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Biografía

Rory Kinnear

Rory Kinnear

42 años

Rory Kinnear

Nació el 17 de Febrero de 1978 en Londres, Reino Unido
Filmografía
Sin tiempo para morir

2020 | No Time to Die

Bond ha dejado el servicio activo y disfruta de una vida tranquila en Jamaica, que se ve interrumpida de repente cuando aparece su antiguo amigo de la CIA Felix Leiter para pedirle ayuda. La misión de rescatar a un científico secuestrado resulta ser mucho más peligrosa de lo esperado, y conduce a Bond tras la pista de un misterioso villano armado con una nueva tecnología muy peligrosa.

Penny Dreadful: City of Angels

2020 | Penny Dreadful: City of Angels

Spin-off de Penny Dreadful, donde la acción pasa del Londres victoriano a Los Ángeles, en 1938. Al detective Tiago Vega le denigran e incluso insultan los otros policías del departamento por su origen mexicano. Sólo acepta ser su compañero Lewis Michener, que no juzga a nadie por su raza. Ambos investigan quién asesinó a cuatro individuos cuyos cadáveres aparecieron maquillados como la Santa Muerte, deidad del folclore a la que rinde devoción María, madre del propio Vega. Todo indica que John Logan, creador de la serie, ha utilizado la marca de su gran éxito Penny Dreadful por razones de marketing, pues esta heredera no tiene (al menos en los capítulos iniciales) conexiones aparentes con el original, más allá de la presencia del actor Rory Kinnear, pero que aquí ya no interpreta al monstruo de Frankenstein, sino a un doctor nazi, o del elemento sobrenatural que propicia la aparición de la Santa Muerte (Lorenza Izzo) y su hermana Magda, personaje de Natalie Dormer. Pero ni siquiera la narración tiene el mismo tono, allí literario, plagado de referencias a novelas británicas del siglo XIX, con un lenguaje rebuscado, y aquí más directo, que trae a la mente más bien a la novela negra estadounidense, y la fotografía gótica y oscura deja lugar a otra mucho más luminosa. De hecho, se parece más a otras dos series que se han estrenado un poco antes, como Hunters, y La conjura contra América, pues como en aquellas se habla de la presencia del nacionalsocialismo en Estados Unidos, y de cómo el racismo puede extenderse con facilidad entre la población, buscando el paralelismo con la presidencia de Trump. El español Paco Cabezas, que ya había dirigido cuatro capítulos de la predecesora, aquí se ocupa de los dos primeros, marcando el estilo que se seguirá a continuación, con un ritmo dinámico, y luciéndose en secuencias visualmente poderosas como la de la policía desalojando a chicanos para construir una autopista, donde el personaje central, Vega, se debate entre su deber y la fidelidad a su familia. Buen trabajo interpretando a este personaje del poco conocido Daniel Zovatto (Here and Now), aunque no se quedan atrás en demostración de talento el citado Kinnear, en un registro de villano, la veterana Adriana Barraza (María), Nathan Lane (el íntegro Michener) y sobre todo Dormer, pues convierte a su demoníaca Magda, capaz de transformarse, en el más carismático de la ficción.

6/10
Brexit

2019 | Brexit: The Uncivil War

Una de las mejores películas de los últimos años sobre el mundo de la política y el contexto actual facilitado por las nuevas tecnologías y el descontento social. Aborda un acontecimiento muy reciente y aún inconcluso,  la salida del Reino Unido de la Unión Europea, el célebre referéndum sobre el Brexit, siguiendo los pasos del que dirigió la campaña a favor, Dominic Cummings. Con el lema "Vote Leave" y consignas como la de recuperar el control, la supuesta cifra que le cuesta semanalmente al país estar en la Unión, y el miedo a la inmigración y a la incorporación de Turquía, y tomando el pulso a la realidad social con los big data para dirigir mensajes específicos a los indignados o marginados que no suelen participar en las elecciones, se nos cuenta cómo se dio la vuelta a lo que parecía una segura victoria del "I'm In", estamos dentro de Europa. El guión de James Graham facilita la comprensión de la lucha política, mostrando a los diversos actores de los dos bandos, populistas, conservadores y laboristas, establishment, gobierno, gurús, intelectuales, burócratas, gente de la calle y tecnólogos. La dirección de Toby Haynes, conocido por dirigir capítulos de series como Black Mirror y Sherlock, resulta tremendamente ágil, y se beneficia de la interpretación de Benedict Cumberbatch, que da el tipo perfecto de personaje encantado de dar la vuelta a la tortilla, de tener una clarividencia de la que los demás carecen, aunque a la postre su modo de proceder puede llevar a su país y al mundo entero... a ninguna parte. Curiosamente el actor durante la campaña se mostró partidario de la permanencia en la UE, lo que da idea de su amplitud de miras al interpretar a alguien que logró el resultado contrario al que él deseaba. Y es que una de las virtudes del film es no demonizar al protagonista, ni tampoco convertirlo en un héroe. Hay un esfuerzo de objetividad, e incluso ese encuentro de Cummings con el jefe de la la campaña a favor de seguir en la Unión, tras verse en el metro frente a frente, tiene su magia. La cinta logra despertar un miedo y respeto a las redes sociales y los big data, pues sabe comunicar el poder de manipulación de estos medios, al dibujar la trastienda desde la que se procura marcar tendencias, aprovechando gustos e inquietudes de los indecisos que no tienen una opinión marcada sobre algunos temas. Los pasajes de los grupos que sirven para marcar estrategias electorales ayudan a entender que incluso en democracia se puede jugar e invertir lo que piensa la gente, con enorme facilidad.

7/10
Years and Years

2019 | Years and Years | Serie TV

Futuro distópico cercano, casi presente, como avanzar un poco en el tiempo e imaginar el peor de los escenarios a que apuntan problemas como el populismo de los políticos, el cambio climático, la omnipresente tecnología y el desdibujamiento de la identidad sexual. La acción transcurre en Manchester, y tiene como centro neurálgico a la familia Lyons. La mayor del clan es la abuela, Muriel. Su hija murió, y nunca ha perdonado a su yerno que la abandonara, al igual que a sus cuatro hijos, por otra mujer. Éstos, ya adultos, son: Stephen, que como su esposa Celeste, afro, trabajan en el negocio bancario, y tienen dos hijas, la más normal, Ruby, y Bethany, fascinada por las posibilidades del transhumanismo; Edith, activista política, que hace tiempo que no para en casa; Danny, empleado municipal y gay, que se casa con su novio, pero acaba envuelto sentimentalmente con un refugiado ucraniano, Viktor; y Rosie, con espina bífida, anclada a una silla de ruedas, madre soltera de dos niños de padre distinto, uno chino. Seguimos los avatares familiares, imbricados con el suceder de los acontecimientos sociales, políticos, económicos, de signo incierto. Serie de HBO y BBC creada por el prolífico Russell T. Davies, que recientemente estrenó Un escándalo muy inglés, sobre el affaire homosexual conspiratorio del parlamentario británico liberal Jeremy Thorpe. El telón de fondo social que pinta es muy inquietante. Y no sólo por la política populista Vivienne Rook –Emma Thompson parece haberlo pasado en grande interpretándola–, una tipa ocurrente y políticamente incorrecta, que logra enardecer a las masas al estilo Donald Trump, pero que no sólo se encuentra vacía de ideas, sino que es corrupta y cínica. Seguimos el sucederse de los años, y muchas crisis y problemas que no sólo no se resuelven, sino que se agravan: así, contemplamos atentados terroristas, el lanzamiento de una bomba atómica, escándalos bancarios, noticias falsas, eliminación de puestos de trabajo que llevan a cabo robots, empleo precario y mal pagado, cierres de fronteras y exclusión de inmigrantes, persecución de la homosexualidad, inundaciones y cambio climático, censura y control de los medios, prohibición de la disidencia, invasión de la privacidad… Los directores, Simon Cellan Jones y Lisa Mulcahy, logran imprimir un buen ritmo a la narración, y la música con coros de Murray Gold, logra comunicar a muchos pasajes vibraciones enardecedoras. Además, todos los actores están muy bien, sobresaliendo Rory Kinnear y Anne Reid. De todos modos, pesa a la narración un nihilismo de fondo, una ignorancia de hacia dónde se quiere ir. Estamos ante una historia de advertencia, de señalar, ojo, que vamos mal. Pero en el fondo falta un lugar donde poder echar el ancla, y se incurren en paradojas y contradicciones, como la de señalar la infidelidad que rompió a la familia Lyons, y luego apuntar a otras infidelidades de los hijos del clan, a las que no se concede tanta importancia, especialmente la de Danny. También se sugiere acríticamente que cada uno elige su sexo, especialmente con el nacimiento de Lincoln, o abreviadamente Lin, el niño medio chino que marca la narración, desde su nacimiento, y que viste de niña, y con lazos, y al final vemos vestido de mujer, sin que se nos ofrezcan muchas explicaciones, sólo los hechos desnudos. En lo relativo al transhumanismo, pone los pelos de punta lo que puede ocurrir con implantes tecnológicos y la conversión de las personas en una especie de ciborgs, o utopías como la de descargar la conciencia en un ordenador. Plantear todas estas cuestiones tienen interés, porque forman parte ya del paisaje social, pero la pobreza antropológica de fondo, y la ausencia de una mirada trascendente, rebajan el valor de la propuesta. Se nota en la serie, que empieza con mucha fuerza, y resulta prometedora, pero que a la hora de resolver, toma caminos facilones y poco convincentes. Toca aludir finalmente a una vaga visión del amor y la familia, pero deja un poso inevitable de insatisfacción.

6/10
La tragedia de Peterloo

2018 | Peterloo

1819. Inglaterra sufre una gran carestía tras las Guerras contra Napoleón. Como siempre, es el pueblo llano quien más nota la falta de recursos, de alimentos, de empleo. El impuesto sobre el maíz, por ejemplo, hace que las familias carezcan de los alimentos más básicos. Y lo peor es que no pueden hacerse oír porque sus reclamaciones no tienen voz en el parlamento. Para alentar una reforma política los pueblos del norte, guiados por una serie de personas influyentes, decidieron organizar una multitudinaria manifestación en Manchester. El cineasta británico Mike Leigh debe principalmente su prestigio a películas como Secretos y mentiras, Todo o nada o Another Year. Director eminentemente social suele centrar el tiro en las clases desfavorecidas, gente humilde que lucha por salir adelante y que sufre dramas familiares, donde aletea casi siempre el amor recio, real, complicado a veces, entre padres, esposos, hermanos. Acomete ahora en La tragedia de Peterloo una historia de época, la segunda consecutiva después de Mr. Turner, algo poco habitual en él, y más cuando se inspira en los terribles hechos reales que tuvieron lugar en Manchester en 1819, cuando las tropas de la caballería inglesa masacraron a la población civil reunida pacíficamente en San Peter’s Field, en lo que pronto se conoció como Peterloo, o la masacre de Peterloo, en referencia a la última batalla de Napoleón. Desgraciadamente no estamos ante la mejor película de Mike Leigh. Aun con sus aciertos hay puntos importantes que acaban rebajando la propuesta. Funciona sin duda la explicación de que la monarquía británica usó los sucesos de Peterloo como explicación de su postura ante unas reivindicaciones populares que le recordaban peligrosamente a la Revolución Francesa, apenas ocurrida 30 años antes. No quería el príncipe regente Jorge (luego Jorge IV) acabar como Luis XVI. Pero la masacre que tuvo lugar fue algo desproporcionado desde todos los puntos de vista y supuso la creación del periódico The Guardian of Manchester (después The Guardian), tal fue el impacto popular que tuvo. Pero el modo en que Leigh elige contarlo llama mucho la atención por su maniqueísmo. El guión pinta a una aristocracia de lo más burdo en su esclavización social y moral del pueblo, no hay matices en los abusos, no hay discrepancias razonables, todo es demasiado simplista. Mientras el pueblo es mostrado como una víctima de la pobreza que clama por una justa representación parlamentaria, todos ellos trabajadores bondadosos, las autoridades, el ejército, los eclesiásticos y el rey son retratados por Leigh como simples negreros sin escrúpulos. A esa carencia de equilibrio se suma una forzada, digamos, modernización en los diálogos, la oratoria parece ser un talento natural generalizado entre los personajes y el conjunto se hace demasiado discursivo, lo que sumado al larguísimo metraje –más de dos horas y media– no le hace ningún favor a la película. Por otra parte, es elogiable el aspecto formal de La tragedia de Peterloo. Hay un potente trabajo de reconstrucción histórica en el vestuario y en la puesta en escena, tanto en interiores como en exteriores, aunque quizá sobresale el uso excepcional de la luz y de la planificación en los espacios cerrados, que retrotrae a lienzos pictóricos de la época. El reparto es muy coral, con pocas licencias al lucimiento de los actores, aunque quizá puede mencionarse especialmente el esfuerzo de Rory Kinnear (recordado por el impactante capítulo inicial de la serie Black Mirror) en su papel del histórico orador Henry Hunt.

5/10
Catalina la Grande

2018 | Catherine the Great | Serie TV

Los últimos años de los 34 que duró el reinado de Catalina, cuando forjó la reputación de Rusia como una de las grandes potencias de Europa.

Spectre

2015 | Spectre

Alguien muy apreciado por James Bond le ha puesto sobre la pista de un criminal italiano al que sigue hasta México. Tras acabar con él, y arrebatarle un misterioso anillo con el símbolo de un pulpo, también acude a su funeral, en Roma, donde la viuda le revelará la celebración de una reunión clandestina en la que el agente con licencia para matar se enterará de la existencia de la siniestra Spectre, que engloba varios tentáculos, las organizaciones que ha combatido en el pasado. Sam Mendes salió tan bien parado de la saga de James Bond con Skyfall, que se ha animado a dirigir otra entrega. Y de nuevo acierta, pues Spectre supone un redondo colofón (con independencia de que se realicen más secuelas) de lo que hasta ahora ha sido el ciclo de Daniel Craig, con el que se ha reinventado el personaje desde que lo encarnó por primera vez en 007 Casino Royale. Sigue siendo brillante el trabajo de este actor, que se convierte en el personaje, un aparente matón sin escrúpulos, pero que esconde sentimientos. Aquí el espía sigue dolido por la muerte de la que fue la mujer de su vida, Vesper Lynd, y aunque eso no le ha impedido reconvertirse en un frívolo seductor en la línea tradicional de 007, volverá a reencontrar el amor… Pero la estrella no está sola, y se nota que la gran especialidad del responsable de American Beauty sigue siendo sacar petróleo de los actores. Tienen más papel de lo habitual Q (Ben Whishaw) y M (un genial Ralph Fiennes componiendo un jefe más duro que nunca), y están a un gran nivel las dos chicas Bond, una breve Monica Bellucci y Léa Seydoux. No habría un buen Bond sin un antagonista a la altura, y quién mejor para encarnar a un villano que Christoph Waltz. El coronel Hans Landa de Malditos bastardos consigue rendir tributo a los grandes enemigos de Bond, sin parecer forzado ni repetitivo, y también se debe mencionar al luchador de wrestling Dave Bautista, el mejor sicario del malo desde los míticos Oddjob y Tiburón. El resto del film sigue esta línea, pues se homenajea todo lo que salía en las viejas películas, con su humor en la onda del James Bond de Roger Moore, guiños para los entendidos, como el Rolls Royce Silver de Goldfinger, o el emblemático Aston Martin, y tópicos como los gadgets del departamento Q, o la superfortaleza del villano, que a pesar de haber sido parodiados hasta la saciedad resultan frescos. Como cabe esperar, el punto fuerte son las espectaculares secuencias de acción, desde que Spectre arranca con la caída de un edificio en la capital mexicana, y a partir de ahí, 007 protagoniza vibrantes persecuciones en otras localizaciones, como Italia, Austria y Tánger. También se entresaca una crítica a los políticos obsesionados por poner en marcha nuevas medidas de vigilancia y seguridad que está por ver si funcionan o encubren oscuros intereses.

7/10
Una vacante imprevista

2015 | The Casual Vacancy | Serie TV

El idílico pueblo de Pagford, en la campiña británica, no lo es. E importante botón de muestra son las disputas parroquiales en torno a un centro social ubicado en una vieja casa señorial: los más potentados quieren cerrarlo y convertirlo en un spa; pero los que tienen más conciencia comunitaria, encabezados por el concejal Barry Fairbrother, no están de acuerdo, piensan que es importante atender a los más desfavorecidos. La voz de Barry tiene mucho peso en la comunidad, pero su muerte repentina de un infarto propicia una lucha de ambos bandos por lograr que le reemplace alguien de la propia cuerda. Este miniserie, coproducida por BBC y HBO, adapta muy pulcramente la novela homónima de J.K. Rowling, a quien se le notan en exceso las ganas de quitarse por un rato la etiqueta de " creadora de los libros juveniles de Harry Potter". Porque seguramente el mayor defecto estriba en la búsqueda a toda costa de la categoría de "obra adulta", lo que se traduce en una división bastante simplista entre pobres y ricos, o adultos y jóvenes, o algunos pasajes un tanto escabrosos y poco "potterianos" por tanto. Los personajes no se hacen querer, y algunos rozan la caricatura, lo que al final es un lastre, no bastan la cuidada puesta en escena o las esmeradas interpretaciones.

5/10
Penny Dreadful (2ª temporada)

2015 | Penny Dreadful | Serie TV

Un nuevo mal se esconde por las calles del Londres victoriano en la terrorífica segunda temporada de Penny Dreadful. Los desconocidos poderes de Vanessa Ives (Eva Green) aumentan, mientras lucha por controlar sus demonios. Tenebrosas fuerzas acechan al resto de protagonistas: el explorador Sir Malcom Murray (Timothy Dalton), el hombre lobo Ethan Chandler (Josh Hartnett), Dorian Gray (Reeve Carney), el angustiado doctor Victor Frankenstein (Harry Treadaway). En este inquietante mundo, donde conviven algunos de los personajes literarios de terror más icónicos, se forman sorprendentes alianzas para luchar batallas inimaginables.

El misterio de Lord Lucan

2015 | The mystery of Lord Lucan | Serie TV

Una increíble historia real sobre un asesinato que conmovió a la alta sociedad londinense y que aún hoy continúa sin resolverse.

Penny Dreadful

2014 | Penny Dreadful | Serie TV

Tras escribir el guión de Skyfall, John Logan ha creado para Showtime esta serie que cuenta como productor ejecutivo con Sam Mendes, director del citado film de James Bond. El título hace referencia a un tipo de publicación popular que recopilaba relatos de terror. En Penny Dreadful, Sir Malcolm Murray, antiguo explorador en África, y su colaboradora, la médium Vanessa Ives, reclutan al mercenario Ethan Chandler, tirador en espectáculos circenses. Murray busca desesperadamente en Londres a su hija, que ha caído en manos de una criatura sobrenatural. Muy en la línea del cómic de Alan Moore La liga de los hombres extraordinarios, Logan compone un pastiche a base de grandes clásicos del fantaterror literario del siglo XIX, como "Frankenstein o el moderno Prometeo", de Mary Shelley, "Drácula", de Bram Stoker y "El retrato de Dorian Gray", de Oscar Wilde, mezclando a los personajes de los mismos en la trama. En su arranque, la serie acusa el escaso desarrollo de algunos de sus personajes, especialmente Chandler (Josh Harnett), el personaje recién incorporado a lo que cuenta la trama, que debía servir de conexión con el espectador. Además, Penny Dreadful abusa de los diálogos grandilocuentes, supuestamente profundos, que ralentizan el ritmo (sobre todo los de Dorian Grey, interpretado por Reeve Carney). Pero el español Juan Antonio Bayona ha insuflado cierto vigor a los dos capítulos iniciales que ha dirigido, y le saca partido a sus actores, especialmente a Eva Green (Ives) y Timothy Dalton (sir Malcolm). La planificación y el montaje son lo suficiente imaginativos como los de una gran producción de cine, y la ambientación victoriana está muy conseguida. Gracias al director de Lo imposible –que se luce sobre todo reinventando el mito de Frankenstein– Penny Dreadful engancha en cierta medida a los espectadores, sobre todo a los amantes de buscar referencias novelísticas.

5/10
Descifrando Enigma

2014 | The Imitation Game

El director noruego Morten Tyldum escoge una historia real para rodar su primera película en inglés, la adaptación del libro de Andrew Hodges realizada por un guionista debutante, Graham Moore. Con mucho talento y jugando en la estructura con tres tiempos narrativos, describe la contribución al desenlace de la Segunda Guerra Mundial del gran matemático y experto en computación Alan Turing, que lideró el equipo de criptógrafos de Bletchley Park en Inglaterra, responsable de romper el código de cifrado que los nazis utilizaban en sus comunicaciones con el uso de la máquina Enigma. Producen la cinta los hermanos Weinstein. Gran mérito de Moore y Tyldum es el modo en que se imbrican el presente, en que la casa de Turing sufre un asalto con robo, y de la investigación policial empiezan a asomar indicios de tareas de espionaje, pero también de posible homosexualidad; los años de la guerra, que ocupan la mayor parte del metraje, con la petulancia e insensibilidad de Turing en el trato con la personas –sus superiores y los miembros de su equipo–, pero también con su admirable genialidad; y sus años de jovencito estudiante en el internado de Sherborne en Dorset, con la afinidad que siente por un estudiante algo mayor que él, Christopher Morcom. La narración, bien apoyada por montaje, fotografía y partitura musical, fluye con un ritmo asombroso, donde se conjugan la intriga, la humanidad de los personajes, el drama pero también el humor, propiciado éste en gran parte por la arrogancia en parte inconsciente del protagonista. Lo cierto es que hay un buen puñado de escenas modélicas en su concepción, y parece latir de fondo en todo el film la idea de que no sólo estamos descifrando Enigma, sino que de Turing también estamos rompiendo su código, para descubrir lo que encierra su aparente frialdad, pues en el fondo y paradójicamente es una persona hipersensible. Incluso el título original, "The Imitation Game", alusión al conocido artículo de Turing "Computing Machinery and Intelligence", tiene su subtexto a la hora de aludir a las capas con que se protege de los demás. Tienen fuerza los componentes del grupo que trabaja con Turing, la única chica del grupo –Joan Clarke, compuesta por Keira Knightley–, o el líder desbancado Hugh Alexander, Matthew Goode. También los superiores de inteligencia –el comandante Denniston, Charles Dance, que no traga al matemático, y el contacto con el gobierno Stewart Menzies, Mark Strong–, o el policía intrigado por el enigma Turing –Rory Kinnear–. Lo cierto es que ésta es una de esas películas que merece un premio a su reparto al completo, aunque por supuesto hay que destacar entre todos a Benedict Cumberbatch, que como Turing demuestra ser uno de los grandes actores del momento. El film quiere ser una reivindicación de las contribuciones científicas y patrióticas de Alan Turing, que sufrió un proceso por “indecencia y perversión sexual” en los años 50 por su condición homosexual. Algo que ya acometió en Reino Unido la mismísima reina Isabel II, que le concedió en 2013 un indulto de todos los cargos que se le imputaban. De todos modos, Tyldum tiene la inteligencia de aludir a la cuestión sin convertirla innecesariamente en “causa belli”.

7/10
Southcliffe

2013 | Southcliffe

Un año después de los terribles asesinatos en Southcliffe, David Whithead, el periodista que cubrió la noticia, recibe un mensaje aparentemente del asesino, diciéndole que la espiral de violencia está a punto de volver a empezar.

Broken

2012 | Broken

Skyfall

2012 | Skyfall

James Bond, con la asistencia de una agente, se encuentra de misión especial en Estambul, para recuperar un disco duro con el listado de todos los espías infiltrados en organizaciones terroristas. Un material muy sensible, que podría dar al traste con el trabajo de años y poner en peligro la vida de mucha gente. Todo apunta a que detrás de los hechos se encuentra alguien ligado al pasado de M, la jefa de 007, que se la tiene jurada. Entrega número 23 de la saga oficial de Bond, James Bond, el agente secreto salido de la pluma de Ian Fleming, y que los guionistas Neal Purvis, Robert Wade y John Logan siguen reinventando, bajo la batuta de Sam Mendes, para hacerlo atractivo al público del siglo XXI. Skyfall tiene la virtud de jugar a poner al día a 007 –proceso iniciado ya en los anteriores filmes, sobre todo en lo referente al machismo rampante del agente–, con una defensa de las canas, lo clásico, la veteranía: el factor humano es decisivo, ninguna tecnología puede sustituir a las personas, y su experiencia cuenta. Dentro de que en Skyfall estamos, no puede ser de otra manera, dentro de una película de entretenimiento, el director y los guionistas se las componen para dar peso específico a la historia. De modo que buceamos lo justo en el “background” de James Bond, pues resulta que hasta los agentes secretos mád duros han sido... niños. Vemos a M –siempre estupenda Judi Dench– enfrentada a decisiones difíciles, el MI6 supervisado por el recién llegado Mallory –Ralph Fiennes–, que mira a 007 un poquito por encima del hombro, algunos agentes “juveniles” –Naomie Harris y Ben Whishaw–, por así decir, y a un villano, Javier Bardem, con unas motivaciones más complejas de las manejadas por muchos de sus “colegas” de otras entregas bondianas. Y es que un poco en la línea marcada por Christopher Nolan en El caballero oscuro, los malos han cambiando, hay en ellos un punto de irracionalidad, y los enemigos ya no son fácilmente identificables como países, organizaciones criminales y cárteles de las droga, hay una zona de sombras cada vez más espesas donde el terror asoma de modo inesperado. Una cinta de Bond exige ritmo frenético, no parar. Sam Mendes no se queda corto en este apartado. Nos mueve por cinco puntos geográficos principales –Estambul, Londres, Shanghai, Macao, Escocia–, y con su gran equipo técnico –Roger Deakins, Thomas Newman, Stuart Baird, Dennis Gassner...– concibe momentos muy espectaculares, desde la clásica escena de apertura, persecución que deja sin resuello, a las que provocan los rascacielos de Shanghai, o el casi literal castillo de fuegos artificiales escocés, por citar algunos ejemplos. Y hasta hay lo que podrían interpretarse como guiños a Indiana Jones –Macao y el foso de las fieras– o a El silencio de los corderos, con personalidad. Las chicas Bond y alguna escena sexy forman parte del cine bondiano, y Skyfall no es la excepción. Quizá aquí la novedad con la oriental Sévérine sea que se integra en el engranaje de la historia, de modo que aparece y desaparece cuando toca, y eso está bien. Pero realmente momentos como el afeitado de Bond son más peajes sensuales de relativa sofisticación a la marca Bond, que necesidades del relato. En cuanto al inevitable tema musical para la secuencia de créditos, el tema “Skyfall” de Adele y Paul Epworth no decepcionará a los fans de la cantante.

7/10
Black Mirror

2011 | Black Mirror | Serie TV

Serie británica de tan solo tres capítulos, largos y concluyentes, el espectador no dejará de frotarse los ojos ante lo que se le presenta en pantalla. La idea es reflexionar acerca de una sociedad globalizada y tecnificada, donde los acontecimientos se siguen en directo y mediáticamente, compartiéndose en las redes sociales. La privacidad está en peligro, parece que nos estamos volviendo muy cínicos, y no está claro que un progreso que debería hacernos más libres esté logrando este objetivo. Son algunas de las ideas propuestas por Charlie Brooker, creador de la serie, que hace pensar en propuestas como la ciencia ficción de Ray Bradbury o series episódicas tipo Cuentos asombrosos o En los límites de la realidad, adaptándose a los tiempos que corren. En el episodio inical, “El himno nacional”, el Primer Ministro de Gran Bretaña es despertado a media noche con la noticia de que la Princesa ha sido secuestrada. Ojo, sus captores sólo la liberarán si el máximo mandatario de la nación mantiene relaciones sexuales en directo con ¡un cerdo! Tal situación será seguida por los ciudadanos a través de las noticias, las redes sociales, youtube… Todo el mundo estará pendiente de la reacción del Primer Ministro y de su equipo. Bien urdida, la trama mantiene el interés desde el principio y el final es para no perdérselo. Bajo el título de “15 millones de méritos”, el segundo capítulo es algo más extraño. Un grupo de personas se pasan el día pedaleando en bicicletas estáticas para obtener puntos y logros que hagan sus vidas más fáciles. Lo real enfrentado a lo virtual para poner frente a un espejo las miserias de la condición humana. El último episodio, titulado “Tu historia completa”, nos lleva al futuro. Las personas podrán acceder a sus recuerdos con un mando a distancia, rebobinar, hacer pausa, de manera que todo lo almacenamos en la memoria y podemos acceder a ello cuando queramos. Es más, en una entrevista de trabajo nos pueden pedir el visionado de nuestros recuerdos… Así nadie olvida nada. Nada de este capítulo, así como de los otros dos, debemos de olvidar. Nos encontramos de bruces con una serie totalmente fuera de los cánones, que rezuma originalidad por los tres (que valen por cuatro) costados. Tres capítulos que justifican su gran acogida en Reino Unido. Y es que no podría ser más aguda la visión proyectada hacia las nuevas tecnologías y el impacto que tienen en la sociedad, adormeciéndola, creando unas necesidades que rozan lo surrealista y están fuera del sentido común. Con buen criterio, cada capítulo abre con una carga de impacto brutal para dejarnos al final sumidos en un estado de liviandad, física e intelectual, de difícil explicación. Es como si nos cargáramos con un lastre pesado e invisible, que casi colapsara nuestros músculos y el cerebro acelerara sus neuronas de forma vertiginosa antes de entrar en estado de shock. Las situaciones más estrambóticas nos hacen estremecer, congelar el rictus, acaso secarse el intento de gritar, también esbozar una sarcástica sonrisa. ¡Qué situaciones! Tan sólo la extravagancia del primer episodio tiene más proximidad con la realidad actual, los otros dos plantean narraciones que quién sabe si son fruto de la imaginación lisérgica o nos acercan a un futuro posible donde la tecnología y los medios de comunicación podrían transformar nuestra percepción del mundo. Sugerente e irreverente, exagerada y muy provocativa, la serie invita a la reflexión a partir de un tema principal bien narrado y estructurado. A un lado quedan la interpretación de los actores, más que correctos, eclipsados sus protagonismos por la puesta en escena de esa crítica a una sociedad condicionada, la masa hipnotizada por la imagen manipulada, desde planteamientos tan originales como rocambolescos. El contraste genera una fuerza dramática total. El resultado final, sorprendente, no dejará indiferente a nadie.

6/10
Blanco escurridizo

2010 | Wild Target

Victor pertenece a un linaje de asesinos a sueldo, pero mamá está preocupada de que su retoño, gran profesional, no tiene tiempo para encontrar a la chica que le dé descendencia y asegure la continuidad del "negocio". En éstas un gángster le encarga que mate a una ladrona timadora que le dio el cambiazo cuando le aseguró que le entregaba un Rembrandt. La chica empieza a hacerle tilín, pero por otro lado debería ser un tipo serio y cumplir con el cliente... Remake de Cible émouvante del francés Pierre Salvadori, se trata de una comedia negra con ribetes románticos que tiene un punto. Cuenta con un buen reparto con la siempre divertida Emily Blunt y donde distinguimos a Rupert Grint, el Ron de la saga Harry Potter, iniciando la difícil tarea del desencasillamiento.

5/10
Quantum of Solace

2008 | Quantum of Solace

Continúa el preceso de humanización de Bond, James Bond, en la nueva etapa de la franquicia del agente secreto, propiciada por la incorporación de Daniel Craig a la hora de encarnar al personaje, y del trío Paul Haggis-Neal Purvis-Robert Wade en la elaboración de las tramas. La cosa arranca apenas una hora después de los acontecimientos narrados en 007 Casino Royale, con Bond roto de dolor por la muerte de Vepper, la mujer de la que se había enamorado; 007 ha vuelto a convertirse en un hombre de hielo, que sólo piensa en vengarse, lo que no hace mucha gracia a M. En cualquier caso la organización a la que se enfrenta el MI6 es superpoderosa, pues logra infiltrar agentes incluso en los propios servicios secretos británicos, que quizá sólo operen despues de años de servicio aparentemente leal. Como es de imaginar, Bond irá dando brincos de un punto a otro del planeta, para enfrentarse a una conspiración que implica a generales golpistas de Bolivia, y a millonarios empresarios del sector de la energía con aparentes preocupaciones ecológicas. En el camino se encontrará con la hermosa mujer de turno, en este caso Camille, quien comparte con 007 la motivación de la venganza. Está claro que el tándem de productores Michael G. Wilson-Barbara Broccoli se siente muy seguro del cambio de rumbo emprendido por la saga, de lo que parece un síntoma la arriesgada elección de un director improbable para el film, Marc Forster (Monster's Ball, Descubriendo Nunca Jamás, Cometas en el cielo). El realizador es consciente de que se cuenta con él para insuflar vida a los personajes, dentro de lo que permite el molde Bond, y que a la vez tiene que entregar impactantes secuencias de acción. El resultado está a la altura de lo esperable, aunque quizá cabía esperar de Foster algo más emocionante en lo que a lo dramático se refiere. Diríase que la saga de Bourne ha creado escuela, ése parece el modelo a seguir. Y junto a los toques de humanidad, tenemos esas escenas impactantes que el espectador aguarda, de entre las que sobresale la persecución por los tejados de Siena, que culmina en el interior de la cúpula de una iglesia en restauración. En el reparto, Craig sigue afianzándose como Bond humano. Para casi todos los actores, la cosa es pura diversión, desde Judi Dench, a Giancarlo Giannini, o el hispano Fernando Guillén Cuervo. Olga Kurylenko es la chica Bond para la ocasión, se diría que las pelis de la acción se la rifan (ahí están Hitman y Max Payne), y aquí, además de belleza, aporta cierto toque de fragilidad a su personaje.

6/10
Un extraño en nuestras vidas

2005 | Secret Smile

Miranda es una arquitecta que conoce durante una fiesta a Brendan y empiezan una relación. El problema es que Brendan coge confianza demasiado rápido.

Tenemos que hablar de Kevin

2011 | We Need to Talk About Kevin

Una cortina mecida por el viento porque la puerta de una terraza está abierta. Un festejo popular de la tomatina, con todo el mundo embadurnado de rojo, y entre la muchedumbre reconocemos a una mujer, Eva Katchadourian, con la cara de Tilda Swinton. Trazos impresionistas de una mujer estresada limpiando manchas de pintura roja en su casa, de su vida familiar con su marido, su hijo adolescente Kevin, y su hijita. El chico está en la cárcel. Vemos a Kevin de niño. Y descubrimos a un auténtico demonio, empeñado en hacer la vida imposible a su madre, mientras ante su progenitor exhibe su aspecto más conmovedor. Pieza a pieza, se irá componiendo el puzzle de lo que apunta a ser la tragedia familiar de los Katchadourian. Es ésta una de esas películas que se aman o se odian, no parece admitir término medio. Habrá quien diga que Tenemos que hablar de Kevin es genial, aunque por su pretenciosidad puede leerse en clave de tomadura de pelo. Adaptación de una novela de Lionel Shriver, con la particular mirada de Lynne Ramsay (Ratcatcher, Movern Callar), se diría la versión “artística” de Este chico es un demonio o El buen hijo, e incluso La profecía, todas películas con chaval “monstruito”. La directora se las arregla para crear una atmósfera malsana y angustiosa, al estilo Todd Solondz, en que la vida de la protagonista –meritoria Tilda Swinton, hace falta ser una gran actriz para no convertir en un ridículo histrión a su personaje– es, en sus propias palabras, un infierno. Pero entendida su propuesta, con un soterrado y patético humor negro, y empezando a formarse con las distintas escenas, muy trabajadas visualmente, un cuadro coherente, Ramsay se vuelve reiterativa, y sobre todo, no nos lleva a ninguna parte. Sin finalidad o razones en los actos de Kevin, esa es la explicación de su modo de comportarse, nos dice un film nihilista que queda reducido a “pesadito” ejercicio de estilo.

4/10

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