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Cónclave
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2025
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2026
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  • Película europea

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Violencia

Reparto

Sinopsis oficial

Uno de los rituales más secretos y antiguos del mundo: la elección del Papa. Tras la inesperada muerte del Sumo Pontífice, el cardenal Lawrence (Ralph Fiennes) es designado como responsable de dirigir el cónclave. Cuando los líderes más poderosos de la Iglesia Católica se reúnen en los salones del Vaticano, Lawrence se ve atrapado dentro de una compleja conspiración a la vez que descubre un secreto que podría sacudir los cimientos de la Iglesia.

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Crítica Cónclave (2024)

Cónclave foto crítica.

Bombas

El Papa ha muerto. Thomas Lawrence, decano del colegio cardenalicio es el encargado de convocar y dirigir el cónclave que elegirá a su sucesor. Tarea que piensa desempeñar fielmente, aunque se siente indigno y con dudas de fe. Ya antes de que lleguen los cardenales a su residencia en Santa Marta, y se encierren en la Capilla Sixtina, para las votaciones y subsiguientes escrutinios, se establecen bandos con sus candidatos favoritos. El preferido de los progresistas es el cardenal Aldo Bellini, que contaría con el apoyo de Lawrence. Pero hay otros rivales de peso, como el conservador Goffredo Tedesco, cuya elección piensan los otros que sería un enorme retroceso en el “aggiornamento” de la Iglesia. Otros nombres que suenan son el africano Joshua Adeyemi, que de ser elegido sería el primer papa negro, y que en el sector liberal se ve como aún más retrógrado que Tedesco. También podría lograr apoyos el pragmático Joseph Tremblay. Una sorpresa antes del enclaustramiento es la llegada de un cardenal desconocido, el mexicano Vincent Benítez, nombrado “in pectore” por su arriesgado trabajo en Afganistán. Gobernar el proceso electoral no es fácil para Lawrence, por los choques entre facciones y los trapos sucios de unos y otros.

Adaptación del best-seller homónimo de Robert Harris –sus novelas antes han dado pie antes a dos películas de Polanski, El escritor y El oficial y el espía, entre otros títulos–, acreditado como productor del film, aunque el guión lo ha firmado el especialista en thrillers Peter Straughan, que tiene en su haber otra versión de una novela de éxito, El topo. Se trata de una producción de gran empaque, que dirige el alemán Edward Berger, quien ya llamó la atención por el poderío visual y dramatismo de su versión de Sin novedad en el frente, que también tenía una fuente literaria.

La narración, de nuevo envolvente en imágenes y sonido inquietante, se plantea como un juego de intrigas políticas, lo que se subraya incluso simbólicamente con el juego de ajedrez del pontífice difunto, que Bellini querría poder conservar, pues ambos disfrutaban mucho con sus partidas. En tal sentido, y aunque no se obvia que estamos ante una institución, la Iglesia, cuyos fieles rezan y creen en su origen sobrenatural, domina una visión humana, de ambición y lucha por el poder, de deseo de imponer el propio punto de vista; sí, se pide ayuda al Espíritu Santo, y se supone que se vota a quien en conciencia se considera el más cualificado para el puesto papal, pero las escenas del Juicio Final de Miguel Ángel que decoran la Capilla Sixtina no imponen a sus eminencias tanto como deberían.

Hay que reconocer el ritmo narrativo y cierta sutileza en lo que se cuenta. Para entendernos, no estamos ante la tosquedad manifiesta de El código Da Vinci, un tebeo decididamente simplón. Aquí se sabe jugar con las distintas sensibilidades eclesiales, y con la idea de que todos somos pecadores, también los monseñores, y podemos tener trapos sucios que no desearíamos que vieran la luz, o sentir el atractivo de lo mundano. Se trata de apuntar a una crisis muy real en la Iglesia, donde las dudas dominarían a los pastores que deberían guiar al rebaño, su visión sería muy estrecha y a ras de suelo. Y además de las luchas intestinas cardenalicias, a las que dan entidad un reparto increíble encabezado por un magnífico Ralph Fiennes, bien respaldado por los convincentes Stanley Tucci, John Lithgow, Brían F. O'Byrne, Jacek Koman, Sergio Castellitto, Lucian Msamati, Thomas Loibl y Carlos Diehz, se introduce con habilidad el servicio abnegado e invisible de las religiosas de Santa Marta, el papel de Isabella Rossellini es breve pero intenso.

El film juega con el subtexto de lo que pasa en el exterior del Vaticano, y que los cardenales, aislados del mundanal ruido, desconocen, aunque no pueden ignorar una potente explosión que ocurre en el exterior. Es la bomba, que en el fondo, metafóricamente hablando, sería un simple petardito, comparada con la que podríamos describir como bomba nuclear de la revelación final, de la que no haremos spoiler, aunque quizá deberíamos, pero que viene a ser como un potente explosivo colocado en el corazón de la Iglesia, o como me decía alguien a quien aprecio mucho, no un “deus ex machina” sino un “diabolus ex machina” concebido para cuestionar al catolicismo e invitarle a cambiar, aunque sea a costa de su fe de más de dos milenios.

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Últimos comentarios de los lectores

Bibix - Hace 1 año

El trabajo de los actores es verdaderamente magnífico, pero en otras películas tienen interpretaciones más insignes. Aquí se falta a la veracidad y es una pena desaprovechar tan buenos actores. El guionista, el productor que la paga y el director que la dirige... ¡una decepción! ¿Recuerdan aquel magnífico Montgomery Clift en Yo confieso? ¿No? Se la recomiendo. Aquí no, nuestro Ralph Fiennes se salta el sigilo sacramental y, además, con cara de dar pena. ¿Rezar? Acción maldita entre -¡oh, sorpresa!- cardenales. Es a cada cuál más impresentable y desleal. Con total tranquilidad se votan a sí mismos, obviando la regla tácita que prohíbe a un cardenal votar por sí mismo. Vamos, que si quieren ver un cónclave vean a un genio como Anthony Quinn en la, por el momento, inigualable Las sandalias del pescador.

María Dolores S. Guillén - Hace 1 año

Una producción tan costosa y no se nombra la Gracia de Dios en ningún momento, y eso es lo que daría valor real al argumento. En cuanto al sacerdocio femenino, tampoco nombran ni una sola vez a la Virgen María, madre de la Iglesia y del sacerdote eterno. Parecernos a ella es el ideal de una mujer católica. Es como si hubieran cocinado una paella con arroz de plástico.

vicente Garcia Giménez - Hace 1 año

CÓNCLAVE (:Rivalidad. Hostilidad)
He de confesar que salvo el rostro de Ralph Fiennes y el de Tucci, a pesar del disfraz y a pesar de sus apellidos como cardenales en este filme, en el que el peso de los diálogos y su contenido no permite ni comentarios ni tosecillas ni risas flojas, me costó hacerme con el quién es Bellini, quién es Trembley, quién es el Benítez. Y que hube de aclarar con el diccionario eso de la histerectomía laparoscópica. Entre liberadores, conservadores (Mr. Tedesco, Mr. Adeyemi), no obstante, con un lenguaje mucho más elegante, más críptico que el que se usa en nuestras cortes en época electoral política: órdenes, traslados no explicados, secretillos entre capillitas, sobornos descubiertos, corrupción (en la iglesia). Violencia frente a violencia (soterrada. no expresa, pero real). Posiblemente un paso más delante de Morris West en “El abogado del diablo”.Y la tortuga como señal de perseverancia(¿). En algunos momentos del diálogo se pierden las palabras y no precisamente por hablar en latín. En todos los estratos se muestran los miedos que cubren las creencias de fe.

No es una historia real, pero es muy cercano a la realidad; con un léxico muy puesto al día. Caben todas las corrientes de denuncia en las ramas del clero y de la feligresía con el voto de obediencia.La película más que entretenida es apasionante; fascinante para los más ingenuos.´
En cuanto al procedimiento de elección que nos muestra no es respetuoso del todo con la realidad. No se tome como documental del procedimiento para elegir Papa. Se establece una nueva referencia en el cine. No te la pierdas.
í

Estebin-09 - Hace 1 año

Son interesantes y vistosos los ambientes, los cascarones, pero el fondo está profundamente desviado: no sale ni un solo momento de oracion, de celebracion liturgica, etc. Lo que muestra bien podria ser un congreso politico mas que una reunion de cardenales catolicos, y sin duda torcerá más los juicios poco formados.

Tosa Vázquez Sanz - Hace 1 año

Gracias por la orientación. No pienso ir a verla. Apañados vamos

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