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Biografía

Ben Whishaw

Ben Whishaw

39 años

Ben Whishaw

Nació el 14 de Octubre de 1980 en Clifton, Bedfordshire, Reino Unido
Filmografía
Sin tiempo para morir

2020 | No Time to Die

Bond ha dejado el servicio activo y disfruta de una vida tranquila en Jamaica, que se ve interrumpida de repente cuando aparece su antiguo amigo de la CIA Felix Leiter para pedirle ayuda. La misión de rescatar a un científico secuestrado resulta ser mucho más peligrosa de lo esperado, y conduce a Bond tras la pista de un misterioso villano armado con una nueva tecnología muy peligrosa.

The Personal History of David Copperfield

2019 | The Personal History of David Copperfield

Little Joe

2019 | Little Joe

A Very English Scandal

2018 | A Very English Scandal | Serie TV

Miniserie de la BBC basada en el escándalo que rodeó al político, parlamentario británico y líder del partido liberal Jeremy Thorpe, que en 1979 fue sometido a juicio por su presunta intervención en una conspiración para asesinar a su antiguo amante Norman Lafitte -más tarde conocido como Norman Scott-, con el que había mantenido una relación homosexual prolongada desde 1961. Dirige Stephen Frears, con una trayectoria acreditada como responsable de historias fílmicas basadas en hechos reales, de diferentes tonos pero donde importan mucho los engaños y guardar las apariencias, como las narradas en La reina, Philomena, The Program, El gran combate de Muhammad Ali, La reina Victoria y Abdul y Florence Foster Jenkins. Acude a un actor de esta última, Hugh Grant, y cabe atribuirle la recuperación de un actor que andaba en horas bajas, y al que ha logrado insuflar nueva vida con roles alejados a los de comedia por los que era popularmente conocido, y que disminuyeron tras algún arreglo facial que le hizo perder claramente expresividad. De A Very English Scandal, que maneja un guión del televisivo Russell T. Davies, que parte del relato novelizado del caso de John Preston, cabe decir que adopta un tono tragicómico, donde algunas partes del relato se acercan al vodevil, sobre todo cuando se pone en marcha la conspiración para terminar con el problema Lafitte-Scott. En efecto, se describe el poder destructor de las mentiras y los disimulos, del no reconocimiento de que las acciones tienen consecuencias, que no se pueden simplemente tapar desde una superior posición social, o manejando los mecanismos del poder, que dictaminan lo que es moralmente admisible o puede llegar al conocimiento de la opinión pública. Pero los momentos grotescos rebajan la carga dramática, y quizá disminuye la carga de denuncia a los abusos del poder que configuran la narración. Ciertamente el relato del que el espectador es testigo resulta completamente deprimente, pues los personajes pueden clasificarse en malos, muy malos, malísimos y rematadamente malos. No existe, da la impresión, una posición correcta en la que situarse, pues sólo importa el propio interés. Por supuesto, se fustiga la criminalización de la sodomía en parte de la época en que transcurre el relato, e incluso la situación posterior, cuando las leyes se vuelven más indulgentes. Pero no se quiere convertir la película en un alegato LGBT, sino que más bien se pretende atacar la hipocresía y el cinismo imperantes, además de a un clasismo que hace que las capas bajas de la sociedad estén en la más absoluta indefensión. Seguramente era difícil incorporar los posibles logros políticos de Thorpe, con una dilatada carrera en el servicio público, apenas se atisba su vida de parlamentario y sus citas electorales, pero no se puede adivinar viendo la serie si su aportación ha sido destacable en este terreno, se impone mencionar su ambición de incorporarse al gobierno, y conceder casi todo el metraje a lo relativo a su vida privada con su escándalo, que es lo que motiva la serie. Frears sabe manejar el relato con su habitual buen pulso, aunque sin ahorrar los detalles escabrosos. Además de Grant, hacen un trabajo interpretativo muy bueno Ben Whishaw, el amante despechado, o Alex Jennings, como el supuesto amigo de Thorpe. Sin embargo, cuesta empatizar con ningún personaje, llama la atención la escasa hondura antropológica de los personajes, en los que cuesta mucho encontrar ningún atisbo de “amor”, cuando utilizan esta palabra, y aseveran que quieren a otras personas, suena a reduccionismo. Aunque en inglés no tenga el significado que en español damos a la palabra “Thorpe”, lo cierto es que a James Thorpe le va como anillo al dedo este apellido. También se descubre el valor muy relativo que se concede a la posible verdad de los hechos, y lo poco que importan a algunos conocerla, prefieren no conocer “los detalles”, por así decir, de la vida de los que tienen a su lado, domina en ellos el simple instinto de supervivencia, el mantenimiento del “statu quo”, aun al precio de ser arrastrados por el fango del morbo mediático.

6/10
El regreso de Mary Poppins

2018 | Mary Poppins Returns

Memorable continuación del musical disneyano de 1964 Mary Poppins, basado en los cuentos clásicos de P.L. Travers, y cuya gestación y permiso de su traslación al cine a Walt Disney narró el film Al encuentro de Mr. Banks. La trama se sitúa años después, en la época de la Depresión en Londres, con Jane y Michael Banks ya adultos. Ella sigue soltera y es activista de los derechos civiles, ayudando a los más desfavorecidos, mientras que él es viudo y padre de tres hijos, Anabel, John y Georgie, su esposa murió hace un año. La familia Banks corre peligro de quedarse sin su maravillosa casa en la Calle de los Cerezos, las deudas apremian, y el documento que podría salvarles, un certificado de acciones del banco donde Michael trabaja, está en paradero desconocido. Por suerte, sopla viento del este, y se presenta en el hogar de los Banks la entrañable niñera Mary Poppins, dispuesta a traer un poco de orden y fe en la afligida familia. Le ayuda en la tarea Jack, un farolero. Resultaba complicado salir airosos de la empresa de retomar las aventuras de Mary Poppins, pero Rob Marshall, que ya firmó el musical Chicago, lo logra de sobras, con un inspirado guión de David Magee, en el que han intervenido él mismo y el productor John DeLuca. Gran parte del acierto estriba en ceñirse a las claves maestras del original, con numerosos guiños y jugando la carta de la nostalgia, un poco al estilo de lo que hizo J.J. Abrams con La guerra de las galaxias, de modo que estamos como en casa, en un universo reconocible y cercano. Emily Blunt toma el relevo de Julie Andrews, y su Mary Poppins es fantástica, conservando su aire coqueto y vanidoso de quien se mira al espejo, a la vez que sus típicas respuestas tajantes, su aire travieso, y su sincera preocupación por ayudar a los Banks. La trama está bien vertebrada con la excusa argumental de procurar la salvación de la casa de los Banks, lo que sirve para abordar temas con enjundia, que propician inspiradas canciones, que de nuevo tratan de alinearse con las conocidas del film previo: la añoranza de la esposa y madre ausente, que sigue con ellos, una luz en la oscuridad, la imaginación y la fe capaces de sobreponerse a lógica racionalista, y que pueden lograr lo imposible, no hay que guiarse por las apariencias, los libros no son sólo su cubierta, hay que ver desde diversas perspectivas, tener la mente abierta, etc, etc. Tanto en su versión original, como dobladas al español, las canciones suenan estupendamente. Son magníficas la partitura musical y las canciones de Marc Shaiman y Scott Wittman, y destacan las imaginativas coreografías, por ejemplo con los faroleros tomando el relevo de los deshonilladores, y ya sea en el mar o en aire, la magia está ahí en todo momento, incluidos los trepidantes pasajes que combinan actores reales y animación. El conjunto del reparto está sensacional, incluido Lin-Manuel Miranda, que triunfó en el musical "Hamilton", y que puede decirse que ha llegado al cine para quedarse, o así debería ser. Resulta además una gozada descubrir a algún actor del original, y ver que todos los personajes están mimados, incluido el villano de Colin Firth.

8/10
Esperando al rey

2016 | A Hologram for the King

Alan Clay tiene madera emprendedora, una habilidad para impulsar proyectos innovadores de éxito, y presentarlos donde haga falta. Es lo que pretende hacer en Arabia Saudí, donde quiere ofrecer al rey un innovador sistema de comunicaciones para un ambicioso plan urbanístico en medio de del desierto. Pero las mentalidades y costumbres de anfitriones y visitantes son muy diferentes, y Alan debe esperar, un día y otro, para realizar la ansiada presentación. Lo que aumenta el peso en su ánimo de una importante crisis familiar –está divorciado y siente que no está prestando todo el apoyo que debiera a su hija universitaria–, un reciente fracaso profesional, y un bulto en la espalda que podría ser canceroso. El escritor Dave Eggers se está poniendo de moda. A sus primeros trabajos en cine, en los guiones de Tierra prometida y la adaptación de una obra ajena, Donde viven los monstruos, ha sumado el tremendo éxito de su novela “El círculo”, cuya versión fílmica prepara James Ponsoldt, y la adaptación de “Un holograma para el rey”, que motiva estas líneas. Precisamente estas novelas comparten de algún modo inquietudes, la mirada a un mundo globalizado de personas desubicadas, quizá muy competentes en su trabajo, pero que necesitan reconciliarse con ellos mismos, encontrar el lugar que les corresponde en el planeta, donde puedan sentirse en paz. El alemán Tom Tykwer se siente muy cómodo tratando estas cuestiones, pues ya estaban presentes de algún modo en su mejor película, que le puso en el mapa fílmico, Corre, Lola, corre, de 1998, y en las que vinieron después. Otra cosa es que esta coherencia temática se haya plasmado luego en películas notables, pues su filmografía, donde prima lo sensorial, es algo irregular, así se apuntó a retomar ideas del difunto Krzysztof Kieslowski para hacer En el cielo, y se ha basado en best-sellers para entregar las como mínimo discutibles El perfume y El atlas de las nubes. Aquí logra crear una atmósfera como de ensueño, algo irreal, muy eficaz, para describir la peripecia de Alan, un personaje que le va como anillo al dedo a Tom Hanks. De modo que funciona razonablemente el singular choque-alianza de civilizaciones del protagonista, pues las trabas administrativas para presentar su proyecto le permiten entablar amistad con su chófer local, y conocer a una mujer fascinante, la doctora saudí que le trata médicamente. Y se puede jugar al contraste entre las crisis traídas de occidente, o el deseo hedonista de juergas y alcohol que propicia la amiga danesa, con experiencias como el paso por La Meca y la noche en el desierto vigilando que no venga el lobo. Y sin embargo, el resultado no es del todo satisfactorio, se nota al film demasiado su buenismo, un deseo de convertir todo lo que le ocurre al protagonista en hito iluminador decisivo, algo a todas luces exagerado. Aunque quizá lo más flojo sea el tramo final, pues una vez resuelto lo relativo a la presentación todo se precipita de un modo demasiado tópico e idílico.

5/10
La chica danesa

2015 | The Danish Girl

Einar Wegener es un pintor danés de gran prestigio, casado desde hace años con Gerda, también pintora, pero que no acaba de tener el reconocimiento que merece. Un día en que Gerda no puede disponer de su modelo, le pide a su marido que pose para ella poniéndose unas medias y sosteniendo un vestido de mujer sobre su cuerpo. Súbitamente Einar sufrirá entonces una especie shock de identidad y una poderosa personalidad femenina irrumpirá en su interior. Einar se transformará en Lili y el hombre que fue irá poco a poco desapareciendo. Tom Hooper es un director que arriesga. Tiene un descomunal talento para plasmar con perfección sus historias en la pantalla. Así lo ha demostrado una por una en todas sus películas, especialmente en las más complicadas, Los miserables y El discurso del rey. Aquí vuelve a sacar pecho y se atreve con un relato complicado, harto complicado: contar la historia real del primer hombre que decidió someterse a una operación quirúrgica para cambiar su sexo. Adapta para ello un libro de David Ebershoff. Sin embargo, pese al oficio de Hooper, la pieza esta vez se le atraganta y el resultado defrauda las expectativas. El motivo hay que buscarlo quizá en el guión de Lucinda Coxon, al que le falta mordiente y llega a aburrir. ¿Cómo es posible que eso suceda con tema tan delicado? Pues sencillamente porque el conflicto se plantea al inicio de la historia y resto del metraje no es más que un conjunto de situaciones en donde Einar se va feminizando aceleradamente, ante el estupor de su esposa. De modo que no hay más una retahíla de momentos retorcidamente sensuales, a veces de una cursilería espantosa, donde la situación deviene en irreal de tan exagerada, y que provocaría incluso vergüenza si no se acompañaran con los contrapuntos sufrientes, lacrimógenos que viven inevitablemente los dos cónyuges. La chica danesa se inscribe –no podía ser de otra manera– en la ideología de género. “Dios me hizo mujer y sólo tengo que curar la enfermedad de mi cuerpo de hombre”, se llega a decir, dándole la vuelta a la tortilla. Y el film se encarga de hacer ver que eso es realmente lo que es, una mujer. La cuestión es que entonces no es para nada creíble que Einar no sintiese a la Lili que lleva dentro hasta el día en que, por pura casualidad, sufre una verdadera conmoción cuando sus dedos rozan el tul de un vestido de bailarina sobre su cuerpo. Lo que viene después es verdaderamente desorbitado, y por mucho que se incida en el amor a “la persona” –Einar o Lili–, algo completamente admirable, no resultan verosímiles los jugueteos matrimoniales a los que se presta la adorada esposa, tan desconcertada lógicamente como su marido/a. La película gana enteros gracias a la exquisito diseño de producción, en donde Hooper demuestra ser un perfeccionista absoluto. El vestuario y la ambientación son modélicos, y la elegante planificación resalta la cuidadísima fotografía de Danny Cohen, que se esmera en el tratamiento de la luz, de los reflejos, de los interiores. Los actores están bien, pero Eddie Redmayne ya no asombra como en La teoría del todo, además de que sus continuos pucheritos acaban agotando y aportan a su personaje ademanes muy reiterativos. Mucho más sólida está Alicia Vikander (Ex Machina), que transmite mucho sentimiento con su delicado rostro sin resultar forzada.

5/10
Spectre

2015 | Spectre

Alguien muy apreciado por James Bond le ha puesto sobre la pista de un criminal italiano al que sigue hasta México. Tras acabar con él, y arrebatarle un misterioso anillo con el símbolo de un pulpo, también acude a su funeral, en Roma, donde la viuda le revelará la celebración de una reunión clandestina en la que el agente con licencia para matar se enterará de la existencia de la siniestra Spectre, que engloba varios tentáculos, las organizaciones que ha combatido en el pasado. Sam Mendes salió tan bien parado de la saga de James Bond con Skyfall, que se ha animado a dirigir otra entrega. Y de nuevo acierta, pues Spectre supone un redondo colofón (con independencia de que se realicen más secuelas) de lo que hasta ahora ha sido el ciclo de Daniel Craig, con el que se ha reinventado el personaje desde que lo encarnó por primera vez en 007 Casino Royale. Sigue siendo brillante el trabajo de este actor, que se convierte en el personaje, un aparente matón sin escrúpulos, pero que esconde sentimientos. Aquí el espía sigue dolido por la muerte de la que fue la mujer de su vida, Vesper Lynd, y aunque eso no le ha impedido reconvertirse en un frívolo seductor en la línea tradicional de 007, volverá a reencontrar el amor… Pero la estrella no está sola, y se nota que la gran especialidad del responsable de American Beauty sigue siendo sacar petróleo de los actores. Tienen más papel de lo habitual Q (Ben Whishaw) y M (un genial Ralph Fiennes componiendo un jefe más duro que nunca), y están a un gran nivel las dos chicas Bond, una breve Monica Bellucci y Léa Seydoux. No habría un buen Bond sin un antagonista a la altura, y quién mejor para encarnar a un villano que Christoph Waltz. El coronel Hans Landa de Malditos bastardos consigue rendir tributo a los grandes enemigos de Bond, sin parecer forzado ni repetitivo, y también se debe mencionar al luchador de wrestling Dave Bautista, el mejor sicario del malo desde los míticos Oddjob y Tiburón. El resto del film sigue esta línea, pues se homenajea todo lo que salía en las viejas películas, con su humor en la onda del James Bond de Roger Moore, guiños para los entendidos, como el Rolls Royce Silver de Goldfinger, o el emblemático Aston Martin, y tópicos como los gadgets del departamento Q, o la superfortaleza del villano, que a pesar de haber sido parodiados hasta la saciedad resultan frescos. Como cabe esperar, el punto fuerte son las espectaculares secuencias de acción, desde que Spectre arranca con la caída de un edificio en la capital mexicana, y a partir de ahí, 007 protagoniza vibrantes persecuciones en otras localizaciones, como Italia, Austria y Tánger. También se entresaca una crítica a los políticos obsesionados por poner en marcha nuevas medidas de vigilancia y seguridad que está por ver si funcionan o encubren oscuros intereses.

7/10
Langosta

2015 | The Lobster

El griego Giorgos Lanthimos es un cineasta singular e inclasificable, al que hay que reconocer la originalidad en sus historias, una crítica social incómoda y extrema que no transita por caminos trillados. Tras Canino y Alps, la principal novedad es que la cinta está rodada en inglés, con actores conocidos –Colin Farrell, Rachel Weisz, John C. Reilly, Léa Seydoux…–, y que su enfoque de ciencia ficción distópica, aunque sigue siendo rarito, puede llegar a más público. Por ejemplo gustó a los Coen, pues bajo su presidencia en Cannes ganó el Premio del Jurado. En un futuro no demasiado lejano, es obligatorio vivir en pareja. Quien está soltero debe acudir a un hotel, donde debe encontrar su media naranja en un plazo de 45 días, ampliable si logran cazar a otros solteros que no aceptan las reglas y viven clandestinamente en el bosque. Pasado ese tiempo, en caso de no haber terminado con su soltería, cada persona será transformada en un animal, el que prefieran. En esta tesitura, llega David, recién divorciado, al hotel, en compañía de un perro, que es su hermano. Comenzará a relacionarse con los otros huéspedes, en busca de una pareja que le convenga, antes de que le llegue el turno de convertirse en... langosta. Con sus típicas perversiones violentas y sexuales, y actitudes ridículas próximas al surrealismo buñuelesco, Lanthimos crea con ayuda de su coguionista Efthymis Filippou una atmósfera malsana, subrayada por una banda sonora simple, de chirriantes notas de violines, que viene a poner en solfa la deshumanización de la sociedad, su adocenamiento y aceptación de reglas y costumbres que van contra la dignidad de las personas. Tiene fuerza su propuesta, pero también produce repulsión, aunque se quiera hacer una apuesta por el amor, que como no podía ser menos en el griego, es bastante radical en su manifestación final, por no decir, disparatada, aunque pueda considerarse simbólica acerca de los riesgos que hay que tomar en la vida para ser fiel a uno mismo.

6/10
Sufragistas

2015 | Suffragette

En un momento en el que está de rabiosa actualidad el debate sobre la discriminación de la mujer en el cine, por la desigualdad de salarios y oportunidades, el cine británico repasa en Sufragistas un capítulo clave de la lucha por el voto femenino. 1912. Cuando acude a realizar un reparto de la fábrica en la que trabaja, Maud se topa con una acción violenta de un grupo de partidarias del voto femenino que siguen a la carismática Emmeline Pankhurst, harta de la falta de resultados de las reivindicaciones moderadas. Acaba uniéndose a ellas, lo que pondrá en peligro la relación con su esposo, con el que ha tenido un niño. Tras Brick Lane, sobre una joven de Bangladés en Londres, la británica Sarah Gavron aborda su segundo largometraje dramático, también sobre temática femenina, con guión de Abi Morgan, responsable de La dama de hierro. Se trata de una superproducción, con impecable factura técnica, que cuenta con grandes trabajos actorales, sobre todo por parte de Carey Mulligan, en una de sus interpretaciones más brillantes, pues su personaje experimenta una enorme evolución, y logra secuencias desgarradoras, sobre todo las relativas a su hijo. A su altura está sin duda Helena Bonham Carter, que lleva con ella gran parte del peso de la trama, pero también convencen en roles secundarios Ben Whishaw, Anne-Marie Duff y sobre todo Brendan Gleeson, como un inspector de policía defensor a ultranza del imperio de la ley. La presencia de la todoterreno Meryl Streep tiene su sentido para dar fuerza al papel de Pankhurst, aunque sabe a poco que sólo intervenga en un par de secuencias. Sufragistas muestra con claridad el desprecio con el que eran tratados quienes pedían el voto femenino, los engaños políticos y hasta parte del juego sucio llevado a cabo por las autoridades, en un momento histórico poco visto en la pantalla. Pero le faltan matices a su reivindicación del sector más violento de la lucha por este derecho indiscutible, y de sus imágenes parece colegirse que de forma pacífica, sin sabotajes, incendios de establecimientos públicos, atentados y hasta lo que ahora se conoce como "escraches" de políticos, no se habría conseguido nada.

6/10
En el corazón del mar

2015 | In the Heart of the Sea

Siglo XIX. El escritor necesitado de historias Herman Melville acude al hogar del anciano Thomas Nickerson, para que éste le relate los tiempos en los que sirvió como grumete en el Essex, que partió en busca de ballenas, muy apreciadas en la época para extraer el aceite que se usa como combustible. El periplo del navío estará marcado por el enfrentamiento entre el capitán, George Pollard, Jr., joven de buena familia pero sin experiencia en la navegación, y el primer oficial, Owen Chase, experimentado pero cuya humilde procedencia ha impedido que le asignen su propio barco. El encuentro con un descomunal cachalote conducirá al desastre. Resulta extraño que Ron Howard naufrague, salvo en algún caso extremo e insalvable basado en un best-seller de inmerecido éxito. No lo hace en esta ocasión, cuando el veterano capitán de títulos como Apolo 13 y El desafío. Frost contra Nixon clava su arpón en la adaptación del libro homónimo de Nathaniel Philbrick, donde éste reconstruye la historia real del ballenero cuya tragedia inspiró a Herman Melville para su obra maestra "Moby Dick". En el corazón del mar se ciñe bastante a los hechos reales, que incluyen algunos capítulos un tanto truculentos, pero que se han recreado con enorme elegancia. No se ha pretendido rodar un film de aventuras al estilo de Moby Dick, de John Huston, basado sobre todo en las páginas finales de la novela que adapta, donde se concentra la acción. En su lugar, imprime un tono realista que quiere recordar a la superior Master & Commander, y se centra en los conflictos de los personajes principales, que surgen del enfrentamiento de clases sociales, y la posición de cada uno a la hora de abordar en conciencia una situación límite. Howard ha contado con una tripulación de nivel, encabezada por un Chris Hemsworth al que el realizador vuelve a sacarle mejor tajada que nadie, como ya hizo en Rush. Benjamin Walker, protagonista de la prescindible Abraham Lincoln, cazador de vampiros, aguanta el tipo como capitán. En el balance también salen bien librados Cillian Murphy, como el segundo oficial, con problemas con el alcohol, el joven Tom Holland, y a pesar de la brevedad de su papel, el matrimonio en la ficción formado por Brendan Gleeson y Michelle Fairley (Los otros). El barcelonés Jordi Mollà no desentona en su pequeña aparición como capitán español.

7/10
London Spy

2015 | London Spy | Serie TV

Londres. Danny, un joven gay, conoce a Alex en una etapa de su vida en que se encuentra muy próximo a la desesperación. Un gesto de afecto le conmueve, quiere conocerle más, está enamorado. Pero el otro no puede ser más distinto y dice que no siente esa inclinación homosexual. A pesar de todo pasan tiempo juntos, y el carácter extrovertido del caótico Danny hace bien al enigmático y reservado Alex, y viceversa. Acaban acostándose incluso, y siendo pareja, y Danny incluso presenta a Alex a su maduro amigo homosexual Scottie. Aunque todo parece ir sobre ruedas, de pronto un día Alex desaparece sin dejar rastro. Y Danny va a descubrir que su supuesto trabajo en un banco era otra cosa. Miniserie británica de la BBC compuesta de 5 entregas, creada por Tom Rob Smith, autor de la novela en que se basó El niño 44. Busca combinar una trama dramática gay con la intriga criminal y de espionaje, apoyado principalmente en el trío actoral compuesto por el protagonista Ben Whishaw, más Edward Holcroft y Jim Broadbent. Pero no acaba dar con un timing capaz de enganchar, pues después de ocuparse en construir los personajes, con escenas de alto voltaje sexual, y con cierta parsimonia, nos lleva por derroteros de misterio un tanto tediosos, para pasar a pasajes típicos de la investigación policial, con la idea de fondo de que nada es lo que parece.

4/10
Lilting

2014 | Lilting

Esforzado estudio intimista de personajes, sobre lo que les une y les separa. Junn es una anciana china-camboyana que vive en una residencia para la tercera edad a las afueras de Londres. Viuda, no entiende que su hijo Kai haya preferido vivir en un loft con su amigo Richard, y es que ignora que son pareja gay. La muerte inesperada de Kai le lleva a buscar consuelo sentimental en otro anciano de su residencia, Alan, mientras el también destrozado Richard procura estrechar lazos con ella. Pequeña película del debutante Hong Khaou, que juega al desconcierto en su estilo narrativo, no exponiendo a las claras la sencilla situación en que se encuentran los protagonistas. Así, escamotea adrede el modo en que murió Kai al espectador, hasta casi el final de la película, e introduce casi sin avisar, y evitando variar el estilo fotográfico, flash-backs de los momentos compartidos por Kai, por un lado con su madre, por otro con Richard. La cinta, tranquila y reiterativa en exceso, descansa sobre tres pilares –la condición gay del fallecido y su aceptación, la ancianidad y la posibilidad de un amor otoñal– ligados a la incomunicación y falta de entendimiento, a los que intenta ayudar simbólicamente la idea de que Junn no habla inglés, por lo que, a la hora de hablar con Richard o Alan, deben acudir a los servicios de una intérprete, Vann. Este recurso cansa a veces, pues la traducción de las conversaciones ralentiza aún más la narración. Tampoco encajan con es estilo del film algunas groseras conversaciones de índole sexual. El quinteto actoral principal –Cheng Pei-Pei, Ben Whishaw, Andrew Leung, Naomi Christie, Peter Bowles– está bien, y la fotografía de colores apagados resulta adecuada al planteamiento de contar una historia más o menos cotidiana, gris aunque afecte intensamente a los implicados.

5/10
The Zero Theorem

2013 | The Zero Theorem

Un Londres futurista. Qohen -que no Quinn- es un genio de la informática, que vive en una iglesia abandonada, haciendo programas para una gran corporación que trata de tranquilizar a sus clientes, para que la existencia les sea más llevadera. Y anda muy angustiado por las presiones que padece para demostrar el llamado “teorema cero”, que permitiría descubrir el sentido de la existencia con un cien por cien de seguridad, o lo que es lo mismo, con un cero por ciento de posibilidades de equivocarse. Y aunque logra resultados por el 99 y pico por ciento, aquello no es suficientes. Terapias telefónicas, la tentación de los placeres carnales o paraísos virtuales no acaban de lograr calmar el agobio de Qohen. Otro delirio fílmico de Terry Gilliam, quien ya hiciera integrado en Monty Python treinta años atrás El sentido de la vida, en aquel caso en clave disparatadamente cómica. Aquí recrea con barroquismo exuberante la imaginería de la capital de Inglaterra dentro de unos años, con un Christoph Waltz pasado de rosca, al que rodean personajes a cada cual más estrambótico, desde el fantasmal jefe encarnado por Matt Damon, al supervisor David Thewlis, la psicóloga telefónica Tilda Swinton y la “experta en placeres” Mélanie Thierry. Con un guión del totalmente desconocido Pat Rushin, seguramente Gilliam quiere hacernos en The Zero Theorem, dentro del contexto psocial ostmoderno, un sesudo planteamiento existencial sobre Dios -véase el crucificado descabezado de la iglesia-, y las cosas que nos permiten hacer la vida más llevadera. Pero lo que entrega es un pastel bastante indigesto, con pasajes francamente aburridos, y algún que otro personaje rozando el histrionismo. Doce monos y Brazil eran filmes en la misma línea, pero el cineasta lograba un equilibrio que aquí se le escapa.

4/10
Skyfall

2012 | Skyfall

James Bond, con la asistencia de una agente, se encuentra de misión especial en Estambul, para recuperar un disco duro con el listado de todos los espías infiltrados en organizaciones terroristas. Un material muy sensible, que podría dar al traste con el trabajo de años y poner en peligro la vida de mucha gente. Todo apunta a que detrás de los hechos se encuentra alguien ligado al pasado de M, la jefa de 007, que se la tiene jurada. Entrega número 23 de la saga oficial de Bond, James Bond, el agente secreto salido de la pluma de Ian Fleming, y que los guionistas Neal Purvis, Robert Wade y John Logan siguen reinventando, bajo la batuta de Sam Mendes, para hacerlo atractivo al público del siglo XXI. Skyfall tiene la virtud de jugar a poner al día a 007 –proceso iniciado ya en los anteriores filmes, sobre todo en lo referente al machismo rampante del agente–, con una defensa de las canas, lo clásico, la veteranía: el factor humano es decisivo, ninguna tecnología puede sustituir a las personas, y su experiencia cuenta. Dentro de que en Skyfall estamos, no puede ser de otra manera, dentro de una película de entretenimiento, el director y los guionistas se las componen para dar peso específico a la historia. De modo que buceamos lo justo en el “background” de James Bond, pues resulta que hasta los agentes secretos mád duros han sido... niños. Vemos a M –siempre estupenda Judi Dench– enfrentada a decisiones difíciles, el MI6 supervisado por el recién llegado Mallory –Ralph Fiennes–, que mira a 007 un poquito por encima del hombro, algunos agentes “juveniles” –Naomie Harris y Ben Whishaw–, por así decir, y a un villano, Javier Bardem, con unas motivaciones más complejas de las manejadas por muchos de sus “colegas” de otras entregas bondianas. Y es que un poco en la línea marcada por Christopher Nolan en El caballero oscuro, los malos han cambiando, hay en ellos un punto de irracionalidad, y los enemigos ya no son fácilmente identificables como países, organizaciones criminales y cárteles de las droga, hay una zona de sombras cada vez más espesas donde el terror asoma de modo inesperado. Una cinta de Bond exige ritmo frenético, no parar. Sam Mendes no se queda corto en este apartado. Nos mueve por cinco puntos geográficos principales –Estambul, Londres, Shanghai, Macao, Escocia–, y con su gran equipo técnico –Roger Deakins, Thomas Newman, Stuart Baird, Dennis Gassner...– concibe momentos muy espectaculares, desde la clásica escena de apertura, persecución que deja sin resuello, a las que provocan los rascacielos de Shanghai, o el casi literal castillo de fuegos artificiales escocés, por citar algunos ejemplos. Y hasta hay lo que podrían interpretarse como guiños a Indiana Jones –Macao y el foso de las fieras– o a El silencio de los corderos, con personalidad. Las chicas Bond y alguna escena sexy forman parte del cine bondiano, y Skyfall no es la excepción. Quizá aquí la novedad con la oriental Sévérine sea que se integra en el engranaje de la historia, de modo que aparece y desaparece cuando toca, y eso está bien. Pero realmente momentos como el afeitado de Bond son más peajes sensuales de relativa sofisticación a la marca Bond, que necesidades del relato. En cuanto al inevitable tema musical para la secuencia de créditos, el tema “Skyfall” de Adele y Paul Epworth no decepcionará a los fans de la cantante.

7/10
El atlas de las nubes

2012 | Cloud Atlas

En el siglo XIX el dueño de una plantación del Pacífico decide ayudar a un esclavo para que escape. En los años 60 del siglo XX, una periodista quiere destapar un caso de corrupción a gran escala y se jugará la vida. Años atrás el hombre que compuso la más bella sinfonía ve cómo otra persona se apodera injustamente de su obra. En el siglo XXII una joven oriental creada en una cadena de producción es salvada de su esclavizada vida por un miembro de las fuerzas rebeldes. Muchos siglos después una mujer venida del espacio busca la ayuda de otros humanos para evitar la extinción de su raza, etc. Los hermanos Wachowski y Tom Tykwer ofrecen un aturullada película, que entremezcla una enormidad de personajes, diferentes escenarios, épocas y puesta en escena, para transmitir una visión global del mundo de tinte filosófico-esotérico procedente de la voluminosa novela homónima de David Mitchell. Durante la primera hora y media de película (las tres horas de duración son desde todo punto de vista exageradas) el espectador puede quedar absolutamente desconcertado, ante un film muy confuso que amalgama todo tipo de tramas y subtramas en un "totum revolutum". Desde luego el trío de cineastas alcanza cotas altísimas de megalomanía al intentar transmitir con esa estructura poliédrica una especie de visión cósmico-profética de la vida humana que daría sentido al mundo. Pero el peligro de contar esto en imágenes wachowskianas es obvio y la superficialidad campea a sus anchas bajo una supuesta hondura metafísica. Lo más interesante de El atlas de las nubes es que busca hacer comprender que la historia del mundo se puede explicar con la frase "el pez grande se come al chico". A lo largo de las eras, la épocas, los años, siempre habrá una lucha de los pobres contra los ricos, de la libertad contra la esclavitud, del amor contra el odio, de la justicia contra la opresión. Jamás el espíritu humano se rendirá ante cualquier forma de tiranía, y nunca podrá quedar aniquilado ante quienes desean someter bajo su mando a los demás hombres. Siempre ha sido así en cada época: en el siglo XIX, en el XX, y lo seguirá siendo en el XXI. Cada uno es libre de elegir el bando, y así forjará su destino... Hasta aquí vamos bien. No hay derrapes. Pero donde la cosa ya se vuelve muy resbaladiza es en el axioma de que "todo está conectado", la otra idea magna que impera en El atlas de las nubes. La cosa resulta un poquito infantil a la hora de hacer comprender al respetable que las vidas que vivimos tienen su inicio en existencias anteriores y que su prolongación se extiende hasta las futuras formas de ser en que nuestros espíritus se desplegarán a su vez, para seguir así una cadena cósmica de vidas, de experiencias que derivan de los diversos actos libres del pasado remoto. Como las imágenes y la sucesión de historias no siempre funcionan para entregar esta visión pseudopanteísta del eterno retorno, los cineastas no dudan en dejar clarito su mensaje explicitándolo burdamente en las bocas de algunos personajes. La sensación es que los Wachowski y su socio Tykwer quieren erigirse aquí en gurús que ofrecen una salida a los infelices humanos que no nos enteramos de que va la vida. Este limitado y pretencioso planteamiento es compatible con una propuesta visual impactante. La imaginación de los creadores de Matrix está fuera de toda duda y aquí vuelven a dar rienda suelta a esa creatividad. Los efectos especiales desplegados a lo largo de todo El atlas de las nubes son considerables, y merece atención especial el esfuerzo por caracterizar de modo diferente a los mismos actores para en cada una de las historias. Aunque es cierto también que el derroche de maquillaje parece a veces descontrolado. Narrativamente la película es muy ecléctica y los hilos narrativos se reparten por doquier, con transiciones más o menos eficaces. Cada espectador tendrá sus preferencias en cuanto a las subtramas. Tienen su gracia las cómicas vicisitudes de Timothy Cavendish (Jim Broadbent), aunque seguramente las aventuras de Chang (Jim Sturgess) y Sonmi (Doona Bae) en un futuro de ciencia ficción son las más logradas, amén de ser las más entretenidas por sus escenas de acción y su sencilla comprensión, y quizá también porque a Somni es a quien corresponde poner inicio y fin al relato y darle de coherencia al conjunto.

4/10
The Hour

2011 | The Hour | Serie TV

Londres, 1956. La BBC crece como emisora de televisión, y la ambiciosa Bel aspira a producir un nuevo programa informativo, "The Hour", que va a contar con un atractivo presentador, Hector. Pero Freddie, el periodista de raza en el que Bel confía y con el que tuvo una relación en el pasado, no piensa tanto en el juego de trepar en el escalafón como en la prioridad de dar las noticias más importantes, aunque molesten al poder. Y ahora está más que mosquedado con una extraña muerte, de la que le advierte una amiga, en la que podría estar implicado el MI6. Como puede imaginarse, los servicios secretos y el gobierno no están interesados en que se indague en los trapos sucios del poder, más cuando estalla la crisis del canal de Suez en Egipto. Cuidadísima serie de la BBC, el esfuerzo de producción es fantástico, y en la descripción de las luchas internas en la BBC, más la época en que transcurre la acción, más el retrato de un mundo masculino donde las mujeres se abren paso, también con su 'sex appeal', la comparación con Mad Men resulta más que adecuada. Quizá el resultado es más aparentón que real, porque la intriga, a poco que se analice, resulta vistosa pero hueca. Pero lo cierto es que está realizada con gran profesionalidad, mantiene cierta intriga, y los personajes con sus secretos y debilidades interesan, con mención especial a los trabajos de Ben Wishaw, Romola Garai y Dominic West.

6/10
La tempestad

2010 | The Tempest

Bright Star

2009 | Bright Star

Amor. Amor apasionado, romántico, espiritual, total, que lleva a tener al amado en la cabeza las 24 horas del día. Donde la distinta sensibilidad no impide el deseo de comunión, y donde lo principal no es consumar el amor físicamente, cuanto antes. Este tipo de amor es el que unió al genial poeta inglés del siglo XIX John Keats con Fanny Brawne, una joven brillante, que vive una vida apacible de alterne y bordados de costura junto a su madre viuda y sus dos hermanos pequeños, como si de una auténtica heroína de Jane Austen se tratara. De una relación inicial donde se marcan más las diferencias -el alma de artista de él frente a la mente pragmática y ajena a la poesía de ella-, acentuadas por la amistad de Keats con Charles Brown, quien desprecia sin disimulos a Brawne, se pasará a un progresivo acercamiento. A Keats le agrada la familia de Fanny, y los esfuerzos de ella por crecer en aprecio por la poesía; y a la joven incansablemente enamorada le conmueven los cuidados de John a su hermano enfermo. Cuando los sentimientos mutuos se clarifican, también parecen más imponentes los obstáculos para un posible matrimonio: él no es un escritor reconocido, sin posición social le carcomen las deudas y su salud es quebradiza.La directora neozelandesa Jane Campion, que describió muy gráficamente unos amores decimonónicos en El piano, aborda aquí una historia romántica de corte visual parecido -vestuario y fotografía aproximan uno y otro film-, pero con enfoque moral completamente diverso. Coinciden las películas en la pasión, pero en Bright Star hay fidelidad amorosa, atención a la conciencia, respeto al otro. Y esto concede al amor de Keats y Brawne un aura hermosa, que hasta supera las limitaciones de una Campion algo reiterativa, que en cierto momento se estanca -cansa un poco, por ejemplo, el Brown burlón-, aunque sea para abundar en ese amor grande que no sabe de obstáculos. La pareja protagonista -Abbie Cornish, Ben Whishaw-, poco conocidos, están muy bien, así como los otros actores, que en sus pequeños papeles -hermanos, madre, amigo...- componen su atractivo cortejo. La directora hace un uso razonable y hermoso de las poesías de Keats, incluida la que acompaña a los títulos de crédito finales, que resulta obligatorio escuchar en su lengua original.

6/10
The International (Dinero en la sombra)

2009 | The International

Una investigación llevada a cabo por el agente de la Interpol Louis Salinger y la ayudante del fiscal del distrito en Manhattan Eleanor Whitman está a punto destapar un escándalo mayúsculo de venta de armas en países del tercer mundo a través de un banco tapadera con sede en Luxemburgo. Pero la persona que servía de contacto con el banco es asesinada con una limpieza escalofriante, y a partir de ese momento se ponen en marcha resortes muy poderosos para no dejar resquicios que permitan denunciar el caso. Lo que supone el empleo de asesinos profesionales, que ponen en su punto de mira a personas muy importantes, como Calvini, uno de los políticos favoritos para ocupar el puesto de primer ministro en Italia. Apasionante intriga política escrita por el primerizo Eric Singer, y dirigida por el alemán Tom Tykwer, que tan buen sabor de boca dejó en los cinéfilos hace ya más de diez años con la dinámica Corre, Lola, corre. Con un esquema de enfrentamiento sin equilibrio de fuerzas, a lo David contra Goliat, el cineasta filma con buen pulso, y sabe crear la perfecta atmósfera de conspiración que exige la trama –es modélico el pasaje en Milán en torno a un francotirador–, donde en todo momento tiene uno la sensación de que puede surgir un personaje de la sombra, dispuesto a enmarañar aún más la historia. Además incluye formidables escenas de acción, bien rodadas, como la que acontece en el museo Gugghenheim neoyorquino, verdaderamente espectacular. La película denuncia a un sistema financiero y político internacional capaz de permitir, aunque sea por omisión, los más increíbles y corruptos negocios, a costa de la tragedia de personas y aun naciones enteras. En tal sentido estamos ante una narración pesimista, donde no cabe confiar en la justicia, sólo en las personas concretas; y aquellos que procuran hacer lo correcto se ven obligados a vender, en parte, su alma al diablo. El film combina actores estrella o de solvencia probada –los siempre resultones Clive Owen y Naomi Watts, el brillante veterano Armin Mueller-Stahl– con otros menos conocidos pero perfectamente escogidos, como Ulrich Thomsen o Brían F. O'Byrne, dos de los villanos de la función.

7/10
Retorno a Brideshead

2008 | Brideshead Revisited

“Retorno a Brideshead”, de Evelyn Waugh, es una de las obras maestras literarias del siglo XX. Su traslación a la pequeña pantalla, Retorno a Brideshead (1981) es una de las mejores series televisivas de todos los tiempos. Por ello hace falta cierto valor para abordar de nuevo material tan valioso. Julian Jarrold, el director de La joven Jane Austen, se atreve, con un guión de Andrew Davies y Jeremy Brock. Por desgracia, el resultado es bastante mediocre, y no cabe achacarlo sólo a los 133 minutos de metraje, que palidecen ante los 659 de que dispuso la serie de televisión. El film describe la toma de contacto de Charles Ryder, estudiante en Oxford, que desea ser pintor, con la familia Flyte. La cosa ocurre de modo casual, después de que Sebastian Flyte vomite en el alojamiento de Charles, suceso que les lleva a estrechar lazos. En una ocasión Sebastian lleva a Charles a su magnífica mansión en el campo, y éste queda fascinado, pese a que su amigo pone todo tipo de obstáculos para que no conozca a su familia. Existen diferencias, no sólo de clase social (Charles es un tipo normal, ellos son nobles y adinerados), sino de religión, pues los Flyte son católicos, y lady Marchmain, la madre, se toma los asuntos de fe muy en serio. En cualquier caso, Charles queda atrapado por la atmósfera encantadora que rodea al clan, pero hay muchas cosas que no entiende, además de producirse una colisión entre su amistad con Sebastian, y el atractivo que su hermana Julia ejerce sobre él. La nueva versión no atrapa nunca el espíritu de la novela de Waugh. Se puede entender el afán de simplificar, pero no el de vulgarizar. Y al final todo queda reducido a un elemental triángulo amoroso, cuyos vértices son Charles y los hermanos Sebastian y Julia. Sebastian sentiría una atracción homosexual por Charles, pero éste estaría más interesado en una relación con Julia, lo que va a producir la decepción y los celos del amigo. Esto se describe en las escenas del carnaval de Venecia, no demasiado inspiradas. La otra cuestión donde se yerra, es en el tratamiento de la religión, que pesa de modo trascendental en los personajes. Lo que en la historia original era un elemento esencial, incómodo a veces, quizá insoportable incluso, pero necesario, en el film se transforma en carga arrojada sobre los hombros de los hijos por una despiadada e integrista madre, presentada como poco menos que una arpía. Desaparece la idea de se trata de una historia que describe la acción de la gracia sobre unos personajes. Queda así reducida la fe a un elemento casi de superstición -todo el tratamiento del regreso de lord Marchmain a casa para morir allí, que lleva a absurdas promesas-, y hasta se escamotea la emocionante oración atea de Charles ante el moribundo. No, ciertamente Waugh es sometido a un triste ejercicio de reinterpretación, donde Charles sería el hombre que desea mirar a los nuevos tiempos, pero que queda atrapado por los últimos coletazos de un orden antiguo, destinado a desaparecer. Incluso lo que Waugh veía como mediocridad de los nuevos tiempos, simbolizada por la despreocupación y el atolondramiento del soldado Hooper, aquí se torna en esperanza ante una nueva generación que no estaría condicionada por la religión; el final de esa vela ardiendo ante la Virgen de la capilla, y que Charles opta por no apagar, puede ser más o menos ingenioso, pero se diría que habla de alguien que, magnánimo desde su posición de hombre ilustrado, deja un espacio para los crédulos, un simple guiño nostálgico a algo que ya es pasado. Quien no conozca la novela o la serie, tal vez disfrute con este film por su empaque, una historia de amor fatal. Pero lo cierto es que hay mucha torpeza narrativa y que le pesan sus referentes, algo que se nota en la decisión de emplear el mismo escenario para la casa de Brideshead, en el uso de un actor, Matthew Goode, que intenta evocar a Jeremy Irons, o en el intento de crear una partitura emotiva, cosa que ciertamente no se logra.

4/10
I'm Not There

2007 | I'm Not There

Todd Haynes (Lejos del cielo) es el responsable de esta poco convencional y críptica cinta, que homenajea al famoso cantautor Bob Dylan, una de las figuras más importantes de la música estadounidense. El film es una especie de puzzle, que construye siete historias distintas, protagonizadas por otros tantos personajes, que al parecer representan diferentes facetas de la personalidad del músico: un niño negro de 11 años que siempre está huyendo, un artista mujeriego, un joven andrógino que deviene en estrella del rock, un cantante folk que se convierte en evangelista, y un forajido.  Aunque Haynes logra momentos evocadores, el resultado es bastante irregular, poco comprensible, y a ratos carece de interés. Cate Blanchett fue nominada al Oscar a la mejor actriz de reparto, y obtuvo el Globo de Oro y la Copa Volpi en Venecia, también en esta categoría.

5/10
El perfume

2006 | Perfume: The Story of a Murderer

Adaptación del célebre best-seller de Patrick Süskind. El film, ambientado en la Francia del siglo XVIII, comienza con la inminente ejecución de Jean-Baptiste Grenouille. Se inicia entonces un largo flash-back donde la voz de un narrador (John Hurt en la versión original) nos pone en antecedentes. Jean-Baptiste es un ser excepcional por su asombroso sentido del olfato, que le permite detectar e identificar los olores que desprenden todas las cosas. Tras una vida de penalidades –nació bajo el tenderete de un pescadero–, ingresa en el mundo de la confección de perfumes. Pero anda tras la idea de atrapar el olor que le parece más extraordinario de todos: el de las mujeres. Y con tal propósito se convierte en un asesino de féminas, de las que pretende extraer sus esencias olorosas. La trama suena a disparatada, y es disparatada. La excusa de que estamos ante un cuento o parábola no parece válida, y comparar los olores con el alma, pues vaya, que no cuela. El mérito de Tom Tykwer –y antes de Süskind, se supone– es vestir su “desnudez”. Así que, un poquito de alimentar el morbo por aquí, otro despliegue apabullante de producción por acá, un algo más de cinismo y humorada negra con la muerte accidental de los jefes de Jean-Baptiste más allá, permiten ocultar lo que no deja de ser una película de personajes desalmados, esto es, sin alma. Estamos ante un truculento guiñol con muñecos de trapo, donde sólo la aceptación ciega de la premisa argumental permite entregarse al juego del suspense, cuántas mujeres matará este hombre antes de que le detengan, y si el balance incluirá a la más guapa. En cuanto a lo que ocurre una vez termina el flash-back… sin comentarios. Es de imaginar que conviene no desvelar la sorpresa. Pues sólo lo aparatoso y obsceno de ésta tapa (es un decir), y no del todo, lo ridículo de la misma.

5/10
Stoned

2005 | Stoned

Aproximación a la trágica (y patética) vida de Brian Jones, uno de los fundadores de The Rolling Stones en 1962, que murió ahogado en su piscina de Sussex en 1969, cuando sólo tenía 27 años. Forma parte así del fúnebre club de músicos que murieron a la misma edad, como Jimi Hendrix, Janis Joplin, Jim Morrison, Kurt Cobain o Amy Winehouse. La película tiene muy poca profundidad y tan sólo se centra en la érratica existencia de un tipo muy rarito: sus relaciones sexuales (mostradas con explicitud), su dependencia de las drogas y el alcohol, su difícil y tirante relación con los demás miembros fundadores de la banda (Mick Jagger y Keith Richards, sobre todo) o su turbulento amor por Anita Pallenberg, que acabó por dejarlo para unirse a Richards. Para explicar de algún modo su muerte se introduce en la historia un personaje real, Frank (Paddy Considine), un albañil que realizó algunas obras en la casa de Jones y que al parecer estuvo relacionado con su muerte.

3/10
El intruso

2005 | Enduring Love

Joe Rose un profesor universitario de mentalidad racionalista, que piensa que cosas como el amor se reducen a pura química. No obstante es lo que hay, según su punto de vista, y por ello tiene idea de proponer matrimonio a Claire en un día de pícnic. No va a ser posible. La fatalidad quiere que en la pradera a la que han acudido ocurra un fatal accidente; un abuelo y su nieto pierden el control de su globol aerostático, y varios testigos del hecho intentan ayudar. El resultado es la muerte de un hombre, que dio su vida por salvar al crío. Este hecho va a desencajar la ordenada vida de Joe. Uno de los testigos, Jed, se convierte desde entonces en una especie de sombra de Joe, mezclando su fe religiosa –está convencido de que es un señal todo lo ocurrido– con una especie de admiración-atracción que tendrá imprevisibles consecuencias. Roger Michell (Notting Hill, Al límite de la verdad) entrega una muy apañada adaptación de la novela de Ian McEwan "Amor perdurable". Como es habitual en el escritor, un formato de thriller desasosegante le sirve para ahondar en la psicología de los personajes, enfrentados a temores inconfensables, y que no acaban de conocerse a sí mismos. Daniel Craig demuestra ser un gran actor. El futuro James Bond tiene tablas, y su composición de un personaje en crisis, al que se le viene abajo su cosmovisión, es muy buena. Rhys Ifans, el 'impresentable' amigo de Hugh Grant en Notting Hill tiene también un papel complejo, y la personalidad poliédrica de Jed se le podía haber ido de las manos –el último giro de su carácter se nos antoja excesivo–, cosa que no ocurre. Se trata de un film que invita a la reflexión acerca de temas como la confianza, el amor, la generosidad, el sacrificio, la trascendencia o la autosuficiencia.

6/10
Layer Cake

2004 | Layer Cake

Un tipo sin nombre (Daniel Craig), con aspecto de hombre de negocios en algún área anodina, se dedica realmente al tráfico de estupefacientes, actividad que le ha generado pingües beneficios. Cree que, ahora que está a tiempo, es el momento de desaparecer sin hacer ruido: debe cortar lazos con todos sus contactos sin previo aviso, largarse a algún país exótico, y gozar de su fortuna para el resto de sus días… Pero las cosas no son tan sencillas. Su jefe, ignorante de estos planes, le hace antes dos encarguitos, con idea de promocionarle: localizar a la hija drogadicta de otro criminal, y arreglar una compra de éxtasis. Y las cosas se van a enredar, y mucho, cuando delincuentes de todos los colores, incluido un señor de la guerra serbio, se enfrenten en un violento juego hiperviolento de consecuencias imprevisibles. Matthew Vaughn, productor de Lock & Stock y Snatch. Cerdos y diamantes, debuta en la dirección con un thriller que se mueve en las mismas coordenadas: negocios turbios, abundante violencia, lealtades traicionadas, coincidencias fatales, diálogos más o menos ingeniosos, salpicados de expresiones procaces. De hecho, la idea era que dirigiera Guy Ritchie, quien declinó el ofrecimiento. Escrito por J.J. Connolly, a partir de su novela, el autor simplificó y suprimió personajes para centrarse en el tipo encarnado por Craig. De éste dice Connolly: "Interpretó el papel casi como un personaje sacado de un film de Clint Eastwood. Sin nombre, sin antecedentes, sin pista alguna, sin indicio alguno acerca de su procedencia, y esto exige gran arrojo." "Me pareció", afirma Daniel Craig, "que era un hombre muy normal haciendo un trabajo muy poco común. La vieja idea que se tenía de la forma en que los delincuentes y los comerciantes de drogas hacen negocios ya no es la que era; hacen negocios como se hacen los negocios; tienen el mismo aspecto que los agentes de bolsa, hablan igual. Comercian con cocaína por pura casualidad y, según mi personaje, no es peor que vender acciones y valores en el centro financiero de Londres."

4/10
La trinchera

1999 | The Trench

Antes de la batalla de Somme en la Primera Guerra Mundial un grupo de jóvenes sienten la necesidad de luchar contra los alemanes y se unen a participar en una de las batallas con más muertes de la historia.

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