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Biografía

Tom McCarthy

Tom McCarthy

54 años

Tom McCarthy

Nació el 07 de Junio de 1966 en New Providence, New Jersey, EE.UU.

Premios: 1 Oscar (más 1 premios y 1 nominaciones)

Oscar
2016

Ganador de 1 premio

Nominado a 1 premio

Ganador de 1 premio

Filmografía
Pixels

2015 | Pixels

Adaptación de un cortometraje de Patrick Jean, que parte de una idea simpática. En los 80 del pasado siglo fue enviada una sonda al espacio para que la encontraran, tal vez, alienígenas, que incluía imágenes de jóvenes disfrutando de videojuegos arcade típicos de los salones recreativos, el comecocos Pac Man, Donkey Kong y compañía. Pero los extraterrestres han malinterpretado el mensaje, y preparan en la actualidad una invasión con sofisticadas armas pixeladas que imitan dichos videojuegos. Para echar por tierra tan terribles planes el presidente de Estados Unidos, que solía jugar a los videojuegos con una máscara de Chewbacca acompañado de sus amigos friquis, recurre a éstos para salvar al mundo. El que más destacaba era Brenner, que con la ayuda de otros dos pringados, Ludlow y su rival de antaño Eddie, empleará sus mejores trucos para ganar, nunca mejor dicho, la partida. De paso tendrá tiempo para enamorarse de una teniente del Pentágono, madre de un chaval y al que el marido ha dejado plantada por una monitora de aerobic. Da pena ver a Chris Columbus enredado en una patochada, muy lejos de sus mejores trabajos familiares, Solo en casa y Señora Doubtfire. Si supo entenderse con un cómico como Robin Williams en la segunda película citada, no cabe decir lo mismo squí de su dirección del muy improbable presidente Kevin James, de un Adam Sandler en su papel de casi siempre, de una caricatura del Bannister de Juego de tronos de Peter Dinklage; quizá el más gracioso de la función, aunque también excesivo, sea Josh Gad. Está claro que se ha buscado la complicidad del espectador que fue en su día un joven ochentero, pero el humor, a veces zafiete, de los graciosos de turno sólo en ocasiones despierta la risa, o al menos la sonrisa. Tampoco ayudan las trampas de guión, que parecen decir, "¡Todo vale!", estamos pensando por ejemplo en lo relativo al despampanante personaje presuntamente digital de lady Lisa. De modo que queda un film entretenido si no se es demasiado exigente, con algunas escenas de acción con abundante parafernalia visual más o menos vistosas, aunque el pixelado hace pensar en ocasiones que estamos viendo una versión desmejorada de La Lego película, por un efecto que se diría de ladrillos Lego.

4/10
Ahora los padres son ellos

2010 | Little Fockers

Tercera entrega de la especie de saga protagonizada por los Focker y los Byrnes, iniciada con Los padres de ella y continuada con Los padres de él. La siguiente película sigue el mismo esquema que las dos anteriores, con el antagonismo bufonesco entre los dos cabezas de familia, Greg Focker por un lado y su suegro Jack Byrnes, por otro. Dirige esta vez Paul Weitz, conocido por sus trabajos en Un niño grande o In Good Company. Han pasado los años y Greg Focker y su mujer Pam tienen ahora dos hijos gemelos, Henry y Samantha. Las relaciones con su suegro Jack, un ex agente de la CIA bastante paranoico, parecen haber prosperado, de modo que cuando Jack tiene un infarto decide elegir a Greg como el nuevo jefe del clan o, como él dice, "The Godfocker". Sin embargo, las cosas se tuercen cuando el suegro sospecha que su yerno tiene una aventura extramatrimonial con una jovencita de buen ver... No hay nada nuevo que reseñar en este film. Es gracioso y se deja ver. Los gags son continuos y algunos resultan, justo es admitirlo, despiporrantes, como algunas payadas de Kevin (Owen Wilson), la cena familiar o los muchos caretos y otras tonterías por el estilo. Pero también es fácil comprobar que la fórmula se agota cuando se recurre con frecuencia a chistes facilones, groseros y zafios. Los actores están en su justo lugar y Ben Stiller y Robert De Niro mantienen el tipo, aunque inevitablemente se repitan. Ocurrente resulta Dustin Hoffman y sus clases de flamenco, y funciona la entrada en escena de la guapa Jessica Alba como chica cañón ligera de cascos.

4/10
Caza a la espía

2010 | Fair Game

Una historia basada en hechos reales, que provocaron un buen revuelo en la opinión pública mundial, y más específicamente entre la estadounidense. La agente de la CIA Valerie Plame quedó literalmente “quemada”, al filtrar a la prensa un alto cargo de la administración Bush su actividad encubierta. La idea era anular al esposo de Plame, que había publicado un artículo cuestionando las razones que esgrimía la Casa Blanca para invadir Irak. Resulta curioso constatar que si Paul Greengrass pasó de filmes basados en hechos reales como Domingo sangriento a la saga de espías ficticios Bourne, Doug Liman ha seguido el proceso contrario, de El caso Bourne ha dado el salto a una historia real, Caza a la espía, que maneja con la misma trepidante emoción que supo conceder al film mentado. Su uso de la cámara en mano es efectivo, pues subraya los modos torcidos de proceder de unos y otros, o la duda de cómo acabarán discurriendo las cosas. El cineasta sabe conjugar la trama política –las famosas armas de destrucción masiva en Irak, los modos de operar la CIA y la Casa Blanca– con el drama personal que afecta a mujer y marido. Estos están interpretados con enorme talento por Naomi Watts y Sean Penn, pues saben hacer que casen los momentos de gran entereza y control de la situación, con aquellos en que se ven superados por los acontecimientos. El amor a la familia y al propio país, y la verdad como guía en el propio actuar, son los grandes temas propuestos, donde a veces se producen conflictos de intereses.

7/10
Una cita para el verano

2010 | Jack Goes Boating

Philip Seymour Hoffman debutó como director con esta adaptación de una obra teatral de Robert Glaudini, una pequeña pieza de cámara que invita a pensar acerca de a quién debemos considerar una persona equilibrada, un concepto no tan nítido como pudiera pensarse a primera vista. Se centra en dos parejas neoyorquinas: el matrimonio aparentemente sólido que conforman Clyde (John Ortiz) y Lucy (Daphne Rubin-Vega), él conductor de limusinas, ella empleada de una funeraria; y la relación "en construcción" entre Jack (Hoffman) y Connie (Amy Ryan), que trabajan respectivamente en las empresas de los otros, y que emocionalmente son frágiles, arrastran dudas e inseguridades. Jack y Connie han concertado una cita para el verano, pero claro, es diciembre, y aún queda mucho tiempo para ese encuentro, tal vez habría que acelerar las cosas. Estamos ante una película de actores (muy bien el cuarteto protagonista y el resto de secundarios), a partir de una trama que ahonda en la psicología de los personajes, su vulnerabilidad y sentido moral, los miedos y fobias, los rencores y la dificultad de perdonar. Es verdad que la mirada que ofrece a las relaciones hombre-mujer es limitada –más allá de estar bien juntos y quererse, se omite cualquier idea de proyecto común en dirección a tener hijos, hacer que la familia crezca–, pero hay sentido narrativo, buen manejo de los momentos de tensión dramática en la secuencia de la cena, y un buen recurso fílmico, la idea de "visualizar" las metas que uno desea ver cumplidas, en la piscina y otros lugares, una metáfora sobre la idea de no estancarse y avanzar en la vida. El film muestra también los efectos perniciosos de las adicciones, un tema que a Hoffman le afectaba, como es sabido, enormememente.

6/10
Mamut

2009 | Mammoth

Drama escrito y dirigido por Lukas Moodysson, considerado uno de los grandes del cine sueco actual, que por primera vez filma en inglés. Mammoth se proyectó en la sección oficial en el Festival de Berlín. Aunque hubo algún abucheo cuando acabó, las críticas no fueron entusiastas y no se hizo con ningún premio, no es un film desdeñable, presenta puntos de interés. Leo Vidales, un apasionado de los videojuegos que se ha enriquecido gracias a la creación de un portal en internet, viaja a Tailandia para firmar un contrato con una empresa de allí. Se separa unos días de su adorada mujer, Ellen, prestigiosa doctora de urgencias en un hospital. La hija de ambos, Jackie, pasa poco tiempo con ellos, está casi todo el día con Gloria, la niñera filipina. La cría muestra un gran interés por el idioma y la cultura de Gloria, que sin embargo ha tenido que dejar a sus dos hijos en su país, bajo el cuidado de su madre, para poder mandarles dinero y asegurar su manutención. Moodyson se ha propuesto ofrecer una ambiciosa ‘foto’ del actual mundo globalizado, donde abundan situaciones como las de la película: los padres se pierden los mejores momentos del crecimiento de sus retoños, mientras éstos están a cargo de otra mujer que les cuida, en lugar de atender a su propia prole. En tal sentido el mensaje es demasiado evidente, además de que Mammoth es una cinta efectista con algunos elementos colocados sólo para impactar al espectador (por ejemplo las crudísimas secuencias de un niño acuchillado, al borde de la muerte). Todo resulta predecible (la infidelidad de Gael García Bernal se ve venir desde que aparece la chica en cuestión). Y se extrae una visión un tanto negativa de la sociedad globalizada, pues Moodysson ve a los desfavorecidos como egoístas que anteponen sus intereses a cualquier cosa, y a los adinerados habitantes del primer mundo como ingenuos y torpes.  Al menos, es un film bien dirigido, con algunos momentos emotivos. Y cuenta con un reparto internacional, encabezado por Michelle Williams y Gael García Bernal, que realizan un gran trabajo.

6/10
The Lovely Bones

2009 | The Lovely Bones

1973. Los Salmon -un matrimonio con tres hijos- conforman una familia feliz. La hija mayor, Susie, de 13 años, está experimentando su primer amor, pero todas sus ilusiones se ven truncadas por el encuentro en descampado con un extraño, vecino de su misma calle, que con taimadas artimañas acaba matándola. Va a parar entonces a una especie de mundo intermedio, entre la tierra y el cielo, donde sentimientos de rabia, tristeza y venganza dominan su corazón, junto al cariño por la familia y aquel incipiente amor juvenil que ha dejado atrás. Desde ahí se produce una singular relación entre Susie y su destrozada familia, a la que cuesta seguir adelante, entre otras cosas porque no se ha encontrado el cadáver, además de que la policía no tiene ninguna pista de quién podría ser el asesino. Adaptación de la popular novela de Alice Sebold, con guión de Fran Walsh, Philippa Boyens y Peter Jackson, y dirección de este último, o sea, el equipo responsable de la trilogía de El Señor de los Anillos. Jackson demuestra una vez más su increíble pericia como director, sobre todo a la hora de crear tensión, véase el encuentro de Susie con el vecino, o la incursión de la hermana en la casa. También sabe manejar bien las tenues conexiones entre el mundo terrestre y el nuevo 'hogar' de Susie, que se producen de un modo sutil, sin que esto impida que el espectador las detecte; y juega bien al contraste entre lo luminoso, una fotografía de alegres colores, y lo tenebroso. En cuanto a la concepción del mundo ultraterrenal, pueden ponerse 'peros'. Ciertamente hay imágenes poderosas -resultan increíbles esas botellas de cristal, con barcos en su interior-, pero otras son más propias de las típicas postales de Unicef, en algún momento uno tiene la sensación de empacho de efectos digitales. Tiende Jackson con frecuencia a la desmesura, también en el metraje, realmente no había necesidad de que exceder las dos horas de duración. La temática del film y sus desafíos de puesta en escena pueden recordar a Criaturas celestiales, pero sin duda el planteamiento temático es muy diferente, aquí, dentro de la desgracia, priman el amor y la esperanza, la capacidad de asumir la realidad, por triste que sea, el tándem 'crimen y castigo'. Hay acierto en el reparto, donde destacan especialmente la protagonista Saoirse Ronan, o el irreconocible Stanley Tucci, que encarna al asesino. Si resultan ser buenos apoyos Mark Wahlberg y Rachel Weisz como los padres, o Michael Imperioli como el policía, chirría en cambio el exagerado personaje de la abuela, al que da vida Susan Sarandon.

6/10
Duplicity

2009 | Duplicity

Dos grandes multinacionales del mundo de la cosmética, Equikrom y Burkett & Randle, se encuentran en guerra. El mercado lo es todo y sus dirigentes saben que el primero que saque a la calle el producto estrella hundirá a la competencia. Ray y Claire son espías profesionales. Inesperadamente se encuentran cuando ella ha de entregar una importante información a la empresa Equikrom y el contacto de esa empresa resulta ser Ray. Ambos se conocieron años atrás, cuando trabajaban para sus respectivos gobiernos -él en el M-16 y ella en la CIA-, pero pronto se pasaron al sector privado y ahora los dos trabajan para la misma empresa. La única diferencia es que él lo hace normalmente y ella infiltrada en la compañía de la competencia, Burkett & Randle, con el objetivo de birlar cualquier información empresarial. Y ahora esa ‘bomba informativa’ es el anuncio de un nuevo producto que revolucionará el mundo de la estética... Uno puede ser un excelente chef, pero si los ingredientes que utiliza son de baja calidad el plato que resulte siempre será decepcionante, por mucho condimento, aroma o presentación artística que le quiera dar. Y eso es lo que le ha sucedido a Tony Gilroy. Estamos ante un consumado guionista, cuyos trabajos para la fantástica 'Trilogía de Bourne' y más tarde para Michael Clayton, son ejemplos excelentes de su maestría para entrecruzar hilos narrativos y pergeñar intrincadas conspiraciones internacionales de la más moderna actualidad. También son filmes que revelan su preferencia por el mundo clásico de los espías, con una carga importante de nostalgia. Hay en Duplicity claras reminiscencias de los tiempos de la Guerra Fría, con sus agentes, topos, señuelos, falsas identidades, escuchas secretas, engaños y microfilms (ahora sustituidos por fórmulas químicas). Y, como en la película protagonizada por George Clooney, aquí las grandes potencias son reemplazadas por las multinacionales que hoy en día mueven el mundo. También explota el film el viejo tema del amor entre espías o agentes de ambos bandos, algo que hemos visto en numerosas películas de éxito, desde Con la muerte en los talones hasta Sr. y Sra. Smith. Sin embargo, aunque Gilroy intenta dar una forma dinámica a la trama, jugando con todos esos elementos, con una inspirada música de James Newton Howard y con un montaje muy ágil, visual y temporal, la verdad es que al final hay mucha parafernalia y poca ‘chicha’. Mucha alta cocina y mínimas calorías, para seguir con el símil. La historia apenas avanza durante la primera hora y media de película. Y eso es mucho. Demasiado. El film juega juega continuamente la baza del engaño propio de las películas del subgénero del espionaje. El problema no es entonces la enmarañada red de contactos, diálogos, ambigüedades y planes de acción, diseñada para atrapar al espectador, invitándole al principio a preguntarse quién engaña a quién, y quién dice la verdad, algo a lo que acaba claudicando por puro aburrimiento. No, el problema es más bien que Gilroy no ofrece más que un vacío divertimento, una gran parodia de todo ese idealizado mundo de los espías antes mencionado. Y eso es llevar la broma demasiado lejos. Al final queda poco más que una improbable historia de amor, y un suspense que se podría llamar ‘anecdótico’. El atractivo de la película estriba entonces casi únicamente en el reparto. Y hay que reconocer que Julia Roberts y Clive Owen –que ya trabajaron juntos en la infame Closer- forman una buena pareja en pantalla, con un toque humorístico natural. Su reiterado juego de diálogos funciona y hay química entre ellos.

4/10
2012

2009 | 2012

Esto se acaba. O sea, el mundo. Lo ha predicho un astrofísico indio en 2009, el sol se ha vuelto un poco loco, tormentas en el astro rey y tal, y los neutrinos han dado pie a nuevas partículas elementales, con reacciones que irán afectando de modo creciente al núcleo y a la corteza terrestres. Aunque en realidad ya los mayas, muy previsores, concibieron un calendario que termina en 2012. Total, que en tres años, y de modo supersecreto, las grandes potencias se ponen de acuerdo para construir unas naves gracias a las cuales se salvarán unas 400.000 personas. Menos da una piedra. La fecha fatídica del fin del mundo se acerca, y diversos personajes –una familia con dos hijos, los padres divorciados y un tercero en el hogar; un científico muy listo que tiene a su padre en un barco; el viudo presidente negro de los Estados Unidos y su hija; un ‘nuevo rico’ ruso con sus dos retoños y su amante; más algunos tibetanos que pasaban por ahí...– se enfrentan a la dura realidad, cada uno a su modo. El alemán Roland Emmerich es especialista en destrozos y demoliciones del cine de acción, como probó en Independence Day, Godzilla y El día de mañana. Aquí el desafío es un ‘más difícil todavía’, y probablemente sólo de este modo puede ser juzgada 2012, que argumentalmente apenas depara una mínima sorpresa, que no es cuestión de desvelar. Se trata de un film fiel a los cánones del cine catastrofista, concebido como una atracción ferial, donde se trata de disfrutar con carreteras ‘arrugándose’, puentes estrujados, edificios hechos mil añicos, grietas y erupciones, autos volando, barcos volcados, etc, etc. Y en efecto, se alcanzan cotas de gran perfección en los efectos especiales, de modo particular en el destrozo de edificios emblemáticos. Sobre esto sólo cabe criticar el desmesurado metraje de la cinta, la cosa se podía haber despachado en menos de dos horas. Y como el presupuesto se va en los mentados efectos, a la hora de hacer el reparto se ha optado por actores carismáticos, pero no estrellas de sueldos prohibitivos. Algún despistado podría esperar que el film invitara a alguna reflexión sobre qué debería hacer uno si supiera que el tiempo se le acaba. Pero eso sería pedir peras al olmo, no se va más allá de señalar que hay que amar al prójimo, y sacrificarse por él. La religión en este contexto es un mero elemento ornamental, creer que obedece a alguna razón que los únicos iconos religiosos cuya destrucción se contempla son el Cristo de Río de Janeiro, San Pedro y la Capilla Sixtina, mientras un sabio lama parece poco menos que el culmen de la sabiduría, sería conceder al film una elaboración intelectual de la que carece por completo. En tal sentido tal vez sería más exacto decir que Emmerich director juega a ser Dios, decidiendo quién vive y quién muere en el film. Y se lo pasa divinamente.

4/10
The Wire (Bajo escucha) (5ª temporada)

2008 | The Wire | Serie TV

La policía sufre problemas económicos. Mientras, Gus Haynes, editor de un periódico de Baltimore, investiga la corrupción y el narcotráfico, en busca de un artículo que tenga una gran repercusión.  Quinta y última temporada de una de las series más aclamadas por la crítica. En estos 13 episodios se centra muchísimo en el mundo del periodismo que tan bien conoce el creador David Simon, que fue periodista de sucesos en Baltimore. Se incorpora el actor y director Thomas McCarthy.

7/10
Banderas de nuestros padres

2006 | Flags of Our Fathers

Primera parte del díptico ofrecido por Clint Eastwood sobre la Guerra del Pacífico, que se completa con Cartas desde Iwo Jima, rodada también en 2006. La producción es de Steven Spielberg, muy interesado con todo lo que tiene que ver con la Segunda Guerra Mundial, como demostró con Salvar al soldado Ryan, La lista de Schindler, El imperio del sol y la serie televisiva Hermanos de sangre. Los guionistas Paul Haggis y William Broyles Jr. adaptan el libro escrito por James Bradley y Ron Powers, el primero de ellos hijo de uno de los veteranos que participó en la toma estadounidense de la isla de Iwo Jima. Y lo hacen con una estructura ingeniosa, donde alrededor de la célebre foto de los soldados americanos plantando la bandera, se alternan los pasajes actuales de un investigador que recaba información sobra esa imagen, con otros de los preparativos bélicos que culminarán con la conquista de Iwo Jima, más aquéllos en que los supuestos supervivientes de la histórica foto participan en una gira patriótica por su país para vender bonos de guerra. Eastwood sigue demostrando una increíble energía creativa a sus 76 años. Marcado por ese tono desesperanzado que recorre toda su filmografía, aquí aborda el horror de la guerra, y cuestiona la noción de héroe y la manipulación mediática, tomando pie del hecho de que la famosa foto en que se planta la bandera no se corresponde con el momento en que realmente se hincó en tierra por primera vez. Lo que lleva a unos errores de identidad acerca de quién está o no en la foto, que sirven para poner sobre el tapete la idea de heroísmo, tan frecuentemente manoseada y magnificada; no niega Eastwood los comportamientos heroicos, pero los concibe como parte de la cotidianeidad, pueden surgir inesperadamente, y no tienen por qué tener continuidad. El film se fija sobre todo en los soldados relacionados con las dos banderas, lo que sirve para atrapar una realidad poliédrica y compleja, que muestra personalidades muy diversas, y para abordar el problema del racismo. A tal respecto, y aunque todos los actores están sobresalientes, descolla Adam Beach encarnando a un soldado de origen navajo.

8/10
Todos los hombres del rey

2006 | All the King’s Men

Adaptación de la novela homónima de Robert Penn Warren de 1946, que ya había sido llevada al cine en 1949 por Robert Rossen en El político con excelentes resultados, entre los que se cuentan el Oscar a la mejor película. Aborda la nueva versión como director y guionista Steven Zaillian, quien ha demostrado poderío, sobre todo en el segundo campo, en títulos como En busca de Bobby Fischer y La lista de Schindler. El film describe el ascenso político de Willie Stark, desde unos primeros tiempos en que es poco menos que un paleto con buenas intenciones de mejorar las cosas, hasta su mandato como gobernador del estado sureño de Luisiana. El punto de vista narrativo, al igual que en el libro, lo aporta Jack Burden, un periodista desprovisto de armas morales, que de cronista político de un diario pasa a convertirse en el hombre que hace gran parte del trabajo sucio a Stark. Un desengaño amoroso parece haber endurecido el corazón de Burden –la amistad con los hermanos Stanton, Adam y Anne, hijos de un antiguo gobernador, se enfrió–, hasta convertirse en cínico observador de los acontecimientos. La novela de Warren es voluminosa y compleja, de modo que hay que apuntar en el haber de Zaillian un guión trazado con tiralíneas, que incluye la mayoría de las subtramas del original. Resulta, por ejemplo, un acierto, conservar el viaje nocturno para visitar al juez Irwin, que vertebra la historia. No obstante se echa en falta algún pasaje –da la impresión de que parte del metraje ha caído al editarse el largo film–, principalmente el accidente del hijo de Stark, en el que Zaillian apuntaba un interesante paralelismo con la figura de Adam. En cualquier caso, queda clara la reflexión acerca de la corrupción política y de la divisa ‘el fin justifica los medios’, tentaciones difíciles de resistir cuando se carece de asideros sólidos a los que agarrarse. El correcto film desprende cierta frialdad, se asemeja a un cuerpo inanimado. Con un excelente diseño de producción, y uno de esos repartos que quitan el hipo, no despierta sin embargo demasiadas emociones. Da la sensación de que la película habría salido ganando con unos actores menos conocidos. Uno ve a Anthony Hopkins, y no puede menos de decirse ‘Ahí está Anthony Hopkins haciendo de juez Irwin’, en vez de pensar ‘Ahí hay un juez teóricamente justo, con algún oscuro secreto en su pasado’. No digamos nada de James Gandolfini, al que uno ve y sólo se le ocurre preguntarse ‘¿Qué hace Tony Soprano por aquí, algún enjuague mafioso, tal vez?’.

6/10
New York City

2005 | The Great New Wonderful

Cinta independiente que narra varias pequeñas historias que transcurren en Nueva York, un año después del trágico 11 de septiembre. Allí están Avi y Satish, dos guardias de seguridad de Manhattan que pasan mucho tiempo custodiando a un importante general; la anciana Judy, cuyo esposo está instalado en la más profunda rutina, lo que contrasta con la alegría vital de un antiguo compañero de colegio; el matrimonio de Judy y Allison, que no saben qué hacer con su conflictivo hijo adolescente; Sandie, que estaba en uno de los pisos bajos de la Torres Gemelas aquella jornada aciaga, y que ante el psiquiatra actúa como si no arrastrara secuelas; y Emme, diseñadora de pasteles para bodas. Todos tienen en común la rabia acumulada en la 'Gran Manzana'.El film supone un importante cambio de registro del director Danny Leiner, responsable de comedias muy alocadas como Colega, ¿dónde está mi coche? y Dos colgaos muy fumaos. Cuenta con grandes actores como Maggie Gyllenhaal (El caballero oscuro), Judy Greer (Planes de boda) y Edie Falco (Los Soprano).

5/10
Los padres de ella

2000 | Meet The Parents

Cuentan que durante el rodaje de esta película, Robert De Niro y Ben Stiller tuvieron que echar mano de toda su bilis para mantener la seriedad delante de la cámara, pero que no siempre lograron su objetivo. Y es que les resultaba muy difícil aguantar la risa cuando tenían delante a su futuro yerno/suegro en pleno alarde cómico. Tenían razón: hay "gags" francamente despiporrantes. Greg y Pam están felizmente enamorados. Justo antes de pedir su mano, él recibe la noticia de que la hermana de ella va casarse y de que por tanto tendrá que acompañarla a la casa familiar para asistir a la ceremonia. Entonces decide posponer su petición de matrimonio hasta conocer a los padres, Jack y Dina, y obtener de ellos su consentimiento. Greg sabe que Jack, un agente de la CIA jubilado, es un tipo singular, exigente y receloso en cuanto a congeniar con los novios de sus hijas, y se presenta en la casa nervioso como un flan. Pero, poco a poco, lo que parecía castaño pasa a ser oscurísimo y su estancia allí se convertirá en una verdadera pesadilla El argumento no es nada del otro mundo, pero este "handicap" se resuelve satisfactoriamente gracias a unos personajes nítidamente dibujados y a un notable trabajo del equipo de guionistas. El tono amable se compagina además con un lenguaje moderno y desenfadado, del que es buen ejemplo el nombre encubierto del joven enamorado. El director Jay Roach era consciente de que jugaba con un material humano fuera de lo común y la clave ha sido ceder a los actores principales todo el protagonismo y dejar aparte otros elementos visuales, utilizados de modo convencional pero con eficacia. Compruébalo: el "tête-a-tête" De Niro-Stiller logra merecidamente que esta comedia se sitúe muy por encima de la media.

5/10
DeSastre & Total. Agencia de detectives nº 1

2020 | Timmy Failure: Mistakes Were Made

Las aventuras detectivescas de Timmy DeSastre, un chaval de desbordante imaginación, a punto de terminar la enseñanza primaria, aunque con problemas en la escuela. Vive con su madre en Portland, y está convencido de que a su alrededor hay crímenes, corrupción y conspiraciones rusas que debe resolver, porque nadie a su alrededor parece darse cuenta. Y para conseguirlo contará con la ayuda de un curioso compañero que le acompaña a todas partes, nada menos que Total, un oso polar. Película familiar de Disney+, que adapta una bizarra novela juvenil de Stephan Pastis, coautor también del guion junto al director Tom McCarthy. Este ha descollado sobre todo con sus películas Vías cruzadas, The Visitor y Spotlight, aunque también ha probado las cintas familiares, con la irregular Con la magia en los zapatos, más afortunada ha sido su contribución a los libretos de las disneyanas Up y Christopher Robin. DeSastre & Total. Agencia de detectives nº 1 tiene un pase, con una trama un tanto surrealista, deudora de títulos de Wes Anderson –sobre todo de Moonrise Kingdom y Gran Hotel Budapest–. aunque más para todos los públicos, en que el espectador no estará seguro nunca si lo que ve responde a la imaginación del pequeño protagonista o no, a su forma de observar el mundo, donde intenta no instalarse en la mediocridad –normalidad lo llaman los conformistas– a la que trata de empujarle su entorno. Pese a algunas ideas interesantes, como la de invitar a la responsabilidad personal, domina el desconcierto de una narración descompensada. No se nos dan explicaciones de la ausencia del padre en la vida de Timmy, solo vemos a una madre preocupada, y a su simpático novio policía local. Y resulta difícil empatizar con el pequeño protagonista, que se supone que debe arrancarnos la sonrisa con sus consideraciones, con voz en off, o con lenguaje detectivesco, “afirmativo”, “negativo”, “se cometieron errores”, aunque Winslow Fegley no exhibe una mueca risueña –resulta difícil calificarla de sonrisa– hasta el minuto 80 de metraje. En fin, los admiradores de La princesa prometida tendrán la alegría de reconocer a Wallace Shawn, Vizzini en ese film, y aquí interpretando al profesor Crokus. Llama la atención lo bien integradas que están las imágenes del oso polar, lleva a aceptar como lo más normal del mundo su presencia en el film.

5/10
La voz más alta

2019 | The Loudest Voice | Serie TV

Biografía del controvertido Roger Ailes, estratega de Nixon y Reagan, y presidente de Fox News, que poco antes de su muerte fue demandado judicialmente por Gretchen Carlson, una de las presentadoras estrella de la cadena, por acoso sexual. Comienza mostrando su fallecimiento, en 2017, por hematoma subdural, para después viajar al momento en el que el magnate Rupert Murdoch le recluta para lanzar una cadena informativa por cable. Tom McCarthy, que ya retrató los medios de comunicación en Spotlight, ha concebido junto al guionista y productor Alex Metcalf, artífice de Heridas abiertas, una miniserie para Showtime que adapta el libro del periodista Gabriel Sherman. Este profesional siguió tan de cerca al personaje que aparece, encarnado por Frank Kranz. Los guiones parecen haberse inspirado en el excelente trabajo del gurú Aaron Sorkin para Steve Jobs, donde no se recogía todo el periplo del fundador de Apple, sino tres momentos significativos. De forma similar, cada uno de los siete capítulos reconstruye uno de los años más importantes para el protagonista, comenzando en 1995, en los albores de Fox News. Se nota el posicionamiento ideológico de sus creadores, tendentes a la izquierda, pues se ofrece la sensación de que sólo las compañías conservadoras manipulan sus informativos, pretenden influir en las elecciones, etc. Y se demoniza a Ailes pero se deja fuera de las críticas a la familia Murdoch. Pese a todo, esta producción se distingue por una puesta en escena impecable, se reconstruyen con esmero los hechos, y se genera la suficiente intriga como para que acaben pegados a la pantalla incluso los menos interesados por los entresijos de las cadenas estadounidenses. Se hace hincapié en su faceta de depredador sexual, en ese sentido brillan secuencias como la entrevista a una aspirante a presentadora. Pero también se abordan otros asuntos, como sus decisiones para explotar el morbo durante los atentados del 11-S, o su animadversión hacia Barack Obama. Pese a que se le pinta como un tipo despiadado, egoísta y misógino, al menos se concede a Roger Ailes una enorme astucia para los negocios, decidió dirigir con gran acierto su cadena al público conservador que sentía que los demás medios estaban muy sesgados a favor del Partido Demócrata, y no informarles sino "hacerles sentir informados" (llega a asegurar en un episodio que crea las noticias). Muy caracterizado, Russell Crowe realiza un gran trabajo, se diría que el mejor desde los tiempos de American Gangster o Cinderella Man, componiendo a un titiritero que utiliza a los demás a su antojo, pero al que le sobra carisma. En el extenso e impagable reparto destaca Naomi Watts como la citada Carlson.

7/10
Christopher Robin

2018 | Christopher Robin

Hace tiempo que Christopher Robin abandonó al oso Winnie the Pooh y al resto de amiguetes del Bosque de los Cien Acres, para estudiar en un internado. Concluida la Segunda Guerra Mundial, se ha convertido en un adulto gris, que ejerce como contable de Winslow, compañía de maletas en Londres. Durante un fin de semana debe elaborar un plan urgente para recortar gastos, lo que implica renunciar a salir de la gran ciudad, con Evelyn, su esposa, y Madeline, su hija. Una vez solo, un frasco de miel que se le cae provoca por arte de magia la visita del pequeño plantígrado de su infancia. En una filmografía de lo más variopinto, donde sobresalen la adaptación literaria Cometas en el cielo, el drama que le dio a conocer, Monster’s Ball, el film de zombies Guerra Mundial Z y el Bond Quantum of Solace, Marc Forster había integrado dos ejercicios metaliterarios de enorme interés sobre el valor de la imaginación, Más extraño que la ficción y Descubriendo Nunca Jamás. Ahora, completa una especie de trilogía añadiendo esta continuación de las peripecias de Winnie the Pooh, y el resto de personajes infantiles creados por A.A. Milne. Ha llegado al público meses después de Adiós, Christopher Robin, biopic de este escritor, centrado en la relación con su hijo, que inspiró al niño de sus libros. A diferencia del resto de revisiones de personajes clásicos de Walt Disney reconvertidos en personajes de imagen real, Christopher Robin no parece tener como ‘target’ al público familiar, como Maléfica, o La Bella y la Bestia. Entretendrá más o menos a los niños, pero se dirige más al público adulto, por su tono nostálgico, algo amargo en el arranque. También por el tema central del inteligente guión, coescrito por Tom McCarthy (Spotlight), que expone con frescura la necesidad de recuperar en la mediana edad lo que verdaderamente importa, sin dejar en segundo plano a la familia. Sin duda que Ewan McGregor ha sido una buena elección para el rol protagonista, pues no defrauda; tienen menos presencia pero no desentonan Hayley Atwell (la esposa) y Bronte Carmichael (la joven hija), aunque quienes cautivan por completo son los simpáticos Winnie, Tigger, Piglet y el resto de animales digitales, integrados mediante asombrosos efectos visuales, que pueden tomarse como metáfora de la inocencia perdida al dejar atrás la infancia. Su mezcla de elementos de Hook, Mary Poppins y el cine de Frank Capra va ganando en intensidad hasta desembocar en un emotivo desenlace.

7/10
Spotlight

2015 | Spotlight

Concienzuda reconstrucción de la investigación periodística llevada a cabo por el equipo Spotlight del Boston Globe y premiada con el Pulitzer, acerca de los casos de pederastia perpetrados por sacerdotes de la diócesis de Boston, y manejados torpemente por la jerarquía, que quiso evitar el escándalo promoviendo acuerdos extrajudiciales y conformándose con cambiar de destino pastoral a los implicados. El film maneja material muy sensible, tanto para las víctimas y sus allegados, como para los fieles católicos. Y su mérito es hacer honor al título, poner el foco de luz en un punto, la profesionalidad con que se llevó a cabo la investigación, siendo rigurosos en la exposición de los hechos sin pretender convertir en superhéroes a los protagonistas, ni arrastrar por el lodo a los culpables, lo sucedido resulta suficientemente elocuente. No hay espacio para recrearse en los detalles sórdidos de los abusos –se dan las pinceladas justas–, ni para los trazos toscos de los encubridores, una tentación en la que habría resultado muy fácil caer. Ni siquiera se cae en el manido recurso de incluir pasajes de ceremonias religiosas que subrayen la posible doble moral. En tal sentido Spotlight se encuadra en la tradición de títulos modélicos en el subgénero del drama periodístico como Todos los hombres del presidente. Presenta un guión sólido, obra del propio director, Tom McCarthy, y de Josh Singer, que abordó el tema del WikiLeaks en El quinto poder. McCarthy no fuerza las cosas. El trabajo de los periodistas consiste en entrevistar a personas, llegar a fuentes que confirmen los hechos, manejar la documentación, cotejar datos. Un montaje dinámico, e incluso las carreras de Mike Rezendes para llegar al juzgado, no son óbice para que la narración sea en general tranquila y clarificadora, se evita una trama embarullada y difícil de seguir. Y se señala el background de estos chicos de la prensa, la condición judía de Martin Baron, recién incorporado editor del Globe, que impulsa la investigación, o la de católicos no practicantes de los componentes del equipo Spotlight. Sin ocultar sus errores, incluida la posible culpa en no haber abierto antes los ojos a los crímenes de los que eran víctimas los más débiles, los niños. Somos testigos del desequilibro psíquico, mayor o menor, de éstas ya adultos, e incluso de uno de sus depredadores. O las actitudes bienintencionadas pero erradas de no armar escándalo de los que sabían y callaban. Una cuestión importante que aborda el film es la quiebra de confianza que sufre la Iglesia por el modo en que maneja el caso. En tal sentido está lleno de fuerza un pasaje protagonizado por Mark Ruffalo –Rezendes–, en que confiesa haber abandonado la práctica religiosa, como tantos, en la juventud, pero que siempre había albergado la idea de regresar algún día, y cómo los hechos investigados han roto tal añoranza. Es la misma pena del breve plano de la piadosa Nana leyendo el Globe. De algún modo se señala lo fácilmente que se pueden quebrar ciertos lazos de vinculación a la Iglesia si éstos se encuentran ya debilitados, cuando se produce el escándalo. Como cabe imaginar, el cardenal Bernard Law queda malparado por su actitud encubridora. Aunque lo más discutible del film es la inclusión en off –una voz telefónica– de las opiniones de un ex cura casado psiquiatra, A.W. Richard Sipe, que achaca al celibato sacerdotal los crímenes sexuales ocurridos, una relación causa-efecto que parece bastante insostenible, o como mínimo, simplista. Spotlight es de esas películas que merecería un premio a su reparto al completo, los actores tienen la suerte de que sus personajes están muy bien trazados en el guión con unos pocos rasgos, y ellos hacen el resto. Con carácter, pero no arrogantes, están estupendos Mark Ruffalo, Michael Keaton, Brian d'Arcy James, Rachel McAdams, Liev Schreiber, John Slattery y Stanley Tucci, más otros secundarios desconocidos y harto eficaces.

7/10
Con la magia en los zapatos

2014 | The Cobbler

La vida de Max Simkin es una calamidad. Sin alicientes ni planes de futuro, se aburre soberanamente en su zapatería en el Lower East Side de Nueva York, heredada de padres a hijos desde hace generaciones. No tiene novia, ni amigos, ni vida social. Tan sólo se habla de cuando en cuando con el barbero del negocio colindante y por las noches con su anciana madre, con quien vive. Pero el hallazgo de una máquina de coser mágica puede dar un vuelco a su existencia. Y es que gracias a ella, al ponerse los zapatos de sus clientes, su apariencia física se transforma y se convierte en ellos. De la noche a la mañana, Max puede vivir cualquier vida... Thomas McCarthy es uno de esos actores que de cuando en cuando escribe y dirige películas. Tanta calidad tienen estas últimas que ha alcanzado un gran prestigio en ese campo creativo, prenda del cual son títulos excelentes como Vías cruzadas o The Visitor. Ahora, alejándose del tono más dramático de sus trabajos anteriores, por primera vez se adentra en el género de la comedia fantástica, con una fábula urbana, a veces tragicómica, escrita en colaboración con Paul Sado, donde se habla de la importancia de “ponerse en el lugar del otro” si uno quiere que su vida tenga sentido, y se tocan temas como la amistad, los padres y los hijos o la búsqueda de un sentido para vivir. La película es agradable pero no alcanza la calidad de los anteriores trabajos del cineasta. Indudablemente el conjunto bebe de dos fuentes: en primer lugar, el cine de Frank Capra, con esa alusión al ángel en el inicio del film, el optimismo de fondo y el desenlace sorpresivo, con sus referencias acerca de las fuerzas del bien y del mal que luchan en el mundo; y en segundo lugar, los relatos del Woody Allen más neoyorquino, judío y juguetón, con el tono ligero y saltarín de filmes fantasiosos como Alice o Midnight in Paris, y el sempiterno jazz sonando de fondo. Pero no todo funciona igualmente bien en Con la magia en los zapatos –empezando por el título… ¿Qué ridícula necesidad había para cambiar el original “El zapatero”?–, pues aunque la historia comienza con garra, va perdiendo fuelle y se dispersa demasiado deslizándose hacia tramas anecdóticas, narrativamente tramposillas y en general tontorronas, sin la suficiente intensidad. El impacto del film es por eso superficial, liviano, y a la postre deja un tanto indiferente. Falta la magia del título. Por lo demás, funcionan algunos gags especialmente graciosos (como el susto “mortal” en el coche), mientras que la elección de Adam Sandler para dar vida al protagonista es la mar de adecuada.

5/10
El chico del millón de dólares

2014 | Million Dollar Arm

Recreación de la historia real de J.B. Bernstein, representante de deportistas de élite. El chico del millón de dólares comienza cuando el protagonista está en horas bajas, después de que fracase su intento de que le contrate Popo, joven crack del béisbol. Mientras cambia los canales del televisor, topa con una retransmisión de cricket que le inspira una idea que podría reflotarle económicamente. Así, acaba viajando a La India para organizar un concurso en busca de jóvenes 'crickettistas', con el fin de reconvertirles en jugadores de béisbol en Estados Unidos. Topará con dos prometedores chicos... Enésimo film de béisbol sobre superación personal, El chico del millón de dólares también reivindica como suele ser bastante habitual en este tipo de cine los valores deportivos por encima de intereses comerciales. Podría ser una architípica cinta deportiva, pero Walt Disney ha acertado al encomendarle el guión a un peso pesado, Thomas McCarthy, con experiencia en el género por Win Win, ganamos todos, sobre el entrenador de un equipo de lucha escolar. Aquí su trabajo podría definirse como más convencional, pero se esfuerza por darle aires novedosos al desarrollo, centrándose en elementos como la adaptación de los jóvenes indios a la sociedad estadounidense, los intentos de Bernstein por arreglar su desordenada vida personal tras fijarse en su atractiva inquilina, etc. El libretista encuentra un aliado en el realizador del film, Craig Gillespie (autor de la 'indie' Lars y una chica de verdad), que también contribuye a darle cierta frescura al conjunto. Lo mejor, un reparto muy bien escogido. A Jon Hamm, el conocido Don Draper de Mad Men, le va al pelo un perdedor un tanto impresentable que transita hacia la madurez. Le secundan los ideales 'chicos del millón de dólares' Rinku Singh (La vida de Pi) y Dinesh Patel (Slumdog Millionaire), así como Bill Paxton (el entrenador que se hace cargo de ellos). Sobresale especialmente a pesar de la brevedad de su papel el veteranísimo Alan Arkin, ojeador en apariencia un tanto perezoso.

6/10
Win Win, ganamos todos

2011 | Win Win

Mike Flaherty es abogado de una pequeña población, felizmente casado, con dos niñas. En sus ratos libres entrena al equipo de lucha libre de un instituto. Enredado en dificultades económicas con las que no quiere preocupar a su esposa, acepta ser el tutor legal de un cliente anciano con principio de demencia senil, lo que supone unos ingresos extra. Un día se presenta Kyle, el nieto adolescente del anciano, con dificultades en casa, su madre soltera está en un programa de desintoxicación. Los Flaherty acogen en su hogar al chico, mientras Mike descubre que tiene ahí un diamante en bruto, Kyle tiene talento más que sobrado para la lucha libre. El actor Thomas McCarthy prueba su enorme talento para el guión y la dirección de películas, demostrado anteriormente en Vías cruzadas y The Visitor. Deslumbra lo fácilmente que fluye la narración de esta película, que combina elementos de drama, comedia y cine deportivo, sin que se imponga claramente ninguno de estos géneros. El cineasta sabe plantear conflictos de entidad, todos resumibles en la importancia de superar egoísmos y prejuicios para ocuparse generosamente de los demás, con la idea clara de que, como culminaba la película Con faldas y a lo loco, “nadie es perfecto”, a lo que podríamos añadir, “en todos podemos encontrar rasgos positivos, aunque no falten las manías y defectos”. Y al tiempo, toda la narración esta sembrada de pequeños detalles que la dotan de una agradecible credibilidad, mientras la lucha libre sirve de metáfora acerca de las peleas cotidianas que corresponden a todas las personas. El film es modélico en la construcción de personajes, con unos actores perfectamente seleccionados y dirigidos. Parece claro que McCarthy vierte en la película su propia experiencia familiar en los miembros de la familia Flaherty –estupendos Paul Giamatti y Amy Ryan, más las niñas–, pero además compone con acierto a los amigos del protagonista –estupendos secundarios Jeffrey Tambor y Bobby Cannavale–, a la abogada –Margo Martindale– y a los componentes de la familia desestructurada –el abuelo Burt Young, la hija Melanie Lynksey, el nieto Alex Shaffer, que debuta como actor–.

8/10
Up

2009 | Up

Carl Fredericksen es un anciano al que, desde que enviudó de su amada Ellie, los achaques le pesan más que nunca. Muy enamorado de su mujer, le quedó la espinita de no haber cumplido el sueño común, que se remontaba a la infancia, de hacer un viaje aventurero a las Cataratas del Paraíso en Sudamérica. Ahora ese sueño parece más lejos que nunca. Y por si fuera poco, la linda casita que Ellie y Carl convirtieron en hogar, se ha convertido en una especie de islote en medio de un montón de obras que pretenden levantar alrededor imponentes rascacielos. Cuando por mandato judicial, Carl está a punto de ser trasladado a una residencia de ancianos, pone en marcha un increíble plan, inspirado en su antiguo oficio de vendedor de globos: con una increíble nube de globos inflados con helio logra arrancar la casa de sus cimientos, y con pericia que envidiarían los mismísimos hermanos Montgolfier, emprende rumbo, volando, a Sudamérica. Lo que no sabe es que se le ha colado a bordo un polizón: Russell, un chico explorador, al que le falta la prueba de haber ayudado a una persona de la tercera edad para convertirse en Explorador Intrépido.Joya animada de Pixar. Obra maestra sin paliativos. Se superan en cada película, hasta poner cada vez más alto el cielo de la perfección. Toda alabanza es poca para las películas de animación que vienen llegando desde aquel año 1995 que alumbró Toy Story. John Lasseter y sus chicos han logrado el increíble milagro de acertar desde entonces con cada uno de los diez largometrajes que han entregado. La clave, por supuesto, es una buena historia, que se entrega con un maravilloso sentido artístico de la animación. En esta ocasión a dos veteranos de la casa, Pete Docter -director de Monstruos, S.A., y coguionista en los Toy Story, Buscando a Nemo y WALL·E- y Bob Peterson -coguionista en Buscando a Nemo y Ratatouille-, se suma como creador de la trama un tercer nombre inesperado, el actor y director de películas con actores de carne y hueso Thomas McCarthy -Vías cruzadas, The Visitor-. El resultado es una historia entrañable, humana, que atrapa. Sorprende, de entrada, poder ser testigos de la primera historia de amor potente en una película de Pixar. De acuerdo que hemos visto amor entre los robots WALL·E y Eve, o con los autos de Cars, o entre el pinche y la chef de Ratatouille, pero nada es comparable a la narración del amor de Carl y Ellie desde su más tierna infancia, cuando ambos sienten la llamada a la aventura, guiados por su común admiración de Charles Muntz, un explorador profesional que se diría un cruce de Errol Flynn y Clark Gable; el modo en que se cuenta en apenas unos minutos, en algunos momentos sin palabras, lo que ha sido su vida en común, su pena por no poder tener hijos, su felicidad en situaciones corrientes, que tiene un eco en el prólogo al clímax de la película, resulta simplemente conmovedor, y apuntala la idea de que no hay nada como las aventuras de la vida cotidiana, la mayor parte de las veces más valiosas que aquellas que llamamos extraordinarias. Además está esa preciosa relación entre Carl y Russell, donde ambos se enriquecen, pues el primero encuentra al hijo que nunca tuvo, mientras que el otro ve rellenado el hueco de la ausencia del padre, divorciado y al que le falta tiempo para estar con él. Además de estar muy bien perfiladas las relaciones entre los personajes, estamos ante un film repleto de sentido del humor, con gags memorables, en que no se para de reír, por supuesto con los personajes humanos, pero también con la presencia de divertidos animales, el “gamusino” y un puñado de perros entre los que sobresale Dug. Y hay además acción trepidante, casi terror con el villano, y emoción sin límites, todo propiciado por la casa volante y un dirigible, que se diría entrañable homenaje al maestro de la animación nipona Hayao Miyazaki, claramente a títulos como El castillo en el cielo y El castillo ambulante. También el original diseño de los “cabezones” personajes recuerda a algunos de los creados por el director japonés. La combinación de elementos de géneros variados convierten al film en un candidato a gustar a toda clase de públicos: los niños, claro está, pero también los abuelitos, la gente joven amante de las emociones fuertes, el público femenino con su corazoncito... Algo parecido a lo que logró Titanic.

9/10
The Visitor

2007 | The Visitor

Walter es un profesor universitario de vida gris. Solitario, egoísta, no logra aprender a tocar el piano a pesar del esfuerzo que pone en la tarea. Su anquilosada existencia va a conocer un vuelco cuando el decano de su facultad prácticamente le obliga a acudir a Nueva York, a presentar un artículo que ha firmado con una compañera, de baja maternal. A pesar de las excusas que pone –en realidad él no ha aportado nada al “paper”–, no tiene más remedio que acudir. Y al entrar por la noche en el apartamento que tiene en “La Gran Manzana” se lleva una inesperada sorpresa. Una pareja de inmigrantes –él, Tarek, sirio, ella, Zaineb, senegalesa– vive allí; al parecer, un desaprensivo les alquiló el lugar sin contar con el dueño. Aclarada la embarazosa situación, Tarek y Zaineb empacan sus enseres con intención de buscar otro lugar donde quedarse. Walter romperá la “burbuja” que ha fabricado para sí, y les permitirá estar con él un par de días, hasta que encuentren alojamiento. Es el comienzo de una singular relación, que permitirá conocer por qué Walter se ha convertido en el hombre que es, y la “medicina” que puede curarle de su triste estado. Extraordinaria película del actor reconvertido a director y guionista Thomas McCarthy, quien ya sorprendió gratísimamente con su debut tras la cámara en Vías cruzadas. Aquí sigue por los mismos raíles, nunca mejor dicho, forjados para ese film. En efecto, el cineasta demuestra un enorme talento para crear tipos humanos memorables, y las situaciones dramáticas a las que se enfrentan emocionan y resultan creíbles. McCarthy ha madurado aún más como cineasta, pues sabe dosificar la narración, no nos entrega todos los datos de sus personajes inmediatamente, sino que los da a conocer en el momento adecuado. No sólo es un estupendo director de actores, el cineasta se revela como magnífico constructor de escenas, todas muy bien resueltas, a la vez que se puede decir que nada sobra en el film, hasta detalles como el esfuerzo por tocar el piano se descubren que no son triviales, y dan pie a esa bonita imagen de los dedos que deben ser arqueados, dice la profesora, para permitir que los “trenes” pasen a través del improvisado “túnel”. Es sorprendente cómo se va desplegando la rica historia. Lo que parece simplemente un “viaje” de transformación del protagonista –genial Richard Jenkins, en el papel de su vida, por el que ha sido nominado al Oscar–, donde tiene peso principal la amistad, permite indagar en el drama de la inmigración, con las consideraciones sutiles de una sociedad, la estadounidense, que alimenta el miedo al recién llegado, a la vez que ignora casi todo lo que no tiene que ver con su país. E, inesperadamente, como extraída por arte de birlibirloque de su chistera de mago-cineasta, McCarthy nos entrega una historia de amor capaz de arrancar las lágrimas al espectador más frío, donde tiene enorme presencia la gran protagonista de Los limoneros, Hiam Abbass. Además McCarthy sabe sacar partido a los bongos que maneja Tarek, y que son como el detonante que lleva a Walter a abrirse definitivamente a los otros, sin tasa.

9/10
Vías cruzadas

2003 | The Station Agent

Finbar McBride, un hombre enano, serio y de pocas palabras, marcha a un pueblo rural de New Jersey para tomar posesión del que será su nuevo hogar, una vieja estación de tren abandonada, heredada de un amigo recién fallecido. Allí, Finbar pretende llevar una vida de ermitaño, dedicado casi exclusivamente a disfrutar de su pasión preferida: contemplar trenes. Pero Finbar, que elude constantemente la compañía de los demás, no pasa desapercibido para nadie, especialmente para Joe, un cubano que vende perritos calientes, y para Olivia, una mujer que lucha por superar una dolorosa pérdida familiar. El actor secundario Thomas McCarthy (Conspiración, Los padres de ella) debuta como director y guionista con esta maravillosa película, premiada en Sundance y San Sebastián, entre otros festivales. Con una puesta en escena sobria, muy pocas localizaciones y un magnífico sentido del ritmo narrativo y el uso del silencio, McCarthy ofrece un poderoso drama, teñido de comedia, sobre la soledad, la autocompasión, el egoísmo y la necesidad de todo ser humano de estrechar lazos con sus semejantes. Los itinerarios afectivos de los personajes –sobre todo el de Finbar– son ejemplares a la hora de mostrar el que ha de ser el verdadero núcleo de una existencia que merezca la pena ser vivida. El reducido reparto logra que los personajes, extraordinariamente sencillos y reales, conmuevan al espectador por su carga de autenticidad. Destaca Patricia Clarkson, quizá la actriz más convincente y conmovedora de la actualidad.

8/10
DeSastre & Total. Agencia de detectives nº 1

2020 | Timmy Failure: Mistakes Were Made

Las aventuras detectivescas de Timmy DeSastre, un chaval de desbordante imaginación, a punto de terminar la enseñanza primaria, aunque con problemas en la escuela. Vive con su madre en Portland, y está convencido de que a su alrededor hay crímenes, corrupción y conspiraciones rusas que debe resolver, porque nadie a su alrededor parece darse cuenta. Y para conseguirlo contará con la ayuda de un curioso compañero que le acompaña a todas partes, nada menos que Total, un oso polar. Película familiar de Disney+, que adapta una bizarra novela juvenil de Stephan Pastis, coautor también del guion junto al director Tom McCarthy. Este ha descollado sobre todo con sus películas Vías cruzadas, The Visitor y Spotlight, aunque también ha probado las cintas familiares, con la irregular Con la magia en los zapatos, más afortunada ha sido su contribución a los libretos de las disneyanas Up y Christopher Robin. DeSastre & Total. Agencia de detectives nº 1 tiene un pase, con una trama un tanto surrealista, deudora de títulos de Wes Anderson –sobre todo de Moonrise Kingdom y Gran Hotel Budapest–. aunque más para todos los públicos, en que el espectador no estará seguro nunca si lo que ve responde a la imaginación del pequeño protagonista o no, a su forma de observar el mundo, donde intenta no instalarse en la mediocridad –normalidad lo llaman los conformistas– a la que trata de empujarle su entorno. Pese a algunas ideas interesantes, como la de invitar a la responsabilidad personal, domina el desconcierto de una narración descompensada. No se nos dan explicaciones de la ausencia del padre en la vida de Timmy, solo vemos a una madre preocupada, y a su simpático novio policía local. Y resulta difícil empatizar con el pequeño protagonista, que se supone que debe arrancarnos la sonrisa con sus consideraciones, con voz en off, o con lenguaje detectivesco, “afirmativo”, “negativo”, “se cometieron errores”, aunque Winslow Fegley no exhibe una mueca risueña –resulta difícil calificarla de sonrisa– hasta el minuto 80 de metraje. En fin, los admiradores de La princesa prometida tendrán la alegría de reconocer a Wallace Shawn, Vizzini en ese film, y aquí interpretando al profesor Crokus. Llama la atención lo bien integradas que están las imágenes del oso polar, lleva a aceptar como lo más normal del mundo su presencia en el film.

5/10
Por trece razones

2017 | 13 Reasons Why | Serie TV

Intrigante serie "teen", que adapta un best-seller de 2009 escrito por Jay Asher. Sigue el esquema de un clásico como El crepúsculo de los dioses, o de la serie Mujeres desesperadas, de contar con un narrador fallecido en trágicas circunstancias. Aquí se trata de la joven estudiante de instituto Hannah Baker, quien antes de suicidarse grabó, en plan retro, unas cintas de cassette donde daba 13 razones para explicar su fatal decisión. Todas las personas que de algún modo la empujaron a quitarse la vida reciben un paquete con una copia de la grabación. Uno de ellos es el tímido adolescente Clay Jensen, secretamente enamorado de Hannah, que va escuchando angustiado esa voz grabada que se diría que viene de ultratumba. Esta producción de Netflix con Paramount está bien rodada, y su punto de intriga atrapa. Por supuesto, se le puede achacar una mirada bastante superficial a la adolescencia, aunque subrayándose la típica confusión de esa etapa, acrecentada en los tiempos que corren por los móviles e internet, y la omnipresencia del sexo y la ideología de género. Se señalan algunos problemas y dificultades de esta etapa, acrecentadas por el entorno de unos padres despreocupados y de las nuevas tecnologías –acoso escolar, relaciones íntimas precoces, habladurías imposibles de dementir, obsesión por el aspecto físico, friquismo...–, pero como atmósfera donde desarrollar un suspense, que en ocasiones tiene algo de artificial. Los actores son grandes desconocidos, quizá se trata de una de las ventajas de este tipo de series que se estrenan directamente y de golpe en plataformas digitales: que se puede arriesgar con rostros con los que el espectador no está familiarizado, la apuesta está en unas tramas con capacidad de suscitar interés, contar con un equipo competente de guionistas, y algún director de relumbrón. Aquí se ha contado tras la cámara nada menos que con Tom McCarthy, cuyo Spotlight ganó en 2016 el Oscar a la mejor película.

6/10
Spotlight

2015 | Spotlight

Concienzuda reconstrucción de la investigación periodística llevada a cabo por el equipo Spotlight del Boston Globe y premiada con el Pulitzer, acerca de los casos de pederastia perpetrados por sacerdotes de la diócesis de Boston, y manejados torpemente por la jerarquía, que quiso evitar el escándalo promoviendo acuerdos extrajudiciales y conformándose con cambiar de destino pastoral a los implicados. El film maneja material muy sensible, tanto para las víctimas y sus allegados, como para los fieles católicos. Y su mérito es hacer honor al título, poner el foco de luz en un punto, la profesionalidad con que se llevó a cabo la investigación, siendo rigurosos en la exposición de los hechos sin pretender convertir en superhéroes a los protagonistas, ni arrastrar por el lodo a los culpables, lo sucedido resulta suficientemente elocuente. No hay espacio para recrearse en los detalles sórdidos de los abusos –se dan las pinceladas justas–, ni para los trazos toscos de los encubridores, una tentación en la que habría resultado muy fácil caer. Ni siquiera se cae en el manido recurso de incluir pasajes de ceremonias religiosas que subrayen la posible doble moral. En tal sentido Spotlight se encuadra en la tradición de títulos modélicos en el subgénero del drama periodístico como Todos los hombres del presidente. Presenta un guión sólido, obra del propio director, Tom McCarthy, y de Josh Singer, que abordó el tema del WikiLeaks en El quinto poder. McCarthy no fuerza las cosas. El trabajo de los periodistas consiste en entrevistar a personas, llegar a fuentes que confirmen los hechos, manejar la documentación, cotejar datos. Un montaje dinámico, e incluso las carreras de Mike Rezendes para llegar al juzgado, no son óbice para que la narración sea en general tranquila y clarificadora, se evita una trama embarullada y difícil de seguir. Y se señala el background de estos chicos de la prensa, la condición judía de Martin Baron, recién incorporado editor del Globe, que impulsa la investigación, o la de católicos no practicantes de los componentes del equipo Spotlight. Sin ocultar sus errores, incluida la posible culpa en no haber abierto antes los ojos a los crímenes de los que eran víctimas los más débiles, los niños. Somos testigos del desequilibro psíquico, mayor o menor, de éstas ya adultos, e incluso de uno de sus depredadores. O las actitudes bienintencionadas pero erradas de no armar escándalo de los que sabían y callaban. Una cuestión importante que aborda el film es la quiebra de confianza que sufre la Iglesia por el modo en que maneja el caso. En tal sentido está lleno de fuerza un pasaje protagonizado por Mark Ruffalo –Rezendes–, en que confiesa haber abandonado la práctica religiosa, como tantos, en la juventud, pero que siempre había albergado la idea de regresar algún día, y cómo los hechos investigados han roto tal añoranza. Es la misma pena del breve plano de la piadosa Nana leyendo el Globe. De algún modo se señala lo fácilmente que se pueden quebrar ciertos lazos de vinculación a la Iglesia si éstos se encuentran ya debilitados, cuando se produce el escándalo. Como cabe imaginar, el cardenal Bernard Law queda malparado por su actitud encubridora. Aunque lo más discutible del film es la inclusión en off –una voz telefónica– de las opiniones de un ex cura casado psiquiatra, A.W. Richard Sipe, que achaca al celibato sacerdotal los crímenes sexuales ocurridos, una relación causa-efecto que parece bastante insostenible, o como mínimo, simplista. Spotlight es de esas películas que merecería un premio a su reparto al completo, los actores tienen la suerte de que sus personajes están muy bien trazados en el guión con unos pocos rasgos, y ellos hacen el resto. Con carácter, pero no arrogantes, están estupendos Mark Ruffalo, Michael Keaton, Brian d'Arcy James, Rachel McAdams, Liev Schreiber, John Slattery y Stanley Tucci, más otros secundarios desconocidos y harto eficaces.

7/10
Con la magia en los zapatos

2014 | The Cobbler

La vida de Max Simkin es una calamidad. Sin alicientes ni planes de futuro, se aburre soberanamente en su zapatería en el Lower East Side de Nueva York, heredada de padres a hijos desde hace generaciones. No tiene novia, ni amigos, ni vida social. Tan sólo se habla de cuando en cuando con el barbero del negocio colindante y por las noches con su anciana madre, con quien vive. Pero el hallazgo de una máquina de coser mágica puede dar un vuelco a su existencia. Y es que gracias a ella, al ponerse los zapatos de sus clientes, su apariencia física se transforma y se convierte en ellos. De la noche a la mañana, Max puede vivir cualquier vida... Thomas McCarthy es uno de esos actores que de cuando en cuando escribe y dirige películas. Tanta calidad tienen estas últimas que ha alcanzado un gran prestigio en ese campo creativo, prenda del cual son títulos excelentes como Vías cruzadas o The Visitor. Ahora, alejándose del tono más dramático de sus trabajos anteriores, por primera vez se adentra en el género de la comedia fantástica, con una fábula urbana, a veces tragicómica, escrita en colaboración con Paul Sado, donde se habla de la importancia de “ponerse en el lugar del otro” si uno quiere que su vida tenga sentido, y se tocan temas como la amistad, los padres y los hijos o la búsqueda de un sentido para vivir. La película es agradable pero no alcanza la calidad de los anteriores trabajos del cineasta. Indudablemente el conjunto bebe de dos fuentes: en primer lugar, el cine de Frank Capra, con esa alusión al ángel en el inicio del film, el optimismo de fondo y el desenlace sorpresivo, con sus referencias acerca de las fuerzas del bien y del mal que luchan en el mundo; y en segundo lugar, los relatos del Woody Allen más neoyorquino, judío y juguetón, con el tono ligero y saltarín de filmes fantasiosos como Alice o Midnight in Paris, y el sempiterno jazz sonando de fondo. Pero no todo funciona igualmente bien en Con la magia en los zapatos –empezando por el título… ¿Qué ridícula necesidad había para cambiar el original “El zapatero”?–, pues aunque la historia comienza con garra, va perdiendo fuelle y se dispersa demasiado deslizándose hacia tramas anecdóticas, narrativamente tramposillas y en general tontorronas, sin la suficiente intensidad. El impacto del film es por eso superficial, liviano, y a la postre deja un tanto indiferente. Falta la magia del título. Por lo demás, funcionan algunos gags especialmente graciosos (como el susto “mortal” en el coche), mientras que la elección de Adam Sandler para dar vida al protagonista es la mar de adecuada.

5/10
Win Win, ganamos todos

2011 | Win Win

Mike Flaherty es abogado de una pequeña población, felizmente casado, con dos niñas. En sus ratos libres entrena al equipo de lucha libre de un instituto. Enredado en dificultades económicas con las que no quiere preocupar a su esposa, acepta ser el tutor legal de un cliente anciano con principio de demencia senil, lo que supone unos ingresos extra. Un día se presenta Kyle, el nieto adolescente del anciano, con dificultades en casa, su madre soltera está en un programa de desintoxicación. Los Flaherty acogen en su hogar al chico, mientras Mike descubre que tiene ahí un diamante en bruto, Kyle tiene talento más que sobrado para la lucha libre. El actor Thomas McCarthy prueba su enorme talento para el guión y la dirección de películas, demostrado anteriormente en Vías cruzadas y The Visitor. Deslumbra lo fácilmente que fluye la narración de esta película, que combina elementos de drama, comedia y cine deportivo, sin que se imponga claramente ninguno de estos géneros. El cineasta sabe plantear conflictos de entidad, todos resumibles en la importancia de superar egoísmos y prejuicios para ocuparse generosamente de los demás, con la idea clara de que, como culminaba la película Con faldas y a lo loco, “nadie es perfecto”, a lo que podríamos añadir, “en todos podemos encontrar rasgos positivos, aunque no falten las manías y defectos”. Y al tiempo, toda la narración esta sembrada de pequeños detalles que la dotan de una agradecible credibilidad, mientras la lucha libre sirve de metáfora acerca de las peleas cotidianas que corresponden a todas las personas. El film es modélico en la construcción de personajes, con unos actores perfectamente seleccionados y dirigidos. Parece claro que McCarthy vierte en la película su propia experiencia familiar en los miembros de la familia Flaherty –estupendos Paul Giamatti y Amy Ryan, más las niñas–, pero además compone con acierto a los amigos del protagonista –estupendos secundarios Jeffrey Tambor y Bobby Cannavale–, a la abogada –Margo Martindale– y a los componentes de la familia desestructurada –el abuelo Burt Young, la hija Melanie Lynksey, el nieto Alex Shaffer, que debuta como actor–.

8/10
The Visitor

2007 | The Visitor

Walter es un profesor universitario de vida gris. Solitario, egoísta, no logra aprender a tocar el piano a pesar del esfuerzo que pone en la tarea. Su anquilosada existencia va a conocer un vuelco cuando el decano de su facultad prácticamente le obliga a acudir a Nueva York, a presentar un artículo que ha firmado con una compañera, de baja maternal. A pesar de las excusas que pone –en realidad él no ha aportado nada al “paper”–, no tiene más remedio que acudir. Y al entrar por la noche en el apartamento que tiene en “La Gran Manzana” se lleva una inesperada sorpresa. Una pareja de inmigrantes –él, Tarek, sirio, ella, Zaineb, senegalesa– vive allí; al parecer, un desaprensivo les alquiló el lugar sin contar con el dueño. Aclarada la embarazosa situación, Tarek y Zaineb empacan sus enseres con intención de buscar otro lugar donde quedarse. Walter romperá la “burbuja” que ha fabricado para sí, y les permitirá estar con él un par de días, hasta que encuentren alojamiento. Es el comienzo de una singular relación, que permitirá conocer por qué Walter se ha convertido en el hombre que es, y la “medicina” que puede curarle de su triste estado. Extraordinaria película del actor reconvertido a director y guionista Thomas McCarthy, quien ya sorprendió gratísimamente con su debut tras la cámara en Vías cruzadas. Aquí sigue por los mismos raíles, nunca mejor dicho, forjados para ese film. En efecto, el cineasta demuestra un enorme talento para crear tipos humanos memorables, y las situaciones dramáticas a las que se enfrentan emocionan y resultan creíbles. McCarthy ha madurado aún más como cineasta, pues sabe dosificar la narración, no nos entrega todos los datos de sus personajes inmediatamente, sino que los da a conocer en el momento adecuado. No sólo es un estupendo director de actores, el cineasta se revela como magnífico constructor de escenas, todas muy bien resueltas, a la vez que se puede decir que nada sobra en el film, hasta detalles como el esfuerzo por tocar el piano se descubren que no son triviales, y dan pie a esa bonita imagen de los dedos que deben ser arqueados, dice la profesora, para permitir que los “trenes” pasen a través del improvisado “túnel”. Es sorprendente cómo se va desplegando la rica historia. Lo que parece simplemente un “viaje” de transformación del protagonista –genial Richard Jenkins, en el papel de su vida, por el que ha sido nominado al Oscar–, donde tiene peso principal la amistad, permite indagar en el drama de la inmigración, con las consideraciones sutiles de una sociedad, la estadounidense, que alimenta el miedo al recién llegado, a la vez que ignora casi todo lo que no tiene que ver con su país. E, inesperadamente, como extraída por arte de birlibirloque de su chistera de mago-cineasta, McCarthy nos entrega una historia de amor capaz de arrancar las lágrimas al espectador más frío, donde tiene enorme presencia la gran protagonista de Los limoneros, Hiam Abbass. Además McCarthy sabe sacar partido a los bongos que maneja Tarek, y que son como el detonante que lleva a Walter a abrirse definitivamente a los otros, sin tasa.

9/10
Vías cruzadas

2003 | The Station Agent

Finbar McBride, un hombre enano, serio y de pocas palabras, marcha a un pueblo rural de New Jersey para tomar posesión del que será su nuevo hogar, una vieja estación de tren abandonada, heredada de un amigo recién fallecido. Allí, Finbar pretende llevar una vida de ermitaño, dedicado casi exclusivamente a disfrutar de su pasión preferida: contemplar trenes. Pero Finbar, que elude constantemente la compañía de los demás, no pasa desapercibido para nadie, especialmente para Joe, un cubano que vende perritos calientes, y para Olivia, una mujer que lucha por superar una dolorosa pérdida familiar. El actor secundario Thomas McCarthy (Conspiración, Los padres de ella) debuta como director y guionista con esta maravillosa película, premiada en Sundance y San Sebastián, entre otros festivales. Con una puesta en escena sobria, muy pocas localizaciones y un magnífico sentido del ritmo narrativo y el uso del silencio, McCarthy ofrece un poderoso drama, teñido de comedia, sobre la soledad, la autocompasión, el egoísmo y la necesidad de todo ser humano de estrechar lazos con sus semejantes. Los itinerarios afectivos de los personajes –sobre todo el de Finbar– son ejemplares a la hora de mostrar el que ha de ser el verdadero núcleo de una existencia que merezca la pena ser vivida. El reducido reparto logra que los personajes, extraordinariamente sencillos y reales, conmuevan al espectador por su carga de autenticidad. Destaca Patricia Clarkson, quizá la actriz más convincente y conmovedora de la actualidad.

8/10
La voz más alta

2019 | The Loudest Voice | Serie TV

Biografía del controvertido Roger Ailes, estratega de Nixon y Reagan, y presidente de Fox News, que poco antes de su muerte fue demandado judicialmente por Gretchen Carlson, una de las presentadoras estrella de la cadena, por acoso sexual. Comienza mostrando su fallecimiento, en 2017, por hematoma subdural, para después viajar al momento en el que el magnate Rupert Murdoch le recluta para lanzar una cadena informativa por cable. Tom McCarthy, que ya retrató los medios de comunicación en Spotlight, ha concebido junto al guionista y productor Alex Metcalf, artífice de Heridas abiertas, una miniserie para Showtime que adapta el libro del periodista Gabriel Sherman. Este profesional siguió tan de cerca al personaje que aparece, encarnado por Frank Kranz. Los guiones parecen haberse inspirado en el excelente trabajo del gurú Aaron Sorkin para Steve Jobs, donde no se recogía todo el periplo del fundador de Apple, sino tres momentos significativos. De forma similar, cada uno de los siete capítulos reconstruye uno de los años más importantes para el protagonista, comenzando en 1995, en los albores de Fox News. Se nota el posicionamiento ideológico de sus creadores, tendentes a la izquierda, pues se ofrece la sensación de que sólo las compañías conservadoras manipulan sus informativos, pretenden influir en las elecciones, etc. Y se demoniza a Ailes pero se deja fuera de las críticas a la familia Murdoch. Pese a todo, esta producción se distingue por una puesta en escena impecable, se reconstruyen con esmero los hechos, y se genera la suficiente intriga como para que acaben pegados a la pantalla incluso los menos interesados por los entresijos de las cadenas estadounidenses. Se hace hincapié en su faceta de depredador sexual, en ese sentido brillan secuencias como la entrevista a una aspirante a presentadora. Pero también se abordan otros asuntos, como sus decisiones para explotar el morbo durante los atentados del 11-S, o su animadversión hacia Barack Obama. Pese a que se le pinta como un tipo despiadado, egoísta y misógino, al menos se concede a Roger Ailes una enorme astucia para los negocios, decidió dirigir con gran acierto su cadena al público conservador que sentía que los demás medios estaban muy sesgados a favor del Partido Demócrata, y no informarles sino "hacerles sentir informados" (llega a asegurar en un episodio que crea las noticias). Muy caracterizado, Russell Crowe realiza un gran trabajo, se diría que el mejor desde los tiempos de American Gangster o Cinderella Man, componiendo a un titiritero que utiliza a los demás a su antojo, pero al que le sobra carisma. En el extenso e impagable reparto destaca Naomi Watts como la citada Carlson.

7/10

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