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Biografía

Matthias Habich

Matthias Habich

Matthias Habich

Filmografía
El mundo abandonado

2015 | Die abhandene Welt

Alambicada e incluso confusa película, escrita y dirigida por la alemana Margarethe von Trotta, donde vuelve a contar con su musa habitual, Barbara Sukowa. Sigue las indagaciones de Sophie, instada por su padre, Paul, para averiguar quién es Caterina Fabiani, una cantante de ópera de cuya existencia han tenido noticia a través de internet, y que guarda un asombroso parecido físico con la madre de una y esposa del otro, fallecida un año antes. Lo que le conduce a Nueva York, donde de una enredada madeja, a la que Caterina da pocas facilidades para su desenredo, van a salir a la luz oscuros secretos. El punto de partida de von Trotta es sugestivo, pues al mostrar a Sophie como cantante de jazz pluriempleada, que ejerce de ministra de ceremonias en bodas civiles, previo asesoramiento a las parejas, anticipa los inestables lazos amorosos de los personajes principales del film, que anhelan querer a alguien, pero en su confusión no saben cómo: sentimientos posesivos, celos, comodidad, etcétera, conspiran con fuerza para que uno o una se encierren en el caparazón del propio egoísmo. El problema del film, un viaje de autodescubrimiento de la protagonista,Katja Riemann, es que la cineasta juega con demasiadas cartas trucadas para configurar algo muy parecido a un culebrón. Falta nitidez para saber qué parentesco podría tener Caterina con Sophie y Paul, y la madre italiana y sobre todo el hermano surgen un poco por arte de birlibirloque. Hay algo de caprichoso en personajes como el bailarín, o de estereotipo, el agente de Caterina, un tipo que se supone que es un mujeriego tremendo pero que por ensalmo resulta encantador, la pareja ideal para Sophie. La pelea entre hermanos, que provoca la risa de Sophie, tiene algo en efecto de risible, que si estaba buscado, no queda bien en pantalla: no es lo mismo mostrar la tragedia de unos hombres ridículos que aproximarse mucho, mucho, a la caída en el ridículo, mostrándolos.  

5/10
Mi tierra

2015 | Where I Belong

Rosemary es una joven austríaca que vive con su padre en Inglaterra, ambos huyeron de su país durante la ocupación niazi. Salir adelante ahí no es fácil, son poco más que ciudadanos de segunda, y la relación de hija y padre no es todo lo fluida que sería de desear. Ella, mientras trabaja y acude a clases de mecanografía, conoce a Anton, un hombre que le gusta, pero que le oculta algunas parcelas de su vida. Lacónico film, que discurre lánguidamente con triste música para contar la vida gris de Rosemary y las dificultades del ambiente en que se desenvuelve. Su director y guionista, el desconocido Fritz Urschitz, crea el "mood" que seguramente deseaba, algo así como "así es la vida, o la tomas o la dejas", y apunta con sobriedad las relaciones entre los distintos personajes, su amor y su dolor, y el gozo de la maternidad. Pero todo resulta demasiado leve, hay poco espacio para emociones auténticamente genuinas.

4/10
Tregua

2009 | Waffenstillstand

Los alemanes se suman al subgénero bélico de la guerra de Irak. Lo hacen con una acción minimalista, pero perfectamente aprovechada, que sirve para hacerse una idea bastante completa del caos que reina en el país del Tigris y Éufrates.Sin lo que sepa nadie, se ha decretado un alto al fuego de 24 horas alrededor de la ciudad de Falluyah. El doctor Alain y la enfermera Kim quieren aprovechar esta circunstancia para acudir al hospital en busca de los medicamentos que les faltan, necesarios para atender a las víctimas de la guerra. Como no cuenta con permiso para moverse, se sirven de la "pantalla" de dos reporteros de la televisión alemana que buscan una exclusiva.Lancelot von Naso maneja bien el "tempo" de la narración, jugando con la tensión de los ataques que pueden producirse en cualquier momento, pero sin abusar de tal juego. Y pinta bien el microcosmos humano de cinco personajes, muy bien interpretados, cada uno con sus inquietudes: la enfermera inquieta y enérgica, que quiere ayudar a toda costa; el médico veterano ya algo cansado de arrimar el hombre; el reportero joven y ambicioso, con ciertos ideales; el cámara con experiencia, que no desea arriesgarse más de lo necesario; y el conductor de la furgoneta en que se desplazan, un nativo.El cuadro que se entrega es equilibrado, se plantean las responsabilidades de los ocupantes y de los insurgentes, vemos con horror cómo el odio está instalado incluso en los niños, y que los ataques americanos no son muy precisos que digamos.Merece especial mención la resolución, sencilla y brillante, que justifica narrativamente la muerte de un personaje que se ha hecho querer.

7/10
The Reader (El lector)

2008 | The Reader

El peso de una relación inapropiada, aumentado por la dinámica de la Historia, a lo largo de toda una vida. En la Alemania de los años 50 Michael  Berg es un adolescente robusto y amante de la lectura, sensible y vitalista. Un día que se encuentra mal en la calle, le ayuda una mujer, Hanna Schmitz, revisora en un tranvía, atractiva, solitaria y enigmática. Cuando pasados unos días le lleva unas flores para agradecer su atención, comienza un juego de seducción por parte de ella. Atrapado en el recién descubierto vértigo del erotismo, comienza una larga relación clandestina, donde ninguno de los dos parece detenerse demasiado a considerar la diferencia de edad que media entre ambos -él tiene 15 años, ella 36-, los encuentros sexuales parecen convertirse en razón principalísima para levantarse cada mañana, aunque en ocasiones discutan, pues ella exhibe un extraño carácter con inesperados cambios de humor, y nunca habla mucho de sí misma. Como Hanna es analfabeta, uno de los aspectos más gozosos de la relación estriba en los momentos en que Michael le lee los libros que forman parte de sus tareas escolares. Un día, de repente, Hanna desaparece. Michael sigue con su vida, y estudia derecho en la universidad. El reencuentro con su antiguo amor se va a producir en circunstancias traumáticas, cuando Michael acude a un juicio contra antiguos criminales de guerra, que se celebra en Berlín.El director de Billy Elliot (Quiero bailar) continúa la línea de historias traumáticas y deprimentes marcada por su anterior film, Las horas. Stephen Daldry repite colaboración con el guionista David Hare a la hora de adaptar una novela del alemán Bernhard Schlink, que bucea en las heridas no cicatrizadas del traumático pasado nazi de su patria. Aunque Hare da algunas vueltas a la estructura narrativa, con saltos al pasado y al presente, la historia que se nos cuenta tiene tres etapas bien determinadas. Está esa apasionada relación entre un jovencito y una treintañera, narrada con consciente morosidad e innegable insistencia erótica, aunque se “revista” -es un decir, los actores aparecen desnudos en gran parte de estos pasajes- de preciosismo esteticista; un amor sin compromiso, corrupción de un menor inexperto, por tanto, poco amor, traspasado de gélida frialdad, porque no existe entrega mutua plena, Michael y Hanna son unos desconocidos el uno para el otro. Esto influye sobremanera en la segunda parte del film, alrededor del juicio, donde las sorpresas sobre la identidad de Hanna afectan aún más a un Michael que ya da la impresión de estar muy vacío en sus capacidades amatorias, véase la relación con sus padres y con una compañera de la universidad, su futura esposa. El tercer tramo de la historia es el que podría denominarse “carcelario”, donde la relación de los protagonistas continúa de una manera peculiar, los libros grabados en cassette; puede considerarse una idea bonita, al final lo que queda del “amor” es la búsqueda común en la superación del analfabetismo, más que una relación física, inevitablemente efímera.Deja este film -la última producción de los fallecidos en 2008 Anthony Minghella y Sydney Pollack- un regusto amargo, hay en él una especie de nihilismo fatalista que impregna cada fotograma. De algún modo se apunta a una culpa colectiva en el drama de la Alemania nazi, que no admite absolución, sólo queda pasar página, tratar de olvidar, meta imposible, y esperar que las nuevas generaciones, libres de dicha culpa, lo hagan mejor. Por lo visto sus artífices, por razones difíciles de entender, decidieron dejar fuera de la trama cualquier mención expresa a la redención o al perdón. Lo que no deja de ser paradójico, porque la escena final del encuentro de Michael con una víctima del holocausto está pidiendo a gritos ambas actitudes, y de hecho, tácitamente se hallan presentes. Queda pues una película bien narrada, con buenas interpretaciones, sobre todo de Kate Winslet, David Kross y Ralph Fiennes, pero que no conduce a ninguna parte.

6/10
Caótica Ana

2007 | Caótica Ana

Ana vive con su padre en una cueva en Ibiza. La joven es pintora, y ambos viven con un estilo algo hippy. Justine, una extranjera, advierte el talento de Ana, y le ofrece trasladarse a Madrid, donde apadrina una especie de comuna donde se forman jóvenes artistas. Aunque le cuesta separarse de su progenitor va para allá. Allí conoce a Said, un sarahui muy especial, que estudia cinco carreras nada menos... Y comienza a tener unas extrañas experiencias, que gracias a unas sesiones de hipnosis, se revelan como sucesos vividos en existencias pasadas. El guión se estructura como una cuenta atrás, semejante a la usada en las sesiones de hipnotismo, y la entera narración adopta un tono de que se está abordando algo muy, pero que muy importante. Y la pregunta que surge es: ¿Hay que tomarse en serio la película de Julio Medem? Él parece ponerse muy circunspecto a la hora de hablar de vida y biología, de moléculas y genes que portan la historia de nuestros antepasados, de pueblos que sufren (el sarahui y los nativoamericanos), de guerra y paz... Pero todo ese componente seudomístico, mitológico, esotérico o como se le quiera llamar, traspasa en demasiadas ocasiones la frontera de lo ridículo. Ya decía Chesterton que cuando se deja de creer en Dios, se acaba creyendo en cualquier cosa... Se nos quiere pintar a Ana –que toma el nombre y algunos rasgos de la hermana del director, fallecida en accidente de tráfico– como un espíritu libre, una "diosa" representante de no sé qué eterno femenino. Hay muchos brochazos que al formar parte del espíritu creativo de la comuna, no sabe uno si tomarlos como declaraciones de Medem, o patochadas (con perdón) de los aspirantes a artistas. El film da bandazos (esa definición de la amiga de Ana, de gran 'sutileza' antropológica, de que "los hombres son todos unos violadores, y las mujeres unas putas"), su grandilocuencia pedante resulta excesiva incluso para el espectador más indulgente. La visión del amor es pobre, y la insistencia en el erotismo sigue la estela de Lucía y el sexo. Luego está "la gran cagada" (dicho con ánimo puramente descriptivo, no peyorativo) en la risible puya contra la guerra, de la que, ya se sabe, tienen la culpa los yanquis, faltaría más. De este modo Medem ejecuta una nueva incursión en el terreno político, como hiciera en La pelota vasca, aunque esta vez en el terreno de la ficción. ¿Qué queda al final? Poco más que el envoltorio. Hay un inteligente uso de las cámaras de vídeo de alta definición, utilizada en distintas partes del globo. Medem usa una Sony HD 950 que da una buena calidad de imagen, y que sin duda habrá abaratado el rodaje. Y destaca la desconocida Manuela Vellés, que con su aire risueño e ingenuo ayuda a que la "caótica" Ana sea un poco menos caótica.

4/10
Bajo el sol de África

2005 | Kein Himmel über Afrika

El marido de Catherina es atacado por un guepardo durante un safari. La mujer llama a los servicios sanitarios y el hombre es evacuado por un piloto con una personalidad arrolladora de la que Catherina no puede evitar enamorarse y dejar todo lo que tenía para emprender una nueva vida.

El hundimiento

2004 | Der untergang

El director Oliver Hirschbiegel adapta fielmente el libro de su compatriota Joachim Fest, donde se narran con meticulosidad los últimos días de Hitler en su búnker de la Cancillería del Tercer Reich en Berlín, antes de suicidarse junto a su mujer Eva Braun. La película recoge el asfixiante ambiente del refugio durante los últimos días, cuando reina ya la desesperación de quienes saben que el fin es inevitable. Sólo es cuestión de días que los soviéticos alcancen el centro de la ciudad, pero Hitler se niega a capitular: en su locura cree que la victoria alemana es posible, que sus tropas no pueden fallarle… Los miembros de la cúpula militar que permanecen junto a él no saben cómo afrontar sus desvaríos, y le toleran, y le adoran, y le siguen. Pero la realidad se hace palpable tras las tambaleantes galerías del bunker, y al fin sólo hay una salida para quienes se niegan a rendirse. Por primera vez una película alemana desentraña uno de los episodios más vergonzosos y terribles de la historia de Alemania. Y lo hace de una manera excepcional a lo largo de casi tres horas que se pasan en un suspiro, gracias a un guión ajustado e intenso, sin cabos sueltos ni tramas secundarias. El espectador siente la opresión de estar bajo tierra, de presenciar el fin de un patético fracasado, un führer enfermo que se arrastra por la atmósfera gris de sus aposentos privados, enterrado en vida… Y acaba por hacerse increíble a la mente del público que esas pocas personas hundidas en su agujero hicieran lo que hicieron con el destino del mundo. Realmente excepcional es la dramatización de Bruno Ganz (es aconsejable escucharle en alemán), quien encarna a Hitler con tal énfasis que uno acaba por olvidar el verdadero rostro del dictador nazi. Una película de las que quedan para la posteridad.

8/10
En un lugar de África

2001 | Nirgendwo in Africa

Cuando uno ve una película como ésta, inevitablemente se pregunta cuántas historias humanas sobre el holocausto permanecen aún en el olvido. Porque la angustia vivida por una familia judía exiliada de Alemania, tema vertebral de esta emotiva cinta, que mereció el Oscar a la Mejor Película Extranjera el pasado mes de marzo, está tristemente basada en hechos reales. La directora alemana Caroline Link adapta la novela autobiográfica de Stefanie Zweig, quien en 1938, con seis años de edad, huyó con sus padres desde su Alemania natal hasta Kenia, en el momento en que se desataba la persecución nazi contra los judios. Al principio, la integración en el nuevo continente será ardua para sus padres, Walter y Jettel, obligados a trabajar duro en una granja, y cuyo mutuo sufrimiento por los familiares que han dejado atrás, es fuente de un distanciamiento matrimonial igualmente doloroso. Sólo su hija Regina –alter ego de la autora– parece establecer vínculos afectivos con su país de adopción y especialmente con el fiel criado Auwor, una especie de ángel de la guarda al estilo del Farah de Memorias de África. Estamos ante una preciosa historia de superación, amor y sacrificio, con notables interpretaciones, parajes naturales impecablemente fotografiados, y sensibilidad poco común para poner de manifiesto la sencilla riqueza de la vida africana.

6/10
Jahrestage

2000 | Jahrestage | Serie TV

Las voces del silencio

1996 | Jenseits der Stille

Los padres de Lara son sordomudos. Ella la única en la familia capaz de hablar y entender, lo que le lleva, desde la infancia, a ser enlace entres sus progenitores y el mundo exterior. Un dia, su tía Clarissa le regala un clarinete. La irrupción de la música en su vida le va a alejar del entorno familiar, hasta el punto de partir hacia Berlín, para estudiar en el conservatorio. Emotivo film de Caroline Link, que sabe mostrar con realismo las dificultades a las que se enfrentan los sordomudos y sus seres queridos, lo que además sirve como altavoz para llamar la atención sobre la belleza de la música. Gran trabajo de Sylvie Testud. La película fue nominada al Oscar al mejor título extranjero.

6/10
Rufianes y tramposos

1984 | Les Morfalous

Semicomedia bélica que transcurre durante la Segunda Guerra Mundial, cuando varios componentes de la Legión Extranjera reciben la misión de transportar una fortuna en lingotes de oro al Norte de África para evitar que caigan en manos alemanas. Tras una serie de peripecias y varios encontronazos con el enemigo, uno de los miembros del comando decide quedarse con el oro. Con buenas dosis de acción y humor algo grosero, su baza principal está en su reparto, de auténtico lujo dentro del cine francés con Jacques Villeret, Michel Constantin y especialmente Belmondo al mando de las operaciones. El filme constituyó la octava y última colaboración entre la estrella gala y el director Henri Verneuil, en una fructífera unión que incluye sus exitosos thrillers El furor de la codicia (1971) y Pánico en la ciudad (1975).

5/10
Tiro de gracia (1976)

1976 | Der fangschuß

Adaptación de una novela de Marguerite Yourcenar, situada en los prolegómenos de la Unión Soviética. En Latvia, en 1919, el final de la guerra civil rusa es un hecho. Una joven mujer aristócrata (interpretada por Margarethe von Trotta, también coguionista) se enamora de un oficial prusiano de escasa experiencia amorosa. Cuando es rechazada, ella cae en una terrible espiral donde se mezcla la depresión, la promiscuidad y el colaboracionismo con los revolucionarios.

6/10

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