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Biografía

Robert Richardson

Robert Richardson

Robert Richardson

Premios: 3 Oscar (más 2 nominaciones)

Oscar
2020

Nominado a 1 premio

Oscar
2016

Nominado a 1 premio

Oscar
2012

Ganador de 1 premio

Oscar
2005

Ganador de 1 premio

Oscar
1992

Ganador de 1 premio

  • Fotografía JFK
Filmografía
Venom: Habrá matanza

2021 | Venom: Let There Be Carnage

Érase una vez en... Hollywood

2019 | Once Upon a Time in... Hollywood

Año 1969. Rick Dalton es un actor venido a menos, el show televisivo que protagonizaba, un western, ha sido cancelado, y tiene problemas con el alcohol. Mantiene una estrecha amistad con Cliff Booth, el especialista que le dobla en las escenas de riesgo, que ahora ejerce para él de chófer y chico de los recados. Éste le aconseja que escuche los consejos del productor Marvin Schwarzs, que le recomienda que emprenda la aventura europea de los spaghetti-western. Antes debe rodar un film como villano. Con su casa linda la del prestigioso cineasta Roman Polanski, cuya esposa, la actriz Sharon Tate, espera un bebé. Vibrante canto de amor al cine escrito y dirigido por Quentin Tarantino, es quizá su película más nostálgicamente romántica, lo que no impide la presencia de sus clásicas señas de identidad: comedia y drama intensos, y la violencia paródica, aunque más rebajada de lo habitual en él. Destacan el medido guion y los ingeniosos diálogos, con un maravilloso dominio del “tempo” narrativo y la duración de las escenas, el cineasta ha sabido corregir los desequilibrios que se advertían en su anterior film, Los odiosos ocho. No resulta exagerado afirmar además que Tarantino no teme a nada ni a nadie a la hora de arriesgar y liberarse de las cadenas de lo políticamente correcto, por ejemplo en la mirada a la contracultura, o en el sorprendente desenlace. Toda la narración está sembrada de detalles encantadores que harán la delicia de los cinéfilos, con los rodajes, los clips promocionales, la visita a las salas de cine, las fiestas de Hollywood, la ilusión de verse en pantalla, las fotos con los fans, los decorados de los grandes estudios y la irrupción de la televisión. Dentro de un reparto con mucho grandes actores en pequeños papeles, están muy bien trazados los dos principales personajes masculinos, una relación mágica, con uno a la sombra del otro. Leonardo DiCaprio hace una fabulosa interpretación como actor en declive, las escenas con la niña en el rodaje de un western poseen enorme fuerza; también desprende un brillo especial Brad Pitt, que recuerda en algunos momentos a Jeff Bridges con su sonrisa levemente irónica, son fantásticos los momentos que comparte con la menor Pussycat (Margaret Qualley), que trata de seducirle y le introduce en la comuna hippy, el otro elemento que sirve para unir a unos personajes ficticios, con el horror de la Familia Manson. Por su parte, Margot Robbie compone casi con trazos impresionistas a Sharon Tate, ilusionada con su matrimonio, su maternidad, su carrera de actriz y la posible traslación a la pantalla de “Tess, la de los d’Urberville”, la novela de Thomas Hardy.

8/10
A la deriva

2018 | Adrift

Recreación de la historia real de Tami Ashcraft, a partir de su libro autobiográfico de 2002 “Red Sky in Mourning: A True Story of Love, Loss and Survival at Sea”, centrado en su dramática experiencia cuando en octubre de 1983 partió de Tahití a San Diego, en un yate de lujo, junto a Richard Sharp, su novio, porque un matrimonio de clase alta les había contratado para llevar la embarcación de vuelta a casa, ya que ellos preferían regresar en avión. Después de tres semanas de mar en calma, Tami y Richard se toparon con Raymond, tormenta tropical de categoría cuatro, que no llegó a destruir por completo la embarcación, pero que la dejó en un estado ruinoso en medio de las aguas… En busca de papeles más complejos que los de sagas para adolescentes como la iniciada con Divergente, Shailene Woodley ha producido esta cinta, cuya realización ha recaído en el islandés Baltasar Kormákur, bastante apropiado para el encargo, pues en su país rodó The Deep, en torno al hundimiento de un navío en 1984, pero también ha retratado a una comunidad pesquera en El mar, a contrabandistas que viajan en barco en Contraband, y la lucha del hombre contra la naturaleza en Everest, basada en otra tragedia real. Quizás le perjudican sus frecuentes flash-backs a los momentos felices de los protagonistas, que sacan un poco de situación al lector; el realizador no consigue mantener el dramatismo cuando regresa a las secuencias más intensas. Resultan inevitables las comparaciones con Cuando todo está perdido, con Robert Redford en solitario envuelto en una situación similar, que estaba mejor resuelta. Pero A la deriva mantiene la tensión, pese a que casi todo el metraje presenta a Woodley casi en solitario, hablando con Sam Claflin, la mitad del tiempo inconsciente, y su protagonista femenina realiza una labor encomiable. Además, cuenta con un buen trabajo del director de fotografía Robert Richardson, habitual de Oliver Stone, Martin Scorsese y Quentin Tarantino. Pese a que se basa en un suceso auténtico, bastante conocido en Estados Unidos, el film se permite alguna sorpresa, por lo que quienes la desconozcan la disfrutarán más si antes del visionado no tratan de buscar en internet qué ocurrió.

6/10
La corresponsal

2018 | A Private War

Debut en la dirección de largometrajes de ficción del documentalista Matthew Heineman, responsable de trabajos como City of Ghosts. Cuenta la trayectoria profesional de la corresponsal de guerra para el Sunday Times británico Marie Colvin, utilizando la datación de Ohms, 2012, conflicto de Siria, para datar sus reportajes previos desde 2001, cuando en Sri Lanka perdió un ojo mientras cubría el conflicto de las autoridades gubernamentales con los tamiles. A partir de aquí la seguimos en Irak en 2003, donde se asocia con el fotógrafo Paul Conroy, arriesgando su vida en cada destino-punto caliente, por contar lo que ocurre, centrando la atención sobre todo en las personas concretas, sus duras penalidades, más que en las estrategias polícias e intereses de los bandos en conflicto. De ahí el título original, "A Private War", que incide en en ese acento en lo privado, lo que muchos corresponsales de guerra no llegan a contar, casi siempre porque no llegan hasta las víctimas, la gran mayoría civiles que sólo quieren vivir en paz. Aunque resulta fuera de toda duda el interés humano de la historia de la premiada periodista Colvin, y lo que refleja en sus artículos, el film por desgracia no cuenta con un guión a la altura. Arash Amel, que escribió el libreto de Grace de Mónaco, y Heineman, que lo plasma en imágenes, entregan un film algo plúmbeo, en que se hace difícil la conexión emocional con la protagonista, a pesar del esfuerzo interpretativo de Rosamund Pike, que en algunos momentos tiene un aire a las actrices clásicas de fuerte carácter tipo Katharine Hepburn o Bette Davis. Se quiere pintar el inevitable desequilibrio psicológico de Colvin –carga sobre sus hombros con una especie de sentido de misión, y ha acumulado a lo largo de los años persistentes imágenes de muerte y destrucción en su cerebro–, y el modo de llevar eso, que le empuja a beber mucho y a fumar más –no exagero si digo que a lo largo del metraje se enciende cerca de un centenar de pitillos, una imagen reiterativa–, y a buscar ocasionales compañeros de alcoba, o a encontrar a alguno más estable, como el encarnado por Stanley Tucci, pero del que no se nos ofrece mucha información, por lo que tal romance no involucra al espectador. Destaca el verismo de las escenas bélicas y de la ruina de las ciudades, el plano final de Ohms impacta, y es que nos acostumbramos demasiado al horror de las guerras que asolan el planeta. Pero en los intercambios entre personajes falta un hervor, se cae en lo plomizo, o bien en el cliché reiterativo, ya sea la periodista más novata, o el director del periódico insistiendo una y otra vez en que ya no debería volver al frente... o que sí debería. Aunque sea al precio, que Colvin está dispuesta a pagar, se ser la polilla que se acerca demasiado al fuego.

5/10
Vivir de noche

2017 | Live by Night

Adaptación de una novela de Dennis Lehane ambientada en los años de la Ley Seca, sigue las evoluciones en el mundo del crimen de Joe Coughlin, tras regresar de combatir en las trincheras europeas de la Primera Guerra Mundial. De origen irlandés, católico desencantado, hijo de un capitán de la policía de Boston, Joe comete atracos con la complicidad de Emma, la amante de Albert White, un gángster, y de él en secreto. Y aunque querría mantener cierta independencia en su carrera delictiva, se acaba enredando, primero con White, y luego con su rival italiano Maso Pescatore, lo que le acaba llevando a Tampa, en Florida, lugar donde se encarga de hacer funcionar a pleno rendimiento la red de producción y contrabando de alcohol en la zona, mientras piensa en el futuro, con la idea de sacar adelante un casino. A pesar de marcarse ciertos límites éticos en su inmoral actividad, le tocará descubrir que quien juega con fuego se quema irremediablemente. Ben Affleck escribe, dirige, produce y protagoniza este violento film, cuyo título alude a lo que supone vivir en la noche u oscuridad de una existencia donde sólo parece importar el "juego", lograr una cuota de poder que te permita ser el amo del cotarro, de tu cotarro al menos, pagando un precio. Lo que ocurre es que somos responsables de nuestras acciones y decisiones, que no dejan de tener consecuencias; y trazar límites a lo que está mal resulta cuando menos ingenuo. Esta es seguramente la idea de fondo de la trama, que afecta a Joe Coughlin, con un amplio telón de fondo, el del contrabando de alcohol, primero en Boston, y luego en la más exitosa Tampa, donde la producción de tabaco y la cercanía de Cuba tienen su importancia, además del racismo, el Ku Kux Klan. La película, en cuya producción destaca el nombre de Leonardo DiCaprio, se sigue con interés, pero también adolece de cierta frialdad, y ello a pesar de las subtramas románticas, cuesta empatizar con un Ben Affleck que parece perpetuamente reconcomido, a disgusto porque las circunstancias le obliguen siempre a dar un paso más allá de donde quisiera. El reparto es fantástico, con algunos secundarios sobresalientes, como Sienna Miller o Chris Messina, por citar a dos especialmente destacados. Hay acción dinámica y brutal, con momentos "padrinescos", por así decir, y el excelento diseño del sonido ayuda al impacto de las escenas, con algunos planos visualmente muy atractivos. Y la dirección artística de la reconstrucción de época es notable, en algún elegante garito, y en Tampa.

6/10
Una razón para vivir

2017 | Breathe

Amigos cineastas, por muy veraz que sea una de esas películas basadas en hechos reales, no queda garantizada la verosimilitud. Sirva como ejemplo la magistral Una historia verdadera, relato de un anciano achacoso que para visitar a su hermano recorre los 500 kilómetros que separan Iowa de Wisconsin en un cortacésped. Si la hubiera dirigido otro que no fuera el surrealista David Lynch, se tenían todas las papeletas para caer en la comedia involuntaria. A diferencia de lo que ocurría en aquélla, no consigue resultar creíble este biopic de un personaje auténtico, Robin Cavendish, capitán retirado del ejército británico, ateo e incluso un poco anticlerical, que comerciaba en Kenia, donde su mujer, Diana Blacker, dio a luz a su hijo. Allí contrajo en 1958 la polio, que le dejó paralizado del cuello hacia abajo, dependiendo de un respirador mecánico. Según los médicos no sobreviviría más de unos meses, pero gracias a su coraje no sólo continuó vivo, sino que llegó a inventar con un profesor de Oxford una silla de ruedas con pulmón de hierro incorporado, que permitía a los discapacitados con problemas similares a los suyos tener autonomía para moverse y salir de casa. Al cabo del tiempo, tomó una decisión inesperada. Una razón para vivir supone el debut como realizador de Andy Serkis, la gran estrella de la técnica de la captura de imagen, habiendo estado detrás de personajes tan memorables como Gollum, en la trilogía de El Señor de los Anillos, y Cesar, en El origen del Planeta de los Simios y sus secuelas. Al proceder de la interpretación, demuestra que comprende a sus colegas actores, logrando creíbles trabajos, sobre todo de Andrew Garfield, que reproduce muy bien los gestos del Cavendish real, que aparece en unas imágenes finales, y de Claire Foy, reina de The Crown, impecable como esposa luchadora. Con una puesta en escena tan convencional como eficaz, parece que Serkis está desarrollando muy bien el relato. Incluso logra un tramo central interesantísimo, centrado en la necesidad de los enfermos no sólo de que les mantengan en este mundo, sino de lograr una vida plena y digna. Lo mejor, una secuencia que ilustra a la perfección esta idea, mostrando un sofisticado hospital en Alemania con modernas máquinas, bien vigiladas por competentes profesionales, que sacan adelante a pacientes; pero que no obstante parecen almacenados en la habitación, sin poder moverse. Contra todo pronóstico, el guión se precipita al abordar el giro de la historia. Nada había indicado antes que el protagonista iba a derivar hacia ese lugar. Los secundarios apenas le cuestionan, y no existe ningún personaje que represente la perplejidad del espectador, solución que podría haber funcionado. Quizás todo se explique porque cuestionar a Cavendish no era una opción, ya que ejerce como productor Jonathan, hijo del retratado, representado con poca profundidad por varios actores jóvenes de diferentes edades a lo largo del metraje.

5/10
Los odiosos ocho

2015 | The Hateful Eight

Largo spaguetti-western, más de tres horas, a cargo de Quentin Tarantino, con su toque especial de largos y estudiados diálogos, y para el cual ha contado por fin con una banda sonora original de Ennio Morricone, que hizo la música para los filmes del género de Sergio Leone. Está estructurado en seis capítulos, dos en la diligencia, dos en la casa de postas de la "Mercería de Minnie" a la que arriban los viajeros de la diligencia, un quinto, flash-back, que explica ciertos acontecimientos mientras viajaba la diligencia, más uno último climático. Y aunque es un film dinámico y con formidables exteriores, bien podría concebirse como una obra de teatro, tan importantes son los intercambios dialécticos. Situada la narración en los años posteriores de la guerra de secesión, arranca con el encuentro de dos cazarrecompensas: John Kurz, que lleva consigo a una prisionera para la horca, Daisy Domergue, y el mayor negro Marquis Warren, que prefiere entregar cadáveres para evitarse problemas y combatió por el norte. En medio de una terrible ventisca en los nevados parajes de Wyoming, van camino de Red Rock y se topan con Chris Mannix, el futuro sheriff de la localidad, sureño. No desean otra cosa que poder refugiarse de las inclemencias del tiempo en la "Mercería de Minnie", pero en dicho lugar aguardan bastantes sorpresas. Con su octava película Tarantino confirma lo que todos sabemos: es un gran contador de historias y un gran director, que sabe imprimir ritmo a la narración, sin temor a agotar con las largas parrafadas que sueltan sus personajes, o con sus gamberradas violentas, de modo especial el último tramo del film, un festival casi gore, no faltan disparos a la cabeza y desparrame de sesos. El plano de apertura, que arranca en un crucificado de piedra para abrirse y mostrar cómo se acerca la diligencia, demuestra su maestría. Y sabe definir a sus personajes, concediendo a cada unos los rasgos precisos –la película es un regalo para los actores, por supuesto para el más protagonista Samuel L. Jackson, pero también para Kurt Russell, Walton Goggins, Tim Roth, Jennifer Jason Leigh, etc–, y contraataca de algún modo a los que le tachan de racista porque repita hasta la saciedad la palabra despectiva "nigger", de modo especial con el obsceno relato ligado al hijo de un general sudista, acudiendo a la ironía de ida y vuelta, una especie de curioso juego de ping-pong que le funciona. El antiguo empleado de videoclub supura cinefilia por todos los fotogramas de este film rodado en celuloide en 70 milímetros. Y se entrega a un ejercicio donde, el título lo deja claro, los personajes son odiosos: inmorales y con escasos escrúpulos, cada uno busca su propio beneficio, buscando para ello los necesarios aliados y manteniendo las lealtades mínimas que aconseja el instinto de supervivencia. Quizá el que al final sea todo un cínico juego de "niño travieso" es lo que pesa a un cineasta que con un poco más de peso específico en sus propuestas podría ser genial.

7/10
Guerra Mundial Z

2013 | World War Z

Guerra Mundial Z adapta al cine la novela homónima de Max Brooks, hijo del cineasta Mel Brooks, publicada en 2006, que goza de gran consideración entre los apasionados del fantástico. El film ha pasado por diversas dificultades, al desbordarse el presupuesto (ha costado mucho más de lo inicialmente previsto), y alargarse el rodaje más allá de lo programado. Gerry Lane (Brad Pitt), empleado de la ONU, sobrevive con su mujer y sus hijos al advenimiento de una plaga que convierte a los contagiados en una especie de zombies violentos. Mientras su familia se queda a salvo en una embarcación militar, sus superiores envían a Lane a un viaje por diferentes ciudades, en busca de información que pueda ser útil para atajar la pandemia, que hace estragos a lo largo y ancho del globo. El film modifica radicalmente el tono documental y periodístico del libro y su carácter coral, pues está compuesto por los testimonios de numerosos personajes de diferentes puntos del planeta. Se le otorga todo el protagonismo al tal Gerry Lane, que allí se limitaba a recoger testimonios, pero ahora se convierte en un héroe activo que debe solucionar la situación. Marc Forster, capaz de salir airoso de filmes sencillos como Descubriendo Nunca Jamás (posiblemente su mejor trabajo) y superproducciones de acción al estilo de Quantum of Solace, logra un ritmo dinámico y secuencias bastante frescas a pesar de la sobreexplotación de los últimos años del subgénero zombie. Guerra Mundial Z acumula momentos de gran intensidad, como la huida inicial de la familia del protagonista, la invasión de infectados de Jerusalén, la lucha por la supervivencia en un avión, etc. Los efectos especiales están muy cuidados y evita los excesos sangrientos del cine de muertos vivientes, optando acertadamente por sugerir en lugar de mostrar. Guerra Mundial Z tiene algo de fondo, en torno a la importancia de la familia y cuenta con un gran trabajo del siempre eficiente Brad Pitt. Le rodean secundarios correctos a pesar de ser en general muy desconocidos salvo alguna excepción (Matthew Fox o David Morse intervienen en pequeños papeles). Pero se nota que es un film problemático. Tras los primeros pases de prueba, Paramount llegó a la conclusión de que el tramo final no acababa de funcionar. Se contrató a dos nuevos guionistas, Damon Lindelof, uno de los responsables de Perdidos, y Drew Goddard, que lo reescribieron, y se volvió a llamar a los actores para rodar nuevas secuencias. Se desconoce cómo acababa inicialmente Guerra Mundial Z, pero el desenlace definitivo parece metido con calzador, no acaba de funcionar, y hasta los diálogos parecen menos trabajados que los del resto del film. Se sale del cine con la sensación de que esta superproducción tiene grandes hallazgos pero podía haber dado mucho más de sí.

6/10
Django desencadenado

2012 | Django Unchained

1859, tiempos de esclavitud en Estados Unidos. El supuesto dentista y doctor King Schultz ejerce de cazador de recompensas, y compra la libertad de Django con la exclusiva intención de que le sirva para identificar a sus antiguos amos, perseguidos por la ley, y cuya muerte le proporcionará pingües beneficios. Pero surgirá la amistad, y Django se convierte en socio de Schultz a la hora de liquidar a forajidos y cobrar sustancias recompensas. Hasta el punto de que cuando Django le habla de su mujer Broomhilda, que aprendió alemán de su ama en una plantación, eso toca su corazoncito, de modo que acepta ayudarle para lograr la libertad de ella, aunque suponga meterse en la boca del lobo, tratar con el imprevisible Calvin Candie, experto en peleas a muerte entre esclavos negros, los llamados Mandingos. Quentin Tarantino se siente como pez en el agua buceando en la serie B, tocando los palos de todos los subgéneros, ya sea el criminal, la acción de karatekas, el terror, la blaxploitation o el cine de nazis. Ahora con Django desencadenado le toca el turno al spaghetti-western, sus muy queridos Sergio Leone, el Clint Eastwood de antaño o Sergio Corbucci, de quien toma aquí hasta el título, el tema musical y hasta un cameo, Franco Nero. Y si en Malditos bastardos podía permitirse criticar el racismo nazi, ahora convierte en objeto de su ironía y violencia paródica al esclavismo; pero que nadie espere consideraciones sesudas del guionista y director sobre el comercio con seres humanos, el eterno “chico grande” Tarantino, gamberrete donde los haya, entrega, ni más ni menos, un formidable ejercicio de estilo, aparentemente simple en su guión, aunque el libreto tenga su complejidad en el engranaje y la escritura de los diálogos, la creación de la grandilocuencia y el enfatismo, personajes operísticos conscientemente exagerados y que funcionan, entre ellos la pareja protagonista, Jamie Foxx y Christoph Waltz. Toda la parte que implica la presencia del gran villano Leonardo DiCaprio, de tensión creciente, se mueve en el filo de la navaja, y demuestra lo buen director que es Quentin Tarantino, que domina la narrativa fílmica y sabe tensar la cuerda hasta extremos insospechados, también con la curiosísima composición de Samuel L. Jackson, un personaje odioso. De modo que el espectáculo de casi tres horas en que consiste Django desencadenado se pasa en un santiamén, con pasajes surrealistas, su ensalada de violencia, sanguinolenta hasta el paroxismo, sus paradojas de negros negreros y blancos buenas personas, el romanticismo de la chica y esposa nunca olvidada, y los guiños, guiños continuos, en los títulos de crédito, en la banda sonora, en los zooms sesenteros y setenteros, en la violencia seca y cortante. ¿Madurará algún día Quentin Tarantino, como han hecho a su manera y con sus estilos, un Steven Spielberg -allí está su reflexión sobre la esclavitud en Lincoln- o los hermanos Coen? Tal vez, pero decididamente, no hoy, no con Django desencadenado.

8/10
George Harrison: Living in the Material World

2011 | George Harrison: Living in the Material World

El director Martin Scorsese vuelve a aunar sus dos grandes pasiones: el cine y la música. Esta vez elige un monumental reportaje para adentrarse en la vida de George Harrison (1943-2001), mítico componente de The Beatles. Sigue así el director la estela de otras prestigiosas producciones suyas como El último Vals, sobre el grupo The Band; The Blues: nostalgia del hogar, sobre la auténtica música sureña norteamericana; No Direction Home, sobre Bob Dylan; o Shine a Light, sobre The Rolling Stones. ¡Tres horas y media de película! Se dice pronto, y encima si se trata de un documental... Pero, bueno, parece que el talento de Scorsese puede con eso y con más. Para empezar, la figura de George Harrison tiene su atractivo por sí misma. No es un músico cualquiera, sino el componente de la banda musical más importante del siglo XX. Pero además, el director neoyorquino se las arregla para no tostar al espectador con un biopic convencional, misión realmente complicada con este proyecto. Así, da una lección magistral de montaje y concepción narrativa. Elude un desarrollo lineal de la biografía del músico, y ni siquiera ofrece una panorámica general de su vida. El único orden que establece es la división del documental en dos partes: la primera más referente al comienzo de su vida con The Beatles, y la segunda centrada únicamente en Harrison. Pero el documental no es más que el resultado de entrelazar todo tipo de material, suyo o ajeno, para pergeñar un perfil interior bastante completo de la persona de George Harrison. No se trata tanto de contar su vida, como de hablar de él, de quién era, de su concepción de la vida y de la música. Scorsese se esfuerza por no dedicar más de un minuto a cada toma, y éstas son enormemente variadas y van desde el color al blanco y negro con premeditado desorden. Además ofrece material fotográfico, antiguo y moderno, escenas grabadas de hace cincuenta o cuarenta años mezcladas con otras más recientes o actuales, entrevistas realizadas hace años o preparadas por él con personas cercanas a George, con gente como Eric Clapton, Phil Spector, Yoko Ono, y por supuesto con sus compañeros vivos Ringo Starr y Paul McCartney. El documental ofrece, desde luego, una imagen muy completa de quién fue George Harrison y de cómo fue su evolución vital. Muchas cosas se cuentan en más de tres horas: sus matrimonios con Pattie y Olivia, sus éxitos musicales en solitario, con álbumes de prestigio como “All Things Must Pass” o “Living in the Material World”, su pasión por las carreras de coches, sus pinitos como productor de cine (La vida de Brian), etc. Pero destaca entre todo ello, la búsqueda de espiritualidad que marcó toda la segunda parte de su existencia, tras el éxito apabullante con The Beatles y sus experiencias con las drogas y especialmente el LSD. Harrison vivió un misticismo muy intenso a raíz de su ‘conversion’ a la espiritualidad hindú, gracias a su relación con el músico Ravi Shankar, con el mundo de los Hare Krishna o con su fascinación por el Yogi Maharishi, quien lo introdujo en la meditación trascendental y la búsqueda de la paz con la naturaleza y con Dios. También llama la atención el poso de amor que Harrison dejó entre sus amigos, gente como Eric Clapton, Klaus Voormann, Eric Idle, Tom Petty o el piloto Jackie Stewart, por nombrar sólo a unos pocos.

7/10
La invención de Hugo

2011 | Hugo Cabret

París, tras la Primera Guerra Mundial. El pequeño Hugo Cabret, que ha heredado de su padre el gusto por los inventos, se ha quedado huérfano. Y tras desaparecer su viejo tío borrachín, que se ocupaba del mantenimiento del reloj de la estación de tren, vive solo en la torre, junto a la complicada maquinaria que ayuda a marcar las horas, sin que nadie lo sepa. Toda su ilusión es poner en marcha un autómata que andaba reparando su padre, y que cree que le ayudará a dar un sentido a su vida. Le ayudará Isabelle, que siempre ha deseado vivir una ventura, y se encuentra bajo la tutela de sus padrinos Georges y Jeanne. El viejo Georges regenta una tienda de juguetes mecánicos, de la que de vez en cuando Hugo birla piezas, y está amargado por algún suceso indeterminado del pasado. Imaginativa adaptación de un libro infantil de Brian Selznick -pariente del mítico productor David O. Selznick-, con guión de John Logan, que ya había colaborado con Martin Scorsese en El aviador. Por fin el director italoamericano entrega una película infantil disfrutable por pequeños y grandes –no nos parece que el “ladrillo” Kundun entre en las categorías de “infantil” y “disfrutable”–, su historia de un huérfano al que intenta capturar el lisiado y cuadriculado inspector de la estación, que trata de resolver un enigma atravesando mil aventuras en compañía de una amiga, con la moraleja de encontrar el propio sitio en el mundo, arreglando lo que está roto, está perfectamente servida. Nunca es ñoña y desprende emociones genuinas, tiene magia y el encanto de un relato de Charles Dickens. Además Scorsese asume con La invención de Hugo el reto de rodar una película en 3D, y lo hace con brillantez, sacando todo el partido al formato, de modo que la deslumbrante imaginería –maravilloso diseño de producción de Dante Ferretti– luce en todo su esplendor, el apartado visual del que es responsable el director de fotografía Robert Richardson resulta deslumbrante, y la música de Howard Shore acompaña muy bien. El cineasta se suma al selecto grupo de colegas –James Cameron, Wim Wenders, Werner Herzog...– que sí saben utilizar la tridimensionalidad en sus historias, lo suyo no es la simple excusa de otros para que la productora haga más “caja”. Destaca el partido que se saca al tren que quiere salirse de la pantalla, guiño a los Lumière, pero también en los planos picados y contrapicados, e incluso en algunos primeros planos, y ello de un modo nada artificial, justificado por lo que se está contando. El ritmo es muy dinámico, no en balde colabora por enésima vez con Scorsese en el capítulo de montaje Thelma Schoonmaker Scorsese es un estudioso del cine, que ha publicado libros y hecho documentales para llamar la atención sobre los grandes maestros del Séptimo Arte, desconocidos con demasiada frecuencia por el gran público. Ahora suma a tal faceta este film que rescata a grandes genios del cine mudo del olvido, ahí está presente como personaje el gran mago y pionero del cine francés, Georges Méliès, a cuyos logros se rinde homenaje, pero también, aparte de los mentados hermanos Lumière, Harold Lloyd, Charles Chaplin, etc. Una magnífica pedagogía de los orígenes del cine, en forma de entrañable película familiar. Acierta el director en el reparto de La invención de Hugo. Los chavales protagonistas resultan encantadores, mientras que Ben Kingsley, que ya hizo a un eficaz Faggins en el Oliver Twist (2005) de Roman Polanski, encaja muy bien como el cascarrabias Georges. No es cuestión de hacer aquí el repaso completo de los actores secundarios, pero merece la pena destacar las composiciones de Sacha Baron Cohen y Emily Mortimer, su delicada historia de amor da pie a un par de escenas memorables. Puestos a poner un “pero” al film, podemos decir que el secreto del estado de decaimiento de Georges no encuentra una explicación plenamente satisfactoria, uno esperaba algo de más calado. Pero en fin, como decía Billy Wilder, “nadie es perfecto”.

8/10
Come, reza, ama

2010 | Eat, Pray, Love

Película basada en la experiencia personal de la escritora Elizabeth Gilbert, cuando atravesaba una profunda crisis que dio al traste con su matrimonio, dura peripecia vital cuyo camino de superación recogió en un libro convertido en auténtico best-seller. El film arranca con la vida conyugal cansina de Liz, que cree que se está autoengañando y engañando a su marido Stephen con la farsa de existencia que llegan. De modo que decide pedirle el divorcio, algo que el otro no entiende. Tras embarcarse en una relación con un joven actor que está representando uno de sus textos, Liz observa que debe ser más radical en el cuestionamiento de la vida que ha llevado hasta ese momento. De modo que rompe con todo, se toma un año sabático, y descubre el placer de la comida y el "dolce far niente" en Italia, la espiritualidad oriental en India, y la posibilidad de un nuevo amor en Bali. El film que coescribe y dirige Ryan Murphy –responsable de Recortes de mi vida, y bastantes episodios de las series Glee y Nip/Tuk: a golpe de bisturí– se esfuerza en plasmar en la pantalla el viaje, sobre todo interior, de la protagonista, representativo de muchas personas en Occidente, inmaduras e insatisfechas con sus vidas, que anhelan algo que no saben lo que es. Lejos de nosotros cuestionar el equilibrio alcanzado personalmente por Elizabeth Gilbert, pero lo cierto es que la descripción en la pantalla de su itinerario resulta aburrido y no demasiado atractivo, no basta con pasearnos por lugares de hermoso exotismo o por la eterna Roma para mantener la atención. Murphy se detiene en exceso en cada etapa de la protagonista, quizá con la intención de que los descubrimientos de ella sean también los del espectador, pero lo cierto es que todo parece demasiado elemental –el "salir" con los amigos italianos, las conversaciones con el chamán, la relación con el actor, el encuentro con otras personas que buscan también su lugar en el mundo...–, rebosante de "buenismo" poco consistente. El reparto de Come, reza, ama es formidable, desde la omnipresente Julia Roberts todos los actores saben insuflar vida a sus personajes, pero no hay composiciones memorables, por la sencilla razón de que sus papeles no lo son.

4/10
Malditos bastardos

2009 | Inglourious Basterds

  “Érase una vez... en la Francia ocupada por los alemanes de 1940”. Así empieza Malditos bastardos, frase de Quentin Tarantino que supone toda una declaración de principios, homenaje a Sergio Leone y compañeros, por su peculiar manera de mirar al western y al cine bélico, subrayado por la partitura musical, casi siempre integrada por viejas partituras de Ennio Morricone. Y a la vez, frase con que se inician habitualmente los cuentos y relatos de corte fantástico. El film consta de un prólogo de inusitada fuerza dramática, y la narración se estructura a través de varios capítulos que llevan al esperado momento climático y a un epílogo, donde Tarantino da rienda suelta hasta el paroxismo a su característica violencia paródica. En el primer año de la ocupación, el coronel de la SS Hans Landa, apodado “el cazador de judíos”, rastrea sus piezas en plena campiña francesa. Es toda una secuencia concebida con enorme habilidad, con elementos de western y de puro suspense, que sirve de insuperable tarjeta de presentación de Landa, personaje que ha puesto en el mapa al actor austriaco Christoph Waltz, premiado como mejor actor en Cannes. Shosanna, una joven judía a la que nunca vio el rostro, escapa de las garras de Landa por su irracional indulgencia. Varios años después la chica está en París, y tiene una pequeña sala de cine. Los servicios de propaganda nazis, con Joseph Goebbels a la cabeza, la escogen para estrenar la última película de la UFA, protagonizada por un heroico soldado alemán. Podría ser la ocasión ideal para que Shosanna se vengue de los nazis. Mientras, y de modo independiente, un comando compuesto por judíos americanos, opera en la Francia ocupada matando nazis y arrancándoles la cabellera; los alemanes los conocen con el sobrenombre de “malditos bastardos”. También ellos van a tener la idea de dar un golpe en el cine, aprovechando a una actriz alemana, que colabora con ellos. Tarantino demuestra ser un gran contador de historias, conocedor profuso de sus referentes, buen escritor de diálogos, que sabe definir personajes y sorprender con ciertas audacias que no es cuestión de desvelar. Destaca el tratamiento coral, que permite el lucimiento de todos los actores, hasta de los que tienen menos líneas. Por supuesto, su film es completamente intrascendente, una especie de cómic gamberro y violento, con elementos operísticos, también en las ‘ensaladas de tiros’ que remiten a Leone o al mencionado por él Enzo Castellari, del que incluso toma prestado el título de la película. Ir más allá –hay quien habla de audaz planteamiento de cómo el cine puede cambiar las cosas– parece una lectura un tanto excesiva. Su regodeo en la violencia puede cansar –hay varios momentos que piden apartar la vista–, pero es preciso reconocerle el dominio del medio, y su particular sentido del humor.  

8/10
Shutter Island

2009 | Shutter Island

Verano de 1954. Teddy y Chuck, agentes del FBI, acuden a Shutter Island, una apartada isla de la bahía de Boston, donde tiene su sede Ashecliffe, un centro psiquiátrico para criminales peligrosos. La paciente-prisionera Rachel se ha fugado del modo más misterioso, y a pesar de que los guardias han rastreado hasta el último rincón de la isla, no han dado con ella. En realidad la presencia de Teddy en la isla no es casual: él mismo, veterano de la Segunda Guerra Mundial, solicitó que le asignaran el caso, pues sospecha que en ese particular manicomio se realizan experimentos comparables a los perpetrados por los criminales nazis. Inteligente adaptación de la novela de Dennis Lehane a cargo de Martin Scorsese, que maneja un buen guión de Laeta Kalogridis. El título de la filmografía de Marty que más se parece al que nos ocupa tal vez sea El cabo del miedo, pero por fortuna Shutter Island es muy superior. El director italoamericano sabe crear desde el primer momento un ambiente opresivo muy adecuado, a lo que ayudan mucho esos cielos encapotados que anuncian tormenta y los sonidos de la partitura musical. De modo que se desarrollan bien, dentro de una atmósfera gótica con elementos de terror y cine negro, las dudas de dónde radican los límites de locura y cordura que proporcionan nuestros traumas y construcciones mentales, del alcance que puede tener una conspiración de proporciones colosales, del tratamiento que necesita una mente enferma. Hay sorpresas narrativas que no es cuestión de desvelar, preparadas sin trampa ni cartón, y los personajes son sólidos, no hay villanos de opereta ni héroes sin fisuras. Aunque puedan venir a la cabeza enseguida títulos inolvidables de manicomios, como Alguien voló sobre el nido del cuco, el cinéfilo Scorsese menciona otras referencias clásicas que le han guiado en su notable film: El gabinete del doctor Caligari, Laura, Retorno al pasado, El proceso... Sin duda que son influencias que están ahí, aunque también se podrían mencionar títulos de Alfred Hitchcock como Recuerda y De entre los muertos (Vértigo). Se trata de la cuarta ocasión en que trabajan juntos Martin Scorsese y Leonardo DiCaprio. Este último sigue confirmando su estatura interpretativa, su personaje se mueve en un delgadísimo filo de navaja con enorme soltura, su composición está muy matizada. Le apoya un notable reparto, de esos que obligan a quitarse el sombrero.

8/10
Shine a Light

2008 | Shine a Light

Que Martin Scorsese es un amante de la buena música de las bandas no se le escapa a nadie que haya estado atento al acompañamiento musical de sus filmes de ficción. Además esta afición la ha encauzado rodando documentales como El último vals, sobre el último concierto de The Band, No Direction Home, dedicado a Bob Dylan, e incluso respaldando una serie de títulos sobre el blues, de los que el dirigió The Blues: Nostalgia del hogar. Ahora le toca posar su cámara sobre los míticos Rolling Stones, con motivo de un concierto que dieron en el Beacon Theater de Nueva York, en otoño de 2006. Básicamente el film tiene un prólogo en blanco y negro, que habla de los preparativos de Scorsese para filmar el concierto, donde anticipa esa luz quemadora que surge, resplandeciente, de los focos, en el último tramo; y también presenta a unos espectadores de excepción, la familia del ex presidente Bill Clinton. Con un buen puñado de cámaras y su buen gusto por el encuadre y el montaje logra entregar con agilidad lo que dio de sí el vibrante concierto, donde Mick Jagger, Keith Richards, Charlie Watts y Ron Wood se muestran rebosantes de energía: quien tuvo, retuvo, a pesar del transcurso del tiempo. En los duetos participan Jack White, un momento muy emotivo, o la exitosa Christina Aguilera. Insertados a lo largo del metraje hay unos pocos clips que no pretenden ser el resumen de la carrera de los Rolling, pero que sí ayudan a entenderlos algo mejor, y a advertir que ni ellos daban un dólar por la permanencia de su grupo.

6/10
S.O.P.: Standard Operating Procedure

2008 | S.O.P.: Standard Operating Procedure

Escalofriante documental sobre los abusos cometidos en la prisión de Abu Ghraib en Irak por soldados estadounidenses. Las fotos de las vejaciones a que fueron sometidos los presos dieron la vuelta al mundo entero, provocando un escándalo mayúsculo, que obligaría a intervenir a tribunales militares. Errol Morris, ganador del Oscar al mejor documental por Rumores de guerra, entrega un durísimo film, muy hábil técnicamente. Sabe usar con acierto técnicas digitales para mostrar las numerosas fotografías, o explicar cómo se dató el momento en que fueron realizadas; gran mérito tienen en este planteamiento visual los directores de fotografía Robert Chappell y Robert Richardson. También es buena idea mostrar el vídeo de la vergüenza como si lo estuviéramos viendo por el ojo de una cerradura. Y cuadra bien la siniestra partitura musical de Danny Elfman, que recuerda a sus trabajos en títulos como Batman o Pesadilla antes de Navidad.La película contiene testimonios de la responsable de prisiones en Irak, del investigador de las imágenes del FBI, y de muchos militares e interrogadores que sirvieron en prisión, y aparecen en las fotos de humillación de los presos. Y Morris les deja hablar, lo que compone un cuadro de horror donde se ve el escaso control de los mandos superiores, y lo fácilmente que se puede trivializar o rebajar de importancia de un crimen cuando se está sometido a presión, se es joven e inexperto, y compañeros mueren a diario en atentados y acciones de guerra. Está la excusa de que se reciben órdenes, o el que se admite el “todo vale” mientras no muera el prisionero, lo que justificaría torturas y humillaciones sin cuento contra la dignidad de la persona. Algunas fotos son sencillamente vomitivas, resulta incomprensible que se pueda caer en tal degradación a la hora de tratar a un semejante, aunque sea un criminal; y estremece ver las caras sonrientes de los responsables, posando en las fotos con sus víctimas, y darse cuenta de que nada de esto habría trascendido si no existieran, el colmo del despropósito, esta especie de fotos de recuerdo, que se intentaron eliminar, y que “sobrevivieron” por el empeño de una de las implicadas en contar su experiencia en tal horror. Da que pensar también la facilidad con que cualquiera puede tomar imágenes sobre cualquier cosa y distribuirlas por todo el planeta en cuestión de segundos: la era de internet y los dispositivos digitales lo ha revolucionado todo.

6/10
El buen pastor

2006 | The Good Shepherd

Acercamiento a cómo nacieron y se consolidaron los servicios secretos estadounidenses, primero durante la Segunda Guerra Mundial, en forma de la OSS, y finalmente bajo el apelativo popular de “la Agencia”, o sea, la CIA. La narración pivota sobre Edward Wilson, un agente de aspecto gris y taciturno, pero muy bueno en su trabajo; y transcurre básicamente en dos tiempos: años 60, con la fracasada invasión de Cuba en Bahía de Cochinos; y prolegómenos de la guerra, cuando Wilson, miembro de una fraternidad y universitario idealista, recibe la propuesta de sumarse al incipiente servicio de inteligencia. Con una estructura de idas y venidas temporales compleja pero bien trabada, que se diría inspirada en El padrino II –¿habrá dado ideas el productor ejecutivo Francis Ford Coppola al guionista Eric Roth, y al director Robert De Niro, que intervino precisamente en ese film?–, se consigue transmitir una idea bastante cabal de las duplicidades que marcan la vida de los espías, cuyas consecuencias pagan, a un precio demasiado alto, sus familias, y por supuesto, ellos mismos. Gran parte del mérito de Roth y De Niro es que, a través de las andanzas de su protagonista, consiguen dar una visión del conjunto: en este caso se puede decir que las ramas no sólo no impiden ver el bosque, sino que ayudan a ello. Hay resonancias de gran tragedia en el destino fatal que aguarda a Wilson, con una vida marcada por el suicidio paterno, y cuyos sentimientos, siempre guardados para sí mismo, le han conducido a sacrificar lo que le dictaba el amor, y a hacer daño a sus seres queridos. En ese sentido el modelo ‘padrinesco’ de soledad en la inmoralidad ha sido perfectamente asimilado –Matt Damon parece tomar como referencia de su difícil y frío personaje al Michael Corleone de Al Pacino–, pero sin caer en mimetismos evidentes que le hagan perder fuelle. Incluso la escena de montaje paralelo en que la identidad de un ‘topo’ es puesta al descubierto, homenaje evidente a la saga de Coppola, está tratada con originalidad, pues se trata de planos, no sólo separados espacialmente, sino también temporalmente. Se nota que De Niro es actor, y además un gran actor. Curiosamente, muestra una virtud que bien podría haberse aplicado a sí mismo en los filmes de su última etapa actoral: controla a sus intérpretes para que entreguen unas actuaciones muy contenidas y realistas, sin lugar para el histrionismo. Y así, a un reparto maravilloso, perfectamente escogido, donde conviven los actores conocidos (Damon, Angelina Jolie, Alec Baldwin, el propio De Niro…) con los repescados (Joe Pesci, Timothy Hutton, William Hurt, Keir Dullea, John Turturro…), los que prometen y uno nunca acaba de saber cómo se llaman (Billy Crudup, Martina Gedeck...) y los ‘descubrimientos’ (Oleg Stefan, John Sessions...).

8/10
El aviador

2004 | The Aviator

Aunque el periplo del peso pesado del Séptimo Arte Martin Scorsese ha estado lleno de altibajos en los últimos años, el cineasta remonta el vuelo con esta biografía del fascinante y controvertido Howard Hughes. Playboy, millonario, inversor inmobiliario, productor y director cinematográfico, también fue empresario aeronáutico y gran aficionado a la aviación. El guión del consagrado John Logan (El último samurái, Gladiator) sigue los pasos del personaje durante dos décadas, arrancando a finales de los años 20, cuando ronda los 25 años de edad. Heredero de la empresa paterna, decide invertir una desorbitada suma de dinero en Ángeles del infierno. Se trata de una película de aventuras áereas para la que contrata numerosos pilotos que propician asombrosas secuencias de aviones filmadas sin efectos especiales. El film describe minuciosamente su romance con la mítica Katharine Hepburn, una actriz de fuerte personalidad, y también su aventura en la potente compañía aérea TWA. Como empresario aeronáutico, Hughes prueba sus prototipos de sofisticados aparatos, y realiza un fuerte desembolso para llevar a buen puerto la construcción del Hércules, un aparato. Pero Hughes se estrella con uno de sus aviones, y también empieza a sufrir una enfermedad degenerativa, que le lleva a convertirse en un fanático de la higiene y a recluirse sin apenas contacto con el exterior. Scorsese ha conectado con DiCaprio, actor tan italoamericano como él, con el que repite por segunda vez consecutiva, y que fue el promotor del proyecto. Pero nadie diría que se trata de una iniciativa ajena, pues Scorsese fagocita al personaje. En sus manos, Hughes se convierte en uno de sus típicos antihéroes excéntricos que tras un meteórico ascenso asimilan malamente el éxito y acaban trastocados. El esquema del film recuerda sobre todo a Toro salvaje, pero también a Uno de los nuestros y Casino. Por otro lado, la odisea del personaje para sacar adelante el Hércules, una iniciativa tan bienintencionada como megalómana, recuerdan a empresas épicas del propio Scorsese, como la de sacar adelante Gangs of New York, enfrentándose incluso a los productores del film. En este sentido viene a la memoria Tucker, un hombre y su sueño, donde Coppola hablaba de sí mismo, aprovechando la historia de un empresario real, obsesionado con construir el mejor coche el mundo (como Hughes el mejor avión del mundo). Si bien los detractores pueden argumentar que sobra algo de metraje, también es cierto que realiza una fascinante reconstrucción de la época, incluidos los años dorados de Hollywood. Y como siempre, compone más de una secuencia espectacular (sobre todo el rodaje de Ángeles del infierno) y otras intimistas, pero apasionantes, como la comida en casa de los padres de Hepburn. Maestro del cine, Scorsese integra de forma apabullante elementos fílmicos como la vistosa fotografía de Robert Richardson, responsable de Kill Bill o la música del autor de El señor de los anillos, el canadiense Howard Shore. En definitiva, un título que sin ser totalmente redondo, devuelve a su autor al Olimpo. Y aunque a Scorsese se le escapó una vez más ese Oscar que injustamente nunca le ha llegado, el film se llevó cinco de once nominaciones, convirtiéndose en la más premiada del año. La estatuilla más merecida quizás fue la que se llevó Cate Blanchett, estupenda como la irrepetible Hepburn.

7/10
Kill Bill Volumen 2

2004 | Kill Bill Volume 2

Continúa la venganza de la novia. Como recordarán los espectadores de la primera parte, se trata de una asesina profesional que tras quedarse embarazada y renunciar a su macabra ocupación, intentó iniciar una nueva vida, contrayendo matrimonio con un apuesto muchacho en una capilla de El Paso. Pero su antiguo jefe y amante, Bill, envió a sus secuaces, ex compañeros de la novia, que irrumpieron durante la ceremonia, acabando con los presentes, y dejándola a ella en coma. Cuatro años después de esta sangrienta acción, la novia despertó y acabó con dos de los miembros de la banda. Ahora, quedan tres personas en su lista. Budd, un cowboy que intenta cambiar de profesión, Elle Driver, una maquiavélica mujer tuerta que sigue siendo una asesina, y el propio Bill. Además, la novia se ha enterado de que la hija que llevaba en sus entrañas sobrevivió, y nació durante su coma. Tras el aluvión de sangre de la primera parte, sin que se supiera a cuento de qué venía, todo cobra sentido por fin en esta segunda entrega. ¡Hasta conocemos por fin el nombre de la novia! Y todo sin renunciar al humor negro, a la violencia, y a la estética de la primera parte, que mezcla elementos de spaguetti-western, manga japonés y películas de artes marciales de Hong-kong. Pero sobre todo, esta segunda parte se centra más en los diálogos, que explican y justifican las posturas de los distintos personajes; algunos son sencillamente excepcionales, como el monólogo de los superhéroes de David Carradine. También vuelve Tarantino a hacer gala de su buen oído a la hora de elegir temas musicales que quedan que ni pintados para sus secuencias. Esta vez ha contado incluso con los españoles Lole y Manuel, lo que demuestra una afición a la música inusitada. Que nadie se lleve a engaño. Como las películas que homenajea, se trata sobre todo de una cinta de acción. Pero subyace de fondo el tema del heroísmo cotidiano, del paso a la madurez, sacrificando parte de la forma de vida de la juventud en aras de formar una familia. Algo que según Bill, tiene más mérito que ser el propio Superman.

8/10
Kill Bill Volumen 1

2003 | Kill Bill Volume 1

Cuarta película del autor de Reservoir Dogs y Pulp Fiction, que llevaba siete años sin rodar, desde Jackie Brown. Fiel a sus orígenes, Quentin Tarantino canoniza la violencia, y homenajea a sus ídolos cinematográficos. Aunque se trata del Volumen 1, y deja inconclusa la historia hasta la siguiente entrega, en realidad, Tarantino acometió el rodaje pensando en una cinta única. Posteriormente se dio cuenta de que el metraje superaba las tres horas, por lo que llegó a un acuerdo para dividirla en dos partes con los productores, contentos de poder cobrar dos entradas a los espectadores. Puesto que el sencillo argumento es una excusa para una sucesión de secuencias de acción ultraviolentas, Tarantino, que también ejerce como guionista, ha decidido reducirlo al mínimo. Uma Thurman es una asesina profesional de la que no sabemos el nombre, porque cada vez que alguien lo pronuncia en la cinta suena un pitido. Embarazada de su jefe Bill, decide cambiar de vida  y contraer matrimonio con un joven que no tiene nada que ver con su vida delictiva. Pero Bill, al que nunca se ve la cara, y los antiguos compañeros asesinos de la novia, sin razón aparente, irrumpen en la ceremonia y asesinan a los invitados, al novio y hasta al pianista. Dada por muerta, tras ser apaleada, la novia queda en coma. Se despertará cuatro años después, privada del bebé que se encontraba en su vientre, y por si esto fuera poco, descubre que abusaban sexualmente de ella durante su estado comatoso. Por esta razón, decide emprender una venganza brutal contra sus antiguos compañeros. Al principio de la cinta ya ha eliminado a una de ellas, O-Ren Ishii, y busca a Vernita Green, la segunda. Para asegurarse el éxito, acude a Okinawa en busca del más grande creador de espadas de todos los tiempos, Hattori Hanzo, que construye para ella su obra maestra. Aunque esta historia puede parecer convencional, la originalidad reside en la forma que tiene Tarantino de contarla. Para empezar, no cuenta la historia de forma lineal, sino que pasado y futuro se alternan dosificando con cuentagotas los detalles de la trama. Nuevamente, Tarantino hace un espectacular uso de piezas musicales ya existentes, y de unos ingeniosos diálogos, que esta vez parecen sacados de películas malas de serie B (“Estoy filosóficamente de acuerdo con tu venganza”, le dice Hattori Hanzo a la novia). Se lleva la palma la parte visual, gracias a la excelente fotografía de Robert Richardson, colaborador habitual de Scorsese, que se luce alternando secuencias en blanco y negro, con elaboradas iluminaciones en violeta, y un plano secuencia de unos cinco minutos que recorre el restaurante que sirve de guarida para O-Ren. Y sobre todo, una espectacular pelea, en que la protagonista se enfrenta a ochenta y tantos enemigos. Todo ello, servido con un montaje vibrante, lo que compensa en cierta medida que se trate de una cinta hiperviolenta y cruel, obviamente, no apta para los espectadores más sensibles, ni para niños. Durante casi dos horas, hay desmembramientos de órganos, humor negro, violaciones, e incluso referencias a la pederastia que serían difícilmente soportables de no ser porque la película está concebida como un entretenimiento que no debe tomarse en serio.

8/10
Las cuatro plumas (2002)

2002 | The Four Feathers

Las buenas historias nunca mueren. Por eso al director indio Shekhar Kapur no le ha importado lo más mínimo rodar una versión más de este clásico, cuyo precedente más meritorio data del año 1939 y fue realizado por Zoltan Korda. La novela original de A.E.W. Mason narra las peripecias de un grupo de jóvenes del ejército británico en la época de las colonias, allá por 1898. El oficial Harry Faversham está comprometido con una bella joven y goza de enorme prestigio entre sus amigos. Sin embargo, cuando es requerido para luchar en tierras africanas, Faversham decide abandonar el ejército. Tal decisión no es comprendida por sus allegados: su padre reniega de él y sus mejores amigos le “marcan” con el envío de cuatro plumas blancas, el símbolo de la cobardía. Demostrar que no es un cobarde será una durísima prueba para el joven oficial. El heroísmo del protagonista de este película tiene algo de inmortal, precisamente porque su miedo es auténtico, y la superación de ese temor –y no su carencia– es lo que le hace verdaderamente grande. Como anillo al dedo se ajusta el papel protagonista al actor Heath Ledger (El patriota), el cual logra una esforzada caracterización de los encontrados sentimientos que embargan a su atormentado personaje: pánico, valentía, desesperación, orgullo, amistad… Le acompañan unos correctos Wes Bentley y Kate Hudson. La espectacularidad de las sangrientas batallas y la vibrante música de James Horner hacen el resto para generar la épica que demanda esta trágica y admirable historia de honor que felizmente se resiente a ser olvidada.

6/10
Mientras nieva sobre los cedros

1999 | Snow Falling on Cedars

Un juicio por asesinato conmociona a una pequeña población de pescadores de una isla del Pacífico. Un americano de origen japonés es acusado del asesinato de un pescador. El reportero que cubre el juicio se encuentra con la sorpresa de que la persona juzgada es el marido de la chica que amó en sus años mozos. Los sentimientos se agolpan en su interior: ¿debe tratar de probar la inocencia de ese hombre o dejarse llevar por el despecho? Fascinante película (la fotografía quita el aliento), adaptación de una novela de David Guterson y dirigida por Scott Hicks, que sorprendió con Shine, acerca de un genio de la música algo chiflado. Aquí se mezcla el thriller con el drama y el amor de un modo muy sugerente; las consideraciones acerca de cómo el amor debe superar los prejuicios racistas son un valor añadido del film. Con un poquito más de agilidad la peli sería para quitarse el sombrero, pero pese a la premiosidad, los actores (atentos a ese genio llamado Max Von Sydow) y la trama sostienen el interés del espectador en todo momento.

6/10
Al límite (1999)

1999 | Bringing Out the Dead

La noche neoyorquina. Principios de los 90. Entre los vehículos que pueblan las calles destacan las ambulancias, que con sus luces y sirenas van a toda velocidad allí donde surge una emergencia. Frank Pierce, en plena crisis espiritual, trabaja en una de ellas. Hasta el momento ha tratado de hacer su trabajo, salvar vidas, lo mejor posible. Pero el estímulo que supone resucitar a veces a un moribundo tiene su contrapeso en las muertes inevitables, en la contemplación de tanta degradación humana, en los refugios buscados por sus compañeros de trabajo (resignación, cinismo, iluminación, agresividad...) para soportar la tensión, y que a veces rayan la locura. Cuando Frank salva a uno de sus pacientes, se fija en su hija Mary que, quizá, pueda suponer un rayo de luz en sus horas más bajas. Resulta agobiante la composición que Nicolas Cage hace de Frank: una ‘buena persona’ que no encuentra sentido a su vida. Cerrado a la trascendencia, es incapaz de aceptar que el dolor o la muerte de una persona, con el sufrimiento de sus seres queridos, pueda revestir algún aspecto positivo. El valor técnico de las imágenes nocturnas de la Gran Manzana, tomadas desde la ambulancia con distintas cámaras y velocidades, es sin duda grande, y quizá se haya abierto brecha para futuras películas donde los vehículos de cuatro ruedas sean protagonistas. Pero no evitan que la película resulte un tanto farragosa.

5/10
El hombre que susurraba a los caballos

1998 | The Horse Whisperer

Dos adolescentes sufren un accidente mientras montan a caballo. Una muere. Grace, la otra, pierde una pierna y queda muy traumatizada. Sus padres, que no se llevan muy bien, no saben qué hacer para que la chica recupere la alegría. Hasta que Annie, la madre, toma una drástica decisión: deja temporalmente su trabajo en una revista, y se lleva a su hija y al caballo (éste se encuentra en estado semisalvaje desde el accidente) a Montana. Allí vive Tom Booker, un célebre cuidador de caballos. Estupendo film, inspirado en la novela de Nicholas Evans (hay cambios importantes, sobre todo en el final), tiene algunos puntos en común con Los puentes de Madison. Robert Redford escoge un tema perfecto para subrayar los contrastes entre la paz de la naturaleza y el ajetreo de la gran ciudad. El personaje de Tom, que Robert Redford se reserva (es la primera vez que Redford dirige y actúa en un film), es un verdadero bombón, y le va como anillo al dedo. Film contemplativo, con una fotografía de los paisajes de Montana alucinante, y que gustará un montón a los amantes de los caballos, ofrece además una historia sólida. El film refleja las tensiones en una familia (como el amor entre marido y mujer ha perdido fuelle, las dudas entre un nuevo romance o la fidelidad, el acercamiento a una hija que está lejos, muy lejos) con intensidad; y atrapa de lleno al espectador.

6/10
Giro al infierno

1997 | U Turn

A un tipo se le estropea el coche en Superior, un pueblo perdido en el desierto, justo cuando iba a saldar una deuda con un mafioso de Las Vegas. Mientras espera que lo arregle un mecánico algo atontado, se encuentra con otros personajes no menos excéntricos: un jefe indio ciego; una provocativa mujer apache y su loco y celoso marido, que le propone asesinarla; una jovencita a la que le gusta tontear, y su novio paleto y bravucón; y un sheriff del que no se sabe muy bien lo que quiere. Oliver Stone compone una peculiar película, donde cruza cine negro con el aire irónico y violento del cine de Sam Peckinpah, y en la que no falta hasta un homenaje a Duelo al sol, de King Vidor. Lo hace con una visión alucinada, próxima a la de Asesinos natos, de la que son firmes apoyos la esmerada fotografía, el brioso montaje y la música de Ennio Morricone, deudora de sus partituras para Sergio Leone. Pero si en el film citado podía hacerse una lectura de crítica a la glorificación actual de la violencia, aquí Stone ofrece, con una ironía desazonante, todo un catálogo de situaciones inmorales —asesinato, adulterio, traición...—, donde sólo sexo y dinero mueven a las personas. Inicialmente el director mantiene el interés gracias a que sigue el punto de vista del personaje de Sean Penn, a quien sin querer las cosas se le complican cada vez más, hasta extremos delirantes. Pero el planteamiento retorcido acaba componiendo un indigesto cóctel, capaz de destrozar los estómagos con más aguante.

6/10
La cortina de humo

1997 | Wag the Dog

A 11 días de las elecciones presidenciales, el candidato a la reelección es acusado de mantener una relación sexual con una menor. Los 'fontaneros' de la Casa Blanca deben distraer a la opinión pública durante ese tiempo, inventando guerras y héroes. Y acuden a un profesional en la materia: un productor de Hollywood. No está claro si la realidad imita al arte o viceversa. Sea como fuere esta divertida sátira política se ha anticipado a los escándalos de la Casa Blanca hasta extremos insospechados. Los observadores políticos de la prensa internacional han señalado de modo unánime la similitud entre lo propuesto por el film y el caso Clinton. La coincidencia de los bombardeos de Sudán y Afganistán con la declaración de Monica Lewinsky ante el gran jurado parece un calco del film. El guión urdido por David Mamet (fue candidato al Oscar) destila acidez por todos sus poros al dibujar la manipulación política a través de los medios de comunicación. Dustin Hoffman está memorable como ególatra productor y tuvo una nominación al Oscar por su papel. Merece la pena escuchar las bellas e irónicas canciones de Mark Knopfler.

6/10
Nixon

1995 | Nixon

Oliver Stone (JFK, Platoon), vuelve a comprometerse políticamente con este film, que nos narra la vida de Richard Nixon, el único presidente de los Estados Unidos que se ha visto obligado a dimitir. Apasionante relato de los entresijos de la política norteamericana, Stone consigue realizar un elaborado retrato del perfil del polémico presidente, gracias sin duda a la maravillosa interpretacion de Anthony Hopkins. Ambición, desconfianza y terquedad son los rasgos que Hopkins consigue imprimir al personaje. Destacable es el ambiente de tragedia shakesperiana que domina el film, especialmete al narrarnos los últimos días de la presidencia, con el escándalo Watergate en su punto más álgido. La película obtuvo cuatro nominaciones a los Oscar.

4/10
Casino

1995 | Casino

Tras introducir la llave en el contacto, el coche de Sam 'Ace' Rothstein vuela por los aires. Así arrancan los recuerdos del director de un casino en Las Vegas. Martin Scorsese vuelve a abordar el mundo gangsteril tratado en Uno de los nuestros, esta vez a partir del libro de Nicholas Pileggi, también coguionista. El director italoamericano se basa en un caso real para repetir un esquema donde abunda la voz en off, que permite a tres personajes hacer digresiones varias, cargadas de cinismo, acerca de su inmoral estilo de vida. La fotografía de Robert Richardson, de buscado colorismo, recoge bien ese mundo falso de luces de neón, propio de la ciudad del juego. Scorsese es descarnado en el brutal tratamiento de la violencia. Pero al tiempo sabe insuflar vida a sus personajes. Robert De Niro compone bien el tipo celoso que no sabe bien lo que quiere; Joe Pesci es el personaje violento a que nos tiene acostumbrados; y Sharon Stone deslumbra como mujer frustrada.

7/10
Asesinos natos

1994 | Natural Born Killers

Una pareja de psicópatas, disfruta de lo lindo con la violencia brutal, verdadera adicción. Oliver Stone adapta con el filtro de sus propios demonios interiores un argumento de Quentin Tarantino. Mickey y Mallory son un matrimonio muy enamorado, pero que disfrutan haciendo daño a sus semejante por la ruta 666. Los medios de comunicación, de modo irresponsable, glorifican sus actos hasta convertirlos en una especie de héroes. A Stone se le criticó si no había logrado los mismos efectos con su film, visualmente muy llamativo.

5/10
El cielo y la tierra

1993 | Heaven & Earth

Oliver Stone regresa a Vietnam. No tuvo bastante con Platoon y Nacido el 4 de julio. Ni con las referencias de pasada en otros filmes. Así que ataca de nuevo, aunque con un punto de vista distinto: el vietnamita. La idea no es nueva; hemos visto en el western la visión de los indios, y en los filmes de la Segunda Guerra Mundial el de alemanes y japoneses. Faltaba ahora aplicar la idea al subgénero vietnamita. Stone ha tomado dos libros autobiográficos de Le Ly –“When Heaven and Earth Changed Places” y “Child of War, Woman of Peace” –, y ha escrito y dirigido su film. Ha contado además con el asesoramiento directo de Le Ly. El film abarca un amplio arco de la vida de Le Ly (Hiep Thi Le), una campesina vietnamita que vive feliz en el campo con su familia. Su vida se ve trastocada por la presencia de franceses, las facciones vietnamitas gubernamental y rebelde, y la llegada de las tropas norteamericanas. En un mundo hostil, Le Ly sobrevive como puede. Ha de soportar una brutal violación y vender mercancía en el mercado negro. Y aunque al principio se niega a ejercer la prostitución, acaba cediendo ante una oferta económica demasiado tentadora. El panorama parece cambiar cuando Le Ly conoce a un soldado norteamericano. Parece una persona sensible y que la respeta. Terminan casándose, pero la llegada a Estados Unidos cambiará sus vidas. Por un lado se destapa el lado oscuro del marido, un tipo agresivo por los traumas bélicos. La evolución que experimenta este personaje no es muy pausible y sólo la buena interpretación de Tommy Lee Jones logra sostenerla. Mientras Le Ly trata de sacar adelante a su familia. Se muestra a una mujer fuerte –bien interpretada por la debutante Hiep Thi Le–, pese a sus fallos, que los tiene. Entre las convicciones que la sostienen está su fe en el budismo, que contrasta con el poco apoyo que supone para el soldado su cristianismo. Con algún bache narrativo e ideas discutibles, el film posee el cuidado empaque técnico propio de las películas de Stone. Recurre a insertos en blanco y negro al estilo JFK, hay bonitas tomas aéreas, se usan los objetivos de un modo ingenioso para mostrar la abundancia de las neveras y los hipermercados americanos. Se podría decir que es el primer film ‘tierno’ de Stone. La dedicatoria final a su madre, y su mensaje final quieren transmitir cierta esperanza. Pero se trata de una esperanza a lo Oliver Stone: antes ha tenido que excederse mostrando todo tipo de situaciones traumáticas de gran dureza, recurriendo al sexo y a la violencia.

4/10
Algunos hombres buenos

1992 | A Few Good Men

El teniente Kaffe (Tom Cruise) es un ambicioso joven abogado, con un brillante futuro por delante. Tiene un puesto como abogado de la Marina, donde en poco tiempo se ha ganado una justificada excelente reputación. En la base cubana de Guantánamo, en Cuba, un marine aparece muerto. Los aparentes culpables son dos de sus compañeros, que se excedieron en la brutalidad de una novatada. Kaffe es el encargado del caso. Se le asigna una bella ayudante, interpretada por Demi Moore. Ambos no piensan que vaya a ser complicado. A primera vista parece sencillo, porque todo indica que el novato sufrió un accidente. Pero según se adentran en la investigación, descubren una serie de pistas que implican seriamente a los compañeros del muerto. El rudo Comandante en Jefe de la base, interpretado por Jack Nicholson, parece dispuesto a colaborar en el esclarecimiento de los hechos. A medida que avanzan en sus hallazgos, Kaffe y su ayudante deberán enfrentarse con él. Un thriller sensacional sobre un oscuro caso de asesinato y encubrimiento en la marina norteamericana. Cuenta con unos actores de gran categoría. Jack Nicholson está impecable. Cautiva al espectador desde el principio hasta el final, y consigue un alto grado de intriga.

7/10
JFK

1991 | JFK

Basada en la investigación del fiscal del distrito de Nueva Orleans, esta película pone en tela de juicio las conclusiones a las que llegó la Comisión Warren sobre el asesinato del presidente de los Estados Unidos John F. Kennedy. Frente a la tesis defendida por la Comisión de que el magnicidio fue realizado por un solo hombre (Lee Oswald), el fiscal Jim Garrison defiende la existencia de una conspiración que implica a altos miembros del Gobierno y de la CIA y a un grupo de guerrilleros anticastristas Oliver Stone, director caracterizado por comprometerse políticamente en sus películas, consigue mantener un ágil ritmo narrativo, a la vez que nos proporciona una información exhaustiva y documentada sobre los hechos acaecidos en Dallas. Testimonios contradictorios, muertes oportunas y repentinas, ocultación de pruebas, terminan por hacernos dudar de la versión oficial. En el film, galardonado con 2 Oscars, Stone contó con un amplio reparto de estrellas, tanto en papeles principales como secundarios, lo que contribuye a enriquecer la película. Sólidas actuaciones de Kevin Bacon, Tommy Lee Jones, Gary Oldman y Donald Sutherland. La música es del sensacional John Williams.

7/10
Ciudad de esperanza

1991 | City of Hope

Nick es el hijo de un constructor de éxito que vive en una pequeña localidad norteamericana. Su vida ha sido fácil hasta el momento y tiene todas las papeletas para triunfar en el futuro. Sin embargo, se rebela contra las ideas de su padre y, pronto, se ve envuelto en un robo para poder pagar sus deudas. Pronto estallará la violencia racial en el lugar. Una de las mejores películas escritas y dirigidas por John Sayles (Lone Star, Hombres armados), que como es habitual, se apoya en un guión redondo, debido a que su primera ocupación fue la de guionista. Y Sayles, que esta vez se reserva un papel, saca lo mejor del variado reparto.

6/10
The Doors

1991 | The Doors

“Sé joven, vive deprisa y harás un bonito cadáver”. Jim Morrison, líder del grupo musical The Doors, bien podría haber suscrito la célebre frase. Oliver Stone recrea su breve vida, 27 añitos, fijándose en su lado más oscuro. De hecho la visión de Morrison que aporta el guión no es la verdadera, según declaró Ray Manzarek, amigo personal del mito y cofundador del grupo en 1965. La película es quizá demasiado larga, se excede en el idilio del protagonista con las drogas y la composición de Val Kilmer emociona poco. Pero al menos se puede disfrutar de un variado elenco de temas ya clásicos de esta banda legendaria, como "Raiders on the Storm", "Light My Fire", "The End" o "People Are Strange".

5/10
Nacido el 4 de julio

1989 | Born of The Four of July

Una de las mejores películas del carismático y polémico director Oliver Stone, la cual le valió la obtención del Oscar al Mejor Director en 1989. La película narra la historia real de Ron Kovic un veterano de la guerra de Vietnam. Kovic (Tom Cruise) es valiente y apasionado y está dispuesto a servir del mejor modo a su país en Vietnam. Sin embargo, regresa destrozado física y anímicamente. Convertido en un paralítico amargado descubre a su regreso cómo han cambiado las mentalidades de su nación y se erige entonces como una de las voces que con más fuerza denuncia el tremendo engaño al que ha sido sometido todo el país. La película, a veces con secuencias de gran crudeza visual y verbal, tiene la fuerza de las historias reales verdaderamente trágicas. Tom Cruise llevó a cabo una de las mejores interpretaciones de su carrera, y fue candidato al Oscar por ella.

7/10
Ocho hombres

1988 | Eight Men Out

Buck y Hap son dos jugadores de Baseball que comienzan a jugar con muchas ganas en el equipo de los Chicago White Sox, más conocido como los 'medias blancas' y uno de los mejores de América. A pesar del mal trato recibido y de la baja compensación económica, los jóvenes aceptan los chanchullos del magnate Charlie Comiskey, el cual busca ganar dinero haciendo trampa. Pero unos periodistas investigarán el caso. Entretenida película deportiva que destripa los entresijos del mundo del deporte y su gente, donde los hay honrados pero también corruptos. La historia está basada en el caso real de 1919, donde 8 jugadores aceptaron dinero por dejarse ganar y esto fue todo un escándalo para la opinión pública. John Cusack, Christopher Lloyd, Charlie Sheen o David Strathairn son algunos de los rostros que protagonizan la película. Dirige John Sayles (El secreto de la isla de las focas).

5/10
Hablando con la muerte

1988 | Talk Radio

El cínico director de un popular programa de radio nocturno podría ser fichado para hacerlo sindicado a nivel nacional. Mientras la cosa se decide, el tipo, de vida privada bastante compleja, debe encima enfrentarse a las amenazas de un chiflado al que no le gustan nada las opiniones que vierte en las ondas. Adaptación de la obra teatral de Eric Bogosian, a cargo de él mismo, también protagonista, y de Oliver Stone. A su vez, la pieza teatral se basa en un libro de Stephen Singular, de alto voltaje dramático. Interesante a pesar del poco conocido reparto, donde puede verse a un jovencito Alec Baldwin.

5/10
Wall Street

1987 | Wall Street

El joven Bud Fox es un corredor de bolsa que pretende hacerse un hueco dentro de Wall Street. Cuando conoce a Gordon Gekko, todo un tiburón de las finanzas, Fox se introducirá en un mundo lleno de lujo, dinero y ambición. Ante este panorama, Fox corre el riesgo de perder el rumbo y más aún cuando el propio Gekko le ofrece un negocio importante con el que puede enriquecerse, pero que es también sucio e inmoral. Film exquisitamente dirigido por Oliver Stone y que cuenta con un elenco de grandes actores, como Charlie Sheen, su padre Martin Sheen o Michael Douglas. Una de las mejores películas del mundo de la economía y de la bolsa de Nueva York desde el punto de vista de un joven sencillo que quiere triunfar. Oscar y Globo de Oro al mejor actor para Douglas, cuyo papel de cínico y ambicioso 'broker' le iba ni que pintado.

7/10
Salvador

1986 | Salvador

Richard Boyle es un periodista que atraviesa una crisis profesional y que viaja hasta El Salvador como corresponsal de guerra. Va con él su mejor amigo Rock y juntos se encontrarán con un país en pleno enfrentamiento político donde peligran los valores humanos. Ambos ayudarán a salvar a María, la novia salvadoreña de Boyle. Basada en hechos reales, la película dirigida por Oliver Stone fue nominada en dos categorías: Mejor actor (James Woods) y mejor guionista (Oliver Stone y Rick Boyle). James Woods está perfecto en el papel de periodista en crisis con problemas de alcohol. El film es una crítica impactante sobre la deshumanización del individuo en el contexto de la guerra y todo su horror. Sin embargo, la cinta cuenta con algunos puntos de humor de la mano de James Belushi (Superagente K-911), que interpreta al alocado amigo del protagonista. En la ceremonia de ese mismo año fue Platoon la que se alzó ganadora de la estatuilla como mejor película, también dirigida por Oliver Stone.

6/10
Platoon

1986 | Platoon

Un universitario deja sus estudios para alistarse como soldado en la guerra de Vietnam. Pronto descubre que no todo es tan heroico como había pensado, pues una misión de reconocimiento termina con un cruel asesinato sin ningún sentido. Los hombres del pelotón dividen su lealtad entre los dos sargentos, totalmente opuestos: Elías, un hombre que intenta mantener ciertos valores morales por encima del infierno de la guerra, y el violento y agresivo Barnes. Tras recibir cuatro Oscar, entre ellos los de mejor película y director, Oliver Stone se consagró como uno de los más importantes realizadores de Hollywood. También es el autor del guión, que se basa en sus propias vivencias, pues Stone fue veterano del conflicto, que refleja de forma inusualmente realista.Explica especialmente bien la evolución del protagonista, de muchacho ingenuo a curtido veterano. Lanzó al estrellato a sus protagonistas, aunque los que más han perdurado han sido Willem Dafoe y Johnny Depp.

7/10

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