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Biografía

Patricia Clarkson

Patricia Clarkson

60 años

Patricia Clarkson

Nació el 29 de Diciembre de 1959 en New Orleans, Louisiana, EE.UU.

La grandeza de lo pequeño

01 Julio 2004

Hace pocos años nadie sabía quién era, pero el tiempo ha acabado por rendirse al descomunal talento de esta actriz que poco a poco se ha especializado en menudos pero exquisitos papeles.

Si a uno le preguntaran qué significó el año 2003 para el mundo del cine, muchos traerían a colación, por ejemplo, el triunfo definitivo de El Señor de los Anillos, la consagración de la hija de Coppola o el definitivo reconocimiento a ese actorazo llamado Sean Penn. Pero ese año también fue glorioso para Patricia Clarkson: su brillante intervención en un puñado de películas la pusieron en el punto de mira de todos los premios, entre ellos el Oscar, por el que recibió una nominación gracias a Retrato de April. No se lo llevó, pero su labor fue más que alabada en el prestigioso Festival de Sundance, que presentaba a concurso nada más y nada menos que cuatro películas de la Clarkson, algo nunca visto. Por la fantástica The Station Agent (mal traducida al castellano como Vías cruzadas) se le otorgó el Gran Premio de Jurado. A ese galardón habría que sumar también otros nueve conseguidos en distintos lugares, así como la nominación al Globo de Oro. Se puede decir, por tanto, y sin temor a equivocarnos, que el año 2003 fue también el de la coronación de Patricia Clarkson, quien a sus más de 40 años ha logrado llegar a lo más alto con pequeñas películas de corte independiente pero muy bien elegidas. Lo ha conseguido pasito a pasito –“una película llama a la otra”, dice ella–, encarnando a mujeres reales, con alma honda, papeles tan intensos como breves la mayoría de las veces. Créanme si les digo que verla en pantalla supone siempre un regocijo para el espectador y casi una prueba de que la película en cuestión merece quizá unos ojos más atentos, más tiernos y complacientes. Hagan la prueba.

Nacida en Nueva Orleans (Lousiana), el 29 de diciembre de 1959, Patricia Davies Clarkson es la menor de cinco hermanas, hijas de un empleado de la universidad local y una concejala de Nueva Orleáns. Estudió dos años de oratoria en la Universidad de Lousiana y más tarde marchó a Nueva York para estudiar Arte Dramático en la Universidad de Fordham, donde se graduó con la calificación summa cum laude. Como colofón a su formación académica hizo un máster de interpretación en la prestigiosa Universidad de Yale.

Patty comenzó su carrera profesional en los escenarios de Broadway (Maiden’s Prayer) y en 1985 apareció en las series televisivas Spenser: For HireEqualizer. Su debut cinematográfico se produjo en 1987, en la aplaudida película de Brian de Palma Los intocables de Eliot Ness, donde encarnó a la esposa del protagonista Kevin Costner. Desde entonces, Patricia, que no está casada, parece haber volcado su vida en el trabajo: ha participado en más de cuarenta producciones cinematográficas y televisivas, escogiendo casi siempre roles secundarios que le han permitido afrontar varios proyectos durante un mismo año. En televisión la vimos en varios episodios de la exitosa Frasier (1993). En 1990 Jon Amiel la eligió para su comedia romántica Tune in Tomorrow…, donde compartió cartel con Barbara Hershey, Keanu Reeves y Peter Falk, y en 1995 destacó con su papel en la divertida Jumanji, de Steven Spielberg. Su rostro comenzó a hacerse notar a partir de los melodramas High Art y el más conseguido Jugando con el corazón, ambos de 1998. Al año siguiente la vimos encarnando a la esposa enferma de James Cromwell en La milla verde, y en el 2000 se puso a las órdenes de Stanley Tucci en El secreto de Joe Gould, basada en el best seller de Joseph Mitchell.

Sus mejores papeles empezaron en el nuevo milenio. Sean Penn la dirigió en El juramento en 2001. Ese año rodó también el aplaudido drama coral La seguridad de los objetos y además apareció en varios episodios de Seis metros bajo tierra. Luego hizo equipo con los ladronzuelos de la independiente Bienvenidos a Collinwood, encarnó a la mejor amiga de la sufriente Julianne Moore de Lejos del cielo, y destacó sobremanera en The Baroness and the Pig. Entonces llegó el año de su explosión, con papeles secundarios de fuerza descomunal: con Lars von Trier nos puso el corazón en un puño en Dogville, nos conmovió con la Olivia de The Station Agent y nos enterneció las entrañas con la Joy de Retrato de April. Tras su coronación en Sundance, Patricia se mostró muy feliz, consciente de su trabajo bien hecho: “He trabajado con tan grandes directores independientes… y ahora he añadido cuatro más a la lista. Siempre quise trabajar con grandes cineastas independientes. Y aquí estoy”. La actriz acaba de estrenar El milagro, junto a Kurt Russell y entre sus próximos proyectos está el de su papel protagonista en Conquistadora, junto a Chris Cooper, William H. Macy y Meryl Streep.

Filmografía
El corredor del laberinto: La cura mortal

2018 | Maze Runner: The Death Cure

La película que cierra la saga de novelas juveniles distópicas de “El corredor del laberinto”, surgida de la pluma de James Dashner, donde se detecta ya un agotamiento de la fórmula, tras las más exitosa de Los juegos del hambre, y la que fue decreciendo en acogida hasta cerrar en falso Divergente. Tiene el handicap adicional de que empieza prácticamente en medio de la acción, sin ningún intento por situar al espectador que no conozca los filmes previos, o simplemente al desmemoriado, entre los que se sitúa, lo admito, un servidor. Pero en fin, como tampoco hablamos de una película muy sesuda, se acaba teniendo claro que el mundo está infectado de un tremendo virus, y que en el laberinto la organización CRUEL, con métodos bastante heterodoxos –el fin justifica los medios–, tuvo en su momento encerrados a unos jóvenes en busca de una cura y una esperanza para el futuro de la humanidad. Como si de un film de James Bond se tratara, arranca con una espectacular escena de acción en que los rebeldes liderados por Vince intentan liberar a un grupo de inmunes que viajan encadenados en un vagón del tren. La idea era liberar a Minho de las garras de CRUEL, pero no logran su propósito. Lo que no obsta para que primero Thomas, a los que se suman Newt y Brenda, viajen a la ciudad donde suponen que su amigo está encerrado, para hacer experimentos con él, la búsqueda de una cura continúa. Y ahí está su antigua amiga y amor de Thomas, Teresa, considerada ahora una traidora, que investiga en la búsqueda de ese remedio que salve el mundo, en colaboración con la lideresa venerable Ava Paige. Aunque el esfuerzo de producción es notable, y entretendrá a los incondicionales, el desarrollo de la trama resulta bastante cansino, también en bastantes de las escenas de acción de guerrilla urbana o de carreras por los pasillos de una instalación. El director Wes Ball y su guionista T.S. Nowlin –que ejercieron idénticas tareas en los filmes previos– parecen perdidos en su particular laberinto a la hora de insuflar el deseable brío al film. Tampoco los personajes resultan memorables –ni los jovencitos actores que los encarnan, aquí no ha nacido ninguna estrellas, doy fe de ello–, por lo que sus sacrificios y su destino no emocionan todo lo que debieran, y los cambios en la personalidad de alguno no se encuentran demasiado justificados ni generan conflictos dignos de ese nombre. La veterana Patricia Clarkson a veces da la impresión de pasearse por la pantalla como un espectro, sin saber muy bien qué hacer.

5/10
Heridas abiertas

2018 | Sharp Objects | Serie TV

Camille Preaker es una joven periodista con problemas, no tiene pareja y abusa del alcohol. El director de su periódico piensa que sería una buena idea enviarla a su pueblo natal, donde desaparecieron dos niñas, y una fue encontrada muerta, un asesino anda suelto. Se trata de un caso que aún no ha despertado la atención mediática, y al que ella podría darle un sabor local de autenticidad. Pero no es el encargo de su vida precisamente, pues se trata de regresar al pueblo del que huyó, y que aparezcan ante sí los fantasmas del pasado: hechos traumáticos, y el reencuentro con una madre castradora, un padrastro con aire ausente, y una enigmática hermanastra de extraña personalidad. Tras el rotundo éxito de Perdida, basada en una novela de Gillian Flynn adaptada por la propia autora con dirección de David Fincher, llega esta miniserie basada en otra de sus obras, y repite cometido. Además cuenta con la dirección del canadiense Jean-Marc Vallée, que también para HBO ha descollado con otra historia de mujeres inquietante, Big Little Lies. El primer episodio, que pone las premisas de la historia, y crea intriga acerca de los hechos pretéritos que han marcado a la protagonista, resulta brillante. Además crea el adecuado “mood” que envuelve al personaje principal, y se adivina que su investigación periodística puede servirle de adecuada catarsis. Con el horror que acompaña a la idea de vidas inocentes trágicamente truncadas. Hay un ritmo perfecto, con flashes brevísimos que sirven para evocar el pasado, y el uso de la música y sonido ambiental. Y Amy Adams llega al espectador, con su composición de alma en pena en busca de seguridades, frente al terrible personaje de Patricia Clarkson, una madre nada maternal.

6/10
House of Cards (6ª temporada)

2018 | House of Cards | Serie TV

Decepcionante última temporada de House of Cards, que tuvo que enfrentarse al desafío de prescindir de su actor principal, Kevin Spacey, por los escándalos sexuales de los que ha sido acusado, cuando ya se había iniciado su producción. Esto obligó a una reescritura completa de lo previsto y al retraso en su lanzamiento. La presión que debieron sentir los guionistas puede imaginarse, estar a la altura de las anteriores temporadas desprovistos de su principal arma, el formidable actor. La ausencia del personaje que justifica toda el entramado, el carismático y maquiavélico Frank Underwood, acaba pesando demasiado, no deja de estar presente como un fantasma, y el recurso a jugar con esta idea, la de una especie de no-muerto que se resiste a descansar en paz en su tumba, de sombra muy, muy alargada, no acaba de funcionar. No está Spacey-Underwood, y hablar de él todo el tiempo sólo complica las cosas, aumentando la añoranza, el espectador le echa de menos aunque no quiera. Frank Underwood ha muerto. Con su prestigio por los suelos, no ha sido enterrado en Arlington sino en su Georgia natal, ironías de la vida, junto a la tumba de su padre al que tanto odiaba. ¿Por causas naturales? No está claro, aunque la versión oficial asegura que murió pacíficamente en la cama que compartía en la Casa Blanca con su esposa, la presidenta Claire Underwood. Se escuchan ruidos extraños en la residencia presidencial. ¿Será un fantasma? No, un pajarito se había colado y quedado emparedado, pero Claire lo encuentra y deja volar. La ambiciosa viuda trata de hacerse respetar, pero demasiadas personas poderosas a su alrededor piensan que es una marioneta que pueden manejar a su antojo. Destacan a este respecto el vicepresidente Mark Usher y los hermanos Shepherd, Bill y Annette. Por otro lado el fiel Doug Stamper, siempre una especie de perrito faldero de Frank, desearía el indulto presidencial al que también aspiraba el ex presidente, y está ingresado en un centro psiquiátrico sometiéndose a sesiones de terapia. Es triste ser testigo de la decadencia de la serie, que aquí deviene en intrigas palaciegas que parecen una caricatura de los Borgia, nada queda de la grandeza shakespereana de los comienzos con una lady Macbeth de opereta, simulando una depresión; la impresión es que Beau Willimon se ha quitado de en medio del desaguisado, aunque siga figurando en los créditos como creador. Claire toma el testigo de Frank para dirigirse al espectador y desafiarle, echándole a la cara su pragmático cinismo, pero no es lo mismo, y se abusa del recurso. Tenemos a muchas mujeres con poder, tratando de encarnar el sueño feminista, pero sin garra ninguna, ya sea Annette, como una antigua amiga de la universidad de Claire y ahora rival, pobre recién llegada al naufragio Diane Lane, o a Jane, la mujer turbia a la que ya daba vida Patricia Clarkson, que comparte algunas escenas sonrojantes con el presidente ruso, negociando condiciones ventajosas para su presencia en Siria, aprovechando su presencia en el sepelio por la antigua secretaria de estado; aunque las más altas cotas del ridículo se alcanzan cuando asoma un gabinete para tiempos del #MeToo, a cuya causa el cinismo hace un flaco favor. Un personaje que da pena el el de Seth, que trabaja para los Shepherd como ridículo correveidile. Y la cuestión del aborto o una cuestión de paternidad, en fin, todo resulta, con perdón de "embarazoso" culebrón. A Robin Wright hay que reconocerle coraje por intentar sostener a su personaje, interpretándolo hasta el final, e incluso echando el telón del último episodio, que dirige, aunque no basta. Ahora sí, descansen en paz de una vez Frank Underwood y compañeros, y pasemos a otra cosa.

3/10
Out of Blue

2018 | Out of Blue

La librería

2017 | The Bookshop

Una encantadora película, adaptación de la novela homónima de Penelope Fitzgerald, que habla de modo tremendamente original y desde una óptica femenina del amor por los libros. Resulta muy apropiado que también sea una mujer directora de cine, la española Isabel Coixet, la que haya hecho la correspondiente traslación a la pantalla. Contiene bastantes elementos autobiográficos de la propia autora, como su trabajo en una librería y su dedicación a los libros tras quedar viuda de un antiguo soldado de la Segunda Guerra Mundial. En efecto, la protagonista, Florence Green, acaba de recalar en Hardborough, un pueblecito británico costero, con un sorprendente plan: restaurar un histórico edificio local y convertirlo en librería, la primera del lugar. Viuda y sin hijos, sabe que los libros son lugares en los que es posible habitar, y que hacen formidable compañía, y querría compartir esa pasión con sus nuevos vecinos. No va a ser tarea fácil, pues aparte de los escasos hábitos de lectura allí existentes, Violet Garmet, una de las fuerzas vivas del lugar, tiene otros planes, como la apertura de un centro cultural, y ve en la recién llegada a una rival que debería cederle el local y plegarse a sus ideas. Esta mujer y otros lugareños, como Milo North, un insustancial periodista de la BBC, van a poner las cosas difíciles a Florence, que en cambio puede que encuentre un aliado en el taciturno señor Brandish, gran lector, pero que vive recluido en su caserón. Aunque el planteamiento puede ser un poco naif, y el final algo brusco, la película de Coixet funciona en líneas generales como fábula sobre las dificultades para integrarse en una comunidad cerrada que excluye a los que no se pliegan a ciertos modos de funcionar. Tiene momentos realmente encantadores, sobre todo gracias al audaz corazón de oro de Florence, una bondadosa mujer con gran fuerza de voluntad y fibra moral a prueba de bombas, estén a la altura o no de la confianza que deposita en sus vecinos, nunca les responderá con vileza; Emily Mortimer sabe encarnar con convicción estos valores, un auténtico coraje que no dejará indiferentes a Violet -Patricia Clarkson prueba lo gran actriz que es al no convertirla en personaje de cartón piedra-, Milo o el señor Brandish -magnífico Bill Nighy-, o a la niña que echa una mano en la tienda por las tardes. Se habría agradecido una mejor integración de la pasión los libros en la narración, aunque se citan algunos autores, sólo dos tienen auténtico peso específico, Ray Bradbury y sus famosas obras de anticipación, y Vladimir Nabokov con su escandola “Lolita”, y si el espectador no sabe de qué van no entenderá su inclusión en la trama. De todos modos sí tiene encanto esa selección y recomendación de libros, y la petición de consejo, que hace pensar en otra película basada en una novela sobre amor a los libros, La carta final, que adaptaba “84 Charing Cross Road”, la novela de otra escritora, Helene Hanff.

6/10
The Party

2017 | The Party

Inspirada tragicomedia minimalista de breve duración, rodada en un único espacio, con los medios justos y en blanco y negro, que con sólo siete actores podía ser perfectamente una obra de teatro. En su interior se encierran hábilmente muchos de los males propios de la postmodernidad, Sally Potter sabe sacar todo el jugo a su propuesta. Janet acaba de recibir el nombramiento de ministra, y ha organizado una fiesta en su casa con sus más íntimos. Lo que debería ser motivo de alegría, no parece serlo tanto para su marido Bill, que exhibe un aire taciturno y no para de beber. Entretanto Tom, banquero, se ha adelantado a su esposa y se muestra inquieto, además de que ha venido a la celebración pertrechado con una pistola. Martha y Jinny son una pareja lesbiana, aunque la primera es mayor que la segunda, quien sometida a fecundación in vitro, espera trillizos. Finalmente está la cínica April, que ha venido acompañado de su novio Gottfried, una especie de gurú partidario de la medicina alternativa. A lo largo de una trama que empieza con un misterioso plano, que sólo se entiende al final, seguimos a unos personajes talluditos, existencialmente insatisfechos, que buscan mejorar el mundo, pero que tal vez deberían empezar por mejorar ellos personalmente, y para ello creer que son capaces de hacerlo, más allá del postureo cínico al uso. De modo que temas como la amistad, el matrimonio, la fidelidad, el trabajo, el amor, la maternidad, las adicciones, la violencia, se plantean de modo vertiginoso, mostrando lo patéticas que pueden ser las personas, al ver la paja en el ojo ajeno y no ver la viga en el propio. El estupendo reparto -Kristin Scott Thomas, Timothy Spall, Patricia Clarkson, Cillian Murphy, Emily Mortimer, Cherry Jones y Bruno Ganz-, se hace enseguida con sus personajes, y disfrutan de una sencilla función que no aporta soluciones a los problemas, pero que hace pensar mostrando desnudo al emperador presuntamente vestido.

6/10
House of Cards (5ª temporada)

2017 | House of Cards | Serie TV

Continúan las intrigas políticas de Frank y Claire Underwood para copar el poder en Washington, cada vez más parecidos al referente shakespereano del matrimonio Macbeth. Están muy próximas las elecciones presidenciales en que Frank debería revalidar un cargo que consiguió desde el bando demócrata en circunstancias más que dudosas, y con su esposa Claire como compañera de ticket aspirante a ocupar la vicepresidencia y no limitarse a ser la primera dama. Pero el republicano Will Conway, que tiene un pasado de héroe de guerra y es mucho más joven y padre de familia, es un poderoso rival. Además pesa el modo en que el presidente Underwood gestionó una crisis de secuestro en que un ciudadano americano fue decapitado a manos yihadistas. Decidido a conservar el mandato presidencial al precio que sea, Frank juega a la guerra sucia, además de manejar la carta del miedo para limitar el poder de los gobernadores, y ahuyentar de las urnas a los votantes m´s conservadores. La quinta temporada de House of Cards, que ha desarrollado antes con brillantez Beau Willimon, ahora desmarcado para acometer nuevos proyectos, mantiene de la mano de Melissa James Gibson y Frank Pugliese el nivel de las predecesoras, pero con una intención de elevar el nivel de intrigas y manipulación del matrimonio protagonista y su equipo, azuzada por el fenómeno "presidente Trump", que de alguna manera confirma aquello de que la realidad siempre supera a la ficción. De modo que siguen las intrigas en la sombra, mostrando el contraste entre un presidente que ya peina muchas canas, es de otra generación, y un adversario que usa hábilmente las nuevas tecnologías –su sesión de preguntas directas con el público durante horas via internet–, y que podría tener un punto flaco que no acaba de aflorar. En esta nueva entrega se prueba que hay capacidad sobrada para mostrar el modo en que actúan unas mentes retorcidas, que en algún caso, Doug Stamper, podrían estar tocando fondo. También la idea "marca de fábrica" de que Frank (el gran Kevin Spacey) se dirija directamente al espectador tiene nuevos momentos de originalidad, como en la reunión con los gobernadores, o con la que gente que se manifiesta a las puertas de la Casa Blanca, lo que tiene su mérito, la fórmula siempre apuntaba al riesgo de convertirse en lastre, Nombrar al reparto habitual y decir lo bien que lo hace cada uno, incluida con Robin Wright repitiendo como directora de un par de capítulos, se antoja un ejercicio innecesario. Sí conviene señalar alguna incorporación de relumbrón, como la de Patricia Clarkson.

7/10
El corredor del laberinto: Las pruebas

2015 | Maze Runner: The Scorch Trials

Nueva entrega de la saga juvenil distópica que adapta las novelas de James Dashner. La salida del laberinto por parte de Thomas y compañeros no ha supuesto, ni mucho menos, el final de sus desdichas. Supuestamente a salvo en unas instalaciones, antes de ser llevados a un lugar donde podrán llevar una vida más o menos normal, en realidad están sometidos a un extraño encierro, mientras se suceden siniestros experimentos, debido a ciertas características biológicas especiales que les hacen inmunes. ¿Inmunes a qué? Tendrán ocasión de averiguarlo cuando salgan al exterior y se encuentren un paisaje urbano postapocalíptico de edificios destruidos, a la vez que se suceden rumores de facciones rebeldes como el llamado Brazo Derecho, y se topan con personajes bastante belicosos. Con los mismos director y guionista, Wes Ball y T.S. Nowlin, de El corredor del laberinto, más el conjuntado reparto de jovencitos –Dylan O'Brien, Kaya Scodelario, Thomas Brodie-Sangster... – y veteranos de postín que no disparen demasiado el presupuesto –Patricia Clarkson, Barry Pepper, Lili Taylor–, está asegurada una trama ordenada y cierta tensión dramática. Lo que permite plantear cierto temas de rigor en este tipo de filmes como el liderazgo, la capacidad de sacrificio, los dilemas morales, el compañerismo. Interrogantes sobre si el fin justifica los medios, o si el individuo es prescindible frente a la comunidad, aletean por ahí. Además de que se introduce alguna sorpresa argumental. Eso sí, todo se entrega con ritmo supertrepidante y uso inteligente de los efectos visuales. Debe haberse desarrollado un buen software de ciudades hechas fosfatina, pues bastantes filmes que vaticinan un futuro poco halagüeño presentan actualmente un telón de fondo de los de echarse a temblar bastante convincente. Aquí hay un buen uso de los diversos escenarios donde se sucede la acción trepidante, aparte de las ciudades en ruinas, tenemos grandes desfiladeros y estrechos conductos de ventilación. E incluso cuando uno teme que la cinta va a verse poblada de zombies o similares, tan omnipresentes en los últimos tiempos en cine y televisión, Ball y Nowlin saben frenarse y no caer en el "déjà vu".

6/10
El corredor del laberinto

2014 | The Maze Runner

El jovencito Thomas es elevado en un montacargas hasta El Claro, un limitado espacio exterior al aire libre, cuya única posible salida sería a través de un complicado laberinto habitado por extrañas criaturas depredadoras. Le tocará convivir con otros jóvenes, sólo varones, que como él subieron a través de la caja hasta ese lugar sin memoria, lo única que recuerdan, pasado algún tiempo, son sus nombres. Thomas descubre que sus compañeros son muy cautelosos a la hora de afrontar los peligros que les acechan, pero él tiene madera de líder, y frente a la pasividad propugnada por algunos, él comienza a tomar decisiones que suponen un riesgo claro para su vida, y tal vez para la de los otros. Continúa la moda de adaptar novelas juveniles que vaticinan un complicado futuro distópico, tras las películas Los juegos del hambre y Divergente, o crear “ex novo” en la misma dirección, véase la serie televisiva Los 100. Con mimbres como los de la novela de referencia sobre jóvenes que lo tiene difícil para convivir juntos en un lugar aislado ­–la novela del Nobel William Golding “El señor de las moscas”–, o el referente de los misterios de la isla en Perdidos, el debutante en el largometraje Wes Ball se apresta a adaptar las populares novelas de James Dashner, publicadas por primera vez en 2009. El film es entretenido, logra crear una atmósfera de tensión y miedo, por los peligros que acechan y la incómoda ignorancia de los personajes, compartida con los espectadores, acerca de lo que realmente está ocurriendo, unos y otros no saben por qué pasa lo que pasa. En algunos momentos la cinta se acerca al género de terror, también por ciertos pasajes violentos no aptos para todos los paladares. Visualmente la cinta es impactante, pero algunos momentos de acción son algo confusos y videocliperos, aturullan demasiado. La idea principal que propugna El corredor del laberinto, muy adecuada para la sociedad actual, tan acomodaticia y pasiva, es la de qué actitud se debe adoptar ante las dificultades y problemas que hay que resolver en la vida. En los extremos, se puede aceptar el estado de las cosas, esto es lo que hay, y adaptarse; o bien, propugnar un cambio radical para alcanzar una solución; y en medio hay bastantes posibles posturas, según uno esté dispuesto a arriesgar –quizá temerariamente– o adoptar una actitud prudente –que podría lindar con la cobardía–. Hay una decisión de no recurrir a actores de caché demasiado alto, tenemos jóvenes guaperas más o menos resultones como al protagonista, Dylan O’Brien, al que sólo conocerán los fans de la serie Teen Wolf. Los secundarios funcionan razonablemente –siempre resulta agradable ver a Patricia Clarkson, aunque sabe a poco su presencia–, pero se saca poca tajada a la llegada al lugar de una chica, que debería revolucionar al gallinero, podría uno pensar, y que encarna una sosita Kaya Scodelario.

6/10
Aprendiendo a conducir

2014 | Learning to Drive

El matrimonio de Wendy, escritora y crítica literaria, se ha roto. En su casa de Manhattan ha vivido absorta en sus libros, su teclado, su ordenador. Y su marido no ha aguantado más y la abandona por otra mujer. A Wendy se le viene el mundo encima pues se da cuenta de su culpa en el fracaso de su matrimonio, y ni siquiera tiene el consuelo de su hija Tasha, pues ésta se encuentra viviendo lejos, en Vermont. Precisamente con la excusa de poder ir a visitarla, decide entonces sacarse el carnet de conducir. Su profesor será Darwan, un refugiado político sij. Algo está cambiando en la directora española Isabel Coixet. Justo después de probar con el terror en Mi otro yo, vuelve a dejar de lado el género dramático, de profundidades interiores y pesados sufrimientos, que tanto prestigio le ha generado (Mi vida sin mí, La vida secreta de las palabras) y se adentra por primera vez en la comedia con esta película ligera, pero agradable, que se desarrolla con tremenda naturalidad. Llama la atención el tono que adopta Coixet, pues la situación de la protagonista no es lo que se llama idílica (el mundo se le viene encima por un proceso de divorcio) y sin embargo la directora elude el dramatismo y se decanta descaradamente por el lado menos tremendista e incluso opta a veces por lo descomplicado y tragicómico (esa surrealista escena de cama que parece salida del Woody Allen de los 80) e incluso hay referencias a Dios, a su auxilio como fuente de paz (aunque se esté enemistado con él, como dice la protagonista). Funciona además la idea que aletea en el guión de Sarah Kernochan, la metáfora de la conducción como modo de vivir la propia vida: es necesario estar pendientes de lo que sucede alrededor, de los detalles, de las personas del exterior. Si nos encerramos en nuestro propio mundo, nunca avanzaremos y la colisión será segura. Aprendiendo a conducir se ve con gusto, aunque no se escapa que es poca cosa, casi una historia mínima. Se engrandece, sin embargo, con la presencia de Patricia Clarkson, quien en cada escena demuestra ser una actriz enorme, de gran gestualidad y empatía. Le acompaña un correcto Ben Kingsley, aunque su papel de Darwan sea más tópico, menos dado a la brillantez.

6/10
The East

2013 | The East

Segundo largometraje como realizador de Zal Batmanglij, tras Sound of My Voice. Como en aquélla, él mismo ha coescrito el guión con la actriz protagonista, Brit Marling, revelación del interesante film Otra tierra. En esta ocasión, Marling encarna a Sarah, una espía que trabaja para una empresa de seguridad privada conocida como Hiller Brood. Le envían a infiltrarse en The East, un grupo de hippies ecologistas que llevan a cabo acciones terroristas para llamar la atencion sobre el medio ambiente. El grupo está encabezado por Benjamin (Alexander Skarsgård) que cuenta con la ayuda de Izzy (Ellen Page), una chica muy comprometida con la causa. The East cuenta con un elenco de excepción, pues Brit Marling vuelve a demostrar que es una actriz a tener en cuenta, que poco a poco puede convertirse en una estrella. Le acompañan la todoterreno Ellen Page, inolvidable actriz de Juno, y el eficaz Alexander Skarsgård, que trazan a sendos anarquistas muy de carne y hueso. En pequeños papeles aparecen las siempre destacables Julia Ormond y Patricia Clarkson. Además, inicialmente tiene interés su mensaje pro conservación del medio ambiente, y su denuncia de las atrocidades que se llegan a hacer por cuestiones económicas. Pero finalmente, el fondo de The East acaba resultando un tanto tópico, así como el guión, que parece sacado de un manual de libretos de films de infiltrados, y está compuesto por frases con poca fuerza. Además, el metraje, de unas dos horas, se alarga innecesariamente.

5/10
Con derecho a roce

2011 | Friends with Benefits

Dos actores jóvenes en alza protagonizan esta comedia romántica concebida que sigue los patrones establecidos del género. Mila Kunis está en su mejor momento de popularidad tras su papel secundario en Cisne negro, mientras que Justin Timberlake se ha consagrado, sobre todo por su trabajo en La red social. Jamie (Mila Kunis) es una cazatalentos de ejecutivos de Nueva York a la que acaba de dejar su novio. También se ha quedado solo su nuevo fichaje, Dylan (Justin Timberlake), al que ella ha reclutado para un trabajo en una gran empresa en la Gran Manzana. Ambos se sienten atraídos pero en lugar de formalizar su relación, deciden mantener para siempre una amistad “con derecho a roce”, pero sin compromiso. El tema central, aún siendo demasiado típico del género, tiene su interés: el miedo al compromiso y la desorientación afectiva en el mundo moderno. El film se muestra positivo en la posibilidad de los jóvenes para superar este problema. Sin embargo, los diálogos son de segunda fila y recurren constantemente a los chistes soeces para intentar arrancar alguna sonrisa. Parecen una versión pobre de Cuando Harry encontró a Sally, un film que contaba lo mismo pero con infinita más gracia. Y el director y coguionista Will Gluck (Rumores y mentiras) recurre a una realización ‘videoclipera’ pero plana. En cuanto a los actores, los personajes protagonistas son muy tópicos y sólo se salva algún secundario, sobre todo los que interpretan los todoterrenos Patricia Clarkson –la madre de ella– y Richard Jenkins –el padre enfermo con alzheimer de él–, que elevan temporalmente la calidad del conjunto.

4/10
One Day (Siempre el mismo día)

2011 | One Day

Emma (Anne Hathaway) y Dexter (Jim Sturgess) se conocen en la universidad en 1988. Intiman el día de su graduación, la víspera del día 15 de julio, y surge entre ellos una química extrema, que presagia que serán amigos toda la vida. ¿Amigos o algo más? Porque a lo largo de los años, en medio de mil y una dificultades que viven los dos, cada uno por su lado: amoríos, crisis, errores, matrimonios, hijos, etc., Emma y Dexter mantendrán siempre a flote su íntima amistad... La directora danesa Lone Scherfig (Wilbur se quiere suicidar) debutó rodando en inglés con la inspirada An Education, que fue nominada a 3 Oscar. En su siguiente film, ya de producción totalmente norteamericana, lleva a la pantalla una novela de David Nicholls, adaptada por él mismo. Pero el resultado es decepcionante. Triste. Estamos ante uno de esos filmes que podrían haber funcionado a la perfección, ya que todos los hilos auguraban que el tapiz podía ser deslumbrante: directora, historia, personajes, reparto, música, puesta en escena..., y no obstante las puntadas conforman un verdadero desaguisado. No acierta Scherfig a narrar con garra, y se hace un lío con el desconcertante montaje. Los continuos saltos en el tiempo con motivo del pesadísimo día 15 de julio sólo consiguen que al final todas las escenas, y a la postre la película, resulte episódica, reiterativa, aburrida: una colección de retazos tristones, diálogos inacabables, discusiones anecdóticas, reconciliaciones, risillas y llantos a lo largo de veinte años. No todo es malo en la película, es cierto. Funcionan la ambientación a lo largo del tiempo y el retrato de la juventud de los 90, desquiciada por el mundo del éxito, la fama y el placer (como en el caso de Dexter), o presa de la inseguridad (en el de Emma), y en cualquier caso carente de cualquier horizonte moral. También tiene mucha fuerza la difícil relación paterno y maternofilial del protagonista... Pero sin duda lo mejor es el reparto y el trabajo la pareja principal, especialmente la labor de Jim Sturgess, que está soberbio. La elegante y clásica partitura de Rachel Portman es también elogiable.

4/10
Rumores y mentiras

2010 | Easy A

Hay que ver lo dan de sí los institutos en Estados Unidos. Es el gran reclamo para los adolescentes y el caldo de cultivo para guionistas poco exigentes. Sea como fuere es una pena que salvo felices sorpresas –como Brick, Elephant, Precious, Juno o rarezas tipo Ghost World– el tono general de este tipo de filmes es el de la comedia guarra o la soberana tontuna frívola. En este caso, el director de Guerra de Cheerleaders vuelve a entregar otra comedia ligera, ligera, en torno a las relaciones sexuales precoces entre estudiantes. El recurso literario a "La letra escarlata" de Nathaniel Hawthorne sencillamente no cuela. La película se inicia con Olive, una joven estudiante, que se dirige al espectador para contar cómo empezó todo... En realidad Olive está grabando un vídeo en internet para explicar a la gente de su instituto la verdad sobre su vida sexual. Suena un poco raro, pero no lo es tanto. Porque pronto nos enteramos del malentendido: para evitar que su entrometida amiga Rhiannon la atosigue continuamente Olive le miente diciendo que ha perdido la virginidad con un chico. Esa revelación la hace en el baño de chicas, y, claro, tiene la mala suerte de que allí se encuentra Marianne, líder de un grupo religioso de estudiantes que parecen salidos de un manicomio. Los rumores sobre su promiscuidad llegarán al último estudiante, hasta que su fama de golfa sea clamorosa. Formalmente el guión quiere esforzarse en contar las cosas de modo original, idea a la que se suma el director Will Gluck, que se lo pasa en grande con la cámara, con aceleraciones, ralentizaciones, música atropellada, etc. Pero todo ese envoltorio se da de bruces con la cuestión principal: el planteamiento. Todo es absolutamente irrelevante en esta comedia verdusca, que abusa de la procacidad y de los personajes trillados: el zorrón verbenero, el chico gay, el profesor chuli, la psicóloga histérica que se acuesta con el estudiante, el chico ideal, la inteligente protagonista... Y para llegar al culmen del tópico ridículo se pinta a los cristianos como si fueran retrasados mentales. Muy agudo. Es cierto que no todo es malo. La actriz Emma Stone tiene un futuro prometedor como ya demostró en Bienvenidos a Zombieland. Posee verdadera chispa, es guapa y tiene una despectiva arrogancia llena de encanto que sabe insuflar con eficacia al personaje de Olive. De todas maneras, los mejores momentos son los que regalan sus padres en la película, interpretados por Patricia Clarkson y Stanley Tucci. ¡Qué buen rollo! Se lo pasan pipa los dos, y ofrecen gags muy logrados que arrancarán seguro las sonrisas que en otros momentos brillan por su ausencia.

4/10
Shutter Island

2009 | Shutter Island

Verano de 1954. Teddy y Chuck, agentes del FBI, acuden a Shutter Island, una apartada isla de la bahía de Boston, donde tiene su sede Ashecliffe, un centro psiquiátrico para criminales peligrosos. La paciente-prisionera Rachel se ha fugado del modo más misterioso, y a pesar de que los guardias han rastreado hasta el último rincón de la isla, no han dado con ella. En realidad la presencia de Teddy en la isla no es casual: él mismo, veterano de la Segunda Guerra Mundial, solicitó que le asignaran el caso, pues sospecha que en ese particular manicomio se realizan experimentos comparables a los perpetrados por los criminales nazis. Inteligente adaptación de la novela de Dennis Lehane a cargo de Martin Scorsese, que maneja un buen guión de Laeta Kalogridis. El título de la filmografía de Marty que más se parece al que nos ocupa tal vez sea El cabo del miedo, pero por fortuna Shutter Island es muy superior. El director italoamericano sabe crear desde el primer momento un ambiente opresivo muy adecuado, a lo que ayudan mucho esos cielos encapotados que anuncian tormenta y los sonidos de la partitura musical. De modo que se desarrollan bien, dentro de una atmósfera gótica con elementos de terror y cine negro, las dudas de dónde radican los límites de locura y cordura que proporcionan nuestros traumas y construcciones mentales, del alcance que puede tener una conspiración de proporciones colosales, del tratamiento que necesita una mente enferma. Hay sorpresas narrativas que no es cuestión de desvelar, preparadas sin trampa ni cartón, y los personajes son sólidos, no hay villanos de opereta ni héroes sin fisuras. Aunque puedan venir a la cabeza enseguida títulos inolvidables de manicomios, como Alguien voló sobre el nido del cuco, el cinéfilo Scorsese menciona otras referencias clásicas que le han guiado en su notable film: El gabinete del doctor Caligari, Laura, Retorno al pasado, El proceso... Sin duda que son influencias que están ahí, aunque también se podrían mencionar títulos de Alfred Hitchcock como Recuerda y De entre los muertos (Vértigo). Se trata de la cuarta ocasión en que trabajan juntos Martin Scorsese y Leonardo DiCaprio. Este último sigue confirmando su estatura interpretativa, su personaje se mueve en un delgadísimo filo de navaja con enorme soltura, su composición está muy matizada. Le apoya un notable reparto, de esos que obligan a quitarse el sombrero.

8/10
Cairo Time

2009 | Cairo Time

La norteamericana Juliette, mujer en la cincuentena, viaja a El Cairo para pasar unos días de vacaciones con Mark, su marido, que trabaja en la ONU. Sin embargo, en el aeropuerto recibe la noticia de que Mark se encuentra en Gaza y de que no se sabe cuándo podrá regresar. Tareq, antiguo colaborador de su marido y ahora dueño de un café, tiene la amabilidad de recogerla en el aeropuerto y dejarla en el hotel. Con el paso de las horas Juliette se irá encontrando muy sola y a lo largo de los días casi su única compañía será la de Tareq, que le dedicará tiempo para enseñarle la ciudad. Película delicada y pequeña, que poco a poco se disfruta con gran regocijo. Cairo Time está dirigida y escrita por la canadiense Ruba Nadda (1972), que obtuvo un buen reconocimiento con su anterior film, Sabah. Aquí ofrece lo que ella define como un “lánguido y sereno romance”, y eso es justamente: un film lleno de sutileza, con un tempo tranquilo, unos personajes normales pero atractivos, y un guión sencillamente real, que no busca sorprender ni fabricar excesos imposibles. La narración se desarrolla con lento esmero, apoyada en una luminosa fotografía y en las evocadoras notas pianísticas de la banda sonora compuesta por Niall Byrne. A excepción de algunas alusiones con respecto al choque de civilizaciones (esas distintas reacciones ante la carta de amor) y a la diferente mentalidad y modo de comportarse entre hombres y mujeres, a decir verdad la historia en sí va poco más allá de las miradas, silencios y diálogos entre los personajes con los que se encuentra la protagonista, en especial con Tareq, y también del descubrimiento de El Cairo. Porque la capital de Egipto se ofrece aquí con un agradable costumbrismo: hay una efervescencia objetiva en las calles, con ese continuo movimiento aturdidor tan característico de las ciudades orientales, pero también existe la contemplación subjetiva de Juliette, que mira y observa ensimismada en su interior. Resalta asimismo la templada sensibilidad de la Nadda ante una historia que fácilmente se le podría haber ido de las manos. Todo es leve en la forma, contenido, como debe ser, lo cual no significa que el resultado no tenga una enorme fuerza. Su sabiduría tras la cámara se revela espléndida en la secuencia clave que comienza en el hotel... para cambiar de improviso a un plano exterior lleno de significado. No hace falta más. La excelente Patricia Clarkson ofrece una interpretación a su altura, natural y tierna, que transmite intensos sentimientos con su sonrisa, su mirada compasiva o cariñosa, su llanto tenue. Cairo Time ganó el premio a la mejor película en el Festival de Toronto.

6/10
Si la cosa funciona

2009 | Whatever Works

Boris es un tipo de cierta edad, profesor de física jubilado que pudo haber sido premio Nobel, divorciado, que intentó una vez suicidarse, y con una increíble labia con la que expresa su visión desencantada de la vida. Para él la mayoría de los mortales son simples gusanos, muy por debajo de su nivel clarividente. Una noche ayuda a una jovencita, la sureña Melodie, que ha huido de su conservador hogar hasta Nueva York. La chica se queda a vivir en su casa, aunque él al principio la mira por encima del hombro, no le parece atractiva, y la ve ingenua y no demasiado inteligente. Pero con el roce de la convivencia surge algo entre ellos, e incluso el compromiso. Un día, inesperadamente, irrumpirá en sus vidas la madre de ella. El Woody Allen de siempre. Buen contador de historias, ingenioso en algunos recursos -el protagonista hablando a cámara en varios momentos, incluido inicio y desenlace-, divertido... pero también cínico y desesperanzado, a vueltas con el amor y el desamor, la felicidad y la desdicha, el sentido de la vida y la religión. Si acaso algo cambia en la mirada de Allen es la senectud del protagonista: Boris, interpretado por Larry David, cómico conocido sobre todo por la 'sitcom' Seinfeld, y que deviene aquí en 'alter ego' de Woody Allen, incluso con innegables paralelismos autobiográficos, apuntados por los personajes de Evan Rachel Wood y Patricia Clarkson. Un psicoanalista podría hablar seguramente de narcisismo y de coartada pergeñada por Allen para justificarse en el otoño de la vida -hace dos años morían sus admirados maestros Ingmar Bergman y Michelangelo Antonioni-, ese principio que da título al film y que repite continuamente el protagonista, “si la cosa funciona”... La idea sería que cualquier decisión que se tome en esta vida sería correcta, sin con ella se alcanza cierta tranquilidad, paz, equilibrio... aunque nada garantice que las relaciones o compromisos nacidos de tales decisiones vayan a durar un tiempo ilimitado. De modo que Allen da un giro argumental a las vidas de los distintos personajes del film, para ilustrarla, riéndose del racionalismo de Boris, y dándole finalmente la razón existencial al puro azar. No obstante, resulta significativo que, en plan iconoclasta, se conceda el beneficio de la duda de “si la cosa funciona” a una relación homosexual y a un 'ménage-à-trois', y no en cambio al cristianismo conservador de los personajes sureños, que Allen ridiculiza presentándolo como poco menos que un estadio mental infantil y frustrante.

6/10
Vicky Cristina Barcelona

2008 | Vicky Cristina Barcelona

Dos íntimas amigas estadounidenses, Vicky y Cristina, viajan en verano a Barcelona. Aunque se aprecian sinceramente, no pueden ser más distintas. La primera es cerebral, tiene su vida muy ordenada, se piensa mucho las cosas antes de actuar; su prometido le aguarda en Nueva York, y está haciendo entretanto un máster en identidad catalana. Su amiga, en cambio, no tiene muy claro lo que desea en la vida; le gusta el cine y ha rodado un corto, pero no sabe si ésa será su futura dedicación profesional; es impulsiva, le gusta vivir la vida intensamente, se deja llevar. Una noche conocen a Juan Antonio, un pintor español, que les hace una insólita propuesta: viajar a Oviedo en su avioneta, y compartir habitación y cama los tres. Vicky y Cristina se quedan alucinadas, aunque previamente habían sabido de la agitada trayectoria vital de Juan Antonio, separado de su esposa, quien le agredió en el pasado. El caso es que el pintor hispano y sus planes resultan excitantes, y de momento aceptan acompañarle a Oviedo. Aquello resulta ser una inmersión muy especial en la cultura española. Primera película de Woody Allen coproducida por España, a través de Mediapro, y con los dos actores hispanos más internacionales del momento, Javier Bardem y Penélope Cruz, que están estupendos, especialmente el primero. Pues el actor compone a un personaje rebosante de sensibilidad, en lo que al aprecio de la belleza se refiere, lo que le aleja de otras interpretaciones de tipos decididamente brutales; también es encomiable el trabajo de “Pe”, aunque su composición esté más cercana a los personajes femeninos latinos de carácter, al estilo de los de Sophia Loren o Gina Lollobrigida, algo previsibles. También está muy bien, como suele, Scarlett Johansson, aunque quizá la gran sorpresa interpretativa del film de Allen sea la desconocida Rebecca Hall, vista fugazmente en El truco final, y que está sobresaliente como la amiga cerebral, un papel muy medido. El cineasta neoyorquino explora sus temas habituales, entre los que sobresale la eterna búsqueda del amor. Los personajes anhelan la felicidad, un amor que les llene... Y lo encuentran... por un tiempo, pero se hagan las combinaciones que se hagan, parece decir el pesimista Allen, es imposible encontrar la dicha completa. En tal sentido juega el director a varias bandas: el matrimonio convencional y programado, el de los artistas bohemios, el arriesgado... e incluso las “nuevas formas de familia” (qué disparatada e inadecuada expresión, perdón por usarla), manifestadas en un segundo “trío”, el compuesto por el pintor, su esposa, y una de las turistas, donde habría espacio para la variante lésbica. “No sé lo que quiero, pero no es esto”, llega a decir uno de los personajes teóricamente más desinhibidos... Mientras que la joven convencional, cuando parece decidida a “quemar las naves” de su convencionalismo, va a tener dificultades por donde no se lo esperaba... Azar, libertad, insatisfacción... Todo anda flotando por ahí, dejando mal sabor de boca. Resulta curioso, pero Woody Allen no parece confiar en el compromiso, ni en lo que es la lucha día a día por alimentar el amor, tales posturas no asoman en su film, como tampoco lo que sería, de verdad, formar una familia, engendrar hijos y cuidarlos... Uno de los aspectos más interesantes del film es observar la mirada a España de un extranjero como es Woody Allen. En la mirada subyugada por la belleza de las dos turistas hay algo del propio Allen, así como su guía podría representar a los amigos españoles del cineasta, que le han descubierto el país. Así se entiende la inclusión de una iglesia románica y su Cristo, la guitarra española, y por supuesto Gaudí. Por supuesto Allen no sería Allen si renunciara a su singular sentido del humor. Y aunque este film tiene su punto patético, porque está hablando de la infelicidad (mucho más que de la felicidad, una utopía desde su punto de vista), hay algunas buenas ideas, con su punto socarrón, que en parte se diría dirigidas al público hispano, al que se diría ha “pillado”, al menos en parte. Así se entiende que cuando Vicky explica sus estudios de identidad catalana a un maduro matrimonio americano, él pregunte “Y eso, ¿para qué sirve?”; tampoco parece casual la inclusión de la rotulación en español de los precios de una frutería catalana. Se diría que alguien le ha dicho, “a ver si haces un bonito 'spot' promocional de Barcelona”, y Allen asume el reto, pero apostando por su amado Gaudí, arrimando el ascua a la sardina de su gusto personal. Y nos queda la duda de si la boda en el ayuntamiento de Barcelona respondía al “caprichito” de algún concejal que quería salir en la peli; en cualquier caso, Allen salva la situación con dignidad.

6/10
Elegy

2008 | Elegy

Isabel Coixet sigue con su costumbre ya casi inveterada de rodar en inglés –el español lo reserva para los spots políticos–, aunque en este caso la novedad es que lo hace con capital estadounidense en su totalidad, aportado por la compañía Lakeshore. Otro elemento inédito en la directora catalana es que no firma el guión, escrito por Nicholas Meyer a partir de la novela “El animal moribundo”, de Philip Roth. Aunque ciertamente los temas abordados, amor y desamor, enfermedad y dolor, sentido de la vida y la sombra de la muerte, son plenamente coherentes con el resto de la filmografía coixetiana. David es un profesor universitario de literatura, divorciado hace años y con un hijo médico adulto que no le perdona el abandono del hogar. Brillante en sus clases magistrales y en el ejercicio de la crítica literaria en los medios de comunicación, se trata de un cínico de pies a cabeza que no cree en el amor. Está acostumbrado a relaciones ocasionales nada comprometedoras, de las que se surte a veces entre ex alumnas jóvenes –hay que evitar posibles demandas por acoso sexual, nunca se sabe–; a la vez, mantiene desde hace tiempo una relación con Carolyn, una mujer de su edad, ejecutiva, con la que disfruta del gusto de cierta rutina, con ella no tiene que fingir; y es un gran amigo de George, de puntos de vista parecidos, aunque él compatibiliza su trato con jovencitas con el mantenimiento, por así decir, de su matrimonio. Un día David conoce a Consuela, una alumna de origen cubano de deslumbrante belleza. Acabado su curso comenzará la ceremonia de la seducción, pero esta relación parece diferente a las otras que ha mantenido hasta la fecha. David se siente tan torpe como un adolescente, y planea sobre él la duda de si eso no será, a la postre, amor. La cineasta trata temas de indudable interés, relacionados con el hastío de tanto intelectual de Occidente, que tras su postiza postura de tener las cosas muy claras, de cierta seguridad y aplomo, ocultan una terrible fragilidad, por carecer de asideros sólidos que les permitan caminar por el mundo. Así, y dentro de la ausencia de la cuestión trascendente, algo típico en Coixet, el anhelo de felicidad y la belleza de contar con el apoyo de los seres queridos en los malos tragos, son los elementos que pueden hacer más llevadero este “valle de lágrimas”. En cambio, elementos como la pura belleza física se revelan insuficientes y efímeros. Coixet es una directora sólida, pero esto no impide una morosidad excesiva en la historia, con abundantes reiteraciones sobre lo mismo, sin desbrozar el terreno y avanzar, por así decir. Tampoco resulta demasiado convincente contraponer al escepticismo de David el supuesto amor puro de Consuela… que no es al fin y al cabo tan puro, ni revela demasiado contenido, hasta el último tramo del film. O el salpicar el relato de escenas íntimas, con esa insistencia en señalarnos que Penélope Cruz es como la reencarnación de la maja pintada por Goya. Cuenta el film con un buen reparto, lo que supone dos protagonistas de altura –Ben Kingsley o la perfección del cinismo, Penélope Cruz o una belleza diferente– más tres secundarios –Dennis Hopper, Patricia Clarkson, Peter Sarsgaard– muy competentes.

5/10
Lars y una chica de verdad

2007 | Lars and the Real Girl

Un pueblecito norteamericano. Los hermanos Lars y Gus Lindstrom son vecinos en la casa que heredaron de su padre. Gus, casado con Karin, que está encinta, vive en la casa principal, mientras que Lars ocupa el garaje contiguo. Algo le pasa a Lars, decididamente no es un joven normal. Es extremadamente tímido, y su capacidad mental se diría fronteriza. De modo especial le cuesta el trato con la gente, y concretamente que le toquen. Un día anuncia a su hermano y su cuñada que tiene visita femenina. Se trata de Bianca, que viene de Brasil, quien resulta ser... ¡una muñeca hinchable! En efecto, es una muñeca de ésas que compran en internet pervertidos sexuales para combatir su soledad afectiva; aunque en Lars no hay nada retorcido al respecto, parece creer que se trata de una verdadera persona, o juega a fingirlo. Ante tal tesitura, Lars y Karin se las arreglan para que Lars acuda con Bianca a ver a una amiga doctora. El consejo de ésta es que le sigan la corriente, pues la construcción mental de que Bianca es una persona debe deshacerla el mismo que la creó, o sea, Lars. Como éste es muy querido en el pueblo, sus vecinos y compañeros de trabajo mantendrán la ficción de que Bianca es una mujer de verdad. Una insólita película, de guión ciertamente original, lo que explica la nominación al Oscar en este apartado. Aunque la premisa tenga algo de surrealista, en realidad se emparenta el film con la mejor tradición de la comedia, desde Frank Capra a los amables títulos de la Ealing. El libreto se debe a una guionista curtida hasta ahora en la serie televisiva A dos metros bajo tierra, Nancy Oliver, y su director, Craig Gillespie, es un completo desconocido. Se trata, obviamente, de un cuento a modo de parábola, donde la muñeca Bianca se va a convertir en despertador de los mejores sentimientos de los distintos personajes. El dúo Gillespie-Oliver sortea el serio peligro de caer en el ridículo, la ñoñería o el mal gusto; hay delicadeza y amor a la hora de contar su historia. Ryan Gosling se las arregla para componer a la perfección al ingenuo protagonista, mientras que el resto del reparto le arropa a la perfección, conjugando su bondad con el sufrimiento por no ver reconocidos sus esfuerzos. Hay momentos de intenso dramatismo, entendemos la soledad y el dolor de unos y otros, levemente apuntados; y se incluyen situaciones divertidas, pero apuntadas ligeramente, sin cruzar la frontera de lo grotesco.

6/10
El juego del matrimonio

2007 | Married Life

Tercer largometraje del director Ira Sachs cuyo film Forty Shades of Blue logró en 1995 el Gran Premio del Jurado en el Festival de Sundance. Aquí escribe y dirige una historia peculiar, entre el drama y el thriller –aunque en ocasiones todo parezca una comedia–, sobre las vicisitudes de un matrimonio de clase media en la Norteamérica de finales de los 40… Aunque el relato no es áspero ni desagradable, sí es insulso, pues se trata de una película carente de humor, nada romántica, con una visión cínica y poco atractiva de la vida matrimonial, donde sólo parece haber egoísmo edulcorado. El director parece decir algo así como que el matrimonio no da la felicidad, pero “esto es lo que hay”. Y, claro, quien dice vicisitudes, dice adulterio. Porque la cosa va de eso. Tras muchos años de matrimonio, Harry quiere a su esposa Pat, pero no está enamorada de ella (¡Oh Dios mío, qué espanto!). Total, que se enamora de la jovencita Kay y planea una vida idílica con ella. Harry le confiesa muy seriamente su adulterio a su mejor amigo, Richard, un vividor incapaz de asentar la cabeza... hasta ahora, es decir hasta que Harry le presenta a Kay. Y mientras que Harry y Kay prosiguen su relación, Richard comienza también a hacerle visitas a la amiguita de Harry. En fin, las cosas comienzan luego a ponerse oscuras, pues ya se sabe que la pasión ciega el intelecto... De lo mejor del film es la cuidadosa ambientación de los años 40 del siglo pasado. Los personajes tienen el misterioso aire del cine negro de aquellos años, con las gabardinas, los sombreros, las lluvias nocturnas, los secretos, la mujer fatal de rubios cabellos, los exteriores urbanos grises, los interiores hogareños de color pastel, etc. Sin embargo, pese al atractivo envoltorio la historia carece de interés real y todo suena a creación artificial y un poco episódica, quizá debido a la pobre definición de los personajes y sus relaciones, y a la torpeza de un guión sin garra. Y eso que el reparto es realmente bueno: Chris Cooper, un actor capaz de bordar reversos malévolos; el galán Pierce Brosnan; la esposa abnegada Patricia Clarkson; y la joven bombón Rachel McAdams. Una lástima.

4/10
Blind Date

2007 | Blind Date

Sin reservas

2007 | No Reservations

Fiel adaptación estadounidense del notable film alemán Deliciosa Martha. El original de Sandra Nettelbeck era un título formidable, y el propósito de la versión de Scott Hicks (Shine, Mientras nieva sobre los cedros) parece no haber sido otro que el de dar a conocer la misma historia a un público más amplio. No nos engañemos: una película alemana, de directora y actores desconocidos (Sergio Castellitto es lo más próximo a un rostro popular que tiene el film de 2001) tiene un alcance bastante restringido. De modo que podrá gustar más o menos esta revisitación, que básicamente mimetiza la trama original con intérpretes americanos, pero está claro que logra sobradamente su objetivo. Por otra parte, no deja de tener gracia que clamen contra el “remake” los mismos que cantan la genialidad de títulos como el oscarizado Infiltrados de Martin Scorsese, adaptación de lo que califican –casi siempre sin haberlo visto– de película hongkonesa “menor”, Juego sucio (2002); lo cierto es que la comparación de ambos casos, Sin reservas e Infiltrados, no es, en absoluto, odiosa. La película sigue las andanzas de Kate, una experta chef neoyorquina, profesional de la cocina como “la copa de un pino”, que ha hecho de su trabajo una especie de coto que ocupa todo su tiempo, de modo que lo que podríamos llamar “vida privada” sencillamente no existe: los días transcurren así en lánguida y cómoda –aunque nunca del todo– soledad. Su trabajo le obsesiona hasta el extremo –si un comensal critica uno de sus platos le montará, sin dudar, un “numerito”–, de modo que la dueña del restaurante le paga sus sesiones con un psiquiatra, que le pueda aconsejar. La vida de Kate va a dar un giro de 180 grados cuando su hermana sufre un accidente de tráfico mortal. De pronto entra en su vida su sobrinita Zoe, de la que debe hacerse cargo. En el ínterim de asimilar la noticia y hacerse a la nueva situación, se incorpora al restaurante Nick, un excéntrico cocinero; el choque de caractereres entre Kate –fría y cortante– y él –de temperamento alocado, contagiado de la Italia donde se formó culinariamente– resulta inevitable, aunque también surge la atracción. El secreto de este film, que cuenta una emotiva historia dramática con inteligentes contrapuntos humorísticos, es su inmensa humanidad, que nos recuerda lo gratificante que es ocuparnos de los demás, dejando a un lado las manías personales que nos impiden “respirar”. Todo con un montón de ideas felices, como la cámara frigorífica en que Kate se desahoga, o el modo en que Nick consigue que Zoe vuelva a comer. Si de encontrar novedades con respecto a Deliciosa Martha se trata, pocas se pueden reseñar; quizá la composición de Catherine Zeta-Jones convierte a su personaje en más frágil y humano, frente a la dureza a machamartillo del original, quizá más entendible en alguien germánico; algunos temas musicales que funcionaban se repiten, pero está muy bien incorporada la nueva partitura de Philip Glass. La idea es que no se trata de reinventar, sino de ofrecer una nueva versión, y hace bien Hicks en tener bien clara esa idea. Puede no obstante permitirse alguna novedad menor en Kate –su compra del mejor pescado, sus partidas de monopoly y batallas de almohadas con su sobrina–, pero su propósito no es otro que rodar en inglés, con un atinado reparto –además de Zeta-Jones, los en alza Aaron Eckhart, Patricia Clarkson, Bob Balaban y Abigail Breslin– una historia de alcance universal. Ni más... ni menos.

6/10
Todos los hombres del rey

2006 | All the King’s Men

Adaptación de la novela homónima de Robert Penn Warren de 1946, que ya había sido llevada al cine en 1949 por Robert Rossen en El político con excelentes resultados, entre los que se cuentan el Oscar a la mejor película. Aborda la nueva versión como director y guionista Steven Zaillian, quien ha demostrado poderío, sobre todo en el segundo campo, en títulos como En busca de Bobby Fischer y La lista de Schindler. El film describe el ascenso político de Willie Stark, desde unos primeros tiempos en que es poco menos que un paleto con buenas intenciones de mejorar las cosas, hasta su mandato como gobernador del estado sureño de Luisiana. El punto de vista narrativo, al igual que en el libro, lo aporta Jack Burden, un periodista desprovisto de armas morales, que de cronista político de un diario pasa a convertirse en el hombre que hace gran parte del trabajo sucio a Stark. Un desengaño amoroso parece haber endurecido el corazón de Burden –la amistad con los hermanos Stanton, Adam y Anne, hijos de un antiguo gobernador, se enfrió–, hasta convertirse en cínico observador de los acontecimientos. La novela de Warren es voluminosa y compleja, de modo que hay que apuntar en el haber de Zaillian un guión trazado con tiralíneas, que incluye la mayoría de las subtramas del original. Resulta, por ejemplo, un acierto, conservar el viaje nocturno para visitar al juez Irwin, que vertebra la historia. No obstante se echa en falta algún pasaje –da la impresión de que parte del metraje ha caído al editarse el largo film–, principalmente el accidente del hijo de Stark, en el que Zaillian apuntaba un interesante paralelismo con la figura de Adam. En cualquier caso, queda clara la reflexión acerca de la corrupción política y de la divisa ‘el fin justifica los medios’, tentaciones difíciles de resistir cuando se carece de asideros sólidos a los que agarrarse. El correcto film desprende cierta frialdad, se asemeja a un cuerpo inanimado. Con un excelente diseño de producción, y uno de esos repartos que quitan el hipo, no despierta sin embargo demasiadas emociones. Da la sensación de que la película habría salido ganando con unos actores menos conocidos. Uno ve a Anthony Hopkins, y no puede menos de decirse ‘Ahí está Anthony Hopkins haciendo de juez Irwin’, en vez de pensar ‘Ahí hay un juez teóricamente justo, con algún oscuro secreto en su pasado’. No digamos nada de James Gandolfini, al que uno ve y sólo se le ocurre preguntarse ‘¿Qué hace Tony Soprano por aquí, algún enjuague mafioso, tal vez?’.

6/10
El bosque maldito

2006 | The Woods

Años 60. Heather, una joven que provocó un incendio en el jardin de su casa, es internada por sus padres contra su voluntad en un internado femenido situado en un bosque. Allí sufre tremendas pesadillas, mientras sus compañeras desaparecen progresivamente. Heather investiga estas desapariciones, con ayuda de sus poderes telepáticos y descubre que están relacionadas con el bosque de los alrededores y con un oscuro secreto que guardan sus profesoras. Lucky McKee levantó pasiones entre los apasionados del fantástico con su anterior film, May, también con una adolescente problemática. Ahora, filma su primer trabajo de estudio, un film de terror con una inquietante ambientación, y un excelente trabajo de Patricia Clarkson (Vías cruzadas, Dogville) en una asombrosa interpretación de villana. Los incondicionales del género celebrarán la aparición de Bruce Campbell, protagonista de la saga de Posesión infernal, acompañado por su hija, Emma Campbell, que encarna a una de las alumnas.

4/10
The Dying Gaul

2005 | The Dying Gaul

Robert presenta un guión a Jeffrey, un productor hollywoodiense, basado en la relación homosexual que mantuvo con Malcolm, que murió víctima del sida. A Jeffrey le gusta la historia, aunque le gustaría que Robert cambiara el libreto para hacerlo aceptable a un público más amplio. En el ínterim le introduce en el entorno familiar, donde conoce a Elaine, la esposa, al que Robert le fascina. Tanto que se introduce anónimamente en un chat de internet donde suele participar Robert... y con el alias de "Arcángel" se hace pasar por Malcolm, que hablaría con su antiguo amante desde el más allá. Lo malo es que desagradables secretos salen a la luz en la web. Adaptación de una obra teatral de Craig Lucas, demuestra cómo las sendas del thriller cada vez son más retorcidillas. Aquí se pergeña un triángulo malsano, donde unos y otros se mueven entre las carencias afectivas, el morbo y el deseo de venganza, con algunas sorpresas y golpes de efecto. Lo mejor es el trabajo de Patricia Clarkson, una actriz sorprendente y muy expresiva. Pero la trama, una vez planteada, se convierte en un callejón sin salida, hasta el punto de que el desenlace sabe un poquito a trampa.

5/10
Buenas noches, y buena suerte

2005 | Good Night, And Good Luck

Estamos en los 50, la etapa más dura del comité de Actividades Antiamericanas, promovido por el senador Joseph McCarthy, que ve comunistas por todas partes. Multitud de personas son juzgadas con argumentos sensacionalistas del senador, muchas veces sin pruebas. Funcionarios públicos pierden su empleo y directores y guionistas de Hollywood, acusados por sus propios compañeros, son incluidos en las tristemente célebres listas negras, circunstancia que les impide trabajar. Cunde el pánico entre la población. Pero alguien se atreverá a cuestionar a McCarthy. Se trata de Edward Murrow, pionero de la televisión, director y presentador del programa 'See it Now', de la cadena CBS. Murrow, famoso porque después de comentar sus impresiones se despedía con la frase “buenas noches y buena suerte”, se fijó en un caso claramente injusto, el de un piloto del ejército destituido por la única razón de que su madre y su hermana, en algún momento, acudieron a reuniones del partido comunista. Murrow y su equipo elaboraron un programa sobre este asunto, y posteriormente emitieron una declaración del propio senador, que había reclamado su derecho de réplica. George Clooney es hijo de un presentador televisivo, se hizo famoso con la serie Urgencias y reflexionó sobre el mundillo de la pequeña pantalla en Confesiones de una mente peligrosa, su prometedora opera prima. Confeso admirador de Murrow, Clooney era el hombre adecuado para adaptar al cine su enfrentamiento con el senador. Y lo hace con un estilo sobrio, cercano al documental, con una estupenda fotografía en blanco y negro, sin concesiones a secuencias sentimentales forzadas. Clooney denuncia el abuso de poder y homenajea al medio televisivo, que se usa habitualmente para entretener –casi narcotizar– con productos de evasión, pero que si se usa bien puede servir para garantizar la libertad de los ciudadanos. Los críticos estadounidenses trazaron paralelismos entre el film y la actualidad de su país, pero en realidad Clooney realiza una apología intemporal de la libertad de expresión y el periodismo bien hecho. No obtuvo ningún Oscar, a pesar de las seis nominaciones con las que contaba. El siempre efectivo David Strathairn encarna a Murrow, mientras que Clooney se ha reservado un papel secundario, el del fiel colaborador del protagonista: Fred Friendly.

7/10
El milagro

2004 | Miracle

Año 1979. Estados Unidos pasa por una crisis de confianza. En años de guerra fría, ha vivido fracasos como la Guerra de Vietnam, o el escándalo del Watergate, saldado con la dimisión del presidente Nixon. Ahora, en plena administración Carter, sucesos como la toma de la embajada en Irán, o la invasión rusa de Afganistán, desaniman a la población. En esta atmósfera, Herb Brooks recibe el encargo de entrenar el equipo de hockey sobre hielo que representará a EE.UU. en las olimpiadas de invierno. Herb es un tipo duro. Sabe que dispone de poco tiempo, y antes de buscar a las estrellas de la liga profesional, opta por formar un equipo con gente joven, aficionados con talento, donde todos deben ser una piña. Así se prepara para lograr un “milagro”: vertebrar un equipo capaz de ganar a un rival legendario, la Unión Soviética, no porque sean mejores (los rusos llevan 15 años jugando juntos, son profesionales), sino porque habrán preparado “el momento” en que la victoria es posible. Apasionante film deportivo, basado en hechos reales. Gavin O’Connor (Tumbleweeds) sabe imprimir a su historia un vibrante tono épico, y comunica eso tan bonito de representar a tu propio país. Jugar con la dualidad “es sólo un partido de hockey”-“es más que un partido de hockey” se revela un acierto. El film no sólo entrega partidos emocionantes de resultado dudoso. También critica con acierto los llamados “Dream Teams”, capaces de todo menos de hacer soñar a sus seguidores, al haber sustituido los profesionales el amor a sus colores por el deseo primordial de hacer cuanto más dinero mejor. Kurt Russell encarna con aplomo al tozudo entrenador, y se dibuja bien su conflicto de conciliar el trabajo con la atención a la familia; allí Patricia Clarkson, como su esposa, da una nueva lección interpretativa, al insuflar vida a lo que podía ser un “papel florero”, conjugando cariño al marido con exigencia para que atienda todos sus deberes.

6/10
Retrato de April

2003 | Pieces Of April

Retrato de April es de esas películas a las que hay que conceder una oportunidad. Su comienzo presagia lo peor: escenarios mal iluminados, look mugriento, personajes adormilados deambulando por sus casas… Pero cuando uno acepta la opción estética del realismo sucio y tono documental, y se adentra en la historia, descubre unos personajes y problemas cercanos. No en vano escribe y dirige el film Peter Hedges, firmante de apreciables guiones (¿A quién ama Gilbert Grape?, Mi mapa del mundo, Un niño grande). El film transcurre en un Día de Acción de Gracias, con tres hilos conductores: el viaje en coche de los Burns (Joy, la madre, enferma de cáncer; Jim, el padre optimista; Beth, la hija ‘doña perfecta’; Timmy, el hijo adolescente; Dottie, la abuela con Alzheimer), para comer con April, la hija mayor; los esfuerzos de ésta, que se fue de casa de malas maneras, para cocinar; y los preparativos de Bobbie, novio negro de April, con idea de causar buena impresión. Hedges crea un hermoso entramado de relaciones humanas, donde no faltan aristas y defectos pero tampoco puntos para el entendimiento: en el automóvil saltan el sarcasmo y las lágrimas, pues todos saben que a Joy le queda poco tiempo; el horno de April no funciona, lo que le obliga a pedir ayuda a sus vecinos; en la calle vemos el mundo de trapicheos de Bobby. Y al fondo late la duda de cómo discurrirá la ‘reunión’; lo que propicia el mejor momento de la película, por lo que tiene de inesperado, en el aseo de un restaurante. A un guión casi perfecto, que apuesta por la capacidad de las personas para entenderse, pese a las inevitables diferencias, se suma un gran reparto de rostros reconocibles (Katie Holmes, Derek Luke, Oliver Platt, Alice Drummond, Patricia Clarkson, que obtuvo una nominación al Oscar…), aunque ninguno tenga vitola de estrella.

7/10
Vías cruzadas

2003 | The Station Agent

Finbar McBride, un hombre enano, serio y de pocas palabras, marcha a un pueblo rural de New Jersey para tomar posesión del que será su nuevo hogar, una vieja estación de tren abandonada, heredada de un amigo recién fallecido. Allí, Finbar pretende llevar una vida de ermitaño, dedicado casi exclusivamente a disfrutar de su pasión preferida: contemplar trenes. Pero Finbar, que elude constantemente la compañía de los demás, no pasa desapercibido para nadie, especialmente para Joe, un cubano que vende perritos calientes, y para Olivia, una mujer que lucha por superar una dolorosa pérdida familiar. El actor secundario Thomas McCarthy (Conspiración, Los padres de ella) debuta como director y guionista con esta maravillosa película, premiada en Sundance y San Sebastián, entre otros festivales. Con una puesta en escena sobria, muy pocas localizaciones y un magnífico sentido del ritmo narrativo y el uso del silencio, McCarthy ofrece un poderoso drama, teñido de comedia, sobre la soledad, la autocompasión, el egoísmo y la necesidad de todo ser humano de estrechar lazos con sus semejantes. Los itinerarios afectivos de los personajes –sobre todo el de Finbar– son ejemplares a la hora de mostrar el que ha de ser el verdadero núcleo de una existencia que merezca la pena ser vivida. El reducido reparto logra que los personajes, extraordinariamente sencillos y reales, conmuevan al espectador por su carga de autenticidad. Destaca Patricia Clarkson, quizá la actriz más convincente y conmovedora de la actualidad.

8/10
Dogville

2003 | Dogville

Tras su celebrada Bailar en la oscuridad, el danés Lars Von Trier prosigue con su búsqueda de los límites del arte cinematográfico. La originalidad de este director quizá raye lo temerario y desde luego su cine no deja indiferente a nadie. A algunos les parecerá pretencioso y cargante y a otros fascinante y genial, pero siempre resultará sorprendente. Y de lo que no hay duda es de que se trata de uno de los directores más audaces del cine actual. Esta vez se atreve a transformar el teatro en cine. Pero, entiéndase, no es que adapte una obra teatral –nada más lejos de la realidad–, sino que filma teatro y logra el milagro de transformarlo en cine puro. Estructurada en un prólogo y nueve capítulos introducidos por un narrador, la película cuenta la estancia de Grace en un pueblo de las Montañas Rocosas. Se trata de una bella, bondadosa y asustada mujer que llega a Dogville huyendo de la muerte. Tras algunas dudas, los habitantes acaban por darle cobijo gracias a la influencia de Tom, que pronto se enamora de ella. Grace quiere devolver la hospitalidad de aquellas gentes y se propone ayudar a cada uno con denodado empeño. Pero, poco a poco, y tras la cada vez más insistente búsqueda de Grace por parte de las autoridades, los habitantes de Dogville comienzan a dudar de la fugitiva y van arrogándose el derecho de disponer de ella a su antojo, hasta convertirla en una esclava. Otra vez Von Trier vuelve a hacer de las suyas: te encandila con imágenes increíbles –Grace en el camión de frutas, por ejemplo– y luego te estruja el corazón sin piedad. Las pasiones humanas, constantes en su cine, se trasladan también a Dogville: la bondad, el sacrificio, el egoísmo, la hipocresía, la traición, la lujuria, la venganza, acaban por dar vida a una parábola bellísima pero funesta y desesperanzadora sobre el ser humano. Somos, parece decir Von Trier, tan ruines y mezquinos que el camino del bien nos está vedado. Así es el brutal pesimismo de esta obra de arte.

8/10
Lejos del cielo

2002 | Far from Heaven

Una vida feliz, puede que no lo sea. Sobre todo cuando se construye sobre la falta de confianza, cuando no se conoce al otro. Es lo que ocurre en los años 50 en el hogar de los Whitaker. El matrimonio, con dos hijos, vive en una hermosa casa en una zona residencial. Todo es pulcro y aseado, sonrisas y pasteles de manzana. Pero lo cierto es que el padre no se ocupa de sus hijos, y mantiene una aventura homosexual, que le tiene acogotado. Mientras que ella va a descubrir que su cultura es bien escasa, y que no ha sabido ver a su alrededor problemas como el del racismo. El gran mérito de Todd Haynes es filmar un melodrama intenso, con personajes apasionantes, y dotarle del aire inconfundible de los grandes filmes del maestro Douglas Sirk. Y a la vez, conectar con la sensibilidad actual de una sociedad hastiada y aburrida de casi todo, que quiere encontrar un sentido a su vida (Julianne Moore encarna dicha sensibilidad de modo notable, en un papel semejante, pero más largo, al que hizo recientemente en Las horas) sin saber cómo.

6/10
Bienvenidos a Collinwood

2002 | Welcome to Collinwood

Mientras cumple condena, un delincuente recibe un soplo que le permitirá ejecutar un “bellini”, que en el dialecto local significa “robo perfecto”. Para ponerse manos a la obra necesita salir de prisión, por lo que pide a su novia que busque a alguien que se declare autor del crimen por el que está detenido, a cambio de una jugosa cantidad de dinero. No encuentra a nadie que quiera ir a la cárcel, pero sí a un grupo de fracasados dispuestos a cometer el delito. El director de Traffic, Steven Soderbergh, descubrió en Collinwood, un barrio humilde de las proximidades de Cleveland, a los dos prometedores cineastas que firman esta cinta, los hermanos Russo. Cuando se dio cuenta de su talento, decidió financiarles este proyecto con su productora, Section Eight, en la que también participa George Clooney, que tiene un breve papel. Está inspirada sin duda en la comedia italiana Rufufu, aunque sitúa la trama en Estados Unidos.

6/10
Hospital de corazones rotos

2002 | Heartbreak Hospital

Lottie es una fan de una serie televisiva llamada "Hospital de corazones rotos". Cuando una amiga suya consigue un pequeño papel para la serie, ella tendrá la oportunidad de conocer al doctor protagonista. Al igual que la parecidísima Persiguiendo a Betty, esta entretenida película logra aunar comedia romántica y thriller, al tiempo que realiza una irónica crítica ante los enganches mediáticos.

3/10
La seguridad de los objetos

2001 | The Safety of Objects

Adaptación de varios relatos de A. M. Homes, que se unifican en torno al drama de una madre que, obsesionada por cuidar de su hijo, en coma por culpa de un accidente, descuida la comunicación con su marido, y con su otra hija. Mientras tanto, somos testigos del devernir de varios vecinos: Jim, que se ha quedado en paro, se siente un inútil y piensa que su familia podría funcionar sin él; Annette, que acaba de divorciarse; Helen, que es infiel a su esposo; y el modesto jardinero, que guarda un oscuro secreto. Las películas corales han dado en los últimos tiempos grandes ejemplos de buen cine, como Magnolia o, una joyita, Vidas contadas. Estas obras han hecho palidecer un poco a este título, menos pretencioso y más convencional, y con algún que otro añadido artificioso. Aún así, indaga con hondura en su tratamiento del tema central, los problemas de convivencia en el seno de la familia. Además, cuenta con buenas interpretaciones de un reparto que encabeza Glenn Close, a quien también vimos en Cosas que diría con sólo mirarla, otra cinta coral.

5/10
El juramento

2001 | The Pledge

Jubilarse puede suponer para muchos un difícil trance. Jerry Black, detective de la policía, no es una excepción. Y cuando le llega el turno, se agarra como a un clavo ardiendo a un caso espeluznante. El de una niña de ocho años, violada y asesinada, a cuya madre jura dar con el culpable. Aunque un tarado que luego se suicida reconoce ser el criminal, Jerry sigue con la mosca tras la oreja. Así que emprende una investigación obsesiva por su cuenta y riesgo. Sean Penn no sólo es un actor maravilloso en Pena de muerte, Acordes y desacuerdos y La delgada línea roja. También, en la línea de John Cassavetes, ha hecho sus pinitos como director, y antes de ahora sirvió las interesantes Extraño vínculo de sangre y Cruzando la oscuridad. Aquí repite con el actor Jack Nicholson, que hace una composición asombrosa de un complejo policía de raza, con olfato a la hora de investigar: el secreto de Nicholson reside en el dominio del misterioso arte del matiz. El film adapta una novela del suizo Friedrich Dürrenmatt, que inspiró la maravillosa El cebo de Ladislao Vajda.

5/10
El secreto de Joe Gould

2000 | Joe Gould's Secret

Tercer trabajo como director de Stanley Tucci (secundario en títulos como Camino a la perdición o Sucedió en Manhattan, y responsable de Una gran noche y la inédita The Impostors), también escrita, protagonizada y producida por él. En una sutil crítica al materialismo, Tucci adapta el libro homónimo donde el periodista norteamericano Joe Mitchell relata la singular historia real de Joe Gould. Se trata de un excéntrico escritor y erudito al que el reportero conoció en los años 40, que vivía como un mendigo, rodeado de amigos bohemios. A pesar de ser licenciado por Harvard, Joe Gould prefería vivir “del aire, el amor propio, las colillas, el café de cowboy, los bocadillos de huevos fritos y el ketchup”. Además, dedicaba su vida a un curioso y ambicioso proyecto, un libro que iba a ser el más extenso de la historia. “Historia oral de nuestro tiempo” era una transcripción de relatos de la gente que había conocido en las calles, tipos en su mayoría desencantados por la obsesión con el dinero, que ha echado a perder “los viejos tiempos”. Mitchell se sentía tan fascinado por la figura de Gould que publicó un perfil sobre el personaje en The New Yorker, tras lo que el mendigo adquirió una gran popularidad.

6/10
La milla verde

1999 | The Green Mile

Impactante film que te atrapa desde el minuto uno. La historia la enmarcan los recuerdos de un anciano que, en los años de la depresión americana, fue guardián de los condenados a muerte en una prisión. Paul Edgecomb se esfuerza en hacer bien su trabajo: trata a los presos con humanidad, resuelve los conflictos que se le presentan, congenia con sus compañeros. La llegada al pabellón de la muerte de John Coffey, un negro grandote condenado por el asesinato de dos niñas, le deja pronto perplejo. Este hombre simple muestra una rara inocencia, le envuelve un halo de bondad. Posee además una gracia especial para curar, que hace pensar a Paul que “Dios no ha podido poner un don como éste en manos de un asesino”. Darabont demuestra una gran habilidad al urdir su guión, rico en situaciones. Sabe hacer avanzar la historia, dar a las situaciones de alto contenido dramático su contrapunto humorístico. Cierto que se toma su tiempo –más de tres horas–, pero, reconozcámoslo, lo aprovecha. Nos mete en ambiente. Conocemos la rutina diaria de la galería de los condenados. Somos testigos de cómo se prepara una ejecución. Asistimos a varias. E intimamos con los personajes. El estupendo reparto tiene la suerte de que la historia les proporciona apetitosos papeles. Cada uno está dibujado con vigorosos trazos, permiten la composición, eso que se llama ‘lucirse’. Es verdad que hay en la trama un maniqueísmo algo evidente: a un lado están los “buenos” (cuatro de los guardianes, el alcaide, las esposas, tres de los condenados a muerte), al otro los “malos” (un sádico guardián, y un no menos sádico condenado). Pero es un punto de partida que Darabont asume conscientemente y que merece todo el respeto. En el reparto, fantástico, destaca, cómo no, Tom Hanks, en uno de esos papeles de hombre normal con problemas que bien podría haber encarnado, años ha, James Stewart. El film obtuvo 4 nominaciones a los Oscar en los apartados de mejor pelÌcula, guión adaptado, actor de reparto (Michael Clarke Duncan) y sonido. Pero se quedó sin estatuillas.

7/10
Seducción a la carta

1999 | Simply Irresistible

Amanda es una simpática chica, que se las ve y se las desea para sacar adelante el restaurante que ha heredado de su madre. La cocina no parece ser lo suyo. Un día se cruza en su vida un extraño personaje, que le transmite una cualidad mágica, que Amanda traspasará a sus platos. A partir de ese momento, todo el que prueba su cocina, queda encantado. Incluido el ejecutivo Tom, del que se ha enamorado perdidamente. En esta comedia con magia culinaria, destaca la pareja protagonista: Sean Patrick Flanery (el joven Indy en Las aventuras del joven Indiana Jones) y Sarah Michelle Gellar.

6/10
High Art

1998 | High Art

Debut en el largometraje de la guionista y directora Lisa Cholodenko. Narra la historia de Syd, empleada de una famosa revista de fotografía. Syd vive con su novio James, pero por casualidad conocerá a su vecina del piso de arriba, una lesbiana llamada Lucy, prestigiosa fotógrafa ahora fuera del circuito comercial. Syd comenzará a frecuentar el piso de Lucy, donde tienen lugar frecuentes fiestas y en donde se dan cita la droga, el sexo y la vida alternativa... Cholodenko maneja bien la historia y las tragedias personales de los protagonistas, dentro de un planteamiento vital tristón, de fuerte temática homosexual. Hay buenos trabajos actorales, con mención especial para la entonces desconocida Radha Mitchell (que triunfaría después con Pitch Black) y para Patricia Clarkson. La película ganó el premio al mejor guión en el Festival de Sundance.

4/10
Jugando con el corazón

1998 | Playing By Heart

Paul (Sean Connery) y Hannah (Gena Rowlands) forman un matrimonio maduro, que discuten de vez en cuando. Hugh (Dennis Quaid) parece un mentiroso compulsivo, que necesita que alguien le escuche. Joan (Angelina Jolie) es una acelerada jovencita, que se enamora a primera vista de Keenan (Ryan Phillippe), un chico de pocas palabras. Gracie (Madeleine Stowe), una mujer casada, tiene una aventura. Meredith (Gillian Anderson), una solterona, tiene miedo a iniciar una relación, después de varios fracasos sentimentales. Mildred (Ellen Burstyn) acompaña a su hijo gay y enfermo de sida en un hospital. Son historias. Historias del corazón, aparentemente inconexas, aunque finalmente se comprobará que no. Y no sólo porque todas tengan en común el armazón de la búsqueda del amor. El director y guionista Willard Carroll firma una estupenda película, que se adentra en los complicados entresijos del alma humana, siempre anhelante de cariño y felicidad. Para ello se apunta la comunicación, el diálogo, como elemento esencial en las relaciones hombre-mujer y familiares. Carroll lo tiene claro: "El amor exige comunicación. No sólo en un contexto romántico o sexual, sino también en el ambiente familiar. La comunicación lo es todo, y sin embargo, no es fácil". Si hay un terreno en el que cuesta comunicar, es en el los sentimientos amorosos. La frase 'leitmotiv' de la película "Hablar sobre el amor es como bailar con un edificio" explica esa dificultad, resuelta con optimismo: "Sí", asegura el personaje de Angelina Jolie, 'pero da igual. Yo voy a intentarlo'. El reparto de estrellas que presenta el film es como para deslumbrar a cualquiera.

7/10
Murder One (2ª temporada)

1996 | Murder One (2ª Season) | Serie TV

Teddy Hoffman ha dejado el bufete, pero se incorpora James Wyler, abogado de altos vuelos encarnado por Anthony LaPlagia, que trabajaba con el fiscal del distrito. En esta ocasión desaparece la idea de un solo caso, y se abordan en cambio tres, lo que favorece más líneas argumentales, aunque quitando un poquillo la gracia de la unidad, un precedente de series de éxito como 24. Se trata además, y es una pena, de la última temporada de una buena idea. Todo arranca con el asesinato del gobernador de California y su amante. Una antigua querida del político es detenida como sospechosa, y Wyler hará todo lo posible por demostrar su inocencia.

5/10
Murder One

1995 | Murder One | Serie TV

El abogado Teddy Hoffman y sus ayudantes defienden a un famoso actor acusado del asesinato de una joven. Cuidada serie judicial de Steven Bochco en la que este único y complejo caso ocupa toda la temporada.

5/10
Jumanji

1995 | Jumanji

Hay una extraña leyenda sobre un juego de mesa. Alan Parrish es un niño normal y corriente, que vive con sus padres en una bonita casa. Un día encuentra un tablero que se despliega para convertirse en un antiguo juego de mesa. De repente, Alan desaparece tras lanzar los dados que ponen en funcionamiento a Jumanji. Sus padres dedican todos sus esfuerzos en la búsqueda de su hijo, pero es inútil. Ha pasado casi un cuarto de siglo, y dos niños acaban de instalarse con su familia en la misma casa que habitó Alan. Curioseando en el desván, encuentran el juego y deciden probarlo. Nada más tirar los dados, comienza de nuevo la aventura. Alan ha pasado todo ese tiempo dentro del juego, luchando por volver a su vida anterior. Pero los peligros que acechan en el mágico y salvaje mundo de Jumanji son numerosos. Una película de aventuras con una acción constante. Tiene un ritmo frenético que cautiva al espectador desde el principio. Los efectos especiales son espectaculares. Parece que los monos y los elefantes que salen del juego están invadiendo la pantalla. La composición musical original es del prestigioso James Horner. Cualquier niño disfrutará de lo lindo con esta película, producida por Steven Spielberg, y basada en un cuento de Chris Van Allsburg.

7/10
El ejército del faraón (En defensa propia)

1995 | Pharaoh's Army

Durante la Guerra Civil Americana, el capitán John Hull Abston, del Ejército de la Unión, está llevando a sus hombres hacia una granja situada dentro del territorio del ejército confederado para arrebatar los víveres que allí se guardan y dárselos a sus hombres. La granja la regentan Sarah Anders y su hijo, que no entregarán los víveres tan fácilmente. Pero, con su marido en el frente luchando, Sarah no tardará mucho tiempo en darse cuenta de que tiene más en común con el capitán Abston de lo que parecía en un principio. Interesante western que indaga en las tensión y en las difíciles decisiones provocadas por la guerra. El reparto es espléndido.

6/10
Justicia y deshonor

1992 | Legacy of Lies

Una familia relacionada con el crimen organizado está atando unos cabos sueltos, cuando mata por accidente a un hombre inocente que se ha cruzado en su camino. El detective de la policía Zack Resnick y su compañero Sam Flowers investigan el caso y se adentran en el submundo de la mafia. Durante su investigación, Zack descubre que su padre, un veterano policía, está involucrado, y su abuelo, Moses, es uno de los más importantes capos. Dos veteranos actores, Martin Landau (Ed Wood) y Eli Wallach (El bueno, el feo y el malo) protagonizan este drama de intriga. Junto a ellos contrasta la actuación del joven Michael Ontkean.

4/10
El viejo y el mar (1990)

1990 | The Old Man and the Sea

Digna traslación a la pantalla de la más popular novela de Ernest Hemingway. Sigue al viejo del título, Santiago, un veterano pescador cubano, de quien ha aprendido mucho Manolo, un muchacho que le admira y que ahora, en su declive físico y con una mala racha de no-pesca, le cuida trayéndole qué comer. Un buen día Santiago sale solo a pescar y llevará a cabo una verdadera hazaña, la pesca de un enorme pez, que una vez cobrado, tratarán de arrebatarle los tiburones que rondan la barca.Sin duda Anthony Quinn da más el tipo de pescador caribeño que Spencer Tracy en la versión de 1958. También lo hace bien el chico, Alexis Cruz. Con fidelidad a la obra original, se aborda la dignidad de un trabajo bien hecho, la entrañable relación entre el anciano y el chico, la añoranza de la juventud y los tiempos felices que fueron, y el paralelismo entre los destinos de Santiago y el pez, ambos acosados por distintos tiburones. También hay sitio para la reflexión acerca de la creación literaria, a través del matrimonio de los Pruitt, donde él es un alter ego de Hemingway. En el apartado en que el film se queda más pobre es en los efectos del pez, con algunas escenas de Quinn y el animal retroproyectado, bastante pobres. También hay algunos planos muy escasamente iluminados, tal vez en aras al naturalismo. La partitura de Bruce Broughton busca dar un tono épico a lo narrado, lo que se consigue, aunque en las apariciones de los tiburones la deuda con John Williams y su música de Tiburón se nota demasiado.

6/10
Realidad y ficción

1990 | Tune in Tomorrow...

Narra la historia de un joven que quiere ser escritor por encima de todo en este mundo y que, al mismo tiempo, vive un apasionado romance con su tía. Adaptación de la novela autobiográfica "La tía Julia y el escribidor", del peruano Mario Vargas Llosa, esta comedia americana cuenta con un gran reparto, encabezado por Barbara Hershey, Keanu Reeves, Peter Falk y Patricia Clarkson; y está dirigida por Jon Amiel (La trampa).

4/10
La lista negra

1988 | The Deal Pool

Una lista de nombres, un juego macabro y la coincidencia en los asesinatos de una célebre estrella de rock, un crítico cinematográfico y un presentador de TV. Las tres víctimas estaban en la "lista negra" del título. Y el detective Harry Callahan acaba de descubrir un nuevo nombre en la lista: el suyo. Es la quinta y última película de la ya legendaria serie protagonizada por el detective de homicidios, Harry Callahan (el gran Clint Eastwood), y esta vez su compañero es un experto en karate. También tiene presencia una periodista por la que el duro inspector se siente atraído, interpretada con talento por Patricia Clarkson. Lo mejor desde el punto de vista de la acción es la persecución automovilística con un cochecito manejado por control remoto. Repite en la partitura musical Lalo Schifrin, pero echamos de menos el formato panorámico de pantalla en Panavision de los otros 4 filmes, aquí el ancho de pantalla es menor, 1.85:1.

5/10
Cuando me enamoro

1988 | Everybody's All-American

La historia gira en torno a la vida del matrimonio formado por un ex jugador de fútbol americano y una antigua animadora que, tras conocer la gloria y la popularidad en una época pasada, viven el otro lado de la fama. Melodrama romántico que cuenta con un gran reparto encabezado por los siempres eficaces Jessica Lange (Tootsie) y Dennis Quaid (El día de mañana). La película refleja muy bien los problemas matrimoniales que pueden llegar a surgir en la pareja aunque no termina de ser redonda.

5/10
Los intocables de Eliot Ness

1987 | The Untouchables

Años 20. La ley seca hace estragos y favorece el aumento de la criminalidad. Al Capone es el amo de Chicago. ¿Nadie va a pararle los pies? El inspector Eliot Ness desea hacerlo, pero no es fácil si se juega limpio. Pero con la inestimable ayuda del irlandés Malone, poli perro viejo, y su grupo de intocables, el gángster va a tener más difícil burlarse de la ley. Los intocables de Eliot Ness tiene un buen guión de David Mamet, talento visual de Brian De Palma, excelente recreación de exteriores, reparto en que todos los actores están perfectos, música alucinante e inolvidable de Ennio Morricone... ¿Qué más se puede pedir? Poco, la verdad. Destaquemos la escena de la frontera con Canadá y el final.

7/10

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