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Biografía

John Toll

John Toll

John Toll

Premios: 2 Oscar

Oscar
1996

Ganador de 1 premio

Oscar
1995

Ganador de 1 premio

Filmografía
Harriet, en busca de la libertad

2019 | Harriet

Película basada en la vida de Harriet Tubman (1820-1913), nacida esclava como Araminta Ross, que logra escapar de la plantación de Maryland después de que su amo no le reconozca la libertad a la que legalmente tenía derecho. Establecida en Filadelfia, se propone volver al lugar donde podrían esclavizarla de nuevo, para traer consigo a su esposo; pero inesperadas novedades le harán regresar con un nutrido grupo de esclavos, el inicio de su dedicación a la red conocida como “ferrocarril subterráneo”, que busca liberar al mayor número posible de afroamericanos. Mucho ha llovido desde que la afroamericana Kasi Lemmons escribiera y dirigiera en 1997 una inspirada película sureña con elementos mágicos, Eve's Bayou. Por razones que se me escapan su carrera después tras la cámara ha sido bastante irregular, pero ahora regresa con una historia real inspiradora de “vida ejemplar”, la de una mujer fuerte, con una sólida fe cristiana, que cree en la libertad de las personas, y que luchará con todas sus fuerzas contra la injusticia opresora de hombres blancos que se creen que pueden ser propietarios de seres humanos. La película atrapa por el interés del personaje, pero el guion coescrito con Gregory Allen Howard dista de ser perfecto. El reparto está muy bien, con mención especial para Cynthia Erivo, doblemente nominada al Oscar como actriz principal, y por la canción “Stand Up”. Pero es una lástima que algunos personajes estén algo desdibujados, como la Marie de Janelle Monáe, que acoge a Harriet, o el buscavidas Walter, muy bien encarnado por Henry Hunter Hall. Otros podían haber dado quizá más juego, como el reverendo Green al que interpreta Vondie Curtis-Hall, esposo de la directora. Aunque la narración es irregular, esto no impide que haya pasajes de gran fuerza, como el del paso del río, por el que se entiende que luego sea conocida, en su papel de liberadora de esclavos, como “Moisés”, algo subrayado por un himno religioso que recuerda el paso del mar Rojo, y la voluntad cerril del faraón de no querer conceder la libertad a los israelitas. También están muy bien traídos los momentos en que la protagonista reza a Dios pidiendo ayuda, aunque son algo más artificiales las premoniciones, con fogonazos en blanco y negro, que conectan con el mencionado film Eve's Bayou.

6/10
Billy Lynn

2016 | Billy Lynn's Long Halftime Walk

La acción heroica de un soldado en una misión en la Guerra de Irak es filmada por casualidad por una cámara y se convierte en un héroe nacional en Estados Unidos. Se trata de Billy Lynn, un joven humilde que llegó a la guerra de rebote. Ahora, durante un permiso en su país, él y los pocos miembros de su pelotón son solicitados como reclamo comercial en un espectáculo que tiene lugar un enorme estadio de fútbol en Dallas, antes de la celebración de un partido. El taiwanés Ang Lee siempre ha sido un cineasta audaz, que intenta ofrecer películas visualmente novedosas (Tigre & Dragón, La vida de Pi) o explorar territorios difíciles e incluso controvertidos (Brokeback Mountain), terrenos en donde ha demostrado un gran talento o encontrado la esperada respuesta del público. Dentro de las películas peculiares del director podría encuadrarse Billy Lynn, adaptación de una novela de Ben Fountain, donde se habla de la frívola mentalidad ante la guerra por parte de la anestesiada y opulenta población estadounidense, con un planteamiento narrativo poco ortodoxo y que puede hacer difícil su disfrute. Mezcla de sátira y crítica social, el film ahonda a partes iguales en el antibelicismo y en el patriotismo, pero el guión del debutante Jean-Christophe Castelli supone sobre todo la denuncia la ligereza estadounidense e incluso el demencial oportunismo con que los poderosos celebran sus logros bélicos, lo que da lugar a una especie de circo mediático que es un monumento al mal gusto estético y a la estupidez mental. Está bien mostrado en este sentido el estupor de los protagonistas, soldados de élite, que se sienten absolutamente fuera de lugar en ese ambiente, como si fueran peleles sin albedrío manejados al antojo de un surrealista divertimento de dudoso gusto. Desde el punto de vista visual la dirección de Ang Lee es a ratos desconcertante. Con aire muy realista juega con los puntos de vista de la cámara y con movimientos agresivos nos meten en el tinglado como si estuviéramos dentro de un atronador show televisivo, al tiempo que inserta estudiadamente las escenas bélicas que han llevado al pelotón a convertirse en ser héroes de guerra. Logra así un contraste demoledor, modélico al mostrar el sinsentido de las masas. El problema de la atmósfera generada es que produce cierto rechazo y no ayuda del todo a introducirse anímicamente en los sentimientos de los soldados. Entre el reparto, aparte del poco expresivo protagonista, Joe Alwyn, destacan las apariciones de un desagradable Steve Martin como el multimillonario dueño del equipo de fútbol y la presencia de Vin Diesel como el mando militar en la Guerra de Irak.

5/10
El destino de Júpiter

2014 | Jupiter Ascending

Jupiter Jones perdió a su padre, un hombre que miraba a las estrellas con su telescopio, antes de nacer, por culpa de unos asaltantes. Años después, su modesta familia, con ascendientes rusos, se gana la vida limpiando casas, ella se emplea a fondo con su escobilla de limpiar inodoros. Pero resulta que en realidad tiene sangre principesca, y es pieza clave "su majestad" de las luchas de poder que ocurren precisamente en el planeta Júpiter, donde una dinastía de tiranos capitaneados por Balem Abrasax aguardan su cosecha de humanos, cuyo material genético les procura el bien más precioso del universo, el tiempo, con lo que se acercan bastante a su deseo de vivir eternamente. Con la ayuda de Kaine Wise, una especie de hombre lobo que perdió sus alas o algo así, Jupiter se implica en una lucha inesperada por salvar no sólo a su familia, sino a la Tierra entera. Quedan lejanos, muy lejanos, los tiempos en que Andy y Lana (antes Larry) Wachowski hicieron historia con un, ya, clásico de la ciencia ficción Matrix. Las secuelas firmadas por los ahora autodenominados "The Wachowskis" aún se dejaban ver, pero el declive fue evidente con lo que vino después, Speed Racer y El atlas de las nubes, y se confirma con esta apabullante pero hueca y tediosa muestra de ciencia ficción. Con trama y emociones de nulo interés, e interpretaciones acartonadas de Mila Kunis, Channing Tatum y el resto del reparto, lo único a destacar es la imaginería visual, los diseños muy detallados de las naves, de exuberante barroquismo. Porque la acción pura y dura resulta bastante convencional, a veces uno tiene la sensación de estar inmerso en Los 4 fantásticos, Kaine deslizándose por el aire con unas botas brillantes muy "cool", y de que la música de Michael Giacchino, con sus coros, y el sonido a todo trapo, tratan de cumplir la misión imposible de que no se note demasiado el fiasco en que consiste esta película. El destino de El destino de Júpiter es muy probablemente el olvido, un golpe de amnesia de ésos con los que en algún momento nos obsequia la película, cortesía tomada prestada, tal vez, de otro film de ciencia ficción de corte muy distinto, Men in Black.

3/10
Iron Man 3

2013 | Iron Man 3

En esta ocasión, Tony Stark recibe la visita de Maya Hansen, una mujer de su pasado, brillante científica que quiere advertirle del llamado Virus Extremis, que en las manos equivocadas pondrá en apuros al frívolo millonario. Éste ha desarrollado diversas armaduras con las que protegerse, y cuenta con la ayuda de su mejor amigo, el coronel Rhodey, capaz de manejarlas con la misma pericia que él, y de Pepper Potts, su novia. Mientras tanto, un siniestro villano conocido como El Mandarín perpetra terribles atentados. Aunque Jon Favreau, director de las dos primeras entregas de Iron Man, estaba dispuesto a encargase en un primer momento de la tercera, decidió renunciar a la silla teóricamente por disconformidad con la decisión de unir la franquicia con Marvel Los Vengadores. También se dice que pedía demasiado dinero, por lo que decidieron sustituirle. En cualquier caso, Favreau se ha quedado como productor ejecutivo, y como actor secundario retomando el papel del guardaespaldas Happy Hogan. Le pasa el testigo nada menos que a Shane Black, toda una leyenda entre los guionistas del cine de acción, por sus influyentes libretos al servicio del productor Joel Silver, sobre todo la saga de Arma letal. Supone su segundo trabajo como realizador tras Kiss Kiss, Bang Bang, también protagonizada por Robert Downey Jr., que muy posiblemente habrá tenido algo que ver en su fichaje. Fiel a su estilo, Black se limita a enlazar secuencias de acción, con numerosos toques de humor tendente al surrealismo. Ha seguido el sendero trazado por Favreau, lo que significa efectos especiales cuidadísimos a mansalva. Esto propicia –como era de esperar– diversas secuencias de enorme espectacularidad, como un rescate aéreo colectivo, el ataque de las armaduras, el atentado contra la mansión del protagonista, los villanos aparentemente humanos normales que parecen quemarse por dentro, etc. En Iron Man 3 los actores están todos en su papel, pues Robert Downey Jr., Gwyneth Paltrow y Don Cheadle parecen conocerse a sus personajes al dedillo, mientras que aportan aires nuevos los recién llegados Rebecca Hall (la científica), Guy Pearce en un registro de antagonista sin escrúpulos y sobre todo un Ben Kingsley que aporta cierta gracia a su personaje. ¿Se echa de menos algo de fondo en la película? Más allá de la típica advertencia pro buen uso de la tecnología, poco hay detrás de las imágenes de Iron Man 3, por lo que gran parte del público que no busque efectos a mansalva se puede sentir un tanto desplazado. Lo mejor, todas las referencias a la muy superior Marvel Los Vengadores, como el niño seguidor del grupo, y una secuencia de propina también relacionada con aquel film que se hace esperar tras unos títulos de crédito interminables.

5/10
La extraña vida de Timothy Green

2012 | The Odd Life of Timothy Green

Cindy y Jim reciben con enorme dolor la noticia de que no pueden ser padres. Viven en Stanleyville, un pueblecito precioso, son buenas personas, jóvenes y sanas, y su mayor deseo era tener un hijo. Ahora, en su desconsuelo imaginan cómo habría sido ese niño, qué cualidades tendría, cómo sería... Su sorpresa será mayúscula cuando al despertar después de una noche de tormenta encuentren a un chavalín en su casa. Dice llamarse Timothy y en realidad procede del jardín, en donde la noche anterior el matrimonio había enterrado una caja con las características de su hijo ideal. Diríase que Timothy ha salido del huerto como un vegetal más –incluso tiene hojas en las piernas–, y lo más increíble es que les llama papá y mamá. Tras las dos notables Retrato de April y Como la vida misma, el director Peter Hedges repite detrás de las cámaras para volver a sus tema predilecto: la familia. La extraña vida de Timothy Green es una bella historia sobre las relaciones paternofiliales y el amor familiar, pero con un salto significativo respecto a los otros dos filmes, pues aquí el elemento fantástico es clave. Y al fin la narración acabará trascendiendo el relato –prerrogativa de los grande cuentos– para convertirse en una hermosa y optimista fábula acerca de cómo ha de ser el amor de los padres por los hijos, pues han de aprender a educar bien, aceptando las limitaciones de los niños, cediendo a veces, dejando el espacio necesario para que los hijos puedan crecer libremente y comprendan correctamente el cariño de sus padres. También es un modo eficaz de hablar de la vida como un don y de que hay que aprovechar las propias cualidades para hacer felices a los demás. Respira toda la película una inusitada ternura, que en algún momento puede ser excesiva, pero que a la vez queda salvada por la sencilla atmósfera de cuento familiar en el que –y así se dice explícitamente– todas las cosas son posibles. Es cierto que bajo la agradable perspectiva de relato fantástico se abusa quizá del planteamiento inicial, un hecho tan prodigioso que rechina un poco, y también que en algunos momentos, el tiempo narrativo resulte desconcertante, al igual que la mayoría de las reacciones de los diferentes personajes ante la presencia de un niño que ha salido de la nada. De cualquier forma, esos simplismos definen los propios límites de la película, aunque también amplían por otro lado el horizonte de su público a los más jóvenes. Además, para contar su relato familiar Hedges elige un entorno casi de cuento de hadas, un pueblecito rural que vive de una pequeña fábrica de lápices (lo cual ya parece sacado de la mente de los hermanos Grimm) y que, dentro de las normales discordias, goza de mucha camaradería entre los habitantes. En el aspecto formal destaca sin lugar a dudas la idílica fotografía del maestro John Toll (Braveheart, La delgada línea roja), especialmente en sus preciosistas imágenes otoñales del bosque y sus alrededores. En cuanto al reparto es una buena noticia volver a ver en plena forma a Jennifer Garner, muy bien secundada Joel Edgerton, mientras que el trabajo del chaval protagonista, CJ Adams, funciona.

6/10
El atlas de las nubes

2012 | Cloud Atlas

En el siglo XIX el dueño de una plantación del Pacífico decide ayudar a un esclavo para que escape. En los años 60 del siglo XX, una periodista quiere destapar un caso de corrupción a gran escala y se jugará la vida. Años atrás el hombre que compuso la más bella sinfonía ve cómo otra persona se apodera injustamente de su obra. En el siglo XXII una joven oriental creada en una cadena de producción es salvada de su esclavizada vida por un miembro de las fuerzas rebeldes. Muchos siglos después una mujer venida del espacio busca la ayuda de otros humanos para evitar la extinción de su raza, etc. Los hermanos Wachowski y Tom Tykwer ofrecen un aturullada película, que entremezcla una enormidad de personajes, diferentes escenarios, épocas y puesta en escena, para transmitir una visión global del mundo de tinte filosófico-esotérico procedente de la voluminosa novela homónima de David Mitchell. Durante la primera hora y media de película (las tres horas de duración son desde todo punto de vista exageradas) el espectador puede quedar absolutamente desconcertado, ante un film muy confuso que amalgama todo tipo de tramas y subtramas en un "totum revolutum". Desde luego el trío de cineastas alcanza cotas altísimas de megalomanía al intentar transmitir con esa estructura poliédrica una especie de visión cósmico-profética de la vida humana que daría sentido al mundo. Pero el peligro de contar esto en imágenes wachowskianas es obvio y la superficialidad campea a sus anchas bajo una supuesta hondura metafísica. Lo más interesante de El atlas de las nubes es que busca hacer comprender que la historia del mundo se puede explicar con la frase "el pez grande se come al chico". A lo largo de las eras, la épocas, los años, siempre habrá una lucha de los pobres contra los ricos, de la libertad contra la esclavitud, del amor contra el odio, de la justicia contra la opresión. Jamás el espíritu humano se rendirá ante cualquier forma de tiranía, y nunca podrá quedar aniquilado ante quienes desean someter bajo su mando a los demás hombres. Siempre ha sido así en cada época: en el siglo XIX, en el XX, y lo seguirá siendo en el XXI. Cada uno es libre de elegir el bando, y así forjará su destino... Hasta aquí vamos bien. No hay derrapes. Pero donde la cosa ya se vuelve muy resbaladiza es en el axioma de que "todo está conectado", la otra idea magna que impera en El atlas de las nubes. La cosa resulta un poquito infantil a la hora de hacer comprender al respetable que las vidas que vivimos tienen su inicio en existencias anteriores y que su prolongación se extiende hasta las futuras formas de ser en que nuestros espíritus se desplegarán a su vez, para seguir así una cadena cósmica de vidas, de experiencias que derivan de los diversos actos libres del pasado remoto. Como las imágenes y la sucesión de historias no siempre funcionan para entregar esta visión pseudopanteísta del eterno retorno, los cineastas no dudan en dejar clarito su mensaje explicitándolo burdamente en las bocas de algunos personajes. La sensación es que los Wachowski y su socio Tykwer quieren erigirse aquí en gurús que ofrecen una salida a los infelices humanos que no nos enteramos de que va la vida. Este limitado y pretencioso planteamiento es compatible con una propuesta visual impactante. La imaginación de los creadores de Matrix está fuera de toda duda y aquí vuelven a dar rienda suelta a esa creatividad. Los efectos especiales desplegados a lo largo de todo El atlas de las nubes son considerables, y merece atención especial el esfuerzo por caracterizar de modo diferente a los mismos actores para en cada una de las historias. Aunque es cierto también que el derroche de maquillaje parece a veces descontrolado. Narrativamente la película es muy ecléctica y los hilos narrativos se reparten por doquier, con transiciones más o menos eficaces. Cada espectador tendrá sus preferencias en cuanto a las subtramas. Tienen su gracia las cómicas vicisitudes de Timothy Cavendish (Jim Broadbent), aunque seguramente las aventuras de Chang (Jim Sturgess) y Sonmi (Doona Bae) en un futuro de ciencia ficción son las más logradas, amén de ser las más entretenidas por sus escenas de acción y su sencilla comprensión, y quizá también porque a Somni es a quien corresponde poner inicio y fin al relato y darle de coherencia al conjunto.

4/10
Destino oculto

2010 | The Adjustment Bureau

El congresista David Norris ve truncada su elección como senador por Nueva York, debido a su carácter espontáneo, que rompe moldes. Sin embargo, es esta cualidad la que le hace honesto y le ayuda a afrontar los problemas. Se lo hace ver Elisa, una desconocida con la que coincide la noche de la derrota, y que podría ser el amor de su vida. Cuando inicia los primeros pasos en la relación, unos misteriosos personajes irrumpen en su vida: son una especie de ángeles del Departamento de Ajustes, que deben velar para que los seres humanos no se desvíen de los cauces del plan que el Jefe ha previsto para ellos. Y parece que está escrito que David y Norris no deben volver a encontrarse. Debut en la dirección del guionista George Nolfi (El ultimátum de Bourne), que adapta un relato del escritor de ciencia ficción Philip K. Dick. El film es deudor de títulos como El cielo sobre Berlín y otras películas celestiales, e incide en los temas del amor, el destino, la libertad y la responsabilidad. Una de las cuestiones planteadas es lo voluble del espíritu humano, que no sabe manejar el libre albedrío, y que de alguna manera necesita ser tutelado para no cometer grandes tonterías. Matt Damon da el tipo perfecto de persona atrapada en una situación extraordinaria, que no está seguro de cómo manejar, aunque en el fondo sabe que la clave de acertar es dejarse guiar por el amor frente a temores e intereses espúreos. Tiene en frente a una mujer de carácter fuerte, la bailarina interpretada por Emily Blunt, y una serie de perfectos secundarios –Anthony Mackie, John Slattery, Terence Stamp–, que dan vida a los distintos ángeles, presentados como un cruce de funcionarios y agentes de la CIA. La película, muy entretenida, presenta un guión muy dinámico, que apenas concede un minuto de respiro, y unos vistosos efectos especiales.

6/10
No es tan fácil

2009 | It's Complicated

Entretenida comedia, más divertida que romántica, de la directora Nancy Meyers, que sin embargo no alcanza el nivel logrado en la deliciosa The Holiday (Vacaciones) y se acerca más a Cuando menos te lo esperas, película con la que comparte el tema de las relaciones amorosas en edad madura, además de su liviana superficialidad en materia sexual y sentimental. El guión de No es tan fácil, obra también de Nancy Meyers, se centra en la vida de Jane Adler, una mujer cercana a los sesenta, independiente e inteligente, que se gana la vida estupendamente como chef. Divorciada desde hace diez años, vive en un chalet idílico en una zona residencial de la costa de California y tiene la custodia de sus tres hijos jóvenes, Lauren, Luke y Gabby. Sin embargo, ahora está a puento de enfrentarse a un momento delicado de su vida, pues la hija menor marchará a Los Ángeles y ella quedará sola, por lo que ha hecho planes para reformar la casa a su gusto. Pues bien, con motivo de la graduación de su otro hijo y de los preparativos de la boda de Lauren con su estupendo novio Harley (genial el actor John Krasinski), la risueña Jane volverá a estrechar lazos con su ex marido Jake, ahora casado con una jovencita de buen ver. Pero Jake no ha olvidado a Jane y las cosas se enredan cuando entre ellos surge la atracción de antaño y los ex esposos se convierten en amantes secretos. Se ve que Nancy Meyers cuenta con elementos que domina a la perfección y la historia y las situaciones más cómicas funcionan. De todas maneras, No es tan fácil resultará sin duda más desopilante para la platea femenina, pues el planteamiento se describe a través de los ojos, el corazón y las vivencias de Jane, e incluso hay cierto aire (¿tufillo?) feminista en el conjunto, agudizado en las escenas de las conversaciones de Jane con sus amigas, propias de Sexo en Nueva York, y en la ‘apañada’ resolución del conflicto amoroso. Es más, Nancy Meyers (divorciada y madre de dos hijos) no duda en afirmar que hay mucho de ella en la protagonista y que le atraía especialmente tratar el divorcio en una película, “no la amargura de la separación, sino el mundo posdivorcio, donde los dos ex se encuentran y su relación no acaba nunca realmente”. Este mundo después del divorcio es recogido efectivamente por la película, pero con un enfoque premeditadamente agradable, a ratos muy cómico y con ausencia casi total de momentos traumáticos (aunque no falte la terapéutica visita al psiquiatra), mostrando siempre unas relaciones familiares en general bastante idílicas. Y, cómo no, esta visión excesivamente inocua, que también podría definirse como irreal, viene apuntalada con desparpajo por frecuentes escenas y gags sexuales, aunque están tratados con humor y comedida destreza. Llegados a este punto hay que decir que probablemente lo mejor del film es el trabajo humorístico de los intérpretes, una estupenda Meryl Streep, más recatada que otras veces, y un divertidísimo Alec Baldwin, que parece un actor distinto desde su éxito en la serie Rockefeller Plaza. Hay una hilaridad casi continua en sus escenas (también, es cierto, debido a los excelentes diálogos de Meyers), y en general deja muy atrás al menos inspirado Steve Martin.

6/10
Tropic Thunder. ¡Una guerra muy perra!

2008 | Tropic Thunder

Aunque Ben Stiller se prodiga más como actor, y es sobre todo conocido por protagonizar comedias como Algo pasa con Mary, lo cierto es que ya tiene cuatro películas como director. Empezó con la comedia dramática Reality Bites (Bocados de realidad), un intento serio de describir a la juventud del momento. Pero después dio un giro hacia la comedia alocada, que es el género donde realmente se siente a gusto, con Un loco a domicilio –el mayor fracaso de Jim Carrey–, y Zoolander, corrosiva crítica al mundillo de los modelos. Continúa esta línea ácida en esta cinta metacinematográfica, que sitúa en su punto de mira al Hollywood actual. Damien Cockburn –director británico en alza– se enfrenta a la complicada tarea de dirigir una costosa producción bélica que se rueda en una selva del sudeste asiático. La cinta reúne a cuatro grandes estrellas: Tugg Speedman –especialista en cine de acción, de capa caída–, Jeff Pornoy –protagonista de comedias simplonas y soeces muy populares, en las que interpreta todos los papeles, al estilo de Eddie Murphy–, Alpa Chino –un cantante de hip-hop– y el camaleónico actor teatral multipremiado Kirk Lazarus, que en su afán por preparar meticulosamente todos los papeles que interpreta, no dudará en someterse a una operación para cambiar el color de su piel, porque tiene que interpretar a un negro. El rodaje está a punto de irse al traste, porque el director se muestra incapaz de controlar a los protagonistas, que con sus poses de ‘divos’ se han vuelto insoportables. El productor de la cinta amenaza con cancelar el rodaje. Ante esta situación extrema, el veterano militar Four Leaf Tayback, asesor de la cinta porque se basa en sus experiencias en combate, recomienda al director que lo mejor que puede hacer es abandonar a los actores en una zona inhóspita de la jungla, para que se preocupen únicamente por sobrevivir, y grabarles, para luego montar la película a partir de vivencias reales. Hay algún que otro momento divertido, la idea inicial tiene su gracia, y el film cuenta con buenos actores, de enorme potencial cómico. Se luce especialmente Robert Downey Jr., en un personaje que parodia a grandes actores como Daniel Day-Lewis o Robert De Niro, capaces de grandes sacrificios por convertirse en los personajes que interpretan. Especialmente chocante resulta el papel de Tom Cruise, como productor calvo y obeso, estilo Torrente, radicalmente opuesto a su imagen habitual. También tiene su interés, algún apunte sobre la auténtica naturaleza de los actores, llenos de miedos, y necesitados constantemente de aprobación. Sin embargo, la idea inicial pierde fuelle enseguida. En cuanto los actores están en mitad de la jungla y se enfrentan con unos peligrosos narcotraficantes, la acción apenas avanza. No se sabe muy bien si les están grabando o no, se supone que con cámaras ocultas (¿ocultas por todos los rincones de la selva?). Sus supuestas críticas a Hollywood son de corto alcance, y quedan bastante diluidas por su constante recurso al humor soez –a veces macabro–, que se supone se denuncia. Ben Stiller apenas se molesta en disimular su interés por acaparar los momentos graciosos, y por contra desaprovecha a Jack Black, que como cómico no tiene precio, y que aquí ofrece constantemente la sensación de que daba para mucho más. Tampoco se le saca jugo a los numerosos rostros conocidos que se han prestado a hacer cameos muy poco graciosos. Ciertamente, la aparición de Tobey Maguire, haciendo de sí mismo tiene su gracia, pero resultan bastante ‘sosas’ las apariciones estelares de Mickey Rooney, Alicia Silverstone, Jennifer Love Hewitt, Jon Voight o Jason Bateman. Los planos de Matthew McConaughey se podrían suprimir y no ocurriría nada.

4/10
Lejos de la tierra quemada

2008 | The Burning Plain

Sylvia es la gerente, altamente cualificada, de un restaurante de postín en una ciudad costera. A pesar de su afabilidad con los clientes, su vida personal es un desastre. Por razones ignotas, mantiene relaciones sexuales prácticamente con cualquiera que se ponga a tiro; además uno de los cocineros, casado, también le tira los tejos. Por otro lado, dos adolescentes en la frontera con México, Mariana y Santiago, van a quedar profundamente marcados por la muerte de la madre de ella, Gina, y el padre de él, Nick, que mantenían una relación adúltera, y que perdieron la vida carbonizados en la caravana donde se encontraban clandestinamente; y, para escándalo de sus familias, nacerá un afecto mutuo entre ambos, de imprevisibles consecuencias. Guillermo Arriaga, guionista de Alejandro González Iñárritu en Amores perros, 21 gramos y Babel, debuta en la dirección con un libreto suyo, como era de esperar. De nuevo repite esquema desestructurado y fragmentado, donde hilos narrativos aparentemente inconexos y en planos temporales diversos despiertan la curiosidad del espectador, que trata de descubrir lo que los une. En tal aspecto, el de guión sólido y bien trabado, Arriaga demuestra un gran dominio. Quizá donde se le va un tanto la mano es a la hora de acumular elementos trágicos, algo también presente en sus trabajos previos, pero que aquí alcanza un grado de truculencia y, hasta cierto punto, arbitrariedad, excesivo. También le perjudica a la trama su previsibilidad, prácticamente desde que uno tiene noticia del incendio intuye cómo pudo producirse esa tragedia; lo que invita a cuestionar la relación de Santiago y Mariana, ya de entrada bastante inverosímil, así como su posterior evolución. Mientras que a la "aventura" Gina-Nick le falta un mayor fundamento, son algo tópicas las razones de ella, mientras que las de él, sencillamente, no aparecen. No obstante, hay ideas poderosas, como la utilización del fuego como elemento de múltiples significados: memoria, castigo, sufrimiento... Sorprende la bien construida que está la escena en que Sylvia recibe en su casa a un hombre que le sigue, Carlos, tomándole por un "moscón" más que desea sexo. Y los actores se toman muy en serio a sus personajes –no hay más que ver a Charlize Theron, que se comprometió hasta el punto de figurar como productora ejecutiva del film–, se apropian de sus muchas cuitas. La película, más allá de los numerosas desarreglos afectivos que describe, conyugales, extramaritales, filiales y paternales, ata todos estos elementos por la idea fuerte del perdón, una actitud conmovedoramente humana, pero tan difícil de llevar a la práctica cuando pugnan por dominar pasiones como la del resentimiento y el afán de venganza, cuando no la actitud acomodaticia de huir y no pararse a pensar, estado narcótico al que puede ayudar una insana adicción al sexo.

5/10
Adiós pequeña adiós

2007 | Gone Baby Gone

La pequeña Amanda ha desaparecido. Nadie conoce su paradero. Se produce un gran revuelo entre la opinión pública, la ola mediática no para de crecer. La ciudad de Boston está conmocionada. Una tía de la niña pide ayuda a una pareja de detectives para que investiguen en el barrio, con idea de aprovechar que son vecinos del barrio, por lo que la gente será menos reacia a hablar con ellos que con la policía. Al principio Patrick y Angie son reacios a aceptar el caso; temen cómo les puede afectar el acabar encontrando el cadáver de la niña o, peor aún, no averiguar nunca qué ocurrió y cargar con ello en su conciencia. Ben Affleck ganó un Oscar con su amigo Matt Damon en 1998 gracias a su guión de El indomable Will Hunting. Desde entonces ambos han optado por cultivar más su faceta de actores. Pero una década después Ben Affleck vuelve a coescribir un guión –esta vez con Aaron Stockard, a partir de la novela de Dennis Lehane–, y además debuta en la dirección, con su hermano Cassey como protagonista. Como el lector avezado habrá notado, la trama tiene puntos comunes con un caso real de rabiosa actualidad, el de la desaparición de la niña Madeleine McCann. De hecho, se retrasó el estreno del film en Gran Bretaña por no herir susceptibilidades. Y algo que se preguntaban todos los expertos era si el flujo continuo de noticias sobre el caso McCannn ayudaría o perjudicaría cara a la taquilla. La impresión es que no fue un apoyo, la gente no quería un caso de ficción después de desayunarse todos los días con un caso de verdad. Pero independientemente de esto, Ben Affleck logra entregar una historia desasosegante, que procura huir de lo convencional, y que depara alguna que otra sorpresa. Una de las cuestiones planteadas son los dilemas morales a que se enfrenta el protagonista, de formación católica, algo que se introduce desde el principio con una cita evangélica, la de los enviados como ovejas en medio de lobos: en efecto, en el desenlace, Patrick debe optar por lo que le dicta su conciencia o por una solución acomodaticia y pragmática; y su decisión final le deja un regusto amargo.

6/10
Rise

2007 | Rise

Segundo largometraje cinematográfico como director del venezolano Sebastián Gutiérrez (El beso de Judas), que se prodiga mucho más como guionista de títulos como Serpientes en el avión. Gutiérrez intenta relanzar la carrera en cine de Lucy Liu, que no levanta cabeza desde la primera entrega de Los ángeles de Charlie y que intenta mantener su estatus de estrella con esta cinta y la serie televisiva Cashmere mafia. A Lucy Liu le ha correspondido interpretar a Sadie, intrépida reportera que investiga las actividades de una secta, que capta como adeptos a jóvenes de Los Ángeles. Descubrirá que los miembros son vampiros que convierten en tales a sus nuevos fieles. Ella misma es capturada y cuando se despierta, descubre que también se ha convertido en una vampiresa. Decide vengarse, eliminando uno a uno a los cabecillas del grupo, con ayuda del detective Rawlings, que les investiga porque asesinaron a su hija. Acumula todos los tópicos imaginables del cine vampírico, y su factura tiene la calidad de los telefilmes más descuidados. Las secuencias de acción apenas logran transmitir tensión,  mientras que por el poco interés del argumento, lleno de lagunas, el espectador se fijará en detalles cutres, como los continuos fallos de raccord. No existe ningún tipo de sugerente ambientación, propia de una cinta de terror. Lucy Liu no desentona; ni tampoco Carla Cugino, novia del director, que interpreta un papel pequeño, como miembro de la secta. Pero ninguna de las dos es una intérprete especialmente memorable, capaz de levantar por sus propios méritos un producto de serie B muy mediocre.

4/10
Enfrentados

2006 | Seraphim Falls

Aunque no acaba de despegar de nuevo, el western se resiste a morir en el siglo XXI. Surgen títulos regularmente, algunos de gran calidad, como Open Range, El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford o la excelente serie Deadwood. Aborda el género ahora el cineasta David Von Ancken, hasta ahora dedicado a series como The Shield.  Cinco años después de la Guerra Civil, Morsman Carver, antiguo coronel confederado, recluta a varios hombres para que le ayuden a capturar a Gideon, que fue oficial del ejército del norte. Carver está obsesionado con capturar a su objetivo, por motivos poco claros. Le localizan en una zona aislada, y logran alcanzarle con un disparo, pero éste se tira al río. Convencido de que no ha muerto, Carver advierte a los suyos de que sigan tras él, o no cobrarán lo prometido. Von Ancken narra la historia sin recurrir apenas a los diálogos, y la acción se desarrolla por completo en grandes espacios naturales. Recupera un tema que ha sido tratado muchas veces en clave de cine del oeste, la venganza y sus consecuencias deshumanizadoras, y que ha dado lugar a clásicos memorables. Lo mejor es la dimensión humana que alcanzan los protagonistas, capaces de cometer mezquindades, pero también algún que otro acto noble. Los interpretan con convicción los dos protagonistas, Pierce Brosnan y Liam Nesson, aunque está un tanto desaprovechada –como casi siempre– Anjelica Huston. Desde la aparición de su simbólico personaje, casi al final, el tono se vuelve alegórico y pretencioso, dando lugar a un desenlace bastante fallido. Además, al espectador le queda la sensación de que el desarrollo ha abusado de tópicos hasta el punto de que en algunos fragmentos la acción se vuelve previsible.

4/10
Elizabethtown

2005 | Elizabethtown

Siguiendo la estela de Casi famosos, el cineasta Cameron Crowe transita de nuevo por una historia nostálgica y sentimental, con ribetes autobiográficos y estupendo acompañamiento musical. Todo arranca con un joven ejecutivo al borde del suicidio tras saberse que la multinacional donde trabaja va a perder millones de dólares, debido a su errado diseño de un calzado deportivo. Una llamada al móvil le salva la vida: su hermana le anuncia entre lágrimas la repentina muerte de su padre, que estaba visitando a unos parientes en la otra punta del país. Él se hará cargo de las gestiones funerarias, y en el camino conocerá a un ‘ángel’ (la azafata de su avión, flechazo rápido al corazón), y descubrirá el encanto de la gente sencilla en una idílica ciudad, lejos del mundanal ruido. Crowe parte de una excelente idea, la de la añoranza del fallecido progenitor, para quien el protagonista nunca tenía tiempo, muy ocupado en cuestiones que al final se revelaron banales. La idea de un viaje del protagonista, no sólo físico sino espiritual, a la tierra de sus ancestros, es simpática, y la apoyan bien los secundarios, reflejo de una vida buena y sencilla que el personaje de Orlando Bloom ignora por completo. Pero el director y guionista se complica la vida en esta narración clásica de aires caprianos con un metraje excesivo y algo arrítmico, y con personajes mal definidos (la madre, desaprovechada Susan Sarandon, patética en el discurso en memoria del marido). Orlando Bloom confirma lo que ya apuntó en Reino del cielo: no tiene fuste para sostener una historia. Menos mal que está la encantadora Kirsten Dunst, para echarle un cable. Alguno podría creer que la ciudad de Elizabethtown no existe, que es un invento de Crowe. Pues ese tal estaría muy equivocado. El lugar es auténtico, y se encuentra a 70 kilómetros de Louisville, en Kentucky. Lo cierto es que Crowe no conocía Elizabethtown, y fue buscando un lugar adecuado para rodar como dio con ella; le agradó tanto la ciudad, que incluso decidió que diera nombre a la película.

5/10
El último samurái

2003 | The Last Samurai

Un capitán del Séptimo de Caballería. Con un cuadernito de notas, donde hace apuntes sobre los indios. Bravo en el combate, pero desencantado y algo cínico. Que por avatares mil, va a dar con sus huesos a una idílica aldea donde conviven valientes guerreros nativos y sus familias. Allí descubre una armonía, una espiritualidad estilo New Age, insospechadas. La palabra “honor” vuelve a cobrar sentido. Se enamora de una delicada mujer, que perdió a su esposo en el combate. Las barreras idiomáticas no resultan insuperables, y más bien dan paso al humor y al esfuerzo por hacerse entender. Un niño admira al recién llegado. Entre los próceres de la aldea no faltan el jefe sabio, el guerrero brusco y belicoso, o el afable y acogedor; y todos acabarán compartiendo la amistad y admiración por el “hombre blanco”. Una voz en off nos pone al tanto, de vez en cuando, de todo… ¿Bailando con lobos? ¡No! La película que nos ocupa es El último samurái, y con certeza que ésta es la principal pega que se puede poner al film: ser un calco del título que dirigió y protagonizó Kevin Costner. Únicamente, donde dije “indios” hay que decir “japoneses”. Porque en el film de Edward Zwick, coguionista y director, no basta confirmar que se ha tomado como punto de partida un argumento más o menos universal, lo que legitimaría las similitudes con títulos clásicos; hablamos de la referencia de una película relativamente reciente, que se erige en modelo innegable. Así las cosas, las novedades estriban en que el mundo exótico en que se ve inmerso el protagonista es el Japón feudal de los samuráis, especie casi en extinción ante los avances de la modernidad. La lealtad al emperador a machamartillo –aunque sea inmaduro y pusilánime–, el harakiri –o la muerte con honor antes que la supervivencia deshonrosa–, la hospitalidad ordenada por el jefe del clan –aunque sea al hombre que arrebató la vida a un ser querido–… son reglas que primero aturden al capitán Nathan Algren para luego despertar el respeto, la admiración, e incluso la emulación. Zwick, aficionado a las historias grandes, de corte épico y heroico, Tiempos de gloria, Leyendas de pasión, En honor a la verdad y compañía, se encuentra como pez en el agua con dos horas y media de metraje, que le permiten rodar impresionantes escenas de batallas –con centenares de extras y a lo que parece, sin recurrir a efectos digitales para multiplicar el número de combatientes– magníficamente coreografíadas y acompañadas por la música de Hans Zimmer, lo mejor del film sin duda. El resto está bien llevado, Zwick sabe atrapar al espectador; aunque no deja de cargar esa visión un tanto ingenua de Oriente y la vida sencilla, frente a una civilización occidental donde resultaría poco menos que imposible encontrar el equilibrio. Tom Cruise aguanta el tipo como protagonista absoluto, aunque quizá tenga demasiado presente el modelo Costner para su personaje, incluido el punteado humorístico. Está bien apoyado por los desconocidos actores orientales (sobre todo Ken Watanabe) y el resto del reparto, que con su trabajo evitan los peligros del maniqueísmo excesivo.

6/10
La mandolina del capitán Corelli

2001 | Captain Corelli's Mandolin

Cefalonia. ¿Cefaqué? Sí, Cefalonia, una isla griega, paradisíaca, donde parece que el tiempo se ha detenido. Sus habitantes aman la isla en idílica armonía. Y la bella Pelagia (Penélope Cruz) y el rudo pero amoroso pescador Mandras (Christian Bale) están prometidos. Pero, en pleno año 1941, llegan tropas italianas y alemanes que ocupan la isla. Uno de los integrantes de las fuerzas invasoras es el alegre capitán Corelli (Nicolas Cage), amante de la vida y la belleza, y virtuoso de la mandolina. Poco a poco empezará a sentir una tierna atracción hacia Pelagia. Adaptación de la novela Louis de Bernières a cargo de Shawn Slovo. John Madden, que saboreó las mieles de los Oscar con Shakespeare enamorado, es el director encargado de dar imágenes a ese guión. En el film conviven las escenas donde parece que el entendimiento pacífico entre seres humanos es posible (veladas con canciones), con otras que nos transmiten la cruda realidad de la maldad que anida en el alma humana (los planes de los nazis). En el reparto destaca más el gran Bale, el niño de El imperio del sol, que la pareja protagonista de Cage y Cruz, que se esfuerza en crear la necesaria química.

4/10
Vanilla Sky

2001 | Vanilla Sky

David es un joven editor, rico, con una novia preciosa llamada Julie. Pero no le basta. No tiene escrúpulos en birlarle la chica al que llama “su mejor amigo”. Sin embargo Julie, debido a los celos, provoca un fatal accidente, donde ella muere y él queda con el rostro desfigurado. Un tiempo después, David está recluido en un manicomio, charlando con su psiquiatra. El millonario, que se cubre la cara con una máscara, ha advertido lo pasajero del aspecto físico, y de la vida misma. Pero se encuentra confuso: aunque recuerda lo desesperado que estaba por arreglar su cara a toda costa, las tribulaciones para lograrlo son en su cabeza como una enorme nebulosa. Remake del film de Alejandro Amenábar Abre los ojos, coescrito con Mateo Gil. Penélope Cruz repite su papel, pero los demás actores son celebérrimos intérpretes americanos. Cameron Crowe, que hasta ahora había escrito siempre sus propias historias, y que se declara fan absoluto del film original, confiesa haber hecho caso omiso de los puristas que decían que no debía hacer el film; y ha procurado mejorar el original, aclarar las partes más confusas, para hacer una variación sobre el mismo tema. Para ello ha puesto el acento en la música y en los aspectos visuales. El título del film, hace referencia a cómo era el cielo en un cuadro de Monet: “Quizá era algo real, quizá no, quizá era sólo la imaginación de cómo es el cielo.”

5/10
Casi famosos

2000 | Almost Famous

Años 70. William, un adolescente, lo sabe todo sobre música. Su ilusión es escribir en una revista especializada. Una carambola de coincidencias (sus reportajes en una revista local, el seguimiento de un grupo, el Stillwater), posibilita un encargo de la mítica revista Rolling Stone: cubrirá una gira del grupo. Comienza, entonces, su rito de iniciación a la vida: el vértigo de la fama, las rencillas del grupo, el primer romance... Su madre, viuda, ha dado su consentimiento a la marcha del chico. Pero no puede evitar preocuparse por él. El sólido guión, ganador del Oscar, evita con inteligencia las simplificaciones. Igual se muestran los peligros de la fama (promiscuidad, drogas, vanidad tonta), que se da una visión equilibrada de la madre (sus hijos son lo que más quiere en el mundo, y no permitirá que nadie los eche a perder). Cameron Crowe apuesta por la mirada nostálgica y luminosa al mundo del rock and roll, y evita sumergirse en el lado oscuro que, desgraciadamente, existe. No lo oculta, y describe un ambiente donde el sexo sin compromiso y las drogas parecen lo normal; pero prefiere resaltar lo luminoso e ilusionante. La historia interesa también por la definición de los personajes, mimados en cada uno de sus rasgos. El joven y desconocido Patrick Fugit, con su aspecto inocente y a la vez espabilado, sostiene la historia (el punto de vista de la película es el suyo) sin complejos. Frances McDormand da vida a una madre protectora pero sensata, reconocible y creíble; Kate Hudson (Globo de Oro a la mejor actriz secundaria, un descubrimiento) es una chica fantasiosa, sin histrionismos; y Billy Crudup acierta en su composición de líder de la banda algo pasado de rosca y que empieza a ser consciente de que lo está.

7/10
Círculo de engaños

1999 | Simpatico

Hace veinte años, Carter y Vinnie eran grandes amigos hasta que se pelearon tras involucrarse en una estafa relacionada con las carreras de caballos. Ahora, Carter ha dejado atrás su pasado delictivo, y ha rehecho su vida, como exitoso criador de caballos, y además ha contraído matrimonio con Rosie, antigua novia de Vinnie. Éste, por contra, es un perdedor, que a veces ejerce como detective privado y que ahoga sus penas en alcohol, mientras rememora los días pasados a través de viejas películas caseras. Vinnie recuperará parcialmente las ganas de vivir al conocer a Cecilia, una joven que le recuerda a su antigua novia, Rosie, y decide recuperar a esta última para vengarse de Carter. En su debut cinematográfico, el hasta ahora director teatral Matthew Warchus adapta una obra de Sam Shepard. Repitiendo el papel que mejor sabe hacer, el de perdedor desaliñado y gruñón, Nick Nolte encabeza un reparto de figuras, que interpretan personajes típicos del cine negro. Aunque no faltan toques de intriga, en el desarrollo priman los conflictos dramáticos de los personajes.

4/10
La delgada línea roja

1998 | The Thin Red Line

Segunda Guerra Mundial. Invasión de Guadalcanal por tropas estadounidenses. El soldado Witt (Jim Caviezel), que se había refugiado en una isla paradisíaca, es obligado a reincorporarse a filas. Allí, en medio del horror de la batalla, convive con compañeros muy dispares: el escéptico sargento Welsh (Sean Penn); el dubitativo capitán Staros (Elias Koteas); el enamorado soldado Bell (Ben Chaplin); el belicoso y resuelto teniente coronel Tall (Nick Nolte); y otros muchos. Todos quedan marcados por la experiencia bélica. Sus pensamientos persisten a lo largo de las casi 3 horas de metraje, con sus distintas voz en off. El film, Oso de Oro en Berlín y candidato a 7 Oscar, muestra el dolor y las terribles heridas propias del combate… Pero va más allá. En un escenario de gran belleza, se asiste al miedo y a cómo se mina la moral de los combatientes. Conviven escenas de cuerpos mutilados con estampas bellísimas de la naturaleza. La misma lucha cobra cierto atractivo estético. El misterioso cineasta Terrence Malick (autor dos filmes visualmente subyugantes, Malas tierras y Días del cielo) vuelve de un retiro de casi 20 años con una arriesgada meditación sobre la guerra. Su adaptación de la novela de James Jones es profundamente personal y reflexiva, pausada; se aleja de la versión que en 1964 hiciera Andrew Marton, o de De aquí a la eternidad (1953) de Fred Zinnemann, basada en una novela de Jones. El director apuesta por el lirismo y el pensamiento sobre la condición humana, aunque hace convivir esa opción con abundantes escenas de acción bélica. Los personajes tienen hondura, vida interior… Sobre el telón de fondo de un profundo pesimismo sobre la condición humana, cuelgan diversas situaciones individuales que al final parecen casi coincidentes, en el sentido de que no hay asideros donde uno pueda agarrarse: ya sean Dios, la mujer amada o el teórico paraíso de los indígenas, al final resultan falibles. El espectador acaba preguntándose con Sean Penn dónde está “la chispa” capaz de dar un poco de luz a tanta oscuridad. Entre las muchas secuencias impactantes que incluye la película, destaca la de la difícil toma de una colina, narrada con auténtico rigor militar. Los distintos comportamientos (pánico, horror, heroísmo, aunque no se le llame con ese nombre...) resultan muy reveladores de la condición humana y resultan creíbles. A destacar la fotografía de John Toll y la música de Hans Zimmer. 

7/10
Legítima defensa

1997 | The Rainmaker

Rudy, un joven sin recursos que acaba de terminar Derecho, tiene dificultades para encontrar trabajo como abogado. La oportunidad le llega de un despacho de fama dudosa, donde lleva varios casos con la inestimable ayuda de Deck. Se trata de un divertido charlatán que acabó la carrera con años de retraso, y que aún no ha superado el examen que le ha de permitir actuar ante los tribunales. Juntos llevan una complicada reclamación que les enfrenta a una todopoderosa compañía de seguros. Nueva adaptación de una novela de John Grisham, con padrino de excepción: Francis Ford Coppola, que firma el guión y dirige. El autor de films tan memorables como la trilogía de El padrino, Apocalypse Now, La conversación o Tucker, un hombre y su sueño hace un atractivo retrato del joven idealista Rudy (Matt Damon, actor en alza). Como si fuera un moderno don Quijote, trata de deshacer los entuertos de sus humildes clientes. En sus andanzas le acompaña Deck (genial Danny DeVito), un Sancho Panza lleno de humor y sentido común. No falta la hermosa Dulcinea (Claire Danes), una joven a la que maltrata brutalmente su marido, de la que Rudy se enamora. Ni los gigantes –que al final son, no podía ser de otra manera, simples molinos de viento–, en forma de abogados deshumanizados (turbador Jon Voight), que representan a una aún más deshumanizada compañía de seguros. Coppola organiza bien las piezas de este rompecabezas judicial. El resultado es una estupenda muestra de lo que ya parece un subgénero con personalidad propia: el drama judicial. La elección del reparto es uno de los mayores aciertos del film: además de los actores ya citados cabe señalar la recuperación de Mickey Rourke y la presencia de la veterana Teresa Wright, que ganó un Oscar por Los mejores años de nuestra vida. El director inyecta a la historia su fuerte personalidad, y no deja de abordar temas omnipresentes en su filmografía como la familia y el poder. ¡Atentos a la escena de la filmación en vídeo del testimonio de un enfermo terminal! Sólo una palabra puede definirla: sobrecogedora.

4/10
Jack

1996 | Jack

Comedia hecha a la medida del camaleónico Robin Williams (El Club de los Poetas Muertos, Jumanji). Jack es un niño de diez años, al que, como a todos los chicos de esa edad, le gustan los tebeos, los juegos y las chucherías. Sin embargo, Jack no es un niño como los demás: una extraña enfermedad hace que su cuerpo crezca cuatro veces más deprisa de lo normal, y eso hace que tenga el cuerpo de un adulto. Un día sus padres deciden enviarlo al colegio y al principio esto supone muchos problemas. Pero poco a poco, Jack se da cuenta de que la aventura de la vida acaba de comenzar. Dirigida con buena mano por el oscarizado maestro Francis Ford Coppola (Apocalypse Now, El Padrino, Drácula, de Bram Stoker), esta comedia familiar tiene cierta originalidad y frescura, aunque ciertamente supuso un giro drástico en la carrera del cineasta.

4/10
Braveheart

1995 | Braveheart

Siguiendo los pasos de Kevin Costner con su Bailando con lobos, Mel Gibson también recreó un drama histórico de más de dos horas de duración, protagonizado y producido por él y con un gran despliegue de medios. Asímismo, se alzó con el oscar a la mejor película en 1995. Tras su magistral debut como realizador con El hombre sin rostro, Gibson se afianzó tras las cámaras con la recreación de la vida de William Wallace, un líder escocés del siglo XIII que encabezó la rebelión contra el rey de Inglaterra Eduardo I. Wallace consiguió la unión de todos los nobles escoceses, por lo que consiguió incluso derrotar al ejército inglés en la batalla de Stirling. Tras el asesinato de su joven esposa por los ingleses, la única motivación de Wallace es la venganza. El filme contiene grandes secuencias, no sólo las relativas a la batalla, que son las más espectaculares -cientos de extras participaron en su elaboración-, sino también en el interior de la trama, de tipo romántico, lírico e incluso humorístico, de todas las cuales el realizador consigue salir con evidente soltura. La recreación que Mel Gibson ofrece de la Edad Media es realista, y da la impresión de ser una época ruda y con evidentes signos de cambio, como la creación de las universidades, por lo que el mensaje, en el fondo, es positivo.

8/10
Leyendas de pasión

1994 | Legends of the Fall

Brad Pitt, Aidan Quinn y Henry Thomas interpretan a los hermanos Ludlow que viven junto a su padre, el coronel William (Anthony Hopkins). Tienen un idílico rancho en los bosques de Montana. Están rodeados de una vida salvaje y libre. Pero los problemas surgen cuando aparece la novia del más pequeño de los hermanos -interpretada por Julia Ormond- que va de visita al rancho. Esto situación crea un conflicto entre los hermanos. La Primera Guerra Mundial está a punto de comenzar, y los hermanos no se mantienen al margen. Tristán (Brad Pitt) tiene una valiente actuación en las trincheras, a la vez que no olvida las llanuras de Montana ni a su familia. Un meritorio intento de película épica, que cuenta una historia en la que trata de desentrañar el comportamiento humano, que sigue siendo el mismo con el paso de los siglos. Llaman la atención los nombres de los actores que componen el reparto. La ambientación y los paisajes merecen la pena. El experto James Horner se encarga de ensalzar los momentos emotivos con su composición musical.

6/10
La fuerza del viento

1992 | Wind

Narra la historia de una relación que surge, y se desarrolla entre las diversas campañas de la Copa de América de vela, la cual durante 140 años siempre ha sido ganada por el equipo de los Estados Unidos, excepto en una ocasión. Ahora Will Parker, responsable de aquella derrota ahora hará todo lo posible para ganar, cuenta para ello con su novia Kate. Carrol Ballard (El corcel negro, Los lobos no lloran) nos narra esta historia de esfuerzo, superación y deportividad. Impresionantes secuencias del mar surcadas por los impresionantes veleros, hacen que el film se vea con auténtico agrado. La película es presentada por Francis Ford Coppola y cuenta con las convincentes interpretaciones de Matthew Modine y Jennifer Grey.

5/10
Jóvenes jinetes

1989 | The Young Riders | Serie TV

Serie televisiva en formato de western, emitida durante tres temporadas por la ABC. Seguía a un grupo de jóvenes jinetes -seis hombres y una mujer- que trabajaban para el Pony Express en Nebraska, operando desde un puesto, la Sweetwater Station. Entre ellos se contaban personajes auténticos como Buffalo Bill (Stephen Baldwin) y Wild Bill Hickok (Josh Brolin). En la segunda temporada se incorporó al grupo Don Franklin, personaje de importancia y negro, algo poco usual hasta entonces en el género.

6/10

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