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Biografía

Isiah Whitlock Jr.

Isiah Whitlock Jr.

66 años

Isiah Whitlock Jr.

Nació el 13 de Septiembre de 1954 en South Bend, Indiana, EE.UU.
Filmografía
I Care a Lot

2020 | I Care a Lot

Maria es una exitosa tutora legal de ancianos completamente acostumbrada a usar la ley para satisfacer sus propios intereses y normalmente, en perjuicio de sus clientes. Todo es lujo en su vida hasta que un día, se da cuenta de que su nuevo cliente esconde secretos muy peligrosos. Ahora María tendrá que usar todo su ingenio si quiere salir viva de esta historia.

The Lost Husband

2020 | The Lost Husband

Da 5 Bloods: Hermanos de armas

2020 | Da 5 Bloods

Paul, Otis, Eddie y Melvin, cuatro veteranos afroamericanos, ex combatientes en Vietnam, regresan en la actualidad, por así decir, al “lugar del crimen”, es decir, al lugar donde les tocó librar una guerra que no era la suya, pero en la que forjaron lazos de hermandad. El objetivo declarado es recuperar los restos mortales de un compañero caído en combate, Tormenta Norman, camarada que les supo inculcar humanidad en medio de un infierno donde no era fácil recordar normas morales. Pero también desean apropiarse de un cargamento de lingotes de oro, auténtico tesoro con el que iban a pagar a los aliados vietnamitas, que escondieron en un recóndito lugar de la jungla; de algún modo se trata de cobrarse la deuda que Estados Unidos tiene con la población negra, a la que antaño esclavizó y ahora sigue maltratando. Les acompaña David, hijo de Paul, con el deseo de reverdecer los lazos familiares. La vuelta en tan singulares circunstancias despierta todo tipo de fantasmas que habían permanecido enterrados en sus mentes, la heridas de la guerra, definitivamente, no han cerrado, agravadas además por el sentimiento de desarraigo, de no acabar de pertenecer del todo a Estados Unidos por al color de la piel. Spike Lee vuelve a colaborar con Kevin Willmott tras Infiltrado en el KKKlan en la escritura del libreto de Da 5 Bloods: Hermanos de armas, tarea en la que también se empeñan Danny Bilson y Paul De Meo, conocidos por idear tramas para videojuegos y por Rocketeer. El combativo director vuelve a traer a colación la cuestión de la discriminación racial y la integración de los negros en la sociedad americana, a veces con recursos formalmente atrevidos, como el inserto de fotografías de personajes auténticos que pueden ser inspiradores, o un clip de un mitin del presidente Trump donde tiene a un afroamericano detrás. Eso sí, suaviza algo el tono crispado y antipático de antaño, e incluso parece inspirarle más cierto planteamiento espiritual –oraciones y citas bíblicas incluidas– y las menciones de Martin Luther King. Se revela muy eficaz en los flash-backs, donde el cambio de formato de pantalla tiene su encanto. Resulta curioso detectar influencias variadas fílmicas, que funcionan bien. El viaje a las profundidades de la selva remite a veces a Apocalypse Now, y no solo porque recurre a Wagner, también por los rasgos crecientes de locura en Paul, que hacen pensar en el coronel Kurtz, o el encuentro con la francesa que ayuda a los activistas antiminas. La ceguera que provoca el oro remite a un clásico entre clásicos, El tesoro de Sierra Madre, y en fin, muchos títulos podrían mencionarse en relación a la tensión que produce la posible explosión de una mina. El film presenta muchos personajes con distintos conflictos, y sabe pintar una curiosa realidad multicultural, donde hay espacio para empresarios avariciosos, veteranos con sus secuelas, choque generacional, activistas de ONGs y pinceladas de la población local vietnamita, donde caben estupendos actores afroamericanos (Delroy Lindo, Jonathan Majors, Clarke Peters, Norm Lewis, Isiah Whitlock Jr., Chadwick Boseman), europeos (Jean Reno, Mélanie Thierry, Paul Walter Hauser, Jasper Pääkkönen,) y vietnamitas (Johnny Trí Nguyễn, Lê Y Lan, Nguyễn Ngọc Lâm, Sandy Hương Phạm).

6/10
Estafadores

2019 | Lying and Stealing

Ivan es un experto ladrón de obras de arte que actúa en casas de los grandes ricachones, cumpliendo así los encargos de su jefe Dimitri, un mafioso un tanto alocado que ya trabajó en el pasado con el fallecido padre de Ivan. El caso es que a Ivan le gustaría dejar atrás su actividad delictiva pero sabe que si lo hace se arriega a que le "quiten de enmedio", por lo que decide hacer un trato con un agente del FBI, al tiempo que conoce a una socia, Elyse, para llevar a cabo sus planes. Una película de ladrones con escasa entidad, cuyo guión es verdaderamente simplón, lineal y carente de originalidad. El director y coguionista Matt Aselton se limita a entregar la historia sin importarle demasiado la verosimilitud ni la atmósfera que genera, a todas luces demasiado ligera y superficial, por lo que los momentos que presumiblemente deberían generar tensión acaban resultando muy poco contundentes, casi humorísticos. Se fía todo al atractivo casi exclusivamente exterior de los dos actores protagonistas, Theo James (Divergente) y la modelo-actriz Emily Ratajkowski (Welcome Home). Pero es poco bagaje para un film que prometía mucho más.

4/10
The Old Man & the Gun

2018 | The Old Man & the Gun

Forrest Tucker es un apuesto septuagenario que ha sido toda su vida ladrón de bancos, atracos que él lleva a cabo con una corrección impecable, sin revuelo ni violencia, casi con amabilidad. Aunque suele ir acompañado por dos compañeros igualmente talluditos, también actúa solo de vez en cuando. En la huida posterior a uno de sus golpes conocerá a una simpática viuda, Jewel, y ambos congeniarán rápidamente. El norteamericano David Lowery (En un lugar sin ley) escribe y dirige esta comedia dramática que narra hechos reales y verdaderamente insólitos. La historia de un septuagenario ladrón compulsivo de bancos y experto en evasiones carcelarias le sirve a Lowery para rendir sin duda un homenaje a Robert Redford, de quien incluso se extraen imágenes antiguas de su filmografía para ilustrar el pasado del protagonista. Esta cierta nostalgia aporta un toque característico al resultado y hace que The Old Man & the Gun se vea con agrado, aunque también sin gran emoción, ya que no se escapa que la historia es leve, sin la requerida entidad dramática. De hecho, se pasa de puntillas sobre los acontecimientos y sobre los personajes secundarios. Casi todo el atractivo se basa en el carisma que conserva Robert Redford, si bien es cierto que aquí ya se le ve actor demasiado mayor y con mucho menos encanto que antaño. Qué duda cabe que la historia real tiene su interés por su singularidad, pero a Lowery parecen no interesarle ni lo más mínimo ni los robos ni la trama policiaca, ambas cuestiones convertidas casi en un Macguffin. Por el contrario, parece asumir sin ninguna pena esa falta de garra para así centrar su atención en la casi necesidad vital que tiene el protagonista por llenar una y otra vez su maleta de billetes, mientras dedica a las diferentes víctimas de turno –cajeras, directores de sucursales, etc.– sus más tiernas sonrisas. Lo que mejor funciona es el romance otoñal entre Forrest y Jewel, ésta última maravillosamente interpretada por Sissy Spacek, probablemente el mejor papel del film. Hay dulzura entre ellos, generosidad, química. Y, claro está, también destaca la extraña relación de complicidad que se establece entre el policía John Hunt (correcto Casey Affleck, habitual del director), un tipo familiar desencantado de su profesión, y el talludito ladrón de bancos.

5/10
Infiltrado en el KkKlan

2018 | BlacKkKlansman

Años 70, siglo XX. Ron Stallworth entra a trabajar como policía en Colorado Springs (Colorado), en donde muy pronto demuestra su valía en una investigación sobre el incipiente movimiento Black Power, en donde entablará amistad con la líder Patrice Dumas. Pero Stallworth es un tipo inquieto y, dispuesto a sacar partido a su estado de agente de campo, se lanza al que es verdaderamente su objetivo: el Ku Klux Klan. Contactará con el grupo que hace llamarse la “Organización” y concertará entonces una cita con ellos para ser admitido. El problema es que Stallworth es negro, por lo que otro compañero detective, Flip Zimmerman, se hará pasar por él. Adaptación de las andanzas reales de Ron Stallworth, recogidas en su libro de memorias, a cargo del prestigioso cineasta Spike Lee, un director cuya filmografía tiene muy presente el tema del racismo en Estados Unidos, como puede verse en filmes como Malcolm X o La marcha del millón de hombres, por citar dos títulos emblemáticos. También se siente a gusto con esta historia ambientada en esa época setentera en donde el renacer del Ku Klux Klan y la segregación encontraba oposición en el activismo del Black Power y en el movimiento en favor de los derechos civiles emprendido años antes por Matin Luther King. Ante una película cuyo argumento trata un tema tan serio como es el racismo y la violencia, lo primero que llama la atención de Infiltrado en el KkKlan es el tono que adopta Lee. No se puede decir que sea una comedia al uso, pero la atmósfera y la actitud de los personajes están más cerca de ese género que del drama violento de tintes trágicos. El talento de Spike Lee es que esa decisión no resta fuerza a la historia, ni le impide ser realista en su dibujo de los hechos. En este sentido, el film es contundente contra la injusticia histórica cometida contra la población negra, expresada en esa escena memorable en donde por acciones paralelas asistimos por un lado al ritual del Klan (con la película El nacimiento de una nación como telón de fondo) y por otro al espeluznante relato de un linchamiento narrado por el activista Jerome Turner (Harry Belafonte). Pero, en contraste, en ese clima hostil resulta un acierto el retrato que se hace de la policía, con los dos compañeros en primer lugar –Ron y Flip–, unos tipos de una pieza que evitan entrar al juego del odio o la venganza y donde el equilibrio emocional es el que precisamente les facilita hacer seriamente su trabajo, enfrentándose para ello a unos individuos de escasa calidad humana. Está claro que Lee prefiere ridiculizar a los racistas sin miramientos, a los que no pinta precisamente como unos lumbreras, tanto en su vertiente política como en su lado más violento, véanse las divertidas escenas de la fotografía con David Duke o la de la trampa al oficial de policía. Apoyada en una magnífica atmósfera sesentera –incluida la banda sonora de Terence Blanchard, habitual de Lee– y al margen del tema de fondo, la trama es entretenida y el hilo principal se sigue con el interés de una investigación policial al uso, en donde hay que destacar la labor actoral. Como protagonista Lee ha escogido a un actor desconocido pero de memorable apellido, pues John David Washington no es otro que el hijo de Denzel Washington, un actor que forjó los comienzos de su carrera precisamente de la mano de Spike Lee (Cuanto más, mejor). Visto lo visto, el progenitor puede sentirse orgulloso de su retoño. Acompaña al joven Washington un estupendo Adam Driver, que le saca enorme partido a ese ademán suyo tan lacónico y panoli, no precisamente incompatible con la inteligencia y la valentía.

6/10
CHIPS

2017 | CHIPS

Comedieta policial basada en una serie televisiva desconocida en España, pero que en Estados Unidos alcanzó cierta popularidad, hasta lograr ser emitida durante seis temporadas. Narra la asociación de dos patrulleros de la policía de California, un novato recién llegado al cuerpo, y un veterano, que en realidad es un agente encubierto del FBI que intenta destapar un caso de corrupción, algunos polis parece que están actuando en connivencia con una banda de atracadores. Sin poder opinar del original, esta cinta dirigida por el desconocido Dax Shepard tiene escasa gracia. Abunda la acción y las explosiones, y los gags zafios de ligones, chicas descaradas haciendo sexting o tipos marcando paquete y musculatura. Da pena ver a un buen actor como Michael Peña embarcado en este engendro.

3/10
Peter y el dragón

2016 | Pete's Dragon

El pequeño Pete sobrevive a un accidente de automóvil en el que pierden la vida sus padres. Perdido en el bosque, se encuentra con un enorme dragón, que le ayudará a sobrevivir. Tras cinco años instalado con la criatura, fuera de la civilización, se encuentra con una niña, hija de una guardia forestal. En plena oleada de adaptaciones en imagen real de sus clásicos de animación, Walt Disney reinventa Pete’s Dragon, de 1977, que entonces se tradujo como Pedro y el dragón Elliot, que combinaba actores con un único personaje de dibujos, el ser verde, aquí recreado con modernos gráficos de ordenador. Tiene al frente al realizador David Lowery (En un lugar sin ley), también coautor de un guión que mantiene muy poco del original, básicamente los dos protagonistas. Además, se han suprimido todas las canciones. Cuenta con impresionantes localizaciones de Nueva Zelanda, aunque la acción transcurre en Estados Unidos, y se trata de un film positivo. Pero aunque parece tener como inspiración E.T., el extraterrestre, no se ha captado la sutilidad de Steven Spielberg, así que sus excesos de sentimentalismo y escenas de abrazos provocan que no consiga conmover como aquélla. Además, tras las potentes Maléfica y El libro de la selva, saben a poco las secuencias de este film, no dirigidas de forma brillante. El diseño de la criatura, que asemeja un dragón de peluche, no acaba de resultar convincente. Por su parte, los personajes son planos, excepto algunos que se salvan porque están interpretados por actores solventes, en concreto la guardia forestal (Bryce Dallas Howard), el padre de ésta (Robert Redford), su cuñado (Karl Urban) y el niño protagonista (el prometedor Oakes Fegley).

5/10
El hombre más enfadado de Brooklyn

2014 | The Angriest Man in Brooklyn

Henry Altmann tiene un mal día. Uno de esos días de ira y cólora que son reflejo de una vida desarreglada, sumida en la tristeza por una tragedia del pasado, lo cual le ha llevado a descuidar el amor por su mujer y a no hablarse con su hijo desde hace años. Harry acude al hospital para recibir el diagnóstico de unos análisis y le atenderá la doctora suplente Sharon Gill, qué a su vez pasa por momentos de ansiedad y desilusión profesional. Al darle una terrible noticia a Henry –sufre un peligroso aneurisma cerebral y su muerte está próxima–, un arranque de ira del paciente empujará a la insensata doctora a decirle que sólo le quedan 90 minutos de vida... Fábula sobre la búsqueda de la felicidad y la fugacidad de la vida. Al ver esta película es imposible no pensar con honda pena en su protagonista, Robin Williams, que pocos meses después del rodaje se suicidaría en su casa de California. La película ronda continuamente en torno al tema de la muerte inminente e incluso incluye una escena de intento de suicidio, por lo que resulta tan fácil como triste identificar al actor con su desdichado personaje. El argumento de El hombre más enfadado de Brooklyn se desarrolla de modo convencional, con el protagonista yendo de un lado para otro para intentar reconciliarse con sus seres queridos en el curso de esos noventa minutos. La originalidad es que las cosas no acaban de salirle bien, lo que da lugar a momentos tragicómicos, divertidos para el espectador –el tartamudeo del vendedor, el antiguo amigo, el taxista–, pero exasperantes para quien no tiene tiempo que perder y pintiparados para provocarle ataques de ira al estilo Un día de furia, aunque sin violencia. Mientras tanto, la doctora Gill irá a la búsqueda de Henry para intentar remediar su tremendo error. Por lo demás estamos ante una comedia ligera y emotiva, que transmite el mensaje de que hay que querer a los demás como son y por lo que son, siendo fiel a sí mismos sin dejarse llevar por la corriente y, sobre todo, aprovechar el tiempo para demostrar nuestro amor a la familia. Las actuaciones son correctas y además del talentoso Williams, merece mención Mila Kunis, que ofrece alguna escena destacada, como la del puente de Brooklyn.

5/10
Amor sin control

2013 | Thanks for Sharing

Adam (Mark Ruffalo) es un adicto al sexo. Su vida puede cambiar cuando conoce a la bella Phoebe (Gwyneth Paltrow). Lleva cinco años “limpio” gracias a su esfuerzo y al apoyo del grupo de terapia al que acude. Su mentor es Mike (Tim Robbins), padre de familia con problemas en el pasado. A su vez, Adam ejerce de tutor de Neil (Josh Gad), un joven médico con serios problemas para controlar su impulso sexual. Los tres personajes tendrán que lidiar con sus adicciones y los problemas derivados. Debut en la dirección de Stuart Blumberg, guionista de filmes como Más que amigos y Los chicos están bien. Blumberg pone el dedo en el centro de una de las llagas de la sociedad actual, cuya hipersexualización deriva no pocas veces en patologías adictivas que se convierten en un verdadero calvario para sus víctimas. La historia –que aúna tres hilos narrativos diferentes y conectados– está abordada en clave de comedia, pero es muy clara a este respecto y avisa del peligro de dejarse llevar por los bajos instintos que continuamente despiertan todo tipo de agentes externos: la moda, la publicidad, la televisión, Internet, etc. La adicción al sexo –dice el film– destruye a la personas y las convierte en guiñapos cuya autoestima cae por los suelos, seres incapaces de amar, siempre al filo de la navaja, y cuyas acciones pueden causar graves trastornos familiares. Aunque no obvie algunas escenas sexualmente explícitas, Blumberg se muestra realista pero comedido y afortunadamente este panorama lo plantea desde un punto de vista netamente optimista: quizá las cosas pueden cambiar con esfuerzo personal, ayuda externa y ese tipo de virtudes que son las bases de una vida verdadera: la humildad y la sinceridad. El reparto de Amor sin control –¿no hubiera sido mejor traducir directamente el título original por “Gracias por compartir”?– es estupendo y está sobresaliente, y seguramente tiene mucho que ver con el resultado, que si no es notable, sí funciona. Destacar a alguno de los intérpretes sería una injusticia con los demás.

5/10
Predisposed

2012 | Predisposed

Eli Smith, un prodigio del piano, atiende a su problemática ayuda pidiendo ayuda a un desventurado camello el día en que tiene una audición para un prestigioso programa de música. Los acontecimientos entran en una cómica descontrolada espiral cuando este grupo de outsiders debe enfrentarse a los errores del pasado, los desafíos del pasado y las posibilidades del amor.

Convención en Cedar Rapids

2011 | Cedar Rapids

Tim Lippe es un buen agente de seguros, sus clientes le quieren y él lleva una vida tranquila en su pueblo de Brown Valley, Wisconsin. Pero Tim no ha madurado, es un absoluto ingenuo que vive aún en un mundo infantil tanto desde el punto de vista laboral, como personal y sentimental. Su vida va a cambiar cuando su jefe le encomiende ir a Cedar Rapids, Iowa, para acudir a una convención de Mutuas de Seguros. Allí tendrá la difícil misión de ser galardonado con el Dos de Diamantes, un premio del que depende el futuro de su empresa. Los compañeros y aventuras que encuentra allí (en una especie de fiesta continua) harán cambiar poco a poco la mentalidad de Tim. Alocada comedia protagonizada por Ed Helms en un papel tontuno, típico de su filmografía: el de buenazo que no se entera de nada y al que le suceden las cosas más variopintas, véase su personaje en Resacón en Las Vegas y Resacón 2, ¡ahora en Tailandia! Aquí repite rol con eficacia y sin grandes alardes saca a flote a su pazguato y amable personaje. Miguel Arteta, director portorriqueño especializado en comedias, rueda sin florituras, pero con ritmo, y se las apaña para no salir malparado al adaptar un guión de Phil Johnston que alardea demasiado de la grosería, en la línea del humor escatológico de la última comedia yanqui. Desde luego hay numerosas situaciones divertidas, con algunos momentos tronchantes –el rescate de la pelea, la canción de Tim, la imitación de Nicholson, etc.–, pero desgraciadamente el chiste se basa casi siempre en la guarrería zafia, y aunque sea en clave de humor, tanta procacidad sexual, con todo tipo de vocabulario subido de tono, puede agotar a parte del público. Lo mejor es probablemente el dibujo de los personajes, que contra pronóstico logran hacerse entrañables a lo largo del film, así como las interpretaciones de un reparto nutrido de actores conocidos y talentosos. Se lleva la palma el chistoso y malhablado John C. Reilly con su personaje totalmente tarambana, y está muy bien secundado por Isiah Whitlock Jr., sembrado a la hora de homenajear a la serie The Wire (Bajo escucha), en la que él mismo trabajó durante años. La parte femenina la ponen una poco aprovechada Sigourney Weaver y, sobre todo, una divertida y sorprendentemente encantadora Anne Heche.

5/10
El profesor (Detachment)

2011 | Detachment

Henry Barthes es profesor sustituto, que va de instituto en instituto haciendo suplencias. Ahora acaba de llegar a uno especialmente conflictivo. De rostro permanentemente triste, se toma sin embargo muy en serio su trabajo de profesor de literatura con sus alumnos, su deseo es darles armas para enfrentarse a un mundo que inevitablemente les va a desilusionar igual que a él, pero en el que se puede vivir al menos con una cierta dignidad, dando amor y haciendo lo correcto. Además de las relaciones que establece en el instituto con alumnos y colegas, Henry tiene una vida fuera de las aulas donde le toca ocuparse de su abuelo senil, que fue quien le crió, y de Erica, una adolescente prostituta a la que ha rescatado de la calle. Y sin embargo, un ego tremendamente pesimista le cubre de una capa de impenetrabilidad, que impide un trato normal con sus semejantes. El inglés Tony Kaye deslumbró en 1998 con American History X, una singular historia de educación y racismo a cuento de la seducción del nazismo, pero luego casi se puede decir que desapareció del mapa, aunque hizo en 2006 un debatido documental sobre el aborto en Estados Unidos, Lake of Fire. Ahora vuelve con El profesor (Detachment), una magnífíca muestra de ese interesante subgénero dramático que es el cine del mundo de la educación, con un guión del desconocido debutante Carl Lund. De El profesor (Detachment) se puede decir que es de todo menos convencional. Tiene un magnífico protagonista, que permite a Adrien Brody hacer su mejor interpretación desde que ganara el Oscar con El pianista; y la selección de secundarios, algunos muy conocidos sobre todo en televisión, es perfecta. Su estructura narrativa es original, con la voz en off justa de Henry de lo que se dirían declaraciones para un documental, ciertas animaciones sobre una pizarra, planos brevísimos de la infancia del profesor que desvelan poco a poco su historia, y escenas sobre los otros profesores –la directora del colegio, la psicóloga, etc–, lo que junto a las escenas en clase, con el abuelo y con Erica, propician un rico mosaico que es paradójicamente realista, casi documental, pero también onírico y estilizado, artístico. Algo que hace de El profesor (Detachment) una película inolvidable es que pinta personas y sus problemas, y los reconoces, aquello desprende el buen aroma del verismo. Además hay sutileza en los planteamientos, por ejemplo a la hora de abordar el gran problema que tienen los profesores a la hora de formar a sus alumnos, que no es otro que el de la demasiado frecuente ausencia de colaboración por parte de las familias, cuando no simple torpedeamiento de sus esfuerzos por una equivocada decisión de ponerse de parte de sus hijos, sin más razonamientos.

7/10
The Wire (Bajo escucha) (5ª temporada)

2008 | The Wire | Serie TV

Quinta y última temporada de la serie creada por David Simon, que logra el milagro de rematarla de un modo cercano a la genialidad, atando numerosos cabos de los conflictos de los personajes que aparecen en las otras entregas, y de los que se incorporan a esta, sobre todo los chicos de la prensa. La policía sufre recortes presupuestarios, el alcalde de Baltimore, Carcetti quiere centrar todos los esfuerzos en su programa educativo. Eso significa abandonar el caso que enfrenta a los narcos Omar y Marlo, justo cuando consiguen el número del móvil del segundo y una escucha podría llevarles a una gran redada. Indignado y destrozándose por dentro por su afición al alcohol y a las mujeres fáciles, McNultty tiene la disparatada idea de fabricar pruebas falsas sobre un supuesto asesino en serie de mendigos sin techo, lo que hace que al fin lluevan los dólares para el departamento policial. Mientras, Gus Haynes, editor de un periódico de Baltimore, investiga la corrupción y el narcotráfico, en busca de un artículo que tenga repercusión. Y uno de sus ambiciosos reporteros, Scott Templeton, le echará también imaginación a la cosa. Los 10 episodios presentan como novedad la entrada del mundo del periodismo que tan bien conoce Simon, que fue periodista de sucesos en Baltimore. Se incorpora precisamente al reparto el actor y director Thomas McCarthy, para dar vida a Templeton. Sorprende la riqueza de matices con que se describe a los personajes, policías, traficantes, políticos de distinto fuste, un auténtico puzzle antropológico y sociológico de altísimo nivel. Resulta muy ocurrente todo lo referente a McNultty, que retrotrae al Orson Welles de Sed de mal, un buen detective, pero un mal policía. Y el ritmo es agilísimo, traspasado de breves escenas perfectamente concebidas, muy bien escritas y con diálogos brillantes. Quizá esta temporada es más coral que nunca, dejando espacio a todos los personajes que el seguidor de la serie conoce, aunque sea para una breve aparición. Se sugiere la posibilidad de la redención, el caso del adicto Bubbles, la inflexibilidad de quien no quiere traicionar sus principios, Cedric Daniels, y lo fácilmente que se acaba pasando por el aro de las pequeñas o grandes corruptelas en el mundo de la política. Todo el reparto lo hace maravillosamente bien, y hay momentos mágicos, como la celebración-homenaje de un "fallecido" detective, y la introducción de la canción que introduce todos los episodios, casi al final del último.

8/10
Encantada. La historia de Giselle

2007 | Enchanted

Giselle es una jovencita que forma parte del mundo fantástico de los dibujos animados. Su vida es, tal y como se dice, “de cuento”, vive feliz con los animalitos del bosque, canta con preciosa voz los anhelos de su corazón y espera casarse con el príncipe Edward. Sin embargo, la malvada reina no quiere perder su trono y con malas artes destierra a la prometida de su hijo al mundo real. Y ahí, en pleno corazón de Manhattan aparece Giselle, convertida en un ser de carne y hueso y por supuesto más perdida que carracuca. Y es que en Nueva York la vida no es precisamente “encantadora”, los problemas surgen por doquier y nada se arregla con un simple sortilegio. Y las cosas se ponen aún más complicadas cuando recibe ayuda de un tal Robert, un atractivo abogado, divorciado y con una hija pequeña. Disney apuesta por este entrañable cuento para toda la familia ante la proximidad de las fiestas navideñas. Y si apuntaban al éxito, el tiro les ha salido excelentemente dirigido. Uno cree estar viendo una película de dibujos animados muy clásicos y, de repente, zas, se encuentra en pleno Broadway con la 42. Pero es que la historia atrapa, es original, tiene momentos divertidos y enternecedores, y el equilibrio entre fantasía y realidad es sencillamente magnífico, de modo que el resultado no es ni pueril para espantar a los adultos ni por supuesto demasiado serio para no engatusar a los más jóvenes. El guión de Bill Kelly introduce con discreción y tino diversos elementos de cuentos clásicos, como “Blancanieves y los siete enanitos”, “La bella durmiente” o “La Cenicienta”, y traslada personajes imaginarios al mundo real con simpática destreza (y nada menos que a través de la alcantarilla de Times Square). En este sentido resultan excelentes los efectos especiales, sobre todo en las apariciones de la simpática ardilla Pip y de los demás animales, y hay que hacer mención a las canciones del film, alguna interpretada con llamativas coreografías, como la extraordinaria “That's How You Know”, cantada y bailada en pleno Central Park. Se nota, en fin, que Kevin Lima (Tarzán), especialista en comedias infantiles, se siente cómodo con esta bella fábula sobre el amor, pues mima las imágenes (las transiciones con el libro son excelentes), introduce con soltura preciosos detalles llenos de sentido y, ante todo, tiene la suerte de contar con un reparto extraordinario para que el experimento no se le vaya de las manos. De todas maneras, es la bella pelirroja Amy Adams, nominada al Oscar por Junebug, la que brilla con luz propia a lo largo de todo el film. Tiene un no sé qué de ingenuidad y un gesto risueño de frescura tan desbordante que es imposible no caer presa de su hechizo.

6/10
The Wire (Bajo escucha) (4ª temporada)

2006 | The Wire | Serie TV

Polis y criminales en las calles de Baltimore. David Simon demuestra una enorme habilidad para seguir desarrollando tramas criminales, con un magnífico perfilado de los numerosos personajes, estamos ante un auténtico mosaico humano, donde ninguno de los retratados queda reducido al cliché, todos tienen complejidad psicológica, algo tremendamente meritorio. La 4ª temporada de esta serie policial sobre los trapicheos en la calle de los narcotraficantes y el esfuerzo policial por detenerlos se centra en 4 adolescentes afroamericanos, a los que toca sobrevivir en unas calles infestadas de droga, un entorno cruel donde la vida no tiene ningún valor, los chicos son completamente prescindibles. Así, se presta la máxima atención al sistema educativo, que falla a los chicos de los bajos fondos, impidiendo que se haga realidad en ellos el sueño americano. En los esfuerzos para ofrecer recursos a los chicos jóvenes, muy dañados por su entorno familiar y del barriol, cobran importancia dos antiguos policías: Roland 'Prez' Pryzbylewski da ahora clases en un instituto, y sus buenas intenciones para enseñar matemáticas chocan con la escasa motivación de sus alumnos; mientras que Howard 'Bunny' Colvin, que como jefe de policía ya hizo un singular experimento haciendo la vista gorda sobre determinados punto de venta de droga, para reducir la tasa de criminalidad, ahora en el sistema escolar se suma a un experimento de un estudioso universitario para dar clases especiales a los alumnos más conflictivos. Además, la serie sigue desarrollando todos los temas de la lucha política y la corrupción, en torno a los esfuerzos del concejal 'Tommy' Carcetti en su lucha por la alcaldía de la ciudad. Se trata de alguien idealista, pero con el handicap de su piel blanca y de la tozuda realidad, es difícil cambiar hábitos y modos de hacer muy arraigados en Baltimore. En el desarrollo de la serie hay riesgos como el de conceder menos espacio a Jimmy McNulty, quien ahora como oficial de a pie, preocupado por su familia, lleva una vida más sana, y ha abandonado su afición al alcohol, y sus pretensiones de resolver los problemas de la ciudad él solito. En los episodios hay momentos muy dramáticos, por ejemplo con Bubbles que trata de sacar del hoyo a un joven al que mira casi como a un hijo, o la radical transformación de un adolescente, buen chaval inicialmente, en despiadodo criminal. Ciertos descubrimientos macabros relacionados con las luchas de bandas por tener el control de la distribución de las drogas son impactantes.

8/10
The Wire (Bajo escucha) (3ª temporada)

2004 | The Wire | Serie TV

La serie creada por David Simon sigue la tónica habitual de calidad en su tercera entrega, tomándose su tiempo en ir poniendo las piezas sobre el tablero de una trama compleja sobre el trabajo policial en la degradada Baltimore, donde impera el tráfico de drogas y la delincuencia, y en que los políticos piensan más en su poltrona que en la meta primordial de mejorar la vida de los ciudadanos, de mayoría negra. Temas de calado, incluido el propio sentido del trabajo –Jimmy McNulty obligado a preguntarse que está haciendo con su vida, sólo centrado en su trabajo policial y en relaciones sexuales sin compromiso–, conviven con la evolución de los personajes, todos muy bien perfilados, en una sociedad corrupta donde resulta difícil llevar una vida más o menos normal. Jimmy McNulty decide iniciar su propia investigación, para aclarar si D’Angelo Barksdale se suicidó realmente en la cárcel o fue un asesinato propiciado por su entorno, que temía que testificara contra ellos. En las calles, sigue la guerra de bandas, por lo que el comandante Rawls y el comisionado Ervin H. Burrell presionan a los agentes de policía para que extremen la vigilancia. Por otro lado, el carismático traficante Omar Little sigue planeando meticulosamente sus golpes. La tercera temporada de esta prestigiosa serie policiaca se centra en las actuaciones de los líderes políticos de la ciudad de Baltimore, con respecto a la corrupción, el tráfico de drogas y la violencia callejera. También muestra a Stringer, un gángster que busca la honorabilidad invirtiendo en negocios inmobiliarios utilizando el dinero del narcotráfico. Y aborda con ingenio la idea del comisario Colvin, a punto de jubilarse, de obligar a los traficantes a operar en tres áreas muy delimitadas –Hamsterdam apodan a esta zona franca los camellos–, lo que viene a ser una especie de legalización controlada de las drogas, por supuesto a espalda de sus superiores, y que obtiene resultados espectaculares en el descenso de la criminalidad. En lo relativo a las radioescuchas, rebosa ingenio el modo en que abordan lo que parece un obstáculo insuperable a la hora de pinchar los teléfonos, el que sean desechables y sean renovados cada 15 días. Entre los actores que se incorporan destaca Aidan Gillen (hijo de Helen Mirren en En el nombre del hijo) como el ambicioso político que acaricia postularse a la alcaldía Tommy Carcetti.

8/10
The Wire (Bajo escucha) (2ª temporada)

2003 | The Wire | Serie TV

La droga es una lacra de nuestro tiempo. Así lo sigue mostrando esta realista serie policíaca de David Simon sobre el mundo de los narcotraficantes en la ciudad de Baltimore. Se trata de investigar las operaciones, las entregas y los cobros a pie de campo, en la famosa ciudad portuaria de Maryland. Para ello, un grupo de agentes pondrá en marcha sofisticados sistemas de espionaje. En esta temporada de la formidable serie, los polis, con el carismático Mc­Nulty (Dominic West) entre ellos, tendrán de nuevo dificultades y no sólo con los delincuentes que mueven la droga. Un suceso horrible -la muerte por asfixia de 14 mujeres destinadas a la trata de blancas en un contenedor del puerto- será el inicio de un nuevo caso. Destaca nuevamente el tono realista, y lo bien que se trenzan las distintas lineas argumentales, que implican a un buen puñado de personajes. Pues se mezcla el choque de egos -el jefe de policía Valchek que quería regalar una vidriera a la iglesia, y el sindicalista del puerto Frank Sobotka que se le ha adelantado-, con el terrible caso mentado, en el que están implicados unos mafiosos griegos, que tienen untados a Sobotka y a algunos de sus hombres. Se muestran la colaboración distintos departamentos, incluido aduanas, y la reunión del antiguo equipo de investigación disuelto -un degradado McNulty patrulla con lancha motora, Lance estaba a punto de abandonar el cuerpo para dedicarse a la abogacía...-, mientras también seguimos el mundo mundo carcelario y los trapicheos en las Torres. Y ello con los dramas personales y familiares, el matrimonio roto de McNulty, la decepción de Sobotka con su pringado hijo, etc.

7/10
The Wire (Bajo escucha)

2002 | The Wire | Serie TV

En las calles de Baltimore se mueve mucha droga. Demasiada. Gracias a la tozudez de algunos investigadores, las autoridades ponen en marcha un operativo policial donde colaboran homicidios y narcóticos, con soplones e infiltrados, con sofisticados sistemas de escucha y espionaje, para tratar de desbaratar a las bandas que operan en el lugar; pero éstas no se lo van a poner fácil. Realista y vibrante serie de la HBO sobre el mundo de la droga, muestra las dos caras de la moneda, o sea, los esfuerzos policiales, y los trapicheos de los narcotraficantes; y se ve cómo la línea que separa lo bueno de lo malo puede desdibujarse a veces, pues sobresalen los egos, existe la tentación del dinero fácil y la dificultad por cambiar las cosas... Aunque también asoma lo mejor de las personas, la capacidad de arriesgarse, el intento de apartar a un adolescente del camino del crimen, la aparición de habilidades inesperades en quien parecía mediocre y estúpido... Tiene el gran mérito de combinar credibilidad, con el suspense de cómo discurrirán las cosas. Las tramas uridas por David Simon, creador, y Ed Burns, son sobresalientes y evitan los estereotipos más manidos. Y hay más que un convincente trabajo de todo el reparto, empezando por Dominic West (28 días).

8/10
La última noche

2002 | 25th Hour

Nueva York. Varios personajes deambulan a lo largo de las 24 horas que restan de libertad a Monty, antes de ingresar en prisión. Su delito, el tráfico de drogas. El peso que grava su conciencia tiene diversas manifestaciones: la certeza de no haber cortado a tiempo con su actividad inmoral, junto al hecho de saber que alguien de su entorno cercano, quizá su novia, le ha traicionado. Le toca, en ese breve plazo, despedirse de su padre, un honrado bombero; y de sus viejos amigos de colegio: Frank, "broker" triunfador, sólo en apariencia, y el tímido Jakob, profesor de instituto. Gran parte de esta trama urbana, dura y realista, basada en la novela de David Benioff que él mismo adapta, transcurre de noche. Una noche en la que unos tipos humanos emprenden, algo más en serio que hasta entonces, la búsqueda de ellos mismos, de un sentido claro para su existencia. Las dudas que torturan a Monty con respecto a su chica, o el deseo sexual-enamoramiento de Jakob hacia una alumna descarada, hablan de la necesidad de establecer los lazos amorosos sobre las bases de la confianza y el mutuo darse, más que en los endebles cimientos de las apariencias. Spike Lee, cineasta combativo y visceral, sobre todo cuando se trata de hablar de sus hermanos de raza negra, de discriminación y derechos civiles, logra un tono más contenido y efectivo en La última noche, sin duda uno de sus mejores títulos, y que eleva una carrera que no había dado nada interesante desde La marcha del millón de hombres (1996). Uno de sus méritos es culminar bien una historia donde los personajes (gran reparto, con espléndidos Edward Norton, Barry Pepper, Philip Seymour Hoffman, Rosario Dawson, Anna Paquin y Brian Cox), crecen y maduran, y donde se hace una apuesta decidida por la capacidad que tiene el hombre para cambiar, si se cuenta con los apoyos necesarios: Dios, la familia, los amigos, una voluntad decidida... La última escena que protagoniza Monty es como el polo opuesto a una previa, donde éste desata su ira contra el mundo en la soledad del cuarto de baño, con la única compañía de su reflejo en el espejo.

8/10

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