Segundo de Chomón
57 años ()Pionero del cine español
Se trata sin duda del nombre más importante del cine español en el período mudo. El turolense Segundo de Chomón fue un hombre ingenioso, que realizó cientos de cortos de todos los géneros, aunque destacan aquellos en que hizo del trucaje un arte.
Segundo Víctor Aurelio Chomón Ruiz, más conocido como Segundo de Chomón, nació en Teruel avanzada la noche del 17 de octubre de 1871. Parece que su apellido es de origen francés, Chaumont, y puede rastrearse su origen al tiempo de las cruzadas. Su padre era médico, y poco se sabe de su infancia y juventud. Evidentemente Teruel era una población pequeña para un joven inquieto, y lo único de lo que hay más o menos certeza es de que Segundo se traslada a París en 1895. Si antes estuvo en alguna ciudad como Zaragoza o Barcelona, hay que reducir la idea a pura especulación, aunque parece razonable pensar que así fuera. Su conexión con el cine vendría de la relación con quien sería su esposa, la actriz de teatro y cine Julienne Mathieu. Con ella tendría a su único hijo, Robert, que con el tiempo llegaría a ser su cámara y ayudante.
Por razones ignotas, Chomón deja París en 1897 y viaja a Barcelona. Allí se alista en el ejército e interviene en la guerra de Cuba en vísperas de que España pierda esta colonia. El futuro cineasta será repatriado en 1899, y poco después se reúne con su familia en París. Durante su ausencia Julienne ha seguido con su actividad teatral, y además ha trabajado para las compañías de cine Pathé, Gaumont y Méliès. No sólo actúa, sino que participa en una laboriosa tarea, la del coloreado fotograma a fotograma de las primitivas películas; ella será una de las responsables del taller de Méliès en este delicado trabajo. Andando el tiempo el taller se independizó, y Julienne fichó a su marido para que se ganara la vida. Pronto va a descubrir que tiene un talento especial no sólo para eso, sino para concebir pequeñas e imaginativas películas.
Aunque a algunos estudiosos no les agrada el apodo, se entiende que se aludiera a Segundo de Chomón como el “Méliès español”, pues una importante etapa de su carrera se va a centrar en los trucajes que permiten trucos de ilusionismo, como de barraca de feria, fantasmagorías muy imaginativas. Pathé Frères, la compañía de Charles Pathé, veía a Georges Méliès como un serio competidor, y encomendó a Chomón que concibiera películas que no sólo le emularan sino que le superaran. Y a ello se puso el cineasta aragonés, colaborando con Ferdinand Zecca, con creaciones tan sorprendentes como El buceador fantástico (1905), La caverna de la bruja (1906), Alarde equilibrista (1907), El hotel eléctrico (1908), El escurridizo carterista (1908) o La casa embrujada (1908), por citar sólo unas pocas entre varios centenares. Muy sorprendente fue Una excursión incoherente (1909), de un corte surrealista que se anticipa a Luis Buñuel. Chomón ejercía con argumentos, dirigiendo, fotografiando o ideando trucajes, para sí o para otros. Este aragonés de mundo era un hombre inquieto, y también en España se había asociado con Macaya y Marro, compañía catalana impulsada por Alberto Marro. Para él hizo títulos como Los guapos del parque (1905).
En 1910 Chomón vuelve a España, las fantasías habituales del cineasta estaban pasando de moda, y Pathé pensaba que su director podía ser el hombre perfecto para rodar historias de tipo algo folclórico en su país de origen. Y en efecto, bajo el sello Ibérico Film rodará títulos como Sueña despierto (1912). Con el valenciano Joan Fuster, se convertirá en el primer cineasta que lleva zarzuelas a la pantalla, con títulos como Los guapos (1910) o El puñao de rosas (1911). También su capacidad camaleónica de hacer lo que haga falta le lleva al melodrama folletines en títulos como El puente de la muerte (1911) o Tesoro por tesoro (1911).
A partir de 1912, Chomón desarrolla su carrera en Italia, país donde la industria fílmica experimentaba un asombroso auge. A través de Itala Film se introduce en Turín en el subgénero conocido como 'kolossal', un cine histórico de la antigüedad de grandes proporciones tipo 'peplum'. Allí ejercería más como fotógrafo y experto en efectos especiales que como director. De modo que su intervención es clave en títulos como Padre (1912) y Tigris (1912), aunque sin duda es Cabiria (1914), de Giovanni Pastrone, el film en que más brilla su talento en el terreno de la iluminación, el uso del travelling y los efectos, por ejemplo en la secuencia del incendio de las naves y la erupción del volcán. De aquí, Chomón pasará a participar en la serie Maciste (1915).
Como es de imaginar, la Primera Guerra Mundial complicó la dedicación profesional de Chomón. En cualquier caso, siguió experimentando con el color, en colaboración con el suizo Ernesto Zollinger. En París su talento servirá a la obra maestra de Abel Gance Napoleón (1927), donde su aportación es decisiva a la complejísima secuencia del sitio de Toulon. Y según parece, en 1929 andaba trabajando en lo que podían aportar los rayos ultravioleta al cinematógrafo. Justamente ese año le va a sorprender la muerte, por una enfermedad no especificada. Era el 2 de mayo, y contaba sólo 57 años.
