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Biografía

Marta Marco

Marta Marco

Marta Marco

Filmografía
Merlí (3ª temporada)

2017 | Merlí | Serie TV

Tercera y última temporada de Merlí, quizá el hecho de que los alumnos terminaban 2º de bachillerato era la coartada perfecta para echar el telón en la serie. Una de las novedades de esta temporada es la llegada de una nueva profesora al instituto, tras la muerte súbita de Coralina con que concluía la anterior tanda de episodios. Se trata de Silvana, joven y enrollada, hasta el punto de que también se enrolla con Merlí, aunque puntualmente. En cambio el profesor empieza a sentir celos de la recién llegada, que logra ganarse a los alumnos. La ausencia de Bruno, en Roma con su novio gay, propicia el acercamiento entre Pau y Tania, se masca el romance. Los filósofos leit motif de los episodios cobran importancia especialmente en los casos de Albert Camus y Martin Heidegger. En el primero, con motivo de un suicidio que presencian varios alumnos, sirve para una aproximación al sentido de la vida, y el papel que la fe religiosa puede jugar para encontrarlo. En el otro, además de afrontar la enfermedad y muerte de un padre, y cómo cobran valor las horas cuando se tienen los días contados, hay un planteamiento de miras amplias: los maestros deben enseñar las aportaciones de todos los filósofos, aunque no se conjugue al cien por cien con las propias ideas. Pero nuevamente la serie llevada al alimón por Héctor Lozano y Eduard Cortés se muestra liviana y epidérmica en los tratamientos temáticos, aunque al menos invita a pensar, más al menos que la muy inferior Por trece razones. Y en el desenlace no resulta muy imaginativo –la muerte vuelve a llamar a la puerta–, incluido el colofón de la vida de los alumnos pasados unos años. En el haber de la serie hay que colocar el hecho de que hay vida y crecimiento de los personajes, diálogo entre ellos, y está bien atrapado el pulso de un curso académico. Engancha y, aunque la filosofía es sobre todo un recurso narrativo, hay ideas, presentación de los pensadores, y se resalta el papel de esta asignatura como ayuda al sano espíritu crítico. Los actores lo hacen bien, los alumnos, muy naturales. Son historias bien contadas. Es una pena que el personaje de Merlí sea tan incoherente, le falta consistencia: extrañan su precariedad y su necesidad algo compulsiva de sexo, el que vaya a su bola, combinando ser agnóstico y molón; mientras que es capaz de salir de sí mismo por las cosas de sus alumnos para los que, sin embargo sí tiene tiempo, lo da, de hecho, y resulta que sí pone los medios para acercarse a ellos en clase, los cala, sabe muy bien qué le ocurre a cada uno, y le importa. Da consejos para los demás, pero él está necesitado de ellos. Este problema de personajes contradictorios también se nota en los alumnos, y no basta achacarlo simplemente a que así somos los seres humanos. Sea como fuere, los jóvenes parecen muchas veces juiciosos, te hacen sonreír, caen bien. Tienen sus problemas: la enfermedad propia o la de un padre, los problemas económicos, sacar a un hijo adelante siendo adolescente, el paro y los despidos, la familia, las separaciones, la droga, el amor, la amistad. Pero en medio de todo, como elemento perturbador de las amistades y las relaciones, se encuentra el sexo sin amor y egoísta, con la normalización de las dudas sobre la orientación sexual, como si fuera una cuestión omnipresente en las aulas, lo que dista de ser cierto.

6/10
Merlí (2ª temporada)

2016 | Merlí | Serie TV

Los "peripatéticos" alumnos de Merlí comienzan nuevo curso, segundo de bachillerato. Y se producen algunas novedades, como la llegada de Oksana, nueva alumna muy activa sexualmente, y que proporciona alguna inesperada sorpresa, tantas relaciones tienen sus consecuencias. Entre el profesorado, la recién llegada es Coralina, jefe de estudios y profesora de historia, y el rechazo que provoca produce incluso alianzas inesperadas entre colegas que parecían irreconciliables. Segunda temporada de la popular serie televisiva catalana creada por Héctor Lozano y dirigida por Eduard Cortés sobre Merlí, un profesor de filosofía, que al finalizar la anterior tanda de episodios lograba permanecer en su instituto a pesar de las voces que sonaban de otros compañeros pidiendo su marcha. De nuevo los capítulos deben sus títulos a algún filósofo o escuela filosófica, que invita a pensar en el psicoanálisis, el uso de las mentiras, la lucha por imponer el propio dominio, o la ideología de género. En lo relativo a mostrar cómo es la vida de un profesor en la escuela pública, la serie resulta poco realista, no atrapa el agobio de horarios y clases habituales, en que se deben dar muchas clases a muchos alumnos, aunque puede interpretarse como “licencias del guión”. Los nuevos episodios prestan especial atención a las relaciones sentimentales que surgen entre alumnos, profesores, y profesores y alumnos, homo y heterosexuales. Lo que produce cierto estancamiento, la segunda temporada, decididamente, es más floja que la primera. Los personajes no evolucionan. Merlí se hace pesado, quizá coincide con el cansancio que él mismo manifiesta durante varios capítulos, en los que ya está un poco harto en su papel de profe que ayuda. Es difícil sostener y no ser sostenido, que él ayude y, a la vez, que sea él el que requeriría cierto fundamento. Aunque más cansina es una atmósfera que impregna al grupo, enturbiando el aire que respiran, sobre todo en el modo de tratar la dimensión sexual, de modo trivial en las relaciones esporádicas, que surgen aquí y ahora y no pasa nada: lo mismo da que sean los adolescentes que adultos, el profe Eugeni con la profe Mirella, el profe Merlí con una madre (con la que va más en serio) y con otra, el director con la primera, el alumno con una madre, Bruno con Pol y Pol con Berta, o jugando ellas con ellas. E incluso se fuerza la cuestión introduciendo de modo algo artificial la transexualidad. Sobre la falta de ideas que empieza a asomar en la serie, cabe mencionar el desenlace cuando se acercan las fiestas de Navidad, una muerte repentina que se nos antoja triquiñuela para terminar la temporada con una suerte de subidón.

5/10
Merlí

2015 | Merlí | Serie TV

Las vicisitudes de Merlí Bergeron, profesor de filosofía cercano a los 60 años, requerido para cubrir una baja en un instituto Àngel Gimerà, donde casualmente estudia su hijo Bruno primero de bachillerato, lo que va a suponer que tendrá que darle clases. Divorciado, su ex le ha dejado precisamente a cargo del chico mientras viaja a Roma con su novio, en el momento en que Merlí se ha trasladado a vivir casa de su madre actriz. Con sus formas “alternativas” de dar clase, Merlí se ganará a sus alumnos, al menos les obliga a pensar. Habla con tono irónico y mordaz, diciendo todo lo que piensa de modo directo, siente bien o mal. Este estilo descarado producirá tiranteces con profesores de métodos pedagógicos más “tradicionales”, pero también le permitirá ligar con la profesora de inglés. El referente claro de esta serie de TV3 creada por Héctor Lozano es El club de los poetas muertos, escenas como la de abandonar el aula para dar la clase en la cocina, o los discursos desafiantes donde despotrica de otros estilos de enseñanza permiten reconocer en Merlí un trasunto del célebre profesor Keating, aquí con Francesc Orella tomando el relevo a Robin Williams a la hora de estimular al alumnado y “epatar” a los profesores del “jurásico”; y sus clases gustan, por ese tema de fondo de la filosofía de poner patas arriba todo lo que pensamos… En relación a los alumnos, esta primera temporada se centra en el secreto de Bruno, que estudia danza y resulta ser gay, y su atracción por el repetidor Pol. Aunque también hay otras situaciones, como la de Iván, que tiene agorafobia y no sale de casa. Entre las chicas está Berta, que juega con Pol sugiriendo que podría estar embarazada, o Tania, la confidente de Bruno. En cuanto a Merlí, se muestran sus contradicciones, a veces es capaz de dar buenos consejos a sus alumnos, y logra avances en el caso de la fobia de Iván, pero él personalmente resulta ser un inmaduro, de modo llamativo en sus relaciones con las mujeres –entabla relaciones con la madre de uno de sus alumnos–, pero también en acciones cómo la de dar la copia de un examen de otra asignatura a su hijo. Los capítulos, dirigidos por Eduard Cortés, aluden siempre a un filósofo, aunque no se debe pensar que la serie pretende dar a conocer el pensamiento de cada uno, más bien es un recurso narrativo, a veces como mucho a modo de subtexto, así Platón sirve para hablar del amor platónico. Si un filósofo tiene más presencia, ése seguramente es Nietzsche, de quien Merlí cuelga un póster en su dormitorio, y que como él es el vitalista, el que tiene su ideal de superhombre en el niño que juega en el puro presente, sin tener que rendir cuentas a nadie. Aunque Merlí coincide con Keating en ser un iconoclasta de las reglas, quizá difiere de éste en su mayor superficialidad, la invitación a pensar no es tan evidente en uno como en otro.

6/10
Fuerte apache

2007 | Fuerte Apache

Bienintencionada opera prima de Jaume Mateu Adrover, que ha escogido un asunto tan sugestivo como los centros tutelares de menores. Estos lugares sustituyen en buena parte a los antiguos reformatorios, salvo en los casos de chicos potencialmente peligrosos que son recluidos en lugares cerrados. Juan Diego, un actor siempre eficaz, cumple con profesionalidad con su papel de Toni Darder, educador solitario que se considera un fracasado. A pesar de todo, Darder se deja la piel en su trabajo, confiando en alumbrar a sus pupilos. Un día queda al cargo de Tario, un niño magebrí avispado y apacible que, si pone de su parte, podría tener un brillante futuro. El director filma en un tono cercano al documental, a veces cámara en mano, y parece haberse documentado exhaustivamente sobre los problemas de los tutores de los centros de acogida, desmoralizados por la falta de recursos. Aunque no oculta realidades tan duras como la drogadicción y la delincuencia, el film se muestra positivo en cuanto a la posible reinserción de chicos marginales con actitudes para convertirse en ciudadanos respetables. Pero el reparto es desigual, y algunos actores parecen forzados en ocasiones. El film acusa además demasiados bajones de ritmos y no todas las situaciones resultan creíbles.

4/10
El coronel Macià

2006 | El coronel Macià

Como es bien sabido, Francesc Macià i Llussà (Vilanova i la Geltrú, 1859) fue uno de los fundadores de Esquerra Republicana de Catalunya, y fiel a su ideario independentista, trató de organizar un ejército para separarse de España. Durante la presidencia republicana de Niceto Alcalá Zamora se llegó a pensar constituir un estado federal en España, y Macià fue elegido presidente de la Generalitat. El veterano cineasta catalán Josep Maria Forn (Companys, proceso a Cataluña) realiza una encendida apología de Macià, en este biopic que será más apreciado por militantes incondicionales de su partido, que por el resto de la sociedad. El film sigue los pasos del personaje desde noviembre de 1905, año en que un grupo de militares insubordinados asalta la redacción del semanario satírico nacionalista ‘Cu-cut’. Cuando todos sus compañeros firman un manifiesto, en apoyo de sus compañeros exaltados, Macià, por entonces teniente coronel del ejército, se niega a unirse a la proclama. Sus principios le impiden adherirse a un acto violento, aunque no se siente ‘catalanista’. La presión que sufre de sus superiores, a partir de ese momento, derivarán en una progresiva conversión de Macià en líder separatista. Forn no tiene muchos medios materiales, para filmar secuencias de masas, pero logra una ambientación más o menos convincente, su puesta en escena televisiva da la talla, y cuenta con un reparto que cumple, especialmente Abel Folk, que da vida al protagonista a lo largo de muchos años. Sin embargo, el director apenas ofrece el punto de vista de los que piensan de forma distinta a su protagonista. Su única concesión sería su breve pero respetuoso retrato del conservador Antonio Maura, figura reconocida incluso por sus rivales. Por lo demás, sólo hay militares intolerantes y gruñones. Según declara Forn, “sorprenderá al espectador la actualidad de los problemas políticos a los que se enfrentó Macià”. Es decir, que quizás en la actualidad Cataluña vive en circunstancias semejantes a las de la dictadura de Primo de Rivera, cuando se recortó el uso del catalán en actos oficiales. ¿Acaso algo así ocurre ahora o es justamente todo lo contrario? Hábil manipulador, Forn echa mano de sucesos históricos reales –como el citado ataque a la revista– para justificar los discursos radicales de Macià, en los que habla de declarar la guerra al Estado español. Eso sí, el realizador tiene el detalle de incluir una secuencia en la que Macià se declara en contra de la lucha terrorista.

3/10
Mala uva

2005 | Mala uva

Simpática comedia con argumento de thriller que reúne a un buen elenco de actores y actrices españoles. El protagonista, Sancho Gracia, firmó también por primera vez como guionista. Dentro de que es una película menor, está bien contada y reúne un puñado de gags bastante efectivos. César vive de sus viñedos, peero últimamente las cosas le han ido mal y necesita dinero desesperadamente. Justo en esa tesitura recibe la llamada de una antigua socia, que le propone un negocio: matar al testigo de un juicio. Y es que tiempo atrás César se ganaba la vida como asesino a sueldo. Así las cosas se trasladará a Barcelona y pergeñará su plan. Pero una serie de personajes se lo pondrán difícil.

4/10

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