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Biografía

Stéphane Fontaine

Stéphane Fontaine

Stéphane Fontaine

Filmografía
Escuadrón de la muerte

2019 | The Kill Team

El joven soldado Andrew Briggman está encantado de incorporarse a una unidad de élite en la Guerra de Afganistán. Le llena de orgullo servir a su país y la camaradería entre los demás reclutas parece reinar a su llegada a la Base de Operaciones Flintlock. Tendrán los ojos puestos en el sargento Deeks, un hombre curtido en mil batallas que poco a poco irá enderezando a esos adolescentes guerreros y convirtiéndoles en lo que deben ser, soldados de élite que se juegan la vida cada día. El problema es que han de estar dispuestos a matar sin contemplaciones. Coproducción entre España y Estados Unidos que supone el primer trabajo de ficción del documentalista Dan Kraus, que ofrece una dura e interesante muestra de iniciación en el ejército estadounidense inspirada en hechos reales. El guión de Escuadrón de la muerte, escrito por el propio Kraus, presenta a unos personajes creíbles, soldaditos recién alistados, inmaduros, para quienes la guerra parece ser poco más que un juego, una competencia de egos. Pero pronto las cosas tomarán otro cariz, cuando el heroísmo o los grandes ideales por los que supuestamente se encuentran allí se convierten en papel mojado. Más allá de algunos lapsus narrativos, mérito de Kraus es la rápida habilidad con que convierte una película bélica en un potente drama moral. No se trata del remordimiento por los males propios de una cruda situación bélica, sino de la posición que se ha de tomar cuando ésta pasa a ser una excusa para el asesinato. La guerra puede ensuciar las conciencias de modo terrible. Kraus rueda sin artificios y sabe definir con sencillez y con pocos trazos a los personajes, sobre todo a los dos protagonistas, Briggman y el sargento Deeks. Y muestra una convincente evolución entre ellos, sutil y realista, propiciada por sus experiencias, hasta el giro radical en su actitud. Están correctamente interpretados por Nat Wolff y Alexander Skarsgård.

6/10
Jackie

2016 | Jackie

Primera película rodada en inglés por el chileno Pablo Larraín, que sigue el gusto por los hechos y personajes históricos recientes mostrado en sus filmes No y Neruda, pero con estilo personalísimo, lejos de todo academicismo. Cuenta con un guión de Noah Oppenheim, hasta ahora sólo conocido por su contribución a los libretos de la saga juvenil distópica El corredor del laberinto. En el nutrido equipo de producción se encuentra Darren Aronofsky, quien dirigió a Natalie Portman en Cisne negro, el film que le dio el Oscar. Precisamente la actriz ha vuelto a ser nominada a la estatuilla dorada, además de en otros dos apartados, el del elegantísimo vestuario de época de la primera dama estadounidense Jackie Kennedy, creado por Madeline Fontaine, y el de la arriesgada y disonante partitura musical de Mica Levi, con unos chirriantes violines que contribuyen a crear el deseado “mood” triste de la película. La deconstruida narración atrapa las emociones y tristeza que embargan a Jackie tras el asesinato del presidente de los Estados Unidos, su marido John Fitzgerald Kennedy. Todo se estructura alrededor de una entrevista que la primera dama concede a un periodista, con quien desea hablar sin tapujos, aunque luego controlará lo que finalmente se publique. Alrededor, a modo de viñetas que retroceden y avanzan en el tiempo, se nos muestran los momentos del magnicidio, los preparativos fúnebres, la charla con un sacerdote, la jura del cargo de Johnson, la atención a los hijitos de la pareja presidencial, el rodaje de un documental en la Casa Blanca en que Jackie ejerce de anfitriona, mostrando al espectador los cambios que ha introducido en la decoración. Como hiciera en No, Larraín maneja materiales diversos, manejando el blanco y negro del documental y los primeros planos. Y juega hábilmente con la protagonista, excepcional Portman que se transfigura en la primera dama, como si fuera un espectro o un zombie deambulando por una residencia de la que deberá mudarse con sus hijos, con su vestido manchado de sangre, o poniendo el disco del célebre musical “Camelot”, lo que contrasta con su pose impostada a la hora de filmar el documental. El elenco de secundarios es verdaderamente notable. No transita el director por caminos fáciles y trillados, sino que arriesga creando en el espectador una sensación incómoda, que trata de asemejarse a la que se ceba en Jackie, dura, orgullosa en su personal encrucijada, rota por la pena, fumadora compulsiva mientras aguarda lo que vendrá después en su vida.

7/10
Captain Fantastic

2016 | Captain Fantastic

Ben y Leslie Cash decidieron llevarse a sus hijos a vivir en lo más profundo de un bosque de Oregón, donde crecen sin comodidades, entrenando duramente cada día, y leyendo libros sesudos, mientras llevan una vida propia de los hippies a medio camino con el comunismo. Pero la madre sufre transtornos depresivos, por lo que acaba ingresando en un sanatorio psiquiátrico en el que se suicida. Ben decide acudir con su prole al funeral de su esposa, a pesar de que su suegro le ha advertido de que le denunciará si aparece. Matt Ross, más conocido como actor, por su papel del duro hombre de negocios Gavin Belson, en Silicon Valley, ha escrito este film, con puntos en común con La costa de los mosquitos, de Peter Weir, y otras cintas que critican la civilización e idealizan el entorno natural. Dan en la diana algunas reflexiones en torno a la educación, y la superficialidad de la sociedad moderna, que provoca que muchos jóvenes estén más preocupados por los videojuegos que por la historia de su propio país, o que coman de forma desordenada dando lugar a problemas de obesidad. Viggo Mortensen forma con los jóvenes que interpretan a sus hijos un sólido reparto, mientras que resulta un acierto haberle puesto como antagonista a Frank Langella, un sólido actor que defiende bien el punto de vista opuesto del abuelo. El autor del film parece obsesionado con criticar y caricaturizar a la Iglesia, como si la considerase responsable de todos los males de occidente. Además, aunque en el último tramo del film el inteligente guión pone en solfa la solidez de una familia tan radical como la que protagoniza el relato, se nota que todas sus simpatías están con ella.

5/10
Elle

2016 | Elle

Una de esas películas malsanas, enfermizas, depravadas, que muestran el bajo concepto que tiene el holandés Paul Verhoeven de la naturaleza humana, animalidad dizque evolucionada y poco más, en tal sentido es completamente coherente con el resto de su filmografía. Adapta con el brío y la energía fílmica que tan bien maneja una novela de Philippe Djian. Es su primer trabajo en francés y lo protagoniza una Isabelle Huppert que hace pensar en La pianista de Michael Haneke. Juega en los primeros momentos del film al desconcierto, dosificando la información, para irnos introduciendo paulatinamente en las interioridades de un auténtico zoo humano de personajes desgarrados, donde el "animal" principal es Michèle, la "Elle" del título, una mujer que sufre en su casa una salvaje agresión sexual. Pero todo es tan raro en los primeros compases de la narración, que llegamos a dudar acerca de si se trata de una violación, o de una especie de extraño acuerdo con alguien para ser atacada por sorpresa: pues no hay denuncia policial, luego recibe a su hijo Richard, que viene a pedirle dinero, como si tal cosa... Cierto que cambia las cerraduras de su casa, y luego finalmente lo cuenta en una cena a su ex marido y a un matrimonio amigo, de un modo sin duda chocante. El guión es de David Birke, con quien Verhoeven no había trabajado anteriormente. Pero sea como fuere, el film orbita en la galaxia del holandés, por su extrema dureza, visual al mostrar sexo y violencia, y también psicológica, pues tenemos una serie de personajes con múltiples desviaciones sexuales, que se justifican por un suceso del pasado relacionado con el padre de Michèle, pero que no dejan de ser absolutamente demenciales. Y se apuntan condicionamientos sociales –el apunte al mundo de los videojuegos con un punto sadomasoquista, en el que trabaja Michèle–, el peso de las relaciones familiares y amistosas, el gusto por el morbo, y en definitiva un algo oscuro que alberga el interior de toda persona. Curiosamente, no obstante, en este tortuoso film parece que la añoranza de algo que pudiera ser llamado esperanza sólo puede despuntar en una especie de inconsciencia santurrona, la de la esposa católica del vecino, que todo parece encajarlo con una bobalicona sonrisa angelical.

6/10
Samba

2014 | Samba

Samba es un inmigrante senegalés que lleva 10 años en Francia. Sin permiso de residencia ni de trabajo, malvive con ocupaciones ocasionales, a la espera de poder convertirse en jefe de cocina. Establecerá contacto con una novata trabajadora social, Alice, que se encuentra también en un momento complicado de su vida y está de baja por agotamiento en su trabajo de ejecutiva. Entre ambos se establecerá poco a poco algo parecido a la amistad o quizá algo más. Pero la vida de Samba es difícil, evitando siempre meterse en problemas para no ser expulsado del país, entre trabajos precarios, con un futuro incierto. Como es habitual en ellos, los directores galos Olivier Nakache y Eric Toledano vuelven a formar tándem en la escritura y dirección de Samba, tras la resaca que provocó el exitazo mundial de Intocable en 2011. Adaptan en este caso la novela de Delphine Coulin, sobre las vicisitudes de un inmigrante en Francia. El resultado es inferior a su anterior trabajo, pero tiene su interés por los conflictos humanos que plantea, cuestiones que no tienen siempre una solución fácil pero que la globalización pone continuamente sobre tapete y las noticias diarias se encargan de hacer resonar en la opinión pública. Nakache y Toledano arrancan con brío su película, con un larguísimo plano secuencia que presenta a su protagonista, Samba. Desde ese momento sus desventuras atrapan. El actor Omar Sy (en su ya cuarto largometraje con los directores) confirma su idilio con la cámara y su especial talento para mostrar naturalidad, véase la primera escena en que se entrevista con la trabajadora social, Alice (buen trabajo de Charlotte Gainsbourg). Poco a poco las relaciones entre los personajes se entretejen, funcionan (especialmente las que unen a Samba con su compañero de fatigas interpretado por Tahar Rahim). Sin embargo, la historia se estanca un poco en la última parte y acumula momentos demasiado cotidianos. Al final da la sensación de que se ha desechado algún material, pues se dejan cabos sueltos y el desenlace llega de repente de manera apresurada. De cualquier forma, aunque no acaba de resultar totalmente satisfactorio, el film es amable y realista a un tiempo, con un fondo optimista y con elevados momentos de humor en medio del drama que presenta. Además de denunciar los problemas de la inmigración en los países europeos, Samba aborda también otra cuestión peliaguda que inunda a los países ricos: el mundo laboral. De modo acertado, evitan caer los directores en tópicos reduccionistas del estilo “no hay trabajo ni solidaridad con los extranjeros” para mirarse también a sí mismos y hacer una sólida crítica social del sistema europeo, en donde el “dios” trabajo se convierten tantas veces en una fuente velada de esclavitud capaz de alienar al ser humano y provocar todo tipo de trastornos.

5/10
Jimmy P.

2013 | Jimmy P.

Jimmy Picard, soldado norteamericano de raza india, es llevado a un hospital tras sufrir un percance en la II Guerra Mundial, por el cual sufre con frecuencia tan agudos dolores de cabeza que no le permiten llevar una vida normal. En el centro médico pronto lo trasladan a la zona de enfermos psíquicos graves, aunque fisiológicamente parece no sufrir ninguna lesión cerebral. Para seguir su caso, el equipo médico solicitará lo servicios de Georges Deveraux un doctor de origen húngaro, que vive en París y que es experto en antropología y en nuevos métodos de psicoterapia. El director francés Arnaud Desplechin (Un cuento de Navidad) se inspira en el libro “Realidad y sueño” de Georges Deveraux, cuya publicación data de 1951, para narrar un caso clínico real que supone toda una avanzadilla para la psiquiatría de los años 50, una época en que los métodos del psicoanálisis y la logoterapia empezaban a encontrar fundamentos sólidos en el mundo de la medicina mental, sobre todo en una Europa cada vez más materialista. En realidad, el film viene a ser prácticamente la traslación a la pantalla de las sesiones entre paciente y doctor, a la luz de las cuales empieza a mostrarse la historia de Jimmy P., un hombre con un pasado afectivo traumático que ha hecho mella en su sensibilidad. El film en este sentido sienta las bases de la psiquiatría moderna, cuando el paciente ha dejado de ser pura materia para convertirse en un “alma sufriente” –como se dice en el film–, que para su curación quizá necesite más la comprensión y aceptación personal que un puñado de frascos de pastillas. Jimmy P. tiene su interés por el tema que trata y por reflejar un momento de la historia médica, pero desde el punto de vista narrativo tiene carencias que rebajan el resultado. Hay mucha “planicie” en la trama y el giro o el cambio de ritmo que se espera nunca llega. Además los episodios del pasado del protagonista se cuentan de modo abrupto, bailan los personajes, los nombres, y el propio Jimmy P. nunca resulta cercano, aunque le entendamos. Tampoco el excéntrico Deveraux está totalmente logrado. Se dejan muchos cabos sueltos, más allá de su innegable exotismo, de cierta relación amorosa o de ese interés por etiquetar a la religión al menos como sospechosa de culpabilidad de la inestabilidad mental. Visto lo cual, lo mejor del film acaba siendo el trabajo de sus dos actores principales, formidables ambos, tanto el agónico paciente Benicio del Toro, como el expresivo doctor Mathieu Amalric.  

5/10
De óxido y hueso

2012 | De rouille et d'os

Ali se presenta en casa de su hermana en Antibes, acompañado de su hijo de 5 años al que apenas conoce, nada se nos dice de su esposa ni de su 'background', aunque le vemos inmerso en algo muy próximo a la miseria, revolviendo en los restos de comida abandonados en el tren donde viaja. Aunque a lo que aspira es a ganarse la vida como boxeador, conseguirá puestos menores de portero de una discoteca y vigilante nocturno. Gracias al primero conoce a Stéphanie, cuidadora de orcas en un oceanográfico, la ayuda en un altercado y la lleva a casa. Cuando ella sufre un terrible accidente por el que pierde las piernas, llamará inesperadamente a Ali, con el que surge una singular relación. Jacques Audiard, con su coguionista Thomas Bidegain, toman como punto de partida de De óxido y hueso una colección de relatos de Craig Davidson, aunque curiosamente inventan a los dos personajes principales de su película, Ali y Stéphanie, para contar una singularísima historia de amor. Singularísima porque no va a ser lo suyo una entrega sacrificada e incondicional, ambos arrastran heridas y egoísmos que les han endurecido y complican la relación, aunque lata también cierta generosidad y delicadeza, el deseo de ayudar y dejarse ayudar. Llama la atención el realismo brutal del relato. Sin duda que los efectos visuales han avanzado una barbaridad desde que vimos al teniente Dan sin piernas en Forrest Gump, en De óxido y hueso aceptamos sin dudar que Marion Cotillard se ha quedado sin piernas. Pero también hay naturalismo, innecesario, a la hora de mostrar la fogosidad sexual de los protagonistas, además de limitaciones antropológicas de concepto, para él se trataría de algo equivalente a hacer ejercicio o tomarse un filete, no importa demasiado con quién si está bien dotada y se está “operativo”, mientras que para ella es un elemento más de la vuelta a una “vida normal”, aunque con el deseo de que sirva para llenar las necesidades afectivas. De todos modos hay que reconocer a Audiard y Bidegain que su relato en De óxido y hueso no es simplista, sobre todo cuando sacan a la luz en sus personajes las consecuencias de sus acciones, en las que no se querían fijar, y es que no basta con cerrar los ojos para que las cosas dejen de estar mal, va a descubrir Ali a costa de su hermana, el inicio de la maduración. Además, acaba perfilándose una jerarquía de valores vitales, cosas prescindibles, los puños, cosas que no lo son, los seres queridos a tu cargo.

6/10
Un amour de jeunesse (Primer amor)

2011 | Un amour de jeunesse

París, invierno de 1999. Camille tiene 15 años; Sullivan, 19. A pesar de que se aman apasionadamente, Sullivan quiere irse un año a viajar por América del Sur, un plan que llena a Camille de desesperación. A finales de verano, Sullivan se marcha y unos cuantos meses más tarde deja de escribir.

L'autre Dumas

2010 | L'autre Dumas

Los próximos tres días

2010 | The Next Three Days

La pesadilla de una familia corriente. Josh, profesor universitario casado con Lara, y con un niño, Luke, ha salido a cenar con su hermano y su mujer. Han discutido, pero nada del otro mundo. Al poco de volver a casa, la policía irrumpe intempestivamente, y se lleva detenida a Lara, a la que acusan de asesinato. Y en efecto, es condenada, pues todas las pruebas apuntan a que mató a una mujer en un aparcamiento. El tiempo pasa, y las distintas apelacionas no sirven de nada. Tan desesperado está Josh, que empieza a idear un plan de fuga para Lara. Lo que implica pensar no sólo en sacarla de la cárcel, sino en el traslado de la familia al completo a otro país. Paul Haggis (Crash, En el valle de Elah) escribe y dirige un dinámico y hitchcockiano remake de la reciente película francesa Pour elle. Se trata de un angustioso thriller contado desde el punto de vista de Josh, un tipo normal, no especialmente mañoso, que convencido de la inocencia de su esposa acometerá toda clase de acciones arriesgadas para devolverle la libertad. Su motivación, claro está, es el amor, él nunca duda de la esposa, porque la conoce; lo que no quita para que Haggis siembre interrogantes en el espectador. Quizá Haggis estira demasiado la trama en la parte que se refiere a los minuciosos preparativos de la fuga, pero lo hace con la idea de dar verosimilitud a lo que cuenta, se trata de no escamotear al espectador los muchos obstáculos con que se topa Josh, bien encarnado por el siempre convincente Russell Crowe. Desde los tratos con maleantes de diversa calaña, a la mirada preocupada de los padres de Josh, el distanciamiento de Luke de su madre... Es posible que en esta ‘obsesión’ excesiva por atar cabos el director haya tenido en la cabeza Un ciudadano ejemplar, hecha el año anterior y de temática comparable –se incide también en los errores del sistema a la hora de administrar justicia–, aunque bastante menos creíble. De este modo, cuando llega el último tercio de la película, la huida pura y dura, uno puede aceptar trucos y sorpresas destinados a despistar a sus perseguidores. Desde el punto de vista de guión y realización, destaca la escena de la autopista, un alarde de concatenar máximo peligro y tensa calma. Hemos hablado ya del buen trabajo de Crowe, pero conviene subrayar el completo acierto en el resto del reparto.

6/10
Espías

2009 | Espion(s)

Vincent es un joven brillante que vive encerrado en sí mismo ignorando el camino que le marcaban sus exitosos estudios y trabajando como mozo de equipajes en el aeropuerto. De tanto en tanto, entre maleta y maleta, Vincent y su amigo Gérard acostumbran a sustraer alguna que otra cosa...hasta que un día Gérard muere víctima de una explosión mientras hurga en la maleta de un diplomático sirio. El diplomático huye sin dejar rastro y la Dirección de Vigilancia del Territorio francesa (DST) acorrala a Vincent proponiéndole un trato difícil de rechazar: no irá a la cárcel si colabora con los servicios secretos franceses y británicos en la búsqueda de los hombres implicados en la explosión.

Un profeta

2009 | Un prophète

Vigorosa y sombría mirada a la nueva realidad carcelaria francesa, propiciada por inmigración magrebí, cada vez más numerosa. El film, Gran Premio del Jurado en Cannes, sigue a Malik, de 19 años, que no sabe leer ni escribir, y no cuenta con amigos en la prisión en la que acaba de ingresar por motivos que nunca se nos desvelan. Uno de los ‘capos’ del lugar, el mafioso corso César Luciani, le presiona para que mate a otro preso incómodo, una forma de pagar por su protección. De este modo Malik irá haciendo ‘trabajillos’ para Luciani, de modo que se hace más fuerte, y su poder le permite planear sus propios trapicheos. ¿Llegará el momento en que el aprendiz supere al maestro? Jacques Audiard es dueño de una filmografía breve pero intensa, seis películas como director en quince años, donde brilla Un héroe muy discreto. Aquí pinta una trayectoria, la de Malik, verdadero descenso a los infiernos, y lo hace con realismo desnudo donde domina una seca y repulsiva violencia, sin juzgar su conducta ni la de los que le rodean. Estamos en un mundo inmoral, donde sólo parece contar la supervivencia y la cuota de poder. La diferencia con otros títulos de prisiones es pintar el ‘paisaje’ del nuevo milenio, donde los antiguos jefes pueden quedarse anticuados, mientras que una nueva ‘raza’ pasa a ocupar su lugar; de modo que la relación de César y Malik –grandísimos trabajos de Niels Arestrup y Tahar Rahim– es más compleja que la simplemente paternofilial, con el consiguiente salto generacional, o la del amo y el siervo, hay además una mirada diferente al mundo en uno y otro. Y utilizamos ‘raza’ en el sentido más amplio, pues Malik puede proceder del Magreb y el mundo islámico, pero sobre todo es un marginado con talento para sobrevivir en las circunstancias más adversas posibles de los nuevos tiempos. De ahí que la designación en un momento dado de Malik como ‘profeta’, por cierta premonición, tenga un alcance más amplio que el de ese detalle concreto.

7/10
Algo pasa en Hollywood

2008 | What Just Happened

Barry Levinson reclutó a Robert De Niro en 1997, para convertirle en uno de los protagonistas de La cortina de humo, ácida disección del mundo de la política, sobre un cineasta contratado por el presidente estadounidense para inventar una inexistente guerra con Albania. De nuevo un hombre de cine es el protagonista de esta nueva colaboración del actor con Levinson, un film de tono sarcástico muy similar. En este caso el personaje de De Niro se basa en un personaje real, Art Linson, reputado productor de Hollywood, cuya mano está detrás de títulos tan memorables como Hacia rutas salvajes, Heat y Los intocables de Eliot Ness. El guión de Linson,se inspira en sus propias memorias para seguir a Ben, productor de Hollywood que se la juega con su nuevo trabajo, que protagoniza el mismísimo Sean Penn, y que ha obtenido malos resultados en las pruebas con público por culpa de una secuencia en que un perro muere acribillado, lo que genera auténtica repulsión. El director del film, un “genio” bastante descontrolado e inestable, se niega a cortar la escena, a pesar de las exigencias de Lou, la jefa de los estudios. Ben tiene que lidiar con este problema, al tiempo que trata de recuperar a su esposa, de la que se acaba de separar, e intenta que el popular Bruce Willis se afeite la barba que se acaba de dejar, pues en caso contrario no darán luz verde a la película que va a rodar con él. La película remite a otros títulos de cine dentro del cine como la magistral El juego de Hollywood, de Robert Altman o la injustamente olvidada Gente de Sunset Boulevard, también protagonizada por De Niro. Aporta detalles poco conocidos por los espectadores, como lo crueles que pueden ser los espectadores que opinan en los pases de evaluación, o las presiones a las que se ve sometido un productor, una especie de “apagafuegos”, que tiene que conciliar intereses muy dispares. El protagonista da pie a De Niro a realizar un gran trabajo. Le acompañan grandes actores, como Catherine Keener, John Turturro, Robin Wright Penn y hasta Kristen Stewart, la protagonista de Crepúsculo. Destaca el enorme sentido del humor de dos actores que se interpretan a sí mismos, Sean Penn, y sobre todo de Bruce Willis, que da una imagen suya muy alejada de la realidad. La presencia de todas estas figuras denota que el biografiado, que es el productor de este film, ha hecho muy bien su trabajo, y que además, se le tiene cariño y respeto, puesto que todos han debido renunciar a su caché habitual.

6/10
Talk to Me

2007 | Talk to Me

La historia auténtica de un ex convicto afroamericano, Petey Green, que se convirtió en un popular locutor radiofónico en Washington D.C. en la turbulenta década de los 60. El tipo tiene un don especial para llegar a la gente, que ya desarrolló en la cárcel, a través del sistema de megafonía. Y gracias a su asociación con el productor Dewey Hugues, también negro, logrará triunfar con el micrófono. El argumento suena algo convencional. Pero lo cierto es que Kasi Lemmons entrega una historia con garra, que desarrolla bien la relación entre los dos hombres, uno algo gamberro, el otro más formal, donde cada uno va absorbiendo rasgos del otro. Hay momentos memorables, como la jornada del asesinato de Martin Luther King, que empieza con una pelea entre Petey y otra estrella radiofónica, por una mujer, y termina con la responsabilidad de abordar un momento histórico y de llamar a los oyentes a la calma. El trabajo de Don Cheadle y Chiwetel Ejiofor es memorable, resulta difícil decidir quién está mejor.

7/10
Selon Charlie

2006 | Selon Charlie

De latir mi corazón se ha parado

2005 | De Battre Mon Coeur S'est Arrêté

Tom sigue los pasos de su padre, que se dedicaba al negocio inmobiliario, usando métodos sucios para ganar dinero rápido. Pero en realidad aspira a convertirse en pianista, como su madre. Con el fin de preparar una prueba, contrata a una mujer china, virtuosa del piano, con la que sólo puede comunicarse con la música, pues ella no sabe ni jota de francés. Romain Duris, protagonista de Una casa de locos compone un personaje inmoral, desencantado, sin perspectivas vitales, que encuentra una oportunidad de redención, a través de la música. El film recoge asuntos de actualidad, como la especulación inmobiliaria y la inmigración en Europa.

3/10
Como una imagen

2004 | Comme une image

Historia de personajes, divertida y triste a la vez, agridulce. Lolita, una jovencita gruesa, muy dotada para el canto, no logra que le haga ningún caso su padre, escritor famoso, divorciado, que vive con una mujer que podría ser su hija. Gracias a ella, su profesora de canto logra un contacto para su marido, también escritor. Así nace una cierta amistad entre las dos familias. Magnífico film de Agnès Jaoui, muy en la línea de Para todos los gustos, con algo del cine de su compatriota Eric Rohmer, aunque con aire más ligero. Se retrata bien el egoísmo del padre, esa incapacidad para estar atento a las necesidades de su hija; y el reconocimiento de sus limitaciones. También se apunta la fragilidad del varón que va envejeciendo, y que sigue detrás de las jovencitas, con un comportamiento patético, incapaz de madurar. Y así parece intuirse que esta historia podría repetirse con el marido de la profesora, una vez ha logrado cierto reconocimiento literario. A destacar los excelentes diálogos, el agilísimo ritmo, y las cuidades interpretaciones. Los coguionistas, Jaoui y Jean-Pierre Bacri, fueron premiados en Cannes por su libreto, en lo que es su sexta colaboración. Además son al tiempo actores del film, la profesora de canto y el padre escritor respectivamente.

7/10
La vie nouvelle

2001 | La vie nouvelle

Seymour, un militar destinado en Kosovo, se va unos días de permiso a la ciudad de Sofía, donde se desliza por una resbaladiza espiral de lujuria al encapricharse de una prostituta. Se trata de una curiosa puesta al día del mito orfeico, algo que ya se hizo, con bastante mejor fortuna, en Orfeo negro.

3/10
Juegos de espía

1999 | History Is Made At Night

La CIA y la KGB no se llevan tan mal como parece a primera vista. Al menos dos de sus espías: Harry, americano, que tiene un club de jazz como tapadera, y Natasha, rusa, mantienen una relación amorosa. La aparición de una misteriosa cinta de vídeo podría enfriar su aventura. Este film de producción canadiense y director finlandés, tiene en su haber dos actores muy resultones, Bill Pullman y Irène Jacob, que dan vida a los espías enamorados.

4/10

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