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Biografía

Max Casella

Max Casella

53 años

Max Casella

Nació el 06 de Junio de 1967 en Washington, EE.UU.
Filmografía
Late Night

2019 | Late Night

The Blacklist (6ª temporada)

2019 | The Blacklist | Serie TV

Tras la revelación de la verdadera identidad de Reddington, Liz se debate entre lo que siente por quien hasta ahora creía que era su familia y su deseo de llegar hasta el fondo de tantos años de secretos. Pero esta vez no está sola, cuenta con su hermana a su lado. Mientras tanto, por supuesto, Red sigue tirando de la lista y llevando al equipo del FBI hasta los criminales más peligrosos, haciendo crecer su particular imperio y eliminando a sus rivales en el camino.

El ritmo de la venganza

2019 | The Rhythm Section

Tras la muerte de toda su familia en accidente de avión, Stephanie se ha dejado ir y abandonada a la prostitución está sumida en un agujero negro. Un día un cliente le dice que el avión siniestrado no explotó por casualidad: fue un atentado terrorista y los resposnables siguen tan campantes por la ciudad. La mujer tardará tiempo en asumir tal noticia. Hasta que decide vengarse y para ello contactará con un ex agente del MI6. La norteamericana Reed Morano, directora de algunos capítulos de El cuento de la criada o de películas singulares como ¿Estamos solos?, es la responsable de este thriller de acción y espionaje cuyos planteamientos corren a la par al de otras películas con puntos similares, entre ellas Gorrión rojo, Matar o morir o Anna. Se trata de mostrar cómo una mujer que ha sufrido una situación traumática decide transformarse en una vengadora contundente y decidida. El ámbito en que lo hace varía; puede ser dentro de una organización de espionaje en el marco de la guerra fría, actuar por su cuenta o, como en caso de El ritmo de la venganza, a raíz de una trama de terrorismo internacional. Dentro de lo que cabe, en este caso la evolución de la protagonista, Stephanie, es más verosímil que en otros, pues aquí nunca deja de ser alguien vulnerable y llevar a término sus planes no será nunca fácil. En este sentido cobra importancia la primera parte del film, el entrenamiento propiamente dicho (competente Jude Law) y la concienciación de la operación que ha decidido llevar a cabo. Pero, lamentablemente, más tarde la película no está a la altura. La culpa la tiene el inconsistente guión, que ni siquiera dibuja un desarrollo comprensible, sino que introduce varios personajes de los apenas se sabe nada y que sólo sirven para desconcertar. Y la protagonista parece tener una varita mágica. Falla, pues, lo más importante. Lo mejor que se puede decir de El ritmo de la venganza es que es medianamente entretenida y que ofrece algunos momentos de acción muy realistas, peleas crudas o una espectacular persecución automovilística rodada con gran pericia. También se salva la composición de Blake Lively, quien transmite estupendamente al principio una desoladora desorientación para ir cogiendo soltura hacia el final, aunque nunca deje de ser ella misma. Pese a estar ambientada en Londres, Escocia, Madrid, Tánger, Nueva York y Marsella, el rodaje tuvo lugar en su mayor parte en España (Madrid, Cádiz, Almería) y se agradece también que no se meta la pata burdamente con cuestiones, digamos, culturales.

5/10
Vivir de noche

2017 | Live by Night

Adaptación de una novela de Dennis Lehane ambientada en los años de la Ley Seca, sigue las evoluciones en el mundo del crimen de Joe Coughlin, tras regresar de combatir en las trincheras europeas de la Primera Guerra Mundial. De origen irlandés, católico desencantado, hijo de un capitán de la policía de Boston, Joe comete atracos con la complicidad de Emma, la amante de Albert White, un gángster, y de él en secreto. Y aunque querría mantener cierta independencia en su carrera delictiva, se acaba enredando, primero con White, y luego con su rival italiano Maso Pescatore, lo que le acaba llevando a Tampa, en Florida, lugar donde se encarga de hacer funcionar a pleno rendimiento la red de producción y contrabando de alcohol en la zona, mientras piensa en el futuro, con la idea de sacar adelante un casino. A pesar de marcarse ciertos límites éticos en su inmoral actividad, le tocará descubrir que quien juega con fuego se quema irremediablemente. Ben Affleck escribe, dirige, produce y protagoniza este violento film, cuyo título alude a lo que supone vivir en la noche u oscuridad de una existencia donde sólo parece importar el "juego", lograr una cuota de poder que te permita ser el amo del cotarro, de tu cotarro al menos, pagando un precio. Lo que ocurre es que somos responsables de nuestras acciones y decisiones, que no dejan de tener consecuencias; y trazar límites a lo que está mal resulta cuando menos ingenuo. Esta es seguramente la idea de fondo de la trama, que afecta a Joe Coughlin, con un amplio telón de fondo, el del contrabando de alcohol, primero en Boston, y luego en la más exitosa Tampa, donde la producción de tabaco y la cercanía de Cuba tienen su importancia, además del racismo, el Ku Kux Klan. La película, en cuya producción destaca el nombre de Leonardo DiCaprio, se sigue con interés, pero también adolece de cierta frialdad, y ello a pesar de las subtramas románticas, cuesta empatizar con un Ben Affleck que parece perpetuamente reconcomido, a disgusto porque las circunstancias le obliguen siempre a dar un paso más allá de donde quisiera. El reparto es fantástico, con algunos secundarios sobresalientes, como Sienna Miller o Chris Messina, por citar a dos especialmente destacados. Hay acción dinámica y brutal, con momentos "padrinescos", por así decir, y el excelento diseño del sonido ayuda al impacto de las escenas, con algunos planos visualmente muy atractivos. Y la dirección artística de la reconstrucción de época es notable, en algún elegante garito, y en Tampa.

6/10
Wonder Wheel

2017 | Wonder Wheel

Woody Allen en su versión más pesimista de los últimos años. Sin llegar a los extremos de Blue Jasmine ni a los existencialismos de Match Point y conservando cierto aire de historia ligera el genio neoyorquino vuelve a insistir en que la felicidad es imposible de alcanzar. El amor, el matrimonio, los hijos, los sueños artísticos, todo acaba tocado por el infortunio. Tan pronto estamos arriba y la existencia parece un cuento de hadas, como un momento después respiramos a ras de suelo y la frustración reina por doquier. Es la “maravillosa” rueda de la vida. Coney Island, años 50. Ginny, guapa cuarentona, casada y con un hijo de un matrimonio anterior, trabaja en un restaurante del parque de atracciones. Su vida ha perdido el color, siente que es un fracaso, sus sueños de ser actriz se esfumaron y el amor por su marido, un hombre bonachón pero tendente a la bebida y a los arrebatos violentos, es prácticamente inexistente. Por si fuera poco su pequeño hijo se ha convertido en un pirómano incontrolable. Sin embargo, dos hechos cambiarán la rutina de Ginny: se enamorará de un atractivo socorrista mucho más joven que ella y su cuñada Carolina se presentará en su casa buscando un lugar donde vivir. No estamos ante la mejor versión de Allen, pero aun así cuántas virtudes tiene Wonder Wheel. Muestra el director de Manhattan su inmenso talento narrativo, introduciendo el relato en boca de uno de los protagonistas, el socorrista Mickey, recurso ficticio que él maneja con una perfección extraordinaria. Logra así –como, por otra parte, es habitual en él– una gran fluidez en el desarrollo del guión, al tiempo que le sirve para introducir numerosas referencias literarias al hilo de las ínfulas de escritor del socorrista, fascinado por la obra del dramaturgo Eugene O'Neill, un autor no precisamente optimista acerca de las relaciones humanas, por decirlo suavemente. La película se ve/lee entonces como una pequeña gran tragedia familiar, en donde poco importa si la desgracia la buscamos nosotros mismos o es el destino quien entra en escena. La ambientación del film es sobresaliente, presidida en todo momento por un tratamiento fotográfico exquisito y que aporta una brillante tonalidad miel que tiñe el conjunto de una nostalgia casi irreal. No sería nada extraño que Vittorio Storaro se hiciera con su cuarto Oscar. A eso hay que sumar la eficiente banda sonora compuesta por canciones de época y la puesta en escena playera, luminosa, festiva, paradoja perfecta para la historia de infortunio que entrega Allen. Y no del todo se abandona la comedia, con la sorprendente introducción en la trama de los dos lugartenientes del mismísimo Tony Soprano, Steve Schirripa y Tony Sirico, los míticos Bobby y Paulie de la serie. Por primera vez trabaja con Woody Allen la gran Kate Winslet y desde luego su excelente composición es extraordinaria, el "alma mater" de la película, aunque su rol no sea demasiado agradecido, un poco al estilo de la Cate Blanchett del film citado más arriba; también está magnífico James Belushi en el papel de su marido. Menor presencia tienen Justin Timberlake y Juno Temple.

6/10
Jackie

2016 | Jackie

Primera película rodada en inglés por el chileno Pablo Larraín, que sigue el gusto por los hechos y personajes históricos recientes mostrado en sus filmes No y Neruda, pero con estilo personalísimo, lejos de todo academicismo. Cuenta con un guión de Noah Oppenheim, hasta ahora sólo conocido por su contribución a los libretos de la saga juvenil distópica El corredor del laberinto. En el nutrido equipo de producción se encuentra Darren Aronofsky, quien dirigió a Natalie Portman en Cisne negro, el film que le dio el Oscar. Precisamente la actriz ha vuelto a ser nominada a la estatuilla dorada, además de en otros dos apartados, el del elegantísimo vestuario de época de la primera dama estadounidense Jackie Kennedy, creado por Madeline Fontaine, y el de la arriesgada y disonante partitura musical de Mica Levi, con unos chirriantes violines que contribuyen a crear el deseado “mood” triste de la película. La deconstruida narración atrapa las emociones y tristeza que embargan a Jackie tras el asesinato del presidente de los Estados Unidos, su marido John Fitzgerald Kennedy. Todo se estructura alrededor de una entrevista que la primera dama concede a un periodista, con quien desea hablar sin tapujos, aunque luego controlará lo que finalmente se publique. Alrededor, a modo de viñetas que retroceden y avanzan en el tiempo, se nos muestran los momentos del magnicidio, los preparativos fúnebres, la charla con un sacerdote, la jura del cargo de Johnson, la atención a los hijitos de la pareja presidencial, el rodaje de un documental en la Casa Blanca en que Jackie ejerce de anfitriona, mostrando al espectador los cambios que ha introducido en la decoración. Como hiciera en No, Larraín maneja materiales diversos, manejando el blanco y negro del documental y los primeros planos. Y juega hábilmente con la protagonista, excepcional Portman que se transfigura en la primera dama, como si fuera un espectro o un zombie deambulando por una residencia de la que deberá mudarse con sus hijos, con su vestido manchado de sangre, o poniendo el disco del célebre musical “Camelot”, lo que contrasta con su pose impostada a la hora de filmar el documental. El elenco de secundarios es verdaderamente notable. No transita el director por caminos fáciles y trillados, sino que arriesga creando en el espectador una sensación incómoda, que trata de asemejarse a la que se ceba en Jackie, dura, orgullosa en su personal encrucijada, rota por la pena, fumadora compulsiva mientras aguarda lo que vendrá después en su vida.

7/10
Jugada salvaje

2015 | Wild Card

Vinyl

2015 | Vinyl | Serie TV

Blue Jasmine

2013 | Blue Jasmine

Historia contada en dos tiempos sobre dos hermanas, Jasmine y Ginger, con la misma familia de adopción y distintos padres biológicos. Sus vidas tomaron rumbos muy distintos, pues Jasmine se casó con Hal, un hombre de negocios de Wall Street que le trajo lujo y sofisticación, mientras que Ginger unió su vida con Augie, un “chapuzas” al que la otra considera un perdedor. La detención de Hal por delitos financieros da un vuelco a la vida de las dos hermanas, hasta el punto de que Ginger debe acoger a Jasmine en su sencillo hogar de San Francisco. La mejor película “seria” de Woody Allen desde que filmara Match Point, y del nivel de la también notabilísima Midnight in Paris. Esta vez el director y guionista vuelve con Blue Jasmine a Estados Unidos, con notable presencia de su amada Nueva York, a la que se suma la de San Francisco, ciudad donde se criaron las dos hermanas. Y aunque la filmografía de Allen siempre ha pintado a cierto tipo de personas contemporáneas que él conoce bien, enfrentados a las grandes cuestiones que se plantea siempre el ser humano, aquí, quizá por primera vez, aborda un tema de rabiosa actualidad, el de la actual crisis económica con las actitudes que han dado pie a tan dramática situación y sus consecuencias. La cinta pivota alrededor de ese colapso económico y vital, centrada sobre todo en Jasmine, con numerosos flash-backs que permiten comparar la época de estar en la cima del mundo, con la de la precariedad, sobre todo psicológica, que dificulta asumir las nuevas circunstancias para pasar página. En tal sentido Cate Blanchett hace un trabajo formidable, su personaje de rica venida menos que quiere mantener su estatus se prestaba a la caricatura o al histrionismo, y en sus manos se convierte en un ser humano al que podemos entender y compadecer. Por supuesto, como suele ocurrir en las películas de Woody Allen, todos los actores de Blue Jasmine lo hacen muy bien, incluida la estupenda Sally Hawkins como la otra hermana, pero lo de Blanchett es sencillamente increíble. Con su clásica actitud pesimista, Allen invita a reflexionar sobre las vidas huecas, construidas sobre una fantástica nada. Y donde el bienestar, la riqueza, las relaciones sociales, la pose, resultan tener bastante menos valor que el simple hecho de mantener los pies pegados al suelo, lo que ayuda a encajar las inevitables contrariedades que consigo lleva la existencia. ¿Es Ginger mejor que Jasmine? Desde luego no es perfecta, pero está armada de ciertos recursos morales para rectificar, algo que parece imposible en el caso de su “cristalizada” hermana, que nunca se ha ganado la vida, y que en más de un sentido se ha labrado su propia ruina, aceptando que la mentira presida su existencia. Blue Jasmine es una película muy bien armada, con espacio incluso para la sorpresa. Contiene algún momento humorístico –Jasmine trabajando en la recepción de un dentista–, pero domina un tono de amargura, pues pinta con acierto la degradación moral de una persona. Y nos hace preguntarnos, cómo hacía Mario Vargas Llosa en “Conversación en la catedral”: ¿en qué momento se jodió todo?

8/10
A propósito de Llewyn Davis

2013 | Inside Llewyn Davis

1961. Una semana en la vida del cantante folk Llewyn Davis, joven apaleado por la vida, que trata de abrirse camino en el Greenwich Village neoyorquino, o viajar a Chicago para una prueba con el mítico productor Bud Grossman. Acostumbrado a dormir en sofás de casas ajenas, sin relaciones sentimentales duraderas, experiencias como la muerte de su compañero musical con el que grabó un disco, novias embarazadas que suponen un “problema” y un progenitor con demencia senil, conforman una vida triste, donde el éxito artístico no está, ni mucho menos, garantizado. Los hermanos Joel Coen y Ethan Coen, guionistas y directores de A propósito de Llewyn Davis, siguen dando pruebas inequívocas de la madurez artística alcanzada y de la coherencia de los temas que van conformando su rica filmografía, el Gran Premio del Jurado en Cannes, un festival que les ama, es muy merecido. Con el tema homérico del viaje del héroe –ya presente en O Brother!, al igual que el de la música folk– y el del talento artístico que se ahoga, no logra ser reconocido mientras se ve acompañado de mil penalidades –cuestión abordada en Barton Fink–, componen una película muy coherente y equilibrada. La estructura circular no suena a artificiosa, y el conjunto, con una fotografía de colores apagados, resulta muy adecuada para la historia de una vida cotidiana y depresiva, donde lo logrado no responde a las expectativas, incluidos momentos de corte casi surrealista. No buscan los Coen coartadas para el protagonista, simpatizan claramente con él pero no ocultan sus ramalazos de indudable egoísmo, incluidas situaciones que son un verdadero puñetazo en su rostro, no sólo los que le propina el tipo trajeado en el callejón, sino pasajes como el de la clínica abortista, donde los supuestos “problemas resueltos” asoman con una nueva e inesperada dimensión en el camino, las decisiones tomadas tienen consecuencias. Las canciones que salpican la narración de A propósito de Llewyn son maravillosas, muchas tradicionales –“si son viejas y suenan como nuevas, entonces son folk”–, con letras adecuadas a la situación vital del protagonista, y en muchos casos repletas de alusiones a conocidos temas y artistas que sabrán reconocer los iniciados. Oscar Isaac, cantante guatemalteco criado en Miami, y que había hecho sus pinitos en el cine, asume con poderío el papel del “perdedor” protagonista –¡cuántos perdedores de cine memorables han creado los Coen!–, cantando muy bien los diversas canciones. Le secundan perfectamente los secundarios, la mayoría desconocidos, aunque se puede ver a actores como F. Murray Abraham, Justin Timberlake, Carey Mulligan y John Goodman.

8/10
Oldboy, de Spike Lee

2013 | Oldboy

Hollywood ha intentado cuidar el remake de uno de los mayores éxitos surcoreanos de todos los tiempos, Oldboy, de Park Chan-wook, a su vez inspirado libremente en el manga de Garon Tsuchiya y Nobuaki Mineghishi, y ganador del Gran Premio del Jurado en el Festival de Cannes. El film original, de 2003, formaba parte de la denominada Trilogía de la venganza, precedido de Sympathy for Mr. Vengeance y seguido de Simpathy for Lady Vengeance. La trama del Oldboy, de Spike Lee comienza a mediados de los 90. Joe Doucett, publicista totalmente a la deriva, divorciado con una hija, se despierta tras una de sus habituales borracheras en lo que parece la habitación de un motel. Descubre que no puede salir de ahí, y permanece encerrado mucho tiempo, asistido por un 'carcelero' que le pasa regularmente comida oriental, y con la compañía de un televisor, mediante el que puede ver en las noticias que su ex mujer ha sido asesinada, y que le consideran culpable. Hasta que vuelva a ver la luz del sol pasaran unos 20 años, en los que sólo puede pensar en vengarse de su captor. Básicamente, Oldboy, de Spike Lee sigue el esquema del film original, aunque el guión de Mark Protosevich (Thor, Soy leyenda) cambia bastantes cosas, sobre todo en lo relativo al personaje central, que en el punto de partida de la anterior cinta, era un hombre centrado y afable, cuando aquí Josh Brolin interpreta a un bala perdida, desagradable, que descubre la importancia de la familia tras la brutal experiencia sufrida. Lo cierto es que el actor de No es país para viejos realiza un gran trabajo, con ayuda del maquillaje que ayuda a reflejar el paso del tiempo. También el resto del reparto cumple, sobre todo el sudafricano Sharlto Copley, nuevamente en un registro de villano sádico, como en Elysium, mientras que la joven Elizabeth Olsen (Amor y letras) se esfuerza. También se muestra eficaz en un pequeño papel el antaño habitual del cine del realizador Samuel L. Jackson, que tras distanciarse de él, no había vuelto a ponerse a sus órdenes desde Fiebre salvaje, de 1991 (ambos se han reconciliado gracias a la intervención de sus respectivas esposas). Los giros de la trama mantienen el suspense, y Spike Lee vuelve a demostrar que en los últimos tiempos se muestra más solvente si se aleja de sus sobreexplotados temas raciales. Aún así, algún detalle recuerda a esta etapa, como en la falta de consideración del protagonista hacia una pareja negra al principio del film, o el retrato racista estereotipado de un negro servil en la estancia donde le encierran, que remite a su película Bamboozled. Pero Oldboy acaba no resultando del todo creíble, por ejemplo en las secuencias en los que el personaje central acaba con numerosos enemigos, y en la evolución de su relación con su joven ayudante. Por otro lado, sus excesos violentos y sexuales parecen más forzados que los del film original, y aleja a la cinta de parte del público. Y desde luego, los que hayan visto el original echarán de menos su frescura.

5/10
Aprendiz de gigoló

2013 | Fading Gigolo

Murray (Woody Allen) tiene una disparatada idea cuando su bella dermatóloga, la doctora Parker (Sharon Stone), le comenta, como quien no quiere la cosa, que desearía mantener un “ménage à trois”, junto con su amiga Selima (Sofía Vergara) y otro hombre... Murray le propone entonces conocer al tipo “perfecto”: su amigo Fioravante (John Turturro), que en realidad es un hombre normal que se dedica a su negocio de floristería en Brooklyn. Y aunque a Murray le cuesta después convencerle para introducirse en ese lucrativo negocio, ambos se convertirán finalmente en chulo y gigoló, e irán ampliando el círculo de clientas. El problema es que Fioravante puede encontrar el amor... Aunque ya había hecho sus pinitos como guionista y director en filmes como Illuminata o Romance & Cigarettes, en Aprendiz de gigoló John Turturro parece transmutarse insólitamente en Woody Allen (con quien ya trabajó en Hannah y sus hermanas), porque, al margen de lo que digan los créditos, todo en este film parece salido de la díscola cabecita del genio neoyorquino, tanto que hace pensar si además de participar como actor no habrá sido Allen también pieza clave del guión (por lo menos). El disparatado planteamiento responde desde luego al universo alleniano por antonomasia –el declarado sesgo sexual, la burlesca visión del mundo judío de su Brooklyn natal, la presencia de despampanantes féminas, etc.–, pero también el tono de comicidad, de chiste continuo, la frescura pícara de los diálogos (casi siempre pronunciados por el propio Woody) y la buscada ligereza moral del conjunto son muy sintomáticas, por no mentar la omnipresente música de jazz. Sin embargo, la película, al contrario que muchas de Woody Allen, no es redonda. Tras un comienzo prometedor se desinfla en cuanto Turturro decide tomarse en serio a los personajes. La trama entonces pierde equilibrio, ritmo, personalidad. Ya adentrado el metraje, en ciertas fases se deja tanto de lado la comedia que la película se desliza inevitablemente hacia el melodrama soso y acaramelado. Lo que se empezó a ver como algo fresco y desinhibido adquiere tonos pastel y olvida a los personajes que aportaban guasa y enjundia (picante eso sí), como los de Sharon Stone y Sofía Vergara, a la postre aquí dos actrices tan explosivas como desaprovechadas. Sólo remonta el film cuando regresa al esperpento original, donde quien sí se encuentra como pez en el agua es el bueno de Woody Allen, que en su casi omnipresente personaje mantiene en todo momento un tono estrambóticamente cómico.

5/10
La última aventura de Robin Hood

2013 | The Last of Robin Hood

Película sobre los últimos días de la vida de Errol Flynn, legendario actor de cine de aventuras, famoso por su afición a las mujeres. El film se centra en su relación con una adolescente, Beverly Aadland, aspirante a actriz sin demasiado talento, pero preciosa, de la que Flynn se enamora o se encapricha, todo depende de cómo se mire. Su madre Florence mirará a otro lado cuando se hace evidente que la relación entre Errol y Bev –o Ninfa, como también la llama– es algo más que el "apadrinamiento" a una prometedora y potencial estrella de la pantalla. Los directores de Quinceañera, Richard Glatzer y Wash Westmoreland, decepcionan en esta mirada crepuscular a Errol Flynn, nunca llegamos a conocer los sentimientos íntimos de la pareja protagonista y de la madre de la jovencita Bev, a pesar de que están encarnados por actores tan solventes como Kevin Kline, Dakota Fanning y Susan Sarandon. Todo se antoja vulgar, previsible y sin demasiado interés, los responsables del film no logran crear las necesarias emociones, ya sea optando por mostrar la sensación de un trágico y desgarrador amor imposible, o denunciando la posible corrupción de menores, por ejemplo. Parece que no se quiere molestar a nadie, y queda un film bastante insulso. Ni siquiera como muestra de "cine dentro del cine" resulta ilustrativo del modo de hacer de Hollywood.

4/10
Mátalos suavemente

2012 | Killing Them Softly

Recién salido de la cárcel, Frankie se involucra en el golpe más desaconsejado de todos: asaltar una partida ilegal de póker, una acción que siempre tiene consecuencias para sus autores. Su mentor le anima asegurándole que tiene las espaldas cubiertas, pues todas las sospechas recaerán en Trattman, el organizador del juego, que ya robó en el pasado su propia partida. No cuentan con la llegada de Jackie Cogan, asesino profesional experto en poner las cosas en orden en este tipo de situaciones. El neozelandés Andrew Dominik entrega su tercer film, Mátalos suavemente, tras Chopper y El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford, y de nuevo sorprende por su dominio narrativo, con escenas muy medias y buen perfilado de personajes masculinos, interpretados por un reparto maravilloso, encabezado por Brad Pitt, también productor. Dominik acude con inteligencia a actores asociados a historias gangsteriles, como Ray Liotta (Uno de los nuestros) y James Gandolfini (Los Soprano). Y a todos, incluido el cerebro gris Richard Jenkins, les regala escenas intensas, un regalo para cualquier intérprete. La idea de entregar la historia punteada por televisores donde Bush y Obama hablan de la crisis económica y los valores que han hecho grandes a los Estados Unidos resulta eficaz en su ironía, sirve para criticar la falta de principios e inmoralidad de los gángsteres del film, que también estaría presente en otros órdenes de la sociedad. Sí, el cinismo es una actitud muy presente en Mátalos suavemente, empezando por ese título que alude a lema de Cogan de matar al otro sin que se lo espera, para evitar su derrumbe, los lloriqueos que apelan a la compasión. Igualmente domina la violencia, hiperrealista y muy desagradable en algunos pasajes.

6/10
Esta abuela es mi padre

2011 | Big Mommas: Like Father, Like Son

Anda necesitado de ideas Martin Lawrence. Tras el fallido remake de Un funeral de muerte, el cómico afroamericano retoma el personaje de la saga que inició en 2000 con Esta abuela es un peligro. En esta ocasión, el agente del FBI Malcolm Turner debe esconderse con su hijastro, que ha sido testigo de un crimen, en una residencia para señoritas donde el tipo al que han asesinado ha escondido una memoria USB con datos comprometedores para un mafioso. Allí, vuelve a disfrazarse de corpulenta abuela, para conseguir el trabajo de directora, mientras que el chico se camufla como su sobrina-nieta, una alumna más del lugar. La enésima revisitación de un esquema que ha dado buenos resultados en películas como Con faldas y a lo loco y Tootsie busca el camino fácil. El guión está elaborado a base de clichés, y los gags no son demasiado elaborados, por lo que resulta recomendable únicamente para incondicionales de la saga. A pesar de su histrionismo, Martin Lawrence recurre menos al humor grueso que en otras ocasiones, y en el fondo subyace un mensaje positivo pro comunicación en las relaciones paternofiliales. El film busca el apoyo del público adolescente, y por eso concede un enorme protagonismo al hijastro interpretado por Brandon T. Jackson, joven comediante que ha aparecido en cintas como Tropic Thunder. ¡Una guerra muy perra!, y a sus amoríos en la residencia femenina. Incorpora también números musicales para atraer a este sector.

4/10
The Confession (webserie)

2011 | The Confession | Serie TV

Un hombre irrumpe en una iglesia y pide confesión. El sacerdote escucha su relato en que explica que es un asesino profesional, y que le ha impresionado la paz de su víctima, cuando le pidió unos instantes para ponerse a bien con Dios. Pero no acude al sacramento arrepentido, sino que desea comprender por qué los hombres actúan mal, mientras reprocha al Creador ser el peor asesino de todos. Lo que propicia una conversación con el cura donde se proyecta algo de luz a los secretos más oscuros de ambos. Webserie de 10 episodios, cada uno de una duración en torno a cinco minutos. Más allá del interés de este formato de microcapítulos, tenemos una intriga bien servida por Brad Mirman, un especialista en el género desde sus inicios -Jaque al asesino-, incluso con ribetes religiosos -Resurrección-. Se beneficia del duelo actoral entre dos buenos intérpretes, el veterano John Hurt -a quien ya vimos en otro rol de sacerdote en Disparando a perros- y al Kiefer Sutherland de 24, sempiterno aficionado a las torturas. Hay que subrayar el respeto por aquello que estructura la narración, no hay disparates dignos de mención en la mirada a la confesión o a la condición sacerdotal, y los intercambios dialécticos sobre el sentido de la vida y la posibilidad de cambiar, con posición de dominio alternativa en uno y otro, tienen cierto nivel. En la exploración de la redención hay lugar para la sorpresa, aunque al final la cosa se desinfla un tanto.

6/10
Una terapia peligrosa

1999 | Analyze This

Paul Vitti: un gángster neoyorkino, respetado y temido por sus colegas. Una crisis: Paul ya no es el matón que era; lloriquea sin motivo, no resuelve sus negocios como antes, le cuesta liquidar a sus oponentes... Definitivamente, algo no marcha. Así que Paul hace de tripas corazón y acude a Ben Sobel, un psiquiatra al que ha conocido de modo casual. El gángster querría que nadie supiera que ha tenido que recurrir a un loquero. Y éste querría no haber conocido nunca a un tipo tan peligroso; menos aún teniendo en cuenta que en pocos días va a contraer matrimonio. Harold Ramis ha demostrado tener una excelente mano para la comedia. Atrapado en el tiempo ha sido una de las mejores películas del género en los 90; y Mis dobles, mi mujer y yo, junto a los guiones de Los cazafantasmas, ofrecían algunos momentos memorables. Ahora acierta de nuevo juntando a dos actores muy distintos (estupendos Robert De Niro y Billy Crystal), que dan el contraste perfecto entre el gángster enloquecido y cabezón y el psiquiatra de vida ordenada y aburrida. El film contiene un buen puñado de escenas tronchantes y, más difícil todavía, están bien trenzadas: no da nunca la sensación de una acumulación de gags sin orden ni concierto. Hay parodia de films míticos de gángsters, como El padrino; pero con medida, sin caer en la simple farsa, o en el puro mimetismo de secuencias clásicas. Las escenas de sesiones de terapia, o el congreso de gángsters, tienen un "timing" perfecto, que provoca el efecto de la carcajada en el momento previsto. Aunque no se pretende una asombrosa construcción de personaje, éstos se revelan de una pieza. Incluso los puramente secundarios (el divetido y simple matón de Paul; el padre de Ben, también psiquiatra; Primo Sindone, el principal rival de Paul; la novia de Ben...) son un apoyo constante a la historia. A la vez se deslizan, sin estridencias, ironías y pullas sobre el psicoanálisis y el deseo de una vida cómoda y sin problemas; o el dibujo, muy atractivo, de lo que acaba siendo una sólida amistad.

6/10
No pierdas el juicio

1997 | Trial And Error

Bienvenidos a una comedia loca y entretenida. Charles Tuttle (Jeff Daniels) es el clásico hombre que lo tiene todo: juventud, un futuro prometedor, un trabajo brillante y la perspectiva de casarse además con la hija del jefe. Sin embargo, días antes de que se celebre la boda, ha de viajar a un pueblo perdido por motivos de trabajo. Allí, él no sabe que sus amigos le estarán esperando para hacerle vivir una despedida de soltero tan loca y extraña que cambiará su vida para siempre. Desternillante comedia que hace alarde de las enormes cualidades cómicas del ingenuo Jeff Daniels. Un guión bien trabado, rico en gags y escenas originales, es el logro de la película, aparte claro está de la presencia de la guapa modelo Charlize Theron (Celebrity), que comenzaba a dar muestras de su buen hacer interpretativo.

4/10
Sargento Bilko

1996 | Sgt. Bilko

El sargento Bilko (Steve Martin) es el encargado del destacamento de talleres mecánicos de Fort Baxter. Sin embargo, se dedica a convertir las instalaciones en un casino para ganar dinero, su mayor habilidad. Se justifica pensando que los soldados necesitan divertirse tras ejercer su labor patriótica. El coronel Hall (Dan Aykroyd) hace la vista gorda hasta que el Mayor Thorn llega a Fort Baxter para supervisar la construcción de un nuevo arma que supuestamente desarrollan en el cuartel. El mayor es un viejo enemigo de Biko, por lo que intentará darle un escarmiento. Dos cómicos de primera, Steve Martin (Esposa por sorpresa, Grand Canyon, el alma de la ciudad, El padre de la novia (1991)) y Dan Aykroyd (Paseando a miss Daisy, Los cazafantasmas) son los protagonistas de esta divertida comedia sobre el ejército, con un guión muy ágil.

5/10
Ed Wood

1994 | Ed Wood

El peor director de cine de la historia tiene un estusiasmo contagioso, tipo Orson Welles. Sus historias son espantosas, y rueda chapuceramente. Por no hablar de las limitaciones de presupuesto. Pero tiene un don: ama el cine, y ningún obstáculo le detiene. Lo que explica que Ed Wood lograra filmar un buen puñado de películas, involucrando en su aventura al mismísimo Bela Lugosi. Tim Burton aplica con acierto un filtro romántico al empeño de Ed Wood, y crea una relación conmovedora entre el director y Bela Lugosi. No tienen sólo un trato profesional, sino que llegan a ser auténticos amigos, que se ayudan el uno al otro dejándose el pellejo. Son magníficas las composiciones de Johnny Depp y Martin Landau (que se llevó el Oscar). El blanco y negro de Stefan Czapsky y la música inquietante de Howard Shore se revelan perfectas para un film ya mítico.

8/10
La pandilla

1992 | Newsies

Simpático musical ambientado en el mundo de tintes dickensianos, con niños pobres, voceadores de periódicos. Joseph Pulitzer y William Randolph Hearst han tomado la decisión de aumentar el precio de los diarios, lo que va a dificultar aún más la tarea de los chicos de venderlos. Por lo que deciden organizarse sindicalmente y montar una huelga.Kenny Ortega, que coreografió Dirty Dancing, repite la tarea, además de dirigir, lo que da pie a números tan vistosos como "Carrying the Banner". Protagoniza la cinta Christian Bale, que después de destacar como niño actor en Enrique V (1989) y El imperio del sol, fue llevando bien, con títulos como éste, el camino de la adolescencia.

6/10
Un médico precoz

1989 | Doogie Howser, M.D. | Serie TV

Serie estadounidense que narra las aventuras en el hospital de un chaval superdotado, que con diez años se ha graduado en Harvard y con dieciséis entra como residente en el hospital de su padre. Al mismo tiempo, se trata de un adolescente, al que le gusta jugar con su amigo Vinnie, y al que el mundo de los adultos le parece demasiado complicado. pero tendrá que madurar también con los casos clínicos. La serie, que estuvo en antena cuatro temporadas, dio a conocer al actor Neil Patrick Harris, quien más tarde triunfaría en varios filmes y en la serie Cómo conocí a vuestra madre.

5/10

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