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Biografía

Nicolas Bedos

Nicolas Bedos

Filmografía
OSS 117: Alerte rouge en Afrique noire

2021 | OSS 117: Alerte rouge en Afrique noire

La belle époque

2019 | La belle époque

Victor Drumond es un ilustrador sexagenario que está de vuelta de todo, no conecta con la sensibilidad actual. Por eso se muestra reacio a aceptar las propuestas de su hijo Maxime para que colabore con él en una serie televisiva, que se basa en una actividad de ocio de moda montada por un amigo suyo, Antoine, que recrea cualquier época del pasado con magnífica ambientación y actores profesionales, permitiendo una experiencia inmersiva de primera magnitud. Pero vista su propia crisis matrimonial –su esposa Marianne le pide que se vaya de casa–, acaba aceptando la invitación de su hijo de viajar al pasado. Y escoge los años 70, la semana en que conoció a Marianne, el amor de su vida. La actriz que interpreta a su esposa, Margot, novia de Antoine, despertará en él una inesperada fascinación. Nicolas Bedos, director y guionista, hace una original propuesta “proustiana”, que le permite reflexionar sobre el paso del tiempo y la capacidad que tenemos de sublimar el pasado como si hubiera sido siempre maravilloso, para de este modo justificar el escaso esfuerzo que se hace en el presente para preservar lo que tenemos, que ya no sería de nuestro agrado. Algunas ideas pueden evocarnos filmes que juegan con lo que podríamos llamar “vida actuada”, como El show de Truman y Familia. El modo en que el cineasta imbrica la crisis del hoy y ahora, con esa especie de “montaña mágica” que es el pasado recreado por actores, está bastante logrado, de modo que realidad y artificio conviven con bastante naturalidad. Y entendemos que el protagonista se agarre, como a un clavo ardiendo, al amor recuperado que le ofrece Margot, aun sabiendo que no es real. Las limitaciones del film provienen de su limitada mirada antropológica, por lo que el amor y la fidelidad encuentran una base bastante endeble sobre la que sustentarse. En este apartado todo es bastante superficial. Más interés tiene la idea del control que queremos ejercer sobre nuestras vidas, especialmente en relaciones donde no todo depende de uno mismo, se trata de una cosa de dos. Tal planteamiento lo encarna el personaje de Antoine, que maneja las historias del pasado, algo con lo que disfruta porque le proporciona la ficción de creer que también puede controlar la suya en el mundo real. La belle époque goza de una magnífica dirección artística, que sabe subrayar la reconstrucción del pasado en el plató, nos recuerda con naturalidad un mundo artificial. Daniel Auteuil es perfecto para dar vida a un personaje en crisis, y Fanny Ardant resulta ideal como complemento, la esposa que se ha hartado de que esté siempre gruñendo. También les van como anillo al dedo sus personajes a Guillaume Canet –que sería el equivalente al Cristof de El show de Truman–, y a Doria Tillier, todo un descubrimiento que recuerda mucho a Cayetana Guillén Cuervo. Da gusto además ver al veterano secundario Pierre Arditi.

6/10
Mr & Mme Adelman

2017 | Mr & Mme Adelman

¿Cómo han hecho Sarah y Víctor para aguantarse durante más de 45 años? ¿Quién era en realidad esta enigmática mujer que vivía en la sombra de su marido? El amor, la ambición, la traición y la intriga van a alimentar la odisea que vivió esta pareja, fuera de lo normal, y que nos invita a vivir con ellos las pequeñas y grandes historias del siglo pasado.

Mr & Mme Adelman

2017 | Mr & Mme Adelman

¿Cómo han hecho Sarah y Víctor para aguantarse durante más de 45 años? ¿Quién era en realidad esta enigmática mujer que vivía en la sombra de su marido? El amor, la ambición, la traición y la intriga van a alimentar la odisea que vivió esta pareja, fuera de lo normal, y que nos invita a vivir con ellos las pequeñas y grandes historias del siglo pasado.

El amor está en el aire

2013 | Amour & turbulences

Antoine y Julie, que salieron juntos en el pasado, coinciden casualmente en el mismo avión transoceánico Nueva York-París en asientos contiguos. Su relación no acabó bien, pero tal vez el viaje sirva para reavivir la llama del amor, aunque está el pequeño problema de que ella está prometida con otro hombre. Comedia romántica que nunca acaba de volar a suficiente altura, su director, el desconocido Alexandre Castagnetti no se muestra demasiado inspirado. Inicialmente parece que se va a atrever a mantener toda la narración dentro del avión, pero no, incluye numerosos flash-backs fuera del mismo, introducidos torpemente, para contarnos que Antoine era un mujeriego de tomo y lomo, y que sin embargo la pareja construyó un amor muy especial que habría que recuperar. El caso es que con estos mimbres se podía haber logrado algo que, si bien no sería tremendamente original, podía ser resultón. Pero se desaprovechan los secundarios, los otros pasajeros del avión, que podían haber dado juego para las risas, mientras que los de los flash-backs –la madre, el amigo que no se come un rosca, la chica perseguidora...– no tienen demasiado interés. Falta chispa, timing, todo es lugar común, y la resolución se aproxima a lo bochornoso. Los protagonistas son guapetes –Ludivine Sagnier, Nicolas Bedos–, pero ni son graciosos ni hay entre ellos una química excesiva. 

4/10
Populaire

2012 | Populaire

Rose Pamphyle hace honor a su apellido, es una pánfila chica de pueblo, que a finales de la década de los 50 sueña como tantas jovencitas con labrarse una carrera de chicas modernas en la ciudad, trabajando como secretarias. Comenzará a trabajar en el despacho de Louis Échard, a quien fascina por su rapidez como mecanógrafa, aunque sólo utiliza dos dedos. Empeñado en hacerla triunfar en campeonatos de velocidad con máquina de escribir, acepta tenerla como secretaria a pesar de su manifiesto desorden, mientras la prepara para los concursos alojándola en su propia casa, una magnífica mansión. Surge cierta relación de amor-odio, pues él no ha podido olvidar a Marie, la esposa de su mejor amigo, el americano Bob, de quien sigue enamorado y a la que dejó escapar durante la pasada guerra. Simpática y ligera comedia de teléfonos blancos, de humor suave, cuya principal referencia, empezando por los títulos de crédito, y siguiendo por el físico de la pareja protagonista, Romain Duris y Déborah François, son las deliciosas películas de Rock Hudson y Doris Day. El tono de Populaire es amable e idealizado, nada que ver con un mundo estéticamente comparable de colores pastel, el de la cínica serie televisiva Mad Men, cuya mirada a una sociedad donde la mujer trata de abrirse paso laboralmente es muy diferente. Tal vez la película del debutante en el largo Régis Roinsard está estirada en exceso, Populaire incluye demasiadas competiciones de las chicas dándole a la tecla; pero logra crear emoción al estilo del subgénero del drama deportivo, con un encanto y optimismo que se agradecen en tiempos de crisis. La guerra de sexos funciona, igual que los encuentros y desencuentros, las situaciones equívocas de enredo, las relaciones entre personajes, incluido el distanciamiento del padre, o el cariño de la dependienta. Quizá mata algo el romanticismo que impregna Populaire la noche de alcoba, peaje a unos tiempos que no conciben que dos personas enamoradas no acaben en el catre. Pero puede más la delicadeza general, los silencios y comportamientos contradictorios propios de quienes se aman y no saben cómo expresarlo. Además de la pareja protagonista están muy bien los secundarios, donde se reconoce a Bérenice Bejo, que se dio a conocer gracias a The Artist.

6/10
La belle époque

2019 | La belle époque

Victor Drumond es un ilustrador sexagenario que está de vuelta de todo, no conecta con la sensibilidad actual. Por eso se muestra reacio a aceptar las propuestas de su hijo Maxime para que colabore con él en una serie televisiva, que se basa en una actividad de ocio de moda montada por un amigo suyo, Antoine, que recrea cualquier época del pasado con magnífica ambientación y actores profesionales, permitiendo una experiencia inmersiva de primera magnitud. Pero vista su propia crisis matrimonial –su esposa Marianne le pide que se vaya de casa–, acaba aceptando la invitación de su hijo de viajar al pasado. Y escoge los años 70, la semana en que conoció a Marianne, el amor de su vida. La actriz que interpreta a su esposa, Margot, novia de Antoine, despertará en él una inesperada fascinación. Nicolas Bedos, director y guionista, hace una original propuesta “proustiana”, que le permite reflexionar sobre el paso del tiempo y la capacidad que tenemos de sublimar el pasado como si hubiera sido siempre maravilloso, para de este modo justificar el escaso esfuerzo que se hace en el presente para preservar lo que tenemos, que ya no sería de nuestro agrado. Algunas ideas pueden evocarnos filmes que juegan con lo que podríamos llamar “vida actuada”, como El show de Truman y Familia. El modo en que el cineasta imbrica la crisis del hoy y ahora, con esa especie de “montaña mágica” que es el pasado recreado por actores, está bastante logrado, de modo que realidad y artificio conviven con bastante naturalidad. Y entendemos que el protagonista se agarre, como a un clavo ardiendo, al amor recuperado que le ofrece Margot, aun sabiendo que no es real. Las limitaciones del film provienen de su limitada mirada antropológica, por lo que el amor y la fidelidad encuentran una base bastante endeble sobre la que sustentarse. En este apartado todo es bastante superficial. Más interés tiene la idea del control que queremos ejercer sobre nuestras vidas, especialmente en relaciones donde no todo depende de uno mismo, se trata de una cosa de dos. Tal planteamiento lo encarna el personaje de Antoine, que maneja las historias del pasado, algo con lo que disfruta porque le proporciona la ficción de creer que también puede controlar la suya en el mundo real. La belle époque goza de una magnífica dirección artística, que sabe subrayar la reconstrucción del pasado en el plató, nos recuerda con naturalidad un mundo artificial. Daniel Auteuil es perfecto para dar vida a un personaje en crisis, y Fanny Ardant resulta ideal como complemento, la esposa que se ha hartado de que esté siempre gruñendo. También les van como anillo al dedo sus personajes a Guillaume Canet –que sería el equivalente al Cristof de El show de Truman–, y a Doria Tillier, todo un descubrimiento que recuerda mucho a Cayetana Guillén Cuervo. Da gusto además ver al veterano secundario Pierre Arditi.

6/10
Mr & Mme Adelman

2017 | Mr & Mme Adelman

¿Cómo han hecho Sarah y Víctor para aguantarse durante más de 45 años? ¿Quién era en realidad esta enigmática mujer que vivía en la sombra de su marido? El amor, la ambición, la traición y la intriga van a alimentar la odisea que vivió esta pareja, fuera de lo normal, y que nos invita a vivir con ellos las pequeñas y grandes historias del siglo pasado.

Los infieles

2012 | Les infidèles

Comedia coral en torno a la infidelidad, impulsada por Michel Hazanavicius, que también ha dirigido uno de los episodios. Como otras creaciones colectivas, Los infieles tiene altibajos, si bien prima cierto sentimiento de decepción, sobre todo para espectadores que acudan con el recuerdo de The Artist, el trabajo inmediatamente anterior de Hazanavicius, ganador de cinco Oscar, con el que poco (o nada) tiene que ver. En todo caso, que cuenta con el protagonista de aquélla, Jean Dujardin, aquí en varios papeles, al igual que Gilles Lelouche (Pequeñas mentiras sin importancia), otro de los astros del cine francés. La parte de Hazanavicius se titula "La Bonne Conscience", con Dujardin como un patético individuo que durante un viaje organizado intenta ponerle los cuernos a su esposa, con la que ha discutido. Aunque algunos momentos tienen su gracia, y subyace la idea de que es importante mantener el amor estable a pesar de los bajos instintos, el cineasta parece haber buscado el extremo contrario a la elegancia de su película muda, sobre todo en la repetición de planos del actor principal masturbándose en su habitación de hotel. En la misma línea se sitúa "Lolita", de Eric Lartigau, sobre un dentista que mantiene una relación con una muchacha mucho más joven. La imposibilidad de que haya entendimiento entre un maduro, amante de los planes tranquilos, y una chica que prefiere el alboroto de las discotecas, y pasar el tiempo con los amigos, recuerda en cierta forma a la subtrama de Manhattan protagonizada por el propio Woody Allen, pero los resultados cinematográficos no están a la altura. El mejor segmento de Los infieles es sin duda "La Question", de Emmanuelle Bercot (una mirada femenina sobre el tema central se hacía necesaria), que tiene como protagonistas a Dujardin y a Alexandra Lamy, su esposa en la vida real. Después de que un amigo opine que la infidelidad está a la orden del día, una mujer le pide a su marido despreocupadamente que le confiese si ha estado con otra durante su matrimonio, lo que supuestamente ella toleraría, pues se siente moderna. Pero cuando él desvela que tuvo una amante, le provoca a su cónyuge –lógicamente– un ataque de celos... Es la única parte donde aunque también hay risas, se alcanza un tono dramático. Poco interés tiene "Les infideles anonymes", de Alexandre Courtes, en torno a un grupo de hombres que acuden a una sesión de terapia colectiva con una especialista, para tratar su adicción al sexo. Predominan los chistes tópicos con poca gracia. Cierra el conjunto "Las Vegas", prescindible crónica de la visita a Las Vegas de dos hombres casados deseosos de tener aventuras y que en realidad parecen sentir atracción el uno por el otro. Dirigida al alimón por Jean Dujardin y Gilles Lelouche, que encarnan a los dos personajes, logran un corto técnicamente impecable, pero con poco interés.

4/10
La belle époque

2019 | La belle époque

Victor Drumond es un ilustrador sexagenario que está de vuelta de todo, no conecta con la sensibilidad actual. Por eso se muestra reacio a aceptar las propuestas de su hijo Maxime para que colabore con él en una serie televisiva, que se basa en una actividad de ocio de moda montada por un amigo suyo, Antoine, que recrea cualquier época del pasado con magnífica ambientación y actores profesionales, permitiendo una experiencia inmersiva de primera magnitud. Pero vista su propia crisis matrimonial –su esposa Marianne le pide que se vaya de casa–, acaba aceptando la invitación de su hijo de viajar al pasado. Y escoge los años 70, la semana en que conoció a Marianne, el amor de su vida. La actriz que interpreta a su esposa, Margot, novia de Antoine, despertará en él una inesperada fascinación. Nicolas Bedos, director y guionista, hace una original propuesta “proustiana”, que le permite reflexionar sobre el paso del tiempo y la capacidad que tenemos de sublimar el pasado como si hubiera sido siempre maravilloso, para de este modo justificar el escaso esfuerzo que se hace en el presente para preservar lo que tenemos, que ya no sería de nuestro agrado. Algunas ideas pueden evocarnos filmes que juegan con lo que podríamos llamar “vida actuada”, como El show de Truman y Familia. El modo en que el cineasta imbrica la crisis del hoy y ahora, con esa especie de “montaña mágica” que es el pasado recreado por actores, está bastante logrado, de modo que realidad y artificio conviven con bastante naturalidad. Y entendemos que el protagonista se agarre, como a un clavo ardiendo, al amor recuperado que le ofrece Margot, aun sabiendo que no es real. Las limitaciones del film provienen de su limitada mirada antropológica, por lo que el amor y la fidelidad encuentran una base bastante endeble sobre la que sustentarse. En este apartado todo es bastante superficial. Más interés tiene la idea del control que queremos ejercer sobre nuestras vidas, especialmente en relaciones donde no todo depende de uno mismo, se trata de una cosa de dos. Tal planteamiento lo encarna el personaje de Antoine, que maneja las historias del pasado, algo con lo que disfruta porque le proporciona la ficción de creer que también puede controlar la suya en el mundo real. La belle époque goza de una magnífica dirección artística, que sabe subrayar la reconstrucción del pasado en el plató, nos recuerda con naturalidad un mundo artificial. Daniel Auteuil es perfecto para dar vida a un personaje en crisis, y Fanny Ardant resulta ideal como complemento, la esposa que se ha hartado de que esté siempre gruñendo. También les van como anillo al dedo sus personajes a Guillaume Canet –que sería el equivalente al Cristof de El show de Truman–, y a Doria Tillier, todo un descubrimiento que recuerda mucho a Cayetana Guillén Cuervo. Da gusto además ver al veterano secundario Pierre Arditi.

6/10
Mr & Mme Adelman

2017 | Mr & Mme Adelman

¿Cómo han hecho Sarah y Víctor para aguantarse durante más de 45 años? ¿Quién era en realidad esta enigmática mujer que vivía en la sombra de su marido? El amor, la ambición, la traición y la intriga van a alimentar la odisea que vivió esta pareja, fuera de lo normal, y que nos invita a vivir con ellos las pequeñas y grandes historias del siglo pasado.

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