusack, pero también con el resto del atinado reparto. El director engaña al espectador con coincidencias sospechosas, hasta un final que quizá sulfure a más de uno, pero al que resulta imposible negarle su consistencia: y es que el guión tiene atados, y bien atados, sus cabos, lo que no es corriente en los perezosos tiempos que corren.

7/10
El compromiso (2002)

2002 | Moonlight Mile

El vehículo que debía transportar a una feliz novia a la iglesia, se convierte en coche mortuorio que traslada sus restos al cementerio. La vida de 4 personas (la difunta, sus padres, y el novio) ha dado un vuelco radical, de la noche a la mañana. Una bala perdida la alcanzó, y las cosas ya no serán lo que debieron ser. No ha habido boda, cierto, pero los “suegros” de Joe Nast le habían acogido ya como a un hijo. Todo estaba hablado, y la idea era que el malogrado marido trabajara codo a codo con su suegro. Ideales truncados, un cuento de hadas hecho mil pedazos, que se complica más por un hecho que Joe no se atreve a desvelar. Él y su novia habían anulado su compromiso. No estaban seguros del paso que iban a dar, y tenían intención de comunicar su decisión a los padres de ella, cuando la muerte frustró el plan. Ahora Joe se encuentra en una encrucijada. Tiene miedo a aumentar el dolor de los padres de la difunta, pero su silencio alimenta una espiral de afecto y atenciones de las que no se cree merecedor. E incluso suponen una planificación no deseada de su vida, que debiera discurrir por los cauces elegidos por él responsablemente. Junto al drama del joven protagonista, el dibujo de los padres de ella (magníficos Dustin Hoffman y Susan Sarandon), con sus inesperadas manías y los mundos que se construyen para evadirse de la realidad cotidiana, no sacan al espectador de la historia; y ayuda a perfilar una buena subtrama, una historia de amor maduro, construido día a día, donde el “cansancio” del otro no sirve de excusa para dejar de amar; o la de los problemas de comunicación con la hija. También tiene entidad el dilema del joven Joe (la carrera de Jake Gyllenhaal va a más): se describe bien un modo de hacer que teme lastimar al otro, en que la falta de sinceridad en el momento oportuno complica las cosas; ese miedo a que te retire el saludo quien hasta entonces te apreciaba, sólo por hablar a las claras, pesa sobre muchas personas, lo que hace más dolorosa la inevitable revelación de la verdad. En este caso cuando el amor llama a la puerta del protagonista.

6/10
La pareja del año

2001 | America's Sweethearts

Gwen (Catherine Zeta-Jones) es una superestrella de Hollywood, guapa y caprichosa, que cuenta con la eficaz ayuda de su hermana Kiki (Julia Roberts). Divorciada del también actor Eddie (John Cusack), con el que ha hecho filmes de enorme éxito en taquilla, se encuentra en plena promoción de su última película conjunta. Pero para nada desea volver a encontrarse con su esposo. Lo malo es que el excéntrico director de la película, que tiene en su poder la única copia de la misma, desea mostrarla directamente a la prensa, sin la aprobación del jefe del estudio. El veterano jefe de prensa Lee (Billy Crystal) debe lidiar con tan delicada situación: reunir a los dos actores, y distraer a los periodistas mientras consigue al fin la película. Para volver a la dirección tras más de diez años de ausencia, Joe Roth ha escogido una comedia al estilo clásico ­–el director cita como referencias las películas de Frank Capra y Preston Sturges–, ambientada en el mundo del cine. Definida como “un cuento de hadas”, en el guión ha intervenido el mismísimo Billy Crystal. No se trata de la primera vez que Roberts hace una película de “cine dentro del cine”, pues en Notting Hill daba vida a una actriz de la gran pantalla; pero en este caso, le toca hacer de patito feo, auténtica Cenicienta que a pesar de su atractiva personalidad, se encuentra a la sombra de su dominante hermana, Zeta-Jones, ella sí estrella cinematográfica.

4/10
The Million Dollar Hotel

2000 | The Million Dollar Hotel

Tom Tom (Jeremy Davies), un joven inquieto y servicial, pero desequilibrado. Eloise (Milla Jovovich), desorientada y prostituta a la fuerza. Skinner (Mel Gibson), brutal agente del FBI... Son tres tipos de la galería de personajes del último film del alemán Wim Wenders. Junto a ellos hay otras desconcertantes figuras: un loco que se cree John Lennon, un indio estafador, una cuarentona neurótica, una anciana ida... A todos les une el Hotel de un Millón de Dólares: una pocilga donde malvive este puñado de indeseables y desheredados. Su triste estilo de vida podría cambiar tras la inesperada muerte de Izzy (¿asesinato, suicidio?), un drogadicto que tiene encandilado al edificio entero. Wenders repite algunas ideas de El final de la violencia con un argumento original de Bono, cantante y líder del grupo musical U2, que, por supuesto, también interviene en la vibrante banda sonora. Se trata de una película de atmósfera diferente, que invita a pensar en los problemas de una sociedad cada vez más deshumanizada.

6/10
Willie Nelson at the Teatro

1998 | Willie Nelson at the Teatro

Wim Wenders ofrece diez canciones de Willie Nelson, quien canta en una vieja sala de cine, en el estudio de grabación "El Teatro". El director aprovecha el marco del film para moverse libremente por sus espacios al más puro estilo cine verité.

5/10
Patch Adams

1998 | Patch Adams

Patch Adams es un estudiante de medicina nada convencional. Sumido en una depresión, estuvo a punto de suicidarse y fue recluido en un manicomio. Allí, como reacción al trato algo deshumanizado de parte del personal, aprendió a descubrir seres humanos en sus compañeros chalados. Ello, una vez curado, le impulsa a acudir a la facultad para prepararse como médico: su edad –ya es un tipo cuarentón– no es pega a la hora de enfrentarse al reto de tratar a los pacientes como personas. Y lo hará con una singular terapia del humor. Tom Shadyac (director de Ace Ventura: Detective de mascotas y El profesor chiflado) hace en este film una singular simbiosis de comedia y drama, a partir de una historia basada en hechos reales. Cuenta para ello con el actor perfecto: el tronchante Robin Williams, que aunque le gusta pasarse de rosca, es garantía de diversión.

5/10
Un ratoncito duro de roer

1997 | Mouse Hunt

Dos hermanos reciben en herencia, de su difunto padre, un enorme caserón. No le prestan demasiada atención: su estado abandonado y las capas de polvo no lo hacen apetecible para vivir. Inesperadamente llegan expertos arquitectónicos que aseguran que la casa es una joya, de valor incalculable. Los hermanos deciden restaurarla para sacar pingües beneficios en una subasta. Pero no cuentan con un inquilino: un simpático ratoncito que les hará la vida imposible. Emulando al gato de los dibujos animados de Pixie y Dixie, los protagonistas de la película podrían chillar aquello de "¡maldito roedor!". Tan mal se lo hace pasar el ratoncito de turno. Con el estilo de esos "cartoons" y los de Tom y Jerry se nos ofrece una divertida película, con diseño artístico y efectos especiales para caerse de espaldas. Imposible distinguir entre ratones auténticos, mecánicos e imágenes creadas por ordenador. Algunos gags son antológicos como la apurada situación que transcurre en una sala sembrada de trampas para ratones.

6/10
Phenomenon

1996 | Phenomenon

George, un mecánico no muy espabilado, ve una noche una misteriosa luz que le transforma en un genio. Pero lo que de verdad desea él es el cariño de sus semejantes, y sobre todo de Lace, de quien se ha enamorado. Phenomenon es una curiosa mezcolanza. Drama, comedia romántica, magia, ecologismo... John Turteltaub salta de un tema a otro, causando a veces desconcierto. No consigue el director la solidez de Mientras dormías. Pese al cuidado de los aspectos visuales –magnífica la coordinación de fotografía y dirección artística– flojea la historia. Aunque grata de ver, y con aciertos parciales, se desarrolla de modo errático hasta llegar a un callejón sin salida, del que se sale de modo muy artificioso. John Travolta encarna bien a su personaje, pero se desaprovechan secundarios de la talla de Robert Duvall y Forest Whitaker.

5/10
Volver a vivir

1996 | Unhook the Stars

Mildred es una mujer madura. Viuda, sus hijos ya han abandonado el hogar. Uno se casó, la otra partió, cansada de continuas discusiones. A su existencia solitaria recién estrenada se le presenta una oportunidad inesperada, en forma de niño, para darse a los demás. Se trata de J.J., el hijo de Mónica —una vecina que necesita ayuda tras separarse del marido que la maltrataba—, a quien cuida, cuenta cuentos, da cultura, cuando la madre está ausente. Nick Cassavetes —que debuta como director— recupera el estilo de su padre John (Faces, Gloria, Una mujer bajo la influencia), genuino representante del cine underground americano de los 70, con personalidad propia. Aborda para ello una historia familiar e intimista, cuyo centro es Mildred, un personaje bordado por Gena Rowlands, su madre. En medio de la cotidianidad, ella se aferra a volver a vivir una nueva vida criando al pequeño J.J., descolgándose de las estrellas, como reza el título original. Aunque la situación de canguro no puede durar para siempre, se convierte en una experiencia que le ayuda a replantearse el modo de vivir el tiempo de vida que le queda. Historia sencilla, contada con sensibilidad y adecuado ritmo pausado, describe tipos humanos fácilmente identificables en la vida real. Y desliza en la pantalla, como sin darles demasiada importancia, pero dándosela, temas de peso, como el cuidado —amor, sacrificio, confianza— que precisan las relaciones familiares y con los amigos, las ventajas de una educación que completa las enseñanzas que se dan en la escuela, la posibilidad de que surja un amor en la madurez. Cassavetes ha apostado, con encomiable modestia, por una realización que no se hace notar, sin efectismos, completamente al servicio de la historia. Y dirige muy bien a los actores: sobre todo a la citada Rowlands, a Marisa Tomei, y al pequeño Jake Lloyd.

6/10
Mientras dormías

1995 | While You Were Sleeping

Película romántica por excelencia, al estilo Capra o al de Leo McCarey en la célebre Tú y yo. Lucy (Sandra Bullock) es una joven taquillera de metro que está secretamente enamorada de uno de los pasajeros al que ve todos los días. Un día éste sufre un grave accidente y Lucy le salva la vida. En el hospital, los padres del accidentado la toman por la novia de su hijo. Pero, poco a poco, Lucy se enamorará del hermano del herido y la vida se le complicará cuando éste salga del coma y todo tenga que ser aclarado. Magnífica comedia romántica, con un fantástico guión de Daniel G. Sullivan, y cuyo máximo exponente es la guapísima y delicada protagonista de Speed, película que lanzó al estrellato a Sandra Bullock. Bill Pullman está a su altura y el director Jon Turteltaub demuestra que tiene el don de captar al espectador con una magnífica dirección de actores.

6/10
Unstrung Heroes

1995 | Unstrung Heroes

En los años 60, a un chaval de doce años, Steven, le toca cargar con el dolor que supone el cáncer de ovarios que padece su madre. Durante un verano, mientras su padre cuida de su madre, él se va a vivir con sus dos excéntricos tíos, Arthur y Danny, con los que tendrá una relación muy especial, y que le invitan a explorar sus raíces judías. Film de iniciación a la vida para un adolescente, el guionista Richard LaGravenese adapta un libro de Franz Lidz para Diane Keaton, en una de las incursiones de la actriz como directora. Tiene un tono agridulce, pues combina el humor con esa situación tan irrepetible de saber que la vida de una madre se apaga; y muestra cómo el heroísmo puede y debe formar parte de lo cotidiano.

5/10
Elegidos para el triunfo

1993 | Cool Runnings

Comedia loca, entrañable y llena de nobles acciones, al viejo estilo de las producciones Disney. Se trata de la verdadera historia del primer equipo olímpico Jamaicano de Bobsleigh, un deporte de invierno muy especializado, donde por razones obvias los habitantes de Jamaica no puede ser muy diestros... Cuatro atletas, no demasiado entrenados en el sufrimiento y la disciplina, se inscriben en los Juegos de Invierno de Calgary con el único deseo de alzarse con el triunfo. Para lograrlo proponen a un viejo campeón norteamericano, interpretado por John Candy (Solo en casa), que entrene al equipo. Éste acepta debido a su situación financiera, y con tesón, dignidad y lucha, se esforzará por hacer realidad los sueños del equipo. Buena y divertida película familiar, en la que Jon Turteltaub (Mientras dormías) ya daba muestras de su buen hacer cinematográfico.

4/10
Wild Palms

1993 | Wild Palms

Un futuro cercano. Harry Wickoff, prometedor abogado, empieza a trabajar para Wild Palms, un potente conglomerado empresarial. Su hijo Coty trabaja como actor en una serie que emite un canal que pertenece a esta empresa. Pronto, Winckoff se reencuentra con Paige Katz, que fue su amante antes de que se casara. Katz busca desesperadamente a su hijo, que ha sido raptado. Ambiciosa serie que trataba de seguir la senda de Twin Peaks. A pesar de que cuenta con grandes actores, y de que tenía directores como Kathryn Bigelow, el argumento resultaba demasiado confuso y enmarañado.

5/10
Hiedra venenosa

1992 | Poison Ivy

Muy perdida andaba por principios de los 90 la rubita Drew Barrymore (Nunca me han besado) como para hacer este subproducto 'teen', bastante desfasado y deprimente, bajo su aire de thriller inquietante y morboso. La historia se centra en la familia de Sylvie (Sara Gilbert), una alumna de bachillerato muy introvertida y que tiene problemas en casa. Su madre está enferma y su padre es un ejecutivo de la televisión que vive horas bajas. Sylvie se hará amiga de Ivy, una chica atractiva y misteriosa, que encandilará a la familia. Acompaña a las dos jovenzuelas el siempre eficaz Tom Skerritt (El río de la vida).

3/10
El dibujante del crimen

1992 | Sketch Artist

Un dibujante que ayuda a la policía en la confección de retratos-robots es solicitado para invstigar al responsable del crimen de un empresario. Al llegar ve que las características aportadas por una testigo parecen señalar a su propia esposa. Entonces, alarmado, redibujará el retrato y comenzará él a investigar el crimen por su cuenta. Pintoresco thriller de misterio que dejará frío a los espectadores, primer trabajo como realizador del actor secundario y director de fotografía Phedon Papamichael. Entre el reparto destaca, eso sí, la inquietante y bella Sean Young (Blade Runner) en el papel de la esposa del dibujante.

3/10
El dibujante del crimen

1992 | Sketch Artist

Un dibujante que ayuda a la policía en la confección de retratos-robots es solicitado para invstigar al responsable del crimen de un empresario. Al llegar ve que las características aportadas por una testigo parecen señalar a su propia esposa. Entonces, alarmado, redibujará el retrato y comenzará él a investigar el crimen por su cuenta. Pintoresco thriller de misterio que dejará frío a los espectadores, primer trabajo como realizador del actor secundario y director de fotografía Phedon Papamichael. Entre el reparto destaca, eso sí, la inquietante y bella Sean Young (Blade Runner) en el papel de la esposa del dibujante.

3/10

Últimos tráilers y vídeos