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Biografía

John Hodge

John Hodge

John Hodge

Filmografía
T2: Trainspotting

2017 | T2: Trainspotting

Tras pasar unos años en Amsterdam donde huyó con el dinero de un alijo de heroína que pertenecía a sus amigos, Mark Renton regresa a los suburbios de Edimburgo, en apariencia renovado, pues dejó la heroína, se ha casado y ha sido padre. Allí se reencontrará con sus antiguos camaradas Daniel “Spud” Murphy y Simon “Sick Boy” Williamson, y también con el violento “Franco” Begbie, que le guarda un gran resquemor, poco después de salir de prisión. Más vale tarde que nunca. 20 años después de Trainspotting, Danny Boyle retoma a los personajes de aquel film, que supuso su consagración. No sigue la trama de “Porno”, la secuela literaria de Irvine Welsh, aunque se inspira en algunos pasajes del texto. Recupera al elenco, formado por el ahora reconocidísimo Ewan McGregor, el un tanto de capa caída Robert Carlyle, un Jonny Lee Miller que se mantiene con la serie Elementary, y Ewen Bremner que nunca consiguió despegar. El cuarteto sabe abordar la madurez de sus personajes, que siguen siendo perdedores en un mundo marcado por las drogas, la violencia y el sexo, si bien el panorama que se pinta no es tan oscuro como el del film original. Está claro que Boyle tiene una enorme fuerza visual, con efectos frescos, como rótulos impresionados, o alguna secuencia onírica, al estilo del original, que sirve como metáfora de lo que está ocurriendo. Pero llega un momento en que al espectador no le interesa nada ni la historia, ni los personajes, pues el guionista, de nuevo John Hodge, abunda en secuencias que o bien se limitan a rendir tributo a lo ya conocido o parecen no añadir nada, una mera distracción que no va a ningún puerto. Alguna de ellas tiene cierta gracia, como la improvisada canción anti-católica, que emociona a los ‘hooligans’ protestantes, pero al final el conjunto aburre. Para pasar un rato de nuevo con los viejos personajes, casi merece más la pena revisar el material antiguo. En el ranking de secuelas tardías está más cerca de Psicosis 2: El regreso de Norman, Tron Legacy o La familia bien, gracias, que de Mad Max: Furia en la carretera.

4/10
The Program

2015 | The Program

El ciclista norteamericano Lance Armstrong pasa por haber protagonizado el mayor fraude deportivo de la historia. Durante años se sometió a un meticuloso programa de dopaje que le alzó a la más alta cumbre del ciclismo, deporte en donde llegó a ganar siete Tour de Francia entre los años 1999-2005. Pero en 2012, tras muchos meses de investigaciones, le fueron retirados todos sus títulos ganados a partir de 1998 y fue suspendido de por vida por dopaje sistemático. Fue la caída de un icono deportivo de la que el mundo del ciclismo internacional –profesionales, aficionados y opinión pública– aún está intentando reponerse. Ésta es la historia que cuenta con mucha soltura The Program (título que hace referencia a la planificación de dopaje que seguía el corredor), donde el veterano Stephen Frears sabe evitar soflamas latosas e innecesarias sobre sustancias, porcentajes, análisis farmacológicos, etc., aunque algo de esto hay, gracias a un guión accesible a todo tipo de público, de modo que las evidencias de las trampas llevadas a cabo por Armstrong son claras como la luz del día, mostradas en pantalla con implacable contundencia. En este sentido, el director inglés no se anda con chiquitas y desnuda la personalidad de Armstrong como la de un tramposo sin moral, cuya ambición por ganar llegó a rozar lo enfermizo y que le llevó a una espiral de mentiras que arrastró al abismo a muchas otras personas. The Program está basado especialmente en el libro que escribieron en 2004 –por tanto ocho años antes de que sancionaran al corredor– los periodistas del The Sunday Times David Walsh y Pierre Ballester, que contenía algunas entrevistas con conocidos de Armstrong que arrojaban sospechas sobre sus costumbres antideportivas. Y también se han usado los informes de la investigación llevada a cabo por diferentes organismos oficiales, como la USADA (Agencia Antidopaje de Estado Unidos) o la UCI (Unión Ciclista Internacional). Pero el guión de John Hodge (Trainspotting) es inteligente al enfrentarse a tan ingente material, pues elude terrenos pantanosos y escoge lo justo, para centrarse casi exclusivamente en la vida cotidiana del ciclista en época de competición, en sus métodos de dopaje y en sus interacciones con un reducido grupo de allegados (el médico Michele Ferrari, su director de equipo Johan Bruyneel, su compañero Floyd Landis, su abogado Bill Stapleton). De este modo se deja de lado casi totalmente cualquier faceta de Armstrong que haga referencia a su vida privada, y sólo se recrean algunos momentos que dedica a Livestrong, su fundación contra el cáncer, terreno en donde el deportista muestra su lado más humano y solidario. Acierta Frears al adoptar la historia con un estilo que tiene mucho de reportaje deportivo, hay ritmo, imágenes de carreras con look televisivo, ruedas de prensa, etc., pero también, aunque en segundo plano, supone otro homenaje más al periodismo de investigación (como Todos los hombres del presidente o Spotlight), donde se presenta al personaje de Walsh como un adalid de la verdad que se juega su carrera al oponerse a las mentiras de Armstrong. Pese a tratar hechos más o menos conocidos, este enfoque dinámico aporta agilidad a la historia, que se sigue siempre con interés, incluso con un punto de intriga. El reparto que maneja Frears está muy equilibrado, aunque brillan especialmente un estupendo Ben Foster (El único superviviente) en el papel protagonista y Chris O'Dowd (Calvary) en el del periodista David Walsh.

6/10
Escuadrón de élite

2015 | Antigang

Serge Buren lidera un singular equipo de policías poco convencionales. Para realizar sus arrestos son capaces de todo, inlucio el uso de violencia física y otros métodos poco convencionales. Las cosas, sin embargo, no seran tan fáciles cuando se enfrenten a un nuevo caso: el de los robos a varios bancos y tiendas de joyas en leno centro de París. El estupendo Jean Reno protagoniza esta entretenida y movidiva película franco-británica, que consigue mantener el interés con muy pocas herramientas. Tras las cámaras se sitúa Benjamin Rocher, que se dio aconocer con La horda.

4/10
Trance

2013 | Trance

Simon trabaja en una casa de subastas de valiosas obras de arte en Londres. Se pone de acuerdo con una banda de ladrones para birlar un valioso cuadro de Goya, en plena subasta. Pero sus cómplices descubren que les ha dado el cambiazo a la hora de fingir ser la víctima que les entrega el Goya; y él, en la refriega del espectacular robo, recibe un golpe que le hace perder la memoria. Le obligarán a acudir a Elizabeth, una terapeuta, que mediante hipnosis trata de hacerle superar la amnesia. El guionista John Hodge vuelve a trabajar con Danny Boyle en una de esas historias de robos, dinero, maldito dinero, que les ayudaron a labrar su prestigio. Ambos colaboraron al inicio de sus carreras en Tumba abierta, Trainspotting y Una historia diferente, pero a partir de La playa, del año 2000, sus caminos se separaron. Ahora se reúnen en Trance, un film de arranque brillante y vertiginoso, con buen uso de la voz en off del protagonista narrador,y que transmite en sus primeros pasos un aire de elegancia sofisticada típico de ciertas películas de robos audaces. La idea de la hipnotista compinchada, que debe hacer que el protagonista recupere la memoria, también engancha. Pero luego la película se empantana en la fase “hacer recordar”, que se prolonga demasiado, hasta llegar a la parte de las “sorpresas”, un castillo de fuegos artificiales muy aparatoso y que cuesta aceptar. No obstante Trance tiene a su favor el planteamiento de sembrar en el espectador un “gusanillo”, el de querer reconstruir todo desde el principio una vez vista la película, para analizar la coherencia. Y aunque hay algunas “casualidades”, la coherencia existe. Antes hemos hablado de película “sofisticada”. Esto no es del todo cierto, pues Boyle se deja llevar por cierto hiperrealismo desagradable e insistente en las escenas de violencia y sexo, que no ayuda a la deseable brillantez del film, que definitivamente sólo la presenta de modo parcial. Los actores no tienen oportunidad para grandes composiciones, aparte del exhibicionismo se limitan a cierta pose cínica (James McAvoy y Rosario Dawson, sobre todo) o brutal (Vincent Cassel, en su típico papel de malo malote que hizo mejor, por ejemplo, en Mesrine, parte 1: Instinto de muerte y su secuela Mesrine, parte 2: Enemigo público nº 1).

5/10
Los seis signos de la luz

2007 | The Seeker: The Dark Is Rising

La productora Walden Media sigue empeñada en entregar cine familiar de calidad, después de títulos de la talla de Las crónicas de Narnia: El león, la bruja y el armario, Un puente hacia Terabithia o La telaraña de Carlota. Ahora su punto de partida son las novelas juveniles de Susan Cooper. El film sigue los pasos de la familia Stanton, un matrimonio con seis hijos, y mayormente del hijo pequeño Will, un adolescente que está empezando a descubrir que le gustan las chicas, y que sufre las burlas y bromas de sus dos hermanos mayores gemelos. Un día se presentan ante él los Ancestrales, unos personajes que le explican que, por ser "el séptimo hijo de un séptimo hijo" tiene un don especial que le convierte en Buscador, capaz de reconocer los seis signos que salvarán al mundo de una terrible e inminente amenaza. El chico considera que su valía es escasa, pero pondrá todo de su parte para descubrir dichos signos, lo que le obliga a viajar en el tiempo y enfrentarse a increíbles peligros. Estamos ante una película entretenida, e impregnada de buenos valores educativos: desde la unidad familiar y la necesaria confianza entre padres, hijos y hermanos, a la necesidad de enfrentarse a los problemas sin complejos, aunque de entrada asusten. Pero le pesa un tanto el ensamblaje del mundo fantástico con el mundo real de la familia y la escuela (el equivalente a "muggles" y magia de la saga "Harry Potter"), algo torpe, y un manierismo excesivo en la acumulación de efectos visuales y de una cámara que busca, con ocasión o sin ella, planos cenitales, ángulos extraños y mareantes movimientos en espiral.

5/10
El último acto

2002 | The Final Curtain

Dos presentadores de televisión. Uno es el veterano y popular J.J. Curtis. El otro es David Turner, un recién llegado con ganas de trepar. Los celos entre uno y otro les conducen a hacerse mil y una perrerías, cada vez más subidas de tono. John Hodge, el guionista habitual de Danny Boyle, idea una historia con duelo de egos, donde brilla el veteranísimo Peter O'Toole, el mítico Lawrence de Arabia.

4/10
La playa

2000 | The Beach

Richard es un joven ‘moderno’... Él solito se ha montado unas vacaciones en Tailandia. Y se las arregla bastante bien. Una noche un vecino de hotel con un punto (y dos) de locura, le muestra un mapa de ‘la playa’, un lugar que sería algo así como el paraíso en la tierra. Al día siguiente el vecino amanece muerto: se ha suicidado. Richard decide partir en busca del mítico lugar, y pide a una pareja de franceses (la chica le ha hecho tilín), que le acompañen en su aventura. Este film, adaptación de una novela de Alex Garland, encaja de modo coherente en la filmografía de Danny Boyle. En Tumba abierta las personas buscaban la felicidad a través del dinero, y en Trainspotting por la droga; ambos caminos se revelaban insatisfactorios. En La playa, tenemos un auténtico paraíso, al menos en apariencia. La playa secreta, a la que el trío protagonista llega tras diversas peripecias, ofrece un paraje increíble. Allí no es necesario trabajar: todo el día puede uno bañarse, retozar con el compañero o compañera de turno, practicar deportes, fumar hierba... Parece la comunidad perfecta, al estilo hippy, que vive sólo para el deleite de los sentidos y hacer lo que venga en gana. Parece. Boyle ofrece un film con algo de contenido, que hace reflexionar un poco acerca de dónde ponemos nuestros anhelos de felicidad. Aunque se lía –no tiene claro todo lo que pretende contar–, muestra cómo los corazones pueden endurecerse hasta límites insospechados en esa ‘comunidad perfecta’. El director cita a Apocalypse Now, con Robert Carlyle trastocado en coronel Kurtz de pacotilla, y transforma a Leonardo DiCaprio, sin que venga muy a cuento, en un personaje que se cree protagonista de un videojuego. 

4/10
Una historia diferente

1997 | A Life Less Ordinary

El éxito de Trainspotting lanzó al trío británico Danny Boyle (director), John Hodge (guionista), Andrew Macdonald (productor) a filmar su primera película americana, una historia romántica y optimista, abierta a la trascendencia. Y que, sin embargo, conecta con la visión desencantada del mundo de los otros films de Boyle. A su manera, los dos protagonistas responden al perfil de jóvenes con pobres horizontes vitales. Robert, un perdedor, trabaja en una empresa de limpieza, pero su ilusión sería escribir guiones de cine. Su despido y sustitución por un robot, es un shock. Desesperado, amenaza a su jefe y se lleva a su hija Celine, con intención de pedir un rescate. En cuanto a Celine, rica y mimada, tiene caprichos tan peligrosos como el tiro a la manzana con un sufrido criado debajo. Tras muchos novios que no le han satisfecho, decide añadir algo de emoción a su vida facilitando a Robert su secuestro. Si perdedores son en el film los seres humanos, lo mismo cabría aplicar a los ángeles Jackson y O’Reilly, y a su jefe, el arcángel Gabriel; en su concepción antropomórfica, en clave humorística, es visible su cansancio de ayudar a los humanos en sus continuas crisis matrimoniales. En su nueva tarea, lograr que Robert y Celine se enamoren, las dificultades les llevan a considerar la paciencia de Dios con los hombres, y a pensar que quizá los tiene demasiado descontrolados. Pues la ayuda celestial a los protagonistas no impide su libertad. Aunque aventuras y desventuras sean alocadas, y recurran a la violencia paródica, las domina un tono que tiende a ser amable, y que posibilita la declaración final –sobre un fondo en que se retroproyectan diversos sucesos acontecidos en el film–, en que los protagonistas hablan explícitamente de su confianza en la providencia divina. Sin ser sesuda –tiene un tono ligero, a veces algo frívolo y sensual, siempre con sentido del humor–, la película habla de que es alcanzable la felicidad entre un hombre y una mujer, y de las ayudas insospechadas que uno puede recibir. Boyle menciona dos referencias para su film: A vida o muerte (Michael Powell, 1946) en el tratamiento celestial, y Sucedió una noche (Frank Capra, 1934) en la relación de él y ella. No está mal para alguien a quien se relaciona siempre con directores modernos (Quentin Tarantino, Stanley Kubrick, Martin Scorsese, David Lynch). Para presentar el cielo se opta por una óptica moderna –los ángeles podrían ser ejecutivos de una empresa moderna–, con presentación visual en que domina el color blanco, en vestuario, mobiliario y luz. La relación de Robert y Celine, aun dentro de esa visión contemporánea, remite a los clásicos. Se juega bien con el contraste de personalidades que caracterizan Ewan McGregor y Cameron Díaz: él algo tímido y poco decidido, ingenuo, con escasa imaginación, víctima del capitalismo; ella resuelta e ingeniosa, cansada de su vida de niña consentida. Existe la tan manida química entre los dos actores, y los momentos de humor –y drama– funcionan perfectamente. Las llamadas para pedir el rescate, o el modo en que esquivan a un vecino curioso, son modélicos.

6/10
Trainspotting

1996 | Trainspotting

Las drogas según Danny Boyle. La voz en off de Mark con que empieza el film, propone una curiosa disyuntiva: escoger una vida rutinaria ("escoge la vida, escoge el trabajo, escoge una carrera...") o el vértigo irracional de las drogas. El trío Boyle (director)-Andrew Macdonald (productor)-John Hodge (guionista), que adapta la impactante novela del vitriólico Irvine Welsh, ofrece una visión muy descarnada de la drogadicción, donde sentido del humor y hallazgos visuales (como la célebre y alucinante escena de la taza del váter) no ocultan la sordidez del tema, y los peligros reales a donde lleva.

7/10
Tumba abierta

1994 | Shallow Grave

Juliet, David y Alex son tres amigos que se van a vivir los tres juntos a un piso de solteros. Un día, Hugo, uno de sus compañeros aparece muerto en la cama, víctima de una sobredosis y deja en el piso una maleta llena de dinero. Los chicos, lejos de avisar a la policía, deciden deshacerse del cadáver y repartirse el botín. Humor negro en esta cinta de Danny Boyle, protagonizada por Ewan McGregor, que destacaría dos años después con el mismo director en Trainspotting. Buen ritmo y variedad de géneros dentro de la película, pues hay humor, algo de thriller, suspense... y unos protagonistas algo descerebrados que urdirán una macabra solución.

5/10

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