IMG-LOGO

Biografía

Armand Amar

Armand Amar

Armand Amar

Filmografía
Mia y el león blanco

2019 | Mia et le lion blanc

Agradable película familiar, que transcurre en África. Sigue a la familia Owen, el matrimonio, John y Alice, y dos hijos, Mia y Mick, de 11 y 13 años, que vuelven a Sudáfrica desde Londres para ocuparse de una granja familiar, donde crían leones, en principio con propósitos nobles, para conservar la especie o exhibirlos en zoos en condiciones adecuadas. Mia no está nada contenta con la mudanza, echa de menos a sus amigos londinenses, y aunque está muy unida a su sensible hermano Mick, éste tiene problemas psíquicos que dificultan la relación. Cambiará su modo de ver África cuando establece una conexión especial con Charlie, un cachorro de león blanco, nacido en la granja. Sus padres tratan de advertirle que no podrá acercarse al animal en cuanto crezca un poco, pero ella sigue buscando su trato, a pesar de algunos momentos con sustos, y de las consiguientes prohibiciones de los progenitores para evitar cualquier trato con Charlie. La película dirigida por Gilles de Maistre se ajusta al formato de clásica cinta de aventuras africana, que puede hacer pensar en títulos como Nacida libre, y que invita al amor y respeto por los animales. El gran mérito, además de que la sencilla trama funciona, es que se ha rodado a lo largo de tres años, siempre con el mismo león, mientras crecía, y con dos chavales que debían arreglárselas para no tener miedo al animal, guiados por un especialista. Se desarrollan bien las relaciones padres-hijos-hermanos, y con el animal, y los dilemas típicos de la rebeldía adolescente, de una autoridad paterna que se excede y no explica sus razones, y de la cesión a prácticas que contradicen el propio código ético, cuando los agobios económicos aprietan e incluso ahogan. Quizá algún conflicto y revelación en el último tramo resultan algo forzados, pero se perdonan estas licencias melodramáticas. En los tiempos que corren, no faltará quien proteste porque la mayoría de los personajes sean blancos, la única africana con algo de presencia es la mujer que atiende a la familia, todo un carácter pero que sobre todo es un contrapunto cómico. Pero el mensaje ecológico y medioambiental de respeto a los animales y denuncia a los cazadores horteras que sólo se quieren hacer una foto delante de un animal muerto, o los que comercian para satisfacer sus deseos, quizá les haga mirar para otro lado acerca de este punto. Mientras que el público con sentido común simplemente disfrutará con una cinta de aventuras muy adecuada para disfrutar en familia, que aboga por que padres e hijos sean sinceros en sus relaciones y coherentes con sus principios, y que cultiven la buena disposición para reconocer los errores propios.

6/10
Volando juntos

2019 | Donne-moi des ailes

Hijo de padres separados, el preadolescente Thomas (Louis Vazquez) va a pasar dos semanas de vacaciones a casa de su padre, junto a unas marismas. Allí se aburre sin internet, sin cobertura, únicamente rodeado de campo, agua y animales. Pero poco a poco se implicará en el cuidado de los gansos que cuida su padre, quien ha planeado una acción muy audaz para crear una nueva ruta migratoria para los gansos enanos, una especie que está desapareciendo por culpa de la contaminación lumínica. Cuando las autoridades se oponen, el jovenzuelo decide sustituir a su padre como guía de las aves. Estupenda película familiar que narra una insólita aventura aérea que al parecer se inspira en hechos reales. Hasta qué punto lo que cuenta Volando juntos es estrictamente cierto queda a la discreción del espectador, porque desde luego la osadía y odisea del pequeño protagonista –al estilo del clásico literario “El maravilloso viaje de Nils Holgersson”– resulta poco creíble para un chaval de catorce años. Eso no quita, claro está, que el conjunto sea muy agradable y ofrezca momentos de gran emoción, como ése en que Thomas vuela con su cacharro en plena tormenta y desaparece de la vista su querida barnacla blanca. El francés Nicolas Vanier (El último cazador, La escuela de la vida) reúne a un pequeño grupo de personajes que resultan cercanos y entrañables y como es habitual en su cine, los mira con ternura, a la vez su guión hace hincapié en la armonía del ser humano con la naturaleza y con sus demás congéneres. Funciona en este sentido la historia familiar, el acercamiento entre los esposos (notables Jean-Paul Rouve y Mélanie Doutey), así como la mirada hacia personajes secundarios como el ornitólogo, la secretaria ministerial o tantas personas que ayudan al protagonista en su periplo. Y se ofrecen valiosas referencias a las bondades de una educación más humana y menos tecnológica, una apertura al mundo que nos rodea muy necesaria para el crecimiento personal. Por supuesto, destila Volando juntos un gran amor a los animales y subyace en toda la película una potente defensa ecológica, pues queda claro que el ser humano ha de hacerse cargo de su responsabilidad en los cambios del paisaje que tienen consecuencias devastadoras para los animales y sus medios de vida. Por lo demás, es meritoria la planificación de las bellas tomas aéreas de las aves y destaca la cuidada fotografía de Éric Guichard.

6/10
Las buenas intenciones

2018 | Les bonnes intentions

Isabelle vive en París, está casada y tiene dos hijos adolescentes. Es una persona generosa, que dedica todo su tiempo al voluntariado, a las personas necesitadas, pero ha llegado a un punto en que esa obsesión por los más excluidos de la sociedad le ha hecho perder el favor de los suyos, de su familia, a los que descuida de modo llamativo. Así las cosas decidirá llevar a cabo un nuevo propósito: que los miembros de su clase de alfabetización se saquen el carnet de conducir. El francés Gilles Legrand (Malabar Princess) dirige esta comedia que goza de buen andamiaje y sin embargo no acaba de completar un buen acabado. Por hacer un juego de palabras, aquí hay muy buenas intenciones, pero los hechos son otra cosa. En efecto, la historia sobre el papel podría funcionar a las mil maravillas, con la tragicómica protagonista desbordada en su insistencia por sentirse útil hacia los desfavorecidos y un grupo de familiares alrededor que sufre las consecuencias. Asimismo hay secuencias enteras que tendrían que haber sido mucho más contundentes en su concepción cómica, como la llegada de la familia al piso inundado de extraños o las distintas situaciones en la autoescuela. El film se ve con una media sonrisa y hay gags graciosos que funcionan sin duda, pero el conjunto se hace largo y no es redondo. Lo mejor de Las buenas intenciones es su mirada descomplicada hacia la diferencia, a la que se llega desde el absurdo y que supone una clara crítica hacia lo políticamente correcto (véase el familiar protocolo solidario en la cena navideña, un verdadero horror). En primer lugar, dice la película, los tópicos lo son muchas veces porque son verdad, y, en segundo lugar, si se quiere mejorar la sociedad más vale comenzar por la gente más cercana, por escuchar a los seres queridos, por comprenderles, por compartir con nuestros allegados la vida que vivimos. Es el primer peldaño en el orden social si no queremos empezar la casa por el tejado. Aunque algo de eso ocurre también aquí, pues están desdibujados algunos personajes de importancia, como la abuela y su influencia en la protagonista, o la situación con su madre o con su hermano, capaces de aguantar hasta el extremo las excentricidades de Isabelle, encarnada con mucho oficio y activismo por Agnès Jaoui (Háblame de la lluvia), pese a que sus motivaciones no acaben de calar tanto en el espectador.

4/10
Mi hija, mi vida

2018 | Tu vivras ma fille

La pequeña Bianca padece una rara enfermedad degenerativa que se manifiesta al poco de nacer. Sus padres quedan desolados. Pero Nathalie, la madre, emprenderá entonces una denodada lucha por conseguir un tratamiento que salve a su hija. No hay medios ni investigaciones sobre la enfermedad, pero Nathalie y su marido intentarán adquirir los fondos y llevar a cabo los trámites necesarios para lograrlo. Correcto telefilm francés que narra una historia de amor y superación, basada en los hechos reales que llevaron a Karen Aiach a abandonar su trabajo y crear una empresa biotecnológica en 2009 para salvar a su hija.

5/10
El escape

2018 | Exfiltrés

Al Raqa, Siria, primavera del 2015. Faustine descubre el infierno en el que está metida, con su hijo de cinco años. En París, la angustia de Sylvain, su marido, conmueve a Gabriel y Adnan, dos jóvenes activistas que deciden montar una operación de evasión muy peligrosa. Una historia real de dos mundos y una generación...

La escuela de la vida

2017 | L'école buissonnière

Finales de los años veinte del siglo pasado. El huérfano Paul vive en un orfanato de París. Será recogido por una mujer, Célestine, quien se lo llevará lejos, a los bosques de Sologne, en donde ella trabaja con su marido a las ordenes del Conde de la Fresnaye, dueño de esas tierras. El pequeño Paul descubrirá un mundo totalmente desconocido en medio de la naturaleza y se hará amigo de un cazador furtivo, Totoche. Agradable película francesa que cuenta con todos los alicientes para caer bien: bella ambientación natural, historia emotiva, drama familiar, comedia picaresca, amor y reencuentro, todo ello dentro de un guión que integra a unos cuantos personajes bastante entrañables, bien dibujados. El resultado emparenta con ese tipo de filmes galos tan amables y humanos que sacan gran partido a la campiña francesa, al estilo bucólico de las obras de Jean Becker, con La fortuna de vivir a la cabeza, con un guión que incluye también claras reminiscencias del Oliver Twist de Dickens. El director Nicolas Vanier (El último cazador) explota sobremanera su sensibilidad naturalista, no por casualidad sus anteriores obras versan sobre animales. Aquí por momentos parece que estamos ante un documental sobre la fauna de la orillas del Loira, lugar idílico donde los haya, fotografiado con exquisitez por Éric Guichard. Ciervos, conejos, zorros, jabalíes, garzas, salmones, culebras y todo tipo de pájaros campean en la pantalla como si la finca del conde fuera un verdadero vergel. Y es en ese ambiente en donde evolucionan los personajes de La escuela de la vida: el gruñón Totoche, el espabilado Paul, la dulce mamá Célestine, el bruto Borel, el apesadumbrado Conde de la Fresnaye, su casquivano hijo Bertrand, la gitanita Bella, etc. Todos ellos forman una amalgama familiar que, más allá de leves disputas, está llena de camaradería y que no desentona dentro de ese retrato magnificado de una época pasada que homenajea la sencillez de las gentes del campo, los pequeños placeres de la vida campestre y el amor a la naturaleza. El reparto coral está perfecto, especialmente el trío compuesto por François Cluzet, Valérie Karsenti y Eric Elmosnino.

6/10
La historia del amor

2016 | The History of Love

Leo y Alma son jóvenes judíos, están muy enamorados y viven en un pueblo de Polonia. Cuando los nazis se acercan, Alma emigra a Estados Unidos. Leo le promete sobrevivir y escribirle cartas hasta que se reencuentren en América. Cada una de las misivas formará parte de una novela que tendrá por título “La historia del amor”. Adaptación del best seller de Nicole Krauss a cargo del rumano Radu Mihaileanu, un director que ha demostrado ser un buen retratista de las cuitas humanas, como probó sobradamente en filmes como Vete y vive y El concierto. Tienen las películas de Mihaileanu siempre dos vertientes íntimamente unidas: por una parte, el discurrir de la sociedad a lo largo de los años, con los acontecimientos y situaciones políticas correspondientes, a menudo dramáticas, y por otro, el itinerario interior de los personajes que viven esos periodos históricos, sus dudas y amores, sus anhelos y tristezas. Lo externo y lo interno se entrelazan también en La historia del amor, que tiene su comienzo en un pueblecito de Polonia en la II Guerra Mundial y encuentra su acabamiento en la Nueva York del siglo XXI. El film está relatado en tres tiempos principalmente y aún cuenta con algún hilo narrativo más, donde se relacionan múltiples personajes del pasado y el presente, con una potente historia de amor, la de Leo y Alma, leitmotiv que hace avanzar la trama y que también relaciona íntimamente el film con la literatura y con su misteriosa capacidad para invadir la imaginación e influir en la vida humana. Es la película así un homenaje al amor, pero también a su plasmación artística, capaz de superar cualquier adversidad y trascender a sus creadores. Todas esas cuestiones, nada fáciles de transmitir en imágenes, muestran claramente la procedencia novelística de la película que sin duda es su territorio propio. Y, ay, no logra del todo Mihaileanu expresarlas sin huir suficientemente de la confusión narrativa, de simplificaciones o coincidencias un tanto burdas, y de cierto caos a la hora de ir de atrás hacia adelante, de adelante a atrás, una desordenada cronología que se le atraganta al director y que resta emoción genuina a una historia que busca conmover. El resultado es, por tanto, desigual, quizá hay demasiado material, quizá no se acierta con el tono requerido, quizá le sobren minutos. Un poco de todo eso hay. Se luce el director en cambio en el formidable arranque, donde se recita el texto inicial de la novela en un plano secuencia de enorme belleza. La música de Armand Amar es otro de los puntos fuertes del film, de gran emotividad en las escenas del pasado. Y entre el reparto destacan las interpretaciones del veterano Derek Jacobi, pese a sus ademanes siempre un tanto exagerados, y de la joven Sophie Nélisse (La ladrona de libros).

5/10
Human

2015 | Human

Notable y sensible documental que hace una retrato  de lo que albergan en sus corazones hombres y mujeres de las diferentes razas que pueblan la Tierra. Ellos y ellas se dirigen a cámara para expresar sus sentimientos acerca de la vida, el amor, el odio, la tristeza, el miedo, la felicidad o la infelicidad, ofreciendo así un cúmulo de experiencias dispares, pero llenas de sinceridad y humanidad. Impacta esa numerosa sucesión de primeros planos fijos de hombres y mujeres, sus facciones, su mirada. Algunas de las declaraciones son especialmente emotivas –como la que inicia la película o esa impresionante en que un padre habla de su hijo discapacitado y de lo que le ha enseñado–, y en general todo lo que se nos cuenta habla del afán de superación del ser humano, cuya capacidad de sufrimiento sólo es inferior a sus ganas de vivir y a su esperanza por conseguir una vida mejor. Human está llena de pequeñas historias, de pequeñas verdades, como esa de que hay muchas clases de felicidad. Puede estar en el beso de tu marido al llegar a casa después de 33 años de matrimonio o para otros puede ser tener luz eléctrica en su casa o estar en el hecho de cuidar amorosamente a tu mujer enferma. Se habla de que el sufrimiento personal puede convertirnos en mejores personas, con la posibilidad de encontrar así alrededor una bondad que antes se nos escapaba. Pero también se trae a colación el dolor de pueblos indígenas que se sienten degenerados al usar armas de fuego, al sentirse obligados a estar en guerra, de gentes que han salvado la vida en genocidios, que han vivido horribles masacres, de la dificultad para perdonar, para evitar el odio, de las experiencias vividas al matar a una persona, al disparar a niños, al perder a un hijo en un atentado. También se cuentan testimonios heroicos, gestos de enorme humanidad en medio de la barbarie. Por supuesto entran temas más peliagudos, como las diferencias entre hombre y mujer, las desigualdades por cuestión de sexo y el aborto. Y homosexuales y lesbianas cuentan las incomprensiones que han vivido y los terribles sufrimientos que su condición les ha generado. También se habla de la tragedia de la pobreza, de la crisis, de la injusticia laboral, de los desplazados y refugiados. Y así un largo etcétera. Como esa colección de testimonios puede hacerse demasiado monótona, entre medias de esas experiencias personales el director Yann Arthus-Bertrand intercala sabiamente imágenes preciosas de la tierra, el mar, los pueblos, a vista de pájaro, en donde contemplamos la naturaleza de un modo bellísimo, al igual que al hombre como una criatura minúscula que completa la creación. Esas vidas únicas a veces se presentan en escenas de una composición impactante, imágenes de masas de personas que se comportan gregariamente. Son momentos de tremenda armonía y colorido, con planos extraordinarios, a cámara lenta, hipnóticos, como ése en el que miles de personas con flotadores de colores esperan apretujadas la anhelada ola de agua, o escenas de desfiles, de bodas, de fiestas folclóricas, deportivas, de gente trabajando... La reflexión ante tan bellos planos surge por sí sola, y la experiencia al observar esas cuidadas estampas se completa con una expresiva banda sonora de Armand Amar, llena de músicas rítmicas, lamentos étnicos, violines, voces desgarradoras y melodiosas, rasgueos de guitarras y preciosas notas de piano.

6/10
Última oportunidad

2015 | Une chance de trop | Serie TV

Entretenida miniserie que adapta una intrigante y angustiosa novela de Harlan Coben. Describe el drama sufrido por la doctora Alice Lambert, cuando un día tirotean a su esposo, secuestran a su hijita Tara, y a ella la dejan en coma. Cuando despierta una semana después, se encuentra con la hostilidad de los suegros, que nunca vieron bien su matrimonio, y con la suspicacia de la policía, que llega a creer que ella misma ha organizado lo ocurrido. Pues unos anónimos secuestradores reclaman un millón de euros para devolver a Tara. El caso no se se va a resolver en un día ni en dos, sino que la madeja se enreda mientras transcurre el tiempo con pagos de rescate frustrados, y sórdidas organizaciones criminales de por medio, turbias organizaciones de adopción, e incluso la intervención de un antiguo amante de Alice, que trabaja para el servicio secreto. Aunque puede parecer un poco rocambolesco cómo transcurre todo, y el final no acaba de ser del todo satisfactorio, el director François Velle logra imprimir un buen rito a la narración, con buenas escenas de acción y persecuciones. Además ha contado con un plantel de actores de primera línea, encabezados por Alexandra Lamy dando vida a la torturada madre que hará lo que sea para recuperar a su hijito. El resto incluye personajes variados bien perfilados, desde fríos asesinos a tozudos policías, pasando por amigos, abogados, médicos.

6/10
El asesino de mi hijo morirá esta noche

2014 | Ce soir je vais tuer l'assassin de mon fils

Cuando en una pequeño pueblo un conductor del lugar atropella y mata a un niño que de doce años que va en bicileta, el culpable decide darse a la fuga. Enterado del asunto, el padre del fallecido decide que se tomará la justicia por su mano. Drama francés de cierto empaque, aun tratándose de un telefilm, favorecido por un buen trabajo del reparto. La historia se inspira en hechos reales.

5/10
Mil veces buenas noches

2013 | Tusen ganger god natt

Rebecca es una de las fotorreporteras más prestigiosas del mundo. Mientras cubre un reportaje sobre terroristas suicidas en Afganistán está a punto de perder la vida. De vuelta a casa en Irlanda, su marido Marcus, con el que tiene dos hijas, la adolescente Steph y la niña Jessica, le plantea un ultimátum: no puede volver a trabajar en una zona de guerra, su familia la necesita y no puede vivir en la perpetua angustia de verla regresar en una "caja de pino". Aunque periodista de raza y muy concienciada sobre las injusticias del tercer mundo, pasadas por alto con demasiada frecuencia en Occidente, está dispuesta a llevar una vida más tranquila, y ejercer más de madre de familia. Sin embargo un trabajo de Steph en la escuela sobre los refugiados en África, que las llevaría a ella y a su madre a Kenia, podría hacer aflorar de nuevo los viejos dilemas de familia o trabajo. Primer título estrenado en España del noruego Erik Poppe, director y coguionista, tiene a su favor el hecho de poner sobre el tapete interesantes cuestiones para el debate: la imposible neutralidad del periodista en algunos casos, a la hora de cubrir informaciones que suponen la muerte de inocentes; la complicidad de los países ricos en las zonas más desfavorecidas; la difícil conciliación de familia y trabajo, corregida y aumentada cuando el progenitor ejerce una profesión de alto riesgo que podría dejar a sus hijos huérfanos; el necesario diálogo y confianza entre padres e hijos, de modo especial en edades complicadas como la adolescencia. En manos de un cineasta más sólido –viene a la cabeza la Susanne Bier de En un mundo mejor–, Mil veces buenas noches podría ser un título más que notable. Aquí hay momentos potentes –el inicio y el final, que proporcionan una estructura circular; el incidente en Kenia–, pero otros peor resueltos, especialmente una de las crisis familiares, bastante pasada de rosca. Juliette Binoche es una actriz prodigiosa, y sabe dar a su personaje todo tipo de matices, acerca de sus luchas interiores, pero Nicolaj Coster-Waldau es más limitado, aunque justo resulta también reconocer que su personaje presenta rasgos algo planos. En cambio la "teenager" Lauryn Canny, en su primer papel para la gran pantalla, constituye una grata sorpresa.

6/10
Pour une femme

2013 | Pour une femme

Belle y Sebastián

2013 | Belle et Sébastien

Mientras los nazis patrullan los puertos de montaña, un joven francés forja un fuerte vínculo con un perro salvaje con el que se enfrenta a los peligros de los Alpes.

El capital

2012 | Le capital

Un cineasta con las señas de identidad del griego afincado en Francia Costa-Gavras estaba obligado a tratar una crisis económica donde su país de origen ha dado tanto que hablar. Lo hace en El capital, con una historia escrita por él en colaboración con Jean-Claude Grumberg y Karim Boukercha, partiendo de la novela de Stéphane Osmont, y demuestra el dominio narrativo del veterano curtido ya en mil batallas cinematográficas, no en balde rueda el film a punto de cumplir los 80 años. Costa-Gavras asegura que “nos hemos convertido en rehenes de los mercados y de la coyuntura”. Y por ello sigue en El capital la trayectoria de Marc Tourneuil, un tipo al que precisamente las circunstancias -un cancer de próstata del presidente- le colocan en la cúspide del Banco Phenix. Aunque se supone que se encontrará en tal posición muy poco tiempo, el ambicioso Marc nadará entre tiburones -los miembros franceses del consejo de administración, los agresivos accionistas americanos de Miami...- para así agarrarse a su poltrona, y ello con el propósito de lograr lo único que parece valer la pena en este mundo: dinero, dinero, dinero. El sólido director logra atrapar con su mirada cínica el vértigo del poder, habla de juego sucio y puñaladas traperas. No falta en El capital algún personaje que denuncia tales excesos -el episódico personaje del tío de Marc-, o la ejecutiva experta en el mercado asiático que advierte de los peligros de cierta operación de adquisición de un banco en Japón; pero serían como “enanos” en medio de una dinámica imposible de alterar, porque en gran medida se han dejado fuera los referentes éticos o morales. El modo compulsivo en que el casado Marc se mueve, atraido por una despampanante top model, puede rozar lo grotesco, pero habla al fin de eso que llega a decir su personaje, “son como niños”; y él no quiere dejar de probar esa “golosina”; y ello aunque sepa que su esposa es mil veces más valiosa, pero al final es sólo una pieza de su partida de ajedrez, aunque se trate de la dama. Puede sorprender ver como protagonista en El capital a un actor cómico, Gad Elmaleh, conocido por títulos como El juego de los idiotas, pero resulta perfecto en el papel protagonista, y como él mismo recuerda, Costa-Gavras fue justo el que recurrió al comediante Jack Lemmon para una de sus mejores películas, la dramática denuncia política Desaparecido.

6/10
Lo que el día debe a la noche

2012 | Ce que le jour doit à la nuit

Lo que el día debe a la noche adapta la novela homónima de Yasmina Khadra, seudónimo femenino del prestigioso autor argelino Mohammed Moulessehoul, que escribe sus obras en francés. Dirige el veterano realizador galo Alexandre Arcady (Asalto al banco de Montreal), mucho más desconocido fuera de su país que su hijo, el especialista en terror Alexandre Aja (Las colinas tienen ojos). Por sus graves agobios económicos, un padre de familia argelino debe confiar la custodia de su pequeño hijo Younès a su hermano, próspero farmacéutico, casado con una francesa, totalmente integrado en la comunidad gala de Orán. Después de que le cambien el nombre por Jonas, que suena más europeo, el chaval tiene un encuentro trascendental con una niña, Émilie, con la que conecta a la perfección. Años después, cuando Jonas se ha convertido en un joven que forma parte de un grupo de amigos inseparables, se reencuentra con Émilie, convertida en una irresistible joven de la que se enamora perdidamente. Pero surgirá un obstáculo aparentemente insalvable al tiempo que se consolida el nacionalismo argelino. Salvando todas las distancias, Lo que el día debe a la noche pretende recuperar el espíritu de Doctor Zhivago o Lo que el viento se llevó, producciones clásicas que narran una historia de amor que se desarrolla en medio de grandes cambios históricos. El tal Alexandre Arcady rueda con corrección –aunque carece de la brillantez y el presupuesto de David Lean o Victor Fleming– y le saca partido a actores como los desconocidos protagonistas, los jóvenes Nora Arnezeder (El invitado) y Fu'ad Aït Aattou (Une vieille maîtresse), que realizan un buen trabajo, y a secundarios con mayor veteranía como Anne Parillaud –Nikita (1990)– y Vincent Pérez (Cyrano de Bergerac). A favor de Lo que el día debe a la noche se puede decir que explica la guerra de la Independencia de Argelia intentando entender todos los puntos de vista y superar las heridas que aún hoy siguen abiertas, en especial para la población francesa que tuvo que abandonar el país. Reflexiona sobre la necesidad de superar el rencor, la tolerancia para facilitar la convivencia y otros temas. Por desgracia, el argumento resulta demasiado folletinesco, con giros artificiosos, y sus 162 minutos de metraje resultan a todas luces excesivos.

5/10
La fuente de las mujeres

2011 | La source des femmes

El director rumano afincado en Francia Radu Mihaileanu rueda una valiente cinta sobre el papel de la mujer en el mundo islámico, de la que también ha coescrito el guión. La acción se sitúa en un país de Oriente indeterminado, en concreto en una aldea en la que las mujeres acarrean el agua desde tiempos inmemoriales, desde una fuente que nace en lo alto de la montaña, tarea que resulta especialmente dura, sobre todo cuando pega más el sol. El asunto resulta dramático porque muchas embarazadas han perdido a sus bebés mientras transportaban pesados cubos con el precioso líquido. Harta de la situación, y de que las autoridades no canalicen el lugar, Leila, una atractiva joven felizmente casada con el maestro, y que viene de fuera, propone a las otras mujeres que realicen una especie de huelga, dejando de entregarse a sus maridos hasta que éstos se comprometan a transportar ellos el agua o lograr que el gobierno actúe. De argumento claramente inspirado en "Lisístrata", el clásico texto de Aristófanes, La fuente de las mujeres está filmada con sensibilidad, y un tono amable pese a que llega a tratar temas duros como el maltrato doméstico. Como ha demostrado en otros de sus trabajos, la gran especialidad de Radu Mihaileanu reside en combinar lágrimas y risas, lo que logra de nuevo con soltura. Aunque el fondo es bastante dramático, algunas secuencias son divertidas, como cuando las mujeres bailan y cantan para los turistas que llegan al lugar. También es habitual que Mihaileanu componga un film coral, dando mucha importancia a un gran número de personajes. Como siempre, consigue darles profundidad recurriendo a un reparto de lujo, en el que destaca la presencia de la joven Leïla Bekhti, que encarna a la joven Leila, y de la veterana y siempre deslumbrante Hiam Abbass (The Visitor), como la madura Fátima. El realizador trata con gran inteligencia el tema central, la guerra de sexos, y la necesidad de aplicar el respeto, el amor y los métodos pacíficos a la hora de reivindicar cambios en aquellos elementos de la tradición que pueden estar caducos. Contrapone con gracia la sociedad arcaica y antigua de la zona, con la llegada de algunos elementos modernos, como el móvil con el que habla una de las mujeres mayores con su hijo mientras monta en burro, o la pasión de las protagonistas por una telenovela mexicana cuyas frases repiten en riguroso español. Se atreve el realizador a reivindicar el revisionismo del Corán, poniendo en duda la validez de la interpretación de algunos de los que lo predican. Cineasta de la mentira, Mihaileanu ha defendido en sus películas el engaño en casos extremos, para escapar del terror nazi en El tren de la vida, salvarse de las penurias del hambre en Vete y vive o recuperar la dignidad en El concierto. En esta ocasión, una de las subtramas, que no conviene desvelar, también la justifica si se utiliza en beneficio del amor. Esta vez, sin embargo, el realizador no llega a la altura de sus filmes citados, pues a pesar del altísimo nivel, alarga demasiado algunas peripecias de los personajes que no aportan mucho al conjunto. El ritmo es irregular, y el final acaba siendo un tanto previsible y menos emotivo de lo que se espera de Mihaileanu.

6/10
Hors-la-loi

2010 | Hors-la-loi

Historia de tres hermanos argelinos durante los años anteriores de la Independencia de Argelia. El film, que fue nominado al Oscar a la Mejor Película Extranjera, se centra especialmente en la lucha armada y la represión que pueblo argelino sufrió a manos de los franceses. El prestigioso director Rachid Bouchareb (Days of Glory) incide en el drama humano de las gentes de su país en una época clave de su historia.

6/10
London River

2009 | London River

Contenida película sobre las tribulaciones de las víctimas de actos terroristas. Rachid Bouchareb, ha escogido como marco de su historia los atentados de radicales islámicos en Londres, el 7 de julio de 2005. Allí Elisabeth busca desesperadamente a su hija Jane, de la que no ha vuelto a saber tras los terribles sucesos. Lo mismo hace Ousmane, africano subsahariano afincado en Francia, que ignora el paradero de su hijo Alí. Sus respectivas búsquedas se cruzan, por una foto compartida de los dos desaparecidos. Se enteran entonces de que Jane y Alí vivían juntos, estudiaban árabe, frecuentaban la mezquita. Esto produce un rechazo de Elisabeth hacia Ousmane, que sospecha que Alí puede haber sido una horrible influencia en la vida de su hija. Ya no sólo planea el miedo a que se confirme la muerte de uno y otra, sino su posible implicación en los actos terroristas. Frente a la complejidad del guión de Days of Glory, el anterior film de Bouracheb, aquí el cineasta ha optado por una estructura sencilla, más bien previsible. Su mérito es un buen control de los elementos, que le permite pintar bien la angustia y la esperanza de sus personajes, bien encarnados por Brenda Blethyn y Sotigui Kouyaté, este último premiado como mejor actor en el Festival de Berlín. Resultan naturales y comprensibles los sentimientos mutuos –deseos de ayudar, desconfianza ante lo desconocido, frustración por no poder generar la desea confianza, triste esperanza...-, se pintan levemente las circunstancias personales –ella es viuda, su marido militar murió en la guerra de las Malvinas, tiene una pequeña granja, es cristiana de domingo; él trabaja como guardia forestal, y dejó a la familia atrás en África, reza a Alá–, y al final el film tiene algo siempre agradecible: autenticidad.

6/10
El concierto

2009 | Le concert

El director rumano afincado en Francia Radu Mihaileanu es de esos cineastas que poco a poco, sin que se note, comienza a labrarse una envidiable filmografía. Ha dado sobradas muestras de su talento con filmes como Traidor (1993), El tren de la vida y, sobre todo, con Vete y vive. En sus filmes, Mihaileanu se descubre como un humanista, un atento observador de las pequeñas y grandes tragedias humanas que él sabe encarnar en personajes de carne y hueso, que llegan al alma del espectador. Normalmente sus historias tienen que ver con la opresión de los desfavorecidos, en especial con las injusticias contra la comunidad judía, de la que él mismo forma parte. En El concierto habla del mismo tema a través de una comedia, también dramática y emotiva, con el mundo de la música clásica como telón de fondo. En su juventud Andreï Filipov fue un consumado maestro musical, prodigioso director de la orquesta del mítico Teatro Bolshoi de Moscú. Pero, treinta años atrás, fue consifderado un enemigo del pueblo por negarse a expulsar a los judíos que había en su orquesta. La consecuencia de esa ‘insurrección’ fue el desmantelamiento inmediato del grupo y la caída en desgracia de todos los instrumentistas. Humillado, Filipov es en la actualidad quien pasa la fregona en el teatro, mientras que sus compañeros músicos, entre ellos su mejor amigo, el violenchelista Sacha, han salido adelante trapicheando en trabajos de poca monta, viviendo prácticamente en la miseria. Sin embargo, por casualidad, mientras limpia el despacho del actual director del Bolshoi, cae en manos de Filipov un fax procedente de París en el que invitan a la orquesta para tocar en el espléndido Théâtre du Châtelet. El antiguo músico idea rápidamente un plan: reunir furtivamente a sus antiguos compañeros y hacerse pasar por la verdadera orquesta del Bolshoi para celebrar en París su primer concierto en tres décadas. Radu Mihaileanu logra una formidable y arriesgada compenetración entre los hondos conflictos dramáticos que se plantean en la trama (y que no conviene desvelar) y un excelente tono de comedia y optimismo que se agradece mucho. El humor, muchas veces de aire surrealista y fuertemente folclórico, y que lo emparenta enormemente con el cine del balcánico Emir Kusturica (Underground), impregna todo el film y encuentra su máxima expresión en la ridiculización del comunismo. La punta de lanza es el divertido personaje del ex agente del KGB, toda una perita en dulce en manos de Mihaileanu (quien, no lo olvidemos, huyó de Rumanía durante la dictadura de Ceaucescu). El tipo es la monda y sigue anclado en la prehistoria, pero no es la única diana del director, pues los actuales oligarcas rusos también se llevan su ración de mofa. En cuanto al drama de fondo, aunque pueda resultar un poquito rebuscado, se juegue quizá demasiado al misterio y se resuelva demasiado cinematográficamente, en general también funciona. Por lo demás, Mihaileanu muestra su pericia en la planificación, el montaje y el ritmo durante la larga escena del Concierto para violín de Tchaikovsky, emocionante centro musical de toda la trama. Los actores, salvo algún desperdicio (como el de Miou-Miou) están todos bien, con mención especial para la rubia Mélanie Laurent (Malditos bastardos) y los secundarios Dmitri Nazarov (en el papel de Sacha) y el inefable François Berléand.

7/10
Edén al oeste

2009 | Eden à l'Ouest

Al director griego afincado en Francia Costa-Gavras (Desaparecido, La caja de música, Arcadia) siempre le gustado hacer un tipo de cine que refleje problemas sociales derivados de políticas injustas o, al menos, que él considera injustas y que no comparte. Ese cine denuncia suele estar adherido a géneros convencionales, como el drama o el thriller. En Edén al Oeste, Costa-Gavras vuelve a incidir en un peliagudo tema social, la inmigración ilegal. Para evitar el riesgo de ser detenido por la policía, Elías decide saltar al agua desde un barco procedente del Este, en el que viaja junto a decenas de inmigrantes ilegales con destino a Europa. Nadando logra arribar en una playa nudista que resulta petenecer a un complejo veraniego llamado Edén. Allí intentará a duras penas pasar desapercibido entre los ricos europeos que disfrutan de unos días de ocio y placer. Será sólo la primera etapa de un largo recorrido de Elías hacia París, la ciudad a la que desea llegar. Pero entre medias conocerá todo tipo de gente y pasará todo tipo de apuros. Hay una clara referencia a la Odisea de Homero en Edén al Oeste, con un protagonista que da tumbos de un lado a otro para llegar a su destino. En su largo periplo Elías pregunta y pregunta a todo tipo de gente, es ayudado y también engañado, es explotado y despreciado continuamente, y así hasta la anhelada llegada al paraíso soñado. Que luego esa felicidad sea tan irreal como un truco de magia ya es otra historia... Por lo demás, Costa Gavras se esfuerza en retratar al protagonista como un tipo bueno, quizá demasiado pardillo, pues es tan ingenuo y torpe que se antoja a veces poco razonable –no evoluciona a lo largo de la historia–, carne de cañón para sufrir numerosas desventuras. Ese enfoque aporta al drama cierto tono tragicómico y tierno que arranca más de una vez la sonrisa, pero también lo convierte en un film menor, poco emocionante. Y quizá el director ha querido apuntalar más claramente así las situaciones injustas que han de soportar tantos extranjeros de buen corazón que no tienen oportunidades para prosperar fuera sus hogares. El actor Riccardo Scamarcio (Mi hermano es hijo único) hace un esforzado trabajo.

4/10
Days of Glory

2006 | Indigènes

Hasta hace poco la sociedad francesa ha cerrado los ojos a la contribución de los indígenas de sus antiguas colonias al esfuerzo bélico de la Segunda Guerra Mundial. Incluso cuando se produjo el fenómeno de la descolonización, el estado acabó retirando las pensiones a las que, como veteranos de guerra, tenían derecho. Por ello este film puede definirse como un acto de ‘justicia poética’, pues viene a poner la injusticia cometida ante la opinión pública, y lo hace con una trama repleta de humanidad, que nos recuerda que los que se encuentran en medio del fragor de la batalla son seres humanos, no importa el color de su piel, o el idioma en que se expresan. El grandioso lienzo de la lucha en Europa, donde se salta de un escenario bélico a otro, no impide, al contrario, la definición de una serie de personajes que vienen del Magreb dispuestos a luchar por los ideales que encarna la República de Francia, a la que consideran como su país, a pesar de que en ocasiones, demasiadas, sean tratados como ciudadanos de segunda.Rachid Bouchareb (Little Senegal), gracias al documentado guión coescrito junto a Olivier Lorelle, sabe dar matices a los distintos tipos humanos que pululan por la trama, que encajan bien en determinados arquetipos, pero sin caer en tópico, con su punto de originalidad. El intelectual, que reclama un trato semejante al de los soldados nacidos en Francia, el analfabeto pero espabilado asistente del sargento, éste que se avergüenza de sus orígenes, los hermanos, muy unidos, el cabrero que encuentra el amor en una linda francesita… conforman una interesante y creíble galería de combatientes, encarnados por un reparto excepcional, premiado justamente en su conjunto en Cannes.En cierto modo, se podría considerar el film deudor de títulos como Salvar al soldado Ryan, donde el fragor de la batalla –son espectaculares las escenas bélicas– no impide fijar la atención en un rico microcosmos. A tal efecto todo el tramo final, que se desarrolla en un pueblecito francés donde la suerte de los civiles depende de los magrebíes, esta desarrollado de un modo que roza la perfección. Su sacrificio frente a los alemanes es heroico, y el modo en que es olvidado, no por mala voluntad sino, y tal vez por ello, peor, porque en el fondo esos hombres no cuentan. La escena en que un soldado trata de recordar a un oficial cierta promesa es conmovedora por esa ‘invisibilidad’ forzada.

7/10
Bab'Aziz, el sabio sufí

2005 | Bab'Aziz

Como no todo el mundo sabrá, un ‘derviche’ es un miembro de una hermandad religiosa y ascética islámica, que vive como un mendigo, sin posesiones materiales, en busca de la sabiduría. Bab’Aziz, el protagonista de este film, es un anciano ciego, que viaja con su encantadora nieta Ishtar, con destino a una reunión de ‘derviches’ que tiene lugar cada treinta años. En su periplo, se encuentran con otros viajeros que van al mismo lugar, como Zaid, que ha perdido a una mujer a la que sedujo con su canto, Osman, que sueña con encontrar un palacio que descubrió tras caer en un pozo, y un príncipe que ha abandonado su reino para vivir como un ‘derviche’. Nacido en Túnez, aunque educado en Francia, se puede decir que Nacer Khemir es el Víctor Erice francotunecino, pues aunque tiene prestigio, ha rodado sólo tres películas en veinte años. En esta ocasión, entrega un cuento sencillo, pero lírico y reflexivo filmado con una enorme sensibilidad, que se refleja en unas evocadoras imágenes del desierto. Acompañan al relato varios momentos emotivos en los que adquiere el protagonismo absoluto la música. Khemir parece estar reivindicando su origen musulmán, mostrando una cara de su religión positiva, alejada de fundamentalismos que están haciendo tanto daño en el mundo actual. “Si tu padre se cae y mete toda la cara en el barro, ¿qué harías? Le ayudarías a levantarse y le limpiarías con tu camisa. Mi padre sería el islam y he intentado limpiar su cara con este film, lleno de amor y sabiduría”, comenta Nacer Khemir con unas palabras que explican bastante bien el sentido de un film bienintencionado, que parece nacido por necesidad después del 11-S. El tono es bastante amable y la espiritualidad de los personajes se antoja sincera, e incluso universal, pues se preocupan por aspectos que interesarán igualmente a los espectadores de cualquier credo, aunque desconozcan por completo el Corán –que no se cita expresamente–. Por ejemplo, se diserta sobre los caminos diferentes que cada individuo toma en la vida, la comunicación como único medio de entender a los demás, e incluso la aceptación de la muerte.

6/10
Vete y vive

2005 | Va, vis et deviens

En 1984, durante una hambruna, Israel apadrinó la operación Moisés para trasladar y acoger a miles de judíos etíopes. Un niño cristiano, empujado por su madre, es instruido para hacerse pasar por judío, hasta ser adoptado en Israel por una familia. A modo de film río, que abarca una veintena de años, seremos testigos de la vida de un joven cuyo delicado equilibrio interior lo soporta una mentira. Radu Mihaileanu, cineasta francés de origen rumano (El tren de la vida), entrega una sólida historia, narrada desde el punto de vista de Schlomo, el protagonista. Sentada la idea de que su formación cristiana era superficial, se dibujan los problemas de identidad e integración.

6/10
Arcadia

2005 | Le couperet

Cuando pierde su trabajo por una reestructuración empresarial, Bruno Davert se queda tranquilo: su prestigio en el sector papelero es indiscutible. Pero pasan tres años y no encuentra trabajo, por lo que corre peligro el bienestar familiar. Tras dar vueltas a la cabeza, concluye que puede haber otros ejecutivos del gremio tan valiosos como él, rivales para un apetitoso puesto de trabajo. Así que con frialdad compone un macabro plan: enterarse de quiénes son y asesinarles. A partir de una novela de Donald E. Westlake, el greco-francés Costa-Gavras compone su mejor trabajo desde La caja de música, del 89. Especializado en cine de denuncia, Costa-Gavras critica el moderno mercado laboral, marcado por elementos del capitalismo salvaje, por el afán de éxito a cualquier precio, y por el individualismo. La historia parece exagerada, y contiene buenas dosis de humor negro, pero funciona a modo de parábalo, en gran parte por la impresionante interpretación del parisino de origen español José Garcia.

5/10
Amén

2002 | Amen

Alemania, años de la II Guerra Mundial. El racismo nazi impera a sus anchas. Por ejemplo, a la hora de aplicar la eutanasia y la eugenesia, barbaridad que se detiene sólo por la intervención de la Iglesia, aunque cuando ya se han asesinado a muchos disminuidos físicos y psíquicos. La siguiente atrocidad es la “solución final”, el encierro de judíos en campos de exterminio y su eliminación masiva. Kurt Gerstein, químico y miembro de las SS, recibe la orden de suministrar gas Zyklon para los crímenes. Teniendo conocimiento del horror, decide permanecer en su puesto como “espía de Dios”, mientras solicita a las autoridades internacionales y al Vaticano una denuncia pública. Pero entre dudas y miedos nadie parece hacer caso, excepto el padre Riccardo, que sirve de enlace para transmitir sus informaciones. Adaptación de la polémica obra de teatro "El vicario", de Rolf Hochhuth. Lo más interesante es el personaje de Kurt Gerstein, cristiano evangelista, que se encuentra impotente ante el horror del que es involuntario protagonista. Sus dudas morales, su intento de hacer algo para detener la barbarie, mantienen el interés. Menos fuerza presenta la carga ideológica que imprime Costa-Gavras, cineasta especializado en cine político (Desaparecido, Z, El sendero de la traición) y antiguo marxista, al simplificar el comportamiento de la Iglesia ante el holocausto.

4/10

Últimos tráilers y vídeos