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Biografía

Ermanno Olmi

Ermanno Olmi

86 años ()

Ermanno Olmi

Nació el 24 de Julio de 1931 en Treviglio, Bérgamo, Italia
Falleció el 07 de Mayo de 2018 en Asiago, Veneto, Italia

Premios: 2 Festival de Cannes (más 2 premios)

Poeta del mundo real

07 Mayo 2018

Cine social. Preocupación de los más desfavorecidos. Desde los principios cristianos, y con una delicadeza y gusto artístico exquisitos. Ermanno Olmi ha fallecido con 86 años dejando una obra imperecedera.

Nacido en Bérgamo, en el barrio de Malpensata, principiando la década de los 30, Ermanno Olmi pertenecía una familia de humilde condición, el padre ejercía de ferroviario y la madre trabajaba de operaria en una fábrica, para sacar a los suyos adelante. Nadie tuvo que explicar al futuro cineasta cómo era el mundo real, porque lo vio de primera mano desde sus primeros años, en primer lugar en un hogar feliz a pesar de las estrecheces, de firmes raíces cristianas, y luego en un entorno en que había que esforzarse en el día a día, no cabía quedarse en la vida de brazos cruzados. Siendo apenas un adolescente tuvo que encajar la muerte de su padre, caído en combate durante la Segunda Guerra Mundial.

Aunque tenía inquietudes artísticas -pasó por el liceo artístico, que no terminó, hace cursos de recitación en Academia de Arte Dramática en Milán-, su entrada en el mundo del cine llegará casi por casualidad, cuando su madre le consigue un trabajo en su fábrica, EdisonVolta, en lo relativo a las actividades de esparcimiento. Allí tiene la posibilidad de rodar entre 1953 y 1961 casi una cincuentena de películas industriales que documentan con verismo y sensibilidad el día a día del trabajo.

Con este background no puede extrañar que su debut en la ficción esté muy cerca de los postulados del neorrealismo italiano. Il tempo si è fermato (1959) muestra la relación estrecha entre dos personas, un estudiante y el guarda de una presa, lo que permite conjugar su humanismo con los temas del trabajo y el entorno rural, tan característicos de s cinematografía. Aunque el film que le permite descollar es El empleo (1961), que él mismo produce, sobre la amistad e historia de amor entre dos adolescentes que afrontan sus primeras ocupaciones laborales. Sus intereses personales se notan incluso en un película biográfica como E venne un uomo (1965), que mira al Papa Juan XXIII cuando era un jovencito, a partir de los diarios que mantuvo en ese época el futuro pontífice.

En este momento da la impresión de que Olmi se ha estancado, obras como Un cierto día (1969) o La circunstancia (1974), no llaman tanto la atención. Percepción errónea, pues está por llegar la que es indudablemente su obra maestra, El árbol de los zuecos (1978), un prodigio de lirismo y humanidad, nunca la vida del campo se ha pintado con tal realismo poético y optimismo, el campesinado se pinta con enorme dignidad, sin ocultar nunca esa forma dura de ganarse la vida. A nadie extraña que la película se haga merecedora de la Palma de Oro en Cannes.

Aunque su cine es muy personal, Olmi desea que los jóvenes tengan la oportunidad de dedicarse a un cine diferente como el suyo, de ahí que impulse la creación en 1982 en Bassano del Grappa de una escuela de cine, Ipotesi Cinema, planteada como un laboratorio de creación colectivo, donde todos tienen algo que aportar.

Una enfermedad seria, el síndrome de Guillain-Barré, le provoca una parálisis progresiva y le empuja a la depresión. No puede rodar cine durante una temporada, pero se obliga a trabajar, y ciertas ideas que estaba manejando sobre su visión de la Segunda Guerra Mundial acaban convirtiéndose en una novela. Cuando al fin regresa al manejo de la cámara, Venecia le acogerá con los brazos abiertos, pues es premiada su dirección de la casi felliniana Larga vida a la señora (1987), mientras que logra la distinción máxima de la Mostra, el León de Oro, con La leyenda del santo bebedor (1988), adaptación de la novela de Joseph Roth, donde se puede rastrear en el alcoholismo y en la piedad del protagonista los sentimientos encontrados del cineasta cuando estuvo enfermo. Frente al habitual recurso a actores no profesionales, aquí protagoniza Rutger Hauer, quizá en el mejor rol de su carrera junto a Blade Runner.

Está claro que Olmi ha emprendido una nueva etapa, aunque su personalísimo lirismo nunca se ausentará. En El secreto del bosque viejo (1993) adapta a Dino Buzzatti, y al año siguiente se encarga del capítulo del Génesis de una serie de la RAI sobre la Biblia. Si alguien cree que el cineasta ha agotado sus ideas de equivoca, pues aún le quedan por entregar varias obras audaces y hechas a contracorriente, como El oficio de las armas (2001), cine histórico que reflexiona sobre la deshumanización del mundo, que se manifesta en la evolución de las armas; Cien clavos (2006), que arranca en una biblioteca y da vueltas a la idea de que “hay más verdad en una caricia que en mil libros”; y Il villaggio di cartone (2011), que aúna temas como las crisis de fe de un anciano sacerdote, y el acuciante problema europeo de la inmigración.

Ermanno Olmi se casó con la actriz de El empleo Loredana Detto, que ya no volvió a hacer cine. Con ella tuvo tres hijos, y dos de ellos le acompañaron en sus aventuras fílmicas.

Ganador de 1 premio

Ganador de 1 premio

Ganador de 1 premio

Ganador de 1 premio

Filmografía
Torneranno i prati

2014 | Torneranno i prati

Il villaggio di cartone

2011 | Il villaggio di cartone

Da gusto ver que alguien tiene algo que contar, y que se pone a ello. El octogenario Ermanno Olmi, quien a su edad bien podía estar retirado después de entregar joyas fílmicas como El árbol de los zuecos o La leyenda del santo bebedor –en alguna ocasión ha expresado tal intención–, tiene la necesidad de interpelar al espectador, y de un modo especial al espectador europeo, ante una crisis que no es sólo económica sino que va mucho más allá. Y lo hace con Il villaggio de cartone, buen cine, magnífico cine, quizá no perfecto, pero sincero y profundo, y que viene a ser una especie de testamento cinematográfico. El sacerdote anciano interpretado por Michael Lonsdale se diría ciertamente un alter ego del cineasta. El film arranca con imágenes desoladoras. A un anciano cura se le parte el alma cuando unos operarios irrumpen en su iglesia para desmontarla: desciende el crucificado de las alturas de la nave como si la Redención hubiera quedado invalidada, embalan las distintas imágenes, se llevan el sagrario... La duda tortura al ministro sagrado, siente con frecuencia el vacío, recuerda el fuego de las tentaciones del pasado... Aunque surge la oportunidad de hacer el bien, acoger en bajo el techo del templo desnudo a un grupo de inmigrantes africanos, llegados ilegalmente por mar, que necesitan refugio. Una madre con su bebé inspira al sacerdote a cantar el “Adeste fideles”, hay simbolismo en estos desvalidos de la Tierra, ya se sabe que África es el continente de la esperanza. Pero también existe el peligro de los extremismos, por la miseria y la rabia ante el egoísmo y los miedos de Occidente. Con sobrio ascetismo y emoción contenida Olmi nos dice al final que “debemos cambiar la historia, para que la historia no nos cambie a nosotros”, cita que parece deudora de su compatriota Claudio Magris, a quien se cita explícitamente en los créditos. Lonsdale, que hizo una composición maravillosa en De dioses y hombres que le valió un César, entrega aquí otra interpretación de hombre de Dios, con nuevos y diferentes matices. También tiene un pequeño papel el holandés Rutger Hauer, que hizo con Olmi uno de sus mejores trabajos en La leyenda del santo bebedor. Olmi opta porque toda la acción transcurra en la iglesia y la casa aneja, y un callejón. Pero no hay una sensación opresiva, en su pobreza el templo es un lugar acogedor para todos, mientras alrededor el mundo se conmueve con ruido de sirenas y helicópteros, o arrecian el agua, los rayos y los truenos de una tormenta. Encontrar la casa de Dios y hacer de ella tu morada aquí, para emprender el viaje luego a la casa eterna del Padre. Meta del protagonista en medio de las vicisitudes de la vida terrena.

7/10
Cien clavos

2007 | Centochiodi

Singular película del inclasificable Ermanno Olmi, con la que el cineasta italiano ha anunciado su despedida del cine de ficción. El film tiene un arranque tremendamente sugestivo. El vigilante de una universidad, en una de sus rondas cuando el edificio está cerrado al público, se encuentra un espectáculo asombroso, que parece una auténtica profanación. En efecto, un centenar de los valiosos y antiguos libros de la biblioteca han aparecido abiertos y desperdigados, sujetos al suelo, tras haber sido atravesados por enormes clavos . Se inicia entonces la encuesta oficial, entre las dudas de si anda detrás un artista, un grupo terrorista o simplemente un chiflado. La investigación apunta a un profesor de la universidad, que tras el día de los hechos se encuentra en paradero desconocido. En efecto, el tipo, joven y con barba, rasgos que recuerdan a Jesús de Nazaret, se ha deshecho de su vehículo y documentación, y se ha ido a vivir una vida sencilla en una casa abandonada, a la orilla de un río de la Lombardía. Los lugareños le miran al principio con extrañeza, pero enseguida se gana su afecto. “Hay más verdad en una caricia que en mil libros”, ha descubierto el profesor, después de años de erudición, en que cita a sus alumnos a Karl Jaspers y a otros autores. Olmi plantea el peligro al que están expuestos los intelectuales que, encerrados en sus estudios y entre papeles, pueden olvidarse de que lo importante al final son las personas y el amor por ellas. Ésta es la intuición del protagonista, que en la vida sencilla apartada del mundanal ruido vive una existencia muy auténtica, sin doblez ni engaño. El cineasta de Bérgamo conecta este descubrimiento con la novedad siempre actual del Evangelio, donde las parábolas y enseñanzas del maestro demuestran su validez permanente; también se incluye un mensaje de corte ecologista, de amor a la naturaleza frente a las complicaciones y burocracias de la mal llamada, a veces, civilización. Aunque las intenciones de Olmi resultan harto interesantes, y las imágenes que recoge su cámara son muy bellas y poéticas, el resultado es algo irregular y un tanto oscuro, se empantana tras el potente arranque inicial, y no resulta fácil adivinar adónde quiere ir a parar. Por un lado, quiere jugar con el protagonista como “tipo de Cristo”, con escenas en que parece estar con sus apóstoles, o a punto de ser prendido como Jesús en el huerto de los olivos. Pero al mismo tiempo, construye a un personaje, el profesor, de sentimientos contradictorios, que no acaba de lograr la reconciliación que anhela su alma, y se rebela contra el sacerdote que ha puesto su corazón en las páginas de los libros; con lo que finalmente aparece como un simple hombre que busca, y el simbolismo se pierde, a no ser que el cineasta nos esté hablando del intento de identificación con Cristo del protagonista.

6/10
Tickets

2005 | Tickets

Un tren que viaja desde Austria a Roma es el punto de unión de tres cineastas tan consolidados como personales: Abbas Kiarostami (El sabor de las cerezas), Ken Loach (El viento que agita la cebada) y Ermanno Olmi (El árbol de los zuecos). En este viaje argumental y cinematográfico se dan cita personajes tan diversos como un profesor que sueña con un amor que nunca fue, una familia de refugiados albaneses, tres fanáticos del fútbol escocés o una viuda. Las interacciones entre estas personas dan lugar a una serie de sentimientos y confrontaciones que hacen que esta película por episodios, a pesar de no ser una obra maestra, resulte profundamente interesante. 

6/10
Cantando dietro i paraventi

2003 | Cantando dietro i paraventi

Singular película de piratas, dirigida por un inesperado Ermanno Olmi, que se mueve en las mismas coordenadas empleadas dos años antes en El oficio de las armas. Se basa en un personaje al parecer auténtico, la viuda Chin, quien al ser envenenado su marido, un corsario chino, tomó ella las riendas de su oficio, asaltando barcos y aldeas, para indignación el emperador. El film cuenta esta historia de un modo algo estrafalario, pues a lo que sería la narración convencional suma dos marcos innecesarios: el de un narrador, Bud Spencer, que explica cosas en el escenario de un teatro además de ser presentado como capitán de Andorra a bordo de la nave de la viuda de Chin; y el del joven Nostromo, que acude a un congreso de cosmología, y acaba en una salita de un burdel. El film sigue las andanzas de la protagonista y su mal de amores. Y traza un paralelismo entre las tropelías piratas fuera de la ley, y las que cometen los siervos imperiales amparados en la legalidad. Sorprenden algunos apuntes eróticos, completamente inusuales en Olmi. Y la algo tediosa narración sólo recupera el interés en el poético último tramo, con el mensaje del castigo y el perdón de las cometas, que introduce una llamada a resolver las diferencias pacíficamente, en vez de con las armas.

5/10
El oficio de las armas

2001 | Il mestiere delle armi

Siglo XVI. Con sólo 28 años Giovanni De’ Medici es el Capitán de los ejércitos del Vaticano. Es adorado por sus tropas y considerado un experto en el arte de la guerra. Pero durante la campaña contra los Lansquenetes de Carlos V sufre una herida de gravedad y muere prematuramente. El veterano director italiano Ermanno Olmi reconstruye esta historia con primor, sensibilidad, silencios y lentitud, mientras ofrece una contenida reflexión acerca de la deshumanización que las armas modernas han traído a la sociedad humana.

6/10
La Biblia: Génesis

1994 | Genesi: La creazione e il diluvio

Noé explica a su nieto la creación del mundo y los inicios de la vida humana, con la historia de Caín y Abel. El italiano Ermanno Olmi ofrece un relato premioso, muy cuidado visualmente, con el típico estilo contemplativo del director de Bérgamo.

5/10
El secreto del bosque viejo

1993 | Il segreto del bosco vecchio

6/10
Lungo il fiume

1992 | Lungo il fiume

Sensible documental ecologista de Ermanno Olmi, de fondo esencialmente cristiano. Supone un canto a la belleza de la creación, representada sobre todo por un río, y una advertencia sobre la acción destructiva del hombre. Tras unas palabras como de una maestra advirtiendo a sus alumnos sobre la polución, y otras a modo de sermón, puntean el documental varias frases de la Sagrada Escritura, y la música del Mesias de Haendel, para avanzar decididamente a un uso de los largos discursos de Jesús del Evangelio de san Juan, que acompañan a las bellas imágenes, muy cotidianas pero impregnadas de un inefable halo poético. Resulta audaz la defensa que Olmi hace de la naturaleza, con un planteamiento cristológico. En efecto, tomando pie de las palabras del Señor, "aquello que hicisteis a uno de estos pequeños, a mí me lo hicisteis", utiliza la predicación de Cristo mostrando que uno de los objetos de esas buenas acciones que debe realizar el hombre, rey de la creación, es justamente la naturaleza, que por ello debe ser tratada con amor.

7/10
La leyenda del santo bebedor

1988 | La leggenda del santo bevitore

Adaptación de un relato de Joseph Roth, en la que intervienen actores profesionales, aspectos ambos poco corrientes en el cine de Ermanno Olmi. No obstante el cineasta italiano hace la historia plenamente suya, impregnándola de un sentido lirismo, y remachando la presencia de temas muy queridos para él, como la marcha del campo a la ciudad, o el desarraigo. Andreas es un vagabundo borrachín, que duerme con frecuencia debajo de los puentes del río que atraviesa la ciudad. Un día un anciano desconocido se compadece de él y le presta 200 francos. Agradecido, Andreas hace de la devolución del dinero una cuestión de honor. Pero el otro, que cree improbable un nuevo encuentro, le propone entregar el dinero, cuando disponga de él a la pequeña santa Teresa de Lisieux en la iglesia de Batignoles, de la que es especialmente devoto, pues precisamente a ella atribuye la generosidad que acaba de mostrar. A partir de ese momento, Andreas tiene una serie de encuentros providenciales con diversos personajes, gracias a los cuales prospera, para luego volver a estar sin blanca. Y siempre que se propone un domingo acudir a la iglesia a pagar su deuda, algún obstáculo se interpone, aparte de su fatal atracción por la botella. La fotografía de Dante Spinotti, con mucho claroscuro de sabor rembrandtiano encaja a las mil maravillas con lo que se cuento, lo mismo que ocurre con la música de Stravinsky. El director bergamesco sabe despertar la simpatía en el espectador, una compasión cómplice con ese pobre hombre enganchado a sus copas y su atracción por las mujeres, pero leal al mismo tiempo con sus amigos, unido -recuerdo entrañable- a sus ancianos padres, y con ese deseo de cumplir con la palabra dada. Olmi sabe introducir los breves planos de recuerdos, y los pasajes oníricos y milagrosos, donde funciona la ambigüedad sobre el posible milagro o las probables alucinaciones producto de los vapores etílicos. El final, como se remacha con las palabras de Roth, es muy hermoso, hace anhelar una dulce muerte.

8/10
Larga vida a la señora

1987 | Lunga vita alla signora

Unos adolescentes se apean en una estación de tren en medio de ninguna parte. Allí los recoge un auto y son conducidos a una mansión. Los chicos son alumnos de una escuela de hostelería, y han sido escogidos con ocasión de la comida de gala que celebra la anciana señora de la casa, para servir junto al avezado servicio habitual.Desconcertante película de Ermanno Olmi de aires surrealistas, que se diría deudora de la última etapa del cine de Federico Fellini. Adopta sobre todo el punto de vista de uno de los chicos, que recuerda momentos de su infancia, sus temores más secretos, y momentos como la catequesis de cuando era niño, o un cuando con un ángel de la guarda. También acuden a su memoria las enseñanzas sobre su oficio, que se alternan con los delirantes momentos de la cena, con la anciana estudiando a sus invitados con sus anteojos, o la jefa de protocolo alternando su función con actitudes nada correctas, como la de tomar copa tras copa o la de descalzarse. Quizá Olmi quiere reírse de las vanidades de este mundo, y ofrecer un entretenimiento ligero, cuya crítica a comportamientos apolillados evita ser demasiado cruel. Pero la verdad, resultan un pelín vacuo y plúmbeo, sin que ambos términos sean necesariamente contradictorios.

5/10
Camina, camina

1982 | Cammina, cammina

7/10
El árbol de los zuecos

1978 | L'albero degli zoccoli

Obra maestra sin paliativos de Ermanno Olmi, que ganó merecidamente la Palma de Oro en el Festival de Cannes. El largo film -más de tres horas- transcurre en la región italiana de Bérgamo de finales del siglo XIX, y describe con gran sensibilidad, economía de medios y extraordinario verismo la dignísima vida de un campesinado pobre, que sale adelante en difíciles condiciones de vida. La cámara del italiano fija su atención en el grupo de familias que comparten vivienda en tierras de un arrendatario al que deben entregar dos tercios de sus cosechas. Allí están los padres que aceptan el consejo del señor cura de que su espabilado chico vaya a la escuela, aunque suponga renunciar a su ayuda durante parte del día; la hija casadera a la que corteja tímidamente un buen mozo; la viuda, madre de seis hijos, a los que se suma el abuelo...Olmi logra el milagro de que el espectador tenga la sensación de haber sido trasladado realmente al lugar y época descritos. La fotografía es maravillosa, y el uso de la música de Bach, en los momentos adecuados, absolutamente perfecta. Su tono es casi documental, y el uso de actores no profesionales liga el film inmediatamente con el movimiento neorrealista; pero ello no significa que falten las emociones o el talento de atrapar el gran corazón de esas pobres gentes, su sincera piedad cristiana, su capacidad de querer y de sentir las desgracias del otro como propias... Hay un humor en el descubrimiento en el suelo de una moneda de oro, luego escondida en la pezuña de una bestia; o conmoción total a la hora de decidir si dos niñas pequeñas deberían ser entregadas a un orfanato llevado por unas buenas monjas, para que el resto de la familia pueda sobreponerse a la miseria; emociona de veras la oración por una vaca enferma, la alegría por la llegada de un nuevo niño al mundo, la fabricación de unos zuecos con nocturnidad, pero sin alevosía, o la generosidad de unos recién casados para adoptar un crío... Esta película ayuda a entender quiénes son esos pobres a los que Jesús llama en el Evangelio bienaventurados, y a los que promete la herencia del reino de los cielos.

10/10
La circunstancia

1973 | La circostanza

Un lánguido verano y sus circunstancias. Las de una familia italiana acomodada. La madre y la hija adolescente pasan las vacaciones en su casa de verano. La primera va a quedar removida por el accidente de un joven motorista, parcialmente calcinado, que ayuda a transportar al hospital. La chica se debate entre sus primeros lances amorosos. Mientras, el padre asiste a una convención de su empresa, que promete cambios estructurales que podrían dejarle arrinconado o en la calle. En el hogar, una amplia finca-granja, uno de los hijos vive con su esposa embarazada en una casita que se ha construido con sus propias manos; y trabaja con su hermano en un pequeño taller, donde realizan experimentos de robótica, algo que a sus progenitores les parece poco más que un pasatiempo. Ermanno Olmi es un cineasta poderoso, y aquí entrega una sutil disección de personajes necesitados de dar y recibir afecto, algo que paradójicamente no saben hacer en muchos casos con los más próximos, por una rutina mal canalizada, una inconsciencia de que las circunstancias ordinarias son las que deben aprovechar para vivir una vida plena. Ello resulta palpable en el caso de la madre, ilusionada por atender al malherido como si fuera su propio hijo o, más aún, un posible novio para una imposible segunda juventud. El cineasta italiano atrapa con pasmosa facilidad una variada gama de sentimientos, todos próximos a una callada tristeza. Y, genialidad de los grandes maestros, puede hacer convivir las escenas tranquilas con otras vigorosas, como la del accidente, o la de la noche de tormenta que coincide con el parto.

7/10
Un cierto día

1969 | Un certo giorno

7/10
I fidanzati

1963 | I fidanzati

7/10
El empleo

1961 | Il posto

Domenico y Antonietta, dos adolescentes italianos, se conocen en las pruebas de acceso para entrar a trabajar en una gran empresa. Ambos deben pasar todo tipo de exámenes, tanto escritos como de habilidad física, y también afrontar una entrevista personal en la que les preguntan incluso si beben para olvidar sus problemas. Finalmente, son contratados en diversos departamentos. A Domenico le ponen a ejercer como chico de los recados, lo que impide que vea a Antonietta. Hasta que pide un puesto de cajero que se ha quedado vacante por la muerte de un compañero y se produce el reencuentro. El italiano Ermanno Olmi, que tenía una larga trayectoria en el terreno del documental, se dio a conocer a nivel internacional con este drama, muy influido por el neorealismo italiano. El cineasta declaró públicamente que pretendía con este film recoger la realidad, pero desde una perspectiva cristiana. Coguionista con Ettore Lombardo, Olmi se basa en sus propias experiencias personales, y usó como localizaciones los lugares donde había conseguido sus primeros empleos. El film –rodado con actores no profesionales– narra con un tono amable y costumbrista la situación del mercado laboral en los años 60, con sus luces y sombras, y la iniciación amorosa de los dos protagonistas.

8/10
Torneranno i prati

2014 | Torneranno i prati

Il villaggio di cartone

2011 | Il villaggio di cartone

Da gusto ver que alguien tiene algo que contar, y que se pone a ello. El octogenario Ermanno Olmi, quien a su edad bien podía estar retirado después de entregar joyas fílmicas como El árbol de los zuecos o La leyenda del santo bebedor –en alguna ocasión ha expresado tal intención–, tiene la necesidad de interpelar al espectador, y de un modo especial al espectador europeo, ante una crisis que no es sólo económica sino que va mucho más allá. Y lo hace con Il villaggio de cartone, buen cine, magnífico cine, quizá no perfecto, pero sincero y profundo, y que viene a ser una especie de testamento cinematográfico. El sacerdote anciano interpretado por Michael Lonsdale se diría ciertamente un alter ego del cineasta. El film arranca con imágenes desoladoras. A un anciano cura se le parte el alma cuando unos operarios irrumpen en su iglesia para desmontarla: desciende el crucificado de las alturas de la nave como si la Redención hubiera quedado invalidada, embalan las distintas imágenes, se llevan el sagrario... La duda tortura al ministro sagrado, siente con frecuencia el vacío, recuerda el fuego de las tentaciones del pasado... Aunque surge la oportunidad de hacer el bien, acoger en bajo el techo del templo desnudo a un grupo de inmigrantes africanos, llegados ilegalmente por mar, que necesitan refugio. Una madre con su bebé inspira al sacerdote a cantar el “Adeste fideles”, hay simbolismo en estos desvalidos de la Tierra, ya se sabe que África es el continente de la esperanza. Pero también existe el peligro de los extremismos, por la miseria y la rabia ante el egoísmo y los miedos de Occidente. Con sobrio ascetismo y emoción contenida Olmi nos dice al final que “debemos cambiar la historia, para que la historia no nos cambie a nosotros”, cita que parece deudora de su compatriota Claudio Magris, a quien se cita explícitamente en los créditos. Lonsdale, que hizo una composición maravillosa en De dioses y hombres que le valió un César, entrega aquí otra interpretación de hombre de Dios, con nuevos y diferentes matices. También tiene un pequeño papel el holandés Rutger Hauer, que hizo con Olmi uno de sus mejores trabajos en La leyenda del santo bebedor. Olmi opta porque toda la acción transcurra en la iglesia y la casa aneja, y un callejón. Pero no hay una sensación opresiva, en su pobreza el templo es un lugar acogedor para todos, mientras alrededor el mundo se conmueve con ruido de sirenas y helicópteros, o arrecian el agua, los rayos y los truenos de una tormenta. Encontrar la casa de Dios y hacer de ella tu morada aquí, para emprender el viaje luego a la casa eterna del Padre. Meta del protagonista en medio de las vicisitudes de la vida terrena.

7/10
Cien clavos

2007 | Centochiodi

Singular película del inclasificable Ermanno Olmi, con la que el cineasta italiano ha anunciado su despedida del cine de ficción. El film tiene un arranque tremendamente sugestivo. El vigilante de una universidad, en una de sus rondas cuando el edificio está cerrado al público, se encuentra un espectáculo asombroso, que parece una auténtica profanación. En efecto, un centenar de los valiosos y antiguos libros de la biblioteca han aparecido abiertos y desperdigados, sujetos al suelo, tras haber sido atravesados por enormes clavos . Se inicia entonces la encuesta oficial, entre las dudas de si anda detrás un artista, un grupo terrorista o simplemente un chiflado. La investigación apunta a un profesor de la universidad, que tras el día de los hechos se encuentra en paradero desconocido. En efecto, el tipo, joven y con barba, rasgos que recuerdan a Jesús de Nazaret, se ha deshecho de su vehículo y documentación, y se ha ido a vivir una vida sencilla en una casa abandonada, a la orilla de un río de la Lombardía. Los lugareños le miran al principio con extrañeza, pero enseguida se gana su afecto. “Hay más verdad en una caricia que en mil libros”, ha descubierto el profesor, después de años de erudición, en que cita a sus alumnos a Karl Jaspers y a otros autores. Olmi plantea el peligro al que están expuestos los intelectuales que, encerrados en sus estudios y entre papeles, pueden olvidarse de que lo importante al final son las personas y el amor por ellas. Ésta es la intuición del protagonista, que en la vida sencilla apartada del mundanal ruido vive una existencia muy auténtica, sin doblez ni engaño. El cineasta de Bérgamo conecta este descubrimiento con la novedad siempre actual del Evangelio, donde las parábolas y enseñanzas del maestro demuestran su validez permanente; también se incluye un mensaje de corte ecologista, de amor a la naturaleza frente a las complicaciones y burocracias de la mal llamada, a veces, civilización. Aunque las intenciones de Olmi resultan harto interesantes, y las imágenes que recoge su cámara son muy bellas y poéticas, el resultado es algo irregular y un tanto oscuro, se empantana tras el potente arranque inicial, y no resulta fácil adivinar adónde quiere ir a parar. Por un lado, quiere jugar con el protagonista como “tipo de Cristo”, con escenas en que parece estar con sus apóstoles, o a punto de ser prendido como Jesús en el huerto de los olivos. Pero al mismo tiempo, construye a un personaje, el profesor, de sentimientos contradictorios, que no acaba de lograr la reconciliación que anhela su alma, y se rebela contra el sacerdote que ha puesto su corazón en las páginas de los libros; con lo que finalmente aparece como un simple hombre que busca, y el simbolismo se pierde, a no ser que el cineasta nos esté hablando del intento de identificación con Cristo del protagonista.

6/10
Tickets

2005 | Tickets

Un tren que viaja desde Austria a Roma es el punto de unión de tres cineastas tan consolidados como personales: Abbas Kiarostami (El sabor de las cerezas), Ken Loach (El viento que agita la cebada) y Ermanno Olmi (El árbol de los zuecos). En este viaje argumental y cinematográfico se dan cita personajes tan diversos como un profesor que sueña con un amor que nunca fue, una familia de refugiados albaneses, tres fanáticos del fútbol escocés o una viuda. Las interacciones entre estas personas dan lugar a una serie de sentimientos y confrontaciones que hacen que esta película por episodios, a pesar de no ser una obra maestra, resulte profundamente interesante. 

6/10
Cantando dietro i paraventi

2003 | Cantando dietro i paraventi

Singular película de piratas, dirigida por un inesperado Ermanno Olmi, que se mueve en las mismas coordenadas empleadas dos años antes en El oficio de las armas. Se basa en un personaje al parecer auténtico, la viuda Chin, quien al ser envenenado su marido, un corsario chino, tomó ella las riendas de su oficio, asaltando barcos y aldeas, para indignación el emperador. El film cuenta esta historia de un modo algo estrafalario, pues a lo que sería la narración convencional suma dos marcos innecesarios: el de un narrador, Bud Spencer, que explica cosas en el escenario de un teatro además de ser presentado como capitán de Andorra a bordo de la nave de la viuda de Chin; y el del joven Nostromo, que acude a un congreso de cosmología, y acaba en una salita de un burdel. El film sigue las andanzas de la protagonista y su mal de amores. Y traza un paralelismo entre las tropelías piratas fuera de la ley, y las que cometen los siervos imperiales amparados en la legalidad. Sorprenden algunos apuntes eróticos, completamente inusuales en Olmi. Y la algo tediosa narración sólo recupera el interés en el poético último tramo, con el mensaje del castigo y el perdón de las cometas, que introduce una llamada a resolver las diferencias pacíficamente, en vez de con las armas.

5/10
El oficio de las armas

2001 | Il mestiere delle armi

Siglo XVI. Con sólo 28 años Giovanni De’ Medici es el Capitán de los ejércitos del Vaticano. Es adorado por sus tropas y considerado un experto en el arte de la guerra. Pero durante la campaña contra los Lansquenetes de Carlos V sufre una herida de gravedad y muere prematuramente. El veterano director italiano Ermanno Olmi reconstruye esta historia con primor, sensibilidad, silencios y lentitud, mientras ofrece una contenida reflexión acerca de la deshumanización que las armas modernas han traído a la sociedad humana.

6/10
La Biblia: Génesis

1994 | Genesi: La creazione e il diluvio

Noé explica a su nieto la creación del mundo y los inicios de la vida humana, con la historia de Caín y Abel. El italiano Ermanno Olmi ofrece un relato premioso, muy cuidado visualmente, con el típico estilo contemplativo del director de Bérgamo.

5/10
El secreto del bosque viejo

1993 | Il segreto del bosco vecchio

6/10
Lungo il fiume

1992 | Lungo il fiume

Sensible documental ecologista de Ermanno Olmi, de fondo esencialmente cristiano. Supone un canto a la belleza de la creación, representada sobre todo por un río, y una advertencia sobre la acción destructiva del hombre. Tras unas palabras como de una maestra advirtiendo a sus alumnos sobre la polución, y otras a modo de sermón, puntean el documental varias frases de la Sagrada Escritura, y la música del Mesias de Haendel, para avanzar decididamente a un uso de los largos discursos de Jesús del Evangelio de san Juan, que acompañan a las bellas imágenes, muy cotidianas pero impregnadas de un inefable halo poético. Resulta audaz la defensa que Olmi hace de la naturaleza, con un planteamiento cristológico. En efecto, tomando pie de las palabras del Señor, "aquello que hicisteis a uno de estos pequeños, a mí me lo hicisteis", utiliza la predicación de Cristo mostrando que uno de los objetos de esas buenas acciones que debe realizar el hombre, rey de la creación, es justamente la naturaleza, que por ello debe ser tratada con amor.

7/10
La leyenda del santo bebedor

1988 | La leggenda del santo bevitore

Adaptación de un relato de Joseph Roth, en la que intervienen actores profesionales, aspectos ambos poco corrientes en el cine de Ermanno Olmi. No obstante el cineasta italiano hace la historia plenamente suya, impregnándola de un sentido lirismo, y remachando la presencia de temas muy queridos para él, como la marcha del campo a la ciudad, o el desarraigo. Andreas es un vagabundo borrachín, que duerme con frecuencia debajo de los puentes del río que atraviesa la ciudad. Un día un anciano desconocido se compadece de él y le presta 200 francos. Agradecido, Andreas hace de la devolución del dinero una cuestión de honor. Pero el otro, que cree improbable un nuevo encuentro, le propone entregar el dinero, cuando disponga de él a la pequeña santa Teresa de Lisieux en la iglesia de Batignoles, de la que es especialmente devoto, pues precisamente a ella atribuye la generosidad que acaba de mostrar. A partir de ese momento, Andreas tiene una serie de encuentros providenciales con diversos personajes, gracias a los cuales prospera, para luego volver a estar sin blanca. Y siempre que se propone un domingo acudir a la iglesia a pagar su deuda, algún obstáculo se interpone, aparte de su fatal atracción por la botella. La fotografía de Dante Spinotti, con mucho claroscuro de sabor rembrandtiano encaja a las mil maravillas con lo que se cuento, lo mismo que ocurre con la música de Stravinsky. El director bergamesco sabe despertar la simpatía en el espectador, una compasión cómplice con ese pobre hombre enganchado a sus copas y su atracción por las mujeres, pero leal al mismo tiempo con sus amigos, unido -recuerdo entrañable- a sus ancianos padres, y con ese deseo de cumplir con la palabra dada. Olmi sabe introducir los breves planos de recuerdos, y los pasajes oníricos y milagrosos, donde funciona la ambigüedad sobre el posible milagro o las probables alucinaciones producto de los vapores etílicos. El final, como se remacha con las palabras de Roth, es muy hermoso, hace anhelar una dulce muerte.

8/10
Larga vida a la señora

1987 | Lunga vita alla signora

Unos adolescentes se apean en una estación de tren en medio de ninguna parte. Allí los recoge un auto y son conducidos a una mansión. Los chicos son alumnos de una escuela de hostelería, y han sido escogidos con ocasión de la comida de gala que celebra la anciana señora de la casa, para servir junto al avezado servicio habitual.Desconcertante película de Ermanno Olmi de aires surrealistas, que se diría deudora de la última etapa del cine de Federico Fellini. Adopta sobre todo el punto de vista de uno de los chicos, que recuerda momentos de su infancia, sus temores más secretos, y momentos como la catequesis de cuando era niño, o un cuando con un ángel de la guarda. También acuden a su memoria las enseñanzas sobre su oficio, que se alternan con los delirantes momentos de la cena, con la anciana estudiando a sus invitados con sus anteojos, o la jefa de protocolo alternando su función con actitudes nada correctas, como la de tomar copa tras copa o la de descalzarse. Quizá Olmi quiere reírse de las vanidades de este mundo, y ofrecer un entretenimiento ligero, cuya crítica a comportamientos apolillados evita ser demasiado cruel. Pero la verdad, resultan un pelín vacuo y plúmbeo, sin que ambos términos sean necesariamente contradictorios.

5/10
Camina, camina

1982 | Cammina, cammina

7/10
El árbol de los zuecos

1978 | L'albero degli zoccoli

Obra maestra sin paliativos de Ermanno Olmi, que ganó merecidamente la Palma de Oro en el Festival de Cannes. El largo film -más de tres horas- transcurre en la región italiana de Bérgamo de finales del siglo XIX, y describe con gran sensibilidad, economía de medios y extraordinario verismo la dignísima vida de un campesinado pobre, que sale adelante en difíciles condiciones de vida. La cámara del italiano fija su atención en el grupo de familias que comparten vivienda en tierras de un arrendatario al que deben entregar dos tercios de sus cosechas. Allí están los padres que aceptan el consejo del señor cura de que su espabilado chico vaya a la escuela, aunque suponga renunciar a su ayuda durante parte del día; la hija casadera a la que corteja tímidamente un buen mozo; la viuda, madre de seis hijos, a los que se suma el abuelo...Olmi logra el milagro de que el espectador tenga la sensación de haber sido trasladado realmente al lugar y época descritos. La fotografía es maravillosa, y el uso de la música de Bach, en los momentos adecuados, absolutamente perfecta. Su tono es casi documental, y el uso de actores no profesionales liga el film inmediatamente con el movimiento neorrealista; pero ello no significa que falten las emociones o el talento de atrapar el gran corazón de esas pobres gentes, su sincera piedad cristiana, su capacidad de querer y de sentir las desgracias del otro como propias... Hay un humor en el descubrimiento en el suelo de una moneda de oro, luego escondida en la pezuña de una bestia; o conmoción total a la hora de decidir si dos niñas pequeñas deberían ser entregadas a un orfanato llevado por unas buenas monjas, para que el resto de la familia pueda sobreponerse a la miseria; emociona de veras la oración por una vaca enferma, la alegría por la llegada de un nuevo niño al mundo, la fabricación de unos zuecos con nocturnidad, pero sin alevosía, o la generosidad de unos recién casados para adoptar un crío... Esta película ayuda a entender quiénes son esos pobres a los que Jesús llama en el Evangelio bienaventurados, y a los que promete la herencia del reino de los cielos.

10/10
La circunstancia

1973 | La circostanza

Un lánguido verano y sus circunstancias. Las de una familia italiana acomodada. La madre y la hija adolescente pasan las vacaciones en su casa de verano. La primera va a quedar removida por el accidente de un joven motorista, parcialmente calcinado, que ayuda a transportar al hospital. La chica se debate entre sus primeros lances amorosos. Mientras, el padre asiste a una convención de su empresa, que promete cambios estructurales que podrían dejarle arrinconado o en la calle. En el hogar, una amplia finca-granja, uno de los hijos vive con su esposa embarazada en una casita que se ha construido con sus propias manos; y trabaja con su hermano en un pequeño taller, donde realizan experimentos de robótica, algo que a sus progenitores les parece poco más que un pasatiempo. Ermanno Olmi es un cineasta poderoso, y aquí entrega una sutil disección de personajes necesitados de dar y recibir afecto, algo que paradójicamente no saben hacer en muchos casos con los más próximos, por una rutina mal canalizada, una inconsciencia de que las circunstancias ordinarias son las que deben aprovechar para vivir una vida plena. Ello resulta palpable en el caso de la madre, ilusionada por atender al malherido como si fuera su propio hijo o, más aún, un posible novio para una imposible segunda juventud. El cineasta italiano atrapa con pasmosa facilidad una variada gama de sentimientos, todos próximos a una callada tristeza. Y, genialidad de los grandes maestros, puede hacer convivir las escenas tranquilas con otras vigorosas, como la del accidente, o la de la noche de tormenta que coincide con el parto.

7/10
Un cierto día

1969 | Un certo giorno

7/10
I fidanzati

1963 | I fidanzati

7/10
El empleo

1961 | Il posto

Domenico y Antonietta, dos adolescentes italianos, se conocen en las pruebas de acceso para entrar a trabajar en una gran empresa. Ambos deben pasar todo tipo de exámenes, tanto escritos como de habilidad física, y también afrontar una entrevista personal en la que les preguntan incluso si beben para olvidar sus problemas. Finalmente, son contratados en diversos departamentos. A Domenico le ponen a ejercer como chico de los recados, lo que impide que vea a Antonietta. Hasta que pide un puesto de cajero que se ha quedado vacante por la muerte de un compañero y se produce el reencuentro. El italiano Ermanno Olmi, que tenía una larga trayectoria en el terreno del documental, se dio a conocer a nivel internacional con este drama, muy influido por el neorealismo italiano. El cineasta declaró públicamente que pretendía con este film recoger la realidad, pero desde una perspectiva cristiana. Coguionista con Ettore Lombardo, Olmi se basa en sus propias experiencias personales, y usó como localizaciones los lugares donde había conseguido sus primeros empleos. El film –rodado con actores no profesionales– narra con un tono amable y costumbrista la situación del mercado laboral en los años 60, con sus luces y sombras, y la iniciación amorosa de los dos protagonistas.

8/10
Lungo il fiume

1992 | Lungo il fiume

Sensible documental ecologista de Ermanno Olmi, de fondo esencialmente cristiano. Supone un canto a la belleza de la creación, representada sobre todo por un río, y una advertencia sobre la acción destructiva del hombre. Tras unas palabras como de una maestra advirtiendo a sus alumnos sobre la polución, y otras a modo de sermón, puntean el documental varias frases de la Sagrada Escritura, y la música del Mesias de Haendel, para avanzar decididamente a un uso de los largos discursos de Jesús del Evangelio de san Juan, que acompañan a las bellas imágenes, muy cotidianas pero impregnadas de un inefable halo poético. Resulta audaz la defensa que Olmi hace de la naturaleza, con un planteamiento cristológico. En efecto, tomando pie de las palabras del Señor, "aquello que hicisteis a uno de estos pequeños, a mí me lo hicisteis", utiliza la predicación de Cristo mostrando que uno de los objetos de esas buenas acciones que debe realizar el hombre, rey de la creación, es justamente la naturaleza, que por ello debe ser tratada con amor.

7/10
Larga vida a la señora

1987 | Lunga vita alla signora

Unos adolescentes se apean en una estación de tren en medio de ninguna parte. Allí los recoge un auto y son conducidos a una mansión. Los chicos son alumnos de una escuela de hostelería, y han sido escogidos con ocasión de la comida de gala que celebra la anciana señora de la casa, para servir junto al avezado servicio habitual.Desconcertante película de Ermanno Olmi de aires surrealistas, que se diría deudora de la última etapa del cine de Federico Fellini. Adopta sobre todo el punto de vista de uno de los chicos, que recuerda momentos de su infancia, sus temores más secretos, y momentos como la catequesis de cuando era niño, o un cuando con un ángel de la guarda. También acuden a su memoria las enseñanzas sobre su oficio, que se alternan con los delirantes momentos de la cena, con la anciana estudiando a sus invitados con sus anteojos, o la jefa de protocolo alternando su función con actitudes nada correctas, como la de tomar copa tras copa o la de descalzarse. Quizá Olmi quiere reírse de las vanidades de este mundo, y ofrecer un entretenimiento ligero, cuya crítica a comportamientos apolillados evita ser demasiado cruel. Pero la verdad, resultan un pelín vacuo y plúmbeo, sin que ambos términos sean necesariamente contradictorios.

5/10
Camina, camina

1982 | Cammina, cammina

7/10
El árbol de los zuecos

1978 | L'albero degli zoccoli

Obra maestra sin paliativos de Ermanno Olmi, que ganó merecidamente la Palma de Oro en el Festival de Cannes. El largo film -más de tres horas- transcurre en la región italiana de Bérgamo de finales del siglo XIX, y describe con gran sensibilidad, economía de medios y extraordinario verismo la dignísima vida de un campesinado pobre, que sale adelante en difíciles condiciones de vida. La cámara del italiano fija su atención en el grupo de familias que comparten vivienda en tierras de un arrendatario al que deben entregar dos tercios de sus cosechas. Allí están los padres que aceptan el consejo del señor cura de que su espabilado chico vaya a la escuela, aunque suponga renunciar a su ayuda durante parte del día; la hija casadera a la que corteja tímidamente un buen mozo; la viuda, madre de seis hijos, a los que se suma el abuelo...Olmi logra el milagro de que el espectador tenga la sensación de haber sido trasladado realmente al lugar y época descritos. La fotografía es maravillosa, y el uso de la música de Bach, en los momentos adecuados, absolutamente perfecta. Su tono es casi documental, y el uso de actores no profesionales liga el film inmediatamente con el movimiento neorrealista; pero ello no significa que falten las emociones o el talento de atrapar el gran corazón de esas pobres gentes, su sincera piedad cristiana, su capacidad de querer y de sentir las desgracias del otro como propias... Hay un humor en el descubrimiento en el suelo de una moneda de oro, luego escondida en la pezuña de una bestia; o conmoción total a la hora de decidir si dos niñas pequeñas deberían ser entregadas a un orfanato llevado por unas buenas monjas, para que el resto de la familia pueda sobreponerse a la miseria; emociona de veras la oración por una vaca enferma, la alegría por la llegada de un nuevo niño al mundo, la fabricación de unos zuecos con nocturnidad, pero sin alevosía, o la generosidad de unos recién casados para adoptar un crío... Esta película ayuda a entender quiénes son esos pobres a los que Jesús llama en el Evangelio bienaventurados, y a los que promete la herencia del reino de los cielos.

10/10
La circunstancia

1973 | La circostanza

Un lánguido verano y sus circunstancias. Las de una familia italiana acomodada. La madre y la hija adolescente pasan las vacaciones en su casa de verano. La primera va a quedar removida por el accidente de un joven motorista, parcialmente calcinado, que ayuda a transportar al hospital. La chica se debate entre sus primeros lances amorosos. Mientras, el padre asiste a una convención de su empresa, que promete cambios estructurales que podrían dejarle arrinconado o en la calle. En el hogar, una amplia finca-granja, uno de los hijos vive con su esposa embarazada en una casita que se ha construido con sus propias manos; y trabaja con su hermano en un pequeño taller, donde realizan experimentos de robótica, algo que a sus progenitores les parece poco más que un pasatiempo. Ermanno Olmi es un cineasta poderoso, y aquí entrega una sutil disección de personajes necesitados de dar y recibir afecto, algo que paradójicamente no saben hacer en muchos casos con los más próximos, por una rutina mal canalizada, una inconsciencia de que las circunstancias ordinarias son las que deben aprovechar para vivir una vida plena. Ello resulta palpable en el caso de la madre, ilusionada por atender al malherido como si fuera su propio hijo o, más aún, un posible novio para una imposible segunda juventud. El cineasta italiano atrapa con pasmosa facilidad una variada gama de sentimientos, todos próximos a una callada tristeza. Y, genialidad de los grandes maestros, puede hacer convivir las escenas tranquilas con otras vigorosas, como la del accidente, o la de la noche de tormenta que coincide con el parto.

7/10

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