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Biografía

Rafe Spall

Rafe Spall

37 años

Rafe Spall

Nació el 10 de Marzo de 1983 en East Dulwich, Londres, Reino Unido
Filmografía
Ciclos

2020 | Trying | Serie TV

Simpática serie británica para Apple TV+, con buenas dosis de humor, que sigue a una joven pareja, Jason y Nikki, que han esperado demasiado a tener hijos, aunque lo intentan ella no se queda embarazada, y la fecundación in vitro tendría posibilidades de éxito tendentes a cero. En esta tesitura, después de dar muchas vueltas al asunto, se plantean adoptar, consideran que un hijo ayudará a su felicidad y a la solidez de la relación. Pero su primer encuentro con las agencias de adopción no puede ser más deprimente: conseguir un bebé resulta poco menos que imposible, y la opción de un niño de varios años supondría esperar al menos un año, y una dura evaluación. De todos modos, el deseo de tener un hijo es muy, muy grande. Desarrolla la serie el desconocido Andy Wolton, mientras que la dirección de los ocho episodios corre a cargo de Jim O'Hanlon, con una experiencia televisiva de más de dos décadas. Llama la atención la solidez narrativa, con el desarrollo de situaciones como el posible testimonio negativo de la ex de Jason, o meteduras de pata tronchantes, como el lanzamiento de un teléfono móvil a un lago. Funciona muy bien la química de los protagonistas principales, Rafe Spall y Esther Smith, dan el tipo perfecto de enamorados, con pequeñas discusiones creíbles, y ella con un toque risueño encantador. Además cuenta con una veterana de categoría, Imelda Staunton.

6/10
Men in Black: International

2019 | Men in Black: International

Desde pequeña, Molly se ha sentido fascinada por el universo. Y también por conocer sus secretos y las distintas criaturas que lo pueblan desde que conoció siendo una niña a un simpático extraterrestre y presenció cómo borraban la memoria a su padres unos misteriosos hombres de negro. Años después la joven logrará cumplir su sueño de ser admitida en la famosa organización secreta que se ocupa del mundo alienígena y será enviada a la sección de Londres. Con el nombre de M formará equipo con el apuesto agente H, famoso por haber salvado el mundo de su destrucción. Siete años después de la última entrega, llega esta cuarta película de la franquicia de los Men in Black, en donde el artífice de la trilogía inicial, Barry Sonnenfeld, ejerce tan solo de productor. El relevo tras la cámara corre a cargo de un tipo hábil, F. Gary Gray (Fast & Furious 8), que aquí tampoco se estruja demasiado el cerebro para entregar escenas especialmente originales, aunque seguramente tenga bastante que ver el guión de Matt Holloway y Art Marcum, responsables de Iron Man, que no logran revitalizar una saga que ya daba pruebas de agotarse en el film anterior. Ni siquiera sorprende Men in Black: International con las transformaciones alienígenas marca de la casa, alguna pasable hay pero sabe a poco, y se abusa decididamente de parlamentos agotadores que rompen el ritmo de la acción en más de una secuencia. El resultado es correcto, pero quizá le falta al film tomarse un poco más en serio la aventura. Todo es tan ligero que acaba por no importar y en ningún momento se siente la amenaza del mal que presumiblemente va a acabar con el planeta. Los malos no tienen personalidad y así es complicado interesar demasiado. Hay escenas de acción apañadas y siempre quedan lógicamente los efectos especiales, como es habitual bien confeccionados, pero eso ya no es noticia. La gran novedad de fondo, obviamente, es la inclusión de “una” agente como protagonista, lo cual da lugar a más de una gracieta feminista (“mujeres de negro”, y tal), donde se agradece el tono paródico (grande Emma Thompson, que se luce en los dos minutos que tiene en pantalla). También funciona la composición de Chris Hemsworth, un actor que cada vez se ríe más de sí mismo y empieza a encontrar su propia personalidad. Tessa Thompson, sin embargo, no parece la opción más adecuada para su papel, le falta empatía y sentido del humor, algo que sí aporta con creces su diminuto y fiel compañero Peoncín (probablemente el mejor personaje del film), que regala el gag más eficaz y tronchante al referirse en un momento dado a la película El diario de Noa.

5/10
Jurassic World: El reino caído

2018 | Jurassic World: Fallen Kingdom

Cuando el volcán de la isla Nublar entra en erupción, los dinosaurios resucitados del abandonado Parque Jurásico –que ahora campan a sus anchas– están condenados a volver a extinguirse. Por eso la ex gerente de las instalaciones, Claire Dearing, se ha convertido en activista, y con otros compañeros del Grupo de Protección de Dinosaurios trata de influir en que los políticos asignen fondos para salvar a las criaturas. Contacta con ella el misterioso Eli Mills, que trabaja para el moribundo potentado Benjamin Lockwood, socio de Hammond, el ya fallecido responsable de traer a estos seres de nuevo a la vida, un tipo obsesionado con su jovencísima nieta, tras la muerte en accidente de coche de su hija. Le proponen a Claire que viaje de nuevo a la ínsula, si puede ser llevando consigo a su ex novio, el cuidador Owen Grady. Su objetivo sería rescatar al máximo número de especies para ponerlas a salvo. La prueba de fuego para el español Juan Antonio Bayona, ya que se trata de su largometraje de mayor presupuesto, y tiene como padrino al gran referente de su cine, Steven Spielberg, cuyo estilo sabe imitar a la perfección, basta fijarse en una subasta iluminada al estilo de Encuentros en la tercera fase, o en las peripecias de Chris Pratt, que recuerdan a la saga de Indiana Jones. Acompañado de colaboradores habituales como el montador Bernat Vilaplana y el director de fotografía Óscar Faura, el realizador español logra una factura perfecta, luciéndose por ejemplo en el largo plano con el que ilustra una huida en uno de los vehículos esféricos vistos en la entrega anterior, o en la vibrante secuencia de la erupción. El realizador también sabe llevarse el relato a su terreno, dando importancia a la niña encarnada por la eficiente debutante Isabella Sermon, aunque por una vez no hay madre, ya que se trata de una huérfana. Tiene –eso sí– como cuidadora a Geraldine Chaplin, actriz fetiche de sus películas, de nuevo como mujer sabia, a la que conviene escuchar. Ambas están acompañadas de un estimable reparto, repitiendo en la saga Bryce Dallas Howard, el carismático Chris Pratt, y en una breve intervención el carismático Jeff Goldblum, que estuvo presente en las dos primeras entregas, las que firmó el mismo Rey Midas, otra vez como el matemático Ian Malcolm, firme seguidor de la Teoría del Caos. Por lo demás, Justice Smith, protagonista de la serie The Get Down, aporta el toque cómico, y se ha recurrido a algún actor de primera fila para dar entidad a papeles muy secundarios, como Toby Jones –subastador de dinosaurios–, James Cromwell –el millonario Lockwood–, Rafe Spall –empleado de este último que parece ocultar algo– y sobre todo la niña Isabella Sermon, pese a que no había hecho ni siquiera un spot de televisión antes de ponerse ante la cámara. Quizás no llegue al nivel de Jurassic World, la anterior entrega, pero tiene el mérito de adentrarse por caminos nuevos en la saga. Vuelve a versar sobre el hombre jugando a ser Dios, pero añade a sus predecesoras un mensaje ecológico, y  una advertencia en torno al peligro de que los intereses económicos se antepongan a las vidas humanas.

7/10
El ritual

2017 | The Ritual

Un grupo de amigos de la universidad se reúnen para emprender un viaje de senderismo por los montes de Suecia, con la finalidad de rendir homenaje a uno de ellos, muerto de forma violenta. Cuando se internan en el bosque, una presencia amenazante empieza a acosarles.

Mi amigo el gigante

2016 | The BFG

Adaptación de la obra de Roald Dahl a cargo de Steven Spielberg, cuenta con un guión de Melissa Mathison, fallecida poco después de concluirlo, y que firmó el libreto de E.T., el extraterrestre. Con este film comparte la idea de cuento de amistad entre dos personas muy diferentes, una niña huérfana, Sophie, y un gigante bonachón, al que ella nombra por las iniciales BFG (pronúnciese "biefyi"), y en español sencillamente "grandullón". Además se cita expresamente a Charles Dickens como un referente. La pequeña vive en Londres en un orfanato llevado por una rígida directora, y a ella le encanta esperar despierta a la hora de las criaturas mágicas (que contrariamente a la creencia popular no sería la medianoche, sino las tres de la madrugada) y leer libros con su linterna; asomada por la fachada principal del centro, cree atisbar la mano de un... ¡gigante! Y éste la secuestra llevándosela al país de los gigantes, porque nadie debe saber de su existencia y de las de sus congéneres. Y resulta que aunque él es un gigante bonachón, los otros son todo lo contrario, y les gusta comerse a los seres humanos ("guisantes", en una broma que sólo puede entenderse en inglés), sobre todo a los niños. Así que le toca proteger a su nueva amiguita... Película familiar amable, con la que Spielberg retorna al mundo de la infancia, y más concretamente de los cuentos de hadas, tan querido por él, y que le hizo identificarse con Peter Pan, el niño que no quería crecer. Tanto la citada E.T., como Hook, le llevaron por esa dirección, con resultados notables, sobre todo con el primer título. Aquí, aunque el resultado tiene encanto, y técnicamente es de primerísima calidad, no se puede negar que el film es irregular, con momentos algo pesados, sobre todo cuando se nos describe la faceta de BFG de cazador de sueños, representados visualmente como una especie de luciérnagas. Puede que el universo de Dahl sea demasiado literario y con un sentido del humor muy particular, pero el caso es que, dejadas aparte las dos versiones fílmicas existentes de "Charlie y la fábrica de chocolate", con Johnny Depp y Gene Wilder encarnando a Willy Wonka, las otras adaptaciones no han tenido una acogida que pueda calificarse de espectacular. Aunque Mark Rylance hace un trabajo notable dando vida al gigante, su peculiar forma de hablar equivocando las palabras puede cargar un poquito. Mientras que la pequeña Ruby Barnhill, está correcta, pero no es una de esas niñas actrices que roban inmediatamente el corazón al espectador. Insistimos, visualmente la cinta es estupenda. Y merece la pena destacar las escenas del encuentro con la reina y el desayuno en el palacio real, muy, muy divertidas, con los efectos especiales al servicio de la narración, como debe ser.

6/10
Golondrinas y amazonas

2016 | Swallows and Amazons

Cuatro hermanos se marchan de vacaciones de verano acompañados de su madre. Le piden permiso para acampar durante una noch, en una isla cercana, en medio de un lago. Al llegar al lugar donde comienza la aventura sospecharán que no están solos. Primer largometraje dirigido por Philippa Lowthorpe, formada en series como The Crown.  Adapta la  novela homónima de Arthur Ransome, con la que iniciaba una serie de 12. Le falta un poco de originalidad, pero se trata de un producto aceptable.

4/10
Cuando yo no esté

2016 | Mum's List

Una película entrañablemente dolorosa, y que en muchos espectadores hará evocar experiencias comparables en su entorno. Basada en hechos reales, narrados en un libro por uno de sus protagonistas, St John Greene. Describe el modo en que una familia, los Greene, y sus parientes y amigos, afronta la enfermedad y la muerte, que forman parte de la vida. Todo gira alrededor del cáncer de pecho diagnosticado a Kate, casada con Singe, y madre de dos niños, Reef y Finn. La familia ya sabe lo que es lidiar con esta enfermedad mortal, pues el mayor de los hijos, Reefe, también ha padecido un cáncer, y le daban muy escasas probabilidades de superarlo, y a pesar de ello ha salido adelante. Ahora las previsiones son más optimistas, el cáncer se supone que es tratable, pero la medicina no es una ciencia exacta y las cosas van a empeorar. En el ínterim Kate se prepara para lo que pueda venir, y lo mismo quiere hacer con su familia, que sepan aceptar su previsible muerte y seguir adelante con sus vidas. Por eso les propone una serie de metas, con post-its y mensajes de texto, ideas inspiradoras de una felicidad a lo que no deben dejar de aspirar, para cuando ella ya no esté. Niall Johnson, director y guionista –recientemente ha coescrito el guión de Un día más con vida–, maneja con delicadeza lo que es, sobre todo, una gran historia de amor, en la vida y en la muerte. En tal sentido hace pensar en otro dos filmes rodados en inglés con directores españoles sobre el tema, Mi vida sin mí y Vivir para siempre, dirigidos respectivamente por Isabel Coixet y Gustavo Ron. El cineasta sabe atrapar el modo en que el amor guía siempre las acciones de los personajes, cuando la tentación es dejarse hundir por un sufrimiento paralizante; y aunque el visionado del film puede hacer derramar abundantes lágrimas, resulta contenido, no es burdamente manipulador. De modo que resulta emocionante cómo se dibuja un amor duradero, que se remonta a la adolescencia, ese flechazo en la pista de patinaje, que luego continúa con la formación de una familia, y la lucha y la asunción de las contradicciones, la alegría de los hijos y el dolor, también físico, náuseas y mareos, de la enfermedad. Todo se cuenta con un realismo integrador, donde se viene a decir que cuando hay un sentido que viene dado por el amor, las pruebas más difíciles pueden acometerse; incluido el después, la ausencia, el recuerdo, las conversaciones y visitas a la tumba, el cicatrizar de las heridas, las nuevas experiencias que se incorporan a la vida. Los niños aportan una interpretación muy natural, mientras que Rafe Spall y Emilia Fox saben encarnar muy bien a la pareja protagonista, su amor maduro, y el miedo a una muerte cuya proximidad cuesta aceptar. También lo hacen bien Ross McCormack y Sophie Simnet en sus sublimadas y románticas versiones juveniles, y los secundarios, donde destaca la amiga que ha sido testigo de su amor, interpretada por Elaine Cassidy.

6/10
La gran apuesta

2015 | The Big Short

Las dimensiones que alcanzó la crisis financiera global de 2008 sobrepasaron todas las previsiones, y lo increíble es que dio la impresión de que nadie lo veía venir. En realidad esto no es exacto, como se encarga de explicar La gran apuesta, un film que adapta para la pantalla con talento el ilustrativo libro homónimo de Michael Lewis, alguien que ya había tenido mucha suerte antes en las adaptaciones de sus análisis, a priori bastante técnicos, del mundo del fútbol americano (The Blind Side) y del béisbol (Moneyball), que no son los típicos dramas deportivos. La segunda estaba producida por Brad Pitt, que se reservaba un papel, y aquí, nunca mejor dicho, vuelve a apostar acertadamente y del mismo modo por Lewis, a través de su compañía Plan B. La traslación a la pantalla de esta historia a cargo de Adam McKay, director y coguionista con Charles Randolph, tiene mucho mérito, pues es cinematográfica y didáctica, muy ágil, con el justo tono de denuncia a una sociedad que ha perdido su sentido moral, y un sentido del humor harto habilidoso para reir, por no llorar, ante el despropósito de lo ocurrido con los bonos hipotecarios de las subprime. Se trata de una agradable sorpresa ya que McKay director tiene en su haber comedietas bastante olvidables, como Pasado de vueltas y Hermanos por pelotas, aunque en cambio ha recibido crédito por el guión de la ingeniosa Ant-Man. El film, básicamente, explica cómo determinados "actores" detectaron los pies de barro de un sistema que había confeccionado productos financieros opacos de valor nulo, y con sus acciones para lograr ganancias para sus clientes contribuyeron a hacer estallar la burbuja inmobiliaria, no sin antes sufrir bastante y nadar en un mar de dudas, acerca de si estarían equivocados, o de si un sistema básicamente podrido lograría esconder sus vergüenzas, y seguir convenciendo al mundo de que el emperador estaba vestido y no en pelota picada. Algunos nombres de los personajes reales en que se basa el film han sido alterados para poder tomarse algunas libertades creativas en la narración. Básicamente seguimos a Michael Burry (Christian Bale, con un personaje que sí conserva su verdadero nombre), que gestiona fondos de inversión, y que descubre el disparate de los bonos basura de las hipotecas subprime, y decide apostar en corto grandes inversiones garantizadas contra ellos, algo que le aceptan todos los grandes bancos, pensando que están ante un chiflado y que van a ganar con él dinero fácil. Pero también tenemos a otros personajes que tampoco están ciegos, basados en otro gestor de fondos, Steve Eisman (Steve Carell), en el abogado Greg Lippmann (Ryan Gosling), en los jóvenes inversores Jamie Mai y Charlie Ledley, que fueron asesorados por el veterano Ben Hockett (John Magaro, Finn Wittrock y Brad Pitt). Con un estupendo reparto –incluidos los muchísimos secundarios, tipos aprovechados, gente de los bancos que no se huele nada y sigue simplemente la dirección del viento, la sencilla familia que será la víctima final que perderá su casa, etc– se pinta bien el vértigo de lo que diría una situación más propia de un casino –la banda sonora de Nicholas Britell discurre a ratos con este tono–, a lo que ayuda también el carácter excéntrico y fuerte de algunos personajes, incluida la ironía del narrador en off, Gosling. Algunos recursos, como acudir a Margot Robbie y Selena Gomez haciendo de ellas mismas para explicar cuestiones técnicas, acentúan el planteamiento de la frivolidad con que los responsables dejaron que las cosas se salieran de madre. La película incide en la idea de algunos de forrarse aprovechando las debilidades del sistema, aunque sin alcanzar los niveles de paroxismo de El lobo de Wall Street.

7/10
Black Mirror. Blanca Navidad

2014 | Black Mirror. White Christmas | Serie TV

Especial navideño de la la popular serie distópica creada por Charlie Brooker, que anticipa un futuro muy próximo e inquientante. En esta ocasión el trabajo en una zona remota y aislada de Joe y Matt propicia que intercambien el relato en confidencia de historias que les han ocurrido, y que habrían propiciado su huida del mundanal ruido a su actual destino laboral. Rompe el hielo Matt, contando cómo con varios amigos daba consejos para ligar a jovencitos tímidos perpetrados de cámaras y micrófonos, para recibir el consejo apropiado para conquistar a la chica de turno. Como Joe sigue siendo reacio a hablar, le contará otra historia en que sus conocimientos psicológicos y tecnológicos le hacen lidiar con Greta, o mejor dicho con su alter ego, replicado en software para comodidad de la original. Aunque este relato provoca el rechazo de Matt, acabará hablándole de la traumática separación de su esposa Beth, que le bloquea con un sofisticado software una vez que sabe que está embarazada y no quiere tener el bebé. Es la tercera historia que la propicia sobre todo la sorpresa y redondea el conjunto, brillantemente contado. Este "Blanca Navidad" contó además con actores más conocidos que los de los anteriores entregas, sobre todo el popular de Mad Men Jon Hamm.

6/10
Amigos de más

2013 | What If

Toronto. Wallace hace un año que dejó a su novia. Desde entonces anda sin rumbo afectivo y vital. En una fiesta de su amigo Allan, conocerá a Chantry, prima de Allan, y entre los dos se establecerá “ipso facto” una gran conexión. Pero Chantry tiene novio y tras pasar una noche divertida, Wallace decide que lo mejor es olvidarla. Sin embargo, el destino quiere que se vuelvan a encontrar por casualidad y empezarán entonces a mantener su amistad. Medianamente agradable comedia romántica, con cierto aire independiente, protagonizada por Daniel Radcliffe, quien da un paso adelante más para desembarazarse de su pasado potteriano. El guión del film, que podía haber tenido mucha más enjundia –faltan momentos brillantes, magia– se basa en una obra teatral escrita por T.J. Dawe y Michael Rinaldi y responde a la consabida idea de la dificultad de mantener una amistad entre hombre y mujer, sobre todo cuando a años luz se ve que lo hay entre ellos es una cosa muy distinta. La conexión entre los dos protagonistas está bien mostrada en pantalla, sobre todo en esos diálogos rápidos, compenetrados, humorísticos, tan del cine indie (al que es aficionada la empática actriz Zoe Kazan, a quien vimos por ejemplo en Happythankyoumoreplease o Ruby Sparks), pero el desarrollo de la historia es muy convencional y el tono del film es demasiado dulzón, juvenil. El director Michael Dowse, por tanto, acaba por entregar un producto decente pero no distinto, para nada inolvidable. Le falta enjundia, y mucha.

5/10
Les doy un año

2013 | I Give It a Year

Nat y Josh se conocieron en una fiesta y acabaron liados. Poco tiempo después se casan, pero sus diferencias son tan abismales que hasta sus más allegados no les dan más que un año de matrimonio. Efectivamente, muy pronto ambos van a descubrir que son como el día y la noche, y otras dos personas se van a encargar de confirmarlo: Guy, un empresario norteamericano que contrata a Nat para llevar la imagen corporativa de su empresa; y Chloe, la mejor amiga de Josh. Qué difícil es guardar el equilibrio. Esta película es una prueba de su dificultad y de lo fácil que es caer en el exceso, tanto en la forma como en meollo del film. Les doy un año lleva la etiqueta de estar producida por el mismo equipo de Love Actually, Notting Hill o El diario de Bridget Jones. Pero, claro, el guionista y director Dan Mazer no es Richard Curtis, artífice de todos esos éxitos citados previamente. El toque Curtis es precisamente el de mantener el equilibrio entre lo serio y la comedia tronchante, entre lo romántico y lo sexualmente grosero. Es de los pocos que lo ha logrado e incluso a él se le va a veces de las manos. En el caso que nos ocupa, Dan Mazer (productor de Borat, Brüno y otras lindezas) se pasa dos pueblos en los chistes, generalmente muy groseros, y tampoco logra conmover o emocionar con el sesgo romántico, porque apenas lo hay. En realidad el planteamiento es tan superficial como delirante y las situaciones creadas no son verosímiles (si es que pretendían serlo), hasta llegar al paroxismo del ridículo en la escena final. No todo es negativo gracias a una notable labor actoral y a algunos gags eficaces. Las chicas son las que mejor están, comenzando por una convincente Rose Byrne, pasando por una muy taimadita Anna Faris y terminando con una secundaria de lujo, Minnie Driver, que regala dos de las mejores escenas, una divertidísima (en el juego de las películas) y otra muy romántica. No tan logrados resultan los actores masculinos. Rafe Spall hace demasiadas payasadas y no acierta a hacer su personaje cercano, mientras que Simon Baker se aleja de su humorístico Patrick Jane de El mentalista y al final su personaje resulta demasiado soso.

4/10
Prometheus

2012 | Prometheus

Ridley Scott retoma el universo de Alien, el octavo pasajero, más de treinta años después del estreno. Prometheus viene a ser una precuela que explica interrogantes de la trama de aquel film, uno de los más influyentes en el terreno de la ciencia ficcion y el terror de finales del siglo XX. Una pareja de investigadores realiza un sorprendente descubrimiento en una excavación arqueológica, en la que encuentran un mapa hacia un planeta lejano en el que todo parece indicar que se podrían encontrar pistas sobre el origen de la humanidad. La corporación Weiland envía al lugar a la astronave exploradora Prometheus, con numerosos tripulantes a bordo, lo que incluye a los investigadores, Janek –el capitán–, David –un androide que aprende qué es la humanidad visionando secuencias de Lawrence de Arabia– y la misteriosa Meredith Vickers, máxima representante de la empresa a bordo. En Prometheus, Ridley Scott vuelve a demostrar una vez más su potencia visual en secuencias como la apertura, que presenta el enigmático sacrificio de un gigantesco ser extraterrestre, o la terrible cesárea del personaje de Noomi Rapace. Se sigue con interés, pues despierta cierta intriga, cortesía del guión de Jon Spaihts (La hora más oscura) y Damon Lindelof, alma matter de Perdidos (si bien como ocurría en la serie, la resolución no acaba de estar a la altura de las expectativas). El conjunto apela a la nostalgia de los que tienen un buen recuerdo de Alien, por sus numerosos elementos rescatados de aquélla, como las cámaras de criogenización, los diseños biotecnológicos de H.R. Giger, etc. Remite también a 2001: una odisea del espacio, por su tono de ciencia ficción metafísica y especulativa, y por algún detalle del argumento (un hallazgo arqueológico conduce a la humanidad a un lugar remoto del universo, las similitudes entre el androide y Hal 9000, etc). Y curiosamente apunta reflexiones sobre los temas centrales de la otra gran película fantástica de Ridley Scott, Blade Runner, es decir, el paso del tiempo, la inevitabilidad de la muerte, y la búsqueda del creador. El cineasta, que también prepara una revisión de aquel film, estrena Prometheus con 74 años, por lo que su preocupación por estos asuntos parece explicable y humana. Sin embargo, Prometheus se salda finalmente con una sensación de cierto desencanto. Su apelación a los asuntos trascendentales citados se queda finalmente en poca cosa, sus explicaciones sobre los aliens se antojan excesivamente arbitrarias y enmarañadas, apenas aporta secuencias que parezcan novedosas, y se circunscribe al esquema del primer Alien, por lo que muchos momentos clave ya se han visto. Pero el principal defecto de Prometheus es la falta de profundidad de los personajes. Poco se sabe sobre la práctica totalidad de la numerosa tripulación de la nave, pues el film de Ridley Scott sólo parece describir con la suficiente hondura a Elizabeth, el personaje interpretado a la perfección por Noomi Rapace, que puede quitarse el encasillamiento como Lisbeth Salander. También se entiende más o menos a David, con el que Michael Fassbender demuestra que no hay personaje difícil para él, aunque sea un androide inhumano. Los demás, aparecen tímidamente apuntados, como el que encarna la siempre solvente pero esta vez algo perdida Charlize Theron, representante de los oscuros intereses de la corporación que podría haber dado mucho más juego. Del capitán que interpreta el correcto Idris Elba se sabe que es jocoso y poco más, el abuelo Peter Weyland (Guy Pearce con un exceso de maquillaje) es un personaje unidimensional, y el resto se queda en mera comparsa. La consecuencia es que los momentos que deberían ser cruciales (muertes o heroicos sacrificios) carecen por completo de dramatismo.

5/10
La vida de Pi

2012 | Life of Pi

Un escritor necesitado de inspiración concierta por recomendación de un amigo suyo una entrevista en Canadá con Piscine Militor Patel, conocido abreviadamente como Pi. De origen indio, supuestamente Pi es dueño de una historia increíble sobre su propia vida, tan asombrosa que cualquiera que la escuche acaba creyendo necesariamente en Dios. Intrigado, el escritor escucha el sugestivo relato de Pi, cuya familia tenía un zoo en Pondicherry, en la India en los años 70. Su padre se ve obligado a desprenderse del negocio, y viaja con los suyos rumbo a Canadá, dispuesto a vender allí a los animales. Fatalmente el barco japonés en el que navegan naufraga, y Pi sobrevive en una barca con la única compañía de Richard Parker, que a pesar de tener un nombre tan humano se trata nada menos que de un fiero tigre. Inspirada y sensible adaptación de la novela de Yann Martel, que a priori parecía infilmable, sobre todo en lo referente a la odisea de Pi joven, en medio de las aguas del océano, conviviendo con un tigre y enfrentado a los elementos de la naturaleza. El guión de David Magee (que también escribió el libreto de Descubriendo Nunca Jamás, con la que tiene algunos puntos en común) se estructura alrededor de la entrevista que el escritor tiene con Pi, lo que da pie a un relato punteado con medida por la voz en off del protagonista adulto. Y Ang Lee insufla el relato de una increíble imaginería. Pi niño, Pi joven, Pi adulto. En Pondicherry, en el mar, en Canadá. En estas circunstancias y con distintos tonos conocemos la vida de Pi y la sabiduría que ha ido adquiriendo con el paso de los años. La parte de la infancia en India tiene algún momento humorístico –la explicación del nombre del protagonista–, pero también pasajes más reflexivos, ya sea el de la la educación a la hora de hablar de la peligrosidad del tigre, o los relativos a la atracción que Pi siente por las distintas religiones, ya sea el hinduismo familiar, el cristianismo del que charla con un sacerdote, o el islam que observa en una cercana mezquita. En efecto, la fe en Dios tiene gran importancia en toda la cinta, la búsqueda del Ser Supremo a quien todo debemos, y ello no con una visión simplona de que todo viene a ser lo mismo, o de que en el “supermercado religioso” hay que servirse lo que a uno más le apetece, sino subrayando el trato personal con la oración y el seguimiento del itinerario que uno piensa que debe seguir, en apertura a la verdad. También tiene peso en La vida de Pi la idea de la educación –familiar, proporcionada por personas sabias, de la propia experiencia vital, de tradiciones e historias transmitidas de unos a otros...–, representada singularmente por el personaje del padre, un referente expresamente mencionado por Pi, y de la que se sugiera una continuidad por la última escena en que vemos al protagonista con la familia que él mismo ha formado. Y otro acierto es no ceder a la tentación de convertir al tigre en algo distinto a lo que es, un majestuoso, hermoso y fiero animal. No, no tenemos por suerte un gato grande con rasgos casi humanos. Ang Lee experimenta por primera vez con el 3D, y como otros grandes directores –James Cameron, Martin Scorsese, Wim Wenders, Werner Herzog...– demuestra que se puede sacar partido creativo a este formato y a la tecnología digital. Las imágenes que vemos son de gran belleza de modo que muchos pasajes respiran un aliento poético que encaja muy bien con la idea omnipresente de que Dios juega un papel en la vida del ser humano. De tal modo que el espectador parece obligado a aceptar que, en La vida de Pi, las aguas, los animales, la isla, forman parte del mundo real, no tiene uno sensación de ser testigo pasivo de un cuentecillo de corte fantástico. La película no cuenta con actores conocidos, a excepción de Gérard Depardieu en un brevísimo papel. Pero los actores indios, empezando por el que soporta mayor peso, el debutante Suraj Sharma que encarna al juvenil Pi, están muy bien, se hacen entrañables. Uno está tentado de comparar La vida de Pi con Slumdog Millionaire, ambas películas manejan perfectamente historias indias que tienen detrás a grandes directores de otras culturas, aquí el taiwanés Ang Lee, en la otra el británico Danny Boyle. Y entrevista o interrogatorio sirven para contar el asombroso ingreso en la madurez de un joven indio.

7/10
Anonymous

2011 | Anonymous

El conde de Oxford está triste. En primer lugar, porque siendo un escritor de talento, no puede hacer público su don, pues se supone que componer poemas y obras de teatro es oficio propio de plebeyos. Motivo por el cual se busca un hombre de paja para que firme sus obras, que debía ser Ben Jonson, pero que acaba siendo el tosco actor, que no sabe escribir la “o” con un canuto, William Shakespeare. Por si éste fuera poco pesar, Oxford se encuentra atrapado en un matrimonio sin amor con una mujer que le emparenta con la todopoderosa familia Cecil, consejeros de la reina Isabel I, de quien realmente nuestro caballero está enamorado. Roland Emmerich sorprende a propios y extraños alejándose del género catastrofista al que debe la fama ( Independence Day, El día de mañana) para hacer una inmersión en el drama isabelino, en algo que bien podríamos denominar “historia ficción”, subgénero que ha dado joyas cinematográficas como Amadeus, referencia obvia del film: casualmente ambos títulos empiezan por “A” y acaban por “us”, pero sólo en este detalle y en el tipo de historia coinciden, pues la película de Milos Forman está a años luz de lo logrado por un Emmerich con ínfulas de iconoclasta. Resulta curioso que el guión del film se deba a John Orloff, que firmó el libreto de Un corazón invencible, que se basaba en una historia real. Aquí se parte de las dudas de los académicos acerca de la autoría de la obra de Shakespeare para orquestar una trama que no acaba de funcionar. Seguramente el principal problema, que Emmerich no sabe solventar, es que en realidad está contando dos historias que no tienen mucho que ver entre sí, son como el aceite y el agua: por un lado está el talento literario oculto del conde de Oxford, atribuido a un patán, con los celos entre unos y otros autores; y por otro las intrigas palaciegas y el drama familiar y afectivo del protagonista. Aunque se intenta relacionarlas –el subtexto de las obras de teatro aludiría a la situación política, los problemas de Oxford conformarían una gran tragedia que supera con creces la ficción...–, lo cierto es que cada una va un poco por su lado, torpemente. Si en Amadeus Mozart tenía rasgos que lo hacían insoportable, aquí se cargan más las tintas: Shakespeare es un tipo mediocre, a lo que suma su condición de ambicioso, mujeriego, asesino y traidor, y su nula capacidad de escribir; por si fuera poco, a la reina Isabel, al menos en los pasajes en que presenta una edad avanzada, se la pinta como una ridícula vieja chocha con algún escaso momento de lucidez, con alguna escena gratuita como aquella en la que un noble irrumpe en sus estancias sorprendiéndola con sus doncellas en paños menores. Tal acumulación de trazos grotescos no hacen ningún favor al film, que está exigiendo al espectador una suspensión de la incredulidad, una complicidad a la que resulta difícil responder afirmativamente. De modo que todo se queda en un intento fallido de Emmerich por desencasillarse, donde un competente reparto no tiene mucho que hacer por los trazos demasiado simplones de sus personajes. Pero en fin, siempre queda el empaque de la época, algunos fragmentos de la obra de Shakespeare, y sobre todo los impactantes prólogo y epílogo pronunciados por un contemporáneo Derek Jacobi, todo un guiño a la idéntica función que ejercía el actor en el Enrique V (1989) de Kenneth Branagh.

4/10
The Shadow Line

2011 | The Shadow Line | Serie TV

One Day (Siempre el mismo día)

2011 | One Day

Emma (Anne Hathaway) y Dexter (Jim Sturgess) se conocen en la universidad en 1988. Intiman el día de su graduación, la víspera del día 15 de julio, y surge entre ellos una química extrema, que presagia que serán amigos toda la vida. ¿Amigos o algo más? Porque a lo largo de los años, en medio de mil y una dificultades que viven los dos, cada uno por su lado: amoríos, crisis, errores, matrimonios, hijos, etc., Emma y Dexter mantendrán siempre a flote su íntima amistad... La directora danesa Lone Scherfig (Wilbur se quiere suicidar) debutó rodando en inglés con la inspirada An Education, que fue nominada a 3 Oscar. En su siguiente film, ya de producción totalmente norteamericana, lleva a la pantalla una novela de David Nicholls, adaptada por él mismo. Pero el resultado es decepcionante. Triste. Estamos ante uno de esos filmes que podrían haber funcionado a la perfección, ya que todos los hilos auguraban que el tapiz podía ser deslumbrante: directora, historia, personajes, reparto, música, puesta en escena..., y no obstante las puntadas conforman un verdadero desaguisado. No acierta Scherfig a narrar con garra, y se hace un lío con el desconcertante montaje. Los continuos saltos en el tiempo con motivo del pesadísimo día 15 de julio sólo consiguen que al final todas las escenas, y a la postre la película, resulte episódica, reiterativa, aburrida: una colección de retazos tristones, diálogos inacabables, discusiones anecdóticas, reconciliaciones, risillas y llantos a lo largo de veinte años. No todo es malo en la película, es cierto. Funcionan la ambientación a lo largo del tiempo y el retrato de la juventud de los 90, desquiciada por el mundo del éxito, la fama y el placer (como en el caso de Dexter), o presa de la inseguridad (en el de Emma), y en cualquier caso carente de cualquier horizonte moral. También tiene mucha fuerza la difícil relación paterno y maternofilial del protagonista... Pero sin duda lo mejor es el reparto y el trabajo la pareja principal, especialmente la labor de Jim Sturgess, que está soberbio. La elegante y clásica partitura de Rachel Portman es también elogiable.

4/10
Miss Marple (4ª temporada)

2009 | Agatha Christie's Marple | Serie TV

Cuatro episodios componen la cuarta temporada de esta serie protagonizada por Miss Marple, célebre personaje creado por Agatha Christie. En esta temporada Geraldine McEwan fue sustituida por Julia McKenzie en el papel protagonista, que repetiría como Marple hasta la sexta y última temporada de las serie. En "Un puñado de centeno" Marple tendrá que investigar el asesinato de un detestable hombre de negocios, en cuyos bolsillos han aparecido puñados de centeno; en "Matar es fácil" numerosas muertes aparentemente accidentales están ocurriendo en un pueblo, pero Marple cree que pueden estar siendo provocadas; en "El truco de los espejos" Marple investiga los hechos sucedidos –envenenamiento, incendios, asesinato– en un reformatorio de jóvenes delincuentes regentado por un amigo suyo; y en "Trayectoria de Boomerang" unas misteriosas palabras pronunciadas por un moribundo ponen a Marple tras la pista de unos secretos ocuros ocultados por una familia.

6/10
Arma fatal

2007 | Hot Fuzz

El director y escritor Edgar Wright y el guionista y actor Simon Pegg fueron reclutados por Tarantino y Rodriguez para filmar un gracioso falso tráiler de Grindhouse, gracias a que lograron cierto éxito con Zombies Party, inspirado subproducto que parodiaba el cine de terror. La pareja, procedente de las telecomedias británicas, aplica en esta ocasión el mismo humor mordaz al género policíaco. El propio Simon Pegg interpreta al protagonista, Nicholas Angel, el mejor agente de la policía londinense. Es capaz de detener cada día a una cantidad cuatro veces mayor de delincuentes que cualquiera de sus compañeros. Éstos están hartos de que les haga quedar como inútiles, por lo que al final sus superiores deciden mandarle lejos, a Sandford, un pueblo tranquilo, donde nunca se cometen delitos. Cuando llega, le asignan un compañero con el que patrullar las calles, Danny Futterman, un forofo del cine de acción, obsesionado con Dos policías rebeldes II y Le llaman Bodhi. De repente, empiezan a ocurrir extraños accidentes mortales, pero Nicholas sospecha que se trata de una cadena de asesinatos más o menos disimulados. Como algunas comedias clásicas inglesas introduce elementos costumbristas y describe numerosos personajes secundarios, típicos del ámbito rural británico. Están interpretados por un inmejorable plantel de secundarios, en el que destacan Jim Broadbent, Timothy Dalton, Paddy Considine y Bill Nighy. Tras el primer giro de guión, el film deja un poco de lado el tono de comedia y se convierte en una cinta de intriga al estilo de las novelas de Agatha Christie. A pesar de lo difícil que es cambiar de género en medio del metraje para cualquier director que no sean los hermanos Coen, la cosa funciona, pues el guión dosifica muy bien la intriga, y las piezas encajan. Y tras el segundo punto de giro, otro cambio, en esta ocasión, hacia el cine de acción, con cierto tono gamberrete, cercano al gore, aunque más o menos se contienen. 

5/10
A Room With a View

2007 | A Room with a View

Lucy Honey Church (Elaine Cassidy), una joven inglesa de buena familia, se encuentra de viaje en Florencia junto a su prima Charlotte Bartlett (Sophie Thompson). En la pensión donde se hospedan conocen al señor Emerson (Timothy Spall) y a su hijo George (Rafe Spall), que, amablemente, les ceden sus habitaciones para que estas disfruten de una ventana con vistas a la ciudad. Remake en la televisón de la adaptación de 1985 de James Ivory sobre la novela de Forster. Cuenta con un reparto más televisivo, que si bien, no llega a la altura del reparto original, nos deja un producto de calidad más que correcta.

6/10
Drácula (2006)

2006 | Dracula

Nueva revisitación del mito de Drácula, ideado por Bram Stoker. A esta versión de la televisión británica le pesa el lustre de los que le han precedido (desde Murnau a Bela Lugosi, en etapas tempranas, a la Hammer y Christopher Lee, y el romanticismo de Coppola) y una especie de complejo de "tenemos que aportar algo nuevo". Así las cosas, el film muestra al acomodado Holmwood a punto de casarse con la guapa Lucy Westenra, sólo hay un problemilla. Él ha heredado la sífilis de su promiscuo padre, algo que ha ocultado a su novia, y para curarse entra en tratos con una extraña secta satánica, que va a traer para él a un no-muerto, el mismísimo conde Drácula, que podría aportarle "sangre fresca". El film utiliza elementos conocidos del original –el prometido de Mina Murray, Jonathan Harker, viaja a Transilvania para cerrar un trato inmobiliario con Drácula, hay mordiscos, deseos y sensualidad, también pulula el cazavampiros Abraham Val Helsing...–, pero agitados convenientemente para dar un imposible aire novedoso a la trama. El film tiene actores poco conocidos, que trabajan razonablemente, aunque el Drácula de Marc Warren no fascina demasiado. Resulta un poquito ridículo el final, como sugiriendo la posibilidad de una secuela.

4/10
El último asalto (2006)

2006 | The Last Drop

En 1944, cuando la II Guerra Mundial estaba ya muy avanzada, Winston Churchill ideó un plan para acabar la contienda antes de Navidad: enviar a 35.000 soldados detrás de las líneas enemigas, en Holanda. Este film recrea tales sucesos, y narra además cómo un pequeño grupo de británicos tenía además otra misión: la de encontrar un tesoro de oro y numerosas obras de arte escondidas por los nazis. Entretenido film británico que recuerda a Los violentos de Kelly y el más clásico El tren. Dirige Colin Teague, especializado en series televisivas. Entre el reparto destaca la presencia de Michael Madsen (Reservoir Dogs) y Billy Zane (Calma total).

4/10
Un buen año

2006 | A Good Year

Max Skinner fue un niño encantador, que disfrutaba sobremanera de los veranos en casa del tío Henry –una finca con un viñedo en la Provenza francesa–, aunque ya apuntaba maneras ladinas. Y, cosas de la vida, se convirtió en un ‘tiburón’ de la bolsa londinense, adicto al trabajo y sin escrúpulos morales, con un corazón de piedra. La muerte del tío Henry y la herencia del viñedo provocan un viaje a Francia, que espera será breve, lo que tarde en vender la propiedad y sumar el montante a su cuenta corriente. Pero las cosas se le complican, al tiempo que surge, oh-la-lá, ‘l’amour’, o sea, el amor. Agradable comedia sin demasiadas pretensiones, en que el viaje a un lugar de atmósfera casi mágica y el despertar de los recuerdos, hacen cambiar a un tipo cínico y sin amigos. En la línea de títulos como French Kiss de Lawrence Kasdan, muestra cómo una vida sencilla, aunque carezca de lujos y del vértigo del poder, puede ser mucho más enriquecedora que esa otra por la cual uno acaba dejando jirones importantes de su alma. Un humor suave y un enfoque que exige la complicidad del espectador, están respaldados por el buen hacer de los actores. Russell Crowe cambia acertadamente de registro al protagonizar una comedia romántica, y el niño Freddie Highmore demuestra que todavía le queda frescura actoral, esperemos que por unos cuantos años.

6/10
Hooligans

2005 | Hooligans

Tras ser expulsado injustamente de la universidad de Harvard, Matt se traslada a Londres a casa de su hermana. Su cuñado le introducirá en un grupo donde parece reinar una franca camaradería, relacionada con la afición al fútbol. Pero más que afición deportiva, lo que hay es una adicción a la violencia. El deporte deviene en mera excusa para el desahogo de las personales frustraciones, aun a costa de la integridad del prójimo. Maneja la cámara una mujer, Lexi Alexander, que no se corta a la hora de mostrar una violencia extrema.

5/10
Zombies Party

2004 | Sahun of the Dead

Shaun es un tipo que va dando tumbos por la vida, sin sentar nunca la cabeza. Se pasa la vida en un bareto, El Winchester, con su gran amigo Ed. Lo que causa interminables discusiones con su madre y el abandono de su novia, Liz. Justo cuando decide enmendarse, llegan los zombies, dispuesto a merendarse a todo bicho viviente. El caso es que Shaun está tan motivado con el nuevo rumbo que ha dado a su vida, que los muertos vivientes parecen únicamente un obstáculo más. Y la emprende con ellos armado con un palo de cricket y una pala. Parece que los zombies nunca pasan de moda. A 28 días después, Amanecer de los muertos y Resident Evil, se suma esta versión, que se toma el tema a cachondeo. Ver al no demasiado equilibrado Shaun, palo de cricket en ristre, dispuesto a no permitir que los muertos vivientes se salgan con la risa, despierta sin remedio la hilaridad. A pesar del pretendido humor, no faltan los sustos y la violencia gore propios de este tipo de historias.

6/10

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