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Biografía

John Curran

John Curran

59 años

John Curran

Nació el 11 de Septiembre de 1960 en Nueva York, EE.UU.

06 Marzo 2018

Estadounidense trasladado a la tierra de los canguros, John Curran tiene una trayectora breve pero intensa, donde llama la atención su gusto por la adaptación de novelas, y la mirada al mundo real.

Nacido en Utica, en Nueva York, estudió diseño e ilustración en la Universidad de Syracuse. Sus pasos profesionales iniciales fueron en el mundo del diseño gráfico en Manhattan, pero en 1986 se trasladó a Australia, donde se ganó la vida rodando anuncios comerciales.

Su primer trabajo cinematográfico fue el corto Down Rusty Down, de 1997, que le abrió puertas para debutar en el largometraje con Praise, sobre los tumbos de una pareja desubicada, que recibió muchas alabanzas y premios en Australia. Se basaba en una novela de Andrew McGahan, y también tendrían fuente literaria sus posteriores trabajos Ya no somos dos (2004) –Andre Dubus– y El velo pintado (2006) –W. Somerset Maugham–, la segunda con Edward Norton. Curiosamente, su única experiencia como guionista ha sido para director ajeno, Michael Winterbottom. Se trata de El demonio bajo la piel, puro cine negro que adapta una novela de Jim Thompson.

Repitió con Norton en Stone (2010), sobre un preso en libertad condicional, donde el agente que le seguía era Robert De Niro. Tras narrar la historia auténtica de la aventurera Roby Davidson en El viaje de tu vida (2013), ha vuelto a bucear en hechos reales con Chappaquiddick (2017), sobre la tragedia que truncó las posibilidades presidenciales de Ted Kennedy.

Filmografía
El escándalo Ted Kennedy

2017 | Chappaquiddick

Tras las diversas desgracias acaecidas en el seno del clan Kennedy, incluidos un accidente aéreo y dos asesinatos, uno del presidente de los Estados Unidos, JFK, la sombra de la fatalidad va a cernirse sobre el senador Ted Kennedy, cuya juventud le augura grandes posibilidades para ser candidato a la presidencia y acabar encabezando la Casa Blanca. Un día de verano de 1969, tras participar en una fiesta con algunos miembros de su equipo en la isla de Chappaquiddick, y beber algo de más, le acompaña en el auto que conduce Mary Jo Kopechne, antigua secretaria de su hermano Bobby. Un despiste precipita el auto en el agua, y él logra salvar la vida, pero ella termina ahogada. Abrumado por la confusión y la certeza de su muerte, queda como paralizado, no sabe reaccionar. Cuando al final contacta con su entorno de ayudantes, se pone en marcha una maquinaria para tratar de protegerle, su carrera política se encuentra en situación de alto riesgo. John Curran mostró estupendas maneras de cineasta y capacidad de sumergirse en las complejidades del alma humana en su magnífica película El velo pintado, adaptación de la obra de W. Somerset Maugham. Aquí vuelve a hacerlo con una historia más cercana en el tiempo, introduciéndonos en la "pequeña historia", los sucesos que cambian la historia, queda de fondo la pregunta de "qué habría pasado si" Ted hubiera ocupado el despacho oval. Pero su habilidad, manejando el guión de dos novatos en estas lides, Taylor Allen y Andrew Logan, es la de introducirnos en la piel del protagonista, con sus angustias y dudas sobre lo que debe hacer, Jason Clarke lo sabe interpretar muy bien. Con elementos como el background familiar -las escenas con el patriarca del clan Kennedy, estupendo Bruce Dern, son electrizantes-, y el planteamiento de la confrontación con la verdad, y el coste que supone asumirla, resulta muy atractivo, sobre todo en tiempos de "fake news" y posverdad, donde parece que todo vale para mantener el estatus social o la consideración de los demás. En tal sentido, este film de época -estamos en 1969-, invita a la confrontación con el contexto histórico en que se ha realizado, tiempos de linchamientos en redes sociales, donde sin duda el escándalo Kennedy habría tenido otro tratamiento mediático, muy diferente.

6/10
El viaje de tu vida

2013 | Tracks

La aventura protagonizada por la tozuda Robyn Davidson, que en 1977 emprendió un viaje imposible por el desierto australiano en compañía de tres camellos, y fue objeto de un popular artículo en National Geographic y dio pie al best-seller "Tracks", escrito por ella. John Curran demostró que le van las historias en ambientes exóticos de naturaleza hostil en El velo pintado, pero ahí tenía una base literaria y de fuertes conflictos entre personajes gracias a W. Somerset Maugham. Aquí se arriesga con una narración inevitablemente más árida, y donde las razones del insólito viaje debe plantearlas sutilmente. El cineasta tiene capacidad de sugerir, y algunas escenas invitan cinematográficamente a pensar en los traumas familiares de infancia, en la soledad de Robyn, y en su especial unión con los camellos. Pero también puede agotar un poco al público una trama a priori con pocos alicientes, parafraseando el Evangelio podríamos decir que es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un espectador pague sue entrada por ver esta historia. De todos modos, el film no deja de tener interés, y se enmarca en ese tipo de filmes de tipo solitario en busca de sí mismo, que ha dado pie a títulos como Las aventuras de Jeremiah Johnson, Hacia rutas salvajes y Burt Munro: Un sueño, una leyenda. Al igual que en los ejemplos citados, el intérpreta protagonista es decisivo, y aquí Mia Wasikowska hace un buen trabajo, de mujer resistente, susceptible y frágil al mismo tiempo. Algo más inconsistente, con pocos registros, es el fotógrafo de Adam Driver, que tiene más paciencia que el santo Job con la poco amistosa Robyn. La película presenta una hermosa fotografía y no se anda con paños calientes cuando toca mostrar la necesidad de matar a algún animal, en tal sentido quizá no sea el film que amarán los ecologistas radicales. Como nota curiosa señalar que tarda más de una hora en salir un canguro, frente a la presencia inesperada para el neófito de los camellos, abundantes en estado salvaje en Australia, aunque no sean autóctonos, fueron traidos como animales de carga, y muchos se han criado en libertad.

6/10
Stone

2010 | Stone

Tras El velo pintado, eficaz adaptación de la novela de W. Somerset Maugham, Edward Norton repite a las órdenes del director John Curran. Norton vuelve a estar emparejado con el veterano Robert De Niro, con quien rodó en 2001 The Score (Un golpe maestro). Les acompaña Milla Jovovich, en busca de un drama para no encasillarse en Hollywood en la saga de Resident Evil. Jack Mabry (Robert De Niro) está a punto de jubilarse como oficial de libertad condicional. Pero antes, se ocupa de revisar el caso de Stone (Edward Norton), un joven recluso implicado en un incendio en el que murieron sus abuelos. Stone está deseando convencer a Jack de que está rehabilitado y volver con su esposa, Lucetta (Milla Jovovich). Ésta llama por teléfono a casa de Jack, e insiste en hablar con él para convencerle de que realice un informe positivo sobre Stone. El arranque tiene su interés, y podría dar de sí, y los portentosos protagonistas están en papeles que les van muy bien. Pero pronto, la película se desinfla. Parece que puede tener su enjudia en su tratamiento de temas de entidad, como la infidelidad, el complejo de culpa e incluso la fe, pero luego resultan ser una excusa para dar pie a secuencias tan pretenciosas como vacías. El argumento se queda en nada, y se intenta darle algo de emoción introduciendo algún elemento de thriller que tampoco funciona del todo. Todo es premioso y no acaba de resultar creíble.

4/10
El velo pintado

2006 | The Painted Veil

Inglaterra, hacia 1920. Kitti (Naomi Watts) es una mujer insatisfecha, presionada por un círculo familiar asfixiante para que se case pronto. El flechazo casi instantáneo que sufre el Dr. Walter Fane (Edward Norton) cuando la conoce en una fiesta, le empuja a pedirla en matrimonio. Los caracteres de ambos no pueden ser más distintos: ella es una niña mimada, nunca ha salido de su entorno, le gustan el baile y las reuniones sociales; él es un científico, bacteriólogo para más señas, concienzudo en su trabajo; es hombre tranquilo y de pocas palabras, se diría que la mayoría de las cosas que a otros importan a él le resbalan. Pese a tales diferencias, la boda se celebra, por el enamoramiento de él y los deseos de escapar de los lazos familiares de ella. Trasladados a China por la prefesión de Walter, la relación empieza a deteriorarse rápidamente, hasta el punto de que ella inicia una relación adúltera con Charlie Townsend, un hombre también casado y sin demasiados escrúpulos. Descubierta la infidelidad, Walter fuerza el traslado con ella a una zona recóndita del país, donde se ha desatado una mortal epidemia de cólera.La rica trama urdida por W. Somerset Maugham es perfectamente atrapada por el inteligente guión de Ron Nyswaner, que arranca con el matrimonio distante en medio de una jungla donde amenaza lluvia, con unos flash-backs que se deslizan con pasmosa naturalidad, para explicar cómo se ha llegado a tan insólita situación. Norton y Watts, que son además productores del film, se han sumergido a fondo en sus personajes, de modo que se entMarieiende perfectamente la desdicha de ese matrimonio que no se construyó sobre bases sólidas, lo que ha hecho que las distancias entre marido y mujer, lejos de acortarse, se agiganten. Pero surgirá la posibilidad de redención en ese lugar dejado –aparentemente– de la mano de Dios, donde Walter se refugia en su trabajo, y ella, sin nada que hacer durante todo el día, saldrá de su cascarón, viéndose afectada por el dolor que le toca palpar a su alrededor. De modo especial toca su alma el trabajo de unas monjas francesas, que realizan abnegadamente su trabajo de cuidar enfermos y atender un orfanato. No diremos que el film –ni Maugham– capta con todas sus luces el motor que para un católico supone, en la vida ordinaria, su fe; pero se acerca bastante, sobre todo en ese diálogo entre Kitti y la madre superiora donde ésta recuerda que “cuando el amor está unido al deber, eso es una gracia”. Y apuntar a que es posible reparar las grietas de un matrimonio infeliz, cuando hay esfuerzo por ambas partes, no es baladí en los tiempos que corren. John Curran (Ya no somos dos) demuestra una habilidad especial para encajar las distintas piezas del puzzle de su película. Sabe construir el drama intimista, transmite bien las angustias de la pareja protagonista. Pero además, el telón de fondo colonial y exótico es rico en contenido, nos habla de otra cultura y de los cambios sociales que están a punto de acontecer. La escena de ópera china, las trifulcas callejeras, las obras de saneamiento del agua, todo tiene un sentido en la narración, no se insertan por mero capricho, el deseo injustificado de empaque. Una preciosa fotografía, una banda sonora bella y que no se sobrepone a las imágenes, una gran recreación de época… He aquí una película de las que los estudios hacían antaño, con personajes secundarios mimados, como ese funcionario británico encarnado por Toby Jones. Sólo que en esta ocasión no hay un estudio detrás, sino el empeño de una serie de personas –entre ellas, los protagonistas– y compañías, por sacarla adelante.

8/10
Ya no somos dos

2004 | We Don’t Live Here Anymore

Dos matrimonios con niños, buenos amigos. Por un lado están Jack y Terry, por otro Hank y Edith. El caso es que sus vidas cotidianas les aburren soberanamente, hasta el punto de que Jack y Edith viven una relación adúltera, sin lo que sepan sus respectivos esposos, que también sienten una cierta atracción. Recientemente se llevó al cine En la habitación, film basado en una novela de Andrew Dubus, especializado en trágicas historias familiares. Dos relatos cortos de este autor sirven de base para esta pesimista película, que habla de las dificultades en la fidelidad conyugal, cuando no se cultiva el amor día a día. Sobresale el cuidado reparto, cuatro actores que hacen creíbles sus desgarrados papeles.

4/10
El demonio bajo la piel

2010 | The Killer Inside Me

Lou es el típico paleto de Texas con pinta de buena persona, ayudante del sheriff de un pueblo perdido en el que nunca pasa nada. Un día su jefe le encomienda que visite a una joven prostituta, para invitarla a dejar la ciudad. Pero a Lou le salta una extraña ‘clavija’ de su sique, y tras azotarla, se deja enredar sexualmente por ella, y la empieza a frecuentar al tiempo que mantiene una relación con otra mujer. Cuando un líder sindical le cuenta que un constructor de la zona estuvo implicado en la muerte supuestamente accidental de su hermanastro, empieza a trazar una venganza verdaderamente retorcida, por no decir diabólica. El director de El velo pintado y Stone, John Curran, firma el guión de esta adaptación de una novela de Jim Thompson, cuyos argumentos han dado pie a sólidas –y en algún caso malsanas– muestras de cine negro, como son Atraco perfecto, La huida y Los timadores. Y dirige un director inesperado en este género, el muy versátil Michael Winterbottom. La película que nos ocupa podría definirse como cine negro al baño freudiano con psicópata en primer plano. Winterbottom saba dar a la narración, con la omnipresente voz en off del protagonista, un ritmo de existencialismo cansado y cínico, un poco a lo Chinatown; aunque la forma de abordar el trauma del protagonista, y lo gráfico que es en pintar el sexo y la violencia, acaban restándole fuerza. Tampoco es muy afortunado el risible y algo operístico desenlace, a todas luces excesivo, aunque sirva para subrayar los rasgos algo satánicos de Lou. En el capítulo interpretativo de El demonio bajo la piel se confirma lo buen actor que es Casey Affleck, cuya gélida interpretación hiela el alma; está bien respaldado por Ned Beatty, Elias Koteas, Jessica Alba y Kate Hudson.

5/10

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