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Biografía

Robert Wade

Robert Wade

Robert Wade

Filmografía
Sin tiempo para morir

2020 | No Time to Die

Bond ha dejado el servicio activo y disfruta de una vida tranquila en Jamaica, que se ve interrumpida de repente cuando aparece su antiguo amigo de la CIA Felix Leiter para pedirle ayuda. La misión de rescatar a un científico secuestrado resulta ser mucho más peligrosa de lo esperado, y conduce a Bond tras la pista de un misterioso villano armado con una nueva tecnología muy peligrosa.

Johnny English: De nuevo en acción

2018 | Johnny English Strikes Again

Las oficinas del servicio secreto británico han sido hackeadas y todos sus espías desenmascarados. Para descubrir quién está detrás de todo, la Primera Ministra se verá obligada a recurrir a agentes retirados y será finalmente Johnny English el designado. Mientras que la mujer intenta arreglar su status frente al G12 gracias a la ayuda de un magnate de la tecnología, English y su compañero Bough seguirán la primera pista, que les llevará hasta un yate de lujo situado en las costas francesas. Tercera entrega de las aventuras del más patético, patoso y calamitoso espía británico de la edad moderna. El desconocido director David Kerr toma el relevo de Oliver Parker y ofrece una historia de espionaje de trama infantiloide, donde las deducciones y los puntos de giro, las sorpresas o las secuencias de acción quedan muy en segundo plano. Fiel al estilo de la saga protagonizada por Rowan Atkinson, el desarrollo de la película se compone de escenas sencillamente concebidas, que se pueden disfrutar casi como segmentos independientes en donde el humor lo llena completamente todo, sobre todo en su componente físico: las ridículas poses, las muecas y los estrafalarios movimientos del protagonista son casi lo único que cuentan. Ahí está por supuesto el gancho del film, que por eso quizá queda algo por debajo que su predecesor, Johnny English Returns, en donde había algo más de enjundia en el guión tras los golpes humorísticos. Pero, aún con sus limitaciones, los fans de Atkinson tendrán mil y una oportunidades de reír, que es lo que importa en Johnny English: De nuevo en acción. Secuencias como la del bar del hotel, la del juego virtual por las calles de Londres, o el baile con la femme fatale de turno harán sus delicias. Y resulta ocurrente, como siempre, el homenaje a James Bond, con esa fijación del protagonista de alejarse del mundo digital y confiar su misión a un arsenal de “peligrosos” instrumentos analógicos: el regaliz, las bolas de anís, las gominolas, el Aston Martin con cohetes, etc., serán los gadgets con lo que podrá evitar el fin del mundo. Además del inefable Atkinson, resulta un acierto recuperar al actor Ben Miller para encarnar a Bough, el compañero de fatigas de English (que en realidad resolverá todas las situaciones). Y por supuesto el conjunto gana enteros con la presencia de dos magníficas actrices: Emma Thompson da el pego como Primera Ministra agobiada y oportunista, mientras que Olga Kurylenko aporta el toque glamouroso correspondiente.

4/10
SS-GB

2017 | SS-GB | Serie TV

Trama de espías ambientada en una Gran Bretaña que, tras perder la Batalla de Inglaterra, y con Churchill fusilado, vive bajo la ocupación nazi. En este contexto, el detective Douglas Archer se debate entre su deber, obedecer a las SS, y su apoyo a la Resistencia británica.

Spectre

2015 | Spectre

Alguien muy apreciado por James Bond le ha puesto sobre la pista de un criminal italiano al que sigue hasta México. Tras acabar con él, y arrebatarle un misterioso anillo con el símbolo de un pulpo, también acude a su funeral, en Roma, donde la viuda le revelará la celebración de una reunión clandestina en la que el agente con licencia para matar se enterará de la existencia de la siniestra Spectre, que engloba varios tentáculos, las organizaciones que ha combatido en el pasado. Sam Mendes salió tan bien parado de la saga de James Bond con Skyfall, que se ha animado a dirigir otra entrega. Y de nuevo acierta, pues Spectre supone un redondo colofón (con independencia de que se realicen más secuelas) de lo que hasta ahora ha sido el ciclo de Daniel Craig, con el que se ha reinventado el personaje desde que lo encarnó por primera vez en 007 Casino Royale. Sigue siendo brillante el trabajo de este actor, que se convierte en el personaje, un aparente matón sin escrúpulos, pero que esconde sentimientos. Aquí el espía sigue dolido por la muerte de la que fue la mujer de su vida, Vesper Lynd, y aunque eso no le ha impedido reconvertirse en un frívolo seductor en la línea tradicional de 007, volverá a reencontrar el amor… Pero la estrella no está sola, y se nota que la gran especialidad del responsable de American Beauty sigue siendo sacar petróleo de los actores. Tienen más papel de lo habitual Q (Ben Whishaw) y M (un genial Ralph Fiennes componiendo un jefe más duro que nunca), y están a un gran nivel las dos chicas Bond, una breve Monica Bellucci y Léa Seydoux. No habría un buen Bond sin un antagonista a la altura, y quién mejor para encarnar a un villano que Christoph Waltz. El coronel Hans Landa de Malditos bastardos consigue rendir tributo a los grandes enemigos de Bond, sin parecer forzado ni repetitivo, y también se debe mencionar al luchador de wrestling Dave Bautista, el mejor sicario del malo desde los míticos Oddjob y Tiburón. El resto del film sigue esta línea, pues se homenajea todo lo que salía en las viejas películas, con su humor en la onda del James Bond de Roger Moore, guiños para los entendidos, como el Rolls Royce Silver de Goldfinger, o el emblemático Aston Martin, y tópicos como los gadgets del departamento Q, o la superfortaleza del villano, que a pesar de haber sido parodiados hasta la saciedad resultan frescos. Como cabe esperar, el punto fuerte son las espectaculares secuencias de acción, desde que Spectre arranca con la caída de un edificio en la capital mexicana, y a partir de ahí, 007 protagoniza vibrantes persecuciones en otras localizaciones, como Italia, Austria y Tánger. También se entresaca una crítica a los políticos obsesionados por poner en marcha nuevas medidas de vigilancia y seguridad que está por ver si funcionan o encubren oscuros intereses.

7/10
Skyfall

2012 | Skyfall

James Bond, con la asistencia de una agente, se encuentra de misión especial en Estambul, para recuperar un disco duro con el listado de todos los espías infiltrados en organizaciones terroristas. Un material muy sensible, que podría dar al traste con el trabajo de años y poner en peligro la vida de mucha gente. Todo apunta a que detrás de los hechos se encuentra alguien ligado al pasado de M, la jefa de 007, que se la tiene jurada. Entrega número 23 de la saga oficial de Bond, James Bond, el agente secreto salido de la pluma de Ian Fleming, y que los guionistas Neal Purvis, Robert Wade y John Logan siguen reinventando, bajo la batuta de Sam Mendes, para hacerlo atractivo al público del siglo XXI. Skyfall tiene la virtud de jugar a poner al día a 007 –proceso iniciado ya en los anteriores filmes, sobre todo en lo referente al machismo rampante del agente–, con una defensa de las canas, lo clásico, la veteranía: el factor humano es decisivo, ninguna tecnología puede sustituir a las personas, y su experiencia cuenta. Dentro de que en Skyfall estamos, no puede ser de otra manera, dentro de una película de entretenimiento, el director y los guionistas se las componen para dar peso específico a la historia. De modo que buceamos lo justo en el “background” de James Bond, pues resulta que hasta los agentes secretos mád duros han sido... niños. Vemos a M –siempre estupenda Judi Dench– enfrentada a decisiones difíciles, el MI6 supervisado por el recién llegado Mallory –Ralph Fiennes–, que mira a 007 un poquito por encima del hombro, algunos agentes “juveniles” –Naomie Harris y Ben Whishaw–, por así decir, y a un villano, Javier Bardem, con unas motivaciones más complejas de las manejadas por muchos de sus “colegas” de otras entregas bondianas. Y es que un poco en la línea marcada por Christopher Nolan en El caballero oscuro, los malos han cambiando, hay en ellos un punto de irracionalidad, y los enemigos ya no son fácilmente identificables como países, organizaciones criminales y cárteles de las droga, hay una zona de sombras cada vez más espesas donde el terror asoma de modo inesperado. Una cinta de Bond exige ritmo frenético, no parar. Sam Mendes no se queda corto en este apartado. Nos mueve por cinco puntos geográficos principales –Estambul, Londres, Shanghai, Macao, Escocia–, y con su gran equipo técnico –Roger Deakins, Thomas Newman, Stuart Baird, Dennis Gassner...– concibe momentos muy espectaculares, desde la clásica escena de apertura, persecución que deja sin resuello, a las que provocan los rascacielos de Shanghai, o el casi literal castillo de fuegos artificiales escocés, por citar algunos ejemplos. Y hasta hay lo que podrían interpretarse como guiños a Indiana Jones –Macao y el foso de las fieras– o a El silencio de los corderos, con personalidad. Las chicas Bond y alguna escena sexy forman parte del cine bondiano, y Skyfall no es la excepción. Quizá aquí la novedad con la oriental Sévérine sea que se integra en el engranaje de la historia, de modo que aparece y desaparece cuando toca, y eso está bien. Pero realmente momentos como el afeitado de Bond son más peajes sensuales de relativa sofisticación a la marca Bond, que necesidades del relato. En cuanto al inevitable tema musical para la secuencia de créditos, el tema “Skyfall” de Adele y Paul Epworth no decepcionará a los fans de la cantante.

7/10
Quantum of Solace

2008 | Quantum of Solace

Continúa el preceso de humanización de Bond, James Bond, en la nueva etapa de la franquicia del agente secreto, propiciada por la incorporación de Daniel Craig a la hora de encarnar al personaje, y del trío Paul Haggis-Neal Purvis-Robert Wade en la elaboración de las tramas. La cosa arranca apenas una hora después de los acontecimientos narrados en 007 Casino Royale, con Bond roto de dolor por la muerte de Vepper, la mujer de la que se había enamorado; 007 ha vuelto a convertirse en un hombre de hielo, que sólo piensa en vengarse, lo que no hace mucha gracia a M. En cualquier caso la organización a la que se enfrenta el MI6 es superpoderosa, pues logra infiltrar agentes incluso en los propios servicios secretos británicos, que quizá sólo operen despues de años de servicio aparentemente leal. Como es de imaginar, Bond irá dando brincos de un punto a otro del planeta, para enfrentarse a una conspiración que implica a generales golpistas de Bolivia, y a millonarios empresarios del sector de la energía con aparentes preocupaciones ecológicas. En el camino se encontrará con la hermosa mujer de turno, en este caso Camille, quien comparte con 007 la motivación de la venganza. Está claro que el tándem de productores Michael G. Wilson-Barbara Broccoli se siente muy seguro del cambio de rumbo emprendido por la saga, de lo que parece un síntoma la arriesgada elección de un director improbable para el film, Marc Forster (Monster's Ball, Descubriendo Nunca Jamás, Cometas en el cielo). El realizador es consciente de que se cuenta con él para insuflar vida a los personajes, dentro de lo que permite el molde Bond, y que a la vez tiene que entregar impactantes secuencias de acción. El resultado está a la altura de lo esperable, aunque quizá cabía esperar de Foster algo más emocionante en lo que a lo dramático se refiere. Diríase que la saga de Bourne ha creado escuela, ése parece el modelo a seguir. Y junto a los toques de humanidad, tenemos esas escenas impactantes que el espectador aguarda, de entre las que sobresale la persecución por los tejados de Siena, que culmina en el interior de la cúpula de una iglesia en restauración. En el reparto, Craig sigue afianzándose como Bond humano. Para casi todos los actores, la cosa es pura diversión, desde Judi Dench, a Giancarlo Giannini, o el hispano Fernando Guillén Cuervo. Olga Kurylenko es la chica Bond para la ocasión, se diría que las pelis de la acción se la rifan (ahí están Hitman y Max Payne), y aquí, además de belleza, aporta cierto toque de fragilidad a su personaje.

6/10
007 Casino Royale

2006 | Casino Royale

Nueva aventura del agente 007, con licencia para matar. Y de nuevo siguen los esfuerzos de los impulsores de la saga para adaptar un héroe con algunos rasgos ‘políticamente incorrectos’ al nuevo milenio. Lo que significa, vale, que James Bond sigue seduciendo a las mujeres, pero éstas tienen buena cabeza, y son capaces de mantener una conversación inteligente con 007, incluso dejándole con la palabra en la boca. En esta ocasión se retoma libremente “Casino Royale”, una novela de Ian Fleming que había sido llevada a la pantalla en clave paródica, en una de las dos entregas no oficiales de Bond. Tras un prólogo en blanco y negro que se diría diseñada para dejar claro que el nuevo Bond, Daniel Craig, es tan duro como el que más, la acción se traslada a África, donde hay una de esas escenas de persecución con mucha pirotecnia, de las que dejan sin resuello. Y a partir de ahí ya podemos meternos en harina: la idea es dejar sin fondos al villano de turno, que realiza crimenes terroristas por encargo. Porque Cifra tiene la mala costumbre de jugar en el casino, y por un problemas con sus acciones de bolsa, necesita urgentemente 'pasta gansa', pues en caso contrario su vida corre serio peligro. Para dejarle fuera de juego, nunca mejor dicho, Bond simula ser un experto en póker. Le ayuda un enlace francés, y su ayudante en la misión Vesper. Gracias a un guión en que ha participado el mismísimo Paul Haggis (Crash), la clásica película de acción Bond cobra más entidad (aunque tampoco exageremos), gracias a unos personajes más esbozados de lo habitual (Bond resulta ser vulnerable y capaz de amar, quién lo iba a decir), y a unos diálogos y situaciones pergeñados con ingenio. Aunque hay algún pasaje disparatado (Bond dispuesto a darse un masaje cardíaco a sí mismo), en general el film funciona. Y que la fidelidad conyugal –en sentido bastante amplio, que quede claro– resulte ser un valor en una película de 007 cabe calificarlo casi de revolucionario. Aunque tuvieramos a un Bond casado y enamorado en 007 al servicio secreto de su majestad.

6/10
Sentencia de muerte (2005)

2005 | Return To Sender

Charlotte espera en el corredor de la muerte el momento de ser ejecutada. Aunque no quiere mantener contacto con el exterior, se ha escrito con un tal Frank, que vive del macabro negocio de vender sus cartas con condenadas a la pena capital a la prensa amarilla. El caso es las cartas intercambiadas son tan intensas que Frank se ha enamorado, o eso cree. Con lo cual, acude a verla cara a cara a prisión. Y tal vez descubra que la condena esconde oscuros secretos familiares de Charlotte. El cineasta danés Bille August aborda una trama con la pena de muerte como telón de fondo, que en el fondo no deja de ser un thriller con revelaciones más o menos sorprendentes. El principal interés del cineasta era la premisa argumental, o sea, el morbo por saber cosas de los condenados: “Resulta sorprendente el gran número de páginas que se han escrito para alimentar la constante curiosidad de un público ávido de información sobre de la pena capital y el corredor de la muerte. No en vano, existen más de 6.000.000 de páginas dedicadas a este tema, de las que 537.000 de ellas tratan específicamente de mujeres en el corredor de la muerte, lo que resulta aún más llamativo. Nos guste o no, es una cuestión que fascina y repele a todo el mundo.”

4/10
Stoned

2005 | Stoned

Aproximación a la trágica (y patética) vida de Brian Jones, uno de los fundadores de The Rolling Stones en 1962, que murió ahogado en su piscina de Sussex en 1969, cuando sólo tenía 27 años. Forma parte así del fúnebre club de músicos que murieron a la misma edad, como Jimi Hendrix, Janis Joplin, Jim Morrison, Kurt Cobain o Amy Winehouse. La película tiene muy poca profundidad y tan sólo se centra en la érratica existencia de un tipo muy rarito: sus relaciones sexuales (mostradas con explicitud), su dependencia de las drogas y el alcohol, su difícil y tirante relación con los demás miembros fundadores de la banda (Mick Jagger y Keith Richards, sobre todo) o su turbulento amor por Anita Pallenberg, que acabó por dejarlo para unirse a Richards. Para explicar de algún modo su muerte se introduce en la historia un personaje real, Frank (Paddy Considine), un albañil que realizó algunas obras en la casa de Jones y que al parecer estuvo relacionado con su muerte.

3/10
Johnny English

2003 | Johnny English

El servicio secreto británico descubre que existe un plan para robar las joyas de Su Majestad. Para impedirlo, se necesita al mejor hombre del Servicio Secreto. Por desgracia, todos los agentes han sido asesinados, así que tiene que hacerse cargo de la misión el patoso Johnny English, que a pesar de que provoca el caos por donde pasa, es el único que queda vivo. El personaje de Johnny English, una divertida parodia de James Bond, fue inventado en 1992 para la campaña publicitaria de una conocida entidad bancaria. Al igual que ahora, fue interpretado por el cómico Rowan Atkinson, que por entonces se había hecho muy popular con Mr. Bean. Aquella hilarante serie tuvo tanto éxito en Gran Bretaña, y posteriormente en todo el mundo, que al actor se le conoce desde entonces por el nombre de su personaje. Curiosamente, el guión está escrito por Neal Purvis y Robert Wade, autores de El mundo nunca es suficiente y Muere otro día, dos de los últimos títulos de 007.

4/10
Muere otro día

2002 | Die Another Day

Con cuarenta años de vida en la gran pantalla, Bond, James Bond, el agente británico supersecreto con licencia para matar, sigue en plena forma. Eso sí, adaptado a los tiempos políticamente correctos que corren en su film oficial número 20, lo que significa que M, su jefa, es una mujer de armas tomar; y que las chicas Bond le dan un par de lecciones antes de sucumbir a sus garras seductoras. En esta ocasión, 007 acude a una misión muy peligrosa a Corea del Norte (un país que, junto al Irak de Sadam Hussein, se presta a ser presentado como villano, debido a su tiránico líder: otra cosa es que EE.UU aplique las mismas medidas que a los iraquíes para pararles los pies). Tras una persecución superespectacular, Bond cae prisionero. Es torturado durante casi un año, y finalmente canjeado por otro prisionero. De vuelta a casa, con su prestigio por los suelos (creen sus malpensados superiores que ha dado nombres de compañeros agentes), decide investigar un poquillo por su cuenta: lo que le lleva a escenarios tan dispares como Hong Kong, Cuba (en realidad, Cádiz) e Islandia. Y a tratar con Gustav Graves, un magnate de los diamantes, y con su eficiente ayudante, el bomboncillo Miranda Frost; a verse las “cambiadas” caras con sus conocidos coreanos; a conocer a una fogosa agente de la CIA, de nombre Jinx; y a tratar de desarmar el proyecto Ícaro, que podría destruir el planeta en un periquete. La saga sigue fiel a los elementos que definen al personaje de Ian Fleming (agente elegante y seductor, chicas sexys, armas sofisticadas…), a lo que se suman abundantes guiños a títulos anteriores. De todos modos, el neozelandés Lee Tamahori no evita caer en la tentación de usar toda la parafernalia que la tecnología actual pone a su alcance. Trama cuidada o efectos visuales, he ahí el dilema de gran parte del cine actual.

5/10
Plunkett y Macleane

1999 | Plunkett & Macleane

Plunkett y Macleane son dos salteadores de caminos, uno de los cuales se hace pasar por caballero. El plan de ambos es robar lo suficiente para iniciar una nueva vida en América. Pero se cruza en su camino una bella damisela: Lady Rebeca, de la que Macleane se enamora. Este film británico recupera las historias de bandoleros "simpáticos", al estilo Dick Turpin, o Curro Jiménez. La diferencia estriba en algunos detalles anacrónicos: un tipo que lleva la oreja perforada con varios adornos, música moderna, un estilo de vida de los personajes muy actual… O sea, que aventuras a todo trapo.

4/10
El mundo nunca es suficiente

1999 | The World Is Not Enough

Un atentado ha terminado con la vida de Sir Robert King, y su bella hija, Elektra, corre el peligro de seguir sus pasos. A no ser que 007 se emplee a fondo para protegerla, al tiempo que va tras la pista del sanguinario terrorista Renard (un alocado Robert Carlyle, con una bala alojada en el cerebro), que ha trazado un plan para hacerse con el control mundial del negocio del petróleo. James Bond cuenta, en su lucha contra el mal, con la ayuda de la más improbable experta en ingeniera nuclear de la historia: la doctora Christmas Jones. La fórmula James Bond –personaje creado por Ian Fleming, que tiene casi 40 años de historia en celuloide– es sencilla, conocida y eficaz en su propósito de entretener. Un villano trata de apoderarse del mundo mundial, y el superespía 007, elegante y ligón, hace lo imposible para evitarlo. En sus aventuras utiliza los más variados artilugios, proporcionados por Q, un genial inventor de armas y vehículos ultrasofisticados e hipersecretos. La serie se ha ido adaptando a los tiempos, y si ya no quedan muchos comunistas a los que combatir (la guerra fría ya es historia), siempre quedan terroristas, chiflados y magnates de las nuevas tecnologías capaces de proporcionar nuevos argumentos. Como es habitual en la serie ‘bondiana’ la secuencia con que arranca el film es espectacular. Una persecución en Bilbao, junto al célebre museo Guggenheim, que empalma casi sin solución de continuidad con otra de lanchas, alucinante, en las aguas del Támesis. Hay además momentos de acción increíble como la persecución sobre la nieve o las explosiones en los oleoductos. El ritmo es trepidante, y es difícil no perder el resuello en algún momento del film, que firma un inesperado Michael Apted (Nell, Acción judicial).

5/10
Johnny English Returns

2011 | Johnny English Reborn

El británico Rowan Atkinson retoma a uno de sus personajes, que sin ser tan popular como su inolvidable Mr. Bean, también tuvo éxito. Se trata de Johnny English, agente del servicio secreto británico que se distingue por ser bastante patoso. Esta secuela del film de Atkinson de 2003 tiene al frente a un director de prestigio, Oliver Parker, autor de adaptaciones de Oscar Wilde como Un marido ideal. No deja resultar extraño que se titule en España Johnny English Returns cuando se llama originalmente Johnny English Reborns. Después de una operación en Mozambique, que fue un auténtico desastre, Johnny English ha dejado de pertenecer al MI7. Se ha retirado a un monasterio budista, en una remota región de Asia, donde aprende a controlar el cuerpo y la mente. Pero cuando se sospecha que alguien puede estar planeando un atentado contra el primer ministro chino, que se dispone a visitar Londres, vuelven a llamar a English, pues le consideran uno de sus antiguos hombres más valiosos. Cuando inicia sus pesquisas, English descubre que detrás de todo se encuentra Vortex, una siniestra organización compuesta por tres hombres. Cada uno de ellos guarda una de las tres piezas que forman una misteriosa llave. Predecible y ligero, lo cierto es que al film no se le puede reprochar que no cumpla su principal aspiración: hacer reír al espectador. Muchos son los momentos que tienen su gracia, el de una silla que se alza y se baja involuntariamente en plena reunión con el primer ministro británico, o las apariciones de una asesina asiática anciana a la que Atkinson confunde con otras personas. Como es habitual, Atkinson se luce más cuando el gag no se basa en los diálogos, sino en sus gestos y movimientos. El film homenajea constantemente a las películas de James Bond que le sirven de modelo, más aún que la primera parte. El guión se parece bastante a la típica aventura de 007, así como sus secuencias de acción, y algunos personajes. Por ejemplo, Gillian Anderson –pelirroja que en esta ocasión luce curiosamente una melena castaña–, encarna a una jefa dispuesta a acabar con el tradicional machismo asociado con el cuerpo en el pasado, al igual que el personaje de Judi Dench en la saga de Bond. Y por supuesto, tienen una gran importancia los inventos del personaje que emula al célebre Q.

5/10

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