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Biografía

John Gatins

John Gatins

Filmografía
Kong: La Isla Calavera

2017 | Kong: Skull Island

1971, cuando Nixon anuncia que las tropas estadounidenses se repliegan de Vietnam. El científico Bill Randa convence a un senador con el que mantiene amistad de que le financie una expedición a una isla inexplorada del Pacífico, donde han desaparecido aviones y barcos. Contará con el respaldo del coronel Preston Packard, al mando de un pelotón del ejército. Al grupo también se unen James Conrad, ex militar británico reconvertido en rastreador, y Mason Waer, fotógrafa pacifista. Reinicio de la franquicia del monstruo gigante más popular. El proyecto nació como una precuela de King Kong, pero no se sabe muy bien de cuál; no puede serlo del film de 1933, ni de la versión de Peter Jackson, que también transcurre en los años 30. En todo caso, de la versión rodada por John Guillermin en 1976. En busca de frescura, las productoras Warner y Legendary, han puesto al frente de este proyecto a Jordan Vogt-Roberts, que debutó en 2013 con The Kings of Summer, sobre adolescentes que huyen de casa. Logra un montaje dinámico, momentos memorables, como la contraposición entre las figuras de Kong y Packard a contraluz, y utiliza con inteligencia los efectos especiales, que dan pie a secuencias de acción no demasiado convencionales, entre las que destaca el enfrentamiento final. Hasta llama la atención sobre la importancia del equilibrio de los ecosistemas. Gracias a todo esto el espectador pasará por alto los numerosos defectos de Kong: La isla calavera, por ejemplo que no se sabe a dónde quiere ir. En su arranque abundan los homenajes a Apocalypse Now, con helicópteros equipados de altavoces, pues todo indica que se busca la denuncia de la violencia de este film, y de la novela en la que se inspira, El corazón de las tinieblas, de Joseph Conrad, hasta el punto de que uno de los protagonistas se llama Conrad. Luego se convierte en un film de aventuras de monstruos prehistóricos en la línea de La tierra olvidada por el tiempo y Parque Jurásico. El guión ha sido revisado por cuatro profesionales, entre ellos Dan Gilroy (Nightcrawler). Pero tras la llegada a la isla, se estanca por completo, mientras que las motivaciones de los personajes dejan de estar claras, por lo que se acaba metiendo con calzador una historia de obsesión por la venganza a lo Moby Dick. Lo peor, su indefinición de los personajes, que no pasan de arquetipos. De ahí que se desaproveche a dos actores de primera, Tom Hiddleston, y Brie Larson, sobre todo a esta última, mera comparsa. Tampoco acaba de convencer Samuel L. Jackson, que imprime a su militar un aire de cómic, propio de film de Quentin Tarantino. En todo caso, se salva John C. Reilly, que se lleva a su personaje, un náufrago, al terreno del humor.

6/10
Power Rangers

2017 | Power Rangers

En la era de los dinosaurios, el alienígena Zordon frustra los planes de acabar con la Tierra de la maquiavélica Rita Repulsa. Entierra cinco monedas de poder destinadas a cinco elegidos que se convertirán en guardianes de nuestro planeta. En el siglo XXI el lugar se ha convertido en Angel Grove, pequeña localidad de Estados Unidos. Cinco adolescentes darán con el tesoro oculto, Jason, quaterback en arresto domiciliario, el ‘cerebrito’ Billy, la ex reina de la popularidad Kimberly, el fanfarrón Zack y la solitaria Trini. Recuerdan la serie televisiva Power Rangers, así como la famosa frase de los protagonistas, “A metamorfosearse”, sobre todo los que fueron niños en los 90, que disfrutaron de lo que en realidad era un refrito de una serie japonesa, Super Sensai, añadiéndole secuencias con actores occidentales, y manteniendo los momentos de acción, donde aparecían enmascarados. En 1995 dio lugar a una entrega cinematográfica, Power Rangers, la película, sólo para incondicionales. Ahora que la nostalgia vende más que nunca llega el pertinente ‘reboot’ o reinicio de la franquicia desde el principio. Se ocupa de la realización Dean Israelite, responsable del resultón film de adolescentes viajando por el tiempo Project Almanac. Sus imágenes tienen garra y logra eficaces trabajos de los jóvenes y desconocidos protagonistas, todos ellos bien escogidos. Se toma su tiempo para presentar a los protagonistas, rebeldes sin causa con los que el ‘target’, de la misma edad, se sentirán más o menos identificados. También logra secuencias de acción más o menos vistosas, a pesar de su falta de frescura y de que cuenta con efectos digitales baratos para los tiempos que corren. Saben a poco las apariciones de Bryan Cranston, muy caracterizado, en su rol de mentor, y Elizabeth Banks, a sus anchas como villana. En línea con otros filmes recientes de corte fantástico como Star Trek: Más allá, y La bella y la bestia, se sugiere la salida del armario de un personaje ya conocido anteriormente. Luego la cosa se queda en nada, la mayor parte del público ni apreciará el detalle, pero parece un peaje obligatorio en beneficio de la corrección política que empieza a resultar ya un poco cansino.

5/10
Spectral

2016 | Spectral

Cinta de acción bélica y distópica bastante insípida, a pesar de la parafernalia de acción sin fin en que consiste. Transcurre en un futuro no muy lejano, en Europa, parece que en Moldavia, donde hay una cruenta guerra, se supone que entre las fuerzas gubernamentales y cierta insurgencia, y en la que el ejército de Estados Unidos también actúa sobre el terreno. En el combate una cámara registra que se están enfrentado a un enemigo que nadie diría que pueda existir: anomalías paranormales, nada menos. Así que se traen a un experto en armamento, Clyne, para que les diga si eso tiene alguna explicación científica-ingenieril para hacer frente a la amenaza. Acción aturullada con los espectros a que alude el título, personaje poco dibujados, algunos caprichosamente introducidos, como un par de niños. La película dirigida por el desconocido debutante Nic Mathieu no llega a la categoría que se le debe exigir, de una buena serie B. Pese a unos efectos y un reparto apañado, el trío compuesto por James Badge Dale, Emily Mortimer y Bruce Greenwood, la cosa no se sostiene, imposible suspender la incredulidad que despierta toda la trama. El hecho de que Universal terminara por no distribuirla en salas de cine, y fuera adquirida finalmente por Netflix termina de confirma la impresión de producto fallido.

4/10
Need for Speed

2014 | Need for Speed

Los videojuegos mueven grandes cantidades de dinero. Por eso Hollywood insiste en llevar a cabo una y otra vez adaptaciones que pocas veces alcanzan un nivel de calidad aceptable, pero que suelen funcionar en taquilla. Tras títulos como Resident Evil, Tomb Raider o Prince of Persia: Las arenas del tiempo, le llega el turno a Need for Speed, franquicia de títulos con numerosas entregas, algunas con argumento. En la versión cinematográfica de Need for Speed, Tobey Marshall, mecánico de coches clásicos de gran cilindrada, y piloto de carreras ilegales, acepta arreglar en su taller un viejo y valioso modelo para Dino Brewster, un tipo del que no acaba de fiarse, pues tuvo problemas con él en el pasado. Tras una mala jugada de Dino, Tobey acaba en la cárcel injustamente acusado de la muerte de su mejor amigo. Al salir, tratará de vengarse derrotando a su rival en la carrera clandestina DeLeon. Supone el segundo título como realizador de Scott Waugh, anteriormente especialista en diversos títulos de éxito, que saltó a la dirección de largometrajes con Acto de valor, de 2012. Como en aquélla, rueda con cierta corrección, y hasta consigue cierta espectacularidad en las persecuciones. Pero le falta la brillantez necesaria para remontar un guión tópico y predecible que no tiene ni un personaje que no sea un cliché. No parece que esté escrito por John Gatins, autor de la muy superior El vuelo, que ha contado con la ayuda de su hermano, el debutante George Gatins. Por si fuera poco, Need for Speed se resiente de su extrema ligereza, y de sus ansias por imitar a la exitosa saga iniciada con A todo gas, con la que tiene numerosos puntos en común, sobre todo las competiciones clandestinas de vehículos. Además, no acaban de resultar convincentes algunos actores que han dado más de sí en otras ocasiones, como Aaron Paul (Breaking Bad) y Dominic Cooper (El doble del diablo, An Education).

4/10
El vuelo

2012 | Flight

Después de pasar una noche casi en blanco, bebiendo, consumiendo drogas y practicando sexo con una compañera azafata, Whip, piloto, se dispone a ponerse al mando de su avión en un vuelo hasta Atlanta que ha hecho mil veces. El aparato sufrirá graves problemas una vez en el aire, y sólo la pericia de Whip logra un aterrizaje casi milagroso. Pero detrás quedan seis víctimas mortales, y el inevitable litigio en los tribunales para dirimir responsabilidades económicas. Aunque lo más serio es un posible horizonte penal para Whip, por pilotar bajo la influencia de sustancias tóxicas. Tras insistir tres veces seguidas –Polar Express, Beowulf, Cuento de Navidad– con películas rodas con actores y luego, con el método de movimiento y captura, convertidas en singulares cintas de animación, se diría que Robert Zemeckis se ha cansado de explorar esta vía de creación artística –menos mal, tampoco aporta gran cosa– y vuelve con El vuelo a una historia “normal” de tintes dramáticos, más en la línea de Náufrago. Para ello maneja un libreto de John Gatins (Acero puro, Coach Carter) que ha sido nominado al Oscar. El vuelo planea, si nos permite el juego de palabras, con una idea muy sugerente, y plasmada con una expresión en inglés intraducible con la fuerza del original. El abogado de Whip trata de que el comité investigador considere que la situación a la que se enfrentó el piloto fue “de fuerza mayor”, en inglés “Act of God”, o sea, que no cabía hacer otra cosa que lo que hizo Whip, y el resto de lo que ocurriera, correspondía a Dios decidirlo. Y en efecto, la cuestión de la fe –o la falta de ella– del protagonista, es esencial y recurrente en la trama, también con abundante subtexto, como el lugar donde se estrella el avión, al lado de una iglesia y un río donde realizan bautismos los baptistas. Y el film no es otra cosa que el retrato de un hombre sin rumbo y en caída libre –como su avión durante el accidente, ya que a sus adicciones Whip suma una familia rota, está divorciado y su hijo adolescente no quiere saber nada de él–, al que lo acaecido podría hacerle remontar el vuelo. Y múltiples señales –maravillosa la escena en el rellano de una escalera de él con una heroinómana y un enfermo de cáncer terminal– le recuerdan constantemente la misteriosa acción de Dios en el devenir de los hombres. Con El vuelo no estamos ante un film complaciente, abundan los momentos desgarrados. Whip está solo con su alcoholismo, no quiere ayuda de nadie. Desearía cambiar, más tras el accidente, pero hacerlo no resulta tan sencillo. Y la trama se enriquece con su relación –“la extraña pareja”, podríamos decir– con la adicta a las drogas, otra invitación a cambiar de rumbo. En cambio, aunque sea con el deseo de pintar en tres trazos la desastrosa vida del protagonista, a la gráfica escena de arranque le falta elegancia y sutileza. Zemeckis lleva muy bien el guión de El vuelo en líneas generales, y Denzel Washington es columna vertebral indispensable para sostener lo que se nos va contando, dicho sea sin demérito del ajustado reparto, donde destacan Kelly Reilly, Melissa Leo, Bruce Greenwood y Don Cheadle. Su trabajo se revela esencial para los momentos más “peligrosos”, de modo que logra sacar adelante y emocionar en la comparencia pública, escena que se prestaba al tópico, aunque quizá las escenas subsiguientes que cierran el film no acaban de funcionar, una verdadera lástima.

6/10
Acero puro

2011 | Real Steel

El canadiense Shawn Levy se convirtió en punto de referencia de la industria con Noche en el museo, que arrasó en las taquillas. En Acero puro continúa en el terreno del cine familiar, y de los sólidos efectos especiales, en un film de tono un poco más dramático. Adapta libremente un relato corto del maestro del género fantástico Richard Matheson, que ya dio lugar a "Steel", un recordado episodio de En los límites de la realidad que protagonizó Lee Marvin. Charlie Kenton fue un tenaz boxeador hasta que los humanos fueron reemplazados en el ring por pesados robots que se destrozan a puñetazo limpio. Desde entonces, sobrevive manejando baratos robots con los que combate por dinero en pueblos perdidos. Tras perder al último de sus púgiles destrozado por un toro con el que se enfrentaba en singular liza, Kenton se hace cargo durante un verano de Max, su hijo, al que apenas conoce pues hasta entonces ha vivido todo el tiempo con su madre, prematuramente fallecida. El chico encuentra casualmente en un vertedero de chatarra a un viejo robot concebido como sparring, que demuestra tener actitudes para el combate... Producen Acero puro nada menos que Robert Zemeckis y Steven Spielberg, que como realizador versionó a Matheson en su debut, El diablo sobre ruedas, y que se involucra de nuevo en una historia de robots, después de la saga de Transformers. Sin embargo, se trata de un producto muy diferente, que se aleja del gran espectáculo y de la destrucción masiva de edificios. Estaría más cerca de los clásicos del cine pugilístico, ya que en realidad parece una mezcla de Campeón y Rocky, con la diferencia de que los combates los realizan los robots, lo que le da cierta frescura. El todoterreno Hugh Jackman sale del paso con nota, como siempre, en un papel de perdedor muy en plan El buscavidas, y cuenta para darle la réplica con un niño actor resultón, Dakota Goyo, que fue Thor de pequeño, y que resulta convincente como chaval más maduro en muchos aspectos que su padre. También cumple el elenco femenino, encabezado por Evangeline Lilly (Kate de Perdidos) y Hope Davis, en un breve papel. Una vez más, Levy logra con Acero puro un producto atractivo y ameno para un 'target' muy amplio, con pequeñas notas sobre la responsabilidad familiar, las relaciones paternofiliales, y sobre todo la capacidad del ser humano de superarse a sí mismo. También tienen su valor sus críticas a la reconversión del deporte en espectáculo donde todo vale con tal de ganar de dinero.

6/10
Dreamer. Camino hacia la victoria

2005 | Dreamer: Inspired by a True Story

Película familiar de DreamWorks, en la línea de Seabiscuit, pero con niña. La escribe y dirige todo un experto en el subgénero de cine deportivo, John Gatlin, que antes había escrito los libretos de Hardball, sobre hockey, y Coach Carter, ambientado en el mundo del baloncesto. Ahora debuta tras la cámara con una historia de hípica, aunque tuvo que sudar para lograrlo: en concreto, le dijeron que tendría luz verde si lograba que Dakota Fanning protagonizara el film, lo que obligó a cambiar su personaje, que inicialmente era un chico. Ben es un competente criador de caballos, pero muy encerrado en su trabajo. Sucesos del pasado condujeron a que la finca propiedad de su familia ya no tenga caballos, como antaño, y a que trabaje por cuenta ajena. Ben se lleva mal con su padre, y apenas habla con su hija pequeña Cale, a la que le encantan los jamelgos. Un poco a regañadientes se la lleva un día al trabajo, justo cuando un magnífico animal, Sonia, se lesiona por culpa del dueño –el villano de la función–, empeñado en que corriera una carrera. Como el insensible jefe quiere sacrificar a la yegua, que ahora no le sirve para nada, Ben le afea su actitud: consecuencia, el despido, pero antes logra su liquidación, lo que incluye el animal. Nadie da un dólar por Sonia, pero los cuidados de Ben y dos trabajadores mexicanos, los consejos de su padre y el apoyo de su esposa, y, sobre todo, el entusiasmo de Cale, obrarán una especie de milagro. Aunque pocas cosas sorprenden en este film, el conjunto resulta muy grato. Se resalta sobre todo la unidad familiar, a la que contribuye la tenacidad de Cale en conseguir que Sonia sea un gran caballo de carreras. En tal sentido, la película es una apuesta nítida por el cumplimiento del "sueño americano", algo que se subraya, por sin alguien lo dudaba, con el nombre de la yegua que aglutina al clan familiar: Sonia suena como Soña, y pasa a ser Soñador, Dreamer en inglés; y para no andarse con sutilezas, el jockey tiene unos sueños, que inicialmente eran pesadillas, pero que a medida que se acerca la gran carrera climática, se convierten en halagüeños. Destaqcan el atinado reparto, y la naturalidad de la Fanning.

5/10
Entrenador Carter

2005 | Coach Carter

Historia real de Ken Carter. Este hombre negro, dueño de una tienda de deportes, acepta el trabajo de entrenar al equipo de baloncesto de su antiguo instituto, sito en un barrio deprimido de Richmond. Como suele ocurrir en este tipo de relatos, al principio los chicos son un desastre, pero a base de tesón, disciplina y motivación, Carter logra magníficos resultados en la cancha. Lo que diferencia este film de otros de corte deportivo, es que Carter no se conforma con que sus pupilos sean buenos encestando. Él lo que quiere, por encima de todo, son resultados académicos, que los chicos estudien y se labren un futuro. Hasta el punto de interrumpir la larga cadena de éxitos de sus chicos: el entrenador les prohíbe jugar, mientras no superen sus exámenes. Se trata, como puede verse, de un film sembrado de buenas intenciones, que se sigue con interés por su dibujo de los dramas individuales de los muchachos. No en vano, Thomas Carter (Rebeldes del swing, Espera al último baile) es un especialista en historias de superación personal. Cuenta además, al frente del reparto, con Samuel L. Jackson, el inflexible entrenador.

6/10
Hardball

2001 | Hard Ball

El género deportivo tiene un inconveniente: las películas suelen ser muy similares. Normalmente, el equipo de fútbol, hockey, atletismo o petanca olímpica de turno comienza siendo desastroso y es el que menos posibilidades tiene de alcanzar el éxito. A través de la autosuperación de los protagonistas, se consigue alcanzar la gran final, donde se juegan el todo por el todo. Aún así, continúan apareciendo grandes películas que dan otra vuelta de tuerca a este esquema, como Un domingo cualquiera o Titanes. Hicieron historia. Si aquellas hablaban de la corrupción y el racismo, en esta ocasión se utiliza el género para hablarnos de los estratos más marginales de la sociedad. Keanu Reeves, no ha descansado mucho entre los rodajes de Matrix y su continuación, pues ha tenido tiempo para protagonizar Noviembre dulce, Premonición, Juego asesino y la también deportiva Equipo a la fuerza. Aquí se convierte en Conor, auténtico arquetipo de perdedor, dedicado a las apuestas y reventa de entradas, que debe dinero a sujetos peligrosos. Su amigo de la infancia Jimmy, que trabaja en un bufete de abogados, le promete un dinerillo a cambio de un favor: entrenar al equipo de béisbol que la empresa de Jimmy patrocina, formado por chavales del barrio menos recomendable de Chicago. Aunque no le dan demasiado bien a la bola, jugar se convertirá para los niños y el entrenador en la forma de escapar al fracaso al que, presuntamente, están destinados. Además, Conor tendrá tiempo de enamorarse de la maestra de los chavales. Del reparto destaca Diane Lane (La tormenta perfecta), pero atención a la expresividad de los niños, todos ellos debutantes: fueron elegidos entre auténticos chicos deportistas de Chicago. Esto otorga verosimilitud a la trama, que está basada en una experiencia real, la de Daniel Coyle que describió los hechos en su novela autobiográfica.

5/10
Frances Ferguson

2019 | Frances Ferguson

Acero puro

2011 | Real Steel

El canadiense Shawn Levy se convirtió en punto de referencia de la industria con Noche en el museo, que arrasó en las taquillas. En Acero puro continúa en el terreno del cine familiar, y de los sólidos efectos especiales, en un film de tono un poco más dramático. Adapta libremente un relato corto del maestro del género fantástico Richard Matheson, que ya dio lugar a "Steel", un recordado episodio de En los límites de la realidad que protagonizó Lee Marvin. Charlie Kenton fue un tenaz boxeador hasta que los humanos fueron reemplazados en el ring por pesados robots que se destrozan a puñetazo limpio. Desde entonces, sobrevive manejando baratos robots con los que combate por dinero en pueblos perdidos. Tras perder al último de sus púgiles destrozado por un toro con el que se enfrentaba en singular liza, Kenton se hace cargo durante un verano de Max, su hijo, al que apenas conoce pues hasta entonces ha vivido todo el tiempo con su madre, prematuramente fallecida. El chico encuentra casualmente en un vertedero de chatarra a un viejo robot concebido como sparring, que demuestra tener actitudes para el combate... Producen Acero puro nada menos que Robert Zemeckis y Steven Spielberg, que como realizador versionó a Matheson en su debut, El diablo sobre ruedas, y que se involucra de nuevo en una historia de robots, después de la saga de Transformers. Sin embargo, se trata de un producto muy diferente, que se aleja del gran espectáculo y de la destrucción masiva de edificios. Estaría más cerca de los clásicos del cine pugilístico, ya que en realidad parece una mezcla de Campeón y Rocky, con la diferencia de que los combates los realizan los robots, lo que le da cierta frescura. El todoterreno Hugh Jackman sale del paso con nota, como siempre, en un papel de perdedor muy en plan El buscavidas, y cuenta para darle la réplica con un niño actor resultón, Dakota Goyo, que fue Thor de pequeño, y que resulta convincente como chaval más maduro en muchos aspectos que su padre. También cumple el elenco femenino, encabezado por Evangeline Lilly (Kate de Perdidos) y Hope Davis, en un breve papel. Una vez más, Levy logra con Acero puro un producto atractivo y ameno para un 'target' muy amplio, con pequeñas notas sobre la responsabilidad familiar, las relaciones paternofiliales, y sobre todo la capacidad del ser humano de superarse a sí mismo. También tienen su valor sus críticas a la reconversión del deporte en espectáculo donde todo vale con tal de ganar de dinero.

6/10
Dreamer. Camino hacia la victoria

2005 | Dreamer: Inspired by a True Story

Película familiar de DreamWorks, en la línea de Seabiscuit, pero con niña. La escribe y dirige todo un experto en el subgénero de cine deportivo, John Gatlin, que antes había escrito los libretos de Hardball, sobre hockey, y Coach Carter, ambientado en el mundo del baloncesto. Ahora debuta tras la cámara con una historia de hípica, aunque tuvo que sudar para lograrlo: en concreto, le dijeron que tendría luz verde si lograba que Dakota Fanning protagonizara el film, lo que obligó a cambiar su personaje, que inicialmente era un chico. Ben es un competente criador de caballos, pero muy encerrado en su trabajo. Sucesos del pasado condujeron a que la finca propiedad de su familia ya no tenga caballos, como antaño, y a que trabaje por cuenta ajena. Ben se lleva mal con su padre, y apenas habla con su hija pequeña Cale, a la que le encantan los jamelgos. Un poco a regañadientes se la lleva un día al trabajo, justo cuando un magnífico animal, Sonia, se lesiona por culpa del dueño –el villano de la función–, empeñado en que corriera una carrera. Como el insensible jefe quiere sacrificar a la yegua, que ahora no le sirve para nada, Ben le afea su actitud: consecuencia, el despido, pero antes logra su liquidación, lo que incluye el animal. Nadie da un dólar por Sonia, pero los cuidados de Ben y dos trabajadores mexicanos, los consejos de su padre y el apoyo de su esposa, y, sobre todo, el entusiasmo de Cale, obrarán una especie de milagro. Aunque pocas cosas sorprenden en este film, el conjunto resulta muy grato. Se resalta sobre todo la unidad familiar, a la que contribuye la tenacidad de Cale en conseguir que Sonia sea un gran caballo de carreras. En tal sentido, la película es una apuesta nítida por el cumplimiento del "sueño americano", algo que se subraya, por sin alguien lo dudaba, con el nombre de la yegua que aglutina al clan familiar: Sonia suena como Soña, y pasa a ser Soñador, Dreamer en inglés; y para no andarse con sutilezas, el jockey tiene unos sueños, que inicialmente eran pesadillas, pero que a medida que se acerca la gran carrera climática, se convierten en halagüeños. Destaqcan el atinado reparto, y la naturalidad de la Fanning.

5/10

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