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Biografía

Tony Revolori

Tony Revolori

24 años

Tony Revolori

Nació el 28 de Abril de 1996 en Anaheim, California, EE.UU.
Filmografía
The Sound of Silence

2019 | The Sound of Silence

The Long Dumb Road

2018 | The Long Dumb Road

Mesa 19

2017 | Table 19

Seis personas coinciden en la misma mesa en el banquete de una boda. Es la mesa que reúne a gente invitada por compromiso, de modo que cada uno de ellos sabe que está allí de rebote y que quizá no debería haber aceptado la invitación. Son Jo, la vieja niñera de la novia; Walter, un primo con problemas legales; Rezno, un jovenzuelo obsesionado con ligar; Jerry y Bina Kepp, matrimonio en crisis que regenta un restaurante; y, por último, Eloise, amiga de la novia y reciente ex novia su hermano. Comedia ligera y previsible dirigida por Jeffrey Blitz (Spellbound) y cuyo guión es obra de los hermanos Duplass (Mark y Jay), que tienen cierto recorrido en el género con alguna película especialmente estimable, como Cyrus. Aquí parten de una premisa bastante manida aunque no por ello menos socorrida a la hora de generar constantes situaciones divertidas: la reunión de unos cuantos personajes extraños, algunos frikis y otros simplemente fuera de lugar, que coinciden por obligación. Entre chanzas y desencuentros, poco a poco la camaradería surgirá entre ellos. El desarrollo es todo lo convencional que se puede imaginar, pero se agradece que el humor diste mucho de la grosería de las películas de Apatow o de los hermanos Farrelly, por poner ejemplos conocidos. Algunos diálogos gruesos hay, provocados por los personajes más estrafalarios –el estudiante salido, el sobrino tarambana–, pero en general se persigue cierta elegancia en las situaciones y los gags no apelan sin más a los bajos instintos. Más bien Mesa 19 es un film  de planteamientos amables, sensiblero y superficial si se quiere, pero con romanticismo como telón de fondo. Tampoco destacan mucho las interpretaciones, entre las cuales quizá puede mencionarse especialmente la de Lisa Kudrow.

4/10
Spider-Man: Homecoming

2017 | Spider-Man: Homecoming

Tras el enfrentamiento de los Vengadores en Nueva York contra la invasión chitauri, Adrian Toomes trabaja recogiendo escombros provocados por la refriega al frente de sus empleados. Como le despiden de mala manera cuando agentes del gobierno se hacen cargo de la tarea, decide no entregar la basura alienígena que ya ha retirado. Con estos desechos creará con el tiempo un traje que le convierte en el temible Buitre, y también diversas armas tecnológicas que vende a delincuentes. Por su parte, Peter Parker siente auténtica devoción por su mentor, Tony Stark, alter ego de Iron Man, que le reclutó para ayudarle en la guerra civil contra el Capitán América y sus partidarios, y le regaló un sofisticado traje con el que mejora su eficacia en la lucha contra los delincuentes. Mientras, trata de llevar una vida normal en casa con la tía May, que piensa que el millonario le ha concedido una importante beca. En el instituto está a punto de celebrarse un importante baile, aunque Michelle, la chica que le gustaría como acompañante, no le hace demasiado caso. Parecía que la franquicia arácnida estaba ya sobreexplotada, y que reiniciarla por tercera vez en menos de dos décadas no era buena idea. Pero ha sido un acierto buscar savia nueva, encomendándole la realización al joven lleno de ideas Jon Watts –hasta ahora responsable de dos largos ‘indies’ poco conocidos, Clown y Coche policial–, que también forma parte del equipo de seis guionistas, se diría apasionados del universo Marvel, tanto en cine como en los comics. Quizás debe advertirse que el argumento está muy integrado en el resto de películas de personajes de la editorial, hasta el punto de que quien no esté al tanto podría perderse un poco. Y que ofrece numerosísimas referencias a las viñetas, a los filmes de Sam Raimi y Marc Webb, y hasta la banda sonora brillantísima de Michael Giacchino se convierte de repente en la sintonía de la serie televisiva del Trepamuros. Se reinventa al personaje con gran originalidad, pues se le ha convertido en un adolescente, iniciándose en la vida, que a pesar de su potencial carece de la suficiente experiencia para tomar las decisiones adecuadas. Establece una relación paternofilial con el millonario Stark, al tiempo que depende emocionalmente de su adorada tía May, aquí más rejuvenecida que nunca. Se incorporan también rasgos fundamentales de Spider-Man en los comics, sobre todo su sentido del humor a la hora de enfrentarse a los malos, y sus meteduras de pata. Todo funciona a la perfección gracias al trabajo del joven Tom Holland, al que le va mejor este papel que a Andrew Garfield, dándole un carácter muy juvenil, con locuras propias de su edad. Le apoyan bien la carismática Marisa Tomei (aunque se echa de menos que tenga más presencia), y Robert Downey Jr., que no necesita de muchas variaciones en su papel de ególatra con gracia. Se acierta también con el poco experimentado Jacob Batalion, como aliado friki del protagonista, la cantante Zendaya como contrapunto amoroso, o al darle cancha al guardaespaldas de Stark, Happy Hogan, de nuevo interpretado por Jon Favreau. El reparto depara alguna sorpresa, y por supuesto no falta un divertido cameo de Stan Lee, creador del Hombre Araña. Pero en cuanto a actores se refiere, se apropia de la función Michael Keaton. Tras triunfar como superhéroe, Batman, y una candidatura al Oscar por dar vida a un actor encasillado en este rol, en Birdman, aquí interpreta a un villano con entidad, pieza clave en las mejores películas del género, luciéndose sobre todo en un momento que transcurre en un coche. Con personajes tan bien definidos, grandes dosis de simpatía y un ritmo trepidante, funcionan a la perfección las secuencias de acción, que logran no ser tópicas a pesar de la saturación de supertipos en pijama. Se llevan la palma una en el obelisco del Mall de Washington, otra en torno a un barco que se parte en dos, y un enfrentamiento aéreo. Quien piense que la película no podría dejarle mejor sabor de boca, que espere a ver todos los títulos de crédito, con dos escenas extras, la segunda hilarante.

7/10
La quinta ola

2016 | The 5th Wave

Más madera, es la guerra, otra adaptación de trilogía juvenil sobre un futuro distópico, con protagonista femenina, en esta ocasión es Chloë Grace Moretz la que toma el testigo de Jennifer Lawrence y Shailene Woodley, protagonistas de las sagas Los juegos del hambre y Divergente. La quinta ola se basa en el primero de los libros de Rick Yancey, y cuenta con un libreto escrito por guionistas curtidos en lides de ciencia ficción poco halagüeña, Akiva Goldsman (Soy leyenda), Susannah Grant (28 días) y Jeff Pinkner (la serie Fringe). Entre los productores figura Tobey Maguire, cada vez más desconectado de su faceta actoral. Un mal día, la Tierra amenece acompañada de misteriosas naves espaciales suspendidas en el cielo, y conducidas por "Los otros". Su objetivo parece ser ocupar nuestro planeta, pero no se comunican ni manifiestan sus intenciones excepto por la vía de los hechos, en sucesivas olas destructivas: fallo de las fuentes energéticas, fenómenos naturales desbocados, virus letales... De este modo la humanidad se ve diezmada y temerosa de la llegada de la quinta ola. En esta tesitura se encuentra la adolescente Cassie Sullivan, que ve su familia destrozada, y que se ha prometido cuidar de su hermanito Sam. Éste y otros niños han sido reclutados por el ejército, pues considera que la formación de pelotones de jóvenes combatientes es la mejor forma de enfrentarse a los temibles otros. La película es entretenida, con abundante acción y efectos visuales, más el elemento humano pensado para el público "teen", o sea preocupación por la familia, camaradería y atracción amorosa, Cassie estaba chiflada por su compañero de instituto Ben, aunque va a conocer también al guaperas y misterioso Evan Walker. Inicialmente la cinta tiene cierto realismo, en el sentido de plantear que la guerra es la guerra, se cometen errores fatales, hay bajas. Pero en el tramo final no se evitan concesiones más comerciales y sensibleras, y por tanto menos creíbles.

5/10
Dope

2015 | Dope

Una película que cae bien por transitar caminos no demasiado trillados, tiene cierta frescura; pero también carga por sus excesos tarantinescos. Sigue al friki Malcolm, un adolescente negro que sueña con estudiar en Harvard, meta complicada por su condición social y color de la piel, su barrio de Inglewood, conocido como Los Bajos de Los Ángeles, no tiene exactamente buena fama. Siempre anda con dos colegas, el latino Jim y la lesbiana negra Diggy, frikis como él, enamorados del hip-hop de los 90, hasta componen canciones. El caso es que los tres se ven enredados en un lío de drogas de diseño, varios paquetes de mercancía y una pistola aparecen en la mochila de Malcolm. En el fondo el cineasta afroamericano Rick Famuyiwa entrega un ejercicio de estilo atravesado de ironía, que invita a pensar que un chico listo, aunque el ambiente no ayude, puede forjarse su propio futuro; la metodología, por supuesto es de moralidad dudosa, pueden existir ciertos principios, pero en realidad y a la postre lo que manda es el propio interés, y si acaso la lealtad hacia unos pocos camaradas que la merecen. La trama es ágil, pero decididamente prima un tono salvaje y con pasajes de dudoso gusto.

6/10
El Gran Hotel Budapest

2014 | The Grand Budapest Hotel

Imaginativo juego de muñecas rusas a cargo del inclasificable y ocurrente Wes Anderson, que dice haberse inspirado en la obra del genial escritor Stefan Zweig, aunque igual podría afirmar que sus personajes de bigotes son deudores de Hergé y su álbum de Tintín “El cetro de Ottokar”, ya puestos. Una joven en la actualidad se siente profundamente conmovida por la novela “El Gran Hotel Budapest”; un autor, unos años antes, confiesa haber escuchado su historia en dicho hotel sito en una montaña solitaria, de labios del señor Mustafá; y Mustafá recuerda su época de botones del hotel, cuando era Zero, a las órdenes del señor Gustave, dueño del establecimiento y todo un caballero, cuando descubrió el amor y se vio sumergido en una vertiginosa aventura conspiratoria de crímenes a cuento de una herencia. Anderson entrega una narración aventurera de enorme dinamismo, con sugerentes toques surrealistas, en la época del desmembramiento del imperio austrohúngaro previa a la Segunda Guerra Mundial, aunque aludiendo siempre a países ficticios. Y a la hora de apostar por lo grotesco, se permite algún detalle gore o tosco, jugando así al contraste con los modales impecables del señor Gustave. Como hiciera ya en Moonrise Kingdom, el cineasta texano apuesta en El Gran Hotel Budapest por una visión romántica, con una paleta de colores pastel muy estudiada, y acudiendo a encuadres atrevidos y al uso de grandes angulares. En su cuidado guión hay espacio para una idealizada historia de amor, y una bonita relación patrón-subalterno de tipo casi paternofilial, que no paternalista. Destaca además un reparto coral de divertidos personajes estrambóticos, y riesgos como el de un formato de pantalla casi cuadrado, y efectos de miniaturas apenas disimulados, que dan al conjunto un adecuado aire naïf.

8/10

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