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Biografía

Stellan Skarsgård

Stellan Skarsgård

69 años

Stellan Skarsgård

Nació el 13 de Junio de 1951 en Gotemburgo, Suecia

Premios: 1 Festival de Berlín

El actor imponente

12 Junio 2009

Alto y grande, la presencia la Stellan Skarsgård resulta imponente. Su aspecto es completamente nórdico, pero ha logrado componer una carrera donde combina películas rodadas en su país y alrededores, con títulos muy hollywoodienses.

John Stellan Skarsgård nació el 13 de junio de 1951 en Gotemburgo, Suecia. Y su carrera como actor la ha ido construyendo peldaño a peldaño, desde una adolescencia marcada por su presencia televisiva en la serie Bombi Bitt och jag (1968), donde él era precisamente el personaje estelar –hacía honor a su nombre Stellan, sin duda–, Bombi Bitt, creado por el escritor Fritiof Nilsson Piraten. No descuidó la formación teatral, y de hecho estuvo en la nómina del Teatro Dramático Real de Estocolmo más de quince años, entre 1972 y 1988. No faltó la representación ahí, claro está, de obras de su compatriota August Strindberg. Lo que compatibilizaba con su trabajo en el cine, que le dio alegrías como el premio al mejor actor en el Festival de Berlín por su trabajo en Den enfaldige mördaren (1982), donde era un hombre mentalmente débil que debe sobrellevar la muerte de su madre, que cuidaba de él. Fue el pintor nacido en Skagen Sören Kröyer en Hip hip hurra! (1987), lo que seguramente le hizo candidato perfecto para interpretar para Milos Forman a cierto pintor aragonés en Los fantasmas de Goya (2006). El director de fotografía Sven Nykvist le dirigió en Oxen (1991), donde coincidió con Max von Sydow.

En 1985 hizo su primera película en inglés, Noon Wine, concebida para televisión. El mercado internacional atraía a Stellan, aunque sabía que por ser sueco tendría que ir poco a poco para obtener papeles en Hollywood. Y en efecto, fueron pasos lentos pero seguros en títulos de prestigio como La insoportable levedad del ser (Philip Kaufman, 1988), según la novela de Milan Kundera, La caza del octubre rojo (John McTiernan, 1990), según el best-seller de Tom Clancy, La fuerza del viento (Carroll Ballard, 1992)... En Estados Unidos lo suyo siempre serían papeles pequeñitos, pero que servían para ganar un dinerillo y estar con los grandes, como Steven Spielberg y su Amistad (1997), Gus Van Sant y El indomable Will Hunting (1997), John Frankenhemier y su Ronin (1998). Uno de los puntos fuertes de Stellan es su capacidad de insuflar un aire frágil a sus personajes, lo que combinado con su imponente físico, resulta una mezcla explosiva e inimitable.

Resulta curioso ver cómo un actor que dio lo mejor de sí a las órdenes de Lars von Trier en Rompiendo las olas (1996), con su desgarrador papel en un hombre paralítico, y que repitió con el danés en Bailar en la oscuridad (2000) y Dogville (2003), apuntarse a pelis claramente comerciales como Deep Blue Sea (1998), El rey Arturo, la saga Piratas del Caribe, o la danbrowniana Ángeles y demonios (2009). Dio el cante en el mejor de los sentidos con Mamma mia! (2007), pero eso sí, con los papeles protagonistas no ha tenido suerte en Estados Unidos, no hay más que ver una película maldita como El exorcista: el comienzo (2004), que llegó a estrenarse con dos montajes de diferentes directores.

Stellan se casó pronto, en 1975, con una médico, My, que le dio seis hijos. Desde luego en su caso no pareció interferir el trabajo en ejercer su paternidad, y según me confesaba riendo en una entrevista en noviembre de 2006, “he disfrutado mucho teniéndolos. Antes traía a toda la 'tropa' a muchos de los rodajes.” De hecho, cuatro de ellos han seguidos sus pasos como actores. La sorpresa vino con su divorcio en 2007, tras 32 años de matrimonio, y su posterior boda con Megan Everett, con la que ha tenido su séptimo hijo.

Ganador de 1 premio

Filmografía
Last Words

2020 | Last Words

2085. Ya no hay electricidad o máquinas sobre la Tierra. El planeta es un vasto desierto. Los cultivos ya no crecen. No han nacido niños en los últimos diez años. Para los últimos supervivientes que tienen la fuerza para escucharlo, suena una misteriosa "Llamada": encuentro en Atenas. Jo, nuestro narrador, un chico de 17 años de origen africano, se convertirá en el último cineasta, el último testigo de los últimos hombres sobre la tierra. A través de las carreteras abandonadas de Europa que conducen a Atenas, Jo lleva consigo un tesoro enigmático: múltiples rollos de película, todos con la inscripción "Cineteca di Bologna".

Dune

2020 | Dune

La historia de Paul Atreides, un joven brillante que ha nacido con un destino más grande que él mismo. En esta epopeya, deberá viajar al planeta más peligroso del universo para asegurar el futuro de su familia y de su gente. Mientras las fuerzas del mal se enfrentan para hacerse con uno de los recursos más excepcionales del planeta, que tiene el poder de desbloquear todo el potencial de la humanidad, solo los que logren dominar sus miedos podrán sobrevivir.

Out Stealing Horses

2019 | Ut og stjæle hester

El pájaro pintado

2019 | Nabarvené ptáče / The Painted Bird

Larga adaptación, casi tres horas, de la novela del checo Jerzy Kosinski, casi tan críptica y repulsiva como el texto del que parte. Sigue a un chaval de diez años, Joska, que vive en el campo con su tía en los años de la Segunda Guerra Mundial. Maltratado cruelmente por otros niños de su edad, se diría que posee poderes de alguien que está poseído por el diablo, por los incendios, físicos o psicológicos, que provoca a su alrededor. Su existencia se desarrolla junto a varias personas, que se ven afectadas de una u otra forma por su presencia. Aunque tal vez sea el mal que hay en torno suyo el que provoca todo tipo de atrocidades, y él sea otra alma inocente, víctima de todo ello. Dirige y firma el guión de esta película Václav Marhoul, que la sirve con una exquisita fotografía en blanco y negro, que plasma a la perfección la desolación que se pretende, el mismo paisaje se integra en tal desolación. El tempo es lento y solemne, abundan los silencios, se trata de un cine para contemplar. Parece ser que Kosinski consideraba que su obra sólo podría ser entendida por cineastas como Luis Buñuel o Federico Fellini, aunque lo que nos ofrece Marhoul parece más deudor estéticamente de cineastas más próximos en el tiempo, los nombres de Andrei Tarkovsky y Béla Tarr vienen enseguida a la cabeza. Estamos ante una película para minorías, y que puede irritar a más de un espectador no sólo por su lentitud y su extraña simbología, sino por su provocadora violencia, como en la escena en que un ciego saca los ojos a otro en un arranque de enfado inexplicable, que parece querer señalar que en la maldad humana hay algo de irracional. Y sin embargo, y a pesar del inevitable mal sabor de boca que produce la película, puede reconocerse en ella paradójicamente la belleza en la fealdad. Las imágenes son, decididamente, poderosas.

5/10
Chernobyl

2019 | Chernobyl | Serie TV

Impactante miniserie de HBO y Sky, que recrea con inusitado realismo el terrible accidente nuclear de Chernobyl, acontecido en la Unión Soviética en 1986. Es encuadrable en el género catastrofista, pero con el detalle no pequeño de que esta tragedia ocurrió de verdad. Se trata de una inesperada creación de Craig Mazin, conocido sobre todo por comedias secuelas de las sagas Resacón en Las Vegas y Scary Movie; dirige los cinco episodios Johan Renck, que ha intervenido en series como Breaking Bad y Vikingos. Destaca el enorme esfuerzo de producción, de modo que parece que nos teletransportemos a la época, y resulta muy creíble el paisaje apocalíptico que rodea a la central, con los daños físicos de los afectados debido a la elevada radioactividad. Con acierto se ha evitado que el espectador se distraiga reconociendo actores, hasta los que más pueden sonar, como Jared Harris, pueden pasar inadvertidos. Sin efectismos, ni buscando culpabilizar a toda costa a la anquilosada burocracia comunista, se nos ofrece una mirada poliédrica, donde vemos lo que ocurre dentro de la central, con la reacción de los ingenieros y la incredulidad generalizada, resulta imposible aceptar que el núcleo ha explosionado, con las devastadoras y previsibles consecuencias; las reuniones de los jerifaltes, que confían en seguir protocolos poco ágiles, y en secretismos que nada favorecen a la hora de afrontar el grave problema; la acción de los bomberos y el previsible desbordamiento de los hospitales; la reacción de la gente de a pie, que sale "a ver el incendio", sin entender que ellos mismos van a ser víctimas; y en fin, el largo alcance de la nube radioactiva, que afectará a la población civil de los alrededores. Aunque vemos rostros humanos, y entendemos que hay dramas personales y vidas en juego, y un heroismo humilde, ligado al sentido del deber, hacer lo que se debe hacer, algo ligado al alma rusa, destaca un rigor casi documental, ciertamente notable, y que transmite al mismo tiempo la angustia propia de una cinta de terror.

8/10
Esperanza / Hope

2019 | Håp

La relación entre los artistas y pareja Tomas y Anja se pone a prueba después de que ella recibe un diagnóstico fatal.

El hombre que mató a don Quijote

2018 | The Man Who Killed Don Quixote

Más de 25 años ha tardado Terry Gilliam en ver hecho realidad su sueño de hacer una película inspirada por el Quijote de Miguel de Cervantes. Las múltiples dificultades previas, que parecían gigantes invencibles más que molinos de viento, quedaron recogidas en el documental Perdidos en La Mancha de Keith Fulton y Louis Pepe. Ahora por fin culmina su personal visión del caballero de la triste figura, que deja atrás a los actores elegidos antes para encarnar a Alonso Quijano, Jean Rochefort y John Hurt, es un ajustado y meritorio Jonathan Pryce el que ha ocupado su lugar. El tiempo transcurrido ha hecho que las expectativas en torno a la película, elegida para clausurar el Festival de Cannes, fueran altas, y en tal sentido la cinta de Gilliam, aunque sea coherente con su filmografía –aquí sobre todo con Las aventuras del barón Munchausen y El rey pescador, de 1988 y 1991 respectivamente–, sabe un tanto a decepción. El arranque tiene fuerza, la escena de los molinos de viento, que resulta formar parte de un rodaje. Luego nos enteramos de los esfuerzos de un director de cine, Toby, por llevar la obra de Cervantes a la pantalla antaño, y que ahora rueda anuncios respaldado por un productor que a su vez trata de satisfacer a un oligarca ruso con mucho dinero. Y ello se entremezcla con los flash-backs acerca del rodaje estudiantil en blanco y negro llevado a cabo por el mismo Toby años atrás, una etapa idealista en que conoció a una quinceañera que hizo las veces de Dulcinea, mientras un zapatero local encarnaba a don Quijote. De este modo, y con reminiscencias autobiográficas sobre sus esfuerzos creativos, Gilliam habla de un periplo que sería relativamente paralelo al suyo, y de alguien que perdió el juicio al igual que don Quijote, la actualidad estaría mostrando en las vivencias de Toby la vigencia del personaje que ocupa su película. La idea como base argumental es válida, pero no está bien ejecutada, algo chirría por culpa de estereotipos y personajes grotescos. Le pierde al cineasta su gusto por los excesos delirantes, hay momentos bastante pasados de rosca, sobre todo los relativos a los amoríos y lances sexuales de Toby –un Adam Driver que no acaba de hacerse con su personaje, que sería una especie de Sancho Panza sin serlo del todo, que antaño fue Quijote–, con la amante de su productor y con aquella adolescente ya crecida que ahora está con el ruso.

5/10
Mamma Mia! Una y otra vez

2018 | Mamma Mia! Here We Go Again

Diez años después de la película Mamma mia! y veinte después del musical creado para los escenarios por Catherine Johnson, inspirada en las canciones del grupo sueco Abba, llega esta secuela-precuela –que ambas condiciones presenta la cinta–, a través de una trama sencilla, simple excusa para el divertimento, las canciones y las coreografías, y el empeño, conseguido, por hacer que el espectador se sienta bien, porque triunfa el amor. Tras la muerte de su madre Donna, Sophie ha planificado la reapertura de su hotel, situado en Kalokairi, una idílica y perdida isla griega. Pero su amado Sky, arquitecto, está en Nueva York, y seguramente no se presentará en la inauguración, además de que le ha salido trabajo en la Gran Manzana; tampoco es previsible que se presenten dos de su tres padres –nunca supo cuál de los tres hombres a los que amó Donna es su padre biológico–, ni su abuela americana, excéntrica, una bruja. Pese a todo no ceja en los preparativos, a los que ayudan las otras dos componentes de Dynamo y amigas de Donna, Tanya y Rosie, y que están coordinados por Fernando, un gerente que es una joyita. El relato de esa puesta a punto se entrelaza con la narración de cómo una jovencita Donna recién graduada que viaja por Europa conoció a Harry, Sam y Bill, y llegó a la preciosa isla helénica. Ambas líneas acaban confluyendo en el clímax, pensado con inteligencia, un canto, nunca mejor dicho, a la maternidad. En esta ocasión el guión corre a cargo del también director Ol Parker, conocido sobre todo por los libretos de El exótico hotel Marigold y su secuela, y por Ahora y siempre, cinta romántica con enferma terminal. Aunque también figura acreditada Johnson, la autora del musical, y Richard Curtis, especialista en tramas ligeras que tocan el “cuore”, como Love Actually. Y captan la idea ligera, que es celebrar la “joie de vivre”, la “alegría de vivir”, algo a lo que contribuye poderosamente la selección de las canciones y su inserción en la narración de modo que no aparezcan postizas; ahí la intervención de Benny Andersson y Björn Ulvaeus se muestra también de enorme importancia. Todos los temas funcionan muy bien, aunque brilla especialmente la escena correspondiente a “Waterloo”, que transcurre en París, con Lily James y Hugh Skinner, de fantástica coreografía. También destaca el arranque de “When I Kissed the Teacher”, que transforma una formal ceremonia de final de curso en la universidad, en una auténtica fiesta. Parker sabe además ser visualmente elegante en algunas transiciones entre presente y pasado, o salvar distancias entre personajes, como las que separan a Amanda Seyfried y Dominic Cooper cuando cantan “One of Us”. Otro de los pasajes que eleva el corazón, es el de la llegada de una muchedumbre en barco, que se dirige a la inauguración del hotel, mientras escuchamos “Dancing Queen”. Con reparto de lujo, donde repiten muchos de los actores del film original, unos tienen mayor presencia que otros, pero todos da la impresión de que se lo han pasado en grande con sus apariciones; hasta Meryl Streep se ha apuntado a la fiesta, mientras que la presencia novedosa de Cher casi a los postres, sirve para que escuchemos su potente chorro de voz. De todos modos, si alguien brilla con especial intensidad en el film, ésa es Lily James, la versión juvenil de personaje de Streep: la actriz tiene la pasta de una auténtica estrella, canta y baila muy bien, y encarna a la perfección el idealismo ingenuo que se deja llevar por los sentimientos y por su afán de disfrutar de lo que le ofrece la vida, una óptica algo superficial, pero coherente con la idea de entretenimiento en que consiste el film. También están bien Jeremy Irvine, Josh Dylan y Hugh Skinner, Jessica Keenan Wynn y Alexa Davies, que ofrecen las composiciones jóvenes de los personajes de Pierce Brosnan, Stellan Skarsgård y Colin Firth, Christine Baranski y Julie Walters. Y Andy García sabe conceder empaque a su latino personaje.

6/10
Borg McEnroe

2017 | Borg McEnroe

Una película modélica a la hora de ofrecer un acercamiento biográfico a dos tenistas excepcionales, el sueco Björn Borg, ya veterano en este deporte, y el estadounidense y joven John McEnroe, tomando como anclaje la histórica final de Wimbledon que les enfrentó en 1980. El cineasta danés Janus Metz, procedente del documental, y que aquí debuta en el largometraje de ficción, aprovecha su background para ofrecer un relato riguroso y creíble, que en ningún momento cede a los clichés hipersobados del subgénero del drama deportivo, como los efectismos extemporáneos, lo que no significa que el film carezca de emoción, estamos ante una trama que es pura épica. El guión de Ronnie Sandahl que Metz traslada a la pantalla, sabe entrelazar presente –el torneo de Wimbledon de 1980– con oportunos flash-backs acerca de la trayectoria de ambos tenistas, remontándose a sus épocas infantiles o de "teenagers". Lo que permite introducir escenas inteligentes, muy bien pensadas, que definen con justeza el carácter de cada uno, además de la presión ejercida por entrenadores, familia, seres queridos, o las distintas reacciones que invitan a la etiqueta fácil, ya sea la frialdad de Borg, o las rabietas más propias de adolescente de McEnroe. Los actores brillan con luz propia. Resulta fundamental, por supuesto, la versión adulta de los personajes, y ciertamente lo hacen muy bien Sverrir Gudnason y Shia LaBeouf, ambos muy contenidos en distintas direcciones, según lo requiere interpretar a Borg o a McEnroe. Pero también merece la pena señalar el trabajo de los actores jóvenes en estos personajes, Marcus Mossberg y Leo Borg, y Jackson Gann. La rivalidad deportiva y lo que puede ser su relación humana están perfectamente atrapadas. En este tipo de filmes, suele ser especialmente difícil de describir el entorno de los deportistas que aspiran a lo más alto, y que ejercen de un modo u otro una gran presión, no se les quiere decepcionar, y en el caso de los entrenadores, recurren a tácticas psicológicas de motivación que pueden tener efectos contraproducentes. Todo este delicado material está muy bien manejado, y se beneficia de las buenas interpretaciones de Stellan Skarsgård, que da vida a Lennart Bergelin, entrenador de Borg, Tuva Novotny, que es Mariana Simionescu, prometida de Borg, y Ian Blackman, el padre de McEnroe.

7/10
Regreso a Montauk

2017 | Rückker Nach Montaux

El escritor nórdico Max Zorn viaja a Nueva York para presentar su última novela. Allí le espera su pareja, Clara, que reside temporalmente en la ciudad por motivos de trabajo, y su joven agente, Lindsey, que le ha preparado su agenda en los pocos días que va a estar en la ciudad. Tras un primer acto promocional, se encuentra con Walter, un antiguo profesor, cuando Max estudió en Manhattan muchos años atrás. El escritor, entonces, tendrá unas irresistibles ganas de volver a ver a Rebecca, una mujer de aquella época que no ha podido olvidar. Sólida película del prestigioso cineasta alemán Volker Schlöndorff (Diplomacia) que invita a la reflexión acerca del pasado irrecuperable, de lo que tan rápidamente se escapó de las manos y de los errores que quizá en determinado momento han definido el itinerario de nuestras vidas. Es fácil comprender que este enfoque interese especialmente a un cineasta que en el momento de rodar este film tenía 78 años, pero en cualquier caso es un planteamiento sumamente sugerente para cualquier edad. Porque Schlöndorff no se deja llevar por complacencias fáciles al mirar atrás, hacia una vida llena de errores quizá, sino que es drástico al afirmar que tales errores no se justifican por el hecho de no haber querido hacer daño a nadie, pues la vida al fin y al cabo no se define por lo que sentimos sino por lo que hacemos. Es de gran importancia el sesgo literario de Regreso a Montauk. Ese contundente plano inicial con el escritor protagonista haciendo una lectura pública de su novela introduce la propia historia del film, cuyo desarrollo bien pudiera ser la misma obra de ficción que se nos ha incoado. O quizá no, tanto da, porque en historias como ésta la ficción y la realidad adquieren entidades similares, y aun cíclicas, al fin y al cabo hablan de las cosas que importan siempre al ser humano: el amor, la pérdida, la equivocación, el arrepentimiento, la fugacidad de la vida, los egoísmos caprichosos, el vano intento de recuperar el pasado. El guión, escrito por el propio Schlöndorff en colaboración con el irlandés Colm Tóibín –responsable de esa maravilla llamada Brooklyn– es soberbio en su capacidad de generar evocación y potencia emocional con unos mínimos apuntes. Botón de muestra entre otros muchos es esa tremenda escena del primer encuentro entre Max y Rebecca en el hall del edificio, que Schlöndorff rueda audazmente a ras de suelo, con un encuadre primoroso de los ex amantes que hablan con titubeos a tres metros de distancia. Después el espectador queda ya a merced de ellos: ¿qué ocurrió? ¿qué vivieron juntos? ¿por qué se separaron? Rodada con elegancia, Schlöndorff entrega una película agridulce que retrata un conjunto de vidas quizá no rotundamente insatisfechas pero sí desde luego incompletas. Hay amor, mucho amor, pero también mucha pena y decepción. Los actores están soberbios, sobre todo el trío principal –Stellan Skarsgard, Nina Hoss, Susanne Wolff–, con planos de gran intensidad, pero tampoco les van a la zaga secundarios como Niels Arestrup o Isi Laborde-Edozien.

6/10
Un traidor como los nuestros

2016 | Our Kind of Traitor

El profesor universitario Perry y la abogada de éxito Gail son un matrimonio inglés en crisis, por la infidelidad del marido. Para tratar de superar el problema, ambos se toman unas vacaciones en Marrakech, donde él conocerá en un restaurante a Dilma, padre de familia ruso que insiste en volver a quedar e iniciar una amistad. Acabará confesando que trabaja como testaferro para la mafia rusa, y puesto que teme que le quiten de en medio, le pide al docente que ejerza como intermediario con el MI6, pues ha previsto ofrecer toda la información de que dispone sobre el capo de su organización, a cambio de asilo para él, su esposa y sus hijos. Tras el fin de la Guerra Fría, telón de fondo de sus mejores novelas, que también han dado lugar a sólidos films, como El topo y El espía que surgió del frío, el especialista en espionaje John le Carré ha sabido reciclarse con obras en las que sin perder sus señas de identidad ha contado las grandes tensiones internacionales posteriores. Si en El jardinero fiel se centraba en los negocios de la industria farmacéutica en Kenia, y en El hombre más buscado trataba el yihadismo islamista (por citar algunos conocidos por sus adaptaciones al cine), en esta ocasión el británico pone en el punto de mira a la mafia rusa. Se ocupa de la realización su compatriota Susanna White, autora de capítulos televisivos que hasta ahora sólo había rodado para el cine, La niñera mágica y el Big Bang, otra adaptación, pero muy distinta, de índole familiar. Compone una digna versión fílmica, si bien se queda lejos de los títulos citados porque en algunos pasajes no logra la tensión que pide un thriller de estas características. Consciente de que sin ser lo mejor de le Carré, tiene buen material entre manos, Hossein Amini (Drive, Jude) se muestra cercano al original, por lo que logra un digno libreto, al que se le puede achacar que no acaba de desarrollar a algunos secundarios, sobre todo los femeninos. Denuncia la facilidad con la que banqueros, políticos y empresarios se corrompen haciendo la vista gorda cuando sacan provecho económico, poco se plantean que detrás haya dinero obtenido con sangre. También se centra en el escaso valor de la vida humana para los gobiernos si tienen otras prioridades en función de sus intereses internacionales. Stellan Skarsgård aprovecha bien la profundidad de su personaje, el mafioso, hombre resentido, pero capaz de cualquier sacrificio por su familia. El siempre correcto Ewan McGregor no llega a desentonar, pero tampoco acaba de hacer creíble que su personaje pase de impartir clases tranquilas en Oxford a una aventura con tiroteos, quizás porque la extraña peluca con la que le han caracterizado no ayuda. Aunque su personaje es más secundario, sí que logra sobresalir Damian Lewis. Aquí el recordado terrorista de Homeland pasa a ser un heredero de Smiley, uno de esos funcionarios grises con los que le Carré ha mostrado al mundo que los espías de verdad son la antítesis de James Bond.

6/10
Vengadores. La era de Ultrón

2015 | Avengers: Age of Ultron

Reunir a un grupo de superhéroes de cómic (Iron Man, Thor, Capitán América, Viuda Negra, Hulk, Ojo de Halcón) interpretados por actores carismáticos (Robert Downey Jr., Chris Hemsworth, Chris Evans, Mark Ruffalo, Scarlett Johansson, Jeremy Renner), que sumando fuerzas como Los Vengadores lograban enfrentarse con éxito a tremendas amenazas de dimensión planetaria y más allá, se reveló como jugada cinematográfica perfecta, la película Marvel Los Vengadores arrasó en taquilla, a la trama mínima para la espectacular acción se sumaba un tejido de relaciones entre superhéroes, con sus pequeños dramas personales y las necesarias dosis de humor. Ahora nuevamente Joss Whedon, director y guionista, insiste en la idea, que sigue siendo resultona, aunque menos novedosa. Una misión del grupo de superhéroes para encontrar cierto cetro que retiene la archienemiga organización Hydra, lleva a un viejo programa de armamentos desarrollado por Tony Stark, y a las terribles amenazas del malvado Ultrón y sus planes para soldados "mejorados", a partir de logros en el campo biológico de tejidos humanos, y donde también tienen cierta importancia cierto par de gemelos milagrosos, Quicksilver y Bruja Escarlata. Todo esto es desarrollado narrativamente con ritmo vertiginoso, entregando escenas de acción visualmente asombrosas, con el listón del "más difícil todavía", típico del espectáculo circense, cada vez en posición superior, la destrucción de edificios y ciudades enteras de una república de Europa del Este, resulta muy llamativa. Al tiempo se desarrollan un poco más los personajes, con ese amor imposible a lo Bella y Bestia que apuntan Viuda y Hulk, más el remanso de paz hogareño de Ojo de Halcón, y los hechizos de la gemela que despiertan diversos fantasmas de nuestros superhéroes. La película es un castillo de fuegos artificiales que disfrutarán sobre todo los más entregados a la causa Marvel. Muy entretenida y espectacular, también cabe decir que es algo más apabullante y confusa que su predecesora, por no decir, sencillamente, cansina. Por fortuna no faltan cierto golpes humorísticos, ese martillo de Thor que arrancará la sonrisa incluso del espectador más estólido.

6/10
Cenicienta

2015 | Cinderella

Tras varias incursiones modernillas como director –Thor, Jack Ryan: Operación sombra–, el británico Kenneth Branagh regresa a lo mejor sabe hacer: trasladar los clásicos a la gran pantalla. Esta vez no se trata de Shakespeare, pero sí de una narración tan célebre como las del bardo inglés. “La Cenicienta”, cuento de hadas creado por Charles Perrault, ha tenido algunas memorables versiones cinematográficas, entre las que destacan la de dibujos animados de 1950 y la filmada por Bryan Forbes en 1976. Ahora la imagen real vuelve a tomar forma para contar la preciosa historia que ha cautivado a niños y mayores durante generaciones. Recordemos la romántica trama: Ella es una niña encantadora que vive con sus padres en una casa campestre. Pero sus padres mueren y, ya jovencita, tendrá que convivir con una madrastra que la detesta y unas hermanastras tontas, caprichosas y sumamente egoístas. Poco a poco Ella empieza a ser relegada a labores de sirvienta en su propia casa, y hasta se permiten llamarla con desprecio Cinder-Ella (textualmente “Ceniza-Ella”, en español “Cenicienta”). Tras una de las múltiples obligaciones a que es sometida, Ella escapa a dar un paseo por el bosque y se topa con un apuesto cazador. El flechazo entre ambos es instantáneo, pero Cenicienta ignora que es el príncipe del reino. Pocos días después se organiza en palacio un suntuoso baile, en donde el futuro monarca ha de elegir esposa... Al revés que otros cuentos clásicos que han sido seriamente modificados para su puesta al día en el cine, como Maléfica (La bella durmiente) o Blancanieves y la leyenda del cazador (Blancanieves y los siete enanitos), el relato que nos ocupa tiene como sorpresa que se mantiene absolutamente fiel al espíritu original, al que no se añade ni se sustrae nada. En este sentido el guión de Chris Weitz (Un niño grande) no sorprende lo más mínimo, pero a la vez encandila sin molestar y su trama conserva una vivacidad atemporal que no va a pasar nunca de moda. Esto no significa que el diseño de producción no resulte espléndido y que la ambientación no traslade al espectador a un mundo de mágico ensueño, de luz y color, con alguna secuencia de bellísima fastuosidad, como la aparición en el salón de baile y la danza entre el príncipe y Cenicienta. Y fiel a la sencillez del cuento Branagh ha optado además por no cargar las tintas en los efectos especiales, aunque cuando tiene que haberlos alcanzan un altísimo nivel, véase el hechizo de la carroza. Por otra parte, la película gana intensidad gracias a la elección de actores. La risueña Lily James (Downton Abbey) está maravillosa como la Cenicienta. Su sonrisa y ternura son sencillamente perfectas para dar vida al personaje. Le da la réplica una genial y maligna Cate Blanchett como la madrastra. Brilla menos Richard Madden, en su papel de príncipe, un poco comparsa y quizá demasiado esquemático, mientras que los secundarios Ben Chaplin, Hayley Atwell, Helena Bonham Carter y Derek Jacobi cumplen perfectamente.

6/10
River

2015 | River | Serie TV

Original miniserie británica producida por la BBC, sigue a John River, un detective de la policía bueno en su trabajo pero al que acompañan visiones de personas fallecidas, con las que suele mantener un diálogo. Las personas que le ven farfullar de esa manera sólo pueden concluir que no está en sus cabales, motivo por el que el que se le exige que acuda a terapia con la psiquiatra del cuerpo. La necesidad se ha hecho más imperiosa por la muerte de Stevie, la agente que ha sido su compañera toda la vida, y que murió atropellada por un conductor que se dio a la fuga en extrañas circunstancias. La familia de Stevie había estado ligada a actividades delictivas, y de hecho su hermano acababa de salir de la cárcel, lo que resulta muy sospechos. Como puede imaginarse, Stevie no deja de inteactuar con River en sus visiones. La serie está creada por Abi Morgan, competente guionista de películas como Shame, La dama de hierro y Sufragistas. Aquí logra crear intriga con unos muertos muy parlanchines que hacen pensar en El sexto sentido, y que nos hacen dudar acerca de la cordura del protagonista, muy bien interpretado por el actor sueco Stellan Skarsgård, que mantiene una química perfecto con el "fantasma" de la que fuera su compañera, estupenda Nicola Walker. Los rasgos casi fantásticos cobran un inesperado y atractivo realismo, e impregna la narración un aire existencialista cansado al estilo de la serie policíaca True Detective.

7/10
Hector y el secreto de la felicidad

2014 | Hector and the Search for Happiness

Héctor es un joven psiquiatra que atiende una consulta frecuentada por la clientela más selecta de Londres. Aunque la mayor parte de sus pacientes lleva una vida aparentemente perfecta, todos están insatisfechos. Héctor no consigue que sean felices y eso le deprime. Así comienza a preguntarse ¿Por qué no somos capaces de apreciar lo que tenemos y nos pasamos el tiempo soñando con una vida mejor? ¿Realmente depende de las circunstancias o del modo de ver las cosas? Héctor se propone averiguar qué es lo que hace feliz a la gente y para ello emprende un viaje por todo el mundo para buscar verdadero secreto de la felicidad.

Uno tras otro

2014 | Kraftidioten

Nils es un tipo agradable de buenos modales que trabaja como conductor quitanieves en las montañas de Noruega. Cuando su hijo muere por una sobredosis de drogas, Nils se niega a creer en los resultados del informe policial. Él está convencido que su hijo fue asesinado y quiere venganza. Sus acciones desencadenan una violenta guerra entre la mafia serbia y el gánster local "El Conde". Para un tipo corriente como Nils, ganar una batalla como ésta no es fácil, pero tiene algo en su favor: maquinaria pesada, la suerte del principiante y un talento extraordinario para la venganza.

Nymphomaniac (II)

2013 | Nymphomaniac

Segunda entrega de Nymphomaniac, último trabajo del danés Lars von Trier, dividido en dos volúmenes por razones exclusivamente comerciales debido al largo metraje de la propuesta. Sigue por tanto el esquema apuntado en Nymphomaniac (I) de ocho capítulos, la narración de sus tribulaciones a cargo de Joe, una ninfómana que ha sufrido un violento ataque, y ha sido acogida en su casa por el solitario erudito Seligman. La novedad estribaría en que las perversiones de su adicción al sexo resultan cada vez más truculentas, en este segundo volumen habría espacio para el “ménage à trois” interracial, el sadomasoquismo, la pedofilia y la corrupción de jóvenes, e incluso las relaciones lésbicas acaba metiéndolas el director en ese mismo saco. El conjunto, con imágenes bastante explícitas, es sumamente desagradable, como cabe imaginar. Lars von Trier es un artista con talento, pero le pierde su enorme ego, y la sensación de que en su prodigiosa inteligencia algunas piezas se han desencajado. Ciertas imágenes y pasajes de la película son poderosos, con recursos visuales imaginativos. Pero al tiempo domina una gran pedantería en el toma y daca que mantienen Joe y Seligman, con éste trayendo a colación insufribles comparaciones filosóficas, musicales y religiosas a las historias de aquélla. Resulta irritante cierto tono cínico de superioridad burlona, “yo soy el chico más listo de la clase y vosotros no” podría estar pensando el director danés. A veces da la impresión de que debido al período de “no-entrevistas” que se ha autoimpuesto Von Trier tras su polémicas declaraciones en Cannes acerca de Hitler, el director suple concediéndose con esta película una autoentrevista, haciendo decir a los personajes lo que piensa sobre cuestiones controvertidas, e incluso convirtiéndolos en portavoces de sus propias contradicciones a través de unos Joe y Seligman en discusión. De modo que afirma ser, no antisemita, sino antisionista, larga un peculiar discurso sobre las mujeres sufrientes por culpa de los hombres, o expresa admiración por los pedófilos que no ejecutan sus fantasías. En general Von Trier, director y guionista, muestra amplias carencias en su limitada visión antropológica, sólo en el padre de Joe apreciamos un poco de humanidad más allá del estrecho canuto sexual de la película. No hay explicaciones para la ninfomanía de Joe, la posibilidad del cambio parece descartada, y la apelación en algunos momentos al amor y a las supuestas connotaciones morales del relato son de escasa entidad, se dirían que forman parte del juego del cineasta danés para autojustificarse y dar al amplio espectro de espectadores que reconocen su talento algo que les pueda contentar.

3/10
El médico

2013 | The Physician

Inglaterra, siglo XI. El pequeño Rob Cole es testigo de la muerte de su madre por el mal de vientre, y la consiguiente dispersión de sus hermanos, él acaba convirtiéndose en aprendiz del Barbero, un curandero ambulante que recorre el país ofreciendo remedios para las enfermedades algo elementales, ante la suspicacia de algunos clérigos que identifican sus prácticas con la brujería. Ya convertido en un apuesto joven, el deseo de curar enfermades crece en Cole, alimentado también por un extraño don de premonición, sabe cuándo la muerte de alguien está próxima con solo tocarle. Y al saber de que en Persia existe una escuela de medicina, dirigida por el sabio Ibn Sina, emprende un largo viaje que servirá para afianzar su vocación de médico. Casi 30 años después de la publicación de “El médico”, la voluminosa novela de Noah Gordon es trasladada al fin a la gran pantalla. Sin duda se trata de una empresa arriesgada, pues estamos ante un best-seller muy querido, con múltiples tramas, y un amplio lienzo de lugares donde discurre la acción. La necesidad de condensar y reelaborar el material primitivo resulta comprensible, y el director Philipp Stölzl y su guionista Jan Berger han hecho un esfuerzo ímprobo por entregar una película de cualidades épicas, donde cuestiones como la relación entre fe y ciencia conviven con los dramas de los personajes, y singularmente la trayectoria de Rob y su proceso de maduración. Aunque la producción de El médico ha disfrutado de abundantes medios, el resultado resulta algo irregular en lo relativo a la descripción de los dramas personales, que contemplamos con frialdad a cierta distancia, no resulta fácil emocionarse con las vicisitudes del protagonista y sus amigos. No hay tiempo para desarrollar el enamoramiento de Rob, o la amistad con sus condiscípulos aspirantes a médicos. Algunas variaciones respecto a ellos o al maestro Ibn Sina resultan algo caprichosas, pues que la mujer que ama Rob sea judía viene a dar igual, aparte de que Rebecca queda sólo definida por un matrimonio concertado y su afición a leer cuentos árabes; y el destino de Ibn Sina quizá quiera subrayar cierto paralelismo con filósofos grecolatinos, pero no está justificado. Los actores, incluido el gran Ben Kingsley, están correctos, peros sus composiciones no son memorables. Seguramente con la idea de hacer la historia más cinematográfica, algunas ideas de Gordon son llevadas más lejos que en la novela, singularmente la operación que constituye el clímax de la película. Aunque históricamente poco creíble, se muestra de un modo muy visual esa incisión en el cuerpo, que conecta con una escena en el primer tramo del film, en que Rob mete el dedo en la llaga de la lanzada de un Cristo crucificado. Otros momentos que tratan de dar espectacularidad a la película, como la tormenta de arena, la caza del león y una batalla, saben a poco. Tratar de mostrar la época como brutal –también en ambientes de burdel-, y al tiempo intentar no ahuyentar al espectador, hace que el film discurra con medias tintas que pueden no contentar a todos. El deseo de abarcar mucho acaba produciendo el efecto de apretar poco. Hay que reconocer el esfuerzo por presentar la fe sincera de los personajes, evitando caer en la tentación de modernizar las cosas en exceso, mostrando personajes escépticos propios de otras épocas. De modo que vemos a judíos, cristianos y musulmanes donde sus creencias influyen en sus vidas, por ejemplo en momentos de plegaria. También el conflicto fe-ciencia se presenta de modo medianamente razonable, los mulás y ciertos frailes estarían más impelidos por sus prejuicios bárbaros que por la religión, que en general es tratada con respeto. Que en la época se considerara inapropiado abrir cadáveres para avanzar en el ejercicio de la medicina es un hecho que no se achaca de modo inapelable a la fe, sino a lo acostumbrado entonces y a un respeto exagerado al cuerpo de los difuntos.

5/10
Nymphomaniac (I)

2013 | Nymphomaniac

Seligman, críptico profesor de origen judío, recoge de la calle a Joe, una mujer tirada en medio de la calle con signos de haber sufrido violencia física. La lleva a su residencia, donde ella le contará con pelos y señales la historia de cómo el desenfrenado deseo sexual que siente desde que era una niña le ha conducido a la perdición. Resulta complicado el análisis de una obra tan errática como Nymphomaniac (I) cuando el film se presenta como una versión “recortada con autorización del director” y como la mitad de un díptico, apelando a no se sabe qué limitaciones de libertad que en realidad parecen meditadas estrategias de marketing (todo apunta a que se pretende vender no sólo la segunda parte, sino también la 'versión íntegra'). En cualquier caso, parece una obra tan viva que posibles giros en su continuación podrían alterar la percepción que ofrece el visionado aislado de esta entrega inicial. Por lo visto en Nymphoniac (I) “autocensurada”, Lars Von Trier se adentra muy a fondo en la mente de una ninfómana, con complejo de Elektra, cuya patología bien podría ser representativa de una sociedad igualmente enferma, en la que las adicciones sexuales compulsivas no permiten tener en cuenta posibles daños ocasionados a otras personas, ni en definitiva el respeto de unas reglas morales. Capaz de alumbrar obras bastante sólidas (Dogville, Bailar en la oscuridad, Melancolía) y otras discutibles (Anticristo, Los idiotas), Von Trier se queda en esta ocasión a medio camino. Por un lado, vuelve a demostrar su capacidad para crear imágenes de enorme potencia, y para sacar interpretaciones desgarradoras, en esta ocasión tanto por parte de actores habituales de su cine (Charlotte Gainsbourg, Stellan Skarsgård), como de otros insólitos en su filmografía (Shia LaBeouf metido en un berenjenal muy sórdido, Jamie Bell o una Uma Thurman a gran nivel). Quizás desentone en Nymphomaniac (I) Christian Slater, que a pesar de sus esfuerzos no parece la mejor elección como padre de la protagonista, mientras que la gran estrella de la función, la debutante Stacy Martin, demuestra ser buena actriz, pero también una pobre víctima de los desvaríos más truculentos del realizador danés. Angustiosa y desagradable hasta la saciedad, Nymphomaniac no está exenta de cierto interés, en su constatación de que cuando no se cree en el amor (el autor del film no es ni mucho menos un dechado de optimismo) el sexo conduce a una espiral mediante la que el individuo se encierra en su propio hastío y desesperación. Dividida esta primera parte en cinco capítulos (de un total de ocho), sobresale el tercero, en que la protagonista toma conciencia de las consecuencias de sus actos al conocer a la esposa y madre engañada (Thurman). Si bien, el tono surrealista de este segmento podría parecer extremadamente artificioso a parte del público. A Von Trier le pierde sobre todo su afán de escandalizar, con ensoñaciones incestuosas y fragmentos pornográficos muy explícitos que pretenden ser “novedosos”, incluso involucrando a personajes menores de edad que pueden herir hasta a sensibilidades que están de vuelta de todo. También sobra su peligrosa tendencia a volverse discursivo, como cuando se compara el apetito sexual de la protagonista con la música polifónica, una metáfora válida que da juego estéticamente, pero estropeada porque tanto Gainsbourg como Skarsgård parecen a punto de dar una conferencia. Hasta se explica didácticamente, por si alguien la desconoce, en qué consiste la sucesión de Fibonacci.

4/10
Thor: El mundo oscuro

2013 | Thor: The Dark World

La antigua raza de los elfos oscuros, liderada por el siniestro Malekith, pretende sumir el universo en la oscuridad con la ayuda de una misteriosa sustancia llamada Éter. Mientras la científica Jane Foster se encuentra investigando campos gravitatorios en la Tierra el éter se apoderará de ella. Malekith irá en su busca y Thor será el único obstáculo entre el elfo y Jane. Aunque no repiten los directores y guionistas de Thor (2011), esta secuela mantiene y aún quizá supera a su predecesora. Tiene a su favor que la acción no cesa, ya que nos mete en harina desde la primera imagen y elude con virtuosismo presentaciones más o menos ingeniosas o dramáticas. Detrás de las cámaras se ha situado esta vez Alan Taylor, acostumbrado al medio televisivo y últimamente curtido en la serie Juego de Tronos, mientras que el remodelado equipo de guionistas está encabezado por Christopher Yost, especialista en la adaptación de comics, seguido de Christopher Markus y Stephen McFeely, los cuales formaron ya equipo en Capitán América: El primer vengador y en las tres primeras películas que adaptan “Las crónicas de Narnia” de C.S. Lewis. Por encima de cualquier otro elemento, el film sobresale por su excelente factura visual, con preciosistas imágenes de planetas, como la de Asgard, y unos efectos especiales sencillamente perfectos que, esta vez sí, la tecnología en 3D abrillanta sin lugar a dudas. Toda esa imaginería está al servicio sobre todo de la acción, momentos apabullantes que tienen un poco de todo, desde las clásicas peleas a puñetazos hasta persecuciones de naves al más puro estilo de La guerra de las galaxias. Pero hay muchos otros elementos que hacen de Thor: El mundo oscuro una buena película de superhéroes. El guión dedica a los diferentes personajes su espacio propio, aunque Thor (Chris Hemsworth) y la científica Jane Foster (Natalie Portman) se lleven el protagonismo. A los momentos álgidos para la reina Frigga (Rene Russo), el rey Odín (Anthony Hopkins), el vigilante del puente de Bifrost (Idris Elba), la luchadora asgardiana Sif (Jaimie Alexander) o los terrícolas Darcy (Kat Dennings) y el Dr. Selvig (Stellan Skarsgård), se suma el que es verdaderamente el plato fuerte del guión: la fascinante presencia del hermanastro de Thor, el alocado y peligroso Loki (excelente Tom Hiddleston). El dúo Thor-Loki es sin duda lo mejor del film y, además de acción y enfrentamientos entre dos caracteres tan opuestos, se despacha un excelente sentido del humor, con numerosos gags –alguno de ellos tremendamente osado– que funcionan a la perfección, además de alguna que otra sorpresa... Tan atractivo resulta el duelo fraterno que el malvado Malekith pierde fuerza y se convierte en un personaje un tanto tópico, de nula profundad. A esto se suman también algunas invenciones poco logradas, como el modo en que el éter entra en Jane o ciertas coincidencias de cuchufleta. De todas formas, el conjunto no se resiente demasiado de estos leves traspiés y cumple como vehículo para el entretenimiento. Dicho esto, es pertinente avisar a los espectadores que, al término del film, permanezcan en sus asientos escuchando la banda sonora de Brian Taylor hasta que se enciendan las luces. Y no sólo para disfrutarla sino para no perderse dos secuencias de la película escondidas entre los títulos de crédito.

6/10
Un largo viaje

2013 | The Railway Man

Eric Lomax lo sabe todo sobre trenes y horarios ferroviarios en el Reino Unido. Deslumbrará con esta faceta y su indefinible encanto de “sabio despistado” a Patricia Wallace, una viajera de vacaciones, lo que conduce al amor y al matrimonio. Pero Eric no ha podido superar su trauma postbélico por la Segunda Guerra Mundial, cuando fue prisionero de los japoneses, y participaba en la construcción de la línea férrea que debía unir Tailandia y Birmania, empeño que dejó inmortalizado David Lean en El puente sobre el río Kwai. Las pesadillas le acometen y Patricia, que no sabe cómo ayudarle, recurre a los viejos compañeros de armas de su marido para pedir consejo. Una película basada en hechos reales, que el propio protagonista contó en su autobiografía. Dirige Un largo viaje el desconocido australiano Jonathan Teplitzky. Las intenciones son sin duda nobles, las de describir cómo un hombre debe lidiar con sus demonios interiores, la ayuda inestimable que puede prestar una esposa, y la necesidad el amor y el perdón como vías –nunca mejor dicho en esta cinta de trenes– que conducen a la cicatrización de las heridas del alma. Pero el resultado, trabado con idas y vueltas al pasado, es irregular, no se acaba de definir un tono, por así decir. Hay pequeñas incoherencias que descolocan, por ejemplo, da la impresión de que el matrimonio ha tenido lugar sin que Patricia supiera de los problemas psíquicos de Eric, y no estamos preparados para la salida en falso del viejo camarada de armas Finlay. El primer flash-back resulta completamente inesperado y aturde, quizá un efecto buscado, pero hay desorientaciones y desorientaciones, y la que ofrece aquí Teplitzky saca un tanto de la película. La sensación es que hay buenas piezas, pero no acaban de encajar para componer la deseada figura que debe dar todo puzzle. A Colin Firth le toca llevar el mayor peso de la trama, junto a Jeremy Levine en su versión juvenil. Los demás actores aportan su profesionalidad, aunque no dejan de ser roles secundarios, incluido el de la convincente Nicole Kidman.

5/10
Marvel Los Vengadores

2012 | The Avengers

Loki, el acomplejado hermano de Thor, aprovecha la apertura de un portal de acceso a la Tierra, en el contexto de un experimento militar, para apoderarse del Teseract, un artilugio cúbico que le puede dar la clave para adueñarse del planeta con un poderoso ejército alienígena. Enormemente preocupado, Nick Furia pone en marcha con discreción desde S.H.I.E.L.D., una misteriosa organización, el proyecto de “Los Vengadores”, una reunión de superhéroes que, unidos, pueden constituirse en los guardianes de la Tierra. Ellos son Iron Man (el famoso magnate Tony Stark), Hulk (el doctor Bruce Banner), el capitán América (Steve Rogers), Thor, la Viuda Negra (la agente Natasha Romanoff) y Ojo de Halcón (Clint Barton), y deben dejar a un lado sus egos, correr el riesgo de ser manipulados por los que mandan, y soportar con paciencia las provocaciones del petulante Loki, para cumplir sus objetivos. Furia cuenta con la competente colaboración de sus ayudantes Hill y Coulson. Marvel Los Vengadores es la película con mayor densidad de superhéroes Marvel por fotograma de la historia del cine. Tras irlos presentando uno a uno en anteriores filmes, los personajes creados por Stan Lee y Jack Kirby tienen al fin una historia que los reúne a todos, igual que ocurrió en el cómic desde 1963. Se pone tras la cámara Joss Whedon, bien conocido por ser el creador de la popular serie televisiva Buffy, la cazavampiros, además de haber participado en guiones de filmes tan importantes como Toy Story. Y hay que reconocerle el mérito de un libreto sólido y coherente, donde el argumento “salvar la Tierra” es mera excusa para construir razonablemente a los personajes y sus relaciones, con un divertido sentido del humor que descubre el matiz que define la personalidad de cada uno y da pie a determinados roces. Sirva de botón de muestra de sus gags el relativo a las malas relaciones fraternales de Loki y Thor, definidas con guasa como Shakespeare en malo, una divertida alusión a la dirección de Thor por parte del shakespeareano Kenneth Branagh. Incluir tanto personaje, y que ningún actor pueda quejarse de que no se le han dado un puñado de escenas interesantes, es un logro indudable de Whedon. Incluso los no-superhéroes tienen presencia, incluida Potts, la eficaz secretaria de Stark, o el científico Selvig. El estelar reparto parece encontrarse, definitivamente, muy a gusto, no parece que se hayan pegado para robar plano. El capítulo de los efectos especiales brilla por su espectacularidad en Marvel Los Vengadores. A estas alturas parece que queda poco por inventar, pero ver a Hulk arremetiendo contra un caza, o darse de bofetadas con Thor, el camuflaje de la fortaleza espacial y Iron Man tratando de solucionar ciertos desperfectos, más la espectacular invasión y destrozos de Nueva York por una especie de escorpiones gigantes, constituyen momentos que son un regalo para los sentidos, especialmente en una gran pantalla de cine. Sobre el uso del 3D, puede ayudar a hacer más vistosos algunos pasajes, pero la verdad, no aporta gran cosa, una vez más, aparte de justificar el sobreprecio de una entrada para sufragar los gastos del costoso juguete en que consiste el film.

6/10
A Somewhat Gentle Man

2011 | En ganske snill mann

Thor

2011 | Thor

El reino mítico de Asgard, un planeta donde moran los dioses de la mitología nórdica. Allí reina Odín, que con su sabiduría se esfuerza en mantener la paz con sus belicosos vecinos de Jotunheim, los gigantes de hielo. No es fácil, pues el mismo día en que debía ser coronado rey su hijo Thor, sufren un ataque que es repelido. Pero el impulsivo Thor, desoyendo las órdenes paternas, arrastra a sus amigos guerreros y a su envidioso hermano Loki a pergeñar una venganza por su cuenta. El resultado será el destierro, y Thor va a parar a la Tierra, en el desierto de Nuevo México, donde la astrofísica Jane estudia los cuerpos celestes en una concienzuda investigación que corre peligro por culpa de agentes del gobierno. Adaptación del cómic de Marvel creado en 1962 por Stan Lee y Jack Kirby. Ante el goteo cansino que no cesa, de superhéroes que saltan de la viñeta a la pantalla, la duda en este caso, teniendo tras la cámara al shakespereano Kenneth Branagh, residía en si el cineasta sería capaz de insuflar resonancias de gran drama a las rencillas familiares y de poder de los dioses nórdicos, Thor y compañía. Pues bien, conviene no llevarse a engaño. Aquí tenemos un film pasablemente entretenido, pero las diferencias paternofiliales o fraternales no dan para mucho, por mucha frase grandilocuente que se haya preparado para la ocasión, o el selecto reparto con dos actores oscarizados, Anthony Hopkins y Natalie Portman. En realidad lo más logrado en relación a la trama es la parte que podríamos denominar “de comedia”, en que se juega con la clásica situación de “pez fuera del agua”, o sea, “dios fuera de su Olimpo”, donde ciertamente hay algún gag divertido, en que las andanzas de Chris Hemsworth pueden recordar también a las de otro superhéroe de Lee y Kirby, el increíble Hulk, o a Tarzán paseándose por la ciudad de los rascacielos en Tarzán en Nueva York. También parece haber un guiño a E.T., el extraterrestre, con el despliegue de siniestros agentes del gobierno alrededor del meteorito-martillo de Thor, caído en medio del desierto. No faltan, como es habitual, las referencias que sólo los más fans del universo Marvel sabrán captar para su goce personal, y que preparan el terreno a la próxima llegada fílmica de “Los vengadores”. Por lo demás hay un gran esfuerzo en el apartado visual, con el puente que une mundos diversos, o los planetas míticos de Asgard, con su peculiar arquitectura, o los hielos de Jotynheim. Pero la parafernalia digital puede agotar, y es que a estas alturas, entre videojuegos y pelis de efectos especiales, empieza a haber una cierta saturación.

5/10
Melancolía

2011 | Melancholia

Justine se casa con Michael en vísperas del fin del mundo, cuando el planeta Melancolía está a punto de colisionar contra la Tierra. La fiesta que sigue a la boda tiene lugar en la espléndida mansión de campo de Claire y John, hermana y cuñado de Justine. Lars von Trier nunca defrauda, o al menos, no del todo, incluso en obras tan discutibles como Anticristo; y eso aunque a veces le dé por acompañar el lanzamiento de sus trabajos con absurdas declaraciones, como la que hizo en este caso en Cannes expresando cierta simpatía por... ¡Adolf Hitler!. Independientemente de semejante “boutade” propia de inmaduro “enfant terrible” al que le gusta provocar, lo cierto es que aquí entrega una poderosa película, que atrapa desde sus primeras imágenes, que anticipan la catástrofe planetaria en ciernes. El director danés divide su film en dos partes claramente diferenciadas, donde concede el mayor peso a uno de las dos hermanas, primero a Justine –Kirsten Dunst, premiada con toda justicia en Cannes–, luego a Claire –fantástica Charlotte Gainsbourg–. Y al hilo de la boda y del tiempo que se va, Von Trier disecciona con indudable pesimismo egoísmos tan típicos del ser humano, miedos e inseguridades. Y es que el planeta Melancolía, o sea, el estado de ánimo a veces manifestado en forma de depresión, continuamente acecha, nos aplana, nos entristece, nos hunde, sin que sepamos explicar por qué; el amor de los seres queridos, aquí sobre todo el fraterno, parece que no nos bastase. Es muy rica y variada la mirada antropológica “vontrieriana” a la ambición de ciertos empresarios, a la amargura de quien proyecta su fracaso matrimonial en sus vástagos, a la simpleza y superficialidad de quien no ve más allá de sus narices, a arribistas y personajes que tras sus falsas seguridades ocultan no miedo, sino auténtico terror a lo que les puede suceder. Qué bien sabe crear Von Trier la atmósfera de la película, la sensación de final. La cámara nerviosa, los personajes crispados, la música de Richard Wagner, el preludio de “Tristán e Isolda”. Hay astucia en escoger a Kiefer Sutherland, alias “Jack Bauer” en 24, tan acostumbrado a salvar el mundo, en una película donde los científicos han anunciado su inevitable final. Y la última escena que cierra el film, que se diría una variación “vontrieriana” muy particular de la transfiguración evangélica en el Tabor –“hagamos una tienda...”–, es de una belleza sublime.

8/10
Millennium: Los hombres que no amaban a las mujeres

2011 | The Girl With the Dragon Tattoo

El periodista Mikael Blomkvist acaba de ser condenado por difamación, debido a las afirmaciones vertidas en la revista Millennium acerca de un poderoso empresario. Parece el momento ideal para desaparecer del mapa, y la ocasión la pintan calva cuando un magnate jubilado, Henrik Vanger, convencido de su honestidad, rastreada por la joven investigadora Lisbeth Salander, le encarga que indague, en la solitaria isla Hedeby donde reside, el caso que le ha obsesionado durante décadas: la misteriosa desaparición y más que probable asesinato de su sobrina Harriet, el día en que se celebraba un popular desfile. Ello supone volver al pasado y rebuscar en el sucio pasado de la familia Vanger, tarea en que terminará ayudándole la asocial y rarita Lisbeth, cuya tutela corresponde al estado por sucesos acaecidos tiempo atrás, y a la que ha tocado llevar una vida donde los abusos y vejaciones eran moneda corriente. La versión americana del primer volumen de la conocida trilogía de novelas Millennium, de las que es autor el malogrado Stieg Larsson, que no llegó a conocer con vida el enorme éxito de sus novelas, no digamos de su traslación al cine y la televisión. Sin atender a ningún pudor mantiene, si no aumenta, la enorme carga de morbo sexual y violencia presentes en la novela original y en la película sueca servida por Niels Arden Oplev. En lo que claramente mejora es en la estructura del inteligente guión de Steven Zaillian, donde las piezas argumentales casan mucho mejor, además de que existe una mejor definición de personajes, se humanizan Blomkvist y Salander, del primero se apunta aquí una vida familiar rota, y de ella se perfila mejor la relación con el primer tutor y las ilusiones que se hace en la relación con el periodista. Incluso los elusivos miembros del clan Vanger tienen algo parecido a la tridimensionalidad. De modo que el reparto lo tiene en tal sentido más fácil –Daniel Craig, Rooney Mara, Stellan Skarsgård, Christopher Plummer...- que los originales Michael Nyqvist, Noomi Rapace y compañía, que debían llenar agujeros de guión con sus interpretaciones. Además la película se beneficia claramente del talento visual de su director, David Fincher, por ejemplo en todas las escenas que muestran el avance en las pesquisas de Blomkvist y Salander, y también en la creación de atmósferas, la isla bajo la nieve, el viento que sopla en la casa de Martin, un sobrino de Henrik, en lo alto de una colina, o un pasaje tan breve como la escena del metro en que a Lisbeth le birlan el ordenador portátil. Así las cosas, los defectos del film son los mismos que los de la obra de Larsson, que se enmarca en la moda del “noir” nórdico, del que también es muy representativo Henning Mankell y su Kurt Wallander, que también pasó de la versión sueca a la angloparlante con Kenneth Branagh de protagonista. La idea es mostrar los excesos de la opulenta sociedad occidental, donde han acontecido y acontecen todo tipo de depravaciones; el problema es la falta de referentes morales nítidos, ya que ante los crímenes horrorosos a los que se enfrentan los protagonistas –y de los que Lisbeth es víctima directa–, parece que vale cualquier respuesta, por salvaje que sea. Y eso que a tal respecto la película de Fincher y Zaillian se permite alguna licencia para suavizar actitudes y no convertir a Salander en la Terminator que podía verse en la versión fílmica de Oplev. Algunas truculencias y pasajes –las actitud del segundo tutor, la persecución en moto...– obligan a algo parecido a la suspensión de la incredulidad del espectador, aunque muchos espectadores –y lectores– pensarán que eso es parte del juego en que consisten película –y libro.

6/10
La Isla de los olvidados

2010 | Kongen av Bastøy

La acción se desarrolla en 1915 en un estricto centro penitenciario para jóvenes. El gobernador aplica mano de hierro al lugar, y los chicos son explotados de forma abusiva como trabajadores baratos. Un joven recién llegado, Erling, revolucionará a los otros reclusos. Coproducción de Noruega con Francia, Polonia y Suecia, en la línea del mejor cine carcelario, de impecable ambientación. Aunque se trata de una película dura, y no se aparta demasiado de las convenciones del género, tiene un gran interés, y está rodada con una impresionante fotografía de los parajes helados de la isla de Bastoy, en los fiordos noruegos. Junto al impecable trabajo de Stellan Skarsgård (el tiránico gobernador) es digno de mención el que realiza el joven Benjamin Helstad.

6/10
Frankie and Alice

2010 | Frankie and Alice

Ángeles y demonios

2009 | Angels & Demons

Después de ser adaptado al cine “El código Da Vinci”, el best-seller de Dan Brown, era previsible que se llevara a la pantalla la novela precuela, o sea, “Ángeles y demonios”. Aunque como los productores son muy espabilados –y la inverosimilitud de la saga lo permite–, Ángeles y demonios se convierte en secuela de El código Da Vinci, y todos tan contentos. La cosa arranca en el Vaticano, en período de sede vacante. El Papa ha muerto, y el colegio cardenalicio debe reunirse en cónclave para elegir a su sucesor. Al tiempo, unos desampresivos, más tarde identificados como la antigua secta de los Illuminati, irrumpe en un experimento de antimateria que se realiza en el acelerador de partículas del CERN, y roban un “cachito” de antimateria, potencial bomba de poder devastador, que esconden en un lugar no especificado del Vaticano. Estos villanos dejan un mensaje que sólo puede interpretar un experto como el profesor en simbología Robert Langdon, que es requerido por el Vaticano para cooperar en la investigación. Poco importa que en el pasado Langdon descubriera que la Iglesia es un montaje, que Cristo no resucitó y que se casó con la Magdalena: pelillos a la mar, hace falta su sabiduría, y además la cosa se ha complicado porque los Illuminati han secuestrado a los cuatro cardenales con más posibilidades de convertirse en Papa. El tiempo corre, porque la bomba de antimateria es muy inestable, pero para el Vaticano corre también Langdon, que contará con la ayuda de una científica italiana, y con la del jefe de policía vaticana; más pegas pone el jefe de la guardia suiza, pero habrá que "torearlo". En cuanto a los monseñores, hay uno mayorcito, el cardenal Strauss, que parece bastante siniestro, y otro con la mente más abierta, el camarlengo o jefe interino de la Iglesia mientras no se designa el nuevo pontífice. De la descripción de la trama, y no hemos cargado demasiado la mano, se deduce fácilmente que estamos ante una de esas historias disparatadas a las que tan aficionado es Dan Brown. De modo que el esquema es un Langdon-Tom Hanks en plan sabihondo pitagorín, diciendo cosas elementales, que cualquier persona con cultura general sabría, con la seriedad de quien descubre los más ocultos secretos de la Iglesia. Y con la clásica estructura de pistas, de “juego de la oca” (de oca a oca, y tiro porque me toca), nos hace recorrer toda Roma con coches derrapando, de un modo ridículo, pero que trata de crear una tensión inexistente durante la primera hora de metraje. La imagen de la Iglesia es completamente humana, una estructura de poder, con unas creencias que no se sabe bien para que sirven. De modo que el conflicto fe-ciencia, que podía revestir algún interés, carece de él, sobre todo porque no se toma en serio, realmente no se plantea siquiera. Eso sí, la liturgia, la imaginería, tienen un empaque que nadie puede negar, y el film se aprovecha de ellas. Luego, concedámoslo, la cosa se anima un poco, desde la escena en los archivos vaticanos, hasta culminar con ese clímax tan potente visualmente, en plena y nocturna Plaza de San Pedro. Pero como cuando no se tiene miedo al ridículo, no se tiene, en la resolución se produce una pirueta imprevisible, conejo en la chistera de un mal mago, que no se sostiene de ninguna de las maneras. La suerte que tiene Ron Howard es un presupuesto muy holgado, que le ha permitido rodar escenas muy espectaculares, y hacer creíbles escenas en la Plaza de San Pedro, y en el interior de la Basílica. De actores y personajes, poco hay que decir, son tan esquemáticos, que no dan mucho de sí. Quizá donde se ha producido un avance notable es en Tom Hanks: desde luego el peinado que luce en este film resulta bastante más razonable que el horrible tupé que exhibía en El código Da Vinci.

2/10
Boogie Woogie

2009 | Boogie Woogie

Fallido film del desconocido Duncan Ward sobre el mundo del arte y sobre la falsedad y fatuidad que rodea las relaciones personales apoyadas en torno a ese modo de vida. La película es una adaptación de la novela de Danny Moynihan, que ahonda en la idea de que el egoísmo, el dinero, el placer y el interés es lo único que está detrás del arte. La película es muy cruda en cuanto a la explicitud de las escenas sexuales. Sorprende sin duda la presencia del variadísimo y conocido reparto. La historia, que es lo de menos, se centra en el intento de un galerista en hacerse con un cuadro que posee un anciano. Lo quiere debido a que su mejor cliente así se lo pide, el cual está liado con las dos asistentes del galerista y etc. etc.

3/10
Mamma mia!

2008 | Mamma mia!

En 1999 se estrenó en Londres el musical Mamma Mia!, escrito por Catherine Johnson, que tiene el mérito de haber encajado como un guante en una trama imaginativa varias de las canciones de Abba más reconocidas, con algún divertido retoque en las letras. Su labor es tan brillante que un espectador que no hubiera escuchado al famoso grupo sueco creería que se trata de temas originales. Casi una década después, la propia Johnson se ha encargado del guión en la versión cinematográfica, que también cuenta con Phyllida Lloyd, la misma directora que el montaje teatral. Donna es una madre soltera que ha criado en solitario a su hija Sophie en Kalokari, una idílica isla griega, donde regenta un pequeño hotel. Sophie está a punto de casarse, y siempre ha querido saber quién es su padre, por lo que ha decidido enviar invitaciones a tres tipos que visitaron la isla veinte años atrás. Según el diario de su madre, que Sophie ha encontrado por casualidad, no se sabe cuál de ellos es realmente su progenitor. Al parecer, Donna mantuvo relaciones con los tres en un corto período de tiempo. El hombre de negocios Sam Carmichael, el banquero Harry Bright y el aventurero y escritor Bill Anderson llegan a la isla más o menos a la vez que las dos grandes amigas de Donna, Rosie y Tanya, que formaban con ella en el pasado el grupo Donna and the Dynamos. La citada Phyllida Lloyd tiene una intachable reputación como directora de escena, no sólo por sus montajes teatrales, sino sobre todo por su trabajo en la ópera. Sin embargo, es una debutante en el cine, y se nota. Sus imágenes no tienen la fuerza de otros musicales recientes, y al final pierde muchísimo fuelle, pues el ritmo cae por un par de secuencias que no aportan demasiado y se hacen pesadas. A pesar de todo, el film funciona, principalmente porque las famosas canciones dan pie a números divertidos, que se siguen con una sonrisa en la boca. Están mejor ellas, sobre todo las Dynamos (las veteranas Julie Walters –inolvidable profesora de Billy Elliot (Quiero bailar)– y Christine Baranski –secundaria de títulos como El misterio von Bulow–) y la propia Meryl Streep (Donna), que no sólo realiza una buena interpretación, sino que además demuestra tener buena voz. No están tan bien dotados para el canto los tres posibles padres (Stellan Skarsgård, Pierce Brosnan y Colin Firth), pero están muy bien escogidos para sus personajes. Como tienen que cantar menos, dan el pego. Algunos números musicales son excelentes. Destaca ‘Mamma Mia’ –cuando Donna descubre a sus ex y se los imagina tal y como eran en el pasado–, ‘Chiquitita’ –con las Dynamos tratando de animar a Donna–, ‘Slipping Through My Fingers’ –con Donna ayudando a su hija a vestirse y dándose cuenta de lo mucho que ha crecido– y sobre todo ‘Does Your Mother Know’ –que suena cuando una de las Dynamos rechaza a un joven pretendiente en la playa–. La directora cuenta con buenos bailarines y coreografías efectivas que sabe utilizar. La cinta lanza una mirada nostálgica a los años en que sonaban las canciones de Abba, o sea la década de los 70, marcada por el espíritu de mayo de 68, el permisivismo sexual e incluso la tolerancia con las drogas. Pero lo hace desde el punto de vista de unos personajes que han madurado, y que han dejado esa época atrás. Además, la trama también puede interpretarse en clave crítica hacia esa época, pues muestra también sus consecuencias negativas. La hija de Donna se siente dolida por no haber tenido un padre y está a punto de casarse precisamente para que sus futuros hijos no tengan el mismo problema.

5/10
Waz

2007 | Waz

Un asesino anda suelto. Mata salvajemente a sus víctimas, dejando grabado en sus pechos, a punta de cuchillo, tres letras, las del título: WAZ. Investiga el caso un veterano detective de vuelta de todo, Eddie, a quien han asignado como compañera a una novata, la voluntariosa y espabilada Helen. Su investigación les hace descubrir que las tres letras de marras son en realidad una ecuación, y que la persona a la que buscan está asesinando a las personas relacionadas con una violación y un asesinato, sometiéndolas a una tortura que les obliga a elegir entre salvar su propio pellejo o el de alguien a quien supuestamente aman. Thriller "filosófico" y "existencialista", por así decir, que conecta en parte en títulos como Seven, además de por su estética, por su visión cansada de la vida, por la que, se viene a decir, las personas actúan genéticamente y su instinto de supervivencia vence a cualquier cosa, incluida esa llamada "amor". La idea de usar fórmulas y matemáticas tiene su punto, aunque sea muy poco realista, y los actores están bien. El problema son algunas caídas de ritmo, el querer "sorprender" con la fuerza del "amor homosexual", y la violencia a cuento de las torturas, muy desagradable.

5/10
El caballero templario

2007 | Arn - Tempelriddaren

La historia de un personaje ficticio, Arn Magnusson, que siendo niño se recupera milagrosamente de una enfermedad mortal, motivo por el que su madre lo ofrece a Dios en un monasterio, donde el chico vive doce años. Allí ahonda en su piedad cristiana, a la vez que Gilbert, un hermano de la orden, descubre su agilidad y le adiestra en el manejo de la espada. Aconsejado por Henri, el prior, vuelve al mundo, donde ayuda al clan de su padre venciendo en singular combate al rival Emund. Arn se enamora de perdidamente de Cecilia Algotsdotter, y los dos yacen juntos. Pero los celos de una hermana de Cecilia, que le acusa de haberla forzado para acostarse también con ella, le valen a él y a Cecilia una condena de penitencia de media vida, o sea, 20 años: Arn deberá servir como caballero templario en las cruzadas, y Cecilia, después de dar a luz a Magnus, fruto de su relación, vivirá encerrada en un convento. Arn demostrará gran sabiduría guerrera y política en Jerusalén, además de tener un inesperado encuentro con Saladino; y Cecilia deberá soportar con paciencia las impertinencias de la madre Rikissa, abadesa de su convento. La idea de ambos es, por supuesto, reencontrarse, que su amor perdure.Entretenida película ambientada en la Edad Media, de ajustado reparto, que adapta la popular trilogía novelesca de las cruzadas del autor sueco Jan Guillou. Se trata de una ambiciosa coproducción europea, donde han jugado papel prominente los países nórdicos, Suecia, Noruega, Dinamarca y Finlandia. Es muy buena la reconstrucción de la época, y abundan las escenas bélicas impresionantes, deudoras de títulos como Braveheart e incluso El Señor de los Anillos. Además, a diferencia de otro título reciente de cruzadas, El reino de los cielos de Ridley Scott, el que nos ocupa se esfuerza en meterse en la mentalidad de la época y en ser fiel a los hechos históricos que conforman el telón de fondo, sin hacer lecturas contemporáneas ni imaginar fantasías en torno a los siempre atractivos templarios. Tenemos por tanto una época con elementos brutales, pero también con personajes movidos de grandes ideales y un alto concepto del honor y de la palabra dada, y sostenidos por una fe grande en Cristo. Conmueve en tal sentido que el amor de la pareja protagonista, Arn y Cecilia, se vea sostenido por sus oraciones mutuas, y luego conjuntas, y por esa cruz que ella le entregó, y que ha acompañado a Arn en todas sus batallas. Sin duda que hay pasajes algo simplistas -véase la abadesa de Bibbi Andersson, de una maldad algo primaria, y con un arrepentimiento nada sutil-, pero el balance es altamente positivo.

5/10
Piratas del Caribe: En el fin del mundo

2007 | Pirates of the Caribbean: At World's End

El colofón de la trilogía disneyana de piratas, tras Piratas del Caribe: La maldición de la Perla Negra y Piratas del Caribe: El cofre del hombre muerto. Como se recordará, el segundo film dejaba atrapado al capitán Jack Sparrow en el Fin del Mundo, algo de lo que Elizabeth Swann se siente culpable, motivo por el cual impulsa su rescate. Por otro lado, a Will Turner se le parte el alma viendo navegar eternamente a su padre en el Holandés Errante, de modo que está trazando sus propios planes acabar con esa maldición. Y mientras los jerifaltes de la Compañía de las Indias siguen conspirando al servicio de sus propios intereses. Si este film fuera el primero de la saga, en vez del tercero, tal vez el éxito del conjunto habría sido muy diferente. Aquí Gore Verbinski juega “a caballo ganador”, al menos en lo que a taquilla se refiere. Sabe que haga lo que haga, la gente irá a verlo. Y aunque mil críticos al unísono declaren que se trata del peor título de la trilogía (la cosa nos recuerda a El retorno del jedi, la película menos lograda, con diferencia, de la trilogía original de La guerra de las galaxias), muchos espectadores querrán comprobarlo personalmente. Y nostálgicos tal vez por los buenos momentos pasados con Sparrow, sobre todo en el primer film, hasta pueda que algunos defiendan este tercero a capa y espada. Hay algo de pereza en la acumulación de elementos, poco vertebrados en la trama urdida por Ted Elliott y Terry Rossio: la secuencia inicial de ahorcamientos en masa (por cierto, hay más violencia en este film que en los otros), los piratas de Singapur (¿de verdad aporta algo Chow Yun-Fat y sus exóticos corsarios?), la reunión de los piratas ligados por nueve monedas (¿un guiño a la ONU, piratas de todo el mundo mundial, o deseos de agradar a cualquier espectador de los cinco continentes?), la diosa Calipso, las escenas surrealistas de Sparrow… Y resulta difícil entender que la primera aparición de Johnny Depp se haga esperar… ¡tres cuartos de hora! Y si el éxito de la saga reside en el sentido del humor de su personaje, aquí hay que decir que no cuenta con demasiados hallazgos para provocar la risa. En realidad, todos los personajes protagonistas parecen agotados, incapaces de dar más de sí… Convertir a Elizabeth en intrépida capitana tal vez sea un guiño a las feministas recalcitrantes pero, francamente, no es coherente con lo que sabemos de ella. Casi acaban teniendo más gracia y despiertan más simpatía los piratas eternos secundarios, Ragetti, Gibbs y Cotton. Por supuesto que los efectos especiales son espectaculares, y que especialmente el último tramo de batallas en el mar, bajos los efectos de una tempestad, es trepidante. Pero la sensación de una película interminable (casi tres horas, y encima, una escena adicional tras los diez minutos de crédito) y poco mimada domina. Lástima.

4/10
Los fantasmas de Goya

2006 | Goya's Ghosts

Singular parábola de denuncia de los excesos en que puede incurrir el ser humano, incluso en el nombre de los ideales más sagrados, ya sea Dios, o la libertad, igualdad, fraternidad. La experiencia personal de los estados totalitarios ha marcado profundamente al checo Milos Forman, como prueban algunos títulos de su filmografía, Alguien voló sobre el nido del cuco y El escándalo de Larry Flynt mayormente. Aquí insiste en la condena de la tortura física y psicológica, y de la limitación de pensamiento y libre expresión. Le sirve para ello de excusa la España de Goya, con dos momentos bien delimitados, la caída de Carlos IV, y la invasión napoleónica a la que seguirá la restauración borbónica, en los que el pintor aragonés es observador privilegiado de la realidad del cambio de siglo. El film, financiado con capital español en su totalidad y con muy buenos técnicos hispanos en su equipo, tiene un empaque notable, como de título que desearía concurrir en los Oscar. La puesta en escena es excelente, y también el trabajo de los actores, o la visión de la creación pictórica de Goya (estupendo Stellan Skarsgård), y su presentación como alguien que vive en su nube artística, pero con capacidad de tomar el pulso a su época, aunque sea a palos. Hay que reconocer además, a Forman y a su coguionista Jean-Claude Carrière cierta apertura de mente, atrapada en el personaje de Javier Bardem, primero inquisidor implacable inconsecuente con sus ideas (la violación de una prisionera), luego adalid implacable de la revolución, que trataría de ser el reflejo de dos extremos. Pero el film tiene una pega, importante: la desgracia que acontece a la Inés compuesta por Natalie Portman, todo un lastre. Se diría que la sombra de la imprecisión histórica, que ya le afectó en Amadeus, persigue a Forman. Resulta poco verosímil, cercano a lo risible, que alguien pueda dar con sus huesos en la cárcel por el simple hecho de no ingerir carne de cerdo una noche en una posada; más en una época, casi principios del siglo XIX, en que la Inquisición ya no era lo que había sido; tampoco se entiende que la violación de fray Lorenzo carezca de los elementos traumáticos normales en un caso de esas características.

6/10
Piratas del Caribe: El cofre del hombre muerto

2006 | Pirates of the Caribbean: Dead Man's Chest

Han pasado tres años desde que los Piratas del Caribe. La maldición de la Perla Negra obtuviera un sustancioso botín al desembarcar en las carteleras. Sus responsables daban por hecho desde el estreno que al film le seguirían otras entregas de la saga. Finalmente decidieron rodar a la vez dos nuevos capítulos. Ambos vuelven a estar dirigidas por Gore Verbinski, que también ha contado con la mayor parte del equipo técnico y artístico de la primera. El film retoma la acción justo en el punto donde finalizaba su predecesor. Will Turner está a punto de contraer matrimonio con su amada Elizabeth Swann, en Port Royal (Jamaica). Justo antes de la boda, aparece Lord Cutler Beckett, cazador de piratas, que acusa a la pareja de haber ayudado a escapar al capitán Jack Sparrow. Beckett encarcela a Elizabeth y hace un trato con Will: liberará a su prometida si le trae una brújula en poder del capitán Sparrow. Will encuentra a su amigo embarcado en la búsqueda de un cofre que contiene el corazón del pirata Davy Jones, capitán del Holandés Errante. Resulta que Sparrow hizo un pacto en el pasado con Jones, y si no encuentra el cofre, deberá servir en su tripulación por toda la eternidad. Ciertamente Verbinski logra por momentos superarse a sí mismo en espectacularidad, sobre todo en algunos combates de masas. Los maquillajes de criaturas y efectos especiales son aún mejores, sobre todo en el ataque del monstruo marino al barco, o en algunos momentos divertidos en que Jack Sparrow parece un auténtico personaje de dibujos animados, rebotando mientras permanece atado a un poste. Por su parte, Johnny Depp despliega sus dotes de 'clown' montando un show hilarante, y se luce sobre todo en la parte de la isla de los caníbales, lo mejor del film. Todo esto ayuda a que se conserve parte del encanto del primer film, pero no le llega a la altura por varias razones. Para empezar, se alarga en exceso, introduciendo secuencias innecesarias, mientras que otras, como la lucha de los protagonistas con Jack Davenport, se alargan hasta la extenuación. Y aunque en otras ocasiones han mostrado su altura interpretativa, Orlando Bloom y Keira Knightley no están a la altura de Depp, ni de algunos ilustres secundarios. Y además, la trama está incompleta, pues en el momento más emocionante, el film se acaba para que el espectador pique, y vaya a ver la tercera parte.

6/10
Beowulf & Grendel

2005 | Beowulf & Grendel

Al guerrero Beowulf le toca enfrentarse con Grendel, un sanguinario troll de instintos asesinos. El film adapta a los tiempos que corren el célebre poema épico anglosajón medieval. Con un reparto muy, pero que muy apañado, con el "fantasma" Gerard Butler, y excelente factura visual, el film ofrece buenas dosis de aventuras a cuento de cómo Beowulf, siempre al servicio del rey, lidera y guía a un ejército de guerreros cara a enfrentarse con el mítico monstruo. La sorpresa estriba en que resulta ser un tipo de carne y hueso que busca venganza, precisamente contra el rey al que con tanta devoción sirve Beowulf.

4/10
El séquito

2004 | Entourage | Serie TV

Vince es un joven actor de éxito. Decidido a continuar con la vida que ha llevado hasta el momento, les propone a sus amigos una curiosa solución para que él no pierda la cabeza y siga siendo el mismo tipo de siempre. Es sencillo, sus tres mejores amigos se instalan con él en el alocado Hollywood con la misión de vigilar cada paso que da.  Serie producida por Mark Wahlberg, con dinámicos episodios que no llegan a la media hora, donde aparecen numerosos rostros conocidos. Ya que se desarrolla en el mundillo hollywoodiense, en la mayoría de los casos, los directores y actores se interpretan a sí mismos. La visión que se da tras la bambalinas del "show business" es bastante frívola, Vince y su "séquito" sólo piensan en tener sexo con las muchas mujeres atractivas que se mueven en su entorno, y sólo su camaradería suaviza un poco dicha fijación.

5/10
El exorcista: el comienzo

2004 | Exorcist: The Beginning

Tras la Segunda Guerra Mundial, el padre Lancaster Merrin sufre una aguda crisis de fe. Resulta que no puede sacarse de la cabeza las atrocidades cometidas por los nazis contra los feligreses de su parroquia de Holanda. En un intento de olvidar los sanguinarios sucesos vividos, viaja a El Cairo. Por su reputación como arqueólogo, el padre Merrin atrae a un coleccionista de antigüedades que le pide ayuda para conseguir una imagen de un templo cristiano, recién descubierto en la cercana región de Turkana, en Kenia. Cuando Merrin viaja a ese lugar, descubre que acontecen siniestros acontecimientos inexplicables, relacionados con el diablo. Más vale tarde que nunca. Tres décadas después de El exorcista, el terrorífico clásico de William Friedkin, llega ahora esta precuela, que reconstruye un asunto al que se alude brevemente en el original, el primer encuentro del padre Merrin con el demonio, en África. Filmada en los míticos estudios Cinecittà de Roma, la cinta ha contado con estupendos profesionales italianos, como el inigualable director de fotografía Vittorio Storaro. Stellan Skarsgård consigue sacarle partido a su personaje, haciendo incluso olvidar que en la cinta original lo interpretó Max Von Sydow. Y si bien, la cinta acumula tópicos del cine de terror, tiene un desarrollo efectista y carece de la escrupulosa documentación sobre la Iglesia católica del original, hará las delicias de los incondicionales del género.

3/10
El rey Arturo

2004 | King Arthur

Los hechos del rey Arturo, la ciudad de Camelot; la espada Excalibur; los poderes hechiceros de Merlín y Morgana; su matrimonio con Ginebra; su amistad con Lancelot y los amores de éste con la reina… han sido trasladados a la literatura y al cine numerosas veces. ¿Pero de dónde nace la figura legendaria de Arturo? El productor Jerry Bruckheimer parte de esta pregunta para elaborar otra de sus superproducciones, esta vez con la arriesgada idea de contar el origen del mito, la historia real del hombre detrás de la leyenda. En el siglo V, el imperio romano aún aguanta las embestidas de los bárbaros. Pero para dominar lugares tan hostiles y lejanos como las islas británicas cuentan con los servicios de los sármatas, famosos jinetes obligados a servir a Roma como pueblo conquistado. Su jefe, Lucius Artorius Castus, salvaguarda junto a sus caballeros el territorio romano de la isla, cuyos límites están marcados por la muralla de Adriano. Durante años han cumplido su cometido de mantener a raya a la tribu nativa de los woads, capitaneada por Merlín, y ya sólo les resta obtener la libertad por los servicios prestados. Pero Roma les pide una última misión, la de rescatar a un importante romano antes de que lleguen las hordas bárbaras del cruel sajón Cerdic. Artorius así lo hace, pero además libera a los presos, entre los que se encuentra una bella guerrera woad llamada Ginebra. Como una declaración de intenciones, la película –que en su versión en DVD se presenta con metraje extendido– se aleja del tono épico y fantástico para narrar los hechos con cierto aire oscuro, sin ápice de magia. Esa atmósfera la traslada a la pantalla con eficacia Antoine Fuqua (Día de entrenamiento), quien ofrece además algunas escenas espectaculares muy bien filmadas, como la del encuentro sobre el hielo o los prolegómenos de la batalla de Badon Hill. Hay matices interesantes, como el deseo de paz de los caballeros, su unidad, la historia del niño o las dudas interiores del protagonista. Y, en pro de la verosimilitud histórica, los personajes están desprovistos de su aura legendaria y, en especial, Clive Owen, en el papel de Arturo, se muestra seco y menos atractivo de lo que su personaje nos tiene acostumbrados. Destaca la vibrante banda sonora de Hans Zimmer.

6/10
Helena de Troya

2003 | Helen of Troy | Serie TV

Minuciosa reconstrucción de la historia de la mítica mujer que provocó la Guerra de Troya, narrada por Homero en La Ilíada. Aunque está casada con el rey de Esparta, Helena se enamora de Paris, príncipe troyano, cuyo padre, el rey Príamo, les brinda asilo. Pero las tropas espartanas sitiarán la ciudad, en un asedio que durará diez años. Un apropiado aperitivo antes de ver Troya, de Wolfgang Petersen, con Brad Pitt como Aquiles.

5/10
Dogville

2003 | Dogville

Tras su celebrada Bailar en la oscuridad, el danés Lars Von Trier prosigue con su búsqueda de los límites del arte cinematográfico. La originalidad de este director quizá raye lo temerario y desde luego su cine no deja indiferente a nadie. A algunos les parecerá pretencioso y cargante y a otros fascinante y genial, pero siempre resultará sorprendente. Y de lo que no hay duda es de que se trata de uno de los directores más audaces del cine actual. Esta vez se atreve a transformar el teatro en cine. Pero, entiéndase, no es que adapte una obra teatral –nada más lejos de la realidad–, sino que filma teatro y logra el milagro de transformarlo en cine puro. Estructurada en un prólogo y nueve capítulos introducidos por un narrador, la película cuenta la estancia de Grace en un pueblo de las Montañas Rocosas. Se trata de una bella, bondadosa y asustada mujer que llega a Dogville huyendo de la muerte. Tras algunas dudas, los habitantes acaban por darle cobijo gracias a la influencia de Tom, que pronto se enamora de ella. Grace quiere devolver la hospitalidad de aquellas gentes y se propone ayudar a cada uno con denodado empeño. Pero, poco a poco, y tras la cada vez más insistente búsqueda de Grace por parte de las autoridades, los habitantes de Dogville comienzan a dudar de la fugitiva y van arrogándose el derecho de disponer de ella a su antojo, hasta convertirla en una esclava. Otra vez Von Trier vuelve a hacer de las suyas: te encandila con imágenes increíbles –Grace en el camión de frutas, por ejemplo– y luego te estruja el corazón sin piedad. Las pasiones humanas, constantes en su cine, se trasladan también a Dogville: la bondad, el sacrificio, el egoísmo, la hipocresía, la traición, la lujuria, la venganza, acaban por dar vida a una parábola bellísima pero funesta y desesperanzadora sobre el ser humano. Somos, parece decir Von Trier, tan ruines y mezquinos que el camino del bien nos está vedado. Así es el brutal pesimismo de esta obra de arte.

8/10
La ciudad de los fantasmas

2002 | City of Ghosts

En el sureste asiático, un joven timador busca a su jefe, que tras una estafa huyó dejándole en la estacada. La pista le lleva a Camboya, donde se enamora de una arqueóloga. Debut como director de Matt Dillon en la pantalla grande, pues ya dirigió un telefilm titulado Oz. Al actor se le ocurrió la idea durante unas vacaciones en Camboya, y coescribió el guión con el novelista Barry Gifford, autor de la novela en la que se basa Corazón Salvaje, de David Lynch.

4/10
Sin motivo aparente

2002 | No Good Deed

Mientras investiga un secuestro, un detective es retenido en una casa contra su voluntad y con la compañía de una atractiva y enigmática mujer. Tras adaptar a los clásicos de la novela negra Raymond Chandler (Poodle Springs) y James M. Cain (El cartero siempre llama dos veces), esta vez Bob Rafelson se basa en un relato corto de Dashiell Hammett, el maestro del género que le faltaba.

5/10
Última sospecha

2001 | The Glass House

Ruby y Rhett, de 16 y 11 años, pierden a sus padres en un accidente de automóvil. Terrible. Pero no hay problema, había un matrimonio sin hijos, muy majetes, autorizados como tutores en su testamento. Al principio estos padres adoptivos parecen la bomba. Tienen una casa superchula, toda de cristal, y al chaval le traen la Play 2 y la Gameboy, para que juegue hasta hartarse. Pero en fin, al final resulta que la madre es yonki y el padre anda liado con unos mafiosos. Y hasta puede que el accidente no fuera tal. Thriller más o menos inquietante, en que se sacrifica la lógica en aras del suspense. El debutante Daniel Sackheim tiene entre manos un guión de Wesley Strick, especialista en thrillers como El cabo del miedo o Análisis final.  Aquí se las hace pasar canutas a los jóvenes protagonistas, entre los que destaca Leelee Sobieski.

4/10
Taking Sides

2001 | Taking Sides

La Segunda Guerra Mundial ha terminado. En Berlín el oficial americano Steve Arnold está empeñado en demostrar que el director de la Filarmónica Wilhelm Furtwängler colaboró con los nazis. Film del húngaro István Szabó basado en la obra teatral de Ronald Harwood "Taking Sides" que él mismo adapta. Contiene algunos temas típicos del director, como es el de la ambigüedad de comportamiento en épocas de totalitarismos. Gran duelo actoral entre Harvey Keitel y Stellan Skarsgård.

6/10
Timecode

2000 | Timecode

Mike Figgis hace la clásica película de "cine dentro del cine", aunque experimentando con cámaras digitales, con cierta pretenciosidad que no logra ocultar un enorme vacío. Su idea de dividir la pantalla y presentar historias sórdidas -quien no está enganchado a la droga, tiene alguna relación amorosa inconfensable- con múltiples personajes y sus grises vidas, ofrecido todo de modo simultáneo, exige unas escesivas dosis de complicidad por parte del espectador, que incluso los amantes del cine de autor sólo conceden a unos pocos, un Federico Fellini, un Jean-Luc Godard. Difícilmente a Figgis, al que sólo se agradece su capacidad por afrontar riesgos, aprovechando los costes más asequibles del cine digital.

4/10
Aberdeen

2000 | Aberdeen

Kaisa, abogada londinense de éxito, recibe una llamada de su madre, que vive en Aberdeen. Desea que regrese unos días a su ciudad natal. La madre le oculta que en realidad está a punto de morir, y desea ver a Kaisa por última vez y que ésta se reúna con su padre, al que no ve desde hace muchos años. Intenso drama sobre el alcoholismo, las relaciones paternofiliales y la aceptación de la muerte. Cuenta con actores de primera.

6/10
Signs & Wonders

2000 | Signs & Wonders

La vida de Alec es bastante peculiar. Está casado con Marjorie, una americana de origen griego, y ambos viven en Atenas con sus dos hijos. pero Alec tiene un modo peculiar de conducirse en su existencia, pues en todo se guía por una especie de premoniciones para interpretar los pequeños detalles cotidianos. Para él todo está lleno de signos. La trama se centra en los desórdenes afectivos que se producen cuando abandona a su mujer por otra y cuando quiere regresar parece que ya es demasiado tarde... Caprichoso drama con sello independiente dirigido con cierta pericia por el norteamericano Jonathan Nossiter. Ha contado con un apañado reparto compuesto por tres actores principales –Skarsgård, Rampling, Unger– especializados en caracterizar a personajes inquietantes que esconden secretos.

4/10
Pasión por vivir

2000 | Passion of Mind

A Martha le ocurre algo muy extraño. Viuda, vive en la campiña francesa con sus dos hijas. Pero por las noches, mientras duerme, vive otra vida: se convierte en Marie, una agresiva agente artística que reside en Nueva York. En un momento dado, el amor irrumpe en ambas vidas. El problema es: ¿cuál de las dos vidas es la auténtica? El director de la peculiar película Ma vie en rose ha tratado de hacer un vehículo que permitiera recuperar a Demi Moore la estrella perdida (sus últimos films no es que hayan sido un exitazo de taquilla que digamos). Hay que reconocer al film su lograda atmósfera mágica, y una historia que se sale un poco de lo habitual.

4/10
Bailar en la oscuridad

2000 | Dancer in the Dark

Pantalla en negro. Música. Un minuto, dos, ¿tres? Así empieza el último y galardonado film del danés Lars Von Trier. Una de las muchas audacias que se permite. Si nos contaran el argumento, diríamos: “es un melodrama.” Selma Jezkova; inmigrante checa, madre soltera de un niño de diez años; trabaja en una fábrica; se está quedando ciega y, lo que es peor, la enfermedad es hereditaria; su vecino policía tiene problemas; hay una amiga que la aprecia y comprende... Y sin embargo, no parece tal melodrama. Parece la vida misma. Von Trier, a la hora de contar la triste vida de Selma, se agarra, al menos aparentemente, a los principios del movimiento Dogma que él impulsó: ausencia de música, luz natural, espontaneidad... Y mueve la cámara compulsivamente, sin dejarla quieta un momento, como queriendo recalcar el estrés de nuestra época. Y de pronto... ¡milagro! ¡La película se convierte en un musical! Von Trier arroja los principios “dogmáticos” al cesto de los papeles. El director y guionista nos ha preparado un poco –la protagonista es forofa de los musicales de Hollywood–, pero en absoluto para que una noche en una lúgubre fábrica con ruidos anodinos se transforme en un animado número musical. Y es que Selma se evade con sus fantasías musicales de una realidad dura o, mejor, integra esa realidad con su imaginación y dotes musicales, haciéndola mejor, más pura, más como debiera ser. Björk compone y canta de modo asombroso. Los personajes de la película son auténticos. Magníficos Björk, Catherine Deneuve –la amiga fiel–, David Morse –el policía torturado–, Peter Stormare –prototipo de enamorado–, pero también los secundarios como la conmovedora Siobhan Fallon, vigilante del corredor de la muerte, o Jean-Marc Barr, patrón de la fábrica. Y hay conflictos de interés: la amistad mantenida a machamartillo, la custodia de un secreto, la comprensión del dolor ajeno, el sacrificio por el propio hijo... El desenlace, magistral, es el último capítulo que no es el último capítulo si uno no quiere que lo sea. Para entender esto último, ¡no dejes de ver esta joya!

8/10
Deep Blue Sea

1999 | Deep Blue Sea

La doctora Susan McAlester dirige una investigación que puede abrir la puerta a la esperanza a miles de enfermos aquejados de Alzheimer. Estudiando el cerebro de unos tiburones “mako”, unos increíbles depredadores marinos, cree estar a punto de descubrir las causas de la degeneración del cerebro humano. Pero los inversores que respaldan el estudio científico no están demasiados satisfechos con los resultados obtenidos hasta el momento. Cuando uno de sus ejecutivos acude a la plataforma Aquatica para ver cómo van las cosas, estalla una situación límite. Los animales, que han sido manipulados genéticamente, se rebelan. Comienza la lucha por sobrevivir. Entretenidísima película de acción, digna sucesora del Tiburón de Steven Spielberg. Renny Harlin (La jungla de cristal 2. Alerta Roja, Máximo riesgo) plantea bien las premisas de su historia, para servir un espectáculo lleno de sustos, intriga y buenos efectos especiales. Hasta sabe tomarse las cosas con humor, como en el momento en que Samuel L. Jackson lanza un discurso grandilocuente, uno de los mejores momentos del film. Dentro del asumido aire de serie B, Harlin sabe jugar bien sus bazas, confundiendo al espectador acerca de los derroteros que va a seguir la película.

7/10
Ronin

1998 | Ronin

Una activista irlandesa reúne a un grupo de mercenarios, que deben preparar cuidadosamente un golpe. El propósito es hacerse con un maletín, de misterioso contenido. El film dibuja los caracteres de los distintos componentes del comando: gente dura, que hace pocas preguntas pero quiere estar segura de que no van a 'cagarla'. La palabra "Ronin" está relacionada con los antiguos samurais de Japón que no habían sido capaces de salvar la vida de sus señores, y eran condenados a errar como bandidos. Ahora los Ronin modernos son Robert DeNiro, estratega y ex agente de la CIA; Jean Reno, que coordina las acciones del grupo; Stellan Skarsgård, experto en equipos electrónicos, Skipp Sudduth, el conductor; y Sean Bean, especialista en armas. En su camino se cruza el irlandés Seamus (Jonathan Pryce), que también ambiciona hacerse con el maletín. O sea, un reparto de ensueño. El director John Frankenheimer filma un sólido film de acción a la vieja usanza. Ahora que los espías no tienen bloques soviético o americano a los que apuntarse, buscan otro tipo de trabajos. David Mamet (con el seudónimo de Richard Weisz) articula una trama interesante, que incluye magníficas persecuciones automovilísticas, o la emocionante secuencia en la pista de patinaje.

6/10
Savior

1998 | Savior

Josh pierde a su mujer e hijo en un atentado dirigido por islamistas, y rabioso de odio hace lo mismo en una mezquita francesa. Se le condena, pero Josh renuncia a su identidad y se une al ejército con el corazón lleno de ira, donde acudirá a lugares de conflicto como un auténtico soldado. Sus vivencias en la guerra de Bosnia le hará enfrentarse directamente con el horror y le hará cambiar su modo de ver y sentir su agonía personal. El yugoslavo Predrag Antonijevic, de escasa trayectoria, dirige a Dennis Quaid en una dura película donde plantea la desesperación de un hombre deshumanizado que, cegado por el odio, solo encuentra consuelo en la venganza y la violencia como placebo de su alma. Enfrentarse en persona con el auténtico drama cambiará su percepción de las cosas. Nastassja Kinski (París, Texas) y Stellan Skarsgård (Dogville) aparecen entre el reparto.

6/10
Amistad

1997 | Amistad

Año 1839. Los esclavos que transporta el barco español Amistad, encabezados por Cinque, se amotinan y exigen ser llevados de vuelta a África. Pero la nave acaba recalando en aguas estadounidenses. Comienza un juicio donde pesan los cargos de asesinato, además de la reclamación de la propiedad de los esclavos por parte de un terrateniente, al que apoya la corona española. Un grupo de abolicionistas se hace cargo de la compleja defensa, viendo una ocasión de oro para avanzar en la supresión del comercio con seres humanos. Si la veta de cine fantástico y de aventuras que hizo popular a Steven Spielberg parece algo agotada -Parque Jurásico y El mundo perdido: Parque Jurásico 2 son un alarde técnico y de dirección, pero se echa en falta la imaginación de su autor- no sucede así con sus películas adultas. El director asume la responsabilidad de provocar la reflexión del espectador -en primer lugar la de sus hijos, ha asegurado-, lo que no está nada mal ante un panorama de películas en cuya degustación parece condición indispensable no pensar en absoluto. No deja de ser paradójico que él y George Lucas recuperaran el cine de aventuras cuando nadie lo cultivaba, y que ahora que abundan los films de simple entretenimiento sea Spielberg el que proponga temas que apelan a la conciencia. Como todos los filmes de Spielberg, Amistad es muy visual; magnífica es la fotografía de fuertes contrastes, en que los personajes parecen bañados en luz. Y la historia, auténtica en sus líneas maestras, interesa. Quizá sea algo larga, con alguna caída de ritmo, y algún personaje poco desarrollado, como el de Morgan Freeman. Pero magníficas ideas de guión mantienen la atención. Una es la dificultad del idioma. Los esclavos no hablan inglés ni castellano, no pueden expresarse bien. Eso mantiene las distancias, y logra que esa consideración de seres inferiores, sin derechos, se acepte más fácilmente. De modo que cuando los defensores, siguiendo los consejos del ex presidente John Quincy Adams –formidable Anthony Hopkins-, tratan de ver no 'cosas' sino 'personas' con su historia, y logran comunicarse, la perspectiva cambia de modo muy efectivo. También el paralelismo entre la odisea de los esclavos y el relato del Evangelio que cautiva a uno de ellos ayuda a dar un sentido a los sinsabores que padecen.

6/10
El indomable Will Hunting

1997 | Good Will Hunting

Will Hunting es un genio. Y parece no darse cuenta: tan poca importancia concede al hecho de ser un superdotado. Su prodigiosa cabeza sólo la usa para humillar a sus rivales cuando está ligando con alguna chica. Un buen día, un profesor universitario descubre que el joven que limpia las aulas es capaz de resolver los más complicados teoremas matemáticos. Y lo toma bajo su protección. Pero existe un problema: el difícil carácter del chico, que requiere atención psiquiátrica. Y lo malo es que Will, gracias a su inteligencia prodigiosa, se dedica a hacer trizas –psicológicamente hablando­– a todos los médicos que le tratan. Hasta que se topa con Sean McGuire, un psiquiatra viudo que hará que cambie su perspectiva de la vida. Grandes interpretaciones, personajes complejos, entretenimiento... El film gustará a jóvenes y mayores, pues la sangre joven corre por las venas de Matt Damon, Ben Affleck y Minnie Driver, mientras que los maduros Robin Williams y Stellan Skarsgård representan un punto de vista más adulto. Al enfrentamiento generacional y al tratamiento de los problemas de los superdotados se suma una preocupación social (Will Hunting vive en los suburbios de Boston) y la inevitable y poderosa historia de amor.

7/10
Rompiendo las olas

1996 | Breaking the Waves

Bess, una joven escocesa sencilla e ingenua, pero de bondad extrema, se enamora perdidamente de Jan, trabajador de una plataforma petrolífera. Se casan, y son felices, pero cuando él sufre un accidente y queda paralítico, ella es impelida por su esposo a que se busque un amante, para que pueda seguir ejercitando su sexualidad. Bess acepta la propuesta, pensando que de algún modo, con esa 'entrega' -a ella le repugnan profundamente los encuentros con desconocidos, lo que querría es estar con su amado-, está cumpliendo la voluntad de Dios, lo que tal vez redunde en la curación de Bess. La filmación de esta película, inspirada inicialmente en 'Justine' del marqués de Sade, y en el cuento 'Corazón de oro', y que finalmente dio un peso preponderante al elemento religioso, coincidió con el bautismo de Lars von Trier como católico. Según explicaba el cineasta, "la religión es seguramente una prolongación de los rituales de infancia para evitar que todo derive hacia el caos. En cualquier caso, es obvio que uno no puede ir al encuentro de la religión de esa manera; si lo haces, pasa a ser una cosa más. Mi concepción es la misma que tengo sobre los milagros: no creo en la religión, la espero." Historia de amor intenso cuya totalidad acude a la metáfora de renunciar al propio cuerpo, y con un acercamiento muy dreyeriano (Ordet (La palabra) es una referencia clarísima), su milagroso final es de una enorme belleza.

7/10
The Last Dance

1993 | The Last Dance

Tove es una mujer cuyo máximo sueño consiste en tener un hijo. Su amiga Liselott es una mujer dominante que va a su aire, y no quiere saber nada de tener niños. Debido a sus antagónicas formas de ser, Tove y Liselott están en un continuo conflicto, en el que tratan de involucrar a sus respectivos maridos, Claes y Lennart. Ellos se llevan mejor que sus esposas, y por eso siguen manteniendo su relación de amistad. El problema se plantea cuando Lennart, que no aguanta a su esposa Liselott, desea iniciar una relación con Tove. En principio, el tema se plantea desde un punto de vista cordial y desenfadado, pero como es lógico esta situación no puede mantenerse por mucho tiempo. Una película turbadora que trata el tema de la amistad y el cruce de parejas desde un punto de vista radical. Interpretada con brillantez por el cuarteto protagonista. Una propuesta que resultará agradable a los aficionados a un tipo de cine controvertido.

4/10
La fuerza del viento

1992 | Wind

Narra la historia de una relación que surge, y se desarrolla entre las diversas campañas de la Copa de América de vela, la cual durante 140 años siempre ha sido ganada por el equipo de los Estados Unidos, excepto en una ocasión. Ahora Will Parker, responsable de aquella derrota ahora hará todo lo posible para ganar, cuenta para ello con su novia Kate. Carrol Ballard (El corcel negro, Los lobos no lloran) nos narra esta historia de esfuerzo, superación y deportividad. Impresionantes secuencias del mar surcadas por los impresionantes veleros, hacen que el film se vea con auténtico agrado. La película es presentada por Francis Ford Coppola y cuenta con las convincentes interpretaciones de Matthew Modine y Jennifer Grey.

5/10
The Ox

1991 | Oxen

Hambruna en Suecia. Helge, desesperado, mata un buey de su amo para poder dar de comer a su esposa y a su hijista. Descubierto por el vicario, éste le anima a confesar su culpa confiando en la indulgencia del amor, lo que resulta mucho confiar. Deprimente film sueco dirigido por el habitual operador de Ingmar Bergman, Sven Nykvist. Cuenta con lo mejorcito de los actores nórdicos, que hacen grandes trabajos. La película fue nominada al Oscar a la mejor película extranjera.

6/10
La caza del Octubre Rojo

1990 | The Hunt For Red October

Marko Ramius (Sean Connery) es un experimentado capitán de la Armada Soviética. Son los años de la Guerra Fría. Ramius está al mando del supersubmarino "Octubre Rojo", el submarino más poderoso que se ha construido jamás. Tiene múltiples cualidades, que le hacen casi invencible en alta mar. Es prácticamente indetectable, y puede atravesar los océanos con total autonomía. Además, posee un armamento temible. Desobedeciendo las estrictas órdenes de sus oficiales superiores, Ramius decide dirigir el "Octubre rojo" hacia Estados Unidos, con el peligro de desencadenar un conflicto mundial. Una emocionante película bélica, basada en el famoso best-seller de Tom Clancy. Sean Connery realiza una actuación notable, y Alec Baldwin le da una réplica aceptable. Recupera toda la tensión de algunas de las mejores películas de submarinos, que se desarrollan en su mayor parte en un espacio cerrado. El suspense está asegurado hasta el final.

6/10
La insoportable levedad del ser

1988 | The Unbearable Lightness of Being

Adaptación de la obra más famosa del escritor checo Milan Kundera, sobre la tórrida relación de un médico y dos mujeres. Transcurre en la Checoslovaquia de la época comunista, días antes de ser aplastada por los tanques soviéticos en la llamada "Primavera de Praga".

5/10
El asesinato perfecto

1988 | The Perfect Murder

Mientras su esposa está descontenta de la vida que llevan en la India, el inspector de policía Ghote investiga el asesinato del Secretario de Lala Heera Lal, un hombre relacionado con el crimen organizado. Ghote y un experto forense de origen sueco, interesado en la labor policial en Bombay, inician la investigación. Destaca un jovencito Stellan Skarsgard.

4/10
Den enfaldige mördaren

1982 | Den enfaldige mördaren

6/10

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