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Biografía

Jesper Christensen

Jesper Christensen

72 años

Jesper Christensen

Nació el 16 de Mayo de 1948 en Copenhague, Dinamarca
Filmografía
La decisión del rey

2016 | Kongens Nei

Magnífica recreación de un episodio crucial de la historia de Noruega en el siglo XX, cuando el país nórdico se encontró en una delicada encrucijada. En 1940, en plena Segunda Guerra Mundial, mantener una estricta neutralidad parece cada vez más pura quimera. Para los nazis, Noruega es una estratégica fuente de recursos naturales, de la que desea hacer uso, pero querría la colaboración voluntaria del país. El gobierno y los parlamentarios debaten sobre cuál es la postura correcta, resistir con las armas o ceder, ante un agobiante ultimátum, y mientras el rey Haakon VII y el heredero príncipe Olav, dudan acerca de su papel, sabiendo que la dinastía es joven y los cambios en Escandinavia todavía son muy recientes. Se impone dar un paso adelante y mostrarse proactivo, por el bien de la nación y sabiendo que la historia les juzgará. El cineasta noruego Erik Poppe ya dio medida de su talento como director en la cinta Mil veces buenas noches, que aunque contemporánea, trata temas semejantes, pues habla de la nueva guerra contra el terrorismo en Afganistán, y del periodismo bélico, donde también toca tomar partido, no se puede ser neutral. Aquí, con un guión de Harald Rosenløw-Eeg y Jan Trygve Røyneland, extrae conclusiones semejantes de hechos históricos no tan lejanos, en una trama que hace pensar en un film de título y responsabilidad real parecidos, El discurso del rey. Pero en vez de al británico monarca tartamudo Jorge VI preparándose para hablar a una población que espera su aliento, aquí tenemos a un rey que debe pensar en la seguridad de su pueblo y de su familia, y respetar las funciones de gobierno y parlamento, pero no pasivamente. El logro de introducirnos en la trastienda de la monarquía y el poder noruegos retrotrae a la tradición británica que tantos éxitos tiene en ese terreno, incluida la reciente serie televisiva The Crown. El film, que tiene un magnífico ritmo, y un selecto reparto –gran trabajo del danés Jesper Christensen como el rey–, ofrece los hechos sobre todo desde el lado de los noruegos, y más específicamente del de la familia real, aunque también con la presión del cónsul por parte de los nazis, y acciones de guerra que incluyen ataques aéreos y combates en la tierra nevada, y que implican tanto a militares curtidos como a jóvenes que se sacrifican por su país. El conjunto constituye un atinado cuadro de gran empaque, justo finalista en las cintas que aspiraban al Oscar a la mejor película extranjera.

7/10
Spectre

2015 | Spectre

Alguien muy apreciado por James Bond le ha puesto sobre la pista de un criminal italiano al que sigue hasta México. Tras acabar con él, y arrebatarle un misterioso anillo con el símbolo de un pulpo, también acude a su funeral, en Roma, donde la viuda le revelará la celebración de una reunión clandestina en la que el agente con licencia para matar se enterará de la existencia de la siniestra Spectre, que engloba varios tentáculos, las organizaciones que ha combatido en el pasado. Sam Mendes salió tan bien parado de la saga de James Bond con Skyfall, que se ha animado a dirigir otra entrega. Y de nuevo acierta, pues Spectre supone un redondo colofón (con independencia de que se realicen más secuelas) de lo que hasta ahora ha sido el ciclo de Daniel Craig, con el que se ha reinventado el personaje desde que lo encarnó por primera vez en 007 Casino Royale. Sigue siendo brillante el trabajo de este actor, que se convierte en el personaje, un aparente matón sin escrúpulos, pero que esconde sentimientos. Aquí el espía sigue dolido por la muerte de la que fue la mujer de su vida, Vesper Lynd, y aunque eso no le ha impedido reconvertirse en un frívolo seductor en la línea tradicional de 007, volverá a reencontrar el amor… Pero la estrella no está sola, y se nota que la gran especialidad del responsable de American Beauty sigue siendo sacar petróleo de los actores. Tienen más papel de lo habitual Q (Ben Whishaw) y M (un genial Ralph Fiennes componiendo un jefe más duro que nunca), y están a un gran nivel las dos chicas Bond, una breve Monica Bellucci y Léa Seydoux. No habría un buen Bond sin un antagonista a la altura, y quién mejor para encarnar a un villano que Christoph Waltz. El coronel Hans Landa de Malditos bastardos consigue rendir tributo a los grandes enemigos de Bond, sin parecer forzado ni repetitivo, y también se debe mencionar al luchador de wrestling Dave Bautista, el mejor sicario del malo desde los míticos Oddjob y Tiburón. El resto del film sigue esta línea, pues se homenajea todo lo que salía en las viejas películas, con su humor en la onda del James Bond de Roger Moore, guiños para los entendidos, como el Rolls Royce Silver de Goldfinger, o el emblemático Aston Martin, y tópicos como los gadgets del departamento Q, o la superfortaleza del villano, que a pesar de haber sido parodiados hasta la saciedad resultan frescos. Como cabe esperar, el punto fuerte son las espectaculares secuencias de acción, desde que Spectre arranca con la caída de un edificio en la capital mexicana, y a partir de ahí, 007 protagoniza vibrantes persecuciones en otras localizaciones, como Italia, Austria y Tánger. También se entresaca una crítica a los políticos obsesionados por poner en marcha nuevas medidas de vigilancia y seguridad que está por ver si funcionan o encubren oscuros intereses.

7/10
Yo y Kaminski

2015 | Ich und Kaminski

Doce años han pasado desde que el director Wolfgang Becker y el actor Daniel Brühl colaboraran felizmente en la divertida comedia sobre la caída del muro Good Bye, Lenin!. Desde entonces Brühl ha llevado una interesante carrera interpretativa, pero Becker no se ha prodigado demasiado, y desde luego, nada en el largometraje de ficción. Yo y Kaminski supone una interesante mirada a la trastienda del mundo de arte pictórico, a través de los deseos carentes de escrúpulos del periodista Sebastian Zöllner por convertirse en el biógrafo de mítico pintor Manuel Kaminski. Adapta una popular novela en Alemania de Daniel Kehlmann. Se trata de una historia ficticia, pero a Kaminski, que rima con Kandinski, se le inventa un interesante pasado como discípulo de Matisse, y artista cuya obra interesa sobremanera a Picasso. Zöllner piensa que puede lograr una gran obra si encuentra pruebas de que la idea extendida de que Kaminski pintó gran parte de sus cuadros siendo ciego es una completa superchería. Para ello en primer lugar averigua que el artista, olvidado por muchos en la actualidad, aún vive, y logra introducirse en su círculo íntimo, en una aproximación que se observa resulta demasiado interesada. Al principio el film, que tiene un guión de Becker y Thomas Wendrich, resulta disparatado en exceso, y hasta cargante, con pasajes algo surrealistas y la presencia de los pensamientos en off de Zöllner. Pero se consigue dar la vuelta a la aparente banalidad de la trama e insuflar algo de humanidad cuando el biógrafo progresa en su averiguaciones, y se lo lleva de su casa un tanto a la fuerza con la idea de propiciar un reencuentro con un antiguo amor. La relación entre artista y biógrafo se vuelve más íntima, y lo que parecen consejos atravesados de palabrería vana –“no tenemos nada, pero hemos de despojarnos de todo”–, cobran un sentido inesperado, lo que propicia un hermoso y sobrio final. Brühl hace un buen trabajo como periodista cínico que puede extraer alguna lección de su triste existencia –tal vez aprenda a ver, está más ciego que el sujeto tema de su biografía–, pero no le anda a la zaga Jesper Christensen, muy convincente como artista en el crepúsculo de la vida.

6/10
Nymphomaniac (II)

2013 | Nymphomaniac

Segunda entrega de Nymphomaniac, último trabajo del danés Lars von Trier, dividido en dos volúmenes por razones exclusivamente comerciales debido al largo metraje de la propuesta. Sigue por tanto el esquema apuntado en Nymphomaniac (I) de ocho capítulos, la narración de sus tribulaciones a cargo de Joe, una ninfómana que ha sufrido un violento ataque, y ha sido acogida en su casa por el solitario erudito Seligman. La novedad estribaría en que las perversiones de su adicción al sexo resultan cada vez más truculentas, en este segundo volumen habría espacio para el “ménage à trois” interracial, el sadomasoquismo, la pedofilia y la corrupción de jóvenes, e incluso las relaciones lésbicas acaba metiéndolas el director en ese mismo saco. El conjunto, con imágenes bastante explícitas, es sumamente desagradable, como cabe imaginar. Lars von Trier es un artista con talento, pero le pierde su enorme ego, y la sensación de que en su prodigiosa inteligencia algunas piezas se han desencajado. Ciertas imágenes y pasajes de la película son poderosos, con recursos visuales imaginativos. Pero al tiempo domina una gran pedantería en el toma y daca que mantienen Joe y Seligman, con éste trayendo a colación insufribles comparaciones filosóficas, musicales y religiosas a las historias de aquélla. Resulta irritante cierto tono cínico de superioridad burlona, “yo soy el chico más listo de la clase y vosotros no” podría estar pensando el director danés. A veces da la impresión de que debido al período de “no-entrevistas” que se ha autoimpuesto Von Trier tras su polémicas declaraciones en Cannes acerca de Hitler, el director suple concediéndose con esta película una autoentrevista, haciendo decir a los personajes lo que piensa sobre cuestiones controvertidas, e incluso convirtiéndolos en portavoces de sus propias contradicciones a través de unos Joe y Seligman en discusión. De modo que afirma ser, no antisemita, sino antisionista, larga un peculiar discurso sobre las mujeres sufrientes por culpa de los hombres, o expresa admiración por los pedófilos que no ejecutan sus fantasías. En general Von Trier, director y guionista, muestra amplias carencias en su limitada visión antropológica, sólo en el padre de Joe apreciamos un poco de humanidad más allá del estrecho canuto sexual de la película. No hay explicaciones para la ninfomanía de Joe, la posibilidad del cambio parece descartada, y la apelación en algunos momentos al amor y a las supuestas connotaciones morales del relato son de escasa entidad, se dirían que forman parte del juego del cineasta danés para autojustificarse y dar al amplio espectro de espectadores que reconocen su talento algo que les pueda contentar.

3/10
Nymphomaniac (I)

2013 | Nymphomaniac

Seligman, críptico profesor de origen judío, recoge de la calle a Joe, una mujer tirada en medio de la calle con signos de haber sufrido violencia física. La lleva a su residencia, donde ella le contará con pelos y señales la historia de cómo el desenfrenado deseo sexual que siente desde que era una niña le ha conducido a la perdición. Resulta complicado el análisis de una obra tan errática como Nymphomaniac (I) cuando el film se presenta como una versión “recortada con autorización del director” y como la mitad de un díptico, apelando a no se sabe qué limitaciones de libertad que en realidad parecen meditadas estrategias de marketing (todo apunta a que se pretende vender no sólo la segunda parte, sino también la 'versión íntegra'). En cualquier caso, parece una obra tan viva que posibles giros en su continuación podrían alterar la percepción que ofrece el visionado aislado de esta entrega inicial. Por lo visto en Nymphoniac (I) “autocensurada”, Lars Von Trier se adentra muy a fondo en la mente de una ninfómana, con complejo de Elektra, cuya patología bien podría ser representativa de una sociedad igualmente enferma, en la que las adicciones sexuales compulsivas no permiten tener en cuenta posibles daños ocasionados a otras personas, ni en definitiva el respeto de unas reglas morales. Capaz de alumbrar obras bastante sólidas (Dogville, Bailar en la oscuridad, Melancolía) y otras discutibles (Anticristo, Los idiotas), Von Trier se queda en esta ocasión a medio camino. Por un lado, vuelve a demostrar su capacidad para crear imágenes de enorme potencia, y para sacar interpretaciones desgarradoras, en esta ocasión tanto por parte de actores habituales de su cine (Charlotte Gainsbourg, Stellan Skarsgård), como de otros insólitos en su filmografía (Shia LaBeouf metido en un berenjenal muy sórdido, Jamie Bell o una Uma Thurman a gran nivel). Quizás desentone en Nymphomaniac (I) Christian Slater, que a pesar de sus esfuerzos no parece la mejor elección como padre de la protagonista, mientras que la gran estrella de la función, la debutante Stacy Martin, demuestra ser buena actriz, pero también una pobre víctima de los desvaríos más truculentos del realizador danés. Angustiosa y desagradable hasta la saciedad, Nymphomaniac no está exenta de cierto interés, en su constatación de que cuando no se cree en el amor (el autor del film no es ni mucho menos un dechado de optimismo) el sexo conduce a una espiral mediante la que el individuo se encierra en su propio hastío y desesperación. Dividida esta primera parte en cinco capítulos (de un total de ocho), sobresale el tercero, en que la protagonista toma conciencia de las consecuencias de sus actos al conocer a la esposa y madre engañada (Thurman). Si bien, el tono surrealista de este segmento podría parecer extremadamente artificioso a parte del público. A Von Trier le pierde sobre todo su afán de escandalizar, con ensoñaciones incestuosas y fragmentos pornográficos muy explícitos que pretenden ser “novedosos”, incluso involucrando a personajes menores de edad que pueden herir hasta a sensibilidades que están de vuelta de todo. También sobra su peligrosa tendencia a volverse discursivo, como cuando se compara el apetito sexual de la protagonista con la música polifónica, una metáfora válida que da juego estéticamente, pero estropeada porque tanto Gainsbourg como Skarsgård parecen a punto de dar una conferencia. Hasta se explica didácticamente, por si alguien la desconoce, en qué consiste la sucesión de Fibonacci.

4/10
El danés serbio

2011 | Den serbiske dansker | Serie TV

Una fetua de los religiosos de Teherán pone precio a la cabeza de la valiente y polémica escritora anglo-iraní Sara Santanda: cuatro millones de dólares. Santanda decide salir de su escondite en el Reino Unido y dar la cara en Copenhague, aceptando la invitación de la conocida periodista danesa Caroline Holmberg. La incómoda visita para el gobierno danés desencadena un dispositivo de seguridad sin precedentes del que se encarga el brillante agente de los servicios secretos daneses Per Toftlund.  Mientras tanto, en algún lugar de la convulsa antigua Yugoslavia, un joven llamado Vuk –francotirador serbio que no mata por dinero sino por ideología- acepta el encargo de asesinar a la famosa escritora durante su visita a Copenhague. Él es el elegido pues se crió en Dinamarca, conoce Copenhague como la palma de su mano y quizá eso le permita burlar las medidas de seguridad.  ¿Logrará su objetivo? 

Melancolía

2011 | Melancholia

Justine se casa con Michael en vísperas del fin del mundo, cuando el planeta Melancolía está a punto de colisionar contra la Tierra. La fiesta que sigue a la boda tiene lugar en la espléndida mansión de campo de Claire y John, hermana y cuñado de Justine. Lars von Trier nunca defrauda, o al menos, no del todo, incluso en obras tan discutibles como Anticristo; y eso aunque a veces le dé por acompañar el lanzamiento de sus trabajos con absurdas declaraciones, como la que hizo en este caso en Cannes expresando cierta simpatía por... ¡Adolf Hitler!. Independientemente de semejante “boutade” propia de inmaduro “enfant terrible” al que le gusta provocar, lo cierto es que aquí entrega una poderosa película, que atrapa desde sus primeras imágenes, que anticipan la catástrofe planetaria en ciernes. El director danés divide su film en dos partes claramente diferenciadas, donde concede el mayor peso a uno de las dos hermanas, primero a Justine –Kirsten Dunst, premiada con toda justicia en Cannes–, luego a Claire –fantástica Charlotte Gainsbourg–. Y al hilo de la boda y del tiempo que se va, Von Trier disecciona con indudable pesimismo egoísmos tan típicos del ser humano, miedos e inseguridades. Y es que el planeta Melancolía, o sea, el estado de ánimo a veces manifestado en forma de depresión, continuamente acecha, nos aplana, nos entristece, nos hunde, sin que sepamos explicar por qué; el amor de los seres queridos, aquí sobre todo el fraterno, parece que no nos bastase. Es muy rica y variada la mirada antropológica “vontrieriana” a la ambición de ciertos empresarios, a la amargura de quien proyecta su fracaso matrimonial en sus vástagos, a la simpleza y superficialidad de quien no ve más allá de sus narices, a arribistas y personajes que tras sus falsas seguridades ocultan no miedo, sino auténtico terror a lo que les puede suceder. Qué bien sabe crear Von Trier la atmósfera de la película, la sensación de final. La cámara nerviosa, los personajes crispados, la música de Richard Wagner, el preludio de “Tristán e Isolda”. Hay astucia en escoger a Kiefer Sutherland, alias “Jack Bauer” en 24, tan acostumbrado a salvar el mundo, en una película donde los científicos han anunciado su inevitable final. Y la última escena que cierra el film, que se diría una variación “vontrieriana” muy particular de la transfiguración evangélica en el Tabor –“hagamos una tienda...”–, es de una belleza sublime.

8/10
La deuda

2010 | The Debt

Tel Aviv, 1997. Una joven periodista lleva a cabo la presentación de un libro en donde se narra un célebre episodio llevado a cabo años atrás por su madre, Rachel Singer, antigua espía del Mossad, convertida en heroína y presente en el acto. La historia del libro, sucedida en 1966, narra cómo tres agentes del Mossad, Rachel, David y Stefan, viajaron de incógnito a Berlín Oriental para localizar y detener secretamente al doctor Dieter Vogel, un criminal de guerra nazi que se dedicó durante la guerra a los más horrendos experimentos contra los judíos y que fue denominado el “cirujano de Birkenau”. Notable y atípica película de espionaje con referencias de fondo explícitas al horror del Holocausto, pero que bajo su supuesta atmósfera de acción, ofrece ante todo un retrato de personajes muy perfilados, que afrontan cada uno a su modo sus traumas y sus dolores. Se trata de un ‘remake’ de una película israelí escrita y dirigida por Assaf Bernstein en 2007 y que ahora se presenta con un cartel y una producción hollywoodinse de auténtico lujo. En este caso, hay que elogiar el cuidadoso guión y el eficaz montaje, con transiciones muy logradas cuando la acción nos traslada de una época a otra. Por otra parte, la impecable dirección de John Madden llama mucho la atención por su sobriedad, de una dureza muy seria, y donde apenas se hacen concesiones comerciales al espectador (poco más que la escena de la estación). El film tiene garra y es entretenido, pero Madden, quien ya ha mostrado su buen hacer en filmes como Su majestad Mrs. Brown o Shakespeare enamorado, se centra en no contar más de lo suficiente, incluso es parco en descubrirnos los corazones de los protagonistas, lo cual por otro lado resulta intrigante y a la postre enormemente revelador de los demonios interiores que los pueblan. Más allá de su desenlace, la película acaba por ofrecer una reflexión acerca de la ética de nuestros actos, sean cuales sean la circunstancias, donde siempre habrá diferencias entre la venganza y la justicia, entre la mentira y la verdad. Y dentro del conjunto hay que aplaudir especialmente una labor de casting perfecta. Todos los intérpretes están muy ajustados a sus papeles (quizá el más desaprovechado sea un demasiado taciturno Sam Worthington), y no regalan nada para la galería. Pero, de cualquier forma, la parte femenina de la película es la más conmovedora y emocional, centrada en el espléndido personaje de Rachel. Helen Mirren aporta ese tremendo empaque de mujer inteligente al que nos tiene acostumbrados, mientras que supone un alucinante descubrimiento la actriz Jessica Chastain, quien encarna a la Rachel joven de un modo absolutamente cautivador, verosímil e intenso.

6/10
En familie

2010 | En familie

Las vicisitudes de la familia Rheinwald, cuyo patriarca padece un cáncer, por lo que surgen las dudas sobre quién continuará con la empresa familiar, la fabricación de pan artesanal, apreciado incluso por la mismísima familia real. Las dos hijas de un primer matrimonio tienen sus vidas, con la primogénita regentando una galería de arte. Mientras que la segunda esposa y sus niños no parece que estén en condiciones de tomar las riendas. La directora danesa Pernille Fischer Christensen sabe ahondar con sensibilidad en las grietas de las familias en las sociedades modernas.

6/10
La reina Victoria

2009 | The Young Victoria

El reverso de la moneda mostrada hace unos años por Su majestad Mrs. Brown. Si la película de John Madden mostraba el desconsuelo de una reina Victoria talludita por la muerte de su esposo Alberto, y su particular relación con el plebeyo John Brown, la que nos ocupa sigue a una Victoria adolescente, con derecho a suceder al rey Guillermo, su tío. Circunstancia que tratan de explotar su madre, la duquesa de Kent, y lord John Conroy, para lograr una hipotética regencia. Entretanto el rey Leopoldo de Bélgica también conspira para controlar a la heredera al trono, y su juego es promover a su joven y apuesto hijo Alberto, para que seduzca a la inexperta Victoria. Y el rey Guillermo, consciente de que su mala salud le deja poco margen de maniobra, confía en el primer ministro Melbourne para traer a su sobrina a la Corte, y liberarla de una influencia materna que considera perjudicial.La trama del film dirigido por el canadiense Jean-Marc Vallée (C.R.A.Z.Y.) adopta principalmente el punto de vista de Victoria, atrapada en esta telaraña de intrigas palaciegas, y que ignora por completo el significado de las palabras “existencia normal”. Obligada a soportar presiones de unos y otros, al inicial recelo que siente por Alberto sigue una paulatina confianza y atracción, también porque observa que, por encima de la misión que le ha encomendado su padre, establece una relación personal y le da consejos bastante razonables. Uno de ellos, que se convierte en metáfora del film, es que, en la especie de ajedrez donde Victoria se siente pieza, manejada por unos otros, ella ha de aprender, si desea sobrevivir, las reglas del juego.El guión de Julian Followes -que ganó un Oscar por su libreto de Gosford Park- tiene hechuras clásicas, y está traspasado por un cierto tono humanizador que se agradece. Cierto que las luchas de poder despiertan bajos instintos, pero también hay espacio para demostrar la lealtad de unos, e incluso en otros cierta grandeza de ánimo para reconocer que llega un momento en que los hijos “vuelan”, ya no se pliegan a ciegas a los planes que han trazado para ellos sus progenitores. El reparto, dominado por la Victoria de Emily Blunt, quien ya había llamado gratamente la atención por su papel en El diablo viste de Prada, cuenta con un buen coprotagonista, Rupert Friend, y un excelente plantel de secundarios, algunos casi irreconocibles, como Paul Bettany, un estupendo Melbourne, Jim Broadbent, el estridente monarca Guillermo, y Mark Strong, el oscuro Conroy. La película, muy bien ambientada, sufre un pequeño bache, curiosamente, cuando triunfa el amor, pero en general mantiene un tono muy correcto, típico de ese buen cine histórico en el que los ingleses son expertos consumados.

6/10
Flame y Citron

2008 | Flammen & Citronen

Flame y Citron fueron dos de los más famosos miembros de la resistencia danesa durante la ocupación nazi. Esta película recrea la vida de estos hombres, que decidieron luchar desde la clandestinidad contra los alemanes y contra los daneses que colaboraban con ellos. Las cosas se torcieron cuando comenzaron a plantearse la idoneidad de asesinar a las personas que les habían sido ordenadas, al vislumbrar que sus acciones se integraban en un entramado mucho mayor, que en ocasiones se oponía a sus ansias de acabar con el enemigo nazi. La película consiste en una historia de amor, traición, odio y poder. Flame y Citron forman una efectiva pareja, donde el primero ha llegado a convertirse en el asesino más buscado de Dinamarca. Es frío y calculador, y no duda a la hora de apretar el gatillo. De hecho, éste es el gran problema de la película. Cuando Flame va a cometer un asesinat,o lo hace sin prisas y de forma eficaz. A este ritmo se adecúa el tempo de la película, por lo que resulta lenta en exceso, si se tiene en cuenta que es un drama con tintes de acción. Sus asesinatos son como un ritual que quizás por su lentitud no acaban de llamar la atención del espectador. Y he aquí el otro gran problema de la cinta: el público no puede empatizar con Flame y Citron. Son unos tipos que no caerán ni bien ni mal. A pesar de que se les intenta imprimir rasgos que los humanicen –la familia en el caso de Citron, la chica Ketty en el de Flame– no basta para que el espectador conecte al cien por cien con la causa de la pareja. Citron se pasa la primera parte de la cinta sudando –un detalle muy cuidado, no cabe duda, teniendo en cuenta la tensión y dureza que acarrea el tipo de vida que han elegido– pero que acaba resultando algo desagradable a ojos del espectador. Y mientras Citron suda sin parar, Flame es como un témpano de hielo, con una simpática dentadura que el espectador podrá ver sólo en contadas ocasiones a lo largo del metraje. Así pues, con unos protagonistas desarrollados en una realidad lejana al espectador y con un ritmo tan pausado, resulta difícil que se pueda apreciar en su totalidad el contenido dramático de la historia: la dureza de la traición, la impotencia de saberse un títere en manos de otro, la imposibilidad de luchar contra la gran maquinaria bélica internacional. Todo ello pasa por la retina del espectador casi sin emoción. Lo más destacable de la película es la recreación de la época, un trabajo que se nota que se ha realizado con esmero. En cuanto al contenido, hay que hacer un alto en la conversación que mantiene Flame con su víctima el coronel Gilbert, que le abre los ojos sobre la dura realidad de la guerra donde no todo es blanco o negro. En el terreno de las curiosidades, cabe destacar que el malvado LeChiffre de Casino Royale abandona su elegante esmoquin para interpretar al sudoroso Citron. Además, la película plantea un tema que recientemente ha sido tratado en Wanted (Se busca): la confianza ciega en un hombre que dispone sobre la vida y muerte de otros.

5/10
Everlasting Moments

2008 | Maria Larssons eviga ögonblick

Maria Larsson ganó en una feria una cámara fotográfica, una Comtessa, causa indirecta de su matrimonio con Sigfrid, con el que forma una numerosa familia. Acaba de arrancar el siglo XX en Suecia, y Maria, responsable ama de casa, debe soportar los excesos con el alcohol de su esposo, que le hacen violento e irascible, y sus infidelidades. Serían razones más que suficientes para la ruptura, pero Maria, en parte porque así se lo prometió a su padre, en parte porque desea luchar por unidad de la familia, se esfuerza en sobrellevar la situación. Y le ayudará desempolvar la vieja Comtessa, la mirada a través de la cámara le abre las puertas a un mundo nuevo: su sensibilidad a la belleza es manifiesta, y se siente comprendida por Sebastian Pedersen, que regenta una tienda de fotografía y le inicia en el arte de captar imágenes y su procesado en el laboratorio. Maravillosa película del veterano cineasta sueco Jan Troell, que se basa en una historia real, plasmada en el papel por Maja Öman, hija mayor del matrimonio Larsson, y cuya puntual voz en off lleva el peso narrativo, el film nos muestra decididamente su punto de vista. Llama la atención el realismo de la historia, que no suaviza los abusos que debe soportar Maria de su esposo, pero al mismo tiempo no carga las tintas en el dibujo de Sigfrid, se busca el equilibrio, mostrar a un ser humano. Precisamente los hijos es el elemento que le lleva a frenar sus impulsos más primarios, así como el reconocimiento de la paciencia infinita de Maria, que saca a Maja a veces de sus casillas, “no sé por qué mi madre no abandonó a mi padre”, aunque confiese que tal vez “eso era amor”. El guión, en el que además de Troell ha intervenido su esposa Agneta Ulfsäter-Troell y Niklas Rådström, es muy inteligente. Pinta bien los personajes: Maria, maravillosa Maria Heiskanen, que compone una mujer fuerte, con carácter, bondadosa y capaz de aguantar situaciones duras; Sigfrid, formidable Mikael Persbrandt, que da el tipo de borrachín inconsciente y egoísta, tosco, que intuye lo que es la injusticia social; y Sebastian, sobrio Jesper Christensen, su fotógrafo que encuentra un alma gemela en Maria tiene mucho mérito por la contención que exige la interpretación. Pero también a Maia a distintas edades (Callin Öhrvall y Nellie Almgren), que junto a la voz en off de la actualidad en que escribe, ofrece al espectador una visión poliédrica, no amargada, de la curiosa historia de amor de sus padres. La película de Troell no es sólo un poderoso drama, muy bien ambientado e interpretado, que invita a reflexionar sobre el amor en distintas vertientes, además de la relación de Maria y Sigfrid, también somos testigos del primer amor de Maia, y de los intentos sucios de un tipo que intenta abusar de ella. Uno de los temas principales, con el que el director se identifica enseguida, es el de la mirada personal al mundo a través de una cámara, es evidente que Troell se identifica con la pasión que Maria desarrolla por el arte fotográfico, su amor al cine con su capacidad de captar momentos para siempre es sin duda de la misma clase.

8/10
Quantum of Solace

2008 | Quantum of Solace

Continúa el preceso de humanización de Bond, James Bond, en la nueva etapa de la franquicia del agente secreto, propiciada por la incorporación de Daniel Craig a la hora de encarnar al personaje, y del trío Paul Haggis-Neal Purvis-Robert Wade en la elaboración de las tramas. La cosa arranca apenas una hora después de los acontecimientos narrados en 007 Casino Royale, con Bond roto de dolor por la muerte de Vepper, la mujer de la que se había enamorado; 007 ha vuelto a convertirse en un hombre de hielo, que sólo piensa en vengarse, lo que no hace mucha gracia a M. En cualquier caso la organización a la que se enfrenta el MI6 es superpoderosa, pues logra infiltrar agentes incluso en los propios servicios secretos británicos, que quizá sólo operen despues de años de servicio aparentemente leal. Como es de imaginar, Bond irá dando brincos de un punto a otro del planeta, para enfrentarse a una conspiración que implica a generales golpistas de Bolivia, y a millonarios empresarios del sector de la energía con aparentes preocupaciones ecológicas. En el camino se encontrará con la hermosa mujer de turno, en este caso Camille, quien comparte con 007 la motivación de la venganza. Está claro que el tándem de productores Michael G. Wilson-Barbara Broccoli se siente muy seguro del cambio de rumbo emprendido por la saga, de lo que parece un síntoma la arriesgada elección de un director improbable para el film, Marc Forster (Monster's Ball, Descubriendo Nunca Jamás, Cometas en el cielo). El realizador es consciente de que se cuenta con él para insuflar vida a los personajes, dentro de lo que permite el molde Bond, y que a la vez tiene que entregar impactantes secuencias de acción. El resultado está a la altura de lo esperable, aunque quizá cabía esperar de Foster algo más emocionante en lo que a lo dramático se refiere. Diríase que la saga de Bourne ha creado escuela, ése parece el modelo a seguir. Y junto a los toques de humanidad, tenemos esas escenas impactantes que el espectador aguarda, de entre las que sobresale la persecución por los tejados de Siena, que culmina en el interior de la cúpula de una iglesia en restauración. En el reparto, Craig sigue afianzándose como Bond humano. Para casi todos los actores, la cosa es pura diversión, desde Judi Dench, a Giancarlo Giannini, o el hispano Fernando Guillén Cuervo. Olga Kurylenko es la chica Bond para la ocasión, se diría que las pelis de la acción se la rifan (ahí están Hitman y Max Payne), y aquí, además de belleza, aporta cierto toque de fragilidad a su personaje.

6/10
007 Casino Royale

2006 | Casino Royale

Nueva aventura del agente 007, con licencia para matar. Y de nuevo siguen los esfuerzos de los impulsores de la saga para adaptar un héroe con algunos rasgos ‘políticamente incorrectos’ al nuevo milenio. Lo que significa, vale, que James Bond sigue seduciendo a las mujeres, pero éstas tienen buena cabeza, y son capaces de mantener una conversación inteligente con 007, incluso dejándole con la palabra en la boca. En esta ocasión se retoma libremente “Casino Royale”, una novela de Ian Fleming que había sido llevada a la pantalla en clave paródica, en una de las dos entregas no oficiales de Bond. Tras un prólogo en blanco y negro que se diría diseñada para dejar claro que el nuevo Bond, Daniel Craig, es tan duro como el que más, la acción se traslada a África, donde hay una de esas escenas de persecución con mucha pirotecnia, de las que dejan sin resuello. Y a partir de ahí ya podemos meternos en harina: la idea es dejar sin fondos al villano de turno, que realiza crimenes terroristas por encargo. Porque Cifra tiene la mala costumbre de jugar en el casino, y por un problemas con sus acciones de bolsa, necesita urgentemente 'pasta gansa', pues en caso contrario su vida corre serio peligro. Para dejarle fuera de juego, nunca mejor dicho, Bond simula ser un experto en póker. Le ayuda un enlace francés, y su ayudante en la misión Vesper. Gracias a un guión en que ha participado el mismísimo Paul Haggis (Crash), la clásica película de acción Bond cobra más entidad (aunque tampoco exageremos), gracias a unos personajes más esbozados de lo habitual (Bond resulta ser vulnerable y capaz de amar, quién lo iba a decir), y a unos diálogos y situaciones pergeñados con ingenio. Aunque hay algún pasaje disparatado (Bond dispuesto a darse un masaje cardíaco a sí mismo), en general el film funciona. Y que la fidelidad conyugal –en sentido bastante amplio, que quede claro– resulte ser un valor en una película de 007 cabe calificarlo casi de revolucionario. Aunque tuvieramos a un Bond casado y enamorado en 007 al servicio secreto de su majestad.

6/10
Manslaughter

2005 | Drabet

Un profesor universitario casado mantiene relaciones con una joven alumna, activista de un grupo antiglobalización. La joven, junto a dos compañeros, hace una incursión nocturna a una fábrica, y en la huida en furgoneta del lugar atropella y mata a un guardia jurado. Detenidos los tres personajes, e ignorada por las autoridades la identidad del que conducía el vehículo, se prepara su defensa. El profesor, un refinado y cínico intelectual que no cree en nada, va a tirar por la borda su carrera académica y su vida familiar en los esfuerzos por ayudar a la joven. Su postura no tendrá la recompensa apetecida. Una vez lograda la puesta en libertad de ella (algo, por cierto, muy poco creíble), su vida en común no resulta nada placentera.   El film quiere jugar al desconcierto, pues la joven deja atrás todo remordimiento, y es el profesor el que no puede llevar a cuestas la carga de la culpabilidad. De este modo Per Fly articula una historia que conecta con su anterior trabajo, La herencia, y que como en él, no logra casar el interés de sus propuesta con un enfoque plausible.

5/10
La intérprete

2005 | The Interpreter

Silvia Broome, una intérprete de origen africano que trabaja en la ONU, escucha una conversación en una lengua que poca gente conoce. Resulta que un micrófono se ha quedado encendido, y que dos tipos que lo ignoran hablan entre sí de un plan para asesinar al presidente de Matobo, un país africano. Silvia denuncia los hechos, y las autoridades asignan el caso al agente Tobin Keller. Años llevaba sin dirigir Sydney Pollack, autor de varios thrillers de primera, como son Los tres días del cóndor y La tapadera. Retomó el género en esta amena cinta para la que excepcionalmente le han dejaron rodar en la sede de la ONU. El punto de partida es mera excusa, pues el relato de las luchas de poder en un país inventado no está excesivamente desarrollado. Pero propicia escenas de gran tensión, como la que se desarrolla en casa de Silvia, o la magnífica del autobús. Además, Pollack denuncia la falta de cobertura mediática de algunos conflictos.

6/10
Rebelión en Polonia

2001 | Uprising

1939. Polonia es ocupada por los nazis. Se desata la persecución de los judíos, confinados en el ghetto de Varsovia. Mientras el presidente del Consejo Judío Adam Czerniakow, es partidario de negociar lo que se pueda con los alemanes, buscando el mal menor, Mordecai Anielewicz organiza un movimiento de resistencia. Frente a otros filmes que muestran cierta pasividad judía ante el holocausto, Jon Avnet pone el acento en el esfuerzo de guerra de guerrillas de un grupo de hombres y mujeres. El director de Tomates verdes fritos y The War (La guerra) logra un film vistoso, de reparto intachable. Contado con tono documental, la divisa de los luchadores es “crear un clima moral en un mundo inmoral”. Aunque quizá peca algo de maniqueo y simplista, sobre todo al describir la actuación de los polacos no judíos.

6/10
Italiano para principiantes

2000 | Italiensk for begyndere

“El reino de Dios está dentro de vosotros”. Es el Evangelio que el pastor luterano Andreas glosa a sus parroquianos. “Está en la amistad, en el amor entre hombre y mujer...” Acaba de llegar a su nuevo destino, viudo y recién ordenado. El pastor al que sustituye le boicotea, pero se esfuerza en situarse. Pronto se suma a un microcosmos humano, hasta nueve personas estudiantes de italiano. No es tanto el idioma de Dante lo que quieren aprender, sino el más universal del amor. Y se aplican a ello. Film danés “dogma”, el número 12, primero firmado por una mujer. Una verdadera delicia, oscilante entre el drama y la comedia. Lone Scherfig bucea con tino en el alma humana: su desconcierto ante el dolor y la muerte, los sentimientos heridos, la irreflexión y la culpa, la dificultad en expresar el amor que se siente. El magnífico reparto ayuda a insuflar confianza en que el ser humano, cuando se pone, es capaz de cosas muy hermosas.

6/10
Sofie

1992 | Sofie

Los amores turbulentos de una mujer, miembro de una familia danesa de origen judío, a principios del siglo XX. El film, muy en la línea de Ingmar Bergman, lo dirige la actriz Liv Ullmann, que dio lo mejor de sí tras la cámara en Infiel.

6/10

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