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Biografía

Józef Skrzek

Józef Skrzek

Józef Skrzek

Filmografía
El molino y la cruz

2011 | The Mill and the Cross

Asombrosa y fascinante película del polaco Lech Majewski (1953), que además de guionista y director, ejerce de compositor y fotógrafo y da muestras de ser un artista pleno de singularidad, con todo lo que eso conlleva de genialidad creativa y anomalía comercial. La atracción confesa de Majewski por la obra del pintor flamenco Pieter Bruegel se concretó en película al leer un ensayo sobre el cuadro “El camino al Calvario”, de Michael Francis Gibson. Tal fue su admiración por lo que leyó que decidió trasladar a la pantalla las ideas recogidas en ese libro. Gibson le dio su aprobación y ambos se pusieron manos a la obra. El molino y la cruz tardó cuatro años en estar acabada. El film es como un fresco vivo del propio lienzo de Bruegel, que data de 1564, época en que los españoles dominan con mano dura y crueldad extrema los Países Bajos, hechos que se muestran con explicitud. De modo insólito Majewski convierte en relato fílmico las escenas estáticas del cuadro, de modo que ofrece prodigiosamente una pintura que respira a través de sus personajes, amantes, matrimonios, mercenarios, niños que juegan, mercaderes, banqueros, ajusticiados etc., mientras el propio Bruegel (Rutger Hauer) se pasea por esa tierra, que es la suya y va concibiendo su creación. Esa puesta en escena –muy superior a otros anacrónicos intentos similares, como la acartonada La inglesa y el duque o la desagradable burla rembrandtiana La ronda de noche–, adquiere en El molino y la cruz una inusitada perfección, de belleza subyugante, que hace al espectador vivir y sentir el cuadro milagrosamente, como si fuera uno más entre los que se pasean por las verdes colinas, las casas de madera, las calles de piedra, bajo el cielo nublado y los chillidos de los cuervos que comen los ojos de los cadáveres. Algún detalle, por otra parte, resulta desconcertante, como el de que los personajes españoles hablen español y, sin embargo, los flamencos hablen... ¡inglés! Pero el resultado hipnótico de El molino y la cruz tiene mucho que ver con dos aspectos fundamentales. Por un lado, el carácter trascendente que desprende y, por otro, el excepcional acabado visual. El centro del cuadro de Bruegel, y del film de Majewski (como explica el título elegido), es la pasión y muerte de Cristo –Jesús encarcelado, flagelado, cargando con la cruz y crucificado ante los ojos de su madre, la Virgen María–, mientras allá en lo alto, en el molino sobre la roca, su padre –Dios Padre– hace girar la rueda de los acontecimientos humanos y los dirige bajo su divina providencia. El propio Majewski explica que cualquier forma de arte sería algo vacío sin ese eje vertical que lleva desde Dios al hombre. Palabras mayores. En cuanto a la propuesta formal de Majewski, no queda sino rendirse a la evidencia de su brutal y epatante belleza. Cada escena de El molino y la cruz, así, cada escena, es un cuadro digno del mejor artista. El uso de la profundidad de campo es sencillamente mágico (esos exteriores vistos a través de las ventanas, de las puertas de las casas, de los arcos de piedra, los rayos de luz abriéndose paso entre las nubes), de modo que cada plano esconde numerosas perspectivas e historias (el molino siempre al fondo, girando, girando, girando). Este maravilla fotográfica es por supuesto fruto de la más avanzada técnica digital por ordenador y el propio Majewski confiesa que en ocasiones tuvieron que jugar con más de 100 capas para la confección un sólo plano. Se entiende por tanto que sólo este proceso llevara dos años de trabajo a un amplio equipo de diseñadores. Mucho más se podría hablar de El molino y la cruz..., pero es mejor ver el film, disfrutarlo igual que se hace con las mejores obras pictóricas. Gustará más o menos, quizá será pesado para algunos, antinatural, mientras que para otros dejará una huella significativa. Desde luego estamos ante una película diferente, nada comercial, sin apenas diálogos, con momentos de contemplación que pueden resultar quizá vacíos de contenido, difíciles para los tiempos rápidos que corren, de obtuso significado, etc. Cine exigente, no apto para todos los paladares, como las mejores lecciones de arte, de pintura, de cine.

7/10
¡Manos arriba!

1981 | Rece do góry

Extraña película de Jerzy Skolimowski que sufrió los avatares de la censura, hasta el punto de que rodada en 1967, las autoridades sólo permitieron su exhibición en 1981, momento en que el cineasta añadió algunos retazos de un rodaje donde él era un actor a las órdenes del alemán Volker Schlöndorff, entre las ruinas de edificios del Líbano bombardeados. Deudor de los pasajes más sicodélicos de Stanley Kubrick, el director polaco ofrece una obra experimental iconoclasta, que dirige dardos contra la tiranía de Stalin, trufado de secuencias visualmente fascinantes, pero demasiado obtusas y de difícil interpretación. El mismo Skolimowski parece querer justificarse en los primeros minutos del film, donde aclara que se trata de una película que no es lo que pudo ser, se encuentra descontextualizada, barrida por los nuevos impulsos creativos del artista.

5/10
The War of the Worlds: The Next Century

1981 | Wojna swiatów - nastepne stulecie

Curioso homenaje a “La guerra de los mundos” de H.G. Wells, y al famoso programa radiofónico de Orson Welles, que dramatizaba la novela con efectos inimaginables sobre la opinión pública. Iron Idem es un popular presentador televisivo, en vísperas del comienzo del tercer milenio. Ante la invasión de los marcianos, es obligado a transmitir una serie de mensajes capaces de tranquilizar a los espectadores. Tratará de contar la verdad aprovechando el marco de un concierto de rock.Piotr Szulkin aborda la ciencia ficción de un modo muy personal, con escasos medios e imaginando un futuro no tan diferente al presente, donde las personas parecen haber renunciado a lo que les constituye en tales. El film pinta el conato de rebelión del protagonista, al que encarna Jerzy Stuhr, uno de los más populares y versátiles actores de la cinematografía polaca.

5/10
Golem

1979 | Golem

Singular película de ciencia ficción del polaco Piotr Szulkin, que se inspira en el relato mítico del Golem, esa criatura prometeica creada con barro. Estamos en un futuro no muy lejano, después de un cataclismo nuclear. Pernat se encuentra en una comisaría, donde es interrogado por el asesinato de un vecino de su inmueble oculista. Él no recuerda nada de eso, en realidad también está confuso acerca de su propia identidad. Liberado de la cárcel, se encuentra con una joven que necesita dinero para su padre. El relato de las andanzas de Pernat se alterna con unos vídeos del informe de dos doctores, que experimentan con la creación de una nueva humanidad, a partir de prototipos basados en Pernat; uno de ellos ha escapado a su control.Szulkin entrega un relato críptico que juega conscientemente con la confusión del protagonista, que es también la del espectador. Las muñecas con que trabaja una mujer parecen una metáfora de los hombres, convertidos también en títeres manipulables por mentes perversas. La sorpresa está en la gran mente rectora del siniestro plan. Todo el film -excepto los mentados vídeos- están virados al naranja, con un hábil uso del claroscuro, y algunas imágenes impactantes, como las de ese patio donde las ventanas se abren y se cierran por mano de nadie.

5/10
Golem

1979 | Golem

Singular película de ciencia ficción del polaco Piotr Szulkin, que se inspira en el relato mítico del Golem, esa criatura prometeica creada con barro. Estamos en un futuro no muy lejano, después de un cataclismo nuclear. Pernat se encuentra en una comisaría, donde es interrogado por el asesinato de un vecino de su inmueble oculista. Él no recuerda nada de eso, en realidad también está confuso acerca de su propia identidad. Liberado de la cárcel, se encuentra con una joven que necesita dinero para su padre. El relato de las andanzas de Pernat se alterna con unos vídeos del informe de dos doctores, que experimentan con la creación de una nueva humanidad, a partir de prototipos basados en Pernat; uno de ellos ha escapado a su control.Szulkin entrega un relato críptico que juega conscientemente con la confusión del protagonista, que es también la del espectador. Las muñecas con que trabaja una mujer parecen una metáfora de los hombres, convertidos también en títeres manipulables por mentes perversas. La sorpresa está en la gran mente rectora del siniestro plan. Todo el film -excepto los mentados vídeos- están virados al naranja, con un hábil uso del claroscuro, y algunas imágenes impactantes, como las de ese patio donde las ventanas se abren y se cierran por mano de nadie.

5/10

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