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Biografía

Nathan Johnson

Nathan Johnson

Nathan Johnson

Filmografía
Puñales por la espalda

2019 | Knives Out

Tras la celebración de su 85 cumpleaños, Harlan Thrombey, editor, escritor, millonario y cabeza de un gran clan familiar, muere aparentemente por suicidio en su gran mansión campestre de Kentucky, en Estados Unidos. Todos los familiares y el personal de servicio quedarán impactados con la noticia, pero la situación se hará más desagradable aún cuando tras el entierro dos agentes de policía y el enigmático investigador Benoit Blanc se presenten en la mansión para dilucidar con sus pesquisas la verdadera causa del deceso. El director Rian Johnson entrega una película la mar de entretenida. Tras comenzar su andadura con la notable Brick, el director de Maryland ha ido labrándose poco a poco una filmografía muy apañada, en donde el cuidado del guión es una de las señas de identidad. Precisamente aquí da muestras de gran maestría a la hora de manejar a un variado grupo de personajes, de captar la atención a base de diálogos, preguntas y respuestas, de sembrar la duda con verdades a medias, generando todo tipo de sospechas secretas entre los miembros del clan y dosificando siempre la información de modo natural (esas conversaciones en el despacho del muerto). Que duda cabe que el argumento, la ambientación y las indagaciones del investigador en medio de una amplia familiar en donde abunda el lujo, el dinero y los rincones ocultos son elementos deudores de las historias de Agatha Christie o de los episodios televisivos protagonizados por Jessica Fletcher (hay de hecho un homenaje explícito a Se ha escrito un crimen), pero Johnson demuestra ser un más que digno discípulo. Y como un guiño argumental que pulula por toda la trama, se permite además dar una vuelta más de tuerca al crear mágicamente una intriga donde aparentemente no la hay, pues el espectador sabe muy pronto las circunstancias que han rodeado la muerte del jefe de familia. Sin embargo, por encima de todo, Puñales por la espalda es una deliciosa y ligera charada, rodada con encanto y estilo, en donde el humor, siempre presente, es además protagonista en numerosas ocasiones. Ya sólo la ocurrencia de que uno de los personajes principales no pueda mentir sin generar en su organismo el acto reflejo de una aparatosa vomitona demuestra ser una idea tan brillante como estrambóticamente divertida, pero el director va más allá y la convierte en humorística ocasión de vertebrar varios momentos de la trama. Las interpretaciones son perfectas, tanto que a veces se echan de menos más minutos para el reparto coral (es el caso de una genial Jamie Lee Curtis, por ejemplo, o del colosal nonagenario Christopher Plummer). Y entre todos es justo destacar a los dos ejes principales del asunto: una Ana de Armas que seguramente firma el mejor papel de su carrera hasta la fecha y un hilarante Daniel Craig en estado de gracia. Se ve que quiere deshacerse de James Bond a marchas forzados y se lo ha pasado bomba rodando a las órdenes de Johnson.

7/10
Matar al mensajero

2014 | Kill the Messenger

Matar al mensajero reconstruye la historia real del periodista Gary Webb, ganador de dos premios Pulitzer. Adapta su libro "Dark Alliance", y el estudio sobre su trabajo de Nick Schou "Kill the Messenger: How The CIA’s Crack-Cocaine Controversy Destroyed Journalist Gary Webb", de donde ha salido el título del film. Matar al mensajero presenta a Webb cuando tras un trágico suceso se ha mudado con su familia a California, donde trabaja en el San Jose Mercury News, un diario relativamente pequeño. Pero la novia de un traficante de cocaína le proporciona un documento que vincula a la CIA con el contrabando de cocaína. Sus investigaciones posteriores sacarán a la luz que la administración estadounidense al menos miró hacia otro lado cuando los rebeldes nicaragüenses de la Contra impulsados por la propia CIA introducían droga en territorio estadounidense para financiar sus actividades. En una línea que recuerda más a sus logrados episodios de Homeland que a sus cintas 'indies' L.I.E. y El fin de la inocencia, el valioso realizador Michael Cuesta recupera el tono y el espíritu de los films setenteros sobre la prensa de Alan J. Pakula El último testigo y Todos los hombres del presidente. Aporta además una sutil defensa del periodismo de investigación en un tiempo en el que la crisis de los medios parece haber acabado con él por completo. Cuesta consigue una enorme intensidad a pesar de que la historia transcurre por caminos conocidos, y aprovecha el talento de los destacados secundarios con los que cuenta, como Tim Blake Nelson (abogado de un capo del crack), Oliver Platt (el redactor jefe), Andy García (un pez gordo mafioso 'encarcelado'), Michael Sheen (ideal para componer a un político), Ray Liotta (un oscuro confidente) y la española Paz Vega (la stripper que desencadena la trama). Pero sobre todo se lucen Jeremy Renner, en uno de sus mejores trabajos en la piel del protagonista, y Rosemarie DeWitt (su esposa, Sue). Matar al mensajero se compone de momentos destacables, como la conversación del personaje central con su hijo. Reivindica el papel del llamado Cuarto Poder en la sociedad democrática, al tiempo que explora la dificultad para ceñirse a la responsabilidad profesional, y mantener los deberes familiares, cuando se sufren grandes presiones y una campaña de descrédito.

7/10
Young Ones

2014 | Young Ones

En un futuro no muy lejano, la escasez de agua ha hecho que se convierta en un bien muy preciado. En la aridez de esas tierras vive Ernest Holm (Michael Shannon) con sus hijos Jerome (Kodi Smit-McPhee) y Mary (Elle Fanning), defendiendo a su familia de los bandidos. Sin embargo todo se complica con la llegada del novio de Mary (Nicholas Hoult), que tiene sus propios planes para los Holm: hacer lo que sea necesario para tomar el control y traer el agua de nuevo a sus tierras.

Don Jon

2013 | Don Jon

Jon tiene un problema muy serio: es adicto al porno vía internet. A pesar de ser un tipo apuesto y musculoso –pasa horas en el gimnasio–, que se lleva a las chicas al catre con gran facilidad –de ahí su apodo de “Don Jon”, en alusión a don Juan Tenorio–, tener una familia tradicional, y no fallar nunca los domingos en la asistencia a la misa y en la confesión, se trata de un tipo enormemente egocéntrico. Hasta el punto de que considera sus hábitos de internauta más saludables que el sexo físico, pues la virtualidad asegura la no-existencia de consecuencias, al menos inmediatas. Las cosas cambian cuando conoce a Barbara Sugar, una chica preciosa de la que se enamora al instante. Además de protagonizar Don Jon, el actor Joseph Gordon-Levitt se estrena en el largo como guionista y director, con una historia que tiene más miga de lo que podría deducirse de una mirada superficial, tendente a catalogarla de frivolidad con mucho sexo y pocas nueces. Porque Gordon-Levitt critica la deshumanización del amor entre el hombre y la mujer, que tiene una de sus muestras más degradantes en la pornografía, tan al alcance de cualquiera en la actualidad, a poco más de un click a través de internet. El cineasta se atreve a decir que este modo de practicar el sexo sin amor, lo mismo que las relaciones ocasionales y sin compromiso, tienen consecuencias, como mínimo en la consolidación de una personalidad narcisista y odiosa. Así que Gordon-Levitt muestra una suerte de escala evolutiva en el amor, que aunque no alcance cotas altísimas, sí nos introduce por la puerta de la humanidad, cierta entrega mutua, reconocer una persona en el otro, en la otra. De modo que del puro vicio, se pasa al menos a una relación de uno con una; eso sí, no faltan los conflictos, porque en el fondo no hay intención de conocer al otro, a la otra, quererle como es, ayudarle a ser mejor. El conocimiento de otra mujer, no especialmente despampanante, pero bella porque se va mostrando y se interesa con sinceridad por Jon, se convierte en revulsivo para que se dé cierta maduración en el protagonista. Scarlett Johansson y Julianne Moore ponen rostro al crecimiento amoroso de Jon, a su modo de entender las relaciones con las mujeres. Gordon-Levitt sabe imprimir ritmo a Don Jon, pero agota su insistencia en incluir imágenes sexuales agresivas, que dibujan el problema del protagonista. Y a éste le sabe dar un contexto aparte de las mujeres, los amigos “despistados” y el marco familiar y religioso, que no parecen haberle ayudado demasiado: los padres desean para su hijo una felicidad genérica, pero poco aportan para encaminarle –curiosamente la hermana adicta a la BlackBerry será la única que en un momento dado emita el juicio que necesitaba escuchar Don–; y el sacerdote que le escucha semanalmente en confesión es un autómata que expande penitencias de modo automático sin hacerse cargo de a quién tiene delante y de cómo ayudarle por el camino del arrepentimiento y del amor.

5/10
Looper

2012 | Looper

Futuro no tan lejano. En el año 2072 cometer asesinatos e irse de rositas resulta complicado, el ADN deja una huella que permite enseguida capturar a los criminales. De modo que se recurre a enviar a las víctimas al pasado, al año 2042, a través de una máquina del tiempo, donde les aguardan los “loopers”, que los matan y se deshacen de los cadáveres. Joe ejerce tal profesión con fría eficacia, sabe que lo hará hasta el día en que le envíen a sí mismo para lo que se denomina “cerrar el bucle”. Tras matar a su versión del futuro tendrá 30 años para retirarse con el dinero adquirido como “looper”. A no ser que... Singular muestra de ciencia ficción, aunque también con elementos de cine negro, este film de Rian Johnson, guionista y director, es coherente con su filmografía previa, Brick y Los hermanos Bloom, títulos arriesgados, visualmente fascinantes, un tipo de historias alambicadas pero sugerentes, que recuerdan al trabajo de Christopher Nolan. En Looper juega con las paradojas de los viajes temporales, pero el mismo cineasta bromea con el tema a través de uno de sus personajes, diciendo algo así como “no te voy a hacer un diagrama ahora para explicarte todo”. De modo que lo importante al final narrativamente son los dilemas morales de un personaje (Joseph Gordon-Levitt), que a través de su otro yo (Bruce Willis), empieza a cuestionarse sus crímenes, de modo que cuestiones como el determinismo y el libre albedrío, la solución no-violenta de los problemas y la confianza en los otros, afloran a lo largo del metraje, hasta alcanzar un final sorprendente e impactante. Aunque haya mucha acción, y una violencia a ratos gratuita y poca contenida, hay que decir a favor de Looper que existe un buen guión, donde se logra trenzar con la columna vertebral de la lucha por la propia supervivencia una inesperada subtrama de tipo mesiánico a la inversa. Hay además un buen perfilado de personajes, donde además de los actores ya citados brilla Emily Blunt como madre soltera, e incluso un fugaz Paul Dano.

6/10
Los hermanos Bloom

2008 | The Brothers Bloom

Rian Johnson dio la campanada en 2005 en Sundance con Brick, una aproximación al cine negro y de suspense con “teenagers”, ciertamente original. Aquí vuelve a jugar a los experimentos, al contar una historia de timadores trufada de detalles surrealistas, que en cierto modo conecta con un cine como el de Wes Anderson. Ellos son los hermanos Bloom, huérfanos, que pasaron por un montón de hogares, donde sus trastadas acababan con el rechazo de los diferentes padres adoptivos. Ya de pequeños, con el cerebro organizador del hermano mayor, empezaron a realizar diversos timos, siempre siguiendo un esquema maestro de 16 pasos, casi con la misma estructura que un guión cinematográfico. Los hermanos se hacen mayores, y su vida de engaños continúa, en colaboración con Bang Bang, una japonesa experta en tiros y explosivos de pocas palabras. Pero el hermano pequeño querría tener una existencia diferente, donde el guión no esté escrito de antemano. E incluso descubrir el amor. Esto podría ocurrir si en el nuevo timo que trama el otro hermano, embaucar a una estrafalaria millonaria, fotógrafa epiléptica, se deja guiar por el corazón, que le dice que podría amar a esa mujer. Película bastante singular, donde los engaños se vuelven tan complicados que resulta fácil perderse. Se ve que lo alambicado agrada a Johnson, no hay más que recordar las complicaciones de la trama de su anterior trabajo. Aquí maneja un humor disparatado y ocurrente, con algunas buenas salidas -la chica mostrando los numerosos hobbies que ha practicado en sus ratos de ocio, el accidente que permite que se conozcan, la explosión en la catedral de Praga y la chica escapando por el conducto de ventilación...- y un ritmo ágil en los cambios de escenarios por todo el mundo. Funciona mejor la relación entre el hermano pequeño (Adrien Brody) y la chica (Rachel Weisz), que entre los dos hermanos -el mayor, Mark Ruffalo, es algo soso-, una parte de la trama que queda algo coja; no se perfila bien lo estrecha que es esa unión, y lo asfixiante que ha podido volverse para uno de ellos. Hay secundarios graciosos -la japonesa, el socio belga...- y otros que no lo son tanto -el villano encarnado por Maximilian Schell-. Título con vocación minoritaria, de film de culto, algunas bromas requieren a veces de cierta complicidad, y a los timos les falta una mayor explicitud, que permita su disfrute pleno al espectador.

5/10
Destino Canadá

2007 | Blue State

John Logue es un fiel votante del Partido Demócrata de Estados Unidos. En 2004 le dice a todo el mundo que si no gana las elecciones John Kerry, se irá a vivir a Canadá. Por todos es sabido que el candidato demócrata no pudo derrotar a Bush. Entonces Logue se encuentra con que debe cumplir la dura promesa de abandonar el país. Consecuente con su palabra, se lía la manta a la cabeza e inicia un viaje a Canadá. Una serie de circunstancias hacen que John no haga el trayecto en solitario, sino con la compañía de la misteriosa Chloe. Juntos vivirán un viaje que les cambiará para siempre. Produce la cinta Anna Paquin junto con su hermano Andrew. Hasta la fecha ha sido la única película producida por la joven que, siendo una niña, ganó un Oscar por El piano.

4/10
Brick

2005 | Brick

Cine negro en el instituto. El director y guionista Rian Johnson se confiesa deudor de la obra de Dashiell Hammett. Y en efecto, a la hora de narrar las andanzas de Brendan, un despierto joven que investiga la desaparición de su ex novia Emily, se aleja años-luz de los convencionalismos del cine ‘teen’ descerebrado, para dar a su historia un enfoque ‘quasi’ existencialista. Las pesquisas de este moderno y joven ‘Sam Spade’ le llevan a sumergirse en varios submundos conectados singularmente, el de una chica adinerada y el de un pequeño traficante de drogas y sus secuaces. Película hecha con pocos medios y convertida en poco tiempo en título de culto, prueba que cuando hay ganas y talento, los resultados pueden ser brillantes. Ahí está el Premio Especial del Jurado en Sundance “por la originalidad de su visión” para demostrarlo. Paradójicamente, Johnson entrega imágenes estilizadas de aire desaseado. E intriga con su galería de personajes de género, y con algunos pasajes y signos recurrentes que acaban encontrando cabal respuesta.

7/10

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